Andalucía en la historia: la mano negra…

Ciertamente, vale la pena tener en cuenta este nº 25 de la revista AH tanto por los trabajos que publica como por el DVD y los libros que incluye…

104864_2Mano_Negra Aunque uno pueda desconfiar por muchos otros motivos, no por ello hay que de dejar de reconocer determinadas actividades y ediciones dependientes de la administración. Esto al margen de que se trate de una operación de prestigio, y por otras consideraciones que no sabría apreciar. En el caso de las revistas, y un buen ejemplo sería Debats, de las Ediciones Alfons el Magnànim, la Institució valenciana d´ estudis i investigacions, a la que hace tiempo perdí la pista pero que a lo largo de los años ochenta editó una buena colección de números francamente extraordinarios…Habría que añadir que la obra editorial de la Universitat de Valencia ma parece no menos valiosa, sobre todo en el capítulo de los estudios históricos, labor que me gustaría tratar en otro artículo informativo .

No sé si este es el modelo de AH, pero el hecho es que, buscando una edición del documental La mano negra, de Paco Palacio, encontré una información sobre la revista, y del dato según el cual la suscripción anual incluía además un DVD de este gran trabajo más dos volúmenes de la colección Biblioteca del Exilio que edita cuidadosamente Renacimiento de Sevilla que ha sacado casi medio centenar de títulos que, entre otros muchos, se cuentan varias obras de Max Aub (San Juan, Morir por cerrar los ojos), León Felipe (Antología poética), César M. Arconada (Cuentos de Madrid), Vicente Llorens, en concreto su dos trabajos más conocidos: Estudios y ensayos sobre el exilio republicano de 1939, y Memorias de una emigración (1939-1945), en ediciones a cargo del infatigable Manuel Aznar Soler.

Con la revista pues venían, las Incursiones literarias, de uno de nuestros intelectuales marxistas más insignes, Adolfo Sánchez Vázquez, una vasta edición del marxista, precedida de un estudio introductorio de Manuel Aznar Soler y de una presentación de Federico Álvarez Arreguí. La lista de ensayos de Sánchez Vázquez se extiende sobre temas y personajes muy variados, entre los últimos García Lorca, Marx, Engels, Lenin, Gogol, Tolstoy, y un largo etcétera. El siguiente es de un autor menos conocido, el sevillano Luís Suárez, combatiente contra el militar-fascismo en la guerra española, exiliado en México y responsable de una vasta bibliografía que, aparte del libro editado por Renacimiento,  España comienza en los Pirineos, comprende también otros como Confesiones de Diego Rivera, Los países no alineados, Entre el fusil y la palabra (con entrevistas con Fidel, el “Che”, Caamaño, Salvador Allende, etc), Cárdenas, retrato inédito, etcétera. Procedentes ambos del ámbito comunista oficial, ya ajustaron sus cuentas con el estalinismo, punto sobre el que  Suárez aclara: “Ingresé socialista y miliciano en la pelea y salí de ella comunista y capitán de las Fuerzas Armadas de la República (…) Jamás me arrepentiré de aquel paso político, ni siquiera por ese espanto posterior de haber sido estalinista…” (p. 13).

Al margen de un artículo que parece de chiste del señor José Manuel Cuenca Toribio afirmar que la Iglesia ha estado “Al servicio de los andaluces” (lo cual sería cierto si limitamos a estos a las clases dominantes, y baste mencionar un nombre para desmentir todo su trabajo: cardenal Segura), lo demás resulta, por lo general,  interesante o muy interesante. En esta última categoría tenemos el “dossier” Mujeres entre la represión y la resistencia (1936-1950,  que congrega aportaciones de Carme Molinero (Entre el silencio y la invisibilidad),  Pilar Sánchez Sánchez (Individuas y sujetas), Encarnación Barranquero Texeira (Hambre, hacinamiento y doctrina), Francisco Moreno Gómez (Guerrilleras y enlaces), Lucía Prieto Borrego (El desafío a la escasez), y finalmente de Llum Quiñonero Hernández, autora de una documental capital sobre la cuestión que hablar de Verlas y nombrarlas. Seguro que hay muchos otros trabajos, pero este me ha servido para saber muchas cosas que ignoraba.

Entre todos nos ofrecen un cuadro muy intenso de las mujeres vencidas tras la Guerra Civil fueron víctimas de la maquinaria represiva del franquismo que las castigó doblemente: por ser mujeres y por ser rojas. Encarceladas, desterradas e incluso asesinadas, su condena puso en peligro la subsistencia de la unidad familiar porque sentenciándolas a ellas se castigaba a su vez a niños, ancianos y maridos (algunos de ellos también presos) que, en muchos casos, dependían absolutamente del trabajo de sus madres, hijas o esposas, los que peinamos canas sabemos de historias terribles sobre las que nos se podía hablar. Y sin embargo, pese a que el régimen no escatimó esfuerzos para combatir la libertad y los derechos de las mujeres, estas fueron, en muchos casos,  capaces de resistir al poder utilizando todas las armas a su alcance: crearon redes de solidaridad dentro y fuera de las cárceles, desafiaron la política del hambre con estrategias de todo tipo y jugaron un papel principal de apoyo de la guerrilla que se escondía en el monte. De todos los castigos que les fueron impuestos, el silencio fue, sin duda, el peor, un silencio en el que las víctimas eran señaladas de haber hecho “algo malo”. Por este motivo, la revista Andalucía en la Historia, cumple la obligación de rendirles un homenaje recordando su historia; recuperando la memoria de millares de mujeres anónimas juzgadas por los tribunales militares, encarceladas y, sobre todo, adoctrinadas en la moral del nacionalcatolicismo para evitar que volviesen a subvertir su rol de sumisión, del precepto que tanto gustaba a Hitler de cocina, cama, Iglesia. Esta es una realidad histórica tan cercana como desconocida, algo que todavía podemos tocar con las manos, y que merecería ser ampliamente divulgado.

Coordinado por la investigadora Pura Sánchez Sánchez, el dossier Heroínas invisibles, mujeres entre la represión y la resistencia (1936-1939) que publica la revista Andalucía en la Historia, recorre la historia de estas mujeres, les pone nombre y apellidos y desvela los mecanismos con los que se articuló una represión que fue cualitativamente distinta en el caso de los hombres y de las mujeres.

No menos interesante es el trabajo de Diego Caro Cancela sobre La Mano Negra, un capítulo célebre que demostraría la extrema crueldad de los terratenientes andaluces, y da noticia de todo el montaje policial destinado a aniquilar el embrión del desarrollo sindical entre los jornaleros afiliados a la Internacional. Profesor de la Universidad de Cádiz, Diego Caro Cancela, resume los hechos acaecidos entre 1882 y 1884 para desvelar que la supuesta sociedad anarquista sólo existió en los papeles de las fuerzas del orden con el objetivo de poner fin al incipiente movimiento obrero que en aquellos años empezaba a tomar fuerza en la campiña jerezana. Asimismo, la revista regala a sus lectores el riguroso documental dirigido por Paco Palacio que analiza y recrea este dramático episodio de la historia de Andalucía sobre el que es justo y necesario darle la mayor publicidad posible. Un documental que recomiendo a toda la gente interesada en la historia social de ayer y hoy…

Pepe Gutiérrez-Álvarez en Kaos en la Red
Kaos en la red

http://www.kaosenlared.net/noticia/andalucia-historia-mano-negra

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