ÁNGEL OLMEDO ALONSO «Cada historiador que haga su trabajo y la sociedad, su propia idea»…

Ángel Olmedo Alonso, fotografiado en Badajoz. / EMILIO PIÑERO

19.11.09 -MERCEDES BARRADO TIMÓN | BADAJOZ

 

  • Su libro sobre Llerena contabiliza
  • 330 víctimas dejadas en la localidad por el proceso de la guerra civil.

Ángel Olmedo Alonso recibió ayer el galardón del 9º Premio ‘Arturo Barea’ de investigación histórica de la Diputación Provincial de Badajoz por su libro ‘Historia y memoria oral: guerra y represión en Llerena’. Natural de Navaconcejo (Cáceres), el autor trabaja en Mérida, en el Instituto de la Juventud de la Junta de Extremadura. Estudió Historia en la UEx e hizo su tesina sobre un periódico libertario de Azuaga que se llamó ‘El amigo del pueblo’, editado en los primeros años de la República. Con el comienzo del proceso de recuperación de la memoria histórica ha dirigido algunos de los campos de trabajo para la excavación de fosas en la región, como Alburquerque, Talarrubias, Llerena, Sierra de Tentudía, Mérida, Escurial y Miajadas.
-Esas 330 víctimas de las que habla ¿son todas personas asesinadas en Llerena?
-Son personas que murieron a consecuencia de la guerra, o bien fusilados, en combate o a consecuencia de la ocupación, en el periodo que va desde el 36 a algunas muertes de maquis en los años 40. El grueso de las víctimas se produce en 1936 y luego hay algunas muertes en 1937, 1938 y 1939.
-Llerena fue una de las primeras localidades ocupadas tras declararse la guerra, ¿eso hizo que la represión fuera más dura?
-Las tropas que vinieron a Badajoz procedían de África. Eran el ejército mejor preparado y las tropas más sanguinarias también porque estaban experimentadas en la ocupación de los pueblos del Marruecos español. Ellas son las que entran a Badajoz a principios de agosto y el día 5 se plantan ya a las puertas de Llerena. Aquí hay un caso muy interesante y es que la Guardia Civil, que teóricamente estaba de parte de la República, el día 4 se lleva a algunos milicianos que defendían la ciudad con engaños y la excusa de que iban a hacer frente a las tropas franquistas. Los guardia civiles entregan esos milicianos a Castejón y son directamente fusilados. Alguno de ellos logra escapar y vuelve a Llerena a contar lo que había pasado. Es un detalle interesante porque, cuando se habla de la represión, se intenta poner en la misma bandeja la represión de derechas y de izquierdas. En el caso de Llerena, se ve que esto no produjo ninguna muerte entre las personas de derechas que estaban en la cárcel. Pero el día 5, ya contamos 30 personas que han sido fusiladas el día antes y, cuando entran las tropas franquistas, se asalta la ciudad al estilo africano, a sangre y fuego. Hay algunas muertes de personas que estaban en los huertos y en combates y las tropas ocupan Llerena. En algunas ocasiones matan personas no necesariamente de izquierdas, incluso de derechas, porque estas tropas no las conocían. Había gente que sólo pasaba por la calle y tienen la mala suerte de recibir un disparo y mueren. Cuando hablamos de represión a consecuencia de la guerra civil no quiere decir que las víctimas sean todas republicanas y de izquierda, porque hay víctimas civiles que mueren a consecuencia de la ocupación. También se contabiliza parte de una familia que, pasados algunos días, muere cuando una niña encuentra una granada que explota.
Estudios locales
-El premio ‘Arturo Barea’ ha servido para estimular los estudios locales sobre la guerra civil en nuestra región. Como historiador ¿echa de menos alguna otra perspectiva para estudiarla?
-Aquí existían muchos estudios a nivel estatal y regional sobre la guerra o las operaciones militares. Pero lo interesante es que en el nivel local descendemos a saber cómo afectó a personas que no son los dirigentes o políticos de los que se ha hablado más que de las personas normales y corrientes que vivían en estos pueblos. Estas monografías locales nos permiten tener un punto de vista que va completando lo que nos queda por saber de la historia contemporánea regional. Creo que son compatibles y que, en este caso, se refuerza esa visión.
-La perspectiva de la memoria histórica ha sido duramente atacada desde algunos sectores, ¿qué va a quedar de ella con el paso del tiempo?
-La memoria histórica tiene ese afán por conocer lo que ha pasado recientemente y esa vertiente de contar con testimonios orales de un tiempo donde no cabía la posibilidad de contar con testimonios grabados. Pero, en este caso, hay también un elemento de reparación moral y social para con todas esas personas que fueron víctimas y durante años no tuvieron ese reconocimiento. Esto tiene que ver con el respeto a los derechos humanos y con procesos similares que han ocurrido en otros países que han tenido dictaduras, a cuyo fin se ha intentado saber qué había pasado. Nuestra experiencia viene precedida por otras como las de Argentina y Chile y quizá pueda servir para otros casos que, por desgracia, sucederán en el futuro en otras ciudades. Quizá la memoria histórica no deba circunscribirse a la guerra sino extenderse a esa dictadura que vino después, porque se trata del interés de nuestra sociedad por conocer hechos recientes desde los diversos puntos de vista. Cada historiador tiene el suyo y también hay revisionistas, pero cada uno tiene oportunidad de hacer su trabajo y luego será la sociedad la que se forme la idea que estime más oportuna.
-Ha trabajado directamente en las fosas. ¿Lo lógico es que el Estado hubiese asumido esa tarea en lugar de dejarla en manos de las asociaciones que han cumplido unas veces acertadamente, otras con algún tipo de error?
-Habría que diferenciar entre el trabajo de la Administración regional y estatal. En el caso de Extremadura hay un compromiso muy importante con el proyecto de la Memoria Histórica en el que están las dos Diputaciones y la propia Universidad, que están haciendo buen trabajo. Quizá faltan recursos y también un desarrollo de la ley de Memoria Histórica porque nos encontramos con casos como los de Arroyo de San Serván y San Vicente de Alcántara donde hay cuerpos de personas que están en una finca particular y los dueños se niegan a que se pueda hacer el estudio para confirmar si están los restos y recuperarlos a fin de que descansen en un sitio digno. La ley dice que en estos casos se puede proceder a una expropiación temporal, pero eso está sin desarrollar y hay un vacío legal. Aniceto, sobrino de uno de los fusilados en Arroyo tiene ya cerca de 80 años y siempre nos recuerda que la gente se está muriendo y su tío sigue aún en la fosa.

Hoy Digital / Google noticias

5 Responses to ÁNGEL OLMEDO ALONSO «Cada historiador que haga su trabajo y la sociedad, su propia idea»…

  1. lorenzo manjon olmedo dice:

    un saludo de la familia de navaconcejo y ehnorabuena por el nuevo libro que as escrito .Loren

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  2. clara dice:

    hola papa que tal soy clara manjon diaz

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  3. […] acerca de este libro: Europa Press, ARMHEX, La memoria viva, entrevista al autor en El Periódico de […]

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  4. abel dice:

    tu eres de navaconcejo miguel angel olmedo alonso????????????? si lo eres yo tambn soy d alli

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