LA MEMORIA HISTÓRICA: La “matanza” de Badajoz (1936)…

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La Batalla de Badajoz desarrollada en esta ciudad del oeste de España, en la frontera con Portugal, durante la jornada del 14 de agosto de 1936, resultó en una de las victorias que se consideran de mayor trascendencia durante la Guerra Civil Española del bando sublevado contra el Gobierno de la II República, conocido popularmente como bando «nacional», ya que permitió la comunicación entre las áreas de su control del norte y sur, a la vez que aisló definitivamente del país vecino, el territorio controlado por el Gobierno republicano.

Tras la batalla, se desencadenó uno de los episodios más controvertidos de represión y asesinatos de toda la guerra.

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Situación estratégica

En el verano de 1936, unos 10.000 soldados de tropas regulares del Ejército de África fueron transportados en puentes aéreos alemanes e italianos al sur de España superando el Estrecho de Gibraltar. El bando sublevado se reunió en Sevilla y el 1 de agosto el general Franco ordenó dirigirse hacia el norte para enlazar con las fuerzas del general Mola.

Dirigidos por el coronel Asensio y el comandante Castejón, el bando nacional se dirigió hacia el norte con un destacamento motorizado, parándose para bombardear y capturar poblaciones fronterizas. El 10 de agosto, el teniente coronel Yagüe llegó para coger el mando cerca de Mérida, el bando sublevado había asegurado 300 km de la frontera con Portugal. Mérida cayó tras una dura lucha en las orillas del Guadiana, dejando a la vecina Badajoz la última posición de la República en la frontera y aislada. Yagüe marchó hacia Badajoz con 2.250 legionarios, 750 regulares marroquíes, y cinco baterías, dejando al comandante Tella atrás para mantener Mérida.

Dentro de la ciudad-fortaleza, el coronel Puigdendolas dirigía a unos 6.000 milicianos republicanos. Cuando el ejército sublevado se acercaba, un grupo de guardias civiles intentó desertar al bando sublevado. Puigdendolas aplastó la revuelta, pero minó la confianza de sus hombres.

GCE_SD_Represion_Badajoz_041 La batalla

El avance desde el sur de tropas procedentes de África proporcionó a los militares rebeldes la posibilidad de dejar, en la primera quincena de agosto, sus huellas en Almendralejo, Mérida, Zafra y otras localidades; según el dirigente socialista Julián Zugazagoitia, los sublevados decían que con sus asesinatos “daban a los campesinos la reforma agraria, proporcionándoles un pedazo de tierra sin renta y para siempre”.

El bando sublevado lanzó su ataque en la tarde del 14 de agosto, tras bombardear la ciudad durante la mayor parte del día. Una unidad de la Legión, cantando y gritando, asaltó la Puerta de la Trinidad. Una resistencia resuelta de las ametralladoras y tiradores republicanos frenó el asalto, triturando varias oleadas de tropas nacionales.

Ignorando sus bajas, los legionarios continuaron avanzando. Una carga conducida por carros blindados ganó la puerta y los nacionales superaron a los defensores, corriendo hacia la brecha y llegando al combate cuerpo a cuerpo. Pese a que posteriores leyendas hablen de pérdidas entre los asaltantes de hasta 250 muertos, los historiadores franquistas redujeron esas pérdidas, sabiendo hoy día que el total de bajas entre los asaltantes fue de 44 muertos y 141 heridos

En la parte sur unidades sublevadas asaltaron las murallas con menos dificultad. Los regulares de Tetuán se abrieron paso a través de la Puerta de Carros y los legionarios y marroquíes barrieron a los republicanos de los cuarteles. Una vez dentro, persiguieron a la milicia republicana, acuchillándoles en su camino al centro de la ciudad. La lucha callejera aún duraba pasada la medianoche.

Puigdendolas, mientras tanto, salió de la ciudad y huyó a Portugal.

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Consecuencias

La caída de Badajoz separó de la República la región de Extremadura del norte de Huelva, que fue posteriormente acallado por el emergente estado del bando sublevado. Tras la batalla, Yagüe se dirigió al norte hacia Madrid y llegó al Tajo. Allí se enfrentó a fuerzas republicanas en batallas campales en las semanas siguientes.

La Batalla de Badajoz siguió patrones que continuaron el resto del verano: milicianos republicanos tomaban fortalezas medievales que salpicaban Castilla, sin poder parar ni retrasar el avance de las tropas profesionales de Franco. El ejército regular probó ser capaz de barrer defensas preparadas por fuerzas enemigas superiores, pero a menudo sufría asombrosas pérdidas de sus mejores tropas. A finales de año, una buena parte de la Legión moriría [cita requerida], a lo largo de una serie de ciudades amuralladas que se extendían desde Sevilla hasta las afueras de Madrid.

Plaza de Toros de Badajoz

Plaza de Toros de Badajoz

La matanza de Badajoz

Tras la toma de la ciudad por las fuerzas sublevadas, estas llevaron a cabo una brutal represión entre los defensores de la ciudad, y perpetraron la masacre de Badajoz, asesinando a entre 1.800 y 4.000 personas (según versiones).

Estos asesinatos fueron llevados a cabo en distintos lugares de la ciudad, sobre todo en la plaza de toros en los días posteriores a la batalla, y tuvieron una gran trascendencia internacional debido a la presencia de periodistas de diversos medios en la ciudad.

Juan Yagüe Blanco,  el carnicero de Badajoz.

Juan Yagüe Blanco, el carnicero de Badajoz.

Juan Yagüe Blanco, el carnicero de Badajoz. Antecedentes y consecuencias

No es de extrañar que los autores pro-franquistas, anti-republicanos o simplemente de derechas se hayan centrado en el “terror rojo” y hayan olvidado el “terror blanco” y de “fascismo agrario” que se decretó desde las alturas del mando. La simbiosis entre la mentalidad africanista y el odio acumulado de los latifundistas generó un clima absolutamente letal. De lo que se trataba era de dar un vuelco que permitiese volver a los tiempos felices anteriores a las malhadadas reformas republicanas. El golpe militar se reveló en Andalucía y en Extremadura en toda su crueldad y en su naturaleza más genuina. Se inició con baños de sangre tan pronto como explotó. Queipo de Llano y Juan Yagüe, en particular, promovieron acciones violentísimas. La documentación militar de la época dice que se trataba de “lograr no solamente el castigo de los culpables sino la ejemplaridad”, un didactismo por el terror que enterrase literalmente y de una vez por todas la aspiración de los campesinos sin tierras de colectivizar las grandes fincas improductivas: una auténtica contrarreforma agraria de espaldas al pueblo.

La Batalla de Badajoz tuvo cuatro consecuencias inmediatas: 1) promovió un pacto de sangre entre quienes perpetraron las atrocidades que la jalonaron: ya no había marcha atrás; 2) expandió el territorio que los sublevados controlaban, tras enlazar con el ocupado por Mola, y que ya cubría desde Galicia a Andalucía occidental; 3) afectó a la cohesión republicana; 4) estimuló la sed de venganza y muchos republicanos vieron en esto una legalización a sus propias acciones de represión.

Hay que referirse a la otra represión, la represión republicana, concretamente en el pueblo de Fuente de Cantos, entre los días 18 y 19 de julio de 1936, antes de que legionarios y moros hubieran llegado a Sevilla.

Tanto el historiador Francisco Espinosa (La columna de la muerte, 2001), como el ex alcalde socialista y hoy diputado provincial Cayetano Ibarra (La otra mitad de la historia que nos contaron, 2005), relatan estos hechos, especialmente Cayetano Ibarra, que escribe en el libro citado:

Localidades como Almendralejo, Azuaga, Burguillos del Cerro, Campanario, Campillo de Llerena, Quintana, etc., fueron escenarios de la represión republicana en los primeros momentos del alzamiento. Pero en ninguno de estos lugares, como en Fuente de Cantos, los hechos ocurridos como reacción de las izquierdas ante la sublevación militar, se producen de forma tan inmediata.

Los hechos a los que se refiere el texto fueron el encierro de 56 personas en una iglesia de Fuente de Cantos, y la quema posterior de ésta, entre el 18 y 19 de julio de 1936. Perecieron 12 personas, ocho de ellas quemadas. Según cuenta Cayetano Ibarra en este libro, las tropas franquistas, tras la toma del pueblo, matarían a unas 300 personas.

Esta operación se repitió en Almendralejo el 7 de agosto con los encerrados en la cárcel, de los que 28 fueron ejecutados, y en Badajoz, donde también se produjeron ejecuciones entre los partidarios del bando franquista.

fuente
Wikipedia, la enciclopedia libre. (Inglés)

Fuente:

EL VAGABUNDO DE MI CIUDAD

elvagabundodemiciudad@hotmail.com

9 respuestas a LA MEMORIA HISTÓRICA: La “matanza” de Badajoz (1936)…

  1. hola me gustaria tener mas informacion de los acontecimiento en burguillos del cerro años 36 hasta los 40 si posible fotos enhora buena por vuestro trabajo

  2. jose dice:

    Hay un dicho arabe que dice: Aquel que no sabe y sabe que no sabe es un necio, evitadle. Yo, pensando bien, creo que es vuestro caso pues si pienso mal, y voy a hacerlo ahora, creo que lo unico que tratais es de desinformar y engañar a los lectores, lo mismo que llevais haciendo toda vuestra vida.

    • jordicarreno dice:

      Entonces evite leer estas páginas tan ofensivas para usted. Nosotros no tenemos más verdad que la historia y nuestra lectura de la misma, supongo que como todo en la vida,siempre tiene hjay varias lecturas, o si lo prefiere todo tiene dos caras. de todos modos y viendo que le gustan las citas y que usted está en posesión de la verdad absoluta y lso demás mentimos y nos equivocamos apúntese esta: “Hay dos tipos de hombres tontos, aquellos que saben que lo son y preguntan, y aquellos que lo saben todo…”

  3. Gabriel dice:

    Por mucho que llevéis 30 años mintiendo reiteradamente a través de masivos medios de comunicación, la verdad , cuando es de los rojos, NUNCA será verdad. El número de personas asesinadas por los rojos en la provincia de Badajoz es muy superior a todos los fusilados en esa provincia por los nacionales. Y además todos era inocentes. No se puede decir lo mismo de los fusilados por los nacionales. Seguid odiando y seguireis recogiendo más odio.Toda mi familia fue torturada y asesinada por los rojos en ALBACETE y mi padre perdonó a los asesinos de su familia en favor de la reconciliación. Aprended de él.

    • jordicarreno dice:

      Y claro la verdad es la de los golpistas. Usted además debe tener los datos buenos y correctos de fuentes fidedignas como los libros de los Sres. Pío Moa o César Vidal. Sepa que para su desgracia, los datos que manejamos los estudiosos del tema: historiadores, sociólogos, arqueólogos, psicólogos, periodistas, etc., están basados precisamente en los documentos que tan nefasto y pulcro régimen fascista dejó registrados y que usted puede consultar en los diferentes archivos para su deleite o escarnio (Por otra parte algo muy habitual entre aquellos que en su prepotencia se creen impunes y hacen gala de ello -como el nazismo o el comunismo de Stalin-). Es un buen síntoma por su parte hacer afirmaciones tan peregrinas como – “El número de personas asesinadas por los rojos en la provincia de Badajoz es muy superior a todos los fusilados en esa provincia por los nacionales. Y además todos era inocentes. No se puede decir lo mismo de los fusilados por los nacionales” – sin aportar dato alguno (más que una percepción subjetiva) y fuente que lo sustente. Eso sin tener en cuenta el que pueda juzgar inocencias y culpabilidades tan alegremente. Le agradecemos su participación en estas páginas, pero le aconsejo que antes se documente y que después opine, sino corre el riesgo de descalificarse usted solo. Por cierto, lo único que había entonces en España rojo eran los tomates de la huerta. A lo que se refiere usted es a personas.
      Un saludo

  4. Solo una opinión. dice:

    A todos los que no vivisteis esta época, pienso que no tenéis ningún derecho a odiar acontecimientos tan terribles. Ni a odiar ni a juzgar. No tenéis derecho porque hubo muertes, asesinatos, injusticias y atrocidades por AMBOS bandos.
    ¿Qué coño es eso de “los rojos mataron a más personas que los nacionalistas”? ¿Qué mierda es esto de intentar despertar odio hacia alguno de los dos bandos, los dos asquerosos, por cierto?
    ¡NO TENÉIS DERECHO!

    Y mientras, nuestros abuelos, sin importar el bando al que perteneciesen, han vivido con el sufrimiento y el dolor del asesinato injusto de un padre o de una madre, de hermanos, de familiares y de amigos. Han vivido toda su vida con ese dolor; y su grandeza fue soportarlo e ir incluso más allá, tragárselo y “olvidar” todos estos crímenes.

    ¿Y sabéis por qué hicieron esto? Simplemente para que nosotros pudiésemos vivir tranquilos y cortar de raíz esta espiral de odio tan difícil de detener. Para que pudiésemos jugar como niños, y no odiar al vecino por lo que sus antepasados le hicieron a los nuestros. Para que las futuras generaciones no se envenenasen con un odio tan profundo.

    Ellos son los verdaderos héroes de nuestro país, todos y cada uno de los que prefirieron olvidar por el bien del resto de generaciones.

    Ninguna guerra es buena, pero sin duda una que enfrenta a hermanos contra hermanos, es la peor.

    No tenéis ningún derecho a juzgar ni a revolver algo tan doloroso, todo esto se olvidó, se olvidó pese a que cuando se tomó esa decisión las heridas aún estaban abiertas, muy abiertas, sólo para darnos la oportunidad de construir una sociedad justa y un futuro mejor para todos. No fracasemos en nuestra empresa ni desperdiciemos la oportunidad que se nos ha dado por algo tan estúpido como odiar hechos anteriores que ni siquiera nos tocó vivir.
    No os dais cuenta de la enorme suerte que tenemos todos por no haber nacido en aquella época y por tener unas generaciones antepasadas tan generosas.

    Lo pasado, pasado está, y es estúpido y contraproducente mirar hacia atrás todo el tiempo. Conozcamos nuestro pasado y nuestra historia, sí, pero desde un punto de vista imparcial; y miremos hacia delante, hacia el futuro: nuestro futuro.

    • MARKVI dice:

      Tienes tu parte de razón. El problema surge cuando el pasado condiciona ese futuro. Cuando nos imponen el hecho de tener que recordar y suvencionar el recuerdo de solo una parte de ese pasado.
      O cuando vemos que la tendencia empieza a ser nuevamente el crear dos tipos muy diferentes y distanciados de ciudadanos.

      “Prohibido Olvidar” que decia Ruben Blades

  5. Jerezano de nacimiento,Granaíno de sentimiento dice:

    El cartel del principio,vaya gracia.Según esto,la Cruz de la Victoria,el Águila de San Juan,el Yugo y las Flechas,etc…son fascistas.Claro,como don Pelayo fue tan racista al defenderse de los musulmanes…
    Además,a los de la memorieta histérica se os afloja mucho la lengua para hablar de el régimen franquista.Fue conservador,católico,etc… ¿pero fascista?¿Sabéis suficiente de historia como para saber que Mussolini y Paquito no tenían nada que ver? (es una pregunta retórica,no la respondáis…)
    La Guerra Civil fue una guerra entre hermanos.Entre españoles.
    Murieron tanto “rojos” como “fachas”,y no me vengáis con el típico argumento de que la República era un régimen elegido democráticamente porque no lo fue,y aunque lo hubiera sido de ningún modo hubiera justificado semejante holocausto fraterno.
    Tomemos ejemplo de los americanos.Yo no veo a los confederados pedir hoy en día que se quiten barras y estrellas de edificios públicos y se cambien por la bandera “Dixie”.
    Ellos son conscientes de que es su historia,y eso no se puede cambiar.Y a mí personalmente me hace mucha gracia que para reclamar algunas cosas se aluda a los países “más adelantados”
    pero no tenemos problemas en querer reescribir la historia.
    Fuera Laureada de la bandera de Navarra,por ejemplo.
    Los símbolos son nuestros,de todos los españoles,y ese revanchismo es estúpido.Me recuerda a esos andalucistas que patalean porque celebrar el Día de la Toma es fascista,cuando el fascismo ni siquiera existía.Es una rabieta permanente de la izquierda más radical,simplemente porque las cosas no sucedieron como ellos quisieron.Es nuestra historia,y una Guerra Civil siempre es un caer muy bajo,pero hay que recordarlo para que no es vuelva a repetir.
    Y sí,soy republicano,tuve familiares que murieron en los dos bandos,y la 3ª será una República de todos los españoles,con la
    “fascistísima”(ironía) cruz de Borgoña como bandera.

  6. Pepe Grilo dice:

    Desde pequeñito, todo mi entorno me empujó a olvidar todo lo relacionado con la guerra civil. La “reconciliación” exigía olvido. Es decir, no se trataba de reconciliación, sino de sumisión perpetua ante los vencedores. Cualquiera que intentara obtener algo de visibilidad era tildado de “revanchista”. Durante años creí que Paracuellos había sido la única barbarie de tan gloriosa guerra.
    Lo grave es que la infausta Transición (que no fue sino disfraz democrático del franquismo) también asumió el silencio y el olvido como materias primas de la “nueva democracia”
    Cincuenta años después me he dado cuenta por fin de que las heridas solamente cicatrizan con sol y al aire. Desvelando la ignominia, desenterrando la memoria, desenmascarando a los infames y publicando sus infamias.
    A los respondientes a este hilo les diré a una sola cosa: no me contéis ni un solo cuento más. Como dice León Felipe, me sé todos los cuentos.

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