Del 24 de enero al 31 de enero de hace setenta y un años…»La caída del frente catalán»

Prisioneros republicanos en Barcelona

Caída de Barcelona y retirada republicana:

Al difundirse la noticia de la caída de Tarragona, la retirada se convirtió en una huida caótica de refugiados republicanos de toda la región, incluyendo simples soldados, que pugnaban por marchar hacia la frontera francesa. Francia decidió entonces abrir los pasos fronterizos para dejar entrar en España el material de guerra destinado a la República. La mayor parte de las tropas republicanas estaban ya desmoralizadas por las sucesivas derrotas, por el desaliento que transmitía la enorme masa de refugiados, y en gran parte estaban formadas por conscriptos muy jóvenes (la llamada «Quinta del biberón«) o muy mayores, quienes pese a las exhortaciones de sus oficiales mostraban escasos deseos de combatir y tras varios años de guerra preferían la rendición rápida ante lo que parecía un triunfo inminente de los rebeldes.

El día 24 de enero las tropas franquistas alcanzaban el río Llobregat a las afueras de Barcelona y el gobierno republicano huía a Gerona; algunos milicianos comunistas intentaron defender la ciudad a ultranza mediante barricadas pero sus esfuerzos chocaron contra el desánimo de los civiles y el incesante flujo de refugiados que no albergaban mayores esperanzas. El día 26, al mediodía, las tropas franquistas entraron al centro de Barcelona y ocuparon toda la urbe, sin hallar resistencia.

Tras la caída de Barcelona, los refugiados siguieron su marcha hacia la frontera francesa a pie o en todo medio de transporte disponible, mientras las tropas republicanas oponían escasa resistencia al avance enemigo, se unían a las columnas de refugiados, o se rendían sin combatir. El día 25 el gobierno francés pidió formar una «zona neutral» en territorio español donde pudiesen establecerse los refugiados republicanos bajo supervisión internacional, evitando abrir así los pasos fronterizos a varios miles de civiles españoles, pero Francisco Franco rechazó tal propuesta; ante ello Francia abrió la frontera a los refugiados españoles en la noche del 27 de enero; el 28 de enero 15,000 personas pasaron a suelo francés y en los días siguientes tal número aumentó, los soldados republicanos debieron entregar sus armas a la gendarmería francesa como requisito previo para cruzar la frontera. Los refugiados llegaban agotados tras una larga marcha a lo largo de Cataluña que incluyó cruzar los Pirineos en el frío mes invernal de enero y casi de inmediato fueron establecidos por las autoridades francesas en improvisados campamentos a orillas del Mediterráneo, lugares cercados con alambre de púas y vigilados por la gendarmería francesa, desprovistos de suficientes alimentos y agua, expuestos al viento y la lluvia al carecer de barracas o carpas, y en malas condiciones sanitarias; no obstante Francia explicó tales carencias en el hecho que no se esperaba recibir un flujo de varios miles de civiles españoles en cuestión de tan pocos días, pidiendo entonces ayuda internacional para remediar en parte las graves carencias de los refugiados. Empezaba así para muchos republicanos españoles un largo y difícil exilio.

El avance del bando nacional seguía su ritmo casi sin hallar resistencia, al punto que las avanzadas del general Yagüe (incluyendo italianos, marroquíes y requetés navarros) el 5 de febrero tomaron Gerona, forzando al gobierno republicano a huir esta vez a Figueras, en cuyo castillo el presidente de gobierno Juan Negrín celebró una reunión del gabinete republicano. El día 8 caía Figueras y el gobierno de la Segunda República Española, incluyendo al presidente Manuel Azaña cruzaba también la frontera; el 10 de febrero las tropas franquistas alcanzaban todos los pasos fronterizos y llegaban a los Pirineos, ocupando toda Cataluña.

Consecuencias:

La Ofensiva de Cataluña terminó dejando en poder del bando nacional un importante reducto republicano, en tanto Cataluña poseía valiosos recursos industriales y la segunda ciudad más importante de España, y dejaba toda la frontera francesa bajo control franquista, reduciendo la zona republicana a las regiones del centro y suroeste de la península. El balance militar y estratégico resultaba ahora totalmente contrario a la Segunda República Española y convenció a varios dirigentes republicanos que la guerra estaba perdida. Si bien el presidente del Gobierno, Juan Negrín, volvió a la zona republicana el 10 de febrero, el presidente Manuel Azaña renunció a su cargo y se negó a volver a España al igual que numerosos líderes políticos y militares, incluyendo al general Vicente Rojo. Mientras tanto la victoria franquista implicó la severa represión contra los republicanos que no pudieron fugar a Francia, junto con la supresión de la autonomía de Cataluña y la total prohibición de usar el idioma catalán. Fuera de España, el resultado de la Batalla de Barcelona fue el reconocimiento diplomático hecho por Gran Bretaña y Francia al gobierno de Franco el 26 de febrero y la depreciación casi total de la peseta republicana en los mercados mundiales.

Fuente de la información: Wikipedia,  Diari (Diario) de Arcadi Espases

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