El republicanismo intelectual…

ELIGIO HERNÁNDEZ He tenido la fortuna de conocer desde mi infancia a las insignes figuras de Manuel Azaña y del doctor Negrín, gracias al conocimiento de los mismos que me transmitió el escritor y periodista José Padrón Machín mientras paseábamos por la bella campiña de mi pueblo de El Pinar (isla de El Hierro), pero fueron posteriormente las lecturas de los libros de Juan Marichal y sus conferencias las que consolidaron mi formación intelectual sobre el presidente y el jefe del Gobierno de la II República y su ingente legado cultural. En 1968 el profesor Gumersindo Trujillo me proporcionó el libro de Juan Marichal «La vocación de Manuel Azaña», editado por la editorial Cuadernos para el Diálogo, cuya difusión impidió la censura franquista hasta 1971, año en el que empecé a leer las Obras Completas de Manuel Azaña, editadas en México, remitidas por mi familia desde Venezuela.

El profesor Santos Juliá, continuador de la obra de Marichal sobre Azaña, confesó en el acto de homenaje que el Cabildo insular de Tenerife tributó al ilustre tinerfeño que fue Ramón Carande, considerado como autoridad en la historia económica española, el que le recomendó que estudiara dicha obra, en la que posteriormente basó sus libros sobre Azaña.

En mi etapa como delegado del Gobierno en Canarias, en 1984, se encontraron en unas dependencias de la Dirección General de Seguridad los papeles de Azaña que había requisado la Gestapo en Francia en 1940 y entregado entonces a la Policía española. El ministro Barrionuevo me llamó para que le proporcionara el teléfono de Juan Marichal en Harvard, con el que contactó de madrugada para comunicarle la noticia. Los españoles y los canarios de mi generación y de las generaciones de la posguerra le debemos a Marichal la recuperación de la memoria histórica de Manuel Azaña, como uno de los grandes estadistas e intelectuales de la España contemporánea.

En el año 1976, recién ingresado en la carrera judicial, asistí a una conferencia de Juan Marichal sobre Negrín en la Fundación Pablo Iglesias, en la que se oyeron silbidos cuando manifestó que el ilustre estadista y científico canario era un patriota. Don José Prat, que había sido director general de lo Contencioso y subsecretario en el Gobierno de Negrín, estaba en la primera fila, se quedó consternado y no pudo reprimir sus lágrimas. Pensé con profunda decepción que me había equivocado de foro y supe entonces el rechazo que la figura de Negrín despertaba en determinados sectores del PSOE, que no le haría justicia histórica hasta el XXXVII Congreso federal celebrado en julio de 2008, en el que se restituyó su militancia junto con otros 35 militantes expulsados del Partido con Negrín en 1946, gracias, en gran medida, a Alfonso Guerra, que a petición de José Medina y mía, como presidente y vicepresidente de la Fundación Juan Negrín, venía abogando desde hacía años por la necesidad de recuperar a Negrín.

Juan Marichal ha sido el precursor de la recuperación de la memoria histórica de Juan Negrín, sobre el que ha pronunciado muchas conferencias, entre las que destacan la impartida en la Universidad de La Laguna en el primer acto público en homenaje a Negrín celebrado en Canarias al comienzo de la Transición, en el que el profesor Tierno Galván destacó que Negrín era un «hombre de una vez». Posteriormente impartiría una memorable conferencia sobre Negrín en el Parlamento de Canarias al inicio de la primera legislatura. En febrero de 1986 pronunció en la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Valencia una conferencia titulada «La revelación de Juan Negrín en la Valencia de 1937», que editó la Fundación Juan Negrín. En abril de 1989 pronunció en la Residencia de Estudiantes de Madrid cuatro conferencias sobre Ortega, Unamuno, Azaña y Negrín, publicadas en un libro con el título «El intelectual y la política», que me dedicó, referente de la historia intelectual española. Sin el incansable esfuerzo investigador de Juan Marichal no hubiera sido posible recuperar la memoria histórica de Negrín ni la copiosa bibliografía que en los últimos años se ha producido sobre su figura política y científica, coronada por el archivo cedido a la Fundación Juan Negrín por su nieta Carmen Negrín. No pudo culminar su deseo de escribir la gran obra sobre Negrín, pero me animaba constantemente a interceder con Juan Negrín Jr. para recuperar dicho archivo familiar, a cuya finalidad nos dedicamos con entusiasmo durante muchos años los miembros de la Fundación.

Guardo como un tesoro todos sus libros que me ha dedicado y las cartas que me escribía con afecto. Estaba atento de todo lo que se publicaba en relación con Negrín. En el año 2001 me llamó para que leyera el libro de Pablo Martín Aceña «El oro de Moscú y el oro de Madrid», que terminaba de derribar una de las leyendas negras sobre Negrín. En una visita que le hice en el año 2003 en su domicilio de la calle Caracas de Madrid me confesó que deseaba vivir en Tenerife, e hice gestiones con esa finalidad, que no pudo llevar a cabo por su estado de salud, que le obligó a regresar a México con su hijo Carlos.

Juan Marichal ha sido un canario universal, digno émulo de Viera y Clavijo y Galdós, y destacado continuador de la gloriosa tradición de intelectuales, escritores y científicos canarios ilustres.

lne.es (La Nueva España) vía google noticias

La República allende los mares...

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 260 seguidores

%d personas les gusta esto: