Vencidos y saqueados…

febrero 18, 2009

Como si se tratara del antiguo derecho de pillaje tras la batalla para poder cobrar la soldada, así también actuó el franquismo con los vencidos.

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Margarita Xirgu era un icono del teatro, un meteorito que horadó el casticismo de las tablas con su apuesta por la vanguardia europea. Para media España, un símbolo del compromiso de una generación de artistas de entreguerras. Para la otra media, una roja con un pasado que expiar. El expediente de la actriz es uno de los 36.018 resueltos hasta noviembre de 1941 por los 18 tribunales regionales de responsabilidades políticas, creados para castigar a los perdedores de la Guerra Civil por su ideología, a golpe de multas e incautaciones.

Besteiro fue multado tras su muerte. A Companys le quitaron todos sus bienes y le ejecutaron

Lerroux enviaba cartas de felicitación a Franco por sus victorias. Logró que se archivase su expediente en Madrid

“Sus arengas eran inconcebibles en persona humana, y menos en una mujer”, dicen de Pasionaria

Por ellos desfilaron desde presidentes de la República como Manuel Azaña o Niceto Alcalá Zamora hasta insignificantes militantes de partidos del Frente Popular que alguien ponía en la diana del tribunal. Daba igual que el procesado estuviese en España o en el exilio; daba igual que estuviese vivo o muerto. En el peor de los casos, la familia pagaba el ajuste de cuentas. Así que Xirgu, de notoria afinidad republicana, no se libró de esta persecución, que comenzó mientras ella estaba de gira en México. “Es persona de izquierda, figurando afiliada en Izquierda Republicana. En octubre de 1934 tuvo oculto en su casa a Manuel Azaña, del que era íntima amiga, así como de Marcelino Domingo

[ministro de Instrucción Pública]. Le cogió el Movimiento Nacional en el extranjero, no habiendo regresado a su patria, dedicándose a realizar propaganda roja en festivales, representaciones teatrales y giras. Protege a los elementos marxistas en una finca que ha adquirido en Chile”.

Por tales “hechos graves”, el Tribunal Regional de Responsabilidades Políticas de Barcelona le confiscó todos sus bienes en 1941, la inhabilitó para ocupar cargos “de toda clase” a perpetuidad y la condenó al destierro, también perpetuo. Entre las propiedades incautadas se incluían tres viviendas en Barcelona y la casa de Badalona, donde Azaña se había alojado tras su retención en el puerto barcelonés en 1934, y por la que también habían pasado Federico García Lorca y Jacinto Benavente.

Margarita Xirgu jamás regresó del exilio, a su juicio, el peor de los males. “Qué sabios eran los griegos; no te mataban, te exiliaban”, decía la actriz a menudo, según recuerda su sobrino-nieto Xavier Rius Xirgu. No retornó ni siquiera tras la decisión de la Comisión Liquidadora de Responsabilidades Políticas, heredera de los expedientes políticos, que aceptó el recurso de la artista y suavizó el castigo: multa de 2.000 pesetas y devolución en 1949 de los bienes incautados, incluida la casa de Badalona.

Parte de este historial de Xirgu figura entre la documentación trasladada en diciembre pasado en 4.221 cajas desde el Archivo General de la Administración de Alcalá de Henares (Madrid) al Centro de la Memoria Histórica de Salamanca, que el Ministerio de Cultura convertirá en un gran archivo de los peores años del siglo XX. En esas cajas se puede rastrear buena parte de la represión política impulsada desde 1939 gracias al esmero de la dictadura en dejar huella de su propio desatino. Entre la documentación judicial conservada ahora en Salamanca hay algunos ejemplos.

Al socialista Julián Besteiro, que murió en 1940 en la cárcel de Carmona (Sevilla), se le condena un año después de su fallecimiento a pagar 15.000 pesetas de multa. Absurdo, sí. Implacable, también. La represión se heredaba. Entre otros, le ocurrió a los familiares de Lluis Companys, presidente de la Generalitat de Cataluña. Le mataron tras un consejo de guerra y posteriormente todos sus bienes fueron adjudicados al Estado. En 1948, su hermana Ramona reclamó la devolución de las propiedades. En Salamanca se pueden leer los argumentos que da la Comisión Liquidadora en 1953 para rechazar esta petición: “No ha lugar a devolver a los herederos de Luis Companys las fincas que fueron embargadas en pago por la responsabilidad civil declarada contra el mismo por la realización de actos contrarios al Movimiento Nacional”.

Uno de los pocos cargos republicanos al que se le archiva el expediente de responsabilidades políticas es Alejandro Lerroux, presidente del Gobierno y ministro en varias ocasiones. Nada más comenzar la Guerra Civil, se refugió en Portugal para seguir los acontecimientos con la tranquilidad de una frontera de por medio. En 1942, el Tribunal Regional de Responsabilidades Políticas de Madrid sobresee el caso y el de ámbito nacional lo confirma: “Si bien la actuación política del señor Lerroux sobradamente conocida no puede menos de reputarse funesta desde el punto de vista del Movimiento Nacional, es indudable que siendo todos los actos que en este sentido puedan atribuírsele anteriores a octubre del 34, en que precisamente hubo aquél de enfrentarse contra la subversión revolucionaria, se hallan exentos de responsabilidades políticas, y en cuanto a su estancia en el extranjero, constando como constan sus reiteradas adhesiones a la Causa Nacional y sus tentativas para que se autorizase su entrada en España, es incuestionable que no puede ser sancionado”.

En el expediente se incluyen documentos sobre la repentina devoción de Lerroux hacia los sublevados, que tal vez le sirvió para regresar a España tras el conflicto. “Excelentísimo señor Alejandro Lerroux: Su Excelencia el Generalísimo Franco me encarga le manifieste que ha recibido su grata del 18 del actual, en la que expresa su felicitación por el aniversario del glorioso Alzamiento Nacional y su adhesión a la causa de la verdadera España”, le escribe el 26 de julio de 1937, “segundo Año Triunfal”, el teniente coronel ayudante-secretario del Jefe de Estado y Generalísimo de los Ejércitos Nacionales desde Salamanca, cuartel general de Franco.

Aquel mismo año, la abogada Victoria Kent fue nombrada secretaria de la embajada española en París. Tampoco volvió del exilio. Fue castigada por una doble vía. En 1941, el Tribunal de Represión de la Masonería y el Comunismo la condenó a 30 años de cárcel. Y tres años después, la Sala 2 del Tribunal Nacional de Responsabilidades Políticas le impuso una multa de 100.000 pesetas, ya que, después de investigar su patrimonio, comprobaron que no existían “bienes de su pertenencia en territorio nacional, toda vez que vivía de sus ingresos en la profesión y cargos ocupados”. El tribunal considera grave su militancia en partidos de izquierda, sus cargos durante la República (fue directora general de Prisiones), su dependencia de la Institución Libre de Enseñanza y su “colaboración con los Gobiernos marxistas”.

Cipriano Rivas Cherif, director de la compañía de Xirgu y cuñado del presidente de la República Manuel Azaña, también se enfrentó a las dos patas sobre las que caminaba la represión: la militar, que enviaba a la cárcel o al otro barrio, y la política, que cobraba sanciones. Por el delito de adhesión a la rebelión, un tribunal militar le condenó en 1940 a la pena de muerte, que luego le fue conmutada. Por su activismo político, en 1947 le imponen una multa de 20.000 pesetas. Previamente le confiscan 6.000 francos suizos. Entre los delitos políticos del cuñado de Azaña se citan: “Colaboró desde su puesto en la Delegación Permanente Española ante la Sociedad de las Naciones con la pretendida labor de prestigiar a la España marxista y de conseguir para ella toda clase de ayudas espirituales y materiales”.

Como las inquinas de estos tribunales eran proporcionales a la responsabilidad desempeñada durante la República, hay otros nombres especialmente emponzoñados en los textos. A Diego Martínez Barrio, ex ministro, ex presidente del Gobierno y ex presidente de las Cortes, le consideraron “uno de los principales culpables de cuantas tragedias han ocurrido en España tras el 16 de febrero de 1936”. “Fue uno de los que enardeció a las masas extraviadas y pervertidas a la lucha contra las fuerzas nacionales”, reza la sentencia de noviembre de 1940. Se incautaron de todos sus bienes y le condenaron al destierro. A José Giral, también ex presidente y ex ministro, le describen como “testigo impasible de la inmensa mayoría de desmanes, depredaciones, saqueos, robos y asesinatos que se perpetraron en nuestra patria por la horda roja”. Le imponen una de las multas más altas (75 millones de pesetas) y 15 años de extrañamiento [destierro].

No menos inclementes se muestran con el moderado Niceto Alcalá Zamora: “Sus errores, torpezas y desaciertos fueron en tal número y magnitud que puede estimársele como de los principales responsables por acción y omisión de haber forjado la subversión roja, haber contribuido a mantenerla viva durante más de dos años y a estorbar el triunfo providencial del glorioso Alzamiento”. Por su “animadversión” hacia el Alzamiento le condenan en 1941 a 50 millones de multa, le confiscan sus bienes y le destierran 15 años. Una de sus hijas, María Teresa, logra que se revise la sentencia años después, tras la muerte de Alcalá Zamora en Buenos Aires en 1949. También aquí, pese a su fallecimiento, sigue vigente la obligación de sus herederos de pagar la sanción (tres millones de pesetas tras una primera rebaja, a la que seguirá una segunda).

A los exiliados Giral, Martínez Barrio y Alcalá Zamora les imponen, además, otra pena de gran impacto emotivo: proponen que se les retire la nacionalidad. Al igual que a Dolores Ibárruri, Pasionaria, sentenciada en febrero de 1941 por el Tribunal Regional de Responsabilidades Políticas de Madrid con una prosa que hoy hace reír y entonces hacía llorar. “Realizó activa propaganda entre las masas obreras de las ideas del llamado Partido Comunista. Uno de cuyos dirigentes más influyentes era desde octubre de 1934, llegando a ejercer una manifiesta influencia en ellas que aprovechaba para divulgar ideas disolventes y anárquicas del mismo. Fue diputado en el 36 por Oviedo. Su intervención en Cortes se caracterizó por su manifiesta agresividad oral a los elementos destacados de las derechas, evidenciado por la frase que profirió el 16 de junio de 1936 al terminar su discurso Calvo Sotelo. ‘Este hombre ha hablado por última vez’. Durante el Movimiento Nacional mostró una oposición acusada en mítines y arengas en radio de una audacia y léxico inconcebibles en persona humana y menos aún en una mujer”.

En vista de que la investigación de Dolores Ibárruri desvela un patrimonio ascético (una casa en Somorrostro valorada en 3.000 pesetas), el tribunal obvia la proporcionalidad entre posesiones y cuantía de la multa y decide imponerle una sanción de 25 millones de pesetas, “una cifra que, absorbiendo bienes conocidos, alcance a todos los que pudieran descubrirse o a la participación que le corresponda en el botín producto de sus depredaciones”.

Fuente: elpais.com 17-02-2009.


Marcos Ana, sí. “Príncipe de Asturias” no…

febrero 18, 2009

En total alineamiento con lo expresado en la carta escrita por los compañeros de la Federación Asturiana Memoria y República, os editamos la misma, ya que su contenido transmite lo que muchos ya pensábamos y habíamos incluso manifestado públicamente. Marcos Ana, sí. Príncipe de Asturias no…

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ANTE LA PROPUESTA AL PREMIO PRINCIPE DE ASTURIAS 2009 A MARCOS ANA

Querido Marcos Ana.

El Mundo como tu bien sabes se rige por las decisiones que en cada momento tomamos cada uno de nosotros, equivocados o no, asumimos lo que hacemos por ser lo que pensamos, y dedicamos nuestra vida a defender lo que en lógica creemos justo. Nos posicionamos ante la injusticia, blandiendo la “espada” de la escritura, denunciando la Historia en la esperanza de que las palabras hagan mella en la ignorancia, y esta, en el conocimiento de los hechos.

El pensamiento no nada entre dos aguas, somos las personas tentadas de falsa gloria y fama, las que podemos llegar a olvidar que de los que hablamos siguen en el olvido de la historia.

No somos tu persona ni queremos influir en tus decisiones. Como otros muchos que te precedieron, no creo que necesites de premios extraños para ser parte de la historia, tú ya eres pasado, presente y futuro, tu mejor premio es ser tú mismo.

Vivimos tiempos difíciles, donde las mentiras de nuestra historia más reciente hicieron mella en una parte importante de nuestra población, situando a los hijos y nietos de la Guerra y de la posterior dictadura en el desamparo, sufriendo en su soledad el terror infligido por sus gobernantes. Gobernantes, que incluso hoy siguen rigiendo los destinos de todos nosotros enmascarados en artículos que nos impusieron para poder tener una carta magna, buscan lavados de cara en homenajes y premios que quieren ocultar su pasado de intolerancia, ya sabes, somos una democracia, tan democrática, que hasta “rojos” tenemos y les damos premios.

En esta Asturies nuestra, heredera de la revolución de Octubre de 1934, de Rosario Acuña, de Eladio Carreño, de Dolores Ibárruri, de Veneranda Manzano, de Juan Ambou, de Etelvino Vega, de Horacio Fernández Inguanzo, y de tantos y tantas otros y otras, nos han querido imponer también un Principado, del cual no se reconoce un gran parte de nuestro pueblo, que sigue siendo republicano. Para dar color agradable a dicha imposición, para intentar dar legitimidad política y social a lo que no lo tiene se han inventado los llamados premios Príncipe de Asturias, en los que gastan grandes cantidades de dinero en suntuosos festines, donde la corte de fariseos rinde culto y pleitesía al hijo del monarca impuesto por Franco. Algunos estarían muy contentos en que algún rojo de pro, como tu, pudiera recibir dicho premio, para con ese caramelo envenenado seguir engañando a un pueblo que cada vez desconfía más de esta caterva de vasallos del Borbón.

Nosotros si queremos darte nuestro más sincero reconocimiento, (Poemas desde la Cárcel, España tres voces, Las soledades del muro y Decirme como es un árbol, etc.), a tus años que fuiste y eres faro contra el desaliento, dándonosvalores de solidaridady marcándonos caminos en la ilusión que tuvieron nuestros camaradas y compañeros republicanos, al defender el derecho a una España mejor dentro de un Mundo de Justicia y Libertad.

Queremos mandarte nuestro abrazo más emotivo y nuestro más cariñoso recuerdo, en la espera de que puedas estar pronto en Asturias, con los que siempre te hemos tenido cerca de nuestro corazón y pensamiento.

Federación Asturiana Memoria y República


En cumplimiento con la “Ley de la Memoria Histórica”…

febrero 18, 2009

A indicación de Rosario Contreras, amiga y colaboradora de La Memoria Viv@, que  nos hace llegar esta buena noticia desde Barcelona, la editamos por su interés, más viendo el origen de la misma . Parecía ser que la Ciudad Condal, se había dormido con respecto a las demandas de retirada de los más de 4.000 símbolos franquistas, tanto es así que la Generalitat había ampliado su plazo de solicitudes a tal efecto. ¿Falta de interés o no es necesario segín los habitantes de la ciudad?

Desde aquí nuestra enhorabuena a la iniciativa municipal.

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Foto: DANNY CAMINAL

Hereu califica de “acto de normalidad democrática” el derribo del monumento a José Antonio

El monolito, entre las avenidas de Josep Tarradellas y Sarrià, es uno de los últimos vestigios del franquismo en la capital catalana.

Fuente: EFE
BARCELONA

El Ayuntamiento de Barcelona ha iniciado el derribo del monumento a José Antonio Primo de Rivera, un monolito de 18 metros de altura que fue erigido el 29 de octubre de 1964, en conmemoración del 30° aniversario de la fundación de la Falange Española. El monumento, instalado entre las avenidas de Josep Tarradellas y de Sarrià, es uno de los últimos vestigios del franquismo en la ciudad.

Ante el monumento, el alcalde de Barcelona, Jordi Hereu, ha dicho que el derribo “es un acto de normalidad democrática” que se está haciendo “de manera respetuosa con los elementos que puedan tener interés artístico”.

Primer derribo con la ley

Se trata del primer monumento franquista que retira el Ayuntamiento de Barcelona desde la aprobación de la ley de memoria histórica, aunque el consistorio barcelonés se adelantó a la ley y en el 2006 ya retiró el monumento a los caídos de Les Corts, que había sido objeto de actos vandálicos.

Asimismo, el ayuntamiento ya hace tiempo que retira símbolos franquistas de monumentos y calles, y el yugo y las flechas que lucía el monolito de la avenida de Joan Tarradellas ya fue retirado en 1981.

“Proceso irreversible”

Las obras que han empezado oficialmente hoy consisten en demoler el monolito de 18 metros de alto y retirar el friso de hormigón de figuras humanas. El autor de estas, el escultor Jordi Puiggalí, ha acudido al derribo y se ha mostrado “triste” ante el espectáculo del desmantelamiento del monumento. El alcalde se ha acercado hasta donde se encontraba Puiggalí y se ha comprometido a entregarle sus piezas para que pueda instalarlas en el chalet de su hijo, tal como es su deseo.

La demolición de monumentos franquistas es “un proceso irreversible” que será aplicado “con serenidad”, ha dicho el alcalde, que ha recordado que la Ley de Memoria Histórica del 2007 establece la retirada de escudos, insignias, placa y otros elementos conmemorativos de la sublevación militar franquista y de la posterior represión.

Prorrogada la retirada gratuita de placas

El ayuntamiento debe hacerse cargo de los edificios de titularidad municipal, calles, plazas, parques y jardines. El consistorio ha prorrogado hasta el próximo 31 de marzo la campaña de retirada gratuita de placas con simbología franquista de los edificios, de la que ya se han beneficiado 255 comunidades de vecinos.

Hereu no ha dado fechas para la retirada de los monumentos franquistas que todavía hay en la ciudad, pero ha dicho que la comisión de esculturas está estudiando la retirada de la escultura de la victoria de la Diagonal y del monumento del grupo Carlos Trias.


Arturo San agustin escribe la “Carta a los olvidados”…

febrero 18, 2009

No voy añadir nada en este post, creo que la carta de Arturo San Agustín habla por todos(as) y en nombre de todos(as). ¡Magnífica misiva!

1. • Un recital de Paco Ibáñez recordará a quienes se vieron obligados a abandonar España

2. • La actuación se celebrará el próximo sábado en la localidad francesa de Argelès-sur-Mer

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El cantante Paco Ibáñez, ante una fotografía del campo de concentración de Argelès-sur-Mer. Foto: AGUSTÍ CARBONELL

ARTURO SAN AGUSTÍN.

Esto que aquí escribo quiere ser algo parecido a una carta dirigida al padre o al abuelo. Aunque ya no estén. Aunque ya no estéis. Una carta dirigida a quienes estuvieron en el campo de concentración de Argelès-sur-Mer, Francia, hace ahora 70 años. Cuando la retirada. Cuando, al cruzar la frontera, pensabais que todo lo peor lo habíais dejado atrás. ‘Allez, allez’ Erais, los de a pie, esa hilera de pobres con paquetes y maletas que siempre aparece en todas las guerras. Pobres sin rumbo, que esa es la dirección de la huida. Cuántas bolsas y maletas llevan siempre los pobres. Nieve, frío, barba de varios días, cojos, mantas, lutos y esos ojos que el hambre y el miedo agrandan. Pero lo que Francia os ofreció, al cruzar la frontera, fueron unos campos de concentración, que ni siquiera lo eran. Porque el de Argelès, el vuestro, no era campo sino la playa vacía y azotada por la siempre exagerada tramontana. Triples alambradas y unos guardias senegaleses que os pateaban el culo cuando intentabais mear. Culatazos, humillaciones y risas. “Allez, allez.” Nada extraño, pues, que alguno de aquellos guardias amaneciera con un cuchillo bien clavado y una mueca mortal, helada y sorprendida. No todos llegasteis a Argelès con alguna manta. Hubo muchos que al llegar al campo de concentración solo llevabais puesta la dignidad. Con los zapatos destrozados, pero con la dignidad intacta. Desde el Ebro hasta Argelès. 15 días andando. Por eso ibais tirándolo todo por el camino. Solo conservasteis las balas y el fusil para poder defenderos si era necesario. Cantabais una canción, una canción mala, reconozcámoslo, que se titulaba Desde el Ebro hasta Argelès y que nunca olvidasteis. Somos los tristes refugiados llegados a este campo después de mucho andar./ Hemos cruzado la frontera a pie, por carretera, pensando en el azar./ Mantas, macutos y otras hierbas, dos latas de conservas y algo de humor es cuanto hemos podido salvar después de tanto luchar./ Y aquí nos han encerrado, en la playa de Argelès-sur-Mer./ Aquí nos han encerrado y no nos dan de comer./ No nos dan de comer./ Somos los tristes refugiados llegados a este campo después de mucho andar./ Hemos cruzado la frontera a pie, por carretera, pensando en el azar. Fuisteis, aún lo sois, los olvidados. Nadie, hasta hace poco, hablaba de vosotros. Y vosotros sois, que se enteren, los españoles republicanos de los campos de concentración franceses, por ejemplo, los de Argelès. Fuisteis, aún lo sois, los olvidados. Fuisteis los apestados. La caída del Gobierno de Léon Blum significó que la prensa francesa comenzó a alarmar a la población. Algunos diarios de Perpinyà llegaron a publicar que los mejores republicanos españoles merecían ser devueltos a Franco. A los peores había que fusilarlos. Eso decía de vosotros la prensa francesa. Las consecuencias, acordaos, fueron que a vuestro paso las mujeres y los niños franceses entraban precipitadamente en sus casas y cerraban las puertas y ventanas. Muchas de aquellas personas creían que erais incluso caníbales. Caníbales, asesinos y violadores. Fuisteis, aún lo sois, los olvidados. Hasta hace poco, el cine, la novela o la televisión os ignoraban. Así es Hollywood. Así son ciertos lobis. Pero vosotros también fuisteis víctimas. Unos, pese a la represión, también profesional, que os aguardaba, decidisteis regresar a España. Otros, permanecisteis en Francia. Y a otros, la muerte os esperaba en algún campo de exterminio nazi. Campos como el de Mauthausen, ese campo que ha contado muy bien en sus libros el aragonés Mariano Constante. Esto que escribo quiere ser una carta al padre o al abuelo, aunque ya no estén, aunque ya no estéis. Una carta para informaros de que el sábado, en Argelès-sur-Mer, en la Salle Polyvalente, a las 20.30, Paco Ibáñez, cuyo padre, Manuel, buen ebanista, estuvo en el campo de esa población francesa, os dedicará un recital muy especial. Y será un recital muy especial porque también el sábado se recordará en el mismo al poeta Antonio Machado, muerto, también, hace 70 años. Paco cantará el sábado ese Muelle del reloj, que Rafael Alberti os dedicó. A través de una niebla caporal de tabaco/ miro el río de Francia/ moviendo escombros tristes, arrastrando ruinas/ por el pesado verde ricino de sus aguas. Mis ventanas/ ya no dan a los álamos y los ríos de España. Y ese otro poema, Un español habla de su tierra, de Luis Cernuda, que dice así: Ellos, los vencedores/ caínes sempiternos,/ de todo me arrancaron./ Me dejan el destierro./ Un día tú ya libre,/ de la memoria de ellos,/ me buscarás. Entonces/ ¿qué ha de decir un muerto? Y de Antonio Machado, muerto en Colliure, frente a la mar y sus estelas, dándole la espalda encorvada de viejo repentino a las viñas y a la fortaleza templaria, muerto de mucha pena y tabaco escaso, sin afeitar, despeinado, abandonado ya del todo con un abrigo de frío o piedra y recordando su infancia sevillana con patio y limonero, Paco Ibáñez os cantará Tus ojos me recuerdan, que dice lo siguiente: Y tu morena cara,/ los trigos requemados,/ de un suspirar de fuego/ de los maduros campos./ Tus ojos me recuerdan/ las noches de verano. Don Antonio del olmo viejo, de Leonor, Guiomar y del Jesús que le gustaba, que no era el del madero sino el que anduvo en la mar. Cuando Paco coja su guitarra, yo pensaré en mi padre, que estuvo en el campo de concentración de Argelès y que como todos los que han sufrido un campo de concentración o la tortura apenas contaba nada de aquellos episodios del frío. Sin barracones Pensaré en mi padre y en José Zamora. Y en Alberto Escalada. “No había barracones. Vivíamos al raso, en la playa. Y el agua que bebíamos era salada”. También pensaré en aquel compañero de Manuel Ibáñez, el padre de Paco, que cada día decía lo mismo: “Me voy a América”. Y se acercaba a la orilla de la playa y regresaba. Pero un día, después de decir que se iba a América, se metió en la mar y ya no regresó. Fuisteis, aún lo sois, los olvidados. Y, sin embargo, el aragonés Andrés Campos, cuñado de Alberto Escalada, fue quien mandaba los primeros tanques que liberaron París. También liberasteis las regiones de Foix y Toulouse. Vive la France. El sábado, todos en Argelès.

Fuente: elperiodico.com. 18/02/2009