Los muertos de todos…

Por JORGE M. REVERTE 18/06/2010

Los muertos de la Guerra Civil española deberían ser de todos. Y todos esos muertos deberían recibir el homenaje de la sociedad entera, porque en su mayoría lo fueron injustamente. En ambos bandos. Yo creo que eso es lo que quería decir Joaquín Leguina en el artículo que ha sido tan mal celebrado en las últimas semanas.

Puedo hacer míos a los muertos, pero no a los asesinos: ni a los de Paracuellos ni a los de Badajoz

Veamos por orden algunas cosas. La primera, que no hay que discutir mucho para concluir que la República era el régimen legal y legítimo, y que los rebeldes comenzaron una inmensa matanza con propósitos exterminadores desde que se inició el golpe de Estado del 18 de julio. A esa sangre le siguió más sangre, vertida desde muchos lados.

Los defensores de la causa de la República (entre los cuales me cuento) olvidan a menudo que muchos republicanos actuaron, en bastantes ocasiones, con la misma crueldad y frialdad que los golpistas. Y no siempre desde el descontrol que la inexistencia del Estado facilitaba. Valgan cuatro ejemplos:

El de Paracuellos del Jarama, donde milicias organizadas que dependían del PCE y de la CNT acabaron con la vida de más de 2.000 sospechosos de connivencia con los insurgentes. No eran la República, pero formaban parte de su entramado. Lo demuestran las actas de la CNT halladas por Diana Plaza, que trabajaba para mí como documentalista para el libro La batalla de Madrid.

El de los asesinatos de Barcelona. Varios miles de personas de la pequeña burguesía (o simplemente católicos) fueron asesinados de forma planificada por la FAI, según la documentación aportada por Miquel Mir en su libro Diario de un pistolero de la FAI.

El libro de Fernando del Rey Paisanos describe con una documentación abrumadora cómo, desde antes del comienzo de la sublevación, en un pueblo manchego llamado La Solana, todo el mundo sabía a quién tenía que matar en cuanto comenzara el enfrentamiento que ya se olía.

En Cataluña, al finalizar la guerra, se produjeron matanzas de prisioneros realizadas por milicias que dependían del Gobierno y controlaban las cárceles. Javier Cercas, que ha participado en esta polémica, ha novelado los sobrados datos que existen al respecto.

Estos cuatro ejemplos bastan, a mi juicio, para afirmar que se dieron casos abundantes de planificación en el bando de la República, que afectan a fuerzas fundamentales de las que la defendían.

Eso no impide seguir sosteniendo que, de forma general, se pueda decir que la República era un régimen legítimo que estaba defendido por personas honradas, pero también por asesinos, mientras que los alzados formaron un conglomerado criminal que también fue defendido por personas decentes.

Pero si pasamos a las víctimas y nos alejamos de la política, podemos analizar con un poco de cordura lo que de ahí nos debe quedar. Aquí me voy a contentar con exponer un solo ejemplo que es el más espinoso: Paracuellos.

Y es que poca gente comenta que de los más de 2.000 asesinados a las afueras de Madrid en noviembre y diciembre de 1936 no existe identificación individual. Se sabe de muchos, se sabe que están ahí, pero no se conoce ni el número exacto ni la identidad de cada uno de los cadáveres que reposan en las zanjas. ¿Merecían la muerte? ¿Hay que sacarles el ADN a todos? Pienso que no, que nos basta con reconocer que fueron asesinados de forma injusta y que algo les debe recordar. Los franquistas les han recordado siempre. ¿Y los demás?

Como a los demás. Lo que está todavía pendiente es la recuperación de la dignidad de muchos que fueron asesinados por los franquistas. Devolverles la dignidad y dar a sus familias la posibilidad de completar el duelo que Franco les negó. Hay que ser malnacido para seguir negándolo. Y han sido, por su parte, muy poco hábiles y diligentes los Gobiernos de la democracia que no han completado esa tarea.

Creo que llegar a un acuerdo sobre estas bases es bastante sencillo.

No existe ninguna diferencia de grado entre las víctimas de Paracuellos y las de Badajoz. Ha existido una diferencia de trato durante 40 años. Pero todos fueron asesinados a sangre fría, de forma indiscriminada, sin juicio y sin causa. Les podemos hacer iguales ahora. Pero la base para conseguirlo es reconocer que ninguno fue asesinado justamente, por mucho que de los asesinos, que no lo fueron todos los combatientes, unos fueran golpistas odiosos y otros fueran odiosos defensores (aunque nos pese a algunos) de una causa justa.

Detesto el franquismo, todo lo que supuso y toda la herencia que dejó. Pero no me cuesta nada, sino todo lo contrario, proclamar que todos esos muertos son míos. Los que están en unas fosas y los que están en otras.

Y que no considero míos a ninguno de los que los asesinaron. Ni son míos los milicianos que fueron a Paracuellos ni los falangistas que limpiaban cada pueblo de forma ordenada. En casi todos los casos se trataba, además, de gente que estaba en la retaguardia, que no combatía, que solo mataba a seres indefensos.

Franco mató el doble que los republicanos. Eso, ¿qué tiene que ver con cada víctima?

Jorge M. Reverte es periodista y escritor.

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Se me ocurren varios comentarios.

Uno el que me lleva a pedir qué es un bando en una guerra civil. Para el nuestra guerra no hubo dos bandos sino un gobierno republicano legal y legítimo que se defendió de una pandilla de militares traidores y genocidas ayudados por nazis alemanes y por fascistas italianos.

Y más, dejando claro que los muertos fascistas y republicanos son todos víctimas.

-Los muertos fascistas han sido honrados, enterrados, dignificados y hasta beatificados.

-Hay un mínimo de 113.000 republicanos en fosas comunes perdidas por caminos, valles y veredas.

-Los muertos fascistas han recibido compensaciónes morales y económicas.

-Los republicanos, apenas.

-Comoquiera que el Norte de África cayó entre el 17 y el 18 de julio y Andalucía, Extremadura, Navarra, Galicia, las Castillas, enseguida, ahí el exterminio sólo fue de un lado. Sólo en Valencia, Alicante, Murcia, Madrid, Aragón y Catalunya pudo asesinar el Gobierno de España. Pero ésa no fue, ni mucho menos, una práctica generalizada. Badajoz es un símbolo de la doctrina Mola de sembrar el terror. Paracuellos, el del descerebramiento de unos cuantos ante el miedo a que cayera Madrid y a la Quinta Columna.

-71 años después de que el mayor asesino de la historia de España iniciara su Cruzada -en la que estaba dispuesto, y lo dijo, a matar a media España para “salvar” a la otra media, 35 después de la muerte de la bestia hay 113.000 republicanos en fosas, más de 30.000 niños robados a sus madres.

-En el salto de 42 años que hay de una legalidad democrática (IIª República, 1936) a otra (Constitución de 1978) hay una feroz dictadura genocida, con cientos de fusilamientos a diario. Medio millón de exiliados. 200.000 presos en cárceles y campos de concentración. Todos de un lado.

-Si todos los muertos tienen dignidad, si hay que tributarles respeto, todavía falta mucho camino por recorrer con y por los muertos y represaliados republicanos.

Los muertos de todos(El País.com)

2 respuestas a Los muertos de todos…

  1. Marçal Isern dice:

    L’article és vomitiu i equidistant. Però el que no diu Reverte és que ni la FAI ni el PCE eren el gobierno de la República. Eren forces polítiques properes a l’estat i als dirigents, però no eren el govern. Qui assassinava a la zona feixista era l’estat i les autoritats, il·legals això si, que es van fer càrrec del poder usurpat a les legítimes autoritats Republicanes. Que a un poble tothom sapigués a qui havia de matar, no es pot extrapolar a la resta de l’estat. Hem de pensar que la confrontació i la tensió política era alta i hi havia rumors constants del cop d’estat. El mateix Líster savia pels contactes que tenia a la milicia de l’inminència del cop militar. Així que les tesis de Reverte estan manipulades i son informacions sesgades i tendencioses.
    En canvi la repressió feixista, planificada i masificada, es pot extrapolar a qualsevol zona de l’estat Espanyol que estigué sota el seu control. Entre el 17 i el 18 de juliol a Mallorca no va morir ningú: A Melilla van morir vora 300 persones. Sobren comentaris.
    Salut

  2. David dice:

    Estoy de acuerdo con este artículo, los muertos son de todos, no lo olvidemos para que no vuelva a suceder. Dejémonos ya de odios y deseos de venganza, los asesinos están casi todos muertos por los años que han pasado. Miremos el presente y el futuro ¿Qué queremos otra guerra? Tenemos democracia, dejemos a los muertos descansar en paz que ya sufrieron bastante, los inocentes que son la mayoría y los culpables (Pena de muerte para nadie, seamos civilizados)
    No voy a justificar ni una sola muerte, fueron el fruto de la barbarie, el miedo, el odio… y unos ideales que usaron unos medios injustificables

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