En relación a Foxá desde el Foro por la Memoria…

octubre 10, 2009

Nuestro compañero del Foro por la Memoria Arturo Peinado, ha escrito este artículo en referencia a la controversia creada por el homenaje a Foxá en Sevilla, y donde se plantea,  si prevalece sobre la obra del autor el autor mismo en función de sus acciones y opiniones.

Viñeta Fontdevila Memoria Histórica

Viñeta Fontdevila Memoria Histórica

De fascistas, escritores y duendes

Arturo Peinado, Federación Estatal de Foros por la Memoria, – 9 Octubre 2009

¿Es posible separar al escritor, al creador literario y a su obra,  de sus acciones y sus opiniones?. ¿Las cualidades literarias, estilísticas… dan patente de corso para actuar de manera abyecta?En uno de sus poemas, Mario Benedetti escribía que hasta el fin de sus días iba a continuar haciendo poesía no neutral, incluso cuando tratase  “de mariposas y nubes y duendes y pescaditos”. (1)

¿Es posible separar al escritor, al creador literario y a su obra,  de sus acciones y sus opiniones?. ¿Las cualidades literarias, estilísticas… dan patente de corso para actuar de manera abyecta?. ¿Quién puede asegurar que Vlad el Empalador o el estrangulador de Boston, con un papel delante no eran unos finos estilistas mimados de las musas?. ¿La concesión del Nobel de Literatura lava automáticamente el pasado?, por ejemplo, imaginemos un caso completamente hipotético: si el premiado hubiera sido un confidente de la policía franquista.

Esta reflexión surge a partir del aluvión de críticas recibidas por la Delegada de Participación Ciudadana del Ayuntamiento de Sevilla, de IU, a partir de que el pasado día 6 de octubre denegase un local para la realización de un “Homenaje literario” a Agustín de Foxá.

Leí hace unos años “Madrid, de corte a checa”, y me resultó muy interesante, especialmente al exponer la versión de unos acontecimientos históricos desde un punto de vista y una mentalidad que, de ningún modo, me siento capaz de compartir. No me considero autorizado para hacer una valoración literaria del libro; me conformo con esta comparación de las obras de Foxá y de Valle Inclán, por parte del maestro Umbral (2):

“Su Madrid de corte a checa es un Ruedo ibérico de derechas, que decae en seguida (estaba proyectado como trilogía). A Foxá, para escribir El ruedo ibérico, seguramente le sobraba un brazo. Quizá el derecho”.

Sin embargo, la sensación que me dejó la lectura del libro de Foxá fue indudablemente, de profunda repugnancia. Me asqueó la historia del joven falangista madrileño José Félix, a quien el autor presta aspectos autobiográficos. En fin, es el retrato de un señorito fascista, de mentalidad clasista rayana en el racismo. Resulta especialmente repulsivo ese profundo desprecio de las clases populares madrileñas, de los obreros, las modistillas, los conductores de tranvía:

“Pasaban masas ya revueltas; mujerzuelas feas, jorobadas, con lazos rojos en las greñas, niños anémicos y sucios, gitanos, cojos, negros de los cabarets, rizosos estudiantes mal alimentados, obreros de mirada estúpida, poceros, maestritos amargados y biliosos.
Toda la hez de los fracasos, los torpes, los enfermos, los feos, el mundo inferior y terrible, removido por aquellas banderas siniestras.”

Algunos historiadores han analizado cómo, previamente al exterminio físico del enemigo, es precisa la deshumanización y cosificación de la imagen del mismo. La conceptualización del pueblo como “chusma” (esa chusma que defendía la legalidad democrática republicana), posibilitó los posteriores crímenes, aún hoy impunes, protagonizados en gran medida por los pistoleros de camisa azul. Es cierto que por lo general, “la gente bien” como el conde de Foxá y marqués de Armendáriz no se manchaban personalmente las manos de sangre: nunca les faltaron esbirros dispuestos a hacer el trabajo sucio.

Algunos bienpensantes dirán que mi argumentación no es imparcial. Por supuesto que no lo es, es tan poco neutral como los duendes y pescaditos de Benedetti: ¿es lícito defender abiertamente la neutralidad y la equidistancia entre la democracia y el fascismo; entre los defensores de la legalidad republicana y los militares perjuros del 18 de julio; entre los intelectuales comprometidos con un mundo mejor y los señoritos fascistas?.

¿Quién en pleno siglo XXI está dispuesto a justificar el elitismo del que hace gala Foxá, otorgándose a sí mismo una pretendida superioridad sobre el resto de los mortales por derecho de nacimiento?.

Felicito a aquellos que son capaces de valorar por separado a un escritor y a su obra, pero sospecho que, en algún caso, lo que se oculta detrás es un cierto relativismo moral, o incluso una connivencia con lo que representa Foxá: Y no me refiero a sus valores literarios.

Comparto con algunos autores la idea de que una evolución ideológica  e incluso una loable actuación posterior (como sería el caso de Ridruejo, no de Foxá), no eliminan automáticamente responsabilidades anteriores, y opino que, del mismo modo que los presuntos valores artísticos de la obra de cada autor pueden ser ensalzados por “neutrales” lectores y por la crítica “aséptica”, sus ideas, sus principios y sus actos deben ser juzgados (y condenados) por los demócratas y por la Historia.

Discúlpenme por tanto, si me quedo con Cortázar.

Arturo Peinado
Federación Estatal de Foros por la Memoria

(1), Mario Benedetti, “Soy un caso perdido”

http://www.patriagrande.net/uruguay/mario.benedetti/poemas/soy.un.caso.perdido.htm

(2) Francisco Umbral, Trilogía de Madrid

http://lahordafeliz.blogspot.com/2009/10/de-fascistas-escritores-y-duendes.html

Enlace del Foro por la Memoria:

http://www.foroporlamemoria.info/2009/10/de-fascistas-escritores-y-duendes/


Con Cristino García en la memoria…

octubre 10, 2009
Con Cristino García en la memoria

Con Cristino García en la memoria

Los familiares del guerrillero gozoniego que luchó contra los nazis y recibió la Legión de Honor francesa repasan sus años de vida y piden su reconocimiento.

El Ferrero / Zeluán,

Illán GARCÍA

El guerrillero Cristino García, héroe de la Resistencia francesa contra los nazis, era el mayor de seis hermanos: Floro, José María, Milio, María y Celia. Nació allá por el año 1913 en Casa Velín, en la finca de Los Folgueros, en El Ferrero, cerca de lo que hoy se conoce como el Semáforo de Peñas. Así lo explica Benjamín Suárez, amigo de la infancia de Cristino. «Me daba libros para leer», dice Suárez, que relató que pese a que este luchador republicano era ocho años mayor que él, gastaban una buena amistad. Por circunstancias de la vida Benjamín se casó con María García, hija de un primo de Cristino, José Bernaldo. «Se trataban como hermanos y a mí me quería mucho», comenta María.

Cristino vivió en El Ferrero los primeros años de su vida. «En 1919 nació José María, su hermano y por aquella época la familia ya vivía en Castrillón», relata esta pareja que aún pasa sus días en El Ferrero. Pero él, pese a vivir cerca de Piedras Blancas, solía venir a ver a su primo José Bernaldo a su pueblo natal, añaden. «Cristino García era un tipo alto, que medía sobre 1,80 metros», describe Benjamín Suárez.

La primera juventud de García se desarrolló entre Castrillón y la parroquia de Viodo. Los primeros cortejos y sus primeras andanzas políticas. Fue en 1930 cuando se afilió a las Juventudes Comunistas y desde entonces, cambió su vida tranquila por la lucha política. Cuando Cristino llevaba dos años de militancia en el PCE, nació su hermana y ahijada Celia. «El era el único que me llamaba Celina», comenta la hermana pequeña del guerrillero fusilado por las tropas franquistas allá por el año 1946.

Celia García apenas pudo disfrutar de su hermano, pese a todo, en la correspondencia que mandaba Cristino a su familia siempre le dedicaba unas líneas a su Celina. Hoy en día, la ahijada de Cristino García guarda con mimo todos los recortes de prensa y artículos en los que se nombra a su hermano. La ahijada del guerrillero mantiene como oro en paño dos cartas enviadas por Cristino García desde la cárcel madrileña donde pasó sus últimos días. A su lado, una cartilla personal. En uno de esos escritos, hoy plastificados, Cristino García narra que está preso en Madrid y pide a su familia que no «pase pena porque no es nada grave, es un delito político». En esta carta, García explica a su familia que está casado con Mimy Romaguera, una francesa de 25 años -él por aquel entonces tenía 33- «que no es fea y naturalmente es buena» y le comunica a sus padres «que aún no tienen ningún nieto». Esta carta fechada el 25 de enero de 1946 es una de las últimas que Cristino García mandó a su familia ya que en marzo de ese mismo año, tras un consejo de guerra sumarísimo, fue fusilado.

lne.es

http://www.lne.es/aviles/2009/10/09/cristino-garcia-memoria/818627.html


La Asociación de la Memoria Histórica pide el cambio de nombre de la plaza de López-Pinto…

octubre 10, 2009
La Asociación de la Memoria Histórica de Cartagena ha pedido al Ayuntamiento «la retirada inmediata» del busto del general López-Pinto de la remodelada plaza que lleva su nombre ante el Parque de Artillería. La asociación ha pedido también el cambio de nominación por su antiguo topónimo del Parque.

La Asociación recordó ayer en un comunicado que el general José López-Pinto Berizo se sublevó el 19 de julio de 1936 contra el gobierno de la República Española «provocando la muerte de muchísimos gaditanos partidarios de una España democrática». Siguió los dictados y el ejemplo de los generales Queipo de Llano en Sevilla y Franco en el Protectorado Español de Marruecos. Sin su ayuda, Franco no hubieran podido transportar a la península a sus tropas y la sublevación militar hubiera terminado en pocos días. El 22 de febrero de 1936 tomó posesión como gobernador militar de Cartagena.

El colectivo ha justificado su petición en el cumplimiento de la Ley 552/2007, conocida como de la Memoria Histórica.
Esta petición coincide con la próxima apertura al público de la renovada plaza que une Ángel Bruna y la Serreta. La a lleva más de un año reclamando al Ayuntamiento que elimine del callejero los nombres de militares golpistas o leales al régimen.
La verdad.es /Google noticias
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Polémica sobre la retirada del busto de López Pinto

La portavoz del grupo municipal socialista, Caridad Rives, calificó ayer de “ridícula” la respuesta del concejal de Hacienda, Contratación y Patrimonio, José Cabezos, a una moción del PSOE en la que se pedía que se retirase definitivamente el busto del general López Pinto de la plaza que lleva su nombre conforme a la ley de la Memoria Histórica.

El citado busto se encuentra situado delante del Parque de Artillería. En opinión de Rives, “no se puede decir en un pleno que López Pinto era un buen marrajo y por eso lo cartageneros le tienen cariño cuando más de catorce mil vecinos de esta ciudad se manifestaron en su contra”. Rives recordó que López Pinto “está acusado de crímenes de la guerra”.

La opinión de Murcia
PDF de CALLES Y MONUMENTOS FASCISTAS EN CARTAGENA

BIOGRAFÍA:

JOSÉ LÓPEZ-PINTO BERIZO (1876-1942)

Nacido en Cartagena, ingresa en la Academia General Militar en 1890. En 1896 es ascendido a Primer Teniente de Artillería. En 1921 ascendió a Teniente Coronel, (siendo en ésta época cuando protagonizó junto con otros compañeros la “Sublevación de los Artilleros”, en la que se negaban a ascender por méritos de guerra). En 1930 es nombrado Director del Parque de Artillería de Cartagena. También mandó las plazas durante el año 1931 de Granada y Murcia. Fue promovido a General de Brigada en Junio de 1932 y destinado al cargo de Comandante General de Artillería de la 3ª Región Militar y en 1933 General Gobernador Militar de la Plaza de Cartagena. En Febrero de 1936 con la entrada del Frente Popular fue destinado al cargo de General Gobernador Militar de Cádiz. El 18 de Julio de 1936 y de acuerdo con el General Queipo de Llano que en Sevilla declaró el Estado de Guerra, lo proclamó en Cádiz y su provincia, de acuerdo con las instrucciones del General Franco.
GUERRA 1936 (Biografías del Bando Nacional)
(SEGUIR LA BIOGRAFÍA EN EL ENLACE SUPERIOR- PINCHAR ENCIMA DEL MISMO)



Andrzej Wajda: «La primera meta de los crímenes soviéticos y nazis fue la clase intelectual»…

octubre 10, 2009
AP Los oficiales polacos siempre pensaron que serían liberados. En la imagen, una escena de «Katyn»

AP Los oficiales polacos siempre pensaron que serían liberados. En la imagen, una escena de «Katyn»

AP Los oficiales polacos siempre pensaron que serían liberados. En la imagen, una escena de «Katyn»

JOSÉ GRAU | MADRID
Andrzej Wajda (Suwalki, Polonia, 1926) es a sus 83 años un señor de aspecto cuidado, de cara bondadosa, sorprendentemente bondadosa a pesar de los muchos sinsabores que ha tenido que vivir. El primero, y probablemente el más importante de ellos, fue ver a su padre por última vez en 1939, cuando tenía 13 años y su progenitor era un joven y apuesto oficial del Ejército polaco.
Hace unas semanas, Andrzej Wajda conversó largamente, sin ninguna prisa, con un grupo de periodistas extranjeros en Varsovia, entre los que estaba ABC, en la sala de prensa del precioso palacete de Foksal. Se le veía alegre y relajado. Wajda es una de esas personas a las que les gusta escuchar, pero también hablar. Da la impresión de que siempre se interesa por su interlocutor.
Algunas de las frases que pronunció durante la rueda de prensa, a veces por iniciativa propia y otras sin que se le preguntara, proporcionan claves magníficas para entender mejor su última película, «Katyn», que trata, como dice, de «mi padre, que fue asesinado allí; y de mi madre, que esperó hasta 1950 a que volviera». La película, añade, «tiene mucho de mi madre. Es como un mosaico, combina muchos elementos».
Tardanza
¿Por qué ha tardado tanto tiempo en hacer este filme?Wajda responde: «Supe pronto que no podría rodarlo mientras existiera el sistema comunista».
Pero desde que cayó el sistema comunista, en 1989, hasta que estrenó «Katyn», el 17 de septiembre de 2007 en los cines polacos, pasaron aún 18 años. Entonces replica: «El guión, y la preparación fueron muy complicados. Nadie había hecho nada sobre la matanza de Katyn. Pedí a varios guionistas que se pusieran manos a la obra. Empecé a recoger documentos y material documental, como por ejemplo diarios escritos por testigos».
En otro momento de la conversación, aclara sobre este mismo punto: «Durante los años del comunismo, en Polonia no surgió literatura, novela, narración, documentación sobre el tema de los asesinatos en Katyn».
Tres millones al cine
Su película, en Polonia, la han visto unos tres millones de personas, una cifra más que considerable. Pero lo que él destaca con más emoción es lo siguiente: «Me acuerdo muy bien del estreno, en el Gran Teatro de Varsovia. Habría unas dos mil personas. Tras la escena final, apagaron las luces y, de pronto, oí cómo alguien rezaba una oración por los muertos. ¡En el cine!».
Todo el que haya visto ya la película sabe que «Katyn» trata no solo de la matanza de unos 22.000 oficiales polacos, uno a uno, con un tiro en la nuca, sino también, y de forma principal, de la mentira de los soviéticos sobre Katyn. Wajda insiste: «Asesinaron a mi padre, la mentira la padeció mi madre, que murió en 1950 sin saber si su marido todavía vivía».
Efectivamente, hubo que esperar hasta 1990 para que la URSS de Mijail Gorbachov reconociera oficialmente que los crímenes de Katyn fueron obra de la policía secreta de Stalin, y no de los nazis, como hasta entonces habían sostenido y ningún polaco medio informado se había creído.
Hay arte en «Katyn»: la película de Wajda fue propuesta en 2008 al Oscar por la mejor película extranjera. Pero sobre todo hay emoción. La obra es sobrecogedora. La escena final de las ejecuciones, seca, realista al cien por cien, deja helado. Y todo en el film de este gran maestro del cine está basado en hechos reales, todo salvo una pequeña licencia en el guión que no vale la pena ni mencionarla. Wajda, en la conversación con periodistas extranjeros, subraya que lo que pretendía la Policía secreta de Stalin era acabar con los que los polacos llaman la «inteligencja», la clase intelectual, dirigente. De los mencionados 22.000 oficiales polacos, la inmensa mayoría no eran militares de carrera, sino profesores universitarios, abogados, ingenieros, médicos. Y comenta el cineasta: «La primera meta de los crímenes soviéticos y nazis en Polonia fue la clase intelectual, la «inteligencja». Mientras los soviéticos asesinaban en los bosques de Katyn, los nazis detenían (y luego asesinaron también) a los profesores de la Universidad de Cracovia». Algo que también se muestra magistralmente en su película.
La distribución de Katyn, lamentablemente, no ha sido buena. Especialmente vetada ha estado en Rusia, porque da la impresión de que cada crítica a la Unión Soviética se interpreta hoy, en la Rusia de Putin, como un ataque a la Rusia actual, y no como un ataque a los crímenes estalinistas y soviéticos. Ante ese hecho, cabe concluir que las víctimas, también las propias, parece que no cuentan en Rusia. Aun así, el director dice que tiene muy buenos amigos en el país vecino y que hay que saber distinguir Rusia de los crímenes soviéticos.
Wajda se manifiesta como un director independiente. Su propósito, sin más, no es hacer películas «para atraer a la juventud, para atraer al público». Aunque después resulta que los atrae, con su buen hacer. Pasa el tiempo en la sala de Foksal y surge la pregunta sobre su relación con Lech Walesa. Muchas veces se había rumoreado que Wajda pensaba hacer una película sobre Walesa.
Aristóteles y los héroes
Pero en estos momentos no parece que sea lo que más le atraiga. Wajda cita a Aristóteles, quien sostenía que era mejor elaborar sobre héroes que ya hubieran muerto, porque los vivos «aún te pueden dar sorpresas».
Cuando se produjo el cambio en Polonia, en 1989, Lech Walesa convenció a Wajda para que se presentara como Senador. Ganó el escaño y estuvo allí hasta 1991. Lo hizo por apoyar a la nueva nación pujante que surgió de los acontecimientos de 1989, pero sabía que la política no era lo suyo. En cualquier caso, haga o no una película de Walesa, reconoce su gran valentía:
Cuenta Wajda que, cuando la revolución de Solidaridad, una vez le preguntó:
-Lech, ¿tienes miedo de los tanques soviéticos?
La respuesta del que después sería presidente de Polonia fue lapidaria:
-No tenga miedo. Ganaremos. Y añade: «Era una auténtico política. Dijo eso, y me lo creí. Fui a Varsovia y extendí la noticia».
Como otros muchos observadores bien informados, Wajda, finalmente, sostiene que las relaciones de su país con Alemania son ahora normales, algo que tras la guerra le hubiera parecido completamente imposible. Esto lo considera sencillamente milagroso, empezando por la carta de los obispos polacos a los alemanes ya en 1956: «Perdonamos y pedimos perdón».
ABC

http://www.abc.es/20091010/espectaculos-cine/primera-meta-crimenes-sovieticos-20091010.html


Los ecos del polémico “no homenaje” de Foxá en Sevilla…

octubre 10, 2009
1
TOMÁS CUESTA
Sábado, 10-10-09
A doña Josefa Medrano -la camarada Pepa- habría que organizarle un homenaje en vez de ponerla un pleito. Si el nombre de Foxá va hoy de boca en boca, si la memoria histórica ha vencido a la amnesia, a ella, y sólo a ella, hemos de agradecérselo. ¿A qué pedir justicia ante los tribunales ordinarios cuando puede apelarse a la justicia poética? Un homenaje por prohibir un homenaje, ahí queda eso. Del banquillo al banquete y que el ayuntamiento sevillano -¿será por subvenciones?- subvencione el evento. Lo dicho, a disparate, disparate y medio. Agustín de Foxá, que era un guasón inabarcable, amén de un escritor inmenso, es harto probable que suscribiera la propuesta aunque, hoy por hoy, no le quedase otra que excusar su asistencia. Es natural, puesto que, a fin de cuentas, esté donde esté de embajador -ya sea en el quinto infierno o en el séptimo cielo- todo le cae lejos. No obstante, enviaría una adhesión emocionada, sintética y sincera: «¡Viva la Pepa!». A buenas horas le iba enseñar liberalismo la señora Josefa.
Es obvio que la izquierda recuerda a voluntad y olvida a conveniencia. Aún así, es un milagro que la camarada Pepa se haya acordado de que Foxá fue falangista pese a que, a juzgar por su apellido, ella le identificaba con Esquerra. Bien es verdad que, para ejercer de policía ideológica, las lecturas estorban, lo importante es el celo. Alguien que sabe poco, duda menos. Ahí tienen el caso de la camarada Pepa -que no es nada dudosa- como preclaro ejemplo. Fascista y se acabó, a mi no me la pegan. Ni corta ni perezosa, la tal doña Josefa le ha enmendado el título al conde de Foxá (el título de su novela, el nobiliario aún lo conserva) y, a partir de ahora, «Madrid, de corte a checa» llevará por mal nombre «Sevilla, de corta a checa». La historia -afirmaba Marx a rebufo de Hegel- se repite inexorablemente y, tarde o temprano, el drama reaparece transformado en sainete. Pues, oiga usted, tal cual, sin cambiar una coma, de la cruz a la fecha. A la chita callando, doña Josefa es una luminaria del materialismo dialéctico. ¡Qué un homenaje! Habría que erigirle un monumento. O, mejor, una cátedra. ¡Que le den una cátedra a ese pozo de ciencia!
Entre bromas y veras, lo cierto -y lo que duele- es que el cincuentenario de la muerte de Foxá haya cobrado aliento merced a un ejercicio de sectarismo analfabeto. Mientras unos ejercen el monopolio cultural en nombre de una modernidad de chicha y nabo que va de lo rastrero a lo mostrenco, los demás, salvo contadas excepciones, mendigan los favores de los que les desprecian. Remover tumbas es un empeño fácil. Lo difícil es rescatar aquellas voces que yacen en el sepulcro del silencio. Dar rienda suelta al verbo de Foxá (de Foxá y de un interminable etcétera) sin esperar a que su nombre se vea puesto en lenguas por la rampante estupidez de la camarada Pepa. No aceptar, en resumen, que «La melancolía de desaparecer» desaparezca: «Y pensar que después que yo me muera / aún surgirán mañanas luminosas, / que bajo un cielo azul, la primavera, / indiferente a mi mansión postrera, / encarnará en la seda de las rosas».
¿Azules? ¿Primaveras? ¿Rosas? ¿Cielos? ¡Cielos! Eso es el «Cara al sol» vestido de etiqueta. Fascista y se acabó, a mi no me la pegan. La chequista Medrano ha recibido un cheque en blanco del consistorio bético y continúa en sus trece, cortando el bacalao y dale que te pego. «Sevilla, de corta a checa». ¡Viva la Pepa!
ABC

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2
JUAN MANUEL DE PRADA
Sábado, 10-10-09
CUENTAN que, mientras pronunciaba una conferencia de asunto literario en Chile, Agustín de Foxá dijo: «En España, entonces, la gente moría por honor». A lo que un exaltado que se hallaba entre el público se irguió de su asiento y berreó: «Pues en Chile se muere por la democracia». Foxá, sin inmutarse, dirigió una mirada desdeñosa al exaltado y replicó, antes de proseguir con la conferencia: «Ya, pero eso es como morir por el sistema métrico decimal». En la España de hoy, a diferencia de la España que evocaba Foxá, nadie muere por honor, y tampoco por la democracia; en cambio hay mucha gente sin honor que por la democracia estaría dispuesta a matar si le dejasen. Bueno, en realidad a esta gente no la mueve la democracia, sino el odio; pero ha rebozado ese odio con tanto disimulo que logra hacerlo pasar ante los ojos de los incautos como adhesión a la democracia, como el cocinero socarrón logra que las sobras del día anterior pasen por deliciosas croquetas, rebozándolas en huevo y pan rallado.
Esta gente preferiría matar, desde luego, como antaño lo hacía aquella «horda del alba, la manchada y descompuesta y verde» que Agustín de Foxá retrata en uno de sus poemas más espeluznantes, «La brigada del amanecer», dedicado a los demócratas que se dedicaban a dar «paseítos» en el Madrid de 1936. Pero matar con plomo quedaría demasiado truculento en esta España tan chachi y buenrrollista de hogaño; y, para guardar su compostura de demócratas, se conforman con matar civilmente. Eso ha querido hacer una comunista (o sea, una demócrata por el procedimiento de la croqueta) con poltrona en el Ayuntamiento de Sevilla, que ha prohibido un homenaje en honor a Agustín de Foxá, aduciendo que podría convertirse en «un acto de apología del franquismo»; porque, para la comunista, Foxá fue un «ideólogo y un diplomático de Franco». A lo que cabría oponer que también fue diplomático de la Segunda República; y que de «ideólogo» tenía lo mismo que de Patriarca de Constantinopla, o en realidad mucho menos, pues esto último sospecho que le hubiese gustado serlo, pero ¿ideólogo? A una elementa que lo hubiese llamado ideólogo en vida, Foxá la habría piropeado en un soneto al menos igual de cariñoso que el que dedicó a Celia Gámez.
Del grado de adhesión a las ideologías de Foxá queda constancia en una entrevista que le hizo Ruano: «Todas las revoluciones han tenido como lema una trilogía: libertad, igualdad, fraternidad lo fue de la Revolución francesa; en mis años mozos yo me adherí a la trilogía falangista que hablaba de Patria, pan y justicia. Ahora, instalado en mi madurez, proclamo otra: café, copa y puro». Foxá nunca fue ideólogo, porque el bon vivant desprecia todas las ideologías. En cambio, fue un poeta superdotado para la audacia metafórica y para el epíteto que cruza fulgurante como un cometa; fue un poeta que se negó a cantar el progreso, la colectivización del sentimiento, el vómito del subconsciente, la patología sexual y demás asuntos tan del gusto democrático. También fue un articulista glorioso, elegíaco y jocundo, como cualquiera puede apreciar paseándose por la hemeroteca virtual de este periódico, en donde mantuvo colaboración durante casi treinta años. Y fue, desde luego, el autor de Madrid, de corte a checa, la mejor novela que jamás se haya escrito sobre la Guerra Civil, donde se nos cuenta lo que los comunistas hacían en los desmontes de la Casa de Campo. Agustín de Foxá se les escapó vivo entonces; así que hay que matarlo una vez muerto, en homenaje a la memoria histórica. Lo hacen en nombre de la democracia, como podrían hacerlo en nombre del sistema métrico decimal; pero detrás del rebozo democrático está el mismo, sempiterno, descompuesto y verde odio de antaño.
ABC

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Sábado, 10-10-09
DESDE MI BUHARDILLA
En esta España gótica que estamos construyendo, o permitiendo que nos construyan casi de incógnito, puede homenajearse a cualquiera. Lo mismo a un alcohólico anónimo que a un etarra conocido, y desde luego a cualquier personaje pasado o presente que comulgue de forma confesa con el ideario zapateresco, esa rueda de molino, o rodillo, o estaca siniestra. Pero hay excepciones, y «por respeto a la memoria histórica», que tiene sus lapsus, no puede homenajearse a Agustín de Foxá. Favor que le hacen.
El Ayuntamiento de Sevilla ha cancelado un homenaje al escritor madrileño alegando que podría haberse convertido en una apología del franquismo. Pero hombre, qué mejor reivindicación de la intransigencia que un acto de censura. En el antiguo régimen, era imposible celebrar a los escritores que habían puesto su arte al servicio del bando republicano, como Alberti, Miguel Hernández y tantos otros, porque su ideología -manda huevos- contaminaba su obra. Que ahora ocurra exactamente lo contrario debiera regocijarnos.
Agustín de Foxá fue un hombre culto, ingenioso y sensible. En ese mundo de cerezas raras en el que le tocó vivir, se alineó con una de las dos Españas, como todo hijo de vecino. Al parecer, no estaba dispuesto a morir por la democracia, ni por el sistema métrico decimal, y cómo no iba a ser de derechas, si era conde, estaba gordo y fumaba puros. Y fue todo lo claro. Quizás también lo oscuro. Suele ocurrir en tiempos de estraperlo. Y sí, fue falangista. Y también un poeta emocionante. Qué suerte que nos lo hayan censurado, porque así
ABC

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Grupos de Memoria Histórica claman por el papel de la Junta en la fosa de Lorca…

octubre 10, 2009

Desde el respeto a la figura del poeta, los activistas muestran indignación con el secretismo y el alarde de medios que ha desplegado la Junta andaluza en Alfacar

Grupos de Memoria Histórica claman por el papel de la Junta en la fosa de Lorca

ABC Federico García Lorca

JESÚS GARCÍA CALERO | MADRID
La frase más repetida en las asociaciones de recuperación de la memoria histórica de toda España es: «Lorca somos todos, ¿no?». Después de conocerse el estudio de geo-radar que Luis Avial ha realizado en la fosa donde se dice que fue enterrado el poeta, en Alfacar, quienes llevan años esforzándose por recuperar víctimas anónimas de la represión no entienden por qué la Junta de Andalucía trata de manera tan singular el caso del poeta.
Iván Ortiz, de la asociación granadina AFRyDA, dique sentir «un agravio comparativo. Invitamos a la Junta a que ponga los mismos medios en las fosas de Carrizal, con 3.000 víctimas, o las de Víznar o Málaga. Nos parecería estupenda su aportación que abarataría nuestros gastos». Sobre Avial, afirma que «ha puesto el dedo en la llaga, ha roto la burbuja del secretismo, ha venido a arrojar luz. No es normal que no haya transparencia, la memoria histórica está para eso, no pasa nada por mostrar lo que ocurrió para que no vuelva a repetirse».
Iván afirma que se suma a la petición de los García Lorca de proteger las fosas declarándolas lugar legalmente autorizado para el enterramiento: «Eso salvaría muchas fosas que se están destruyendo por obras o por las torrenteras de grandes tormentas»
A nivel nacional, la asociación ARMH, por boca de su vicepresidente, Santiago Macías, afirma no entender «el despliegue en Alfacar, orientado a la búsqueda de los restos de Federico, cuando son otros los familiares que lo han solicitado». Macías critica la posición de la familia del poeta, que «ha provocado el espectáculo», a su entender. Pero lo peor es «el despliegue, no hace falta un estudio de 15 días y un equipo de geofísicos para una fosa; con esos medios se podría haber investigado todo el barranco de Víznar. Nosotros en dos días hemos llegado a investigar 15 fosas…» Y concluye: «Todo esto hace flaco favor a la causa de la memoria histórica».
Asociaciones como Arico, de Teruel, y Nuestra Memoria, de Castilla-La Mancha y Extremadura, se suman a estas críticas. «Barbaridad, vergüenza» son los calificativos que acompañan a sus lamentos, mientras cientos de proyectos se quedan sin fondos y muchas personas mueren sin llegar a cerrar un duelo por sus seres queridos más de 70 años después. «Porque de eso se trata, de rescatar memorias y de cerrar duelos».
ABC

http://www.abc.es/20091010/cultura-libros/grupos-memoria-historica-claman-20091010.html

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Mi informe dice que es un trabajo precario y sin metodología


Federico merece la pena…

octubre 10, 2009

Federico García Lorca (Foto de archivo)

Federico García Lorca (Foto de archivo)

LUIS GARCÍA MONTERO 10/10/2009

Sí, merece la pena leer con cuidado las alegaciones que la familia de Federico García Lorca ha presentado ante la Consejería de Justicia. Con motivo del proceso puesto en marcha para abrir la fosa en la que se suponen que están los restos del poeta, a todo el mundo parecen sobrarle argumentos, razones y prejuicios. Pero merece la pena detenerse un momento y escuchar a la familia.

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En primer lugar, porque una de las claves éticas de la Ley de Memoria Histórica es amparar el derecho de las familias de las víctimas a decidir sobre la dignidad de su pasado. Afirmar que, debido a intereses universales, las decisiones sobre los restos de Federico García Lorca deben quedar al margen de su familia, es preparar el terreno para que cualquier familia se quede desamparada y, por ejemplo, no pueda recuperar los restos de sus antepasados, a causa de otros manipulables y poco definidos intereses universales.

Pero hay muchas más inquietudes. La familia avisa de que, con la ley actual en la mano, la exhumación de los restos del poeta sólo puede suponer una agresión al parque dedicado a la memoria histórica que hoy existe entre Víznar y Alfacar. No es que las autoridades pongan mucho interés en cuidarlo, pero por lo menos existe. Por ley, los restos humanos que aparezcan ahora no pueden quedarse allí. Sólo hay dos posibilidades: llevarlos a la fosa común del cementerio más cercano o identificarlos y devolverlos a las familias para que ellas busquen destino oportuno. La familia del poeta podría incinerar sus restos o elegir entre los cementerios de Madrid y Nueva York donde están enterrados, respectivamente, su madre y su padre.

El parque se quedaría sin la presencia simbólica del poeta. Tampoco resultan muy agradables las divisiones creadas entre los miles de asesinados en Granada por el ejército golpista de 1936. Habría tres tipos de muertos: los que sus familias se llevasen a los cementerios particulares, los que acabasen en las fosas comunes de los cementerios de Víznar y Alfacar, y los que siguiesen bajo la soledad desamparada de aquellos barrancos. Escribo soledad desamparada, porque estoy convencido de que sólo la presencia de García Lorca defiende allí el recuerdo de las demás víctimas. Una vez desaparecidos sus restos, los alcaldes del futuro tendrían un camino fácil para promover recalificaciones y construir urbanizaciones de lujo, hoteles, instalaciones deportivas, restaurantes, y todo tipo de ofertas turísticas que, eso sí, llevarían el nombre del poeta.

Por muchas vueltas que le doy, sólo encuentro razonable la postura de la familia García Lorca. En sus alegaciones pide que aquel terreno, uno de los parques más emocionantes dedicados a la memoria histórica, sea declarado cementerio legal. Así se podrán hacer todas las averiguaciones pertinentes y respetar los derechos de todas las familias de las víctimas, sin que aquellos parajes pierdan su sentido. García Lorca seguiría allí defendiendo la dignidad de sus compañeros republicanos en la muerte.

Granada vivió poco la Guerra Civil, porque desde el principio cayó en manos de los golpistas. Pero sufrió una represión descarnada, cruel. Los barrancos de Víznar y Alfacar se llenaron de muertos socialistas, comunistas, anarquistas y ciudadanos demócratas que se habían atrevido a vivir con libertad cívica el sueño de la República. Desde que tengo uso de razón, y corazón, estoy acostumbrado a honrar a mis muertos en el silencio conmovido de aquel lugar.

Ya que la Consejería de Justicia asume la iniciativa en este asunto, debería tomarse en serio su trabajo y no dejar ninguna ventana abierta al disparate. Que tutele la discreción de las excavaciones y la dignidad de nuestros sentimientos. La Ley de la Memoria Histórica no puede servir para invitarnos a especular con el olvido.

El País

http://www.elpais.com/articulo/andalucia/Federico/merece/pena/elpepuespand/20091010elpand_7/Tes

NOTA: Los párrafos en negrita y subrayados los ha marcado el editor como notas de relevancia del artículo original editado por el períodico El País.