La Ley de Memoria Histórica acaba con el escudo del Hidrográfico…

diciembre 12, 2009

Los colectivos que piden la retirada de referencias franquistas denuncian la existencias de otros símbolos, dos años después de la norma.

12.12.09 – M. D. GARCÍA | CÁDIZ.

Ahora vacío. El símbolo con el águila fue retirado el jueves, aunque se ha mantenido la hornacina. :: FRANCIS JIMÉNEZ

A la hora del almuerzo del pasado jueves, el águila y el escudo preconstitucional aún estaba allí, erigidos sobre la puerta del Instituto Hidrográfico de la Marina, en la plaza de San Severiano de la capital. Sin embargo, a primera hora de la tarde, el emblema había desaparecido. El trabajo había pasado casi desapercibido y en su lugar quedaba sólo la hornacina en la que aquel símbolo franquista había permanecido durante décadas.
La retirada del escudo pilló a muchos por sorpresa. Incluso en la Subdelegación provincial de Defensa aseguraban ayer desconocer quién había ordenado que se quitara el escudo. A pesar de ello, la retirada se atribuyó sin género de dudas al cumplimiento de la Ley de Memoria Histórica, aprobada en octubre de 2007 y que obliga a las administraciones a eliminar los escudos, insignias y demás símbolos de exaltación del levantamiento militar, de la Guerra Civil y de la dictadura franquista. A no ser que «concurran razones artísticas, arquitectónicas, o artístico-religiosas», excepciones que en este caso no se daban.
Ayer, el presidente de la Asociación Provincial de la Memoria Histórica, Sebastián Cauqui, manifestaba su satisfacción por la retirada del escudo, pero explicaba que «lo único que se hace es cumplir la ley», aunque sea con dos años de retraso. Cauqui recordó, no obstante, que aún existen «diversos símbolos» preconstitucionales que siguen sin ser retirados en numerosos municipios de la provincia.
La Ley de Memoria Histórica acaba con el escudo del HidrográficoLa Voz Digital (Cádiz) –

Ariza mantiene un encuentro con el Foro por la Memoria Histórica…

diciembre 12, 2009

La alcaldesa de Los Barrios, Ángeles Ariza, ha mantenido una reunión con miembros de la directiva del Foro por la Memoria del Campo de Gibraltar. En la reunión estuvo presente el vicepresidente Andrés del Río, así como otro miembro de la directiva comarcal.

Ariza mantiene un encuentro con el Foro por la Memoria Histórica

El Foro por la Memoria del Campo de Gibraltar ha solicitado a la primera edil el compromiso para suscribir un convenio de colaboración para abordar el desarrollo de diversas actuaciones encaminadas en la recuperación de la Memoria Histórica. También se prevé realizar una serie de actuaciones conjuntas por la dignificación de la memoria de los afectados y familiares de la guerra civil y de la represión franquista.

El Foro por la Memoria del Campo de Gibraltar hace un llamamiento público a todas las instituciones en la obligación moral y legal de contribuir definitivamente al cumplimiento de la Ley de la memoria Histórica en lo relativo a la localización e identificación de víctimas y a la retirada de escudos, placas ,etc.. que exalten la sublevación y la dictadura

Noticias de la Villa / Google noticias


“No llenaremos Granada de agujeros”…

diciembre 12, 2009

La Junta de Andalucía y el comisario de la Memoria Histórica descartan abrir nuevas fosas si no aparecen en seis días los restos de Federico García Lorca

Excavaciones en el parque de Alfacar de Granada, donde se buscan los restos de Federico García Lorca.- JUAN PALMA

J. MARTÍN-ARROYO / V. CORTÉS – Sevilla / Granada – 12/12/2009

Puede que el próximo viernes sea necesario escribir una nueva versión de la historia. Reconducir los vericuetos de la memoria. Sólo faltan seis días para la finalización de la búsqueda de los restos de Federico García Lorca en el paraje de Fuente Grande, en Alfacar, a nueve kilómetros de Granada. Y de momento, no hay resultados. Si los indicios se confirman, y tras un mes y medio de excavaciones infructuosas, la fosa con los restos podría estar en otro lugar y no en la zona donde hoy se rinde homenaje al poeta.

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Insistir en el parque sería un “callejón sin salida”, según Juan Gallo

Cunde el desánimo después de buscar en cinco de las ocho zonas señaladas

“Parece extraño que en lo excavado no hayan encontrado nada”, dice la familia

Cunde el desánimo. Exploradas cinco de las ocho zonas donde se detectaron movimientos de tierra, los técnicos del Instituto Andaluz de Geofísica sólo han hallado “una gran roca”. Ni rastro de fosas. La Junta de Andalucía confirmó ayer a este diario que en caso de que las excavaciones culminen la próxima semana sin éxito, no existe un plan B. Los restos de las personas que supuestamente fueron fusiladas junto a Lorca no serán buscados en otros enterramientos cercanos a no ser que se justifique una nueva excavación con documentación histórica y testimonios que lo acrediten. “No hay que olvidar que es dinero público y no se trata de llenar Granada de agujeros”, afirmó el comisario de la Memoria Histórica de Andalucía, Juan Gallo.

El convenio que ampara esta actuación contempla realizar las labores de excavación en el paraje de Fuente Grande de Alfacar. En ése y en ningún otro emplazamiento. No se plantea, hasta ahora, otra alternativa si concluye sin éxito este trabajo.

La zona del Caracolar, a unos 400 metros de ésta -y adonde apuntaron los investigadores Agustín Penón y Eduardo Molina- también se fijó como un posible lugar para el enterramiento por la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) hace algo más de un año. Fue entonces cuando la solicitud de exhumación se trasladó al juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón a petición de los descendientes de Francisco Galadí y Dióscoro Galindo. La intervención en El Caracolar se descartó por parte de la actual dirección de la ARMH cuando la Junta de Andalucía finalmente decidió autorizar los trabajos.

“Parece extraño que en lo que se ha excavado hasta el momento no hayan encontrado nada. Nosotros no sabemos más que lo que leemos en la prensa”, declaró este diario la sobrina nieta del poeta, Laura García Lorca, informa Jesús Ruiz Mantilla.

“Los datos históricos que tenemos nos llevan al parque”, afirmó Gallo. “Y en el caso de que allí no haya nada, ¿qué sentido tiene ir a otro lugar?”. El hispanista Ian Gibson ha sido uno de los principales defensores de buscar al poeta en el parque. El comisario recuerda que la propia Diputación de Granada adquirió hace décadas los terrenos para evitar presiones inmobiliarias a particulares cuando el lugar fue señalado por investigadores y testigos como la zona más probable del enterramiento. Y por eso se decidió levantar allí el parque en memoria de Lorca. El lugar fue declarado cementerio recientemente por el Ayuntamiento de Alfacar.

La institución provincial, que inauguró ese parque en 1986, creó años antes una Comisión de Encuestas para entrevistarse con las personas que pudieran aportar “algún dato o informe en relación al lugar del enterramiento de Federico García Lorca”. El 22 de julio de 1980 ésta concluyó: “Nosotros entendemos que, tras estos testimonios y con las dudas razonables, el terreno en que puedan estar los restos de García Lorca debe situarse en el paraje que se viene repitiendo en los testimonios y que se ubica próximo a los olivos y peñascos reiteradamente citados”. En ese punto se erigió el monolito.

De momento, y tomadas todas las cautelas -aún quedan zonas del parque por excavar-, no se ha hallado indicio alguno sobre los restos del poeta y quienes se cree fueron fusilados junto a él: el maestro Dióscoro Galindo, cuya familia al final se ha desmarcado de la apertura de la fosa; los banderilleros Francisco Galadí y Joaquín Arcollas -cuyos restos reclaman sus familiares en el primer caso y su “familia ideológica” (la CGT) en el segundo-, y el inspector de tributos Fermín Roldán y el restaurador Miguel Cobo. Sus descendientes presentaron hace meses la solicitud. A éstas se han ido uniendo otras, una vez iniciada la excavación, por lo que suman ya siete peticiones.

La subvención de carácter excepcional otorgada por la Consejería de Justicia de la Junta de Andalucía a la asociación para acometer los trabajos es de 70.772 euros. “Hay muchas otras peticiones y el próximo año se van a iniciar en otros puntos de Andalucía”. Insistir en estas zonas cercanas al parque de Alfacar, agrega, “sería un callejón sin salida”.

El autor del libro Lorca, el último paseo, Gabriel Pozo, asegura que la supuesta fosa está mal ubicada. “Manuel Castilla, Manolillo, señaló una fosa situada en el lugar en el que hoy se está excavando. Sin embargo, después confesó a otros que no estuvo allí el día del fusilamiento y que a Gibson le señaló el primer lugar que se le ocurrió”, señala, convencido de que las excavaciones no llegarán a buen puerto.

Lo único claro es que dudas, misterios, rumores y verdades a medias aún envuelven las circunstancias del crimen sucedido hace 73 años.

El País.com (Andalucia)

http://www.elpais.com/articulo/cultura/llenaremos/Granada/agujeros/elpepucul/20091212elpepicul_1/Tes


Tiempo de Transición: Una exposición se adentra en Granada por el camino abierto hacia un régimen democrático tras el fallecimiento de Francisco Franco en 1975…

diciembre 12, 2009

Dos visitantes de la exposición Tiempo de Transición, que se puede ver en Granada hasta el 28 de febrero.- M. ZARZA

FERNANDO VALVERDE – Granada – 12/12/2009

Después de 30 años, la llamada Transición española ya tiene suficiente edad como para tener sus fetiches. La Fundación Pablo Iglesias y CajaGranada han organizado una exposición en el Centro Cultural de Puerta Real titulada Tiempo de Transición, en la que tratan de dar una visión general de lo ocurrido desde la muerte de Franco en noviembre de 1975 hasta la victoria del socialista Felipe González en 1982. Además de imágenes y paneles, y de un reloj gigante en el que se muestran los 60 momentos que marcaron este periodo de la historia de España, la muestra es un paraíso para fetichistas que verán satisfechos sus más inconfesables tentaciones.

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La muestra llega hasta la victoria del socialista Felipe González en 1982

Se puede ver la única cámara fotográfica que tomó imágenes del 23-F

Hasta el próximo 28 de febrero, la exposición alberga más de 300 piezas procedentes de diferentes archivos y museos públicos y privados, como el Ministerio del Interior, el Congreso de los Diputados o la Fundación Largo Caballero, entre otros. Entre las que provocan una mayor sorpresa en los visitantes destaca la famosa chaqueta que empleó Felipe González durante la campaña electoral de 1982, la única cámara fotográfica con la que se tomaron imágenes del fallido intento de golpe de estado el 23-F, las papeletas con las que los andaluces votaron el estatuto de autonomía o la primera píldora anticonceptiva.

Además, se muestran diferentes documentos pertenecientes a los fondos privados de Adolfo Suárez, José Pedro Pérez Llorca, Alfonso Guerra, Gabriel Cisneros, Gregorio Peces-Barba, Miguel Roca, Felipe González o Els Joglars. Por su parte, el amplísimo contenido gráfico de la muestra ha sido cedido por la agencia Efe, EL PAÍS y Diario 16.

En opinión de sus comisarios, María José Millán y Roberto Dorado, la exposición pretende rendir homenaje a la sociedad española, protagonista fundamental de la construcción de la democracia, y a las “importantes figuras que aportaron su actitud y esfuerzo para lograr el objetivo noble y generoso de hallar un lugar de encuentro”.

Estructurada de forma cronológica, se divide en cuatro ámbitos. El periodo anterior a la muerte del dictador, los años de la incertidumbre, entre 1975 y 1976; el tiempo de consenso de los años 1977 y 1978 y el llamado tiempo de libertad, de 1979 en adelante. Además de las imágenes, la muestra se apoya en tres montajes audiovisuales que recuperan algunas grabaciones de la época y en un extenso catálogo con el que han colaborado algunos de los protagonistas de aquellos años junto a historiadores especialistas en este periodo fundamental de la historia de España. También hay un tributo a las personas que fraguaron el cambio y un recuerdo a sucesos como el asesinato de los abogados laboristas de Atocha o el fracasado golpe de Estado.

“Fueron unos años marcados por un inconsciente colectivo, una mezcla de anhelos de cambio, de libertad, de europeización, de modernidad que fueron los que permitieron el tránsito pacífico de la dictadura a la democracia”, explicó Antonio Claret García, presidente de CajaGranada durante la inauguración de la muestra, que permanecerá abierta de martes a viernes de 18.00 a 21.00 horas, y sábados, domingos y festivos de 12.00 a 14.00 horas. Los lunes estará cerrado.


ANTONIO MUÑOZ MOLINA IDA Y VUELTA 1977…

diciembre 12, 2009

Cola de ciudadanos en un colegio electoral en Madrid en las primeras elecciones de la democracia, el 15 de junio de 1977.-

ANTONIO MUÑOZ MOLINA 12/12/2009

La muerte de alguien empuja el tiempo de su vida hacia el pasado. Cuando uno va cumpliendo años, ese pasado de los que se han ido empieza a ser el suyo. Con cada muerte sucesiva una parte de la propia vida se va quedando más lejos, y uno descubre con gradual estupor que tiene recuerdos muy claros de cosas que para muchos otros, más jóvenes que él, están al otro lado de la frontera misteriosa del nacimiento. Yo no conocí ni a Jordi Solé Tura ni a Pedro Altares, pero sus dos muertes tan cercanas entre sí me han removido la memoria de los tiempos en los que era muy joven y encontraba sus nombres en las revistas del antifranquismo y la transición, el uno en Triunfo, el otro en Cuadernos para el Diálogo, y luego en la actualidad política de aquellos tan convulsos, tan mal recordados.

Ahora me doy cuenta de lo improbable que se ha vuelto alguien como Solé Tura: un militante comunista ilustrado que como tantísimos otros estuvo en el Partido, por usar la mayúscula propia de entonces, en virtud de la muy razonable convicción de que era la fuerza política mejor equipada para ayudar al establecimiento de la democracia; un catalanista comprometido de corazón con un proyecto progresista para toda España: un patriota, en el sentido primitivo y liberal de la palabra. A las personas más jóvenes y ya plenamente adultas uno tiene a veces que explicarles que no hace demasiados años, antes de que ellos nacieran, la libertad, la cultura y el idioma de Cataluña eran parte de la causa común que defendíamos todos los antifranquistas, aunque viviéramos en Madrid, en Granada o en Jaén, y que esa España siempre enfrentada a los catalanes y permanentemente hostil a ellos es un invento de las castas políticas de ahora. Jordi Solé Tura era tan uno de los nuestros como Lluís Llach o Salvador Espriu o Comediants. Lo eran más por ser catalanes, y nadie pensaba que su diferencia pudiera alejarlos de nosotros, porque nos enriquecía, formaba parte del gran sueño de pluralismo y gozosa libertad que ambicionábamos por igual para todos, y que parecía tan difícil, tan frágil cuando empezaba a lograrse, cuando estaba a punto de perderse.

“Recuérdalo tú y recuérdalo a otros”, dice el verso de Luis Cernuda. Me he acordado de tener veinte años y de esperar cada semana la llegada de Triunfo, cada mes la de Cuadernos para el Diálogo, que era visualmente una revista más austera, con letra apretada, con artículos firmados por personas que para mí estaban muy lejos, en el mundo del periodismo y de los adultos, en aquel Madrid remoto del que las cosas tardaban varios días más en llegar a nuestra provincia. Pedro Altares era una firma, ni siquiera una cara en una fotografía, el nombre de alguien a quien uno no había visto nunca pero que formaba parte de la misma conspiración a la que uno quería vagamente sumarse. Ahora parece que todo aquello fue muy fácil, y que no tuvo ningún mérito, un simulacro de democracia concedido por los herederos de Franco y aceptado con mansedumbre y cobardía por quienes no fueron capaces de derribar el régimen. En ese artículo tan lleno de melancolía que dejó escrito antes de morir Pedro Altares invocaba las incertidumbres terribles de aquellos años, la sensación que tuvimos tantas veces de que los partidarios de la negrura y del crimen nos iban a arrebatar las libertades recién logradas y siempre en peligro. Quien no haya vivido la noche de enero de 1977 en la que se empezó a difundir la noticia del asesinato a quemarropa de los abogados del despacho laboralista en la calle de Atocha difícilmente podrá imaginar el pánico, el sentimiento de derrumbe. Nunca estuvo más claro que los pistoleros que mataban y secuestraban en nombre de la patria vasca o de la España eterna o de la revolución comunista pertenecían a la misma especie de chacales. Yo me acuerdo de esa noche, muy tarde, en Granada, en un piso de estudiantes pobres, con muebles viejos y pósters de La Pasionaria y del Guernica por las paredes, con mugre de desorden y olor a tabaco negro y a frituras baratas, con ceniceros llenos de colillas y revistas y libros por todas partes, la vida entera pendiente de un hilo, de las informaciones temibles que daba la radio: ahora, retrospectivamente, estaba claro que tan sólo dos meses después el Partido Comunista iba a ser legalizado, y que en junio habría unas elecciones; también se puede predecir con desgana que un año más tarde, a pesar de la crisis económica y de la inflación desbocada, de los asesinatos terroristas casi a diario, del clamor de la extrema derecha por un golpe militar, la constitución entre cuyos redactores estaría Jordi Solé Tura iba a ser aprobada. Pero quién, dentro o fuera de España, habría apostado que pudiera durar; quién no sintió de nuevo, otra noche de invierno, en febrero de 1981, como un aliento frío en la nuca, la irrupción de los mismos fantasmas arcaicos, ahora renovados con imágenes como pesadillas en blanco y negro de los golpes militares tan recientes todavía en América Latina: Chile en 1973, Uruguay en 1974, Argentina en 1976.

No idealizo el pasado; no me abandono a la nostalgia. Hombres como Pedro Altares y Jordi Solé Tura tuvieron la mezcla de imaginación política y de templanza necesaria para creer en la viabilidad de un sistema democrático en el que hubiera sitio para todos, pero muchos de nosotros tardamos en aceptarlo de verdad. Nos habíamos rebelado contra la dictadura, pero en realidad no éramos demócratas. Nuestros amigos comunistas habían obedecido a regañadientes la consigna de acatar la bandera roja y amarilla y la monarquía, pero en las asambleas universitarias lo que se debatía alucinadamente era la dictadura del proletariado o la superioridad del modelo chino o el modelo cubano, la vigencia del proyecto de revolución mundial de Trotski o la dudosa posibilidad del tránsito al socialismo desde la legalidad burguesa.

Fue la democracia la que nos hizo poco a poco demócratas; empezamos a serlo en 1977, quizás lo fuimos del todo por primera vez la noche del 24 de febrero de 1981, cuando nos echamos a la calle en una fraternidad provocada de golpe por la conciencia de lo que habíamos estado a punto de perder.

Recuérdalo tú y recuérdalo a otros. En la mañana de diciembre en que leo en el periódico la muerte de Pedro Altares una cola larguísima de gente apacible y festiva aguarda turno para visitar el Congreso de los Diputados, abierto al público en el aniversario de la Constitución. La cola se extiende por el paseo del Prado y la calle de Alcalá hasta la esquina del Círculo de Bellas Artes. Me doy cuenta de que hasta ahora no había pensado de verdad en el doble imperativo que hay en el verso de Cernuda: tan necesario como el recuerdo es el deber civil de contar lo que uno vio con sus propios ojos a quienes han venido después. En 1977, personas como Pedro Altares y Jordi Solé Tura estaban haciendo posible este tiempo presente, esta mañana de diciembre.

El País.com

http://www.elpais.com/articulo/portada/1977/elpepuculbab/20091212elpbabpor_15/Tes/


El juez impide ampliar a Franco la causa contra los SS

diciembre 12, 2009

Rechaza el proceso a destacadas personalidades franquistas.

ÁNGELES VÁZQUEZ – MADRID – 11/12/2009 07:15

El juez de la Audiencia Nacional Ismael Moreno ha cerrado la vía que parecía abrirse para investigar los crímenes franquistas, por la connivencia del régimen con los campos de exterminio nazi. Por eso ha rechazado la petición de las asociaciones de la Memoria Histórica consistente en reclamar los archivos personales de Franco y de su cuñado, Ramón Serrano Súñer. El magistrado también se ha negado a procesar a este último y otras personalidades del franquismo ya fallecidas.

Las víctimas tratan de probar la connivencia entre los dos regímenes

La única de las tres pruebas solicitadas por las víctimas admitida es el testimonio de Bautista Nos Fiblá, que fue liberado de un campo nazi por el propio Serrano Súñer. El magistrado quiere interrogarle, como en su día hizo con otros dos supervivientes: Jesús Tello y Ramiro Santiesteban.

Las pruebas con las que las asociaciones pretendían corroborar la connivencia del régimen de Franco con el nazi han sido rechazadas por el juez, pero volverán a proponerlas a medida que avance la investigación. De momento, el magistrado las cree “innecesarias” para el objeto de la causa, que quedó definido en el auto de procesamiento dictado contra dos ex SS que residen en Estados Unidos.

Genocidio y lesa humanidad

En septiembre, Moreno ordenó la detención de Anton Tittjung y Johan Leprich (un tercero, Johan Kumpf, falleció), como cómplices del genocidio y los crímenes de lesa humanidad del régimenhitleriano. Eran guardias de las SS en campos nazis.

Un superviviente liberado por Serrano Súñer declarará ante el juez Moreno

Las asociaciones de la Memoria quieren acreditar la responsabilidad franquista en estos crímenes a través de ciertas actuaciones, como la consideración que recibían los republicanos exiliados apresados por el Ejército alemán. Las acusaciones entendían que en los archivos personales de Franco y Serrano Súñer habría documentación suficiente para probar estas prácticas. De ahí que también solicitaran el procesamiento por crímenes delesa humanidad de varias personalidades franquistas.

Mientras tanto, los dos ex miembros de las Totenkopf SS que España reclama para juzgarles por los crímenes del nazismo han presentado en el Juzgado informes médicos en los que afirman padecer demencia senil. Tittjung alega, además, sufrir alzhéimer y parkinson. Los informes deben ser aún traducidos al español.

Público.es

http://www.publico.es/espana/277130/juez/impide/ampliar/franco/causa/ss