“El Muro y los Muros.”, “Memoria histórica”

Muros de Cisjordania

El Muro y los Muros

A un “mundo libre” resguardado tras  miles de kilómetros de vallas y muros.

Por uno que cayó se alzaron ciento,

erizados de púas traicioneras

¿o acaso no son muros las fronteras

que condenan al pobre al desaliento?

Se escucha al palestino en su lamento

por gente que llegó de las afueras

y, a fuerza de fusil y hormigoneras,

lo encerró en un sepulcro de cemento.

Los “espaldas mojadas” ya  desisten

de secarse la ropa en la otra orilla,

que el “libre” Norte valla, alambra y sella.

Y del Sahara al Sur con rabia insisten

en franquear las rejas de Melilla,

contra las cuales su ilusión se estrella.

Madrid, lunes, 9 de noviembre de 2009

Referencia de imagen:

http://images.google.es/imgres?imgurl=http://ecuador.indymedia.org/images/2006/04/14033.jpg&imgrefurl=http://ecuador.indymedia.org/es/2006/04/14034.shtml&usg=__-o7bAoVbeXg8SvBer9FiBpxN8QY=&h=274&w=390&sz=35&hl=es&start=10&sig2=OnwyfmcJeFqf9y1MpTT6Vw&um=1&tbnid=tTUcxGL7kqJYqM:&tbnh=86&tbnw=123&prev=/images%3Fq%3Dmuros%2Bde%2BCisjordania%26hl%3Des%26rlz%3D1C1GGLS_esES291ES303%26sa%3DN%26um%3D1&ei=tKD6SpbxCsbX-QbF3sCoDw

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Memoria histórica

La tarde fenecía

con un trazo escarlata en el crepúsculo

horizontal, estático, patético

como el grito de la sangre

de lo que se resiste

a no ser. Aunque al fin siempre ganen las sombras.

Sobre los muertos

siempre crecen más altos los trigos.

Cayeron como cosecha

recién segada,

como heno de amapola

decapitada.

Sobre los muertos

siempre crecen más altos los trigos.

Cayeron, pero su ausencia

fue un agujero amargo entre los suyos,

un faltar palpitante, un hueco vivo,

un vibrante silencio …,

una cuenta

permanentemente

mal saldada

un crimen, una afrenta

flagrante,

sin castigo

Sobre los muertos

siempre crecen más altos los trigos.

Los asesinos

se equivocaron,

los cómplices

se equivocaron,

los tibios

se equivocaron,

los cooperadores necesarios

se equivocaron

los cobardes, en su silencio,

se equivocaron:

porque nadie grita más alto que los muertos

mal enterrados.

Los patéticos huesos,

desperdigados,

suenan como mil goznes

mal engrasados,

como ejes de mil carros

desvencijados,

chirrían y claman …

obstinados.

Sobre los muertos

siempre crecen más altos los trigos.

Y estamos aún así,

junto a los trigos,

junto a tapias melladas por disparos,

junto a nobles cunetas de caminos,

junto a los pozos secos …

y los barrancos,

al pie de los olivos …

siempre a la espera …

Sobre los muertos

siempre crecen más altos los trigos.

Al fin los tristes huesos

van brotando

hambrientos de ataúd

y camposanto,

de registro civil,

juez y notario,

del raudal de las lágrimas

y el llanto,

del dolor diferido …

y del olvido en paz … tan deseado.

Sobre los muertos

siempre crecen más altos los trigos.

Madrid, jueves, 29 de octubre de 2009

Nota:Estos dos poemas son  de Paco Redondo, tenemos el placer de publicarlos aquí por su oportunidad y su sensibilidad en acorde con asuntos de Memoria y de Solidaridad. Gracias Paco.

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