«Queremos saber qué fue de nuestros hermanos»…

13.02.10 -JUANMA VELASCO | SAN SEBASTIÁN.
«Tras dar a luz le dijeron que el bebé había muerto y que fue enterrado. Hace cuatro años descubrimos que no fue así», aseguran.

Las hijas de una mujer de San Sebastián denuncian que su madre fue víctima del robo de niños en el franquismo.
¿Cómo reaccionaría si a los 40 años descubre que tiene dos hermanos a los que no conoce? ¿Y si encuentra «pruebas» que revelan que a su madre primero le «arrebataron, con engaños, a uno de los dos mellizos a los que dio a luz» en 1962, en Cádiz, y que, pasados cinco años, hicieron «lo mismo con otro bebé»? A Adela Carrasco Martínez le «privaron de dos de sus hijos para, supuestamente, darlos en adopción a familias pudientes».
Esta malagueña, afincada en Guipúzcoa, falleció hace cuatro años. Ahora, dos de sus hijas no quieren que lo sucedido quede en el olvido. «Queremos saber qué fue de nuestros hermanos». Según denuncian, el caso de su madre no es el único. «Durante el franquismo, hubo muchos otros hechos similares por la acción de redes organizadas que robaban bebés para darlos en adopción a familias pudientes».
La vida de Adela y su marido, Enrique Díaz, es la de otras muchas parejas que en los sesenta se trasladaron a vivir a San Sebastián. Enrique trabajaba de camionero y pasaba largas temporadas fuera de casa. En esos periodos, Adela regresaba a La Línea de la Concepción (Cádiz), donde vivía la familia de su esposo.
El 5 de noviembre de 1967, el parto del que iba a ser su cuarto hijo le cogió precisamente en el municipio gaditano. «Mi padre se encontraba de viaje en Turquía», relata Flor Carrasco, de 47 años, una de sus hijas.
«El niño nació con un parto con ventosa asistido y, al día siguiente, le dijeron que el bebé había muerto por una insuficiencia respiratoria», explica Cristina, otra de las hijas, ahora con 40 años. Su madre no llegó nunca a ver al bebé. «Acudió mi abuela Joaquina y, tras mucho insistir, le enseñaron un bebé, que no parecía un recién nacido. Mi abuela debió sospechar algo y no sé cómo se las apañó para hacerse una foto con ese niño…», explica Cristina.
El hospital se hizo cargo de las gestiones y el niño, que iba a llamarse Jesús, supuestamente fue enterrado en el cementerio de San José de La Línea. «Hasta aquí todo normal», dice Cristina. Las sospechas comenzaron tras la muerte de Adela. «Mi madre quiso que la enterrásemos en La Línea». En la misma lápida quisieron poner el nombre de su bebé fallecido y la fecha exacta de la muerte. «Como no lo sabíamos con exactitud, fuimos al registro del cementerio. Su nombre no aparecía por ningún lado».
Acudieron al Registro Civil, al hospital donde dio a luz su madre y al museo histórico de La Línea, donde finalmente encontraron la partida de nacimiento. Ahí no quedó todo, también recogieron la partida de Flor, que nació en el mismo hospital, pero en 1962. «Y nos llevamos la sorpresa de que en el documento aparece la inscripción H V, que significa hembra y varón. Al parecer, mi madre tuvo mellizos cuando nací yo, pero a ella sólo le entregaron a una niña», señala Flor. El supuesto hermano mellizo de Flor «es una hipótesis, porque además de este papel no hay nada. Pero en el caso de mi hermano Jesús es evidente que no fue enterrado. ¿Qué hicieron con él?».
«Pensamos que fue destinado a una familia que pagó por él. Ahora tendría 42 años. No sabrá ni que es adoptado». Flor y Cristina no pierden «la esperanza porque hay casos en los que los padres han confesado a sus hijos la verdad. Queremos que se haga justicia, que se investigue y que nos digan qué ocurrió con nuestro hermano».
Norte de Castilla. Enviado por mediación de faceboock por Cristina Díaz Carrasco

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Es triste hablar de desaparición de niños recién nacidos en el siglo 21. Ocurre en la actualidad y en el marco de muchos países del tercer mundo. Pero también en escenarios muy cercanos a nosotros.


Primer_bebe_del_ano

Nos acercamos a la Línea de la Concepción, años 60, nacimientos masivos. Pleno auge de la natalidad en España y son muchas las mujeres que por unas causas u otras, tras un parto complicado recibían la noticia del fallecimiento de sus hijos.

Muchas de estas madres no veían el cuerpo de sus hijos, el protocolo en el paritorio era bien distinto al actual: la mujer estaba sola junto al equipo médico y era habitual emplear la anestesia general en casos complicados donde se retrasaba el nacimiento.

El caso es que estas madres salían del hospital con la certeza de haber perdido a sus hijos. Pero el paso del tiempo siempre desvela la verdad y para estas circunstancias no podría ser menos: en la actualidad hay claros indicios de que muchos de los nacidos fueron cambiados retorcidamente por otros bebés fallecidos.

Sus familias quieren saber la verdad, hoy en la «Noche Despierta» escuchamos el testimonio de la hermana de uno de estos bebés que será ahora un hombre ajeno a sus verdaderos orígenes.

Flor y Cristina muestran la foto del supuesto cadáver. :: DE LA HERA

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