Francisco González de Tena, presenta “Niños invisibles en el cuarto oscuro” y “El papel de la Iglesia en Auxilio Social”

mayo 31, 2009

En la Feria del Libro de Madrid tendremos la ocasión de conocer las últimas publicaciones del sociólogo Francisco González de Tena:

 

Dibujo de portada de Carlos Gimenez
Dibujo de portada de Carlos Gimenez

 Niños invisibles en el cuarto oscuro, Editorial Tébar (Madrid). Prólogo del Decano del Colegio de Sociólogos – Politólogos, Miguel Ángel Ruíz de Azúa Antón.
Conjunto de relatos de los antiguos internos en los Hogares de Auxilio Social. Se trata de un recorrido por  las experiencias significativas de los informantes más cualificados de su trabajo de investigación. La editorial (caseta número 273) ha organizado una presentación formal en el marco de la Feria del Libro, en la Carpa, para la tarde del último día, el domingo 14 a las 6 de la tarde. Los ejemplares estarán disponibles desde el próximo viernes día 5 en librerías y en la caseta. 

 

 El papel de la Iglesia en Auxilio Social, Editorial Sepha (Málaga). Prólogo de la historiadora Mirta Núñez Díaz-Balart.
Se trata de un ensayo con el aspecto central de su tesis, siempre desde la experiencia personal de los propios internos, es decir, un punto de vista subjetivo en el marco de su trabajo sociológico – antropológico de la tesis Puentes de escarcha. Sistemas de interacción social de los internos en los Hogares de Auxilio Social (inédita, aunque comprometida su edición). El editor ha previsto una firma de ejemplares en la mañana del domingo día 14, a las 12 de la mañana (caseta número 126) , Asociación de Editores de Andalucía. 

COMENTARIOS
 
La colección de relatos autobiográficos agrupados en el título
Niños invisibles en el cuarto oscuro, tiene tal fuerza expresiva que sólo lleva un trabajo de coordinación y depuración del lenguaje. Aunque bajo una apariencia poética, que trata de trasladarnos a una época de la “socialización del silencio”, supone un aldabonazo a la sensibilidad que recuerda en algunos de sus pasajes a Los girasoles ciegos aunque no estuviese en la recámara del autor, casi coetáneo de los informantes por lo que la empatía es algo que resulta evidente desde la primera página.
 
El ensayo con el título de
El papel de la iglesia en Auxilio Social, destaca quizá el aspecto más sobresaliente de la tesis doctoral del autor. La Iglesia, despojada de aspectos espirituales y tratada como instrumento de poder, es el punto de referencia de aquellos centros que buscaban la formación integral de niños y jóvenes como prototipos del principio joseantoniano: “mitad monjes, mitad soldados”. Lo primero fue confiado a la Iglesia, que lo hizo su objetivo (frustrado) y lo segundo no pasó de ser un mero remedo de “cuarteles para pequeños”, que se convirtieron en pequeños cuarteles con su disciplina y sus toques de corneta.  

Una referencia al BOE de 1940:

Decreto_de_23_de_noviembre_de_1940_01


Recuperando la dignidad de cinco hombres, fusilados y enterrados en una fosa común en octubre de 1936.

mayo 31, 2009
La Agrupación de Familiares de fusilados de Marrupe han inhumado los restos de los 5 marrupeños exhumados en octubre de 2007 en el paraje conocido como “La Peña Negra” término municipal de Pepino (Toledo).
Los 5 represaliados fueron:
Leonardo Cedenilla Sánchez
Nicolás Ramos García
Julián Ramos García
Eusebio Fierro Martín
Anastasio Mayoral.
Entierro abuelo
Entierro abuelo
Para más información consultar : http://www.latribunadetalavera.es/noticia.cfm/Local/20090601/herida/cerrada/97C28EFB-1A64-968D-599AA72DA29D38C8

Auto del supremo contra Garzón…

mayo 31, 2009

Texto del Auto de admisión a trámite por el Tribunal Supremo de la querella contra el Juez Baltasar Garzón del sindicato de ultradrecha “Manos limpias”.

Enlace al documento pdf del auto:

http://www.elpais.com/elpaismedia/ultimahora/media/200905/27/espana/20090527elpepunac_1_Pes_PDF.pdf

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Borredon la historia que esconde miles de historias…

mayo 31, 2009

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Recuerdo…
Siendo muy pequeña escuché muchas veces a mi padre con los compañeros que se reencontraron en la cuenca minera del exilio, hablar del campo en el que habían permanecido del 7 de marzo al 30 de diciembre 1939. Ellos lo llamaban “Sefón pues, con los años había brotado un idioma mestizo entre aquellos españoles no afrancesados.
De verdad, yo no entendía nada.
Sólo escuchaba, escuchaba y callaba.
Hablaban del frío,del hambre, los malos tratos, las enfermedades, los guardas, de hombres hechos bestias y de amistades, del campo de Judas
En sus recuerdos no mencionaban la estación (estoy segura de que no sabían ni cómo se llamaba) ni demasiado de la caminata entre dicha estación hasta el campo. Tanto habían caminado ya antes…
Pasaron los años…
Un día, casualmente, inesperadamente, por una carretera que llevaba a España, se me plasmó una placa, con una flecha. Indicaba ” Cimetière des Espagnols”, decía “Cementerio de los españoles”. Estábamos en Septfonds. ¿ Septfonds ? ¡ Sefón ! ¿ Sería posible ? TODO me volvió a la mente. Mi padre, los compañeros, lo contado, lo no-dicho.
Ya habían muerto todos.
La emoción que no puede expresarse.
Las tumbas de los allí fallecidos. Una rosa en cada una, el nombre de cada uno, y todos tan jóvenes, me llamó la atención el nombre de uno, ¡ qué cosa ! aún me acuerdo, Jesús Fraile Sacristán veintipiquillo años de edad y, a la entrada, el hermoso poema de Rafael Alberti : “Vosotros no caísteis “.
Magnífico homenaje en aquel lugar perdido del recuerdo.
Por eso, YO no le doy importancia a la venta o no-venta de la estación (“cuyo local sirve de lugar turístico, con cocina, sala de espectáculo, apartamento, 19 camas en un wagón de lujo”…¿ Memoria histórica ?…)
Por Raquel Arto.
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Es rídiculo, pero es lo último que nos falta por ver…

mayo 31, 2009

De vuelta con el juez Baltasar Garzón, y aunque sea un tema muy manido, no deja de preocuparme toda la actividad contraria a la actuación  del magistrado, que por ende, nos afecta a todos nosotros. Aunque sea en una viñeta y de modo frívolo, la misma representa un poco el disparate de la sin razón y la radicalización de hasta dónde llegará la derecha de este país para evitar tener que enfrentarse a sus vergüenzas.

Ferreres. El Periódico de Catalunya, 30 de maig 2009

Ferreres. El Periódico de Catalunya, 30 de maig 2009


Josep Muntaner, ´Fusteret´: el orgullo de los vencidos…

mayo 31, 2009

JOAN FRAU. Diario de Mallorca, 30 de maig 2009.

“Ellos ganaron con las armas, pero son los auténticos perdedores de la Guerra Civil”. El pollencí Josep Muntaner Cerdà, Pep Fusteret, de 95 años, habla “sin odio” de sus verdugos, los que encerraron su juventud en las mugrientas cárceles improvisadas del Movimiento y asesinaron sin motivo a muchos de sus compañeros republicanos, porque está convencido de que la razón y la moral están de su parte.

“Los que estuvimos encerrados por ser republicanos estamos orgullosos de nuestro pasado y de nuestros descendientes; en cambio, no hay nadie que diga que fue franquista o falangista”, sostiene para apoyar su tesis de que los auténticos ganadores son los que la Historia ha rebajado a la condición de vencidos.

Al contrario de muchos de sus coetáneos, Muntaner puede contar su experiencia, un testimonio impagable en primer persona de aquel verano de 1936 y los años posteriores de represión y hambre.

Historia viva de su pueblo, Pep Fusteret (nacido en el Hostal de Cas Fusteret, Alcúdia, el 17 de julio de 1913) es el coprotagonista de uno de los episodios más recordados en Pollença de los días posteriores al 18 de julio del 36, cuando emprendió una épica huida por los paisajes de la Serra, junto a otro mito del republicanismo pollencí, Martí Vicens, Bonjesús, con los fascistas pisándoles los talones y dispuestos a eliminarlos por su condición republicana y próxima al anarquismo.

Muntaner, militante de la Juventud Republicana y lector empedernido de Víctor Hugo y Blasco Ibáñez, ejercía de barbero cuando se produjo el golpe de Estado contra la República, un régimen que “funcionaba, a pesar de que el ejército siempre ha sido de derechas”, y que en Pollença resistió tres días más que en el resto de la isla gracias a la fidelidad de los carabineros y el Ayuntamiento.

“Durante las 48 horas en que fuimos amos del pueblo, no matamos, ni detuvimos ni ofendimos a ningún vecino que creyéramos del otro bando”, destaca.

Tras estos días de relativa calma, la vida de Josep, entonces con 23 años, dio un giro inesperado y, de la noche a la mañana, pasó a ser un fugitivo. El ejército sublevado llegó al Ayuntamiento el 20 de julio y se produjo la primera víctima mortal. Los defensores de la legalidad huyeron en desbandada y Muntaner se refugió en la finca de Can Malalt, donde durmió sobre la paja de la era. “Al amanecer del día 21, me desperté por los empujones de una mano: era Martí Vicens, Bonjesús, sin su característica barba. Me dijo que debíamos huir hacia la montaña para esperar acontecimientos, con la esperanza de un desembarco republicano”. 
Aquí empezó una odisea de diez días por la Serra, donde sobrevivieron a base de caracoles fritos, que les provocaron unas “diarreas terribles”, fruta y las ayudas de payeses que se iban encontrando a lo largo de su travesía, a quienes nunca informaban de su siguiente destino para evitar chivatazos.

Pasaron por diversas fincas de montaña, entre los municipios de Pollença y Campanet. Alguno de los puntos en los que permanecieron alguna noche, como la Cova de Massana, son hoy objeto de visita de asociaciones relacionadas con la Memoria Histórica.

“Pasamos mucha hambre y sabíamos que nos buscaban; finalmente decidimos que teníamos que llegar a Sa Pobla, donde vivía una hermana mía”, recuerda.

El 1 de agosto entraron en el pueblo, camuflados entre los jornaleros que regresaban a sus casas tras el día de trabajo. “Había muchos falangistas que me conocían, pero no nos identificaron porque era de noche y yo llevaba un sombrero de paja y Martí un saco sobre la espalda”. Poco después, Fusteret y Bonjesús se separaron. “Ya no le volvería a ver nunca más”, lamenta.

Martí se marchó a Búger, donde tenía contactos, y más tarde consiguió llegar a Menorca, desde donde embarcó con destino a Barcelona. Pero durante el trayecto marítimo fue interceptado por un barco nacional, que lo devolvió a Palma. Poco depués fue ejecutado.

Pep Fusteret estuvo poco tiempo escondido en Sa Pobla. “Alguien informó de mi paradero y vino la Guardia Civil a buscarme para llevarme hasta Palma, lo que me alivió porque yo no quería regresar a Pollença”, explica.

Ya en la capital, fue trasladado al barco Jaume I, improvisada cárcel para republicanos, donde estuvo 38 días antes de ingresar en la prisión de Can Mir, de la que guarda los peores recuerdos. “Nos daban boniatos cocidos, sin lavar ni pelar, para comer; allí pasé mucha hambre y llegué a perder veinte kilos”. Su salud empeoró de forma preocupante, por lo que fue trasladado al Hospital, donde “la comida estaba mejor”, para regresar después a Can Mir. En su ficha se le consideraba un “anarquista peligroso capaz de cometer cualquier atrocidad”, cuando en realidad, subraya, “no había hecho nada”.

Fue condenado a treinta años de cárcel por un tribunal militar, una “farsa” que le juzgó junto a otros 146 pollencins. En Can Mir, “cada día se llevaban a una docena para ´liberarlos´, y en realidad se los llevaban a fusilar”.

Finalmente, el 8 de mayo de 1941 salió en libertad condicional y poco a poco pudo rehacer su vida, dedicándose al comercio de productos agrarios. Josep Muntaner relató su intensa experiencia en un libro de memorias, No eren blaves ni verdes les muntanyes, y hoy reside en su casa pollencina rodeado de recuerdos y de libros de poesía, su gran pasión.

Josep Muntaner Cerdà sostiene en su casa de Pollença un retrato que le hizo un compañero en la prisión de Can Mir.  Foto: Massuti.

Josep Muntaner Cerdà sostiene en su casa de Pollença un retrato que le hizo un compañero en la prisión de Can Mir. Foto: Massuti.


585 vestigios franquistas adornan edificios públicos…

mayo 31, 2009

El catálogo de símbolos elaborado por el Gobierno desvela que el 57,4% de ellos se encuentran en dependencias de Defensa.

Fachada de la sede en Madrid del Fondo Español de Garantía Agraria, dependiente del Ministerio de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino. - GABRIEL PECOT

Fachada de la sede en Madrid del Fondo Español de Garantía Agraria, dependiente del Ministerio de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino. - GABRIEL PECOT

La huella de Francisco Franco es todavía muy visible en España. El catálogo recientemente elaborado por el Gobierno sobre los símbolos de la dictadura presentes en edificios dependientes de la Administración del Estado detalla que aún existen en ellos 585 vestigios arquitectónicos y ornamentales claramente relacionados con el régimen franquista.

Escudos con el águila de San Juan en fachadas y vidrieras, placas con el yugo y las flechas, monolitos en honor de la Legión Cóndor, frescos ensalzando las gestas de los sublevados en 1936, óleos de Franco uniformado y un largo etcétera salpican las sedes oficiales y otras dependencias de 11 ministerios, según el catálogo aprobado por el Ejecutivo el pasado 14 de mayo, al que ha tenido acceso en exclusiva Público.

El departamento con más simbología franquista es, con mucha diferencia, el de Defensa. Los edificios dependientes del departamento que dirige Carme Chacón acogen nada menos que 336, es decir, el 57,4% de total. De ellos, 278 son elementos arquitectónicos y otros 58 “vestigios en bienes muebles”, como denomina textualmente el catálogo a cuadros, muebles y otros enseres.

Le siguen, pero a mucha distancia, los ministerios del Interior (74), Fomento (43), Asuntos Exteriores (27), Economía y Hacienda (23), Presidencia (22), Cultura (22) y Trabajo e Inmigración (20). A la cola, los de Justicia (9), Sanidad (5), Medio Ambiente (3) y el Tribunal de Cuentas (1).

Destruir o conservar

Con este catálogo, el Gobierno pretende decidir cuáles de estos vestigios deben ser “quitados y guardados, ocultados o neutralizados” en aplicación de la Ley de Memoria Histórica, y cuáles deben ser conservados por motivos históricos, artísticos, artístico-religosos o técnicos. Para ello, cada departamento, además de facilitar una descripción más o menos detallada de cada símbolo y su ubicación exacta, ha enviado al Ejecutivo una “valoración inicial” sobre la conveniencia o no de eliminarlo.

Es aquí, según reconocen a Público fuentes cercanas a la Comisión Técnica de Expedientes, un órgano creado el pasado 20 de abril y que tendrá la última palabra sobre el futuro de toda esta simbología, donde han surgido los primeros roces, “sobre todo con los representantes del Ministerio de Defensa”.

Según esta fuente, son estos los que más reticencias han puesto hasta ahora a la retirada de águilas, bustos y monolitos que ensalzan el franquismo.

Un detalle que ya se observa en las “valoraciones iniciales” que los delegados de este Ministerio han hecho a un buen número de los 336 vestigios de la dictadura que acogen los edificios del departamento.

“La eliminación del escudo dañaría la fachada al estar esculpido en la piedra”

Los mandos militares alegan en algunos casos que son “imperceptibles” a la vista por su situación, como aseguran que ocurre con dos águilas preconstitucionales de cerámica de 15 centímetros situadas en la fachada de un edificio militar situado en la esquina de la plaza Tetuán con la calle Ximénez de Sandoval de Valencia, y en el inmueble de Defensa situado en la calle Modesto Lafuente, de Madrid, cuyo escudo franquista no es visible, en su opinión, porque está en un “hall en desuso”.

En otros, los representantes de Defensa se resisten con el argumento de que “su eliminación dañaría la fachada” o que “sería muy costosa”. “No es pieza de fácil separación”, manifiesta el mando del cuartel de Puerto del Rosario, en Arrecife (Lanzarote), de un escudo con el águila de San Juan, pese a que los superiores ordenaron la retirada del mismo el 17 de enero de 2008.

“La eliminación del escudo dañaría la fachada al estar esculpido en la piedra de la propia fachada” se repite miméticamente en los casos de los edificios de la Armada en Pontevedra, el situado en la calle San Sebastián de Donostia, el de la calle Antonio López de Santander y el de la avenida de los Descubridores de Santa Cruz de Tenerife.

“Obras de arte”

Cuando se trata de escudos emplomados en vidrieras, caso del existente en el comedor de la Academia de Infantería de Toledo, la valoración previa es recurrente: “Se trata de obras de arte que deben ser protegidas”.

En otros casos, destacan que la singularidad del edificio impide tocar ningún “elemento ornamental” sin permiso previo municipal. En el caso de la iglesia castrense de San Francisco, en El Ferrol (A Coruña), la cruz de los “caídos por Dios y por España” se considera un “conjunto artístico-religioso”, sobre el que “hay competencias recurrentes con el Arzobispado Castrense”.

Entre los argumentos más singulares figura el de los responsables del cuartel de Rabasa, en Alicante. Para mantener un busto de Franco en uniforme de capitán general en el jardín próximo a la avenida del capitán general Santiago Mateo Marcos, aducen que “se encuentra fijado al terreno, sin inscripción alguna” y que “su traslado afearía el jardín”.

Fuente: Público.es L. DÍEZ / O. LÓPEZ-FONSECA – Madrid – 31/05/2009


Maquis: los soldados olvidados de la República…

mayo 31, 2009

La mención en el auto de Garzón es el reconocimiento más explícito al maquis hasta el momento.

Guerrilleros del maquis en fotos de la época. Sobrevivieron al a Guerra Civil hasta su práctico exterminio en 1952. EFE

Guerrilleros del maquis en fotos de la época. Sobrevivieron al a Guerra Civil hasta su práctico exterminio en 1952. EFE

Fueron los que más tiempo empuñaron el fusil contra las tropas fascistas y los que menos reconocimientos tienen.

Es la queja unánime de los familiares de guerrilleros españoles y de las asociaciones que estudian la resistencia contra Franco. De hecho, las ayudas destinadas a reparar a las víctimas del franquismo han obviado sistemáticamente la lucha de los guerrilleros, negándoles pensiones, reconocimientos y honores. Parte de culpa la tienen cuatro décadas de propaganda franquista obsesionada en convertir a los maquis en bandoleros. Un estigma que se ha mantenido y que incide en que iniciativas como la Ley de Memoria Histórica solo mencione a la guerrilla, pero sin establecer medidas concretas que restituyan su memoria.

Son los que más tiempo lucharon y los que menos reconocimientos tienen

Sin embargo, el auto publicado por el juez Garzón podría suponer un antídoto contra esta amnesia. En sus razonamientos jurídicos, el magistrado divide la represión franquista en tres etapas. La última, “entre 1945 y 1952, marcada por la eliminación de guerrilleros y personas que les apoyaban”. Es la declaración de reconocimiento al maquis más explícita hasta la fecha. Pero el auto no se detiene ahí. Más adelante especifica qué cuerpos del Estado protagonizaron la represión contra los guerrilleros.

Entre ellos destacan soldados, falangistas, somatenistas (ciudadanos armados) y, fundamentalmente, la Guardia Civil. Esta última fue el peor enemigo de los maquis. Su enfrentamiento puede dividirse en dos períodos. El primero, desde 1945 hasta 1947.

Entonces, España temía una intervención aliada tras el final de la II Guerra Mundial y ejerció una actitud contemporizadora hacia la guerrilla. Los guardias civiles solían disparar al aire antes de adentrarse en el monte para que los guerrilleros se percataran de su presencia.

La segunda etapa arranca en 1947. Franco se sintió a salvo y endureció su estrategia hacia el maquis. En abril promulgó la Ley de Bandidaje y Terrorismo, que posibilitó las ejecuciones.

El terror según Pizarro

En una segunda vuelta de tuerca, nombró a Manuel Pizarro Cenjor (abuelo del ex presidente de Endesa y diputado del PP) gobernador civil de Teruel y general en jefe de una amplia zona delimitada para combatir a la irreductible AGLA (Agrupación Guerrillera de Levante y Aragón). Pizarro había golpeado con éxito a las guerrillas andaluzas, asturianas y leonesas y su misión era ahora acabar con el AGLA a cualquier precio.

Más cuarteles, multiplicación de los efectivos, creación de contrapartidas y una estrategia destinada a socavar a la guerrilla por su eslabón más débil: el de los enlaces y los puntos de apoyo. Estos fueron los cuatro pilares de las medidas adoptadas por Pizarro.

Bajo sus órdenes se torturó y asesinó a campesinos sospechosos de auxiliar al maquis, se requisaron tierras, se quemaron alquerías, se arrancaron cultivos y quedaron deshabitadas amplias zonas para aislar a los guerrilleros, dejarlos sin víveres y obligarlos a bajar de las montañas.

Bajo tierra

El caso de Pedro Alcorisa “Matías” es paradigmático. Durante meses ejerció como punto de apoyo de los maquis en Santa Cruz de Moya (Cuenca). Una vez descubierto, subió al monte junto a una partida guerrillera. Como castigo, la Guardia Civil detuvo a su padre y lo torturó hasta la muerte en el cuartel de Arrancapins, en Valencia. Después ocultó el cuerpo en un fosa común del cementerio de Valencia.

Historias así abundan entre las montañas valencianas, aragonesas y manchegas. La política de Pizarro fue salpicando de fosas estas tierras hasta que la guerrilla abandonó la lucha en 1952. El auto de Garzón enciende ahora la esperanza de aquellos que anhelan recuperar los despojos de sus familiares y enterrarlos con dignidad. “No puede haber reconciliación cuando media España está todavía enterrada en las cunetas”, afirma Eligio Hernández, Fiscal General del Estado entre 1992 y 1994. Y añade: “No entiendo la reacción de la derecha ni mucho menos la de la Iglesia, institución que más reivindica la memoria histórica con sus mártires y beatificaciones. ¿Acaso los muertos republicanos no son hijos de Dios? ¿Acaso no merecen cristiana sepultura?”.

Por:

José M. Montorio, guerrillero (Borja, Zaragoza, 1921)

“Nadie reconoció nuestra lucha”…

¿Cómo ingresó en la guerrilla española?

En febrero de 1939, huyendo de las tropas franquistas, crucé a Francia. Los gendarmes nos detuvieron y nos trasladaron al campo de concentración de Sant Cyprien. Cuando estalló la II Guerra Mundial y Francia fue ocupada por Alemania, el mariscal Pétain nos entregó a los nazis. Finalmente conseguimos escapar y nos enrolamos en la resistencia francesa. En 1945 se celebró en Toulouse el I Congreso de Guerrilleros Españoles. En diciembre, un pequeño grupo ingresamos en España. Llegamos a la sierra de Javalambre, en Teruel, a primeros de 1946.

¿Cómo era su vida?

Muy penosa. Un día de guerrillas equivalía a tres años en la resistencia francesa. No teníamos tanto apoyo de la población. La Guardia Civil la reprimía. Lo peor eran los inviernos. Íbamos medio descalzos, helados y sin poder encender hogueras para no delatar nuestra posición. Percibíamos, que la situación no era buena, que no había salida, pero nadie se atrevía a decirlo por miedo a ser acusado de derrotista.

¿Y cómo se retiraron?

El PCE me encargó evacuar a los últimos guerrilleros de Levante en junio de 1952. La Guardia Civil sabía por dónde pasaríamos porque capturaron a un guerrillero y le hicieron cantar. Tuvimos que retroceder e ir por Roquetas y Amposta. Cuando llegamos a Francia, tras 25 jornadas a pie, no nos esperaba nadie del partido. Tampoco reconocieron nuestra lucha. Me siento decepcionado.

Fuente: Público.es. SERGI TARÍN – Valencia – 18/10/2008


Entregados los cuerpos de 12 fusilados en Teruel…

mayo 31, 2009

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El general Pizarro, abuelo del diputado del PP, ejecutó la matanza.

Los cuerpos de 12 republicanos fusilados por la Guardia Civil en 1947 y enterrados en una fosa común en la sierra de Gúdar (Teruel) reposan desde ayer en paz.

La Asociación Pozos de Caudé, que se encarga de recuperar la memoria de los desaparecidos durante la Guerra Civil y la dictadura en la provincia de Teruel, entregó ayer en la pequeña localidad de Aliaga los restos de estas víctimas a sus familiares.

En un homenaje celebrado en el Ayuntamiento, los descendientes de estos represaliados también recibieron un informe forense, en el que se detalla todo el proceso de identificación de los cadáveres, que ha resultado largo y laborioso debido al mal estado que presentaban los cuerpos.

Hemos perdonado, porque no queda otro remedio, pero es algo que no se puede olvidar porque sería un acto de bajeza y de cobardía. Forma parte de nuestra historia y, por muy dura que sea, no se puede perder en la memoria”, explicó Isidro Guía, quien fue alcalde del PSOE en Andorra (Teruel) durante 20 años y senador en dos legislaturas.

Fue él quien, después de una búsqueda que duró 55 años, localizó la fosa de Gúdar donde se hallaban enterrados cuatro familiares suyos. Gracias a su tesón y a una investigación paciente y constante que comenzó en 1947, cuando aún era adolescente, fue posible encontrar el lugar donde la Guardia Civil asesinó a 12 vecinos de la zona, acusados de colaborar con los guerrilleros antifranquistas, también llamados maquis.

Este sangriento episodio está documentado por numerosos historiadores y expertos en el tema.

Tiro en la nuca

El 28 de septiembre de 1947, un grupo de guardias civiles al mando del general Manuel Pizarro Cenjor (abuelo del diputado del PP y ex presidente de Endesa Manuel Pizarro) encarceló, torturó y fusiló a 24 hombres acusados de ayudar a los maquis.

Primero fueron trasladados a la casa cuartel de Alcalá de la Selva, donde fueron torturados y vejados. Después, ya malheridos, los dividieron en dos grupos: la mitad fueron enviados a Mora de Rubielos y la otra mitad a Gúdar. Todos ellos, excepto uno que logró escapar, fueron asesinados y rematados con un tiro de gracia.

Los guardias colgaron los cadáveres en un pinar para asustar a la población

Una vez muertos, los guardias los colgaron en un pinar para asustar a la población. Fueron enterrados en dos fosas comunes en medio del monte. Once cadáveres permanecen aún hoy en la fosa de Mora de Rubielos. La otra tumba, en Gúdar, fue descubierta por Isidro Guía en 2002. Junto a los esqueletos se encontraron casquillos y balas de pequeño calibre. Fue en 2006 cuando se procedió a exhumar los cadáveres que ayer recibieron sepultura.

“Fue todo por venganza”, recuerda el presidente de la Asociación Pozos de Caudé, Francisco Sánchez. Pocos días antes de la matanza, una partida de los maquis ocupó Gúdar, donde mataron a ocho personas, entre ellos tres niños, para vengar la muerte de la mujer de un guerrillero.

La respuesta de la Guardia Civil y el Ejército fue inmediata y terrible: por cada víctima de los maquis serían asesinadas tres personas. “Detuvieron a 24 hombres bajo la acusación formal de colaborar con la guerrilla, pero no pudieron demostrar nada.

El único objetivo de las autoridades franquistas era aterrorizar a la población y darles a entender lo que les podía ocurrir si ayudaban a la gente del monte”, relata Sánchez. No hubo juicio, ni consejo de guerra ni ningún otro tipo de proceso penal. “Les tocó a ellos por el simple hecho de ser militantes de izquierdas y defensores de la causa republicana. Sin más”, cuenta un familiar. La mayoría de los muertos eran mineros, pero también había maestros, practicantes o masoveros.

Han pasado 62 años desde que se cometió aquel crimen. El silencio se impuso en los pueblos y, aún hoy, son muchos quienes prefieren ni oír hablar de aquel suceso. Los amigos y familiares de las víctimas se acostumbraron a vivir con el miedo sobre ellos. Tanto, que muchos emigraron a las ciudades por temor a posibles represalias. Mientras, los verdugos y los delatores de los fusilados gozaron de una impunidad total.

Fuente: Público.es. RAMIRO VAREA – Madrid – 31/05/2009 .

EL GENERAL PIZARRO Y EL MAQUIS TUROLENSE:
Ante el creciente auge de la actividad guerrillera antifranquista en la provincia de Teruel, el régimen designó el 28 de julio de 1947 al general Manuel Pizarro Cenjor gobernador civil de la misma. Pizarro llegó a Teruel con el mandato expreso de Franco de sofocar el movimiento guerrillero, al igual que ya había hecho antes en las provincias de León y Granada. De este modo, Pizarro asumió plenos poderes civiles y militares ya que, además de Gobernador Civil y Jefe Provincial del Movimiento, cargo que ocupó hasta 1954, era también Jefe de la V Región de la Guardia Civil. Manuel Pizarro, estrecho colaborador del Franco, razón por la cual se vanagloriaba de ser de los pocos que podían llamar con familiaridad (y en su presencia) “Paco” al dictador, tuvo un carácter duro, autoritario e implacable. Recuerdo que me contaron como, en cierta ocasión, Pizarro ordenó a un funcionario de un municipio de la sierra de Cucalón que se comiese en su presencia un ejemplar del Boletín Oficial de la Provincia dado que el general-gobernador le reprochaba haber incumplido una de sus disposiciones en él publicadas. Pero mucho mas duro fue Pizarro en la lucha contra el maquis. Unos meses antes de su nombramiento como Gobernador de Teruel, el régimen había aprobado el Decreto-Ley de Represión del Bandidaje y del Terrorismo (18-IV-1947). Recordemos también que una Circular de la Dirección General de Seguridad (11-III-1947) prohibía expresamente utilizar el término de “guerrilla” o “guerrillero”, ordenando que se emplease el de “bandolerismo” o “bandolero”. Estas circunstancias van a ser utilizadas por Pizarro para, investido de plenos poderes, y tras militarizar todo el territorio provincial considerándolo “zona de guerra”, iniciar lo que Mercedes Yusta define como “una guerra personal contra el maquis”, a los que el general llamaba despectivamente “forajidos”. Pizarro que, en su “cruzada” particular contó con el apoyo de numerosos contingentes de la Guardia Civil, y, también de la Policía Armada, voluntarios de Falange y somatenistas, intentó controlar los refugios naturales de la guerrilla, esto es, las serranías. Para ello, ordenó el desalojo de todas las masías para así cortar el apoyo y los suministros al maquis, utilizó nuevas tácticas de contraguerrilla (guardias disfrazados de maquis que roban y torturan indiscriminadamente) y de “tierra quemada” (quema de cosechas) para así minar los apoyos civiles al maquis. Igualmente, bajo su mandato se vivió una situación de auténtico terror entre la población sospechosa de simpatizar con la guerrilla utilizando métodos de enorme dureza: las palizas, los fusilamientos simulados para lograr confesiones, el envenenamiento de víveres o la implacable aplicación de represalias y de la fatídica “ley de fugas”, fueron frecuentes. Además, como testigos mudos de tanto sufrimiento, ahí quedaron nuevas fosas comunes, como las existentes en Alcalá de la Selva, Mora, Monroyo, Civán y otros lugares de triste recuerdo. La ofensiva de Pizarro se inició el 9 de agosto de 1947 con el ataque, mediante un bombardeo con morteros y el posterior incendio del pinar en que se refugiaban, del campamento guerrillero de La Cerollera, en el que tenía su base de operaciones el Sector 17 del AGLA al mando de Angel Fuertes (“Antonio”). Unos meses más tarde, el 18 de diciembre, la Guardia Civil asaltó el campamento del maquis en Monte Camarracho, cercano a Cabra de Mora y, dos días después, el objetivo fue el campamento-escuela del Sector 11 del AGLA de monte Rodeno, situado en el término de Valdecuenca. Aunque en 1948 tuvo lugar la llamada “ofensiva de primavera” del AGLA, ésta se hallaba muy debilitada por la acción represiva de Pizarro. No obstante, el maquis mantuvo una cierta actividad hasta finales de 1949, fecha en la cual murió cerca de Alcañiz Pelegrín Pérez (“Ricardo”), máximo responsable del AGLA, y el 7 de noviembre era asaltado el importante campamento de Santa Cruz de Moya, localidad conquense convertida en la actualidad en un auténtico memorial de la lucha guerrillera antifranquista. Nuestra provincia de Teruel, que tanto sufrió durante la guerra civil, así como con la represión de posguerra y el período del maquis, donde la huella del general-gobernador Pizarro quedó marcada a sangre y fuego, tiene todavía una deuda pendiente con todos aquellos tenaces combatientes antifranquistas, con aquellos guerrilleros, unos conocidos, otros anónimos, con todos los enlaces civiles que, en circunstancias bien difíciles apoyaron su lucha por intentar abrir nuevos horizontes de libertad y de progreso social para España. En este sentido, además de iniciativas personales, familiares y asociativas, resulta importante destacar el marco legal que, pese a sus limitaciones en otros aspectos, abre la nueva Ley de la Memoria Histórica. También es justo destacar algunas iniciativas de instituciones municipales, comarcales o autonómicas para recuperar con dignidad esta página de nuestra historia turolense. En este sentido, diversas actuaciones del Programa “Amarga Memoria” del Gobierno de Aragón han asumido este deber cívico y moral y han abierto horizontes nuevos en lo referente al compromiso institucional con este amargo capítulo de nuestra historia colectiva que durante tanto tiempo pretendió ocultarnos (o tergiversar) la derecha sociológica y política. José Ramón Villanueva Herrero (Diario de Teruel, 11 enero 2008)
Fuente:blogdeoscarpardodelasalud.blogspot.com



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