El recluta que se negó a fusilar y lo pagó con su propia vida…

julio 27, 2010

Los vecinos de Ibias (Asturias) recuerdan lo que pasó aquel 4 de agosto de 1938.

DIEGO BARCALA MADRID 27/07/2010

Trabajos de exhumación de Pedro Pérez Cadenas.

En el concejo de Ibias (Asturias) todos conocen lo que pasó aquel 4 de agosto de 1938 en el monte de Oumente. Al menos lo que el batallón del ejército rebelde movilizado allí contó en los bares y cantinas de la zona. Un recluta se negó a fusilar a un rojo fugado y lo pagó con su propia vida. Su oficial le mandó fusilar de inmediato y aquello impactó lo suficiente a sus compañeros como para que la historia sea hoy recordada por los vecinos, 72 años después.

Los investigadores de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) se toparon el pasado fin de semana con este suceso durante los trabajos de exhumación de Pedro Pérez Cadenas, el hombre al que el recluta se negó a matar el mismo día de su captura, como recuerdan los vecinos más ancianos.

“En el pueblo sabían que junto al camino habían sido enterrados dos cuerpos. Uno de ellos es el del soldado pero los restos que hemos encontrado son los de Pérez Cadenas casi con seguridad”, explica el vicepresidente de la ARMH, Santiago Macías. Se basan en que junto al cuerpo ha sido hallado un mechero y calzado de campo. Ni un resto de prendas militares.

A la espera del análisis genético, Macías cuenta con un detalle físico que, en su opinión, afianza la tesis de que el cuerpo pertenece a Pérez Cadenas. “Vinieron sus nietos a la exhumación del cuerpo y sus dentaduras, comparadas con la del esqueleto, son iguales. Era impresionante ver que tenían los mismos dientes”, detalla.

No vio nacer a su hijo

Pedro Pérez escapó de su pueblo, Luiña, en cuanto los golpistas entraron en Asturias. Tenía una hija nacida en 1934. Cuando perdió la vida en el monte, junto a un pequeño sendero de un espeso bosque asturiano, su mujer estaba embarazada. Cuatro días después de aquel 4 de agosto, nació huérfano su hijo Alfredo.

La búsqueda del soldado que se negó a matarlo a sangre fría, sin siquiera un juicio, ya ha comenzado. La ARMH tratará de buscar algún documento que explique qué ocurrió. Macías espera encontrarlo en el archivo militar de Ferrol, en la documentación de Asturias.

“Este chico estaba haciendo el servicio militar y no volvió a casa. Seguro que alguien de su familia trató de buscarlo o reclamó su paradero. Nos hemos encontrado con sucesos similares en otras ocasiones donde esas versiones se han confirmado con documentos”, explica Macías. Hasta entonces seguirá siendo un triste recuerdo de Oumente.

Público.es


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