Aspiramos a tener en dos años una ley de Memoria Histórica en el Principado»…

marzo 3, 2009

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Luis Miguel Cuervo, en las instalaciones de LA NUEVA ESPAÑA. jorge peteiro.

«Las exhumaciones corresponden a los jueces, nosotros abogamos por convertir las fosas comunes en áreas de recuerdo»

LUIS MIGUEL CUERVO Fundador de «Todos los nombres de Asturias»

María IGLESIAS
-¿Qué diferencia a «Todos los nombres de Asturias» de otras asociaciones de Memoria Histórica?

-Hay asociaciones que tienen otros conceptos diferentes de lo que tiene que ser la Memoria Histórica. Hay tres ideas. Uno sería las asociaciones volcadas en el tema de las exhumaciones e investigación de fosas comunes; otras estarían enfocadas en el tema político, en la lucha contra el sistema o entender que la Memoria Histórica tiene que formar parte de una reivindicación por la III República, y nosotros que entendemos que la Memoria Histórica tiene que honrar a las víctimas y dar a conocer las vidas anónimas a través de la divulgación.

-En la asociación la mayoría son nietos de perdedores.

-Sí, tenemos varios hijos pero la mayoría somos los nietos. La represión franquista metió el miedo en los huesos de las familias de los perdedores. Los nietos somos una generación que nos hemos criado en democracia. Una persona que se crió en democracia no acepta muchas cosas que una persona que se crió con dictadura ve normal. La diferencia es la educación democrática. Creo que los nietos tenemos una sensibilidad que el resto no tiene.

-A diferencia de otras asociaciones, ustedes no son partidarios de la exhumación de fosas

-No tenemos nada en contra de que los familiares recuperen los restos, pero la experiencia de las muchas exhumaciones nos dice que muy pocos restos se lograron identificar porque, por un lado, los archivos de Falange se quemaron y, por otra parte, los testigos directos que pudieron haber visto los asesinatos están muertos. Luego, la tierra en Asturias hace muy difícil las pruebas de ADN. Todo esto hace que un porcentaje altísimo de los restos que se sacan de la fosa común no pueden ser identificados.

-¿Dispone de datos?

-En el norte de España, por lo menos el 70 por ciento no puede ser identificado. Esto provoca que estemos sacando restos de una fosa que terminarán en otra fosa, o en una simple huesera. Además, entendemos que las exhumaciones corresponden a los jueces porque los crímenes de la Guerra Civil son crímenes de lesa humanidad que no preescriben. Nosotros abogamos por hacer espacios de recuerdo, sobre todo, en las fosas comunes para conservarlas para las generaciones venideras como ejemplos de barbarie. Para que no vuelva a suceder hay que dejar las pruebas. Que se convierta en un sitio donde las familias puedan ir a pasar unas horas y llevar un ramo de flores sin sentir la vergüenza que ahora sienten.

-Cuando se dan posturas distintas en torno a una fosa, como el caso de García Lorca y el banderillero, ¿a favor de quién se posicionan?

-En una fosa común en donde el fallecido estuviera claramente identificado no tenemos nada en contra de que se exhume, siempre y cuando lo haga un juzgado. En el caso de que hubiera otra persona más que no se supiera quien es, nosotros tenemos la obligación moral de velar por esa persona que no tiene descendientes. En ese caso concreto, están todas las víctimas identificadas, estamos a favor de que se exhume. Aunque entiendo las dos posturas, pero si están identificados somos partidarios de que la familia recupere sus restos.

-¿Los ayuntamientos del PP son sensibles a este asunto?

-Normalmente no, pero te encuentras de todo. Por lo general, nos evitan de forma constante y no tenemos ningún tipo de relación con ellos. Sin embargo, nosotros tenemos una independencia política. Con los jueces la situación es la misma.

-¿Qué opinan de la postura de Garzón de que cada juez haga lo que crea conveniente?

-Nosotros entendemos que si la Audiencia Nacional no pudo, las territoriales mucho menos. Aunque el caso todavía no está muerto y puede suceder que muchos juzgados territoriales se hagan competentes. Pero sabíamos que no le iban a dejar.

-Cuando dice que no le iban a dejar ¿a quién se refiere?

-En lo que se refiere al tema de la Memoria Histórica, igual que nosotros queremos arrojar luz sobre el tema, hay gente que está echando tierra sobre las fosas comunes constantemente. La Guerra Civil y el Franquismo provocó un cambio social brutal, se crearon grandes empresas que vivieron a costa del régimen, y los asesinos. Toda esta gente dejó descendencia que hoy ocupa puestos muy importantes a nivel político. Por cada palada que nosotros quitamos, ellos echan dos. Y somos conscientes que son más fuertes que nosotros.

-¿Cuántas víctimas calcula que pudo haber en Asturias?

-Contamos las víctimas que murieron en Asturias y los asturianos que murieron en otra parte de España. A día de hoy, tenemos sobre 19.000 víctimas de la represión y caídos en el combate. Exclusivamente de la represión, la mitad.

-¿Cuántas historias han recuperado?

-Tenemos más de 1.000 fichas de desaparecidos, más las historias que nos van llegando. La gente suele pedir ayuda y nosotros investigamos cada caso y les hacemos un informe con documentación de la víctima y, en ocasiones, descubrimos dónde están enterrados.

-¿Cuáles son las principales fuentes de información?

-Los registros civiles y luego el Archivo de Ferrol aporta mucha información porque están los consejos de guerra de Asturias, que son 40.330 consejos de guerra. Al final haremos un archivo de «Todos los nombres de Asturias». Salamanca es un Archivo que sirve documentación por correo, pero nos toman el pelo, así que la única opción es ir hasta allí. También tenemos convenios de colaboración con otras comunidades.

-¿Tienen algún problema con el archivo militar?

-En los archivos militares no tenemos ningún tipo de problemas, son muy disciplinados. Sí que sabemos que en la Guardia Civil o en la Cruz Roja tienen dos fondos. Eso también pasó en Ferrol, en el traslado de aquí a Ferrol se «perdieron» todas las causas relacionadas con la Iglesia asturiana, igual que la del abuelo de Zapatero que también se perdió.

-¿Están investigando lo relacionado con los campos de concentración?

-Está bastante más documentado y hay mucha información en los archivos de la cárcel, aunque son los grandes desconocidos de la represión franquista. Es uno de los fenómenos menos estudiados de la represión. Curiosamente en Galicia están muy bien documentados sobre este tema y aquí nunca se hizo. En Galicia se trabaja en conjunto con la Universidad de Santiago y Coruña, aquí la Universidad de Oviedo es muy cerrada y no colaboran con el exterior. Si aunamos esfuerzos podemos avanzar todos mucho más rápido. Por ejemplo, San Marcos fue un campo durísimo.

-¿Qué fue lo más salvaje de la represión?

-En contra de lo que se piensa, fue una represión muy organizada y planificada por el ejército. Si eres poco importante: interrogatorio y asesinato; si eres más importante: interrogatorio, consejo de guerra y asesinato. Nadie tenía autorización para matar a nadie sin que alguien diera el visto bueno, sobre todo, en aquella España falangista de las amistades. Esto acaba con el mito de los falangistas borrachos; si te sacaban al paseo era porque alguien lo mandaba. Lo peor que te podía pasar es que no fueras nadie, ni supieras nada porque entonces tu vida no valía un duro.

-¿Se deben conceder indemnizaciones a las víctimas?

-Aquí se conceden pensiones de orfandad dirigidas a mujeres viudas, solteras, separadas o divorciadas. Más que una reparación económica pedimos una reparación moral. No entendemos por qué los consejos de guerra siguen siendo legales. La ley de Memoria Histórica los declara ilegítimos, pero no ilegales.

-¿Qué les parece la ley de la Memoria Histórica?

-Valoramos que es mejor una ley mala que ninguna. Pero tiene muchas carencias que es necesario corregir, la peor es la de los consejos de guerra. De las 216 asociaciones de Memoria Histórica que hay en España, 206 nos declaramos en contra. Con el Principado queremos presentar un proyecto global de Memoria Histórica en Asturias en diferentes campos, a nivel regional. Queremos llegar a un acuerdo sobre los fundamentos de la ley a la vista de dos años, de momento vemos buena sintonía.

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La entrevista continua con preguntas más personales, aquellos que estéis interesados en seguirla, podéis hacerlo en el enlace: Fuente: lne.es – Gijón.

http://www.lne.es/secciones/noticia.jsp?pRef=2009030200_35_731234__Gijon-Aspiramos-tener-Memoria-Historica-Principado

Opinión:

Pudiera ser que las respuestas del compañero Luis Miguel Cuervo, sorprendan e incluso causen controversia entre más de un memorialista; sin embargo, y desde mi particular punto de vista, me parecen argumentos realizados desde la reflexión más profunda, con el valor de haber realizado un estudio de situación basado en el “pro y contra” de una situación particular y característica de su provincia (un verdadero análisis DAFO  de posibilidades e inconvenientes, tanto técnicos, como legales, ideológicos, prácticos y sobre todo operativos); así, como desde el conocimiento más amplio y profundo de las consecuencias que pueden acarrear acciones masivas e impulsivas, en un tema tan delicado como  es el de las exhumaciones. También denoto en las mismas (ya he dejado claro que es mi lectura particular y no representativa de nadie, más que de mi mismo) una forma seria de proceder, de coherencia e idependencia en el modo de  actuación, que merecen todo mi respeto; y sobre todo, una valentía innata en las declaraciones que reconocen el hecho de que no todas las exhumaciones de por sí, son la solución a LA MEMORIA HISTÓRICA, más, cuando no pueden aportar ningún tipo de solución y reconocimiento por la imposibilidad de llegar hasta el final con éxito garantizado. (Muchos  pensamos -y yo me incluyo -que no siempre, por no decir que en la mayoría de casos, no se conseguirán los objetivos de identificación y reconocimiento de los enterrados en las fosas comunes). No quiero decir con ello que no se deba seguir trabajando, todo lo contrario. Cada uno debe aportar al movimiento memorialista todo aquello que ayude finalmente a la recuperación de la historia, de los hechos que la sucedieron y de las vidas olvidadas (no solo en las cunetas; sino también, en países lejanos o en prisiones remotas). Y si con ello, de paso se puede recuperar el máximo de cuerpos ¡perfecto! Por eso, independientemente de la postura y forma de actuar de cada uno de los movimientos memorialistas, siempre encontrarán en mi,  apoyo incondicional; aunque no esté de acuerdo con todos y cada uno de ellos. Desde este pequeño espacio he querido a sabiendas, de que alguna de las respuestas del compañero Cuervo y quizás de mi propia opinión, causarán polémica, transmitirle personalmente mi reconocimiento a su valía y mi respeto en su modo de actuar, desde la independencia total y sin tapujos; sin considerme por ello, valedor de nada y nadie. Ya dije que anteriormente, que sólo es mi opinión personal. A partir de aquí, cada uno es libre de opinar lo que quiera. Porque no creo que la razón esté en ninguna parte y sin embargo forma parte de todos. ¡Sígamos trabajando y luchando por conseguir lo máximo posible!

Jordi Carreño Crispín


Revisan 641 casos de represión contra mujeres de 1936 a 1949 en Andalucía…

marzo 3, 2009

mujeres-andaluzas-guerra-civil“Individuas de dudosa moral”…

ANDALUCÍA /EFE

“Individuas de dudosa moral” es el título que la historiadora Pura Sánchez ha puesto a su investigación sobre la represión contra las mujeres en Andalucía entre 1936 y 1949, para la que ha revisado 641 casos del archivo del Tribunal Militar de Sevilla. El estudio incluye casos de toda Andalucía, aunque en menor medida de Almería, Málaga y Granada, y alguno de Badajoz.

En los años de la guerra civil y del franquismo las mujeres andaluzas sufrieron la dureza de la represión de un modo peculiar, no sólo como consecuencia de los abusos a que eran sometidas -Queipo de Llano ya había avisado que «dar patadas y berrear» no las iba a salvar de la violación- sino porque se las quería castigar por haber pretendido emanciparse de la función subordinada a que las condenaba su condición; algo que resultaba aun más grave cuando se trataba de mujeres del pueblo, de individuas de dudosa moral.

Sin delitos
Según dijo a Efe su autora, en el libro publicado por la editorial Crítica, se demuestra como la mayoría de las represaliadas eran “mujeres normales y corrientes, ni siquiera sindicalistas, como mucho afiliadas a la Asociación de Mujeres Libres” o a alguna organización similar. Las represaliadas no habían cometido delitos ni mucho menos empuñado las armas, como mucho habían participado en alguna manifestación en época republicana, habían empuñado alguna bandera, “se habían significado” con alguna exclamación del tipo “estoy harta de comer pan negro”, de ahí que Pura Sánchez considere que la importancia de esta represión femenina fue más cualitativa que cuantitativa.

Tragedia familiar
En el caso del citado tribunal militar, entre 1936 y 1949, las mujeres supusieron sólo el 4 por ciento de los encausados, pero la detención de cualquiera de ellas “amplificaba los efectos, ya que era una tragedia para su familia o de ella dependía la supervivencia de los que estaban en la cárcel o en la guerrilla”. En los expedientes contra algunas de ellas se decía que “eran muy independientes” y, a diferencia de lo que sucedía con los hombres, “se las perseguía por ser hija de rojo, cuando a los hombres no se les perseguía por ser hijos de roja”.

Ricino, rapadas y fusiladas
Sobre excesos como hacer ingerir aceite de ricino, raparles el pelo y otros escarnios públicos, Pura Sánchez dijo que son experiencias que no se superan, y recordó el caso de una mujer que conservó siempre la trenza que le cortaron y, al morir, fue enterrada con ella. En Utrera (Sevilla), a una mujer conocida como “La Luna“, por apellidarse así, se le rapó, se le dio ricino y se la paseó atada a la cola de un caballo antes de fusilarla, por ser anarquista, haber celebrado reuniones en su casa, tener a dos hijos en el frente y a otro huido.

Sin comparación con los republicanos

Para la autora del libro, la violencia contra la mujer también fue ejercida en el campo republicano “pero ni en volumen ni en el tiempo que duró es comparable”, de modo que en toda la provincia de Almería -en dominio republicano hasta el final de la Guerra- hay un caso documentado en Adra, el de una mujer expuesta en una jaula y luego fusilada, por ser rica.

Violadas y ejecutadas
En Marchena (Sevilla) entre el verano y el otoño de 1936 fueron ejecutadas cincuenta mujeres, mientras que en los pueblos andaluces era habitual que hubiera alguna mujer paseada, sobre todo en los primeros momentos de la Guerra, sin olvidar que la violación formaba parte del ritual de la represión. Con el castigo a las mujeres “los vencedores mostraban su poder y los vencidos eran humillados”, según Sánchez, quien añadió que lo que hacían los tribunales militares “no era justicia, sino un modo de proseguir la guerra y hacer la vida imposible a los contrarios; algunos cargos eran tan poco corrientes como el rumor público”.

Marxismo y furor sexual
Pura Sánchez no olvida citar en su libro un supuesto estudio del psiquiatra Vallejo-Nájera, basado en un trabajo sobre cien mujeres de la cárcel de Málaga, según el cual “las marxistas padecían una enfermedad mental que se distinguía por su furor sexual”, desde la creencia de que “al quitar el freno moral se desatan los bajos instintos”.

andalucia@elplural.com

–>En los años de la guerra civil y del franquismo las mujeres andaluzas sufrieron la dureza de la represión de un modo peculiar, no sólo como consecuencia de los abusos a que eran sometidas -Queipo de Llano ya había avisado que «dar patadas y berrear» no las iba a salvar de la violación- sino porque se las quería castigar por haber pretendido emanciparse de la función subordinada a que las condenaba su condición; algo que resultaba aun más grave cuando se trataba de mujeres del pueblo, de individuas de dudosa moral.

Sin delitos
Según dijo a Efe su autora, en el libro publicado por la editorial Crítica, se demuestra como la mayoría de las represaliadas eran “mujeres normales y corrientes, ni siquiera sindicalistas, como mucho afiliadas a la Asociación de Mujeres Libres” o a alguna organización similar. Las represaliadas no habían cometido delitos ni mucho menos empuñado las armas, como mucho habían participado en alguna manifestación en época republicana, habían empuñado alguna bandera, “se habían significado” con alguna exclamación del tipo “estoy harta de comer pan negro”, de ahí que Pura Sánchez considere que la importancia de esta represión femenina fue más cualitativa que cuantitativa.

Tragedia familiar
En el caso del citado tribunal militar, entre 1936 y 1949, las mujeres supusieron sólo el 4 por ciento de los encausados, pero la detención de cualquiera de ellas “amplificaba los efectos, ya que era una tragedia para su familia o de ella dependía la supervivencia de los que estaban en la cárcel o en la guerrilla”. En los expedientes contra algunas de ellas se decía que “eran muy independientes” y, a diferencia de lo que sucedía con los hombres, “se las perseguía por ser hija de rojo, cuando a los hombres no se les perseguía por ser hijos de roja”.

Ricino, rapadas y fusiladas
Sobre excesos como hacer ingerir aceite de ricino, raparles el pelo y otros escarnios públicos, Pura Sánchez dijo que son experiencias que no se superan, y recordó el caso de una mujer que conservó siempre la trenza que le cortaron y, al morir, fue enterrada con ella. En Utrera (Sevilla), a una mujer conocida como “La Luna“, por apellidarse así, se le rapó, se le dio ricino y se la paseó atada a la cola de un caballo antes de fusilarla, por ser anarquista, haber celebrado reuniones en su casa, tener a dos hijos en el frente y a otro huido.

Sin comparación con los republicanos

Para la autora del libro, la violencia contra la mujer también fue ejercida en el campo republicano “pero ni en volumen ni en el tiempo que duró es comparable”, de modo que en toda la provincia de Almería -en dominio republicano hasta el final de la Guerra- hay un caso documentado en Adra, el de una mujer expuesta en una jaula y luego fusilada, por ser rica.

Violadas y ejecutadas
En Marchena (Sevilla) entre el verano y el otoño de 1936 fueron ejecutadas cincuenta mujeres, mientras que en los pueblos andaluces era habitual que hubiera alguna mujer paseada, sobre todo en los primeros momentos de la Guerra, sin olvidar que la violación formaba parte del ritual de la represión. Con el castigo a las mujeres “los vencedores mostraban su poder y los vencidos eran humillados”, según Sánchez, quien añadió que lo que hacían los tribunales militares “no era justicia, sino un modo de proseguir la guerra y hacer la vida imposible a los contrarios; algunos cargos eran tan poco corrientes como el rumor público”.

Marxismo y furor sexual
Pura Sánchez no olvida citar en su libro un supuesto estudio del psiquiatra Vallejo-Nájera, basado en un trabajo sobre cien mujeres de la cárcel de Málaga, según el cual “las marxistas padecían una enfermedad mental que se distinguía por su furor sexual”, desde la creencia de que “al quitar el freno moral se desatan los bajos instintos”.

andalucia@elplural.com