El fin del milagro español

diciembre 7, 2009

En este artículo, enviado a El País poco antes de su fallecimiento, el autor reflexiona sobre la Transición

PEDRO ALTARES 07/12/2009

Lo diré de entrada para que no haya engaños: me acuso y arrepiento de formar parte, por razones obvias de edad, de la “generación de la Transición”. En realidad, nací un poco antes, en un tiempo que un poeta español en el exilio, ya desaparecido, definió “como la generación a la que las bombas rompieron sus juguetes”. Otro poeta, más reciente, hablaba de que España se había convertido en uno de los pocos países del mundo “donde los mayores no tienen paisajes de infancia para memorizar su pasado”. Costas, lagos, montañas, pueblos, vestigios históricos, arquitectura rural… Apenas quedan referencias, engullidas por las tuneladoras, grúas, urbanizaciones, zanjas, adosados. Es el famoso agujero inmobiliario, que, ahora, expertos y políticos, como si fuera una sorpresa, se afanan en desentrañar.

Y aquí ya entra la política, la Transición, primero santificada y ahora denostada. Nacimos millones de españoles dentro de una dictadura férrea, sin libertades, pero con turismo, cierta industrialización y aires de cambio, a veces tempestades, en costumbres y modos de vida. Quien tenía pasaporte viajaba a Perpiñán a ver El último tango en París. Volvían muchos de los dos millones de emigrantes esparcidos por Europa. Empezaron a proliferar desde la periferia, en Cataluña sobre todo y luego en Madrid, reuniones y viajes; la Universidad bullía. Emergen los sindicatos históricos y nace CC OO. Los llamados curas obreros, arropados por voces como las del padre Llanos, José María González Ruiz, José María Díaz Alegría, Enrique Miret y el padre Arrupe, encontraban cierta tolerancia ante las diversas censuras. Los obispos parecían lejanos, excepto Tarancón, y muy preocupados por el Concordato con la Santa Sede, por si se escapaba alguna subvención. Y, a velocidad de vértigo, todo llegó a la vez, incluso con el dictador en la cama. Con la Revolución de los Claveles en nuestro costado, España se abría paso en Europa, especialmente, después de la aparición de la sopa de letras, la Junta Democrática, Coordinación Democrática, la Platajunta.

Pero el dictador, antes de morirse del todo, tuvo tiempo de cumplir uno de los mayores deseos de su vida: firmar el acuerdo de las bases con EE UU, supuestamente conjuntas y nunca sabremos si con armamento nuclear, y consiguió acompañar a un presidente de un país democrático en un descapotable por la Gran Vía madrileña cubierta con banderas americanas. La compra les salió prácticamente gratis a los yanquis, como tantas otras cosas, las bombas de Palomares por ejemplo. Pero, genio y figura, antes de sus últimos suspiros, el “Caudillo” había tenido tiempo para firmar cinco penas de muerte.

Y llegaron las elecciones del 17 de junio de 1977. Nunca se había visto en este país, desde la proclamación de la Segunda República, tanta participación, tanta alegría en la calle, tanta esperanza en la democracia, algo impensable hacía pocos meses, cuando todo parecía venirse abajo con el ametrallamiento de los abogados laboralistas de la calle de Atocha en Madrid por la extrema derecha. Algunos quedaron en el camino, pero el 17 de junio fuimos, en familia, a votar por primera vez en nuestra vida. Yo tenía 42 años y nunca se me había pasado por la cabeza que la primera presidenta de las Cortes Democráticas fuese nada menos que Dolores Ibárruri y, sobre todo, que iba a servir de coartada a un Parlamento hecho a medida de las élites franquistas, según acabo de enterarme.

Las elecciones podaron drásticamente la sopa de letras y surgió una palabra, ahora maldita: el “consenso”. España tenía un objetivo absolutamente prioritario: Europa y, con ella, la democracia. Por una vez, derecha, izquierda y nacionalistas aparcaron diferencias, pulieron viejas aspiraciones y se sentaron a discutir una Constitución que salió descomunal, con la pretensión de cubrir y subsanar todos los desarreglos de un Estado de más de 500 años. Fue bonito mientras duró. Pero la Transición siguió adelante. La entrada en todos los organismos europeos supuso, en un país que no había tenido Plan Marshall, una lluvia de dinero que tiró hacia arriba la emergente industrialización española. Y empezó el milagro, esta vez el económico, ayudado en parte por la llegada masiva, que no es lo mismo que “invasiva”, por tierra, mar y aire, de más de cinco millones de emigrantes. Confío en que alguien cuente en el futuro la epopeya de pateras y cayucos, en un país de tradición de exilios durante siglos. Ahora, los emigrantes engrosan el paro sin que nadie pida perdón por los salarios de hambre, los alojamientos basura, los brotes de racismo y xenofobia… España no hubiera llegado donde estaba antes de la crisis sin la emigración. Fenómeno nada nuevo en Europa, ¿o es que después de la II Guerra Mundial, Alemania hubiera llegado a ser la locomotora de Europa sin esos más de dos millones de turcos que la reconstruyeron ladrillo a ladrillo, piedra a piedra, mientras los niños prodigio del nazismo se acicalaban tirando a la basura las cruces gamadas? Y otro tanto podríamos decir de Reino Unido, Bélgica o Francia. Claro que estos países tenían la cantera, no tan agotada, de las colonias…

El caso es que fue todo un éxito, España dejó de jugar en segunda división y se convirtió en “milagro”: la séptima potencia industrial. Pero había más milagros. La “generación que trajo la democracia” se entendía, hablaban entre ellos, y mucho de política, que ya era hora. Fraga decía que la política formaba “extraños compañeros de cama” y lo rubricaba al lado de Santiago Carrillo después del 23-F. Cuando la cosa se puso mal, los sindicatos echaron una mano, y llegaron los Pactos de la Moncloa: por encima de los intereses partidarios. Estaban la democracia y una Constitución. Luego ya veremos. Y lo estamos viendo…

España, ya sin milagro y, especialmente, sin Transición, que es ahora objeto de análisis. Por ejemplo, éste, salido de la pluma de un profesor universitario en un periódico de cobertura nacional: “Se construyó un Parlamento, a la medida para el cambio de camisa de las élites franquistas. La ignorancia de los ciudadanos educados tras la muerte de Franco oculta las atrocidades de la dictadura”. Así de claro y de contundente. Tiene razón. Con las prisas y tanto ajetreo, a esa generación se le olvidaron algunas cosas. Por ejemplo: cierre inmediato de las bases americanas en España, expulsión de su embajador, denuncia y ruptura del Concordato con la Santa Sede, invasión de Marruecos en defensa del Frente Polisario, Ceuta y Melilla, y lo más importante: situar al Rey en un tren hacia Irún. Es evidente que quedaron la tira de cosas por hacer. Pero, por no aburrir, espero que alguien las recuerde. Después de decenas de libros, de miles de artículos, conferencias, coloquios y, sobre todo, de haberla vivido, salvando las distancias, la “generación de la democracia”, como Adriano, confiesa “estar en una edad donde la vida es una derrota aceptada”. A la vista está.

¿Y qué es lo que se ve ahora, sin milagro? Primero, el sálvese quien pueda. El Gobierno en su guarida y la oposición -¿o es más bien “la contra”?- al acecho de su permanente desgaste, por aquello de que cuanto peor mejor. Las baronías se han convertido en “virreinatos” con mención de honor a Valencia y su Educación para la Ciudadanía en inglés. Y una medalla especial para la Virreina de Madrid, la condesa descalza y su afán por cambiar las leyes cuando no se ajustan a sus intereses y por acabar con la educación pública y la sanidad, que, como todo el mundo sabe, son cosa de pobres. Y aún hay más: la intensidad, duración y sonido de los reiterados besos a su rival, Gallardón, no obstante, la cara de madrastra de Blancanieves que se le pone. ¿Continuamos? Sólo una cosa: los obispos crucifijo de Trento en ristre. Nada que objetar. Sólo un recuerdo para el ministro de Agricultura de la República, Manuel Jiménez Fernández, católico “de los de comunión diaria”, catedrático y maestro, que solía decir: “No tengo nada contra los obispos españoles, salvo dos cosas: no creen en Dios y no han hecho el bachillerato”. Pues eso.

Y en esto llegó el nombramiento de Alberto Oliart, en RTVE. No entro en el tema del famoso ERE del ente a partir de los 52 años. Interesados pueden leer El señor de las moscas. A lo que voy es a las biografías de Alberto Oliart en algunos medios, resumidas en una frase: “40 años al servicio de la derecha”. Los 81 años lo cubren todo, nada cuenta la capacidad, la honorabilidad, el talante, la lucha por la democracia desde el siempre olvidado mundo de la cultura (¿alguno de esos nuevos inquisidores ha leído Contra el olvido?), dentro de un envase conservador, pero abierto a las nuevas realidades. Se opuso a la guerra de Irak. Fue un hombre importante en la Transición y ocupó la cartera de Defensa durante el juicio del 23-F en Campamento. Nadie es perfecto. Pasaba por allí.

¿Y del Gobierno? En recuerdo y homenaje a Tip y Coll, “del Gobierno hablaremos otro día”.

Fuente:

http://www.elpais.com/articulo/opinion/fin/milagro/espanol/elpepuopi/20091207elpepiopi_4/Tes

Más sobre el autor:

http://www.elpais.com/articulo/cultura/periodista/Pedro/Altares/muere/Madrid/74/anos/elpepucul/20091206elpepucul_1/Tes


Recobrando la memoria: Petín acoge la presentación provincial de un audiovisual sobre la memoria histórica…

diciembre 7, 2009

Miguel Bautista, Manuel Peña-Rey, Jorge Gil, Camilo de Dios y Domingo Díaz, en Petín.

Su proyección formó parte de ‘Un pobo de cine’

Petín acogió la segunda proyección del documental “O Tempo da Memoria”, que se estrenó el 30 de noviembre en el Centro Galego de Artes da Imaxe, de A Coruña. Su presentación en la provincia fue incluida en el programa “Un pobo de cine”.

Camilo de Dios mantuvo contactos con los últimos guerrilleiros de Valdeorras y El Bierzo. Este ourensano de Sandiás, que ayer visitó Petín, también combatió contra la dictadura franquista. Resaltó la importancia de la guerrilla comarcal, pero también de la coruñesa. Esta última es la base del documental “O tempo da memoria”, que se presentó en el salón de actos del Consistorio petinés. Fue la segunda proyección del trabajo, que se estrenó el pasado 30 de noviembre en el Centro Galego de Artes da Imaxe, de A Coruña.

El acto formó parte de la novena edición de “Un pobo de cine”, que organizó el petinés Domingo Díaz. Estas jornadas pretenden acercar a Petín trabajos audiovisuales difíciles de conseguir en la comarca. Para esta edición preparó un acto centrado en la memoria histórica y la guerrilla antifranquista, un campo en el que Valdeorras jugó un papel muy importante.

El filme lo dirigió Jorge Gil, un argentino afincado en A Coruña que dice estar “enamorado” de Petín. Explica que el documental pretende ser un “homenaje a las víctimas de la represión de Galicia”. El trabajo se centra en la causa militar 370/48, que supuso la caída del Partido Comunista de España en Galicia y la historia de sus principales dirigentes: José Gómez Gayoso y Antonio Seoane Sánchez. La producción partió del Foro pola Memoria de Galicia y colabora el Ministerio de la Presidencia. Asistieron Manuel Peña Rey, miembro del citado Foro pola Memoria de Galicia, y el profesor de Historia Julio Prada y el alcalde, Miguel Bautista, entre otros.

La Región Internacional/Google noticias


Digitalizar para recuperar la memoria…

diciembre 7, 2009

Beatriz G. Blasco

Varios viajes al Archivo de Salamanca le sirvieron al Decano de la Sección de Historia del Instituto de Estudios Ceutíes (IEC), José Antonio Alarcón, para confirmar que aquellos documentos que tenía entre sus manos no sólo le interesaban a él. Más de dos millares de expedientes sancionadores y una cantidad ingente de información sobre las logias masónicas existentes en nuestra ciudad antes y durante la Guerra Civil.

Por este motivo, se puso en contacto con la directora del Archivo Municipal, Rocío Valriberas, y ambos emprendieron la firma de un convenio con el Ministerio de Cultura anunciado hace un par de semanas que permitirá recuperar a Ceuta parte de la memoria. Pero, ¿qué documentación hay ahí? ¿Cuánto va a costar? ¿Quién lo va a pagar? ¿Cuándo será una realidad? ¿Quién puede estar interesado?
“La Ley de la Memoria Histórica desarrolló un decreto por el cual todos los particulares que tuvieran documentación dentro del Archivo General de la Memoria Historica, antiguamente Archivo de Salamanca, podían reclamar los originales dejando copias digitales”, explicó Valriberas que, tras conocer por medio de Alarcón que ahí había información relativa a Ceuta, no dudó en telefonear a la capital castellanoleonesa. De ahí, siguiendo el ejemplo de otras comunidades como Galicia, Ceuta ha sido de las primeras en conveniar con el Ministerio de Cultura la digitalización de una considerable cantidad de documentos. La cuantía económica, señala Valriberas, está aún por fijar puesto que mientras que el número de expedientes se conoce, todavía no se sabe cuántos folios hay en total. Eso sí, los gastos corren a cargo de la Ciudad aunque el Ministerio cede todo el aparataje técnico. “Ahora estamos en la fase de presupuesto, espero que para enero se pueda realizar la contratación del personal y comenzar a trabajar”, contó la directora del Archivo. Según sus cálculos, para el mes de mayo podría estar todo listo.
Precisamente apalabrando la contratación del personal y continuando con sus trabajos como investigador ha estado durante los últimos días José Antonio Alarcón en Salamanca. Hasta ahora, quienes como él querían tener acceso a los documentos tenían dos opciones. O se trasladaban hasta dicha ciudad o solicitaban una copia. Posibilidades, en ambos casos, que conllevaban un desembolso importante. “Lo que se pretende es poner esa documentación al servicio de todos los ceutíes”, opinó Alarcón, “porque creo que habrá muchas familias ceutíes que pueden estar interesadas en recuperar la memoria de sus antepasados”. La intención, además, es poner accesible en el propio portal web del Archivo la información de consulta. “Si ya alguien quisiera solicitar el original porque tiene derecho a ello, habría que hacer más papeleo”, dijo Valriberas.
Según indica el historiador, la mayoría de los documentos  que entran en este convenio se relacionan con la masonería. “No sólo de logias que había sobre la guerra, sino también de otras tres anteriores, de finales del s. XIX y principios del XX”, detalló, “y además  hay unos 200 expedientes personales de masones y otros documentos que no se relacionan estrictamente con el conflicto sobre algunas comunidades militares de la ciudad o el Penal del Hacho, por ejemplo”.
A pesar de que todavía no se ha llevado a cabo lo que estipula este primer convenio, tanto Alarcón como Valriberas han comenzado a pensar en un segundo. “En el futuro es muy posible que se amplie porque hay masa de documentación que todavía no está disponible”, aseguró el historiador, “una de las más interesantes es toda la que responde al Tribunal de Responsabilidades Políticas, que no sólo actuaba para Ceuta sino para todo el protectorado”. Convenios como este son posibles gracias a la Ley de Memoria Histórica y velan por la unidad de un archivo que, aunque se configuró a base de incautaciones y se usó como medio represivo, cuenta con un enorme valor histórico para el conjunto del país.

Digitalizar para recuperar la memoria

El Faro/Google noticias


Un libro de fotos para contar Argüelles…

diciembre 7, 2009

La historiadora María Teresa Fernández Talaya ha recopilado 230 fotos para explicar la historia del barrio de Argüelles. Desde su creación, dentro del Plan de Ensanche de Madrid, a mediados del siglo XIX hasta las décadas de los 70 y 80 del siglo pasado. En el libro se pueden ver los esfuerzos por construir el nuevo barrio, uno de los más castigados durante la Guerra Civil. La contienda dejó una huella importante en sus edificios y en sus habitantes, muchos de los cuales huyeron en busca de un lugar más seguro.

ASALTO AL CUARTEL DE LA MONTAÑA El cuartel fue un gran centro de atención en el nuevo barrio, creado a mediados del siglo XIX. El 19 de julio de 1936 fue atacado y destruido por el pueblo y los Guardias de Asalto.

LOS SUPERVIVIENTES En primera línea de fuego de las batallas que se sucedían en la Casa de Campo y la Ciudad Universitaria, los vecinos sufrieron los estragos de la guerra. Cualquier cosa rescatada de los escombros podía ayudar a subsistir en condiciones tan adversas.

El Pais.com

http://www.elpais.com/articulo/espana/libro/fotos/contar/Arguelles/elpepuesp/20091204elpepunac_41/Tes


Esclavos de Franco y fuerzas renuentes…

diciembre 7, 2009

Después de muchas gestiones, el Tribunal de Cuentas ha tenido que entregar al Ministerio de Cultura la documentación sobre los miles de condenados a trabajos forzados por el franquismo tras la Guerra Civil. La dictadura confeccionó un Fichero Fisiotécnico con millones de datos sobre el perfil personal y profesional de decenas de miles de presos. El 1 de enero de 1941, la base de datos de penados de Franco ya contenía 103.369 fichas, 10.000 de ellas de mujeres. La idea del fichero fue copiada a los nazis por el jesuita José Antonio Pérez del Pulgar. La Iglesia católica también aportó el concepto de “redención” de penas por el trabajo. Los destacamentos penitenciarios fueron empleados en explotaciones mineras y en cientos de obras públicas y privadas. Los contratistas obtenían mano de obra a cambio de pagos ventajosos al Tesoro Público, que, a su vez, se beneficiaba del sistema y daba una mísera remuneración a los presos. La documentación del Tribunal de Cuentas revela el beneficio de los sátrapas. De momento, vale decir que para lograr la entrega de los listados con los condenados a trabajos forzosos y que, consultados en el Centro Documental de la Memoria, el presidente del Tribunal, Manuel Núñez, ha exigido la elaboración de un convenio y antepuesto su firma y la de los consejeros a la de la ministra Ángeles González-Sinde. Todavía hay fuerzas renuentes.

Público.es

http://blogs.publico.es/elrunrun/518/esclavos-de-franco-y-fuerzas-renuentes/


La bandera, el himno y los bienes de la Corona…

diciembre 7, 2009

Los miembros del Gobierno provisional de la II República, comandados por Alcalá-Zamora

El Gobierno tomó decisiones audaces para identificar al nuevo régimen.

. S. / D. B. – MADRID – 07/12/2009 08:30

El Gobierno provisional de la República ha tomado el Poder sin tramitación y sin resistencia ni oposición protocolaria alguna; es el pueblo quien le ha elevado a la posición en que se halla, y es él quien en toda España le rinde acatamiento e inviste de autoridad”. De este modo arrancaba el decreto publicado el 15 de abril que daba legitimidad al nuevo régimen. A partir de ese momento, en aquellos primeros días de entusiasmo, el nuevo Gobierno se apresuró a dictar medidas que marcaran claramente las diferencias con el régimen monárquico, encabezado por el rey Alfonso XIII, que acababa de caer.

De carácter simbólico

El Ejecutivo reparó enseguida el nombre de los castigados por la dictadura

Aunque en Eibar (Guipúzcoa) ya se había izado la bandera tricolor el mismo día 14 de abril al amanecer lo que le valió el título de Ilustrísima Ciudad, la nueva enseña nacional tardaría en adoptarse. De hecho, el recién nombrado ministro de la Guerra, Manuel Azaña, no permitió el día 15 que ondeara el nuevo emblema en los cuarteles militares hasta que no se aprobara por decreto. El día 18 se nombró una ponencia para estudiar las características del que será emblema republicano, que llegó a estudiar una versión de la bandera con las franjas verticales. El diseño final se firmó el día 27. En las primeras semanas también se quiso cambiar el himno. Y aunque se propusieron varios temas (uno de ellos se puede escuchar en la filmación El amanecer de una nueva era en España), la voluntad popular hizo que se impusiera el más clásico Himno de Riego.

Dos nuevas festividades se institucionalizaron en el calendario: el 1 de mayo sería la Fiesta del Trabajo y el 14 de abril, la nueva Fiesta Nacional. El día 20 de ese mismo mes se determinó la supresión de nombre, calificativos o signos propios del anterior régimen (real, regio…) en las instituciones, algo que el propio decreto consideraba “tan evidente, que no necesitaría ni declararse”. Azaña tomaría desde su cargo algunas decisiones especialmente simbólicas, como establecer la asistencia voluntaria a los oficios religiosos en las Fuerzas Armadas.

La Casa Real

Hasta el día 18 de abril no se comenzó a debatir cómo sería la definitiva enseña nacional

Desde el primer instante se decretó por el Gobierno provisional la incautación de los bienes de la Corona. Así, el 18 de abril se comenzó el inventario ante notario de todos los objetos que se encontraron dentro del Palacio Real, que quedó bajo custodia de la Guardia Civil. También se disolvieron los cuerpos militares de la Escolta Real y de Alabarderos. Además, el Campo del Moro y la Casa de Campo, que hasta el momento eran lugares de recreo de la familia real, se cedieron al pueblo de Madrid.

Particular Ley de Memoria

El Gobierno provisional legisló desde los primeros días para reparar el nombre de los represaliados durante la dictadura de Primo de Rivera y la monarquía de Alfonso XIII. Así, el Ejecutivo se apresuró a “depurar y exigir las responsabilidades por los desastres nacionales y la arbitrariedad sistemática que fue norma durante los años pasados”. Con ello, no sólo se quiso perseguir la conducta de los gestores de la dictadura, sino también revisar los juicios políticos, a cuyas víctimas se otorgaron beneficios. Además, se aprobaron numerosos indultos.

Medidas políticas

Una de las primeras decisiones tomadas por la Administración de Alcalá-Zamora fue la derogación del “arbitrario” Código Penal de 1928, aprobado en la dictadura de Primo de Rivera. El ministro de Hacienda, Indalecio Prieto, se apresuraba el día 16 a asegurar que carecían de fundamento los rumores que se habían despertado en algunas partes del país, y que sostenían que el nuevo régimen significaría la implantación de procedimientos comunistas, como asaltos a bancos o ataques a la propiedad. El Gobierno anunció créditos de Fomento para dar ocupación a los obreros sin trabajo.

Estados excepcionales

Alcalá-Zamora tuvo que tomar medidas de excepción para frenar los conatos de violencia que se sucedían en distintos lugares del país en las jornadas posteriores a la proclamación de la República. Así, se declaró el estado de guerra en Sevilla para prevenir desmanes de elementos comunistas, y en distintas poblaciones, como Madrid, para evitar la quema de conventos algo que queda reflejado en la película, con el despliegue de soldados y carros de combate en la puerta de las iglesias más emblemáticas de la capital.

Relación con Catalunya

El mismo 17 de abril, ante la proclamación de la República catalana, el Gobierno decidió aceptar la creación de la Generalitat de Catalunya, que “tendrá atribuciones de Gobierno, pero dentro del Estado federal”. Estaría presidida por Francesc Macià, quien habló de “recobrar libertades de hacía siglos”.

Público.es

http://www.publico.es/xalok/276004/bandera/himno/bienes/corona


El éxtasis del 14 de abril…

diciembre 7, 2009

El Gobierno de Alcalá-Zamora empezó ilusionado las reformas desde el primer día. Los españoles celebraron como nunca la huida de Alfonso XIII.

DVD exclusivo. El próximo 10 de diciembre, ‘Público’ entrega un documental inédito de unos días que cambiaron España.

Desde la misma mañana del 14 de abril de 1931, el gentío llenó las calles de las ciudades españolas para celebrar la caída de la monarquía y la llegada de la II República.

DIEGO BARCALA / JAVIER SALAS – MADRID – 07/12/2009 07:30

Todavía hay madrileños que recuerdan el martes 14 de abril de 1931 como uno de los días más felices de la historia de la ciudad. Madrid fue tomada por riadas de personas que corrían hacia la Puerta del Sol para comprobar, con sus ojos, la llegada de la II República. El escritor y periodista catalán Josep Pla vivió la excitación en la capital y lo describió en sus crónicas de Madrid en el advenimiento de la República.

Pla percibe en las “riadas” de gente el mismo sentimiento que Alfonso XIII diagnosticó al conocer el resultado electoral del domingo previo. “Las elecciones me revelan claramente que no tengo hoy el amor de mi pueblo”, dejó escrito el monarca antes de huir del Palacio Real. Esta nota se publica en el diario ABC acompañada por otra del flamante ministro de Hacienda, Indalecio Prieto. El político socialista asegura que no pondrán trabas a la divulgación de esa carta, ya que está “segurísimo de la adhesión fervorosa del país” al nuevo régimen. Una sensación lógica, tras unos comicios en los que los republicanos ganan en 41 de 50 capitales de provincia.

Aquel optimismo no hace presagiar las dificultades que las reformas republicanas encontrarán en los años posteriores. Y mucho menos el golpe de estado que acabará definitivamente con la ilusión de aquel 14 de abril. El presidente del Gobierno provisional de la República, Niceto Alcalá-Zamora, representa el optimismo del proyecto en su primer discurso dirigido al pueblo: “El triunfo será para España, la del inagotable y asombroso renacer, que una vez más asombrará al mundo con su renacimiento”.

“Las elecciones me revelan que no tengo hoy el amor de mi pueblo”, escribió el rey

Parte de esa regeneración popular de España quedó filmada por la productora Fox Movietone. Las imágenes forman ahora parte de una película documental, El amanecer de una nueva era en España, que recoge los discursos de los principales protagonistas de aquellos días primaverales de 1931, el acto de entrega al pueblo de la Casa de Campo de Madrid y el movimiento popular que se produjo. Público ofrece esa película en DVD a sus lectores, el próximo día 10 de diciembre.

En las imágenes de esa película se observa a los madrileños agolpados en el Ayuntamiento de la ciudad, en la Plaza de la Villa, aclaman la salida del alcalde vencedor de las elecciones que acabaron con la Corona, el socialista Pedro Rico, ante un balcón engalanado con la bandera tricolor. Allí se crea una nueva moda, que reseña la prensa de la época: “Se veía a muchas jóvenes ataviadas con el traje de la República: vestido rojo, sin mangas, y gorro frigio”. Tal era la necesidad festiva de los ciudadanos, que una de las primeras decisiones de Manuel Azaña como ministro de la Guerra fue poner a las bandas militares al servicio del Ayuntamiento de Madrid para que contribuyeran al regocijo popular.

Y es que la capital de España simboliza la llegada del pueblo al poder. Los manifestantes cambiaron la rotulación de algunas de las calles por nombres más acordes con el nuevo régimen. Por ejemplo, la calle de la Reina se convirtió en la calle de la Injusticia; la de las Infantas pasó a ser la calle de los Mártires de Jaca por los sublevados contra la monarquía en 1930 que fueron fusilados; y la calle de Alcalá tomó el nombre de Alcalá-Zamora, el nuevo presidente del Gobierno. El alboroto fue tal que hasta el lunes, 20 de abril, no se reanudaron las clases.

El ministro de Gobernación confirmó que no hubo incidentes graves excepto en Bilbao

Una de las primeras medidas tomadas por el Gobierno provisional fue la entrega a los ciudadanos de las dependencias del monarca Alfonso XIII. El alcalde acepta con orgullo el inmenso parque de recreo que varias generaciones de Borbones habían utilizado para cazar. Eso sí, lanzó una advertencia de civismo a los madrileños: “Este emplazamiento no es lugar para orgías, francachelas y merendolas”.

Ninguno de los asistentes a la firma protocolaria sospechaba que no iban a ser merendolas lo que se iba a celebrar entre los pinares de la Casa de Campo, sino el frente de guerra que sólo seis años después dejó munición que, todavía hoy, es recuperada en proyectos arqueológicos.

El entonces ministro de Gobernación, Miguel Maura, certificó ante los periodistas que no hubo incidentes graves en toda España excepto en Bilbao, donde el pueblo liberó a todos los presos. De hecho, según publicaron algunos diarios, los únicos incidentes se produjeron en aquellos ayuntamientos donde el “caciquismo” impidió que tomaran posesión los alcaldes recién elegidos en las urnas. Otros de los pocos incidentes reseñados fueron los desperfectos causados por algunos manifestantes en los coches del Metro y demás mobiliario urbano, al arrancar los escudos en relieve que representaban la Corona Real.

La República recibió, en apenas tres días, el reconocimiento de su legitimidad por parte de Uruguay, México, Chile, Francia, Bulgaria, Yugoslavia, Guatemala, Portugal, Panamá, Turquía, Argentina, Checoslovaquia y Cuba. El nuevo Gobierno celebró especialmente la ausencia de injerencias extranjeras en el cambio de régimen, que le liberaban de cualquier deuda. “Nace esta revolución con las manos libres y la conciencia tranquila”, manifestó Alcalá-Zamora a la prensa.

Público.es

http://www.publico.es/espana/276007/extasis/abril