Los nombres de los 10.266 fusilados registrados serán publicados en Internet…

julio 10, 2011
El proyecto de investigación que se inició hace cinco años en la región ya ha excavado y documentado 19 fosas de desaparecidos. Los restos de seis represaliados exhumados en Pozuelo de Zarzón serán los primeros que se sometan a pruebas de ADN en Extremadura
CELIA HERRERA

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POZUELO. Ángel Plaza quiere recuperar los restos de su padre para enterrarlos con su madre.|A.SOLÉ

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Del muerto sabían cómo eran sus calzoncillos, «de lienzo moreno», pero no se preocuparon mucho de averiguar su nombre antes de arrojarlo al interior de una fosa común junto a otros cinco cadáveres. En su acta de defunción consta que el fallecido era un hombre «apodado el Secreto, moreno, de estatura regular y cara redonda, de unos 35 años, que vestía pantalón y chaqueta de pana, camisa kaki (sic), y calzoncillos de lienzo moreno, zapatos y calcetines del país».

El espacio en el que debía constar la causa de la muerte se quedó en blanco, aunque se consignó que antes de morir tiroteado por la Guardia Civil en el paraje de los Canchales de Ramos, «no testó», o sea, que no le dio tiempo de hacer testamento.

Secreto, que realmente se llamaba Justo Vega Miguel, vecino de Piornal (Cáceres), falleció a las 15.40 horas del día 7 de agosto de 1946 y su defunción fue registrada en el juzgado de paz de la localidad por orden del oficial instructor «de las diligencias sumariales y preventivas de carácter urgente».

Su nombre, rescatado del olvido por los investigadores del proyecto Recuperación de la Memoria Histórica en Extremadura, será publicado próximamente en Internet junto a los de otros 10.265 fusilados en Extremadura tras la Guerra Civil de los que se ha encontrado referencia documental en los archivos de Extremadura y del país en los que se ha rastreado a lo largo de cinco años, anuncia Cayetano Ibarra, coordinador de un proyecto de investigación que fue en su momento pionero en España, anterior a la Ley de la Memoria Histórica, y por supuesto, a las órdenes de aperturas de fosas de Baltasar Garzón.

De hecho, desde 2003 se han investigado, buscado, excavado y documentado 19 fosas de represaliados en la región: Alburquerque, en 2003; Mirandilla, Piedras Albas, Puebla de Obando, La Gargüera; Aceuchal, Llerena, y Talarrubias, en 2004; Calamonte, en 2005; Guareña, en 2006; Salvatierra de los Barros, y Villar del Rey, La Nava, La Haba, y Aceúche, en 2007.

Este año se ha trabajado en Pozuelo de Zarzón, Nogales y Mérida, y en los próximos días está previsto iniciar la excavación de otras en Bohonal de Ibor, Collado, en Villasbuenas de Gata, y en la mina de Las Palomas de Zarza La Mayor (Cáceres).

No en todas las fosas se han encontrado los restos esperados, aunque sí ha sido una tónica general el que sí se encontraran indicios de que en esos lugares habían sido enterradas personas junto a casquillos de bala en el pasado. Como en otras zonas de España, los restos humanos de los represaliados fueron retirados sin avisar a las familias, y trasladados a osarios anónimos o a otras fosas no localizadas.

Sólo casquillos

En Mirandilla, por ejemplo, sólo se encontraron casquillos en el lugar en el que debían estar los cuerpos de los fusilados, según aseguraban varios testigos; y en las trincheras de Talarrubias, donde se esperaba encontrar a unos 30 cuerpos, sólo se halló la pierna ortopédica de uno de los represaliados, al que se sabía que le faltaba una extremidad.

En la mina de Vadihuelo, cerca de San Vicente de Alcántara, sí se encontraron restos humanos, pero mezclados con cadáveres de animales, y todo descompuesto y mezclado, por lo que fue necesario iniciar una investigación paleontológica, hueso por hueso, para tratar de determinar cuántos cuerpos fueron allí arrojados. El resultado del estudio aún no se ha desvelado.

También hubo resultados positivos, aunque no siempre los esperados, en Llerena, Calamonte, Salvatierra, Villar del Rey, Nogales (sólo una falange), y Pozuelo de Zarzón, donde se encontraron los restos de seis hombres, presuntamente maquis o colaboradores, que van a ser los primeros en Extremadura que se sometan a análisis de ADN por deseo de las familias, y gracias al apoyo de la Consejería de Sanidad, que va a financiar el coste, muy elevado. Todo el procedimiento de la investigación, desde que se recibió la petición de búsqueda, hasta que se sepan los resultados del ADN, serán publicados por el Proyecto de la Recuperación de la Memoria Histórica, como ejemplo paradigmático de su trabajo, y de las heridas abiertas que sólo necesitan justicia para cerrarse.

Ángel Plaza, que ya tiene 80 años, es uno de los que esperan con ansiedad los resultados del ADN. Tenía 18 años cuando mataron a su padre, y los siguientes tres los pasó en varias cárceles del país y trabajando en el Valle de los Caídos, al igual que su hermano. En cuanto salió de la cárcel de Carabanchel, gracias a un indulto en 1951, se marchó a París para huir de la represión y para poder trabajar, y allí sigue viviendo. Al pueblo sólo vuelve a pasar el verano, y siempre se marcha cuando pasan Los Santos, como hará pronto.

Él inició el procedimiento para que se buscara la fosa en la que estaba su padre, que fue enterrado en el antiguo cementerio civil de la localidad, donde se inhumaban a los suicidas y a los que no habían sido bautizados. Los que les ejecutaron consideraron que sus cuerpos no podían ser enterrados en sagrado.

Esta circunstancia, que sólo pretendía añadir mayor oprobio a su muerte, es precisamente la que ha permitido la localización de la fosa. En cuanto los análisis de ADN confirmen que uno de los esqueletos encontrados es el de su padre, Ángel Plaza ya tiene previsto enterrar sus restos junto a los de su madre, que ahora están en el Cementerio Viejo de la localidad, y los de su esposa, que se encuentran en un nicho del nuevo camposanto.

Georadar

Las cuatro fosas de Villanueva de la Vera, que ha ordenado excavar Garzón, también las localizó el equipo del proyecto de Recuperación con la ayuda de un georadar tras recibir la petición de algunos familiares de los represaliados que pensaban que podían estar allí enterrados sus padres y abuelos.

Hasta el momento, el relato de las consecuencias de la represión franquista que se cebó en Extremadura a partir de agosto de 1936 había sido también una guerra de cifras de miles arriba, y miles abajo, a excepción de los listados más rigurosos que se han publicado recientemente.

Los investigadores del Proyecto para la Recuperación de la Memoria Histórica han rastreado los registros civiles de todos los pueblos de Badajoz y Cáceres, así como los de las prisiones de Badajoz y otras ciudades, el de la Guerra Civil de Salamanca, así como los archivos del Ministerio del Interior.

En los casos dudosos, se han cruzado los datos de los archivos, y hasta se han visitado los pueblos de los que eran oriundos los fallecidos en busca de sus familiares para concretar más los detalles. Así se han recopilado 10.266 nombres de personas que fueron fusiladas por los Nacionales, aunque se estima que este bando mató tras la Guerra Civil a 13.800 extremeños, 12.000 en la provincia de Badajoz, y 1.300 en Cáceres. También según sus estimaciones, el bando Republicano habría asesinado a 1.630 personas en la región, 1.500 de ellas en Badajoz.

Además ya se han investigado y documentado los nombres y los datos de otros 50.000 extremeños que no fueron fusilados, pero sí sufrieron algún tipo de represión por sus ideas políticas: cárcel, incautamiento de todos sus bienes, retirada de la función pública y prohibición de ejercer su profesión, etcétera.

La publicación del listado quiere servir para dar a conocer a todos los interesados el trabajo realizado, y también para rectificar posibles errores en los apellidos o ausencias de represaliados extremeños de los que se tenga prueba documental de su suerte.

Sin embargo, la lista de nombres puede aumentar en poco tiempo porque desde que Garzón inició su proceso judicial, el teléfono de Cayetano Ibarra no ha parado de sonar. «Lo de Garzón ha sido un revulsivo, y desde que se anunció su procedimiento no dejo de hablar con gente que no se había enterado de que podía solicitar que se investigara el destino de algún familiar desaparecido durante la represión», reconoce el coordinador del Proyecto.

¿Por qué sólo se publica en Internet la lista de los represaliados por el bando Nacional?, podría plantearse. «Porque la lista de los nombres de los que fueron fusilados o asesinados por el bando Republicano ya se conoce, y sus cuerpos ya se buscaron. Después de la Guerra se publicaron en todos los pueblos los nombres de los que mataron los republicanos y se hizo todo lo posible por encontrar sus cuerpos. En cambio, los represaliados por el Bando Nacional sufrieron una muerte natural, y otra muerte civil, porque se trató de borrar todo vestigio de ellos», destacó el coordinador del proyecto.

Hoy.es

http://www.hoy.es/20081026/regional/nombres-fusilados-registrados-seran-20081026.html


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