Saura antepone la señalización de fosas comunes a la exhumación. La Generalitat ensayó sus criterios en la tumba de Gurb…

febrero 23, 2009

saura1BERTRAN CAZORLA – Barcelona – 21/02/2009

Antònia Solé, de 82 años, recorría cada día de difuntos los más de 70 kilómetros que separaban su casa, en Gavà (Baix Llobregat), de la fosa común de Gurb (Osona), donde yacía su padre, un soldado republicano muerto en la Guerra Civil. Este año podrá visitarlo en el cementerio de Gavà.

Antònia Solé, de 82 años, recorría cada día de difuntos los más de 70 kilómetros que separaban su casa, en Gavà (Baix Llobregat), de la fosa común de Gurb (Osona), donde yacía su padre, un soldado republicano muerto en la Guerra Civil. Este año podrá visitarlo en el cementerio de Gavà. Allí, junto su mujer, Joan Solé descansará después de que la Generalitat asumiera su exhumación e identificación. La Dirección de Memoria Democrática presentó ayer el resultado de esta iniciativa, a raíz de la cual ha identificado cuatro de los 13 cuerpos de la fosa de Gurb y que sienta las bases que guiarán futuras actuaciones de la Administración en este asunto. Una de ellas es que las exhumaciones no tienen por qué ser la regla si la señalización ya dignifica la tumba.

El Departamento de Interior, en manos de Joan Saura y responsable del área de memoria, ha dado un paso más allá de lo que marca la Ley de Memoria Histórica del Gobierno central, que establece que las administraciones “facilitarán” la labor a quienes quieren recuperar los restos de sus familiares. La ley que está tramitando el Parlament prevé que sea directamente el Ejecutivo el que se ocupe de esta búsqueda. “En Gurb, por primera vez un poder público ha asumido esta función”, aprueba Manuel Perona, presidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) de Cataluña, que siempre ha reclamado esa responsabilidad a las administraciones.

En Cataluña hay localizadas 179 fosas. En ellas yacen miles de cuerpos. Gurb fue escogido como proyecto piloto porque es un ejemplo de libro de las pautas que se tendrán que seguir. Primero, no cabían dudas de la existencia y ubicación de la fosa. El mismo payés que enterró a los 13 soldados muertos en una escaramuza en la desbandada republicana, en febrero de 1939, indicó meses más tarde su ubicación a los familiares, que mantuvieron el recuerdo con una lápida. Estos familiares pidieron en 2005 la exhumación, que ha costado 60.000 euros.

Que haya una reclamación de las familias es la segunda condición para que la Generalitat estudie si debe exhumar o señalizar la fosa. Actualmente existen 15 peticiones, aseguró la directora de Memoria Democrática, María Jesús Bono, que subrayó que la mayoría pide una señalización del enterramiento, como ya se ha hecho en el cementerio de Cervera y se prevé hacer en el de Tarragona.

“Señalizar y exhumar no es incompatible”, critica Emilio Silva, presidente de la ARMH de España, que aboga por levantar todas las fosas: “Un ser humano no puede estar en una fosa común”, dice, y recuerda que su organización tiene experiencia, pues ha exhumado ya 182 fosas.

http://www.elpais.com/articulo/cataluna/Saura/antepone/senalizacion/fosas/comunes/exhumacion/elpepiespcat/20090221elpcat_11/Tes?print=1

Fuente: Fuente: (El País, 21-02-2009)


Convocatoria: “El sueño derrotado”…

febrero 23, 2009

El próximo 25 de febrero, miércoles, a partir de las 19:30 horas comenzará este ciclo con la proyección de “EL SUEÑO DERROTADO”, de Jaume y Daniel Serra.

ENLACE PDF CINE psm-psoepdf.


Declaración final del Encuentro de asociaciones extremeñas que trabajan la recuperación de la memoria histórica, celebrado en Badajoz el día 7 de febrero de 2009…

febrero 23, 2009

400px-mapa_comarcal_dextremadurasvgPARA CONSEGUIR UN MOVIMIENTO SOCIAL:

El Encuentro de Asociaciones extremeñas cuyo objetivo es la Recuperación de la Memoria Histórica en Extremadura ha supuesto la primera ocasión en la que se han reunido diferentes colectivos para tratar y debatir, a lo largo de una jornada, del Movimiento de Recuperación de la Memoria Histórica en Extremadura. Esto ha dado lugar a conocer diferentes experiencias asociativas y ha mostrado, a grandes rasgos, el horizonte en que se desenvuelven tanto el movimiento como las instituciones que desarrollan políticas públicas para recuperar la memoria histórica en Extremadura. Como colofón y conclusión a esta jornada de trabajo se plantean una serie de reflexiones e instrumentos que, a nuestro modo de ver, habrían de articularse para una mejor consecución de los objetivos que todos perseguimos, tanto asociaciones como instituciones, de Recuperación de la Memoria Histórica en Extremadura:

1ª. Proponemos que las diferentes Asociaciones actuemos coordinadamente en la consecución de los objetivos, ya que estamos ante una oportunidad histórica dado que el movimiento social alcanza a todo el país y, en este contexto, determinadas Administraciones Públicas están llevando a cabo políticas públicas de la memoria. Por ello consideramos necesaria la coordinación para un mejor aprovechamiento de los recursos públicos.

2ª. Plantear la necesidad de crear algún órgano, aunque sea oficioso (es decir, sin sanción jurídica) donde puedan reunirse las diferentes asociaciones con el Proyecto de Recuperación de la Memoria Histórica de la Junta de Extremadura, con la finalidad de intercambiar experiencias y sumar recursos y esfuerzos para la consecución de los objetivos del movimiento de recuperación, que pueden resumirse a grandes trazos en verdad, justicia, reparación y divulgación.

3ª. Es necesario que desde la Consejería de Cultura y Turismo se canalicen todas las demandas de información y asesoramiento que están generando el desarrollo legislativo de la Ley 52/2007, de 26 de diciembre, puesto que estas demandas están desbordando los recursos humanos y materiales del movimiento asociativo. En este sentido se hace necesaria la creación de una Oficina de atención específica a las personas relacionadas con la Recuperación de la Memoria Histórica en Extremadura o algún otro mecanismo jurídico-administrativo que asesore a los interesados.

4ª. Apertura desde la Junta de Extremadura de una línea de subvenciones a Ayuntamientos, Asociaciones, Grupos de Investigadores, etc. para desarrollar de actuaciones en torno a la recuperación de la Memoria Histórica en Extremadura.

5ª.- Es necesario que aquellas fosas comunes, parajes, cementerios, tapias, donde conste se produjeran fusilamientos o enterramientos; espacios represivos (cárceles y campos de concentración); así como los restos de construcciones del frente extremeño (búnkeres, trincheras, refugios, etc…), deben ser declarados “Lugares de Memoria”, con una cierta identidad jurídica propia, de cara a que sean protegidas de intervenciones urbanísticas no deseadas en un futuro o a su destrucción. Por ello consideramos que se debería iniciar el proceso de catalogación, dignificación y conservación de los Lugares de Memoria, sin más tardanza, lo que es posible a la luz de la vigente Ley 2/1999, de 29 de marzo, de Patrimonio Histórico y Cultural de Extremadura, declarándolos como Bienes de Interés Cultural, en su acepción de “Sitio Histórico” (lugar o paraje natural que forman parte de una unidad coherente por razones históricas, culturales o de la naturaleza vinculadas a acontecimientos, recuerdos del pasado) (art. 6.1º.d. Ley 2/99).

La presente Declaración la suscriben: Asociación Foro por la Memoria de Extremadura, Asociación Jóvenes del Jerte, Asociación Matilde Landa, Asociación Memorial Campo de Concentración de Castuera (AMECADEC), Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Extremadura (ARMHEX), Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Mérida y su Comarca, Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Zafra, Grupo de Estudios sobre la Historia Contemporánea de Extremadura (GEHCEX), Grupo de Trabajo “Recuperando la Memoria de la Historia Social de Andalucía” CGT.A (RMHSA).

En Badajoz, a 7 de febrero de 2009

http://josemarialama.blogspot.com/2009/02/declaracion-de-las-asociaciones-de.html


Nota de nuestros compañeros de Málaga…

febrero 23, 2009

Hemos colgado en nuestra pag. www.memoriahistoricamalaga.org fotografías de la exhumación del cementerio de S. Rafael donde puede apreciarse el buen trabajo desarrollado por la asociación contra el silencio y el olvido y el grupo de arqueólogos, todos ellos merecedores de que la Junta de Andalucía los distinga el próximo día de Andalucía.


Reescribiendo la “otra” historia…

febrero 23, 2009

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Nuria López Priego / Sorihuela del Guadalimar
La primera exhumación que se realiza en la provincia con la Ley de la Memoria Histórica en vigor desempolva uno de los capítulos más tristes de la historia reciente del país. Tras dos días de trabajo, todos los indicios apuntan a que el cadáver desenterrado, ayer, puede ser el de alguno de los cuatro represaliados que yacen en la fosa común de Sorihuela.

No daban las nueve de la mañana cuando la excavadora del Ayuntamiento de Sorihuela empezaba, ayer, a remover la tierra en la fosa común del cementerio municipal. Según “testimonios orales” y “el expediente judicial” de una de las cinco personas que hay enterradas allí, en esta fosa común se encuentran los restos de Santiago Campayo, una de las víctima de la represión franquista en el municipio. Las excavaciones, que están financiadas íntegramente por el Ministerio de Presidencia, se realizan a instancias de un nieto de nacionalidad francesa de la víctima y comenzaron, el jueves. Ese mismo día, el equipo técnico de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de la Sierra de Gredos y Toledo “Nuestra Memoria”, que se ocupa de las prospecciones y de la exhumación, descubrió una caja, los pies de un cadáver y varios restos óseos más. De ahí, la urgencia por que la excavadora municipal volviera a ahondar en la fosa. El verdadero trabajo arqueológico no comenzó, sin embargo, hasta la entrada en escena de Marisa Hoyos, Trinidad Caballero y Scott Boehm, que, ayudándose de dos palas, azadones, azadillas, espátulas y brochas, desenterraron un cadáver que puede pertenecer a alguno de los cuatro represaliados que yacen en la fosa.
De comprobarse que es así, esta sería la primera fosa común que se exhuma en la provincia, tras la entrada en vigor de la Ley 52/2007, más conocida como de la Memoria Histórica. Esta fosa, junto con las otras treinta que, hasta diciembre de 2008,  ha documentado el historiador iliturgitano Santiago de Córdoba, siguen hablando y denunciando el genocidio franquista en la provincia.
La represión de la primera década de dictadura en Jaén se tradujo en casi tres mil víctimas. 2.745, según investigaciones inéditas del historiador Santiago de Córdoba, o 2.641, como arroja el informe realizado por la Asociación Guerra-Exilio y Memoria Histórica de Andalucía (Agemha). Hombres, en el 99% de los casos, cuyos restos mortales se encuentran en fosas comunes (ver mapa). Simples hoyos en la tierra sin lápida aún en algunos, que certifican el “terror” sobre el que se apoyó el nuevo gobierno. “Fue, en cierto sentido, lógico”, indica el profesor de la UJA, Luis Garrido. “La provincia se había mantenido fiel a la República hasta el final de la Guerra Civil —sólo cayeron Alcalá, Lopera y Porcuna— y, hasta 1945, hubo movimientos guerrilleros en sus sierras”. Por otro lado, en la memoria de la derecha jiennense persistía aún el recuerdo de la “violencia incontrolada” de los primeros meses de la guerra. “Sólo en seis, fueron asesinadas sin juicio más de dos mil personas”, asegura el investigador Luis Miguel Sánchez Tostado. “Y de todas esas muertes, la represión franquista pasaría factura”. Entre 1936 y 1950, 3.440 personas jiennenses fueron víctimas del franquismo, precisa el historiador Santiago de Córdoba. Esta cifra, junto con las 3.500 desapariciones aproximadas durante la guerra que estima el historiador José María García Márquez, los 2.845 presos republicanos recluidos en los campos de concentración provinciales y los varios miles de presos que había en las cárceles dibujarían un paisaje desolador de miedo y miseria en Jaén. En diez años, pudieron celebrarse entre “tres mil y cuatro mil” consejos de guerra y juicios sumarísimos. “Se les intentaba dar cierta apariencia de legalidad, pero, en realidad, se realizaban sin garantías”, aclara el profesor Garrido. El resultado fueron los 2.745 represaliados que documenta Santiago de Córdoba y que murieron “generalmente”, fusilados en los cementerios, en las cárceles o en una cuneta, como ocurrió en Alcalá la Real. Otros perecieron víctimas de la aplicación de la “ley de fugas” por la Guardia Civil o en las prisiones, como consecuencia de las torturas, el hacinamiento o la inatención médica.
Durante la transición española, en la provincia se realizaron exhumaciones en Arjonilla, Navas y La Carolina. “Eran más bien algo simbólico”, aprecia el coordinador de Todos los nombres por CGT, Cecilio Gordillo. La de Sorihuela, sin embargo, es la primera que se realiza con el rigor científico.

Una exhumación que ha acallado “el miedo”
La primera exhuma- ción de una fosa en la provincia se realizó en 1978. Fue en La Carolina, bajo el gobierno del alcalde franquista, Ramón Palacios. Se había previsto la remodelación del cementerio y, a instancias del entonces secretario general del PSOE, Pedro Valcárcel, se constituyó una plataforma de familiares. “Nos echó un talón de banco en la mesa”, evoca. Palacios quiso contribuir con un millón de pesetas de su capital particular, pero la plataforma lo rechazó. “Sólo le aceptamos el terreno, que nos dio por una peseta simbólica, pero hay que decir que se portó muy bien”. Se exhumaron unas “150 calaveras con el tiro de gracia”. Luego, todos los restos se metieron en 36 ataúdes que reposan en un mausoleo de mármol que inauguró Felipe González en 1979. Durante el acto, Valcárcel confiesa que pasó miedo. “La Policía Nacional y la Guardia Civil rodeaban el cementerio”. Ante cientos de personas, recuerda que dijo: “Este es un día de perdón y de llorar, no de odiar”.

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El nieto francés de Santiago Campayo intenta saldar una deuda con “la Justicia”
Desde hace dos días, José Campayo levita. Ninguna palabra definiría mejor las emociones de este hombre, que, después de una década buscando los restos de su abuelo, víctima de la represión franquista en Sorihuela, y de un año de espera, siente que su lucha por hacer valer “la justicia y los derechos humanos” puede estar próxima.
“Toda mi vida oí hablar de mi abuelo, de lo que le habían hecho y, sobre todo, de la pena de mi padre. Mi padre llegó a tatuarse, incluso, una tumba en el pecho, justo en el lugar del corazón, que tenía para él el valor simbólico de la tumba que su padre nunca tuvo. Cuando yo, oficialmente, le hablé de mi búsqueda, hace tres años, se rió casi. Tenía todavía en la mente el recuerdo de la España franquista. Estaba gangrenado por eso. Poco a poco, fui llevándole pruebas de mis búsquedas, se puso a leer y empezó a creer en lo que estaba haciendo. Él no cree en dios, pero en esto sí. Para él, ahora, esto es una realidad”. Ataviado con un mono azul prestado por el Ayuntamiento y ante la fosa común en la que fue enterrado su abuelo Santiago, víctima de la represión franquista en la provincia, José Campayo se muestra pletórico. En “menos de una semana” y gracias a la mediación del historiador iliturgitano Santiago de Córdoba, el nerviosismo y el enfado que su mirada reflejaban  antes, como consecuencia de un año de espera “debida a la pasividad tanto del Ayuntamiento como de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Jaén”, han dado paso a la tranquilidad. Por fin, atisba el que podría ser el desenlace de la batalla personal que emprendió, hace una década, con el fin de “hacer justicia” y dar a su abuelo paterno el enterramiento “digno” que la represión franquista le negó hace setenta años. Una lucha en la que —resalta— fue determinante la ayuda del nieto de un militante franquista. “Él me llevó hasta la fosa y me dijo ahí está enterrado tu abuelo”, manifiesta satisfecho Campayo.
El único “delito” de su abuelo, si puede tildarse así, fue tener ideas contrarias al régimen. “En 1931 era socio de la Cruz Roja, pero, al contacto con su yerno, Ceferino Patón, se convirtió al comunismo, y junto a él, sus tres hijos, Santiago, Teodoro y José”, precisa el nieto. Al estallar la Guerra Civil, los tres cambiaron Sorihuela por el Frente Popular. Una acción que, luego, pasaría factura a toda la familia. “Cuando acabó, dos de mis tíos, Santiago y Teodoro, fueron fusilados en el cementerio de Villacarrillo”. El otro, José, huyó a Francia. Lo que no sabía es que, en el país galo, empezaría una nueva guerra, esta vez en la resistencia francesa. “Fue teniente de las FFI, comandante del batallón especial de Celles y Prayols, torturado y, por último, en enero de 1944, deportado por la Gestapo a Buchenwald”, de donde regresaría como “gran inválido de guerra”, explica su sobrino.
Pero la represión hacia la familia Campayo no acabó aquí. En Villacarrillo, fusilaron a los maridos de las cuatro hijas mayores de Santiago y, el 23 de abril de ese 1939, él mismo fue víctima de una paliza mortal. Después, “los falangistas echaron del pueblo” también a su mujer. “Se fue andando hasta Tomelloso (Ciudad Real) con cuatro niños”. Un día, llegó una carta de la Cruz Roja en la que se decía que José Campayo había salido sano y salvo del campo de concentracion y que estaba en Francia. “Desde ese día, mi padre no quiso más que ir allí”.  En 1958, casado y con tres hijos, Luis Campayo se reencontró con su hermano José. “No volvieron a separarse jamás, hasta que mi tío murió en 1988”, relata el sobrino.
Sostiene el francés que, tras la represión que sufrió su familia, su padre prometió que no volvería a Sorihuela del Guadalimar. “Pero, después de todo esto, un día me preguntó si, de realizarse la exhumación, podría venir conmigo. Mi padre jamás se imaginó algo así y ahora está dispuesto. Por eso, a pesar de lo que dicen, de que se abren heridas, creo que no, que se cierran. Hoy, veo a mi padre y parece un jovencito. Esto es su resurrección”. Por eso, José Campayo quiere animar a la gente a seguir su ejemplo. “Que sepan que pueden, que es legal hacer exhumaciones, porque hay una Ley”. Además, aboga por su divulgación en Francia.
Una vez exhumada la fosa y realizadas las pruebas de ADN que atestigüen la identidad de los restos de su abuelo, José y su padre los trasladarán a Francia.

Fuente: diariodejaen.es

Sábado, 21 de Febrero de 2009 11:20 PROVINCIA – NOTICIAS PROVINCIALES


Hoy se cumplen 70 años de la muerte del poeta. El cuaderno de su hermano José desvela sus anotaciones finales…

febrero 22, 2009

Los últimos

días de

Antonio

Machado:

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Machado.

LUIS DÍEZ – Madrid – 22/02/2009 08:00

Tal día como hoy, hace 70 años, murió en el destierro de Collioure (Francia) el poeta Antonio Machado. Salía desde Cataluña hacia Francia junto con miles de republicanos derrotados que formaban aquella inmensa columna, todavía hostigada por la aviación alemana al servicio de Franco. Iba con su anciana madre, con su hermano José y la compañera de este. En un cuaderno de notas poco conocido y apenas difundido, José, que era pintor, relata los últimos días del poeta.
Cuenta José las penalidades del camino hasta llegar a la localidad de Cerbére, donde se refugiaron en la cantina de la estación. “Allí el espectáculo que se ofrecía a los ojos era desolador. Los españoles caídos y deshechos, sin dinero, éramos tratados por los mozos de aquel establecimiento con tan innoble y repugnante desprecio, que lo primero que preguntaban era si teníamos dinero con que pagar. En caso negativo, no daban ni un vaso de agua. Esto sucedía en la cantina.
En los andenes de la estación, todavía peor, porque se sufría el acoso de los gendarmes, que no se ocupaban más que de formar las levas para los campos de concentración, separando a los hijos de los padres y a las mujeres de los maridos. Y todo esto de la manera más bárbara y brutal”.

Tras su muerte, su hermano José encontró un papel con las últimas anotaciones del poeta

En el cuaderno de notas que escribió, ya en Chile, para sus hijas y su hermano Manuel, añade José que “fue un verdadero milagro que escapásemos a las garras de estos esbirros, verdadera vergüenza de la especie humana”. Se refugiaron en un vagón arrumbado en vía muerta. “Así fue la entrada del poeta Antonio Machado y la madre, en Francia, gravemente enfermos y sin un solo franco en el bolsillo: casi desnudos, como los hijos de la mar”.

Con el horizonte cerrado

Al atardecer del día siguiente, cambió su suerte. “Corpus Barga, uno de los mejores amigos que nos acompañaron en el éxodo, logró llegar a Perpigñan, y regresó (con posibles) para llevarnos al cercano pueblo de Collioure.
El comportamiento de este generoso amigo llegó hasta el punto de coger en brazos a nuestra madre y llevarla desde la estación al pueblo por la ancha calle que lo cruzaba y que terminaba en el mar. Por allí marchamos todos con ellos. Siguiendo este camino, llegamos a la plaza principal, donde, ante un pequeño arroyuelo, se levanta el pequeño hotel Bougnol-Quintana, en el que quedamos alojados”.

El último verso de Machado decía así: «Estos días azules y este sol de la infancia»

Era la noche del 28 de enero y aquella sería la ultima morada del poeta. Recibió, del secretario de la embajada española en París, los medios para hacer frente a las necesidades más apremiantes. “Transcurrieron unos días añade José en los que el reposo material pareció aliviarle la afección del corazón. No obstante veía claramente que se aproximaba el final de su vida. Pensándolo decía: Cuando ya no hay porvenir, por estar cerrado el horizonte a toda esperanza, es ya la muerte lo que llega”.
“No podía sobrevivir a la pérdida de España. Tampoco, sobreponerse a la angustia del destierro. Este fue el estado de su espíritu el tiempo que aún vivió en Collioure. Sin embargo, unos días antes de su muerte, me dijo ante el espejo, mientras trataba en vano de arreglar sus desordenados cabellos: Vamos a ver el mar.
Esta fue su primera y última salida. Nos encaminamos a la playa. Allí nos sentamos en una de las barcas que reposaban sobre la arena. El sol de mediodía no daba casi calor. Era en ese momento único en que se diría que el cuerpo entierra su sombrabajo los pies”.
Al cabo de un largo rato, el poeta, señalando una de las humildes casitas de pescadores, le dijo a su hermano: “¿Quién pudiera vivir tras una de esas ventanas, libre ya de toda preocupación”. Después se levantó trabajosamente y, en silencio, regresaron al hotel. Dos días antes de su muerte, escribió una carta a su querido amigo Luis Santullano. Ya inmóvil, en la cama, la muerte le sobrevino la tarde del 22 de febrero, miércoles de ceniza.

«No podía sobrevivir a la pérdida de España ni sobreponerse a la angustia del destierro»

“La noticia se propagó rapidísimamente añade José, y en las primeras horas de la mañana siguiente recibí una emocionada carta del insigne escritor Jean Cassou, solicitando en su nombre y en el de los escritores franceses, que el entierro se verificase en París. Pero, agradeciendo infinito este homenaje de la Francia inmortal, decliné tan grande honor, pues, aunque en esos momentos estaba lejos de los demás hermanos, creí interpretar así los sentimientos de todos, mirando más que nada la sencilla y austera manera de ser del poeta. Y así preferimos que durmiese el último sueño en el sencillo pueblo de pescadores de Collioure”.
Y añade José que al entierro se sumó todo el pueblo, con su alcalde a la cabeza. “Pero lo más emocionante fue que seis milicianos, envolviendo el féretro con la bandera de la República española, lo llevaron en hombros hasta el cementerio. Y téngase en cuenta que para realizarlo tuvieron que escapar de la implacable vigilancia del tristemente famoso castillo de Collioure, donde con tan injusto rigor se les trataba”.

Madre y niña

Quedó el poeta en la tumba de la familia de una buena señora, amiga íntima de la dueña del hotel. La madre, muy enferma y agotada, yacía en la cama. “Volviendo por un momento a la realidad, me preguntó llena de angustia, mirando al lecho que había quedado vacío: ¿Qué ha sucedido? Traté de ocultárselo. Pero a una madre no se la engaña y rompió a llorar como una pobre niña. Dos días después, sus bellos dulces ojos se nublaron para siempre”.
Algunos días después, José halló un papel arrugado en el gabán del poeta. En él había escrito a lápiz tres anotaciones. “La primera reproducía en inglés las palabras con las que comienza el famoso diálogo de Hamlet: “Ser o no ser“. La segunda tenía sólo un renglón. Pero en este renglón se veía escrito el último verso que escribió en su vida. Dice así: “Estos días azules y estesol de la infancia“.
Y en la tercera y última, Antonio Machado reproducía completos estos versos suyos, ya publicados, pero en los que introducía unacorrección:
“Y te daré mi canción:
Se canta lo que se pierde
con un papagayo verde
que la diga en tu balcón”
La corrección consistía en decir “te daré” en vez de “te enviaré o te mandaré mi canción”.


23-F: recuerdos y preguntas…

febrero 22, 2009

¡Tantas y tantas cosas que se nos quedan por el camino! Como por el mismo se nos quedó la monarquía impuesta por el sátrapa dictador. Y ahora, como si nunca hubieran existido dudas de la legitimidad monárquica, y a raíz de una telenovela corta (De la que por cierto no puedo opinar, ya que no la he visto), resurge la figura del monarca que salvó al país; o quizás, no tanto…Como dijo Julio César “Alea iacta est”.

Por Antonio Elorza – elpais.com 21/02/2009

tejeroMe encontraba hablando por teléfono con Fernando Claudín para organizar unas conferencias conmemorativas del 50º aniversario de la Segunda República cuando llegó la noticia de la dimisión de Adolfo Suárez. “Ruido de sables”, sentenció. También estaba al teléfono, ahora preparando la edición de un libro, cuando a ambos lados de la línea retumbaron los disparos en el Congreso. “¡Policías malos que no dejan trabajar a los aitás!”, dictaminó mi hijo de cuatro años. En las horas que siguieron, atendí la consigna del partido, pronto por fortuna anulada, de concentrarnos en las inmediaciones de las Cortes. Los círculos protectores de grises nos relegaban a la plazuela de Goya, junto al Prado. Horas después, la Policía Municipal anunció que unas fuerzas de la Brunete venían para liberar a los diputados. Un amigo me contó el fin del episodio. En realidad, quien llegaba era Pardo Zancada para reforzar a Tejero. El grupo de concentrados le saludó con los gritos de “¡Democracia, sí; dictadura, no!”. Nuevo caos de consignas por la mañana: primero, atrincherarse en las Facultades; luego abandonarlas para no provocar.

Un cierto grado de confusión alcanzó en esa jornada a todos los niveles de la sociedad

Un cierto grado de confusión alcanzó en esa jornada a todos los niveles de la sociedad, del poder político y de los mandos militares, incluidos los golpistas, que acabaron atrapados en su propia tela de araña. Es el clima reflejado en la dignísima miniserie de TVE. La única objeción reside en el hecho de que sea la televisión del Estado la que difunde una versión tan cerrada del episodio, con el Rey como protagonista inmaculado, cuando hay puntos oscuros aún por dilucidar. El fondo de la cuestión parece claro: la opción constitucionalista del monarca y sus gestiones para obtener la obediencia de unos jefes militares partidarios del “golpe de timón”; la lealtad de algunos, como Fernández Campo y Gabeiras; la voluntad golpista de Miláns o de Tejero; la felonía de Armada. La combinatoria de las actuaciones es, sin embargo, más compleja.

Escuché al Rey su narración de los hechos con ocasión de una cena en casa de Jaime Sartorius, allá por julio de 1988, y una vez que ya tenemos una versión oficial, resulta imprescindible destacar algunas diferencias. Así, la conciencia del riesgo asumido por el monarca. El príncipe Felipe le pregunta: “¿Qué pasa, papá?”. Y él responde: “Nada, hijo; he dado una patada a la Corona, está en el aire y ya veremos donde cae”. Más importante es la observación hecha por la Reina al conocer la ocupación del Congreso: “¡Esto es cosa de Alfonso!”. Consecuencia: tajante rechazo a cualquier intento de Armada para acudir a la Zarzuela y advertencia a Gabeiras de que no delegase nada en su segundo, protagonista en todo momento de la narración regia. Hay, pues, un hilo conductor de las relaciones entre Armada y el Rey que la serie no aborda suficientemente. Todo indica que Armada participa en ese “ruido de sables” de que hablaba Claudín y que dio en tierra con Suárez, quien para nada quería al futuro golpista en el Estado Mayor. Nada sabemos de su larga conversación con el Rey diez días antes del 23-F. Resulta verosímil que el Rey prefiriera tenerle cerca como hombre de confianza en tiempo de inseguridad y que reaccionara al sospechar su intervención en la trama, dejándole claro que no secundaba el golpe.

Tampoco cabe descartar que siguiera pensando en utilizarle en último extremo, y ahí está el visto bueno dado para presentarse en las Cortes. En la miniserie es Gabeiras quien lo otorga, pero el general contó años después que la autorización previa fue del Rey, cosa lógica, para convencer a Tejero de que depusiera su actitud. Sólo que a esas alturas estaba bien probado que Armada jugaba su propio juego golpista. Difícilmente don Juan Carlos podía ignorarlo. Culminando una labor iniciada tiempo atrás, más de sierpe que de elefante, iría a proponer a los diputados presos su gobierno de salvación nacional. Tejero reventó el intento. El resto es bien conocido. Debilitada ya por la presión del monarca sobre los capitanes generales y por los propios celos entre estos, la baza de espadas había fracasado. Una hora más tarde, el Rey aclaró todo con su comunicado constitucionalista en televisión. La imagen jugó así un papel sustancial, desde la providencial cámara que transmitió el tejerazo e invalidó todo intento de presentar aquel ejercicio de barbarie como un acto de salvación de la patria. La última batalla de la guerra civil se había perdido para los sublevados, entre la traición y el esperpento.