Fausto Canales galardonado V Distinciones Pablo Iglesias de la UGT(Ávila)

diciembre 11, 2009

…Las distinciones Pablo Iglesias se crearon en abril de 2005 por acuerdo de la Comisión Provincial de UGT con el fin de reconocer la solidaridad y la dedicación, el compromiso social, la labor académica, deportiva y la creatividad de personas y colectivos abulenses. El pasado año 2008, en su IV edición, las distinciones incorporaron los galardones regionales. En la actual edición, cuya entrega tendrá lugar el próximo 15 de diciembre, a las 19 horas en el Auditorio Caja de Ávila:

Distinción Individual Regional: Fausto Canales, por mayoría, incansable promotor de lo que se ha llamado la Memoria Histórica, cuyo empeño por reconstruir un dramático episodio biográfico le condujo hasta una recóndita cripta del Valle de los Caídos abriendo a la opinión pública uno de los secretos de la Dictadura. Tras sus investigaciones, el juez Garzón resolvió profundizar en la reparación de aquellos trágicos acontecimientos.

Fausto Canales, delante el TS el 09 09 2009, en apoyo a Garzón

Fausto Canales y amigos en el congreso de los Diputados con fotos reivindicativas el 01 04 2009

Fausto Canales (en el centro) y amigos, en el cementerio Mérida el 20 09 2009 en un homenaje a los emeritenses asesinados en 1936

Comentario de la redacción: Nuestro amigo y colaborador es premiado a justo titulo en Ávila por su incansable labor a favor de la Recuperación de la Memoria Histórica. Sus incesantes investigaciones y su empeño en recuperar los restos mortales de su padre, Valerico Canales Jorge, (“Esa misma madrugada del 20 de agosto de 1936, mi padre fue fusilado junto con otras seis personas, también de Pajares, entre ellas una mujer, en una cuneta, en las proximidades de Aldeaseca (Ávila), localidad distante unos 25 kilómetros de su pueblo natal. Pasadas pocas horas, los cuerpos exánimes fueron arrojados a un pozo-fosa seco cercano, por orden de los ejecutores”) abandonado en una fosa común y que posteriormente en 1959 fue expoliada por los fascistas para incorporar sus restos en el mausoleo del Valle de los Caídos, (también los de su tío Fidel), son, no solamente en lo que concierne sus familiares, si no también para todo el movimiento memorialista, un ejemplo de constancia y valor. Su caso ampliamente difundido con entrevistas  en los media (televisiones, prensa y webs españoles y de ámbito europeo) ha permitido levantar la losa de silencio y secretismo que rodeaba todo lo relativo al expolio de fosas comunes llevado a cabo por el régimen franquista (“Desde que comenzamos los trabajos de búsqueda de los restos,  el seguimiento de los trasladados desde Aldeaseca al Valle de los Caídos, hasta el día de hoy , ha sido un tema que ha merecido la atención de todos los medios de comunicación nacionales y extranjeros , tanto escritos , periódicos , Internet, como audio visuales , radio y televisión. Pero el que ha culminado la labor de información y denuncia de estos hechos, ha sido el reportaje  emitido por Antena 3 Televisión, el 28 de enero pasado, realizado  por Fernando González, “Gonzo”. Muy completo y donde por vez primera se proyectan imágenes de la caja 198, procedente de Aldeasa, con los restos de mi padre y de los compañeros de infortunio, en el momento de ser depositados en la Cripta del Valle de los Caídos, el día 23 de marzo de 1959.” )

Valerico Canales Jorge

La caja 198, procedente de Aldeasa, con los restos de Valerico Canales Jorge y de sus compañeros de infortunio, en el momento de ser depositados en la Cripta del Valle de los Caídos, el día 23 de marzo de 1959. (EFE)

El inalienable derecho de enterrar a su padre y  su tío en un lugar digno y de su elección es ahora una obligación que tiene el Estado para cumplir con las leyes que el mismo legisla (“En nuestra inacabada tarea y lucha por rescatar los restos de nuestros seres queridos, utilizaremos la foto como testimonio gráfico  y como prueba. Para mí es como si visionara la solución al problema de la búsqueda  de los restos que deseo sacar de esa caverna de horror donde yacen los restos de nuestras víctimas queridas e inocentes, al lado de sus  verdugos.  Por favor, ¡EXIJO que ni un minuto más! Fausto Canales Bermejo. Madrid 4 de febrero de 2009”).

Esperamos que esta distinción sirva para llamar la atención de los políticos que no cumplen con sus promesas.

Desde La Memoria Viv@, nosotros aplaudimos este tributo, reparador en parte, y damos la enhorabuena a Fausto.

Amigo Fausto, un abrazo fraternal y solidario de parte de todos los miembros y colaboradores de La Memoria Viv@ .

Pedro Vicente Romero de Castilla Ramos

Nota: Los textos en cursiva y negrita son extactos de : “VIVENCIAS Y ACTIVIDAD RELACIONADAS CON LA DESAPARICION FORZADA DE  MI PADRE  VALERICO CANALES JORGE” en: http://lamemoriaviva.wordpress.com/2009/02/04/vivencias-y-actividad-relacionadas-con-la-desaparicion-forzada-de-mi-padre-valerico-canales-jorge/

Ver también:

Artículo publicado en diciembre de 2008 en homenaje a este hombre sencillo y luchador

Fausto Canales y la lucha interminable…

 

http://lamemoriaviva.wordpress.com/2009/01/26/franco-operacion-caidos-el-miercoles-en-antena-3/

Todas las fotografías (menosEFE) son propiedad de La Memoria Viv@ y su reproducción está sujeta a autorización previa.


«Mi candidatura al Premio Príncipe fue un pulso a la Casa del Rey»…

diciembre 11, 2009

10.12.09 – MARTA VARELA cuencas.co@elcomerciodigital.com MARTA VARELA | LA FELGUERA.

  • Marcos Ana Escritor, comunista y luchador antifranquista
  • El poeta recibirá en marzo de 2010 el premio de la Asociación Foro Pozo Fortuna

Marcos Ana

«La gente es la que hace posible la Ley de Memoria Histórica. No obstante, la norma es insuficiente»

Fernando Macarro Castillo vive bajo el pseudónimo de Marcos Ana en homenaje a su padre y a su madre, gentes sencillas, campesinos sin tierra que apenas sabían leer y escribir. Historia que dejó cautiva para siempre en las páginas de su libro autobiográfico ‘Decidme cómo es un árbol (2007)’ que ayer presentó en el Nuevo Teatro de La Felguera como broche final de los actos del X aniversario del colectivo sociocultural Les Filanderes. Ana habló con EL COMERCIO justo después de que los representantes de la Asociación Foro Pozo Fortuna le comunicasen la concesión de su galardón anual, del que se le hará entrega el próximo mes de marzo.
-Afirma que tiene 90 años, menos 23, los que pasó en la cárcel por sus convicciones políticas. ¿Entienden los jóvenes el sacrificio que hizo?
-Llevo dos años viajando para explicar mis experiencias. Mi último libro está dedicado a los jóvenes para que sean conscientes de su historia. Estoy convencido de que la vacuna de un futuro en libertad está en conocer nuestra historia. Perdí 23 años de mi juventud, pero no mi dignidad, y eso tienen que comprenderlo. Yo me dedico mucho a hablar con los jóvenes y a discutir con los de mi generación porque es necesario llegar a las generaciones de menor edad. Hay que explicarles lo que significa que tantos hombres y mujeres hayan dado su vida para que hoy ellos sean libres. Necesitamos que se impliquen en la vida política. En las manifestaciones, la mayoría son gente joven, pero, a la hora de votar, no acuden. Para ellos, la política es un circo mediático en el que no están dispuestos a participar. Y es que, en muchos partidos, hay ovejas negras. Los comunistas tenemos alcaldías y concejales y ninguno está imputado por corrupción. Hay una diferencia ética y de actitud ante las cosas. Es necesario que los jóvenes lo aprecien. Tienen que tener confianza y seguir luchando.
-Puso muchas esperanzas en la Ley de la Memoria Histórica. ¿Han sido recompensadas?
-No suficientemente. No hemos sido capaces de ver la importancia de esta ley. Su desarrollo es posible gracias al trabajo del pueblo, porque una parte de la clase política la tiene en vía muerta. Es necesario conocer nuestra historia para que los momentos amargos no se repitan. La ley se promulgó a finales de 2007 y la recibimos con un poco de reserva, pero como un paso positivo. No obstante, ha sido insuficiente desde su origen, pero, gracias al trabajo de los ciudadanos, se están consiguiendo avances.
-¿Merece la pena seguir luchando desde la cárcel?
-Yo soy comunista y, por supuesto, revolucionario, incluso con todos los desastres que he visto, como la caída de la Unión Soviética por sus errores. Pero es que la bondad de las ideas no tiene nada que ver con eso. Y por ella siempre merece seguir luchando, por mis ideas comunistas.
La poesía como grito
-Se le considera un símbolo. ¿Cómo lo lleva?
-Yo sufro porque pienso en la gente sencilla, sin rostro, que ha luchado como yo y tiene los mismo méritos, pero no se les reconoce. Soy afortunado porque vivo entre los aplausos de la gente.
-Lleva muchos años recogiendo premios, pero muchos de su generación no estaban convencidos de que fuera a ganar el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia 2009.
-Los premios que más me gustan son los que me da el pueblo. Esos son los más importantes para mí. En cuanto del Premio Príncipe, no me postulé. Había gente que me apoyaba y compañeros que me decían que, de los Borbones, ni agua. Para mí fue una situación incómoda, pero vi justo luchar por que se reconociese a un comunista republicano como yo. Fue un pulso a la Casa del Rey.
-Su poesía, que sale del corazón, se gestó en la cárcel. ¿Cómo vivió ese proceso?
-En la cárcel conocí los dramas propios y los de mis compañeros. Había mucho material. Mi poesía fue más un grito, una manera de llegar al corazón de los demás. Ahora tengo menos tiempo. Escribo cuando me enamoro, que suele ser a menudo.

«Mi candidatura al Premio Príncipe fue un pulso a la Casa del Rey»
El Comercio Digital (Asturias)


“Mi desarraigo es el de los privilegiados”

diciembre 11, 2009

El escritor jienense habla sobre el amor, la guerra y el exilio en “La noche de los tiempos”, una novela de casi 1.000 páginas que arranca a finales de octubre 1936. “Fue una época oscura que no deja lugar a idealizaciones”, dice.

Antonio Muñoz Molina, en Madrid, en una foto de 2006. ARCHIVO

Antonio Muñoz Molina (Úbeda, 1956) no es muy amigo de mitificar su profesión, de rodearla de un aura de misticismo. “Escribir es un trabajo”, asegura. Nada de largos periodos de recluimiento. “Termino de escribir y me pongo a hacer la cena para todos”. Cita como imprescindibles para llegar a buen puerto la “cabezonería, el entusiasmo, la constancia y la buena suerte”.

Un poco o un mucho de cada una de ellas ha tenido hasta el momento el escritor de títulos como Beltenebros, El Jinete Polaco, Plenilunio o Sefarad,que se adentra ahora en la Guerra Civil española en La noche de los tiempos, su última novela. “En la cocina se me han ocurrido cosas fundamentales de este libro”, asegura.

La noche de los tiempos. ¿Por qué eligió este título?

Me parecía muy natural y muy poético. Yo, como vivo entre el español y el inglés, quizá soy más consciente de esa poesía cotidiana que hay dentro del idioma, y de la que no nos damos cuenta. Me venía muy bien para esta novela porque sugiere dos cosas: algo que sucedió hace mucho tiempo, y una época de Europa y de España en la que parece que cayó la noche sobre nosotros. Una noche tremenda en la que sucedieron cosas tan horribles como la guerra civil española, el Holocausto o el gulag.

Pero la guerra civil es una etapa que sigue muy viva en la memoria colectiva del país.

Sí, pero por razones políticas, no por otras. En el discurso político no ha quedado en la noche de los tiempos, pero en la práctica sí. Lo único que queda es la tendencia a usar las palabras insensatamente, o a manipular los hechos que ocurrieron en sentido partidista. España no tiene nada que ver con el país en el que sucedieron estas cosas, afortunadamente.

Usted ha reivindicado que se investigue y se documente qué es lo que ocurrió.

Lo que he reivindicado no es que se investigue y se documente, sino que se lea. La investigación ya está hecha en gran parte, aunque siempre se pueda seguir. En los últimos años, cuando uno escuchaba el debate político y periodístico, parecía que había una cantidad de cosas oscuras que por fin se iban a poder saber. Eso, en gran parte, no es verdad, casi todo se sabe ya. Cuando se lee se ve que no hay lugar para las idealizaciones de nadie, para esas divisiones en blanco y negro, o en rojos y azules. La República y la Guerra son un periodo de la historia de España muy complicado, que sólo se entiende en el contexto de la historia de Europa. En España probablemente no habría habido una guerra si Hitler y Mussolini no hubieran decidido ayudar a Franco.

¿La Ley de Memoria Histórica no le parece suficiente?

Si sirve para que sepamos realmente qué ocurrió en cada momento, a quién corresponde la responsabilidad de cada decisión, y cuáles son los nombres de todos los inocentes asesinados, me parece bien. Ahora, si se va a utilizar para hacer creer que todavía tenemos cuentas pendientes que saldar, puede no tener un efecto positivo. Depende de la utilización que se haga, y en España todo se usa políticamente.

¿A usted le contaron la guerra cuando era niño?

Claro que me la contaron, de una manera vaga, indirecta. Los mayores sabían cuándo podían hablar y cuándo no. Y también había una cosa que ahora se nos olvida. En la gente que había vivido aquella experiencia no había una necesidad urgente y narcisista de contarlo todo. Sentían pudor, no sólo miedo, porque habían ocurrido cosas demasiado horribles, de las que nadie estaba orgulloso.

Ignacio Abel, el personaje central de la obra, ¿está inspirado en Pedro Salinas?

Un personaje literario se inspira en muchas cosas, pero uno de los elementos fundamentales es Pedro Salinas, sí.

¿Qué le atrae de esta figura?

Es uno de los grandes poetas del amor en lengua española, en primer lugar. Me llamaba la atención descubrir la historia de esos poemas que mucha gente se ha aprendido y se aprende de memoria. Fueron escritos por un señor, un catedrático de aire severo, un hombre que tenía una vida familiar y social perfectamente instalada, y que escribió esos versos para su amante, una profesora norteamericana que estaba haciendo el doctorado en España. Me atraía mucho la historia de las cartas que él le escribió a esa mujer, Catherine Withmore. Me conmovía que él murió en 1951 y ella más allá de 1980, pero hasta el final conservó las cartas de Pedro Salinas. Cuando murió, las legó a la Universidad de Hardvar, para que se pudieran publicar ahora, a principios del siglo XXI. Es muy conmovedor. Las cosas desaparecen en la noche de los tiempos, como el título de la novela, pero queda algo, esas cartas de amor. Me parece prodigioso.

Ésta es una novela de 1.000 páginas. ¿No perder el hilo resulta un trabajo muy duro?

Es un trabajo, a secas (ríe). Escribir siempre es un trabajo, que tiene una mezcla de dejarse llevar y de controlar, de investigar y de intuir. Pero tiene sobre todo una parte de cabezonería para seguir, y otra de entusiasmo cuando encuentras algo que te gusta mucho. Es una labor que se hace a lo largo de mucho tiempo y con mucha intensidad, pero es eso, un trabajo para el que necesitas constancia y también buena suerte, porque hay cosas que tú buscas y otras que te llegan.

Alguna vez ha dicho que siempre se siente un principiante de la literatura, porque todo lo que se aprende escribiendo una novela se esfuma cuando la terminas. ¿De verdad no va ganando nada por el camino?

Nada. Lo único que se va acumulando es la conciencia de que tienes que tener paciencia, pero también dejarte llevar. Es decir, una cierta esperanza de que al final las cosas van a salir. Pero sólo una cierta, porque pueden no salir. No hay nada garantizado.

También ha comentado que lo que le llevó a ser escritor es la sensación de desarraigo. ¿Nunca se cura?

Es verdad, pero hay que matizarlo. Es un desamparo relativo. Uno no debe usurpar las palabras de las personas que lo sufren de verdad. Yo me puedo sentir desarraigado, pero mi desarraigo es un desarraigo de privilegiados. Recuerdo una vez que estaba en una cafetería de Nueva York con una profesora, y estábamos hablando sobre el exilio. Me preguntó sobre la experiencia del exilio para mí, mientras un chico mexicano limpiaba los cristales desde fuera, un inmigrante ilegal, probablemente. Le dije: él sí que tiene la experiencia del exilio, yo no. Otra cosa es que uno por su carácter, o por la vida que ha llevado, tienda a sentir un cierto desarraigo, efectivamente. Pero eso tampoco tiene por qué ser malo. A mí no me gustaría estar tan arraigado en un sitio, o en una forma de ser o de pensar, que quedara excluido para siempre el cambio. Yo no estoy tan seguro de mis opiniones como para no pensar en cambiarlas. Ésta es una época en la se celebra demasiado la permanencia, y la identidad. Un poco de desarraigo está bien. La gente cambia.

¿Por eso le gusta tanto Nueva York, donde nadie es de allí?

Tienen una identidad propia, pero es fluida y mezclada. Nueva York es una ciudad con una personalidad muy fuerte. Hay personas y experiencias de todo tipo, pero allí la gente se las arregla para ser lo que es en origen y, a la vez, ser otra cosa.

Acaba de publicarse una Nueva Gramática de la RAE, la primera desde 1931. ¿Qué se puede esperar?

Las gramáticas y los diccionarios no están para decirle a la gente lo que es o no es correcto, sino para mostrar cuál es el estado de la lengua, y cuál es la forma en que la lengua es hablada por la mayor parte de nosotros. La lengua la hace todo el mundo, no la gobierna la Academia, y no es un instrumento sagrado, sino una herramienta. Lo que ocurre con el español es que es un idioma anacional, global. Es muy variada y, sin embargo, tiene la ventaja enorme de que nos permite entendernos sin ninguna dificultad en muchos sitios del mundo. En España tendemos a olvidarnos que no es algo nuestro, ni siquiera somos el primer país en número de hispanohablantes (estamos por detrás de México y EE UU).

Diario de Navarra


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