Manifiesto de Unidad Cívica por la República…

junio 3, 2009

ucrep

Ante el procesamiento de José Antonio Barroso y ante la querella interpuesta contra el juez Garzón por intentar investigar los crímenes de lesa humanidad del franquismo

Unidad Cívica por la Republica

Enlace al manifiesto:

http://www.unidadcivicaporlarepublica.es/Documentos%20UCR%202009/Barroso%20garzon%20ucr.htm


Un cura impulsa la apertura de la mayor fosa común del franquismo…

junio 3, 2009

El cura Alfonso Blanco (derecha) junto a Santiago Fernández, sobre la fosa.- GABRIEL TIZÓN

El cura Alfonso Blanco (derecha) junto a Santiago Fernández, sobre la fosa.- GABRIEL TIZÓN

Todo partió de un escrito anónimo enviado hace unos meses a la Comisión por la Recuperación da Memoria Histórica de A Coruña. Citando a “una de las pocas personas” aún vivas que “fue testigo de los hechos”, el informante situaba en el pequeño cementerio de Vilarraso en Aranga (A Coruña) y encajonada entre una pared de la iglesia y una hilera de nichos, una de las mayores fosas de víctimas de la represión franquista en Galicia. En ese pequeño cuadrado de tierra y hierba, hoy sembrado de margaritas salvajes, reposarían, sin nombre ni recuerdo alguno, los cadáveres de más de una treintena de paseados, asesinados de un tiro por los represores franquistas.

Nadie sabía donde estaba esa fosa. Es la más grande, pero hay más en Aranga y sus alrededores, allí donde acaba la Terra Chá lucense y nace la escarpada Costa da Sal. Unas tierras regadas por el río Mandeo -cuyas aguas se tiñeron de rojo hace siete décadas por la sangre de tanto cadáver- y atravesadas por la Nacional VI en cuyas cunetas aparecían, según cuentan, “muertos un día sí y otro también”. Un lugar de paso donde aparecían paseados de A Coruña y Lugo. “Hablar siempre se habló, quedan testigos pero hay aún mucho miedo y dolor, puede más la larga noche de piedra”, se lamenta Alfonso Blanco. Es el sacerdote de la parroquia de Santa Mariña, del otro lado del río, en tierras ya lucenses de Guitiriz.

El párroco lleva tiempo tratando de desenmarañar y poner al descubierto “esta losa” de silencio y olvido “que oprime las aldeas”. “Es un acto de justicia”, afirma Alfonso Blanco, “recopilamos datos e historias con toda la precaución y respeto por el dolor de las familias que no quieren remover el pasado, pero tampoco podemos mirar para otro lado, esos muertos son patrimonio de todos, murieron por unos ideales y por soñar con una sociedad que hoy nosotros disfrutamos”.

El cura trabaja en esa campaña de “sensibilización” y en busca del reconocimiento de las víctimas aún anónimas del franquismo junto al joven Santiago Fernández. Éste es vecino de San Vicente de Fervenzas, otra parroquia de Aranga donde también fueron enterrados anónimamente algunos de las decenas de cadáveres que en los primeros meses tras el golpe militar de 1936 que dio lugar a la sangrienta Guerra Civil aparecían tirados con “herida perforante de cráneo causada por disparo de arma de fuego”, según la fórmula empleada en las actas de las causas criminales abiertas en la Audiencia Provincial y que se guardan en el Archivo del Reino de Galicia. Santiago tiene en su página web (www.fervenzas.es) el listado de esas víctimas sin nombre con la esperanza de que algún familiar encuentre a un “desaparecido” en aquellos terribles años. Las fosas sólo podrían abrirse para identificar a los enterrados si lo solicita un familiar.

“Si las leyes aún no ayudan, que sea la memoria la que haga justicia”, afirma Blanco. El sacerdote y el joven de Fervenzas preparan una campaña de “sensibilización” y de homenaje a todas esas víctimas. Habrá recitales de poesía y se proyectarán películas sobre la represión en Galicia. Tienen también en proyecto la colocación, al pie del Mandeo, de un “símbolo” en memoria de esos asesinados sin juicio ni explicación y a los que no se podrá poner nunca nombre. Ese símbolo “pero no un monumento” se vería “desde lejos” y representaría una paloma de hierro, incrustada en la caballera de una mujer.

Gracias al anónimo sobre la fosa de Vilarraso, los historiadores Emilio Grandío y Eliseo Fernández realizaron un informe con la recopilación de datos del Registro Civil de Aranga y de las causas judiciales que se cerraban nada más abrirse por falta de datos sobre “el autor o autores de los hechos”: calculan que allí están enterradas 29 personas. Sólo se conoce la identidad de nueve.

Luis Lamela, uno de los historiadores más activos en tratar de arrojar luz sobre las víctimas de la represión franquista en A Coruña, también publicó hace tiempo la relación de paseados hallados muertos en Aranga y su entorno.

La inmensa mayoría figuran, aún hoy, como “desconocidos”, muertos por “disparo de arma de fuego” y enterrados sin nombre en camposantos de Aranga y otros municipios colindantes. En el de Santa Mariña, hay media docena, según los testimonios recogidos por el párroco. Cada año, el día de Todos los Santos, les dedica un recuerdo en su homilía, aunque no sepa quienes son. Un anonimato y un olvido que “duelen”, asegura Blanco. “No hay día que no pase por esta carretera, por el Mandeo o por la Castellana, y no me acuerde de ellos”. Pero ahora, con ayuda de historiadores y la Comisión pola Recuperación da Memoria Histórica, se ha dado un importante impulso para sacar a la luz estas víctimas olvidadas de la represión. Alfonso Blanco cree que la apertura de las fosas, indispensable para tratar de identificar a los “desaparecidos”, es “imparable” pese a todas las dificultades legales. Se calcula que son más de 80 enterrados en Aranga y su entorno, de acuerdo con los datos del Registro Civil.

Puede que sean más, ya que no se anotaban a todos. Hay familiares, como los de un guerrillero desaparecido de Oleiros, que ya han empezado a preguntar por esas fosas. “Hay gente que sigue buscando a los suyos y quiere saber”.

Fuente: El País.es PAOLA OBELLEIRO - A Coruña – 01/06/2009


Extremadura salva la memoria del campo de Castuera…

junio 3, 2009

El terreno que concentró a 15.000 presos republicanos, declarado Bien de Interés Cultural

Antiguo campo de concentración de Castuera (Badajoz), con la mina al fondo. - LAURA LEÓN

Antiguo campo de concentración de Castuera (Badajoz), con la mina al fondo. - LAURA LEÓN

El campo de concentración franquista de Castuera (Badajoz), por el que pasaron unos 15.000 presos entre los meses de marzo de 1939 y 1940, se ha convertido en el único de España considerado Bien de Interés Cultural (BIC). La medida, que le otorga un grado de protección mayor que el de cualquier otro campo, blinda el recinto ante posibles tentativas empresariales, protege los vestigios que quedan y garantiza que se podrá seguir investigando, según fuentes del Ejecutivo regional.

El Diario Oficial de Extremadura publicó el 13 de mayo el decreto por el que se declara el recinto zona BIC con categoría de sitio histórico. “El campo de Castuera es un referente de la memoria histórica y lugar obligado de recuerdo [...]. Su significación histórica lo configura [...] como símbolo de nuestra región, que lo hace merecedor de su máximo reconocimiento y protección”, afirma el decreto de la Consejería de Cultura y Turismo.

El recinto pasa a ser un “símbolo” y no podrá explotarse comercialmente

Extremadura convierte así en “símbolo” un lugar que, hasta muy recientes fechas, apenas ha sido objeto de interés político, pese a que fue el campo de concentración con un funcionamiento más estable y prolongado del sur de España. El horror de Castuera ha estado siempre envuelto en el misterio y la leyenda negra. En el libro Cruz, Bandera y Caudillo, Antonio López pone nombres y apellidos a más de 130 “desaparecidos” allí. Pero podría haber muchos más. Todos los indicios apuntan a fusilamientos masivos al pie de la bocamina de La Gamonita.

Un cebadero de cerdos

Cayetano Ibarra, coordinador del Proyecto de Recuperación de Memoria la Histórica de Extremadura, se felicita por el decreto, pero puntualiza que la Junta “no tiene la propiedad”. “Se pretende protegerlo para que no sufra alteraciones y podamos seguir investigando. Pero la propiedad es la misma”, señala. Los dueños de los terrenos ya han pretendido utilizarlos para ubicar un cebadero de cerdos y una planta fotovoltaica, aunque ambos proyectos fueron frustrados.

El campo de Formentera fue declarado BIC, pero luego se anuló

El georradar muestra manchas que apuntan a la existencia de una fosa común junto a la tapia del cementerio, pero para cualquier excavación se necesita el permiso de los propietarios. Otro proyecto en el horizonte es la creación de un centro de interpretación sobre todo el universo carcelario franquista, lo que requeriría la expropiación de los terrenos, según fuentes de la Junta.

En su libro Entre la historia y la memoria, Javier Rodrigo contabiliza 104 campos de concentración franquistas en sentido estricto, dentro de un listado más amplio de 188 centros concebidos para el internamiento, castigo, reeducación y utilización como mano de obra forzada de presos republicanos. Rodrigo calcula que pasaron por todos esos lugares de represión más de 500.000 personas.

Pese a la magnitud de estos números, la zona BIC en Castuera constituye una excepción a la regla general. Sólo El Campament, el campo franquista de Formentera, fue declarado antes zona BIC, el 10 de julio de 2001. Pero, tras la denuncia de los propietarios de los terrenos, los tribunales anularon la declaración el 29 de marzo de 2007 por defectos de forma.

Las asociaciones denuncian reiteradamente el abandono de estos recintos. Apenas hay reconocimientos más allá de sencillas placas institucionales o de la CNT, un puñado de monolitos y alguna pequeña escultura. Lo que fue el campo de Los Almendros, en Alicante, es hoy un centro comercial. En Albatera, también en Alicante, se cultivan palmeras. Y hay más casos similares.

Desinterés institucional

La desgana de las Administraciones hace que las rehabilitaciones de los restos escaseen. No obstante, hay excepciones. El catálogo de vestigios del franquismo en edificios públicos elaborado por el Gobierno detalla que quedan restos de antiguas edificaciones, de un lavadero y de una muralla del campo de concentración de Miranda de Ebro (Burgos). El informe señala que el Ayuntamiento ha rehabilitado los vestigios y se encarga del mantenimiento. Los restos están protegidos por el Plan General de Ordenación Urbana del municipio burgalés.

“Es muy difícil encontrar hoy restos de campos de concentración”, resume Cecilio Gordillo, coordinador de Memoria Histórica de la CGT. Y añade, con ironía: “Pero hay un espacio de memoria que sí está protegido y bien conservado. ¿Que cuál es? ¡Pues el Valle de los Caídos, claro!”.

Fuente: Público.es ÁNGEL MUNÁRRIZ – SEVILLA – 02/06/2009 02:40


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