El ‘blog’ de una bibliotecaria del 36…

abril 4, 2010

Sant Andreu recupera su historia a través de los cuadernos de Francesca Farró, que anotó entre 1935 y 1959 las anécdotas del barrio y el centro Ignasi Iglesias.

ANNA FLOTATS – Barcelona – 04/04/2010

Francesca Farró vivió la República, la Guerra Civil y los primeros años del franquismo en el barrio de Sant Andreu de Barcelona. No fue política, ni historiadora, ni periodista, pero trabajó entre cuatro paredes, donde ahora se reúne la historia de esos años. Las bibliotecas no eran simples almacenes de información. En ellas había vida, pasaban cosas. Y la encargada de contarlas era la bibliotecaria. La señora Farró rellenó varios cuadernos con las anécdotas, las incidencias y los cambios que durante 24 años (1935-1959) moldearon el fondo y la forma de la biblioteca pública Ignasi Iglesias, ubicada en la antigua fábrica Can Fabra. Un cuaderno de a bordo que recupera la historia de la biblioteca y, con ella, la de una mujer que dedicó toda su vida a la cultura. Para conmemorar el 75º cumpleaños del centro, una de las bibliotecas públicas más antiguas de Barcelona (empezó con 5.000 volúmenes), se ha digitalizado el primer tomo del diario, que abarca el periodo comprendido hasta 1944.

“Será un domingo que recordaré siempre mientras tenga memoria”, escribió Farró el 1 de febrero de 1938. “Nos fue imposible venir a causa del bombardeo. Mejor dicho, venir sí, lo que pasó fue que el bombardeo nos encontró a medio camino y tuvimos que meternos en un refugio durante mucho tiempo. Cuando terminó, no pudimos encontrar ningún tranvía y, andando, volvimos a casa”.

Con una caligrafía exquisita, sin tachaduras y en un perfecto catalán, Francesca Farró no se limitaba a dar cuentas de la gente que iba a la biblioteca y los libros que leía. Además del inventario, redactaba un sincero diario de vida. “Es difícil precisar el fin de esta lucha espantosa entre hermanos. Actualmente, en Barcelona, el movimiento militar está sofocado y hoy (…) hemos reemprendido el trabajo”. Son las primeras líneas después de casi un mes de silencio: “Durante estos días, España y Cataluña han sufrido y están sufriendo las horribles escenas que comporta una guerra civil (…). El pueblo está todo en armas”, sigue la bibliotecaria el 10 de agosto de 1936.Las bibliotecas públicas empezaron su andadura en Cataluña a principios del siglo XX de la mano de la Mancomunitat y, especialmente, de Eugeni d’Ors. El impulsor de la política cultural y del cambio inspirado en las ideas noucentistes se planteó la renovación de la sociedad catalana a partir de la educación. “El objetivo era hacer llegar la cultura a todo el pueblo y entonces la cultura se significaba en el libro, de ahí la importancia de las bibliotecas”, explica Maria Teresa Miret en Una aportació a la lectura pública del segle XX. Les biblioteques de La Caixa (1923-1993). Eugeni d’Ors tejió la red de bibliotecas populares y fundó la Escuela de Bibliotecarias para preparar al personal cualificado que debía dirigirlas.

Francesca Farró estudió tres años en ese centro y en 1927 estrenó el diario de la biblioteca pública Can Pedrals de Granollers. En sus páginas retrató, en catalán, la dictadura de Primo de Rivera -que otorgó la gestión de las bibliotecas a las respectivas diputaciones provinciales- y la proclamación de la República, que devolvió la dirección centralizada a Barcelona.

La bibliotecaria era rigurosa y muy detallista en sus explicaciones. Durante la guerra, Farró cuenta que la gente joven “no lee demasiado en catalán” y que los más pequeños “rechazan los libros en castellano”, y se refiere a la censura: “Muchos lectores piden revistas extranjeras ilustradas, interesados en conocer la opinión de países extranjeros respecto de los acontecimientos políticos de España, pero (…) la censura ha privado la entrada de estas revistas”. El Manifiesto comunista, de Marx; la revista Foc Nou, del ateneo obrero de Sant Andreu, y varios títulos de Maragall y Verdaguer son frecuentes en las hojas de los años de la guerra, y conviven con el relato de las despedidas de jóvenes llamados al frente, los saqueos, las consecuencias de los bombardeos y la crueldad del hambre. Aunque no era habitual en los diarios que se escribían en la mayoría de las bibliotecas catalanas, el de Farró destilaba sentimiento. En abril de 1938 perdió a su hermano en el frente de Balaguer. “Dios lo tenga en su gloria, que ya lo merece su martirio y resignación (…). No tengo energía para nada”, confiesa. Con el tiempo, los diarios perdieron la impronta personal. El de la biblioteca Ignasi Iglesias dejó de escribirse en 2000. “Ya no tiene sentido”, reconoce la encargada de ponerle el punto final, Laura Padrós.

Después de la guerra y tras una página en blanco en el diario de Farró, llegó la nueva etapa: “El año de la victoria”. A partir de julio de 1939, el catalán desaparece -es momento de las vidas de santos, la historia militar de la guerra en España y libros sobre “los deberes de las casadas”- y Farró empieza a hablar del nuevo director de la biblioteca: “Finalmente, el señor Mateu nos orientó claramente respecto a los libros cuyo ideario exige que sean retirados de la sala de lectura”. La biblioteca popular Ignasi Iglesias pasó a llamarse “biblioteca nacional”, un cambio que se reflejó también en los usuarios del centro. Además de los obreros de las fábricas Hispano-Suiza y La Maquinista, había “bastantes agentes de policía, tanto secreta como armada”.

Tras años y páginas de quejas por el “frío inhumano” que pasaba en la biblioteca, Farró celebró la llegada de la calefacción central en 1943. Pudo disfrutarla durante 14 años. A finales de 1959 dejó la biblioteca y se despidió del diario. A pesar de las directrices del señor Mateu, lo hizo en catalán.

El País.com


Abril…

abril 4, 2010

Abril no siempre trae la primavera. Franco ganó la guerra un primero de abril, hace más de 70 años. Para acordarse de Franco nítidamente hay que tener por lo menos 45 años. Solo quienes tenemos 55 o más podemos asociar el Generalísimo (ahora da risa ese superlativo) a vivencias relacionadas con su régimen nacionalcatólico (puramente castrense al principio, fascista inmediatamente después y de un simple totalitarismo decadente en su última década). Cada vez quedamos menos y por eso hay que refrescar la memoria, porque aquella pesadilla es reeditable.

Franco murió en 1975; el franquismo, no. El franquismo existía antes de Franco y existe aún hoy. El franquismo era, y es, el espíritu de la España profunda, concepto sociológico con ámbito geográfico asociado. Él lo encarnó, lo enalteció, lo elevó al poder y acabó dándole nombre. Frente a republicanos o rojos, denominaciones de un modelo de Estado o de una ideología, los franquistas eran los nacionales, término que evoca las esencias patrias. Los actuales nacionalismos periféricos son un juego de niños comparados con el nacionalismo español de verdad, en cuyo nombre media España se sublevó, provocó una guerra atroz con millones de muertos, mutilados o heridos psíquicos y hundió al país en 40 años de dictadura retrógrada.

Muchas personas de mi edad o mayores han preferido olvidar. Se comprende. Pero una cosa es dejar atrás las pesadillas personales y otra borrar la historia. La realidad de aquellos años ha de ser explicada a fondo a las nuevas generaciones, justamente porque el franquismo latente está tan vivo como entonces. La España profunda quizá no sea tan extensa, pero conserva intacta su oscuridad abisal. Muchos suspiran por volverse a sumergir en ella. Por eso procesan a los jueces que quieren condenarla.

Sostenibilidad

Franco fue el líder pasajero de una sólida actitud intemporal. Lutero, Galileo o los ilustrados franceses dotaron de argumentos a la Europa moderna. En esta parte de los Pirineos fueron referentes anecdóticos y casi siempre denigrados. España entró en la Unión Europea antes que en la modernidad. En España, con uno u otro nombre, lo que más se lleva es el franquismo. Por eso cuesta tanto que penetre el discurso sostenibilista, más que moderno porque es posindustrial.

En Catalunya, no tanto. Somos más republicanos que nacionales. Mucho más. Y, como poco, industriales. Vivimos en la periferia mental europea, pero dentro. Podemos aspirar a un futuro discretamente sostenibilista porque tuvimos un pasado lo bastante industrial (sociológicamente hablando, entiéndase). ¿Cómo vamos a entendernos con la caverna preindustrial, por más leyes de economía pretendidamente sostenible que el ala leída ose enarbolar? «¡Que inventen ellos! El objeto de la ciencia es la vida y el objeto de la sabiduría es la muerte», decía Unamuno reivindicando el misticismo ante el racionalismo. Demasiado nacionalismo español veterocatólico para pensar en términos globales.

Ya lo decía el último comunicado de guerra que los colegiales debíamos memorizar: «En el día de hoy, cautivo y desarmado el Ejército Rojo, han alcanzado las tropas nacionales sus últimos objetivos militares. La guerra ha terminado. Burgos, primero de abril de 1939. Año de la Victoria. El Generalísimo Franco». Más claro, el agua.

http://www.elperiodico.com/default.asp?idpublicacio_PK=46&idioma=CAS&idnoticia_PK=701416&idseccio_PK=1498


1939. Comienza la victoria…

abril 4, 2010

La represión franquista en Jaén fue brutal y hubo días con decenas de fusilamientos.

Un joven ante el monumento a las víctimas del franquismo levantado en Linares . :: IDEAL

04.04.10 – 01:56 – MANUEL MADRID DELGADO

Al final de ‘Las bicicletas son para el verano’, la espléndida obra teatral de Fernando Fernán Gómez que luego fue versionada -magistralmente- para el cine, Luisito habla con su padre y le transmite una vaga esperanza de que, terminada la guerra, sea posible reorganizar sus vidas sin que nada tengan que temer los que no cometieron crímenes durante el conflicto. Pero don Luis -que siendo gerente de una empresa, había colaborado profesionalmente con los colectivizadotes de la misma-, más lúcido y más amargado y más consciente de la realidad nueva de la ‘nueva España’, le pregunta a su hijo si no se ha enterado de que no ha comenzado la paz sino la victoria. La victoria. Esa es la clave que explica lo sucedido en España -y por ende también en Jaén- a partir de que el Cuartel General del Generalísimo emite el famosísimo parte de guerra del 1 de abril de 1939: «Cautivo y desarmado el ejército rojo.», y el resto de la cantinela ya la conocen ustedes.

En Jaén las consecuencias de ‘la victoria’ no se hicieron esperar. A partir del golpe de Estado del coronel Casado se habían resquebrajado definitivamente los postreros resquicios de la autoridad republicana en la provincia. Los últimos días de marzo fueron los de la desbanda general: muchos alcaldes y concejales de partidos de izquierda, en toda la provincia, abandonan sus ayuntamientos y se dirigen hacia Alicante, para esperar el milagro de poder embarcar rumbo al exilio.
Los acompañan dirigentes sindicales y de las colectivizaciones; todos los que pueden huyen, y se quedan sólo aquellos que aún habiendo ocupado puestos de responsabilidad política tienen tranquila la conciencia y limpias de sangre las manos: en muchos casos pagarían cara su ingenuidad y las nuevas autoridades responderían con el encarcelamiento o directamente con el fusilamiento. Sería ese el caso, por ejemplo, de Federico Gaitán, alcalde de Torreperogil y hombre de impecable trayectoria -reconocida su bondad incluso por acérrimos franquistas- al que le fusilan un hijo en Úbeda -en noviembre de 1939- y que moriría en la prisión de Jaén por neumonía, privado de atención médica y esperando juicio.
El vacío de autoridad provocado por el colapso republicano sería rellenado inmediatamente, pues durante la última semana de marzo las tropas nacionales van avanzando por los pueblos y ciudades de la provincia, ocupándolos y constituyendo nuevos ayuntamientos bajo la presidencia -por lo general- de militares de graduación intermedia. En municipios como Úbeda las autoridades nacionales tienen alto sentido institucional y ordenan ‘pasar a limpio’ las actas y decretos de las corporaciones del periodo bélico, para garantizar la continuidad del poder.
Pero la nota dominante en todo Jaén es el inicio inmediato de la represión, de la brutal represión: los nuevos alcaldes y concejales realizan cientos, miles de informes sobre la vida y las ideas de sus paisanos y cientos, miles de personas son apresadas; aunque abundan los fusilamientos inmediatos en las tapias de los cementerios de cada pueblo, lo normal es que sean enviados los presos a las cárceles o centros de reclusión que las nuevas autoridades habilitan, a toda prisa, en los principales núcleos de población.
En esos centros se hacinan presos de toda edad y condición, pero predominan los hombres jóvenes y mayoritariamente dedicados al campo o la industria: la represión se ceba con obreros jóvenes, con padres de familia. Podemos hacernos una idea de las pésimas condiciones de vida de tantos miles de presos sólo con mirar los datos estremecedores del censo de diciembre de 1939 en Úbeda, donde aparecen registrados como vecinos cientos de presos que se amontonan en las antiguas dependencias y corralones del palacio de Josefa Manuel.
Más allá de las cárceles y de las detenciones y de las denuncias, la muerte extiende rápidamente su imperio de ajuste de cuentas por las tierras jienenses y el mismo 29 de marzo, dos días antes del fin oficial de la guerra, son asesinadas las dos primeras víctimas de la represión nacional en Jaén. Se trató de un mecánico de 32 años muerto en Bailén y de un jornalero de 46 años tiroteado en Villacarrillo. A partir de ahí, el listado de muertos apabulla por su número y por las constantes que registran, por la juventud de los fusilados, por la cantidad de esperanzas tronchadas y de familias destrozadas.
Carne de prisión
Desde abril hasta finales de 1939 los ajusticiamientos se hacen, directamente, en las cabeceras de partido, en Úbeda, en Baeza, en Linares, en Cazorla. Allí, los presos son juzgados y directamente fusilados contra las tapias de los cementerios, siendo enterrados con posterioridad en fosas comunes, sin posibilidad de que sus familias recuperen los cadáveres. Cientos de jienenses son pasados por las armas de esta manera, y el calendario represor registra días terribles, como el 4 de noviembre de 1939, donde nada menos que veinticuatro hombres son fusilados en Cazorla. Además de las muertes por fusilamiento, durante este periodo es posible encontrar también registradas muertes más crueles, consecuencia de la terrible tortura a la que son sometidos los presos. Abundan estos casos especialmente sangrantes y dolorosos.
A partir de enero de 1940 se centraliza en la capital todo el proceso de la represión contra la izquierda política y social. Los presos son enviados a la Prisión Provincial: amontonados, se registran muertos por gastroenteritis, neumonía, tuberculosis o, directamente, por inanición. Los fusilamientos en los pueblos se convierten en algo raro, pero la Prisión de Jaén se convierte en una máquina trituradora de vidas y el ritmo se acelera a un ritmo espantoso durante el otoño de 1940 y el invierno de 1941. Hay días en los que son fusiladas varias decenas de personas: el 30 de diciembre, en plena celebración de la Navidad, es uno de esos. Como consecuencia de este ritmo de asesinatos, las autoridades franquistas habilitan una gigantesca fosa común en el cementerio, donde aún descansa miles de cadáveres.
A lo largo de toda la década de 1940, y con más intensidad durante la primera parte, seguirían registrándose fusilamientos y juicios sumarísimos. El último fusilado por el franquismo en Jaén sería un albañil de Mancha Real. Tenía 46 años y fue pasado por las armas el 6 de abril de 1949. Después de su muerte todavía se registran en la Prisión algunas muertes por enfermedades; antes de este postrero fusilamiento el franquismo se había cobrado en Jaén la vida de varios miles de jienenses.
En los listados de nombres es posible reconocer a algunos de los culpables de los hechos más trágicos de la brutal represión ‘roja’, pero muchos de ellos no eran más que hombres honestos, trabajadores humildes, que no amontonaron sobre sus espaldas más pecado que el haber militado en la CNT, el PSOE, el PCE o Izquierda Republicana, o el haber creído que eran posibles en España la libertad y la tolerancia.


Una muestra recuerda a los exiliados de la Guerra Civil…

abril 4, 2010

Los republicanos españoles por testigos se expone en el Ayuntamiento del distrito XIX de París.

Una muestra recuerda a los exiliados. PÚBLICO

PÚBLICO – PARÍS – 03/04/2010 22:30

Una exposición sobre la historia de los republicanos españoles exiliados en Francia aviva el recuerdo del periplo que vivieron cerca de medio millón de personas que abandonaron España al estallar la Guerra Civil.

Los republicanos españoles por testigos se expone en el Ayuntamiento del distrito XIX de París, barrio que históricamente acogió a buena parte de los exiliados españoles que se afincaron en la capital francesa.

“La muestra trata de explicar a las jóvenes generaciones cuál fue el devenir de los españoles y de la España republicana”, comenta Véronique Olivares, la coorganizadora de la exposición e hija de un republicano exiliado que también fue deportado a Mathausen.

Público.es


IU advierte de que la inhabilitación de Garzón provocaría una “reacción popular masiva”…

abril 4, 2010

Avisa al PSOE de que al no querer reformar la Ley Electoral “ha abierto la puerta a que Rajoy llegue a La Moncloa”…

PÚBLICO.ES / EUROPA PRESS – Madrid – 03/04/2010 13:29

Acceso al enlace de la notica con el video de las declaraciones de Cayo Lara sobre el procesamiento a Baltasar Garzón

Se puede decir más alto pero no más claro. El coordinador federal de Izquierda Unida (IU), Cayo Lara, aseguró hoy que desea que el juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón no sea inhabilitado y “pueda continuar ejerciendo la acción que emprendió para sentar en el banquillo a los crímenes del franquismo”, si bien vaticinó que en caso de que eso suceda habrá una “conmoción en la gente demócrata de este país”, acompañada de una “reacción popular masiva”.

“Va a haber una conmoción en la gente demócrata de este país, no sólo la de izquierdas. Esta es una escena que la gente todavía no se la cree. Yo no me la creo, pero vamos a ver los acontecimientos, aunque parece que la transición democrática todavía no ha llegado plenamente a determinados sectores de la judicatura”, planteó el líder de IU en una entrevista con Europa Press.

Según destacó, fue el franquismo el que “llevó a las cunetas a miles de personas que todavía siguen en ellas enterradas sin tener un entierro mínimamente digno”. Añadió que los familiares de esas personas son los que “han pedido justicia, y lo que ha hecho Garzón ha sido hacerse eco de esa posición e intentar llevar adelante un proceso para sentar a los crímenes de ese franquismo en el banquillo y hacer una condena simbólica”.

“Parece que la transición democrática todavía no ha llegado plenamente”

A su juicio, la pretensión de algunos de intentar inhabilitar a Garzón tiene como causa de fondo que “quieren que se siga manteniendo la impunidad de los crímenes franquistas en España, contrariamente a lo que ha pasado en países como Argentina o Alemania, donde la opinión pública y sus democracias se han reconciliado perfectamente con su pasado”.

Para Lara, se podría producir una “conmoción” si Garzón es inhabilitado porque se le estaría dando un “hachazo a la democracia española”. Por eso auguró que “habría una reacción popular desde el punto de vista democrático para poner en cuestión una decisión de ese calibre”.

Se le estaría dando un “hachazo a la democracia española”, asegura

“Espero que Garzón no sólo no sea inhabilitado, sino que pueda continuar con esa causa, ya que al Gobierno del PSOE le faltó fuelle para haber tomado una decisión y haber hecho una Ley de Memoria Histórica que realmente consiguiera los objetivos que reivindican las víctimas de aquel pasado y mucha gente que es solidaria con ellas: la verdad, la justicia y la reparación”, señaló.

Ley electoral

Por otro lado, criticó que tampoco en esta legislatura se vaya a reformar la Ley Electoral, una tradicional aspiración de IU, y lamentó que después de “treinta años de castigo” ahora PSOE y PP hayan “decidido blindar que en España vaya a gobernar siempre uno de los dos, pero no con lo que opinan los ciudadanos, sino con lo que opinen sus futuros aliados de CiU y PNV, que también han votado contra la reforma”.

Lara culpa a PSOE y PP de “blindar” una España bipartidista

Así, censuró que, los dos grandes partidos de España, “el más patriota y otro un poco menos”, hayan decidido que van a pactar la alta política del país con “dos fuerzas nacionalistas que representan a una parte de los ciudadanos de una parte del territorio”, algo que “no ayuda a vertebrar territorial ni socialmente España, sino que camina en la dirección opuesta, además de lo que supone la injusticia democrática de que todos los votos no tengan el mismo valor electoral”.

Lara avisó al PSOE de que con esta decisión de no tocar la Ley Electoral “se ha equivocado y ha abierto la puerta a que Rajoy llegue a La Moncloa en las siguientes elecciones generales, porque se podría dar la circunstancia de que con más votos de izquierda en España tuviéramos un Gobierno del PP por no reformar la Ley Electoral”.

Público.es


Diario de un poeta en ambulancia…

abril 4, 2010

Aparecen las memorias del brigadista James Neugass, perdidas durante medio siglo – El libro aporta una visión vibrante y desengañada de la Guerra Civil española.

James Neugass, afeitándose durante la guerra.- ARCHIVOS DE LA BRIGADA ABRAHAM LINCOLN

TEREIXA CONSTENLA – Madrid – 04/04/2010

James Neugass desoyó a su jefe, Edward K. Barsky. “Tu trabajo es hacer viajes con tu coche y mantener los ojos en la carretera. No tienes que pensar nada ni saber nada”, le había ordenado. Barksy era el Doc, el Mayor, el jefe del primer hospital de campaña montado por los estadounidenses durante la Guerra Civil. Neugass era su chófer, pero también seguía siendo un poeta de origen judío nacido en Nueva Orleans en 1905 que quería saber.

Si no fuera por la vista podría estar en Infantería. Conducir aún me avergüenza”

“Si recibes un cartón de tabaco, lo justo es dar la mitad y esconder el resto”

“-Y después, sólo por divertirse, han vuelto para rematar los hospitales y Tarancón. ¿Cuántas bajas ha habido, Doc?

-Cuarenta y ocho muertos y 20 heridos.

-Pero si han salido de la ciudad 60 ambulancias cargadas.

-Te he dicho que 48 muertos y 20 heridos, Jim.

-Pero…”.

Pero Doc le ordenó no pensar ni saber. No convenía a la moral republicana conocer realmente cuántas víctimas había causado un bombardeo aéreo sobre la localidad de Tarancón (Cuenca), sobrevolada por aviones que habían jugado a confundir a la población -niños incluidos- hasta concentrarla en la plaza mayor y empezar a lanzar granadas de mano, metralla de doble calibre y, finalmente, bombas.

Mirada sin ataduras

Fue el primer encuentro de Jim con la guerra. Y Jim, chófer y poeta a la par, anotó minuciosamente los diálogos, las descripciones, las impresiones y las nostalgias que le asaltaron entre noviembre de 1937 y abril de 1938 mientras se ocupaba de trasladar a Barsky de un frente a otro. El diario de aquellos días tiene un título siniestro: La guerra es bella. Una ironía dedicada a Filippo Tommaso Marinetti, fundador del futurismo y fan de Mussolini, que escribió: “La guerra es bella porque enriquece un prado florido con las llameantes orquídeas de las ametralladoras”.

Bajo ese título se esconde un vibrante libro de memorias, que la editorial Papel de Liar pondrá a la venta este mes y que mereció los elogios de Antonio Muñoz Molina: “Nunca es condescendiente, nunca es narcisista y, a diferencia de otros testigos, no tiene intereses políticos o personales que ventilar. Como español cerré el libro con una sensación de gratitud”.

El texto permaneció inédito hasta su publicación en Estados Unidos en 2008. Al regresar a su país, Neugass se casó, tuvo dos hijos, trabajó de ebanista y publicó una novela sobre la historia familiar, Rain of ashes, en junio de 1949. Corría un maccarthismo intimidante, así que silenció su pasado brigadista en España. Tal vez por ello desistió de publicar aquel diario escrito a mano en Madrid, Aragón, Valencia y Barcelona tras alguna frustrada intentona. No tuvo tiempo de volver a la carga. Neugass murió a finales de 1949, en una estación de metro de Greenwich Village, de un ataque al corazón. Se fue su memoria, pero por fortuna la copia mecanografiada enviada a alguna editorial sin grandes expectativas reapareció en una librería de Vermont ¡medio siglo después!

“Esto es lo más importante que me ha sucedido en la vida. Ese hombre era un fantasma para mí”, dijo Jim Neugass, que tenía un año escaso cuando murió su progenitor. El hallazgo ha recuperado un texto valioso para los lectores y ha desvelado un hombre oculto para sus hijos. A los editores estadounidenses Peter N. Carroll y Peter Glazer les pareció una joya y registraron los derechos a nombre de los Archivos de la Brigada Abraham Lincoln, que conserva la memoria de los 2.800 estadounidenses que combatieron en las filas de la República. James Neugass se ofreció como voluntario a la Agencia Médica Americana para la Defensa de la Democracia Española, que reclutó personal sanitario y recaudó dinero para medicinas, ambulancias y alimentos infantiles. El médico Edward K. Barsky fue el alma de la campaña: en un mes puso en marcha un hospital para atender a los heridos en la batalla del Jarama. A partir de noviembre de 1937, Neugass ejerció como su chófer. A disgusto. Conducir una ambulancia tenía poco que ver con sus deseos. “Si no fuera por la vista, podría estar en la Infantería. Lo de conducir una ambulancia todavía me causa vergüenza. No me gusta la tradición literaria e intelectual de ‘me repugna el horror de la guerra y después escribo un libro”.

Reconcomiéndose mientras lleva a Barsky a un lado y otro, Neugass describe al principio el día a día de la retaguardia: un baile cerca de Villa Paz, la mansión de una infanta reconvertida en hospital, donde “movido por la responsabilidad política bailé con Pepita, la más fea”; o su estancia en el hotel Florida, en Madrid, con tarifas que se abaratan conforme las habitaciones se elevan hacia la línea de fuego de los obuses.

Ante la falta de acción bélica, Neugass se detiene con humor y distancia en pequeñas cosas agrandadas por la escasez: dedica dos páginas a la “ética del tabaco”. “No es deshonroso negar la posesión de cualquier cosa que pueda ser fumada, pero es de pésima educación fumar delante de los que no tienen tabaco. Si recibes un cartón entero de casa, lo moralmente justo es distribuir la mitad y esconder el resto”. No rehúye los ajustes de cuentas biográficos que proporciona la guerra. En Utiel (Valencia) duerme con el teniente Arnold Donowa: “Es la primera vez que he compartido habitación con un negro, y más aún una cama. Mi abuelo había tenido esclavos […]. Ambos sabíamos que yo tenía la oportunidad de acabar para siempre con 100 años de prejuicios. Y eso fue lo que hice”.

Acabó con los prejuicios y acabó en la guerra, rescatando heridos bajo los obuses y sabiendo todo lo que quiso saber. Anotó cada uno de los muertos que habían sido sus íntimos durante horas. Vio lo que los historiadores verían: “Los elementos que condicionan la victoria no se debaten en España, sino en Washington, Londres y París”. Asistió al desmoronamiento de la 15ª Brigada. Presintió el fin: “La muerte se acerca. Sus uñas me han rascado el pelo y he olido su enfermizo aliento en mi nuca”. Pero vivió para contarlo. Aunque él no lo sepa.

El País.com


La foto de José Antonio que Falange quiso manipular. José Antonio, vestido de chaqué para una boda, posó para su amigo, el fotógrafo José Cartagena, en Madrid…

abril 4, 2010

TEREIXA CONSTENLA – Madrid – 03/04/2010

Casi nadie ha visto este retrato. José Antonio Primo de Rivera, vestido de chaqué para una boda, posó para su amigo, el fotógrafo José Cartagena, en su estudio de la calle Montera de Madrid. El fundador de la Falange podría pasar por un actor de Hollywood de los años treinta. Repeinado, elegante, impoluto, demasiado dandy para encarnar el “mártir” en el que le convirtió la Falange tras su muerte en Alicante en 1936.

El líder de la Falange

Retrato de José Antonio realizado por José Cartagena antes de la Guerra Civil.-

FE

(La Falange)

La organización pidió al fotógrafo que manipulase las imágenes de aquella sesión para darle un aire más marcial y adusto. “No les gustaban las fotos que había hecho mi padre porque se quejaban de que daba una imagen de señorito”, recuerda José Cartagena hijo. El fotógrafo se negó.

“Estaba dispuesto a cederles las fotos siempre que se respetasen sus originales”, explica su hijo. Así que los dos retratos captados en una fecha incierta, aunque anterior al comienzo de la Guerra Civil, permanecieron inéditos, salvo algunas reproducciones pirateadas sin autorización de Cartagena, que pueden verse con una simple búsqueda en Internet.

El PAÍS publica este domingo en el suplemento diario Madrid un especial sobre la Gran Vía que incluye una entrevista con el pintor Antonio López, que ha regresado al escenario de la obra que inmortalizó la visión de la arteria vacía al amanecer; un paseo con el arquitecto Rafael Moneo, el único premio Pritzker español y autor de la ampliación del Museo del Prado, y una evocación literaria del escritor y periodista Juan Cruz.

El País.com


Una exposición reivindica el arte en las cárceles de la Guerra Civil…

abril 4, 2010
Noticias EFE
Justino Sanchón.
Salamanca, 4 abr (EFE).-
Una exposición de los dibujantes Pedro Antequera Azpiri y David Álvarez, abierta en el Centro de la Memoria Histórica de Salamanca, reivindica el arte que se realizaba en las cárceles españolas durante la Guerra Civil y el franquismo.
Por ello, la muestra, que permanecerá abierta durante abril y mayo, lleva el título de “Retratos desde la prisión” y en ella se pueden disfrutar las caricaturas que Antequera Azpiri y Álvarez realizaron durante su periplo en las cárceles franquistas, así como las que otros presos hicieron de ellos.
Los dos artistas españoles, que eran pintores, caricaturistas, dibujantes e ilustradores, nacieron en Madrid, desarrollaron una parte de sus carreras profesionales en San Sebastián, donde se conocieron, y, posteriormente, fueron encarcelados en la prisión de Conde de Toreno, en Madrid, aunque David Álvarez fue fusilado en 1940 y Pedro Antequera fue liberado en 1943, tras pasar por los penales de Cuéllar (Segovia) y Las Comendadoras y Yeserías, en Madrid.
A través de sus retratos, el Centro de la Memoria Histórica de Salamanca pretende reivindicar la figura del arte en las cárceles franquistas, que fueron recorridas por “varios cientos de artistas republicanos” y en las que se realizaron obras que recreaban “no sólo el vivir cotidiano de los presos, sino su dolor, frustración y desesperanza”, según relata Francisco Agramunt en el libro que da cobertura a la exposición salmantina.
David Álvarez y Pedro Antequera Azpiri fueron dos de los artistas que recorrieron estas cárceles, dos dibujantes con un perfil creativo muy similar, ya que abordaron campos como la caricatura, la publicidad, el cartelismo y la ilustración.
En la exposición de Salamanca se pueden observar obras de estos dos artistas, entre las que se demuestran el olvido al que fueron sometidos, como el caso de la ilustración que David Álvarez realizó el libro “La niña instruida”, de Victoriano Ascarza.
Según ha revelado el comisario de la exposición, Mikel Lertxundi, la editorial “El Magisterio Español” se preocupó “de borrar su firma en la portada”, un hecho que ocurrió en octubre de 1939, medio año después de ser apresado el artista vasco, y que se volvió a repetir en 1948 cuando se volvió a editar la “Gramática” de Ezequiel Solana y que tampoco reflejaba la firma de Álvarez.
Tanto Pedro Antequera Azpiri como David Álvarez hicieron frente a la Guerra Civil con sus dibujos, por lo que el primero realizaba caricaturas e ilustraciones de corte político y trabajaba en el Negociado de Prensa del Servicio de Investigación Militar, mientras que Álvarez se alistó en las Milicias Vascas Antifranquistas.
Sin embargo, el final de la Guerra Civil fue diferente para los dos, ya que Antequera Azpiri fue detenido y pasó por diversas cárceles franquistas, mientras que David Álvarez fue fusilado en 1940.
Los trabajos que los dos dibujantes hicieron en la prisión, y que forman la exposición, han sido un ejemplo del periplo de los artistas en las cárceles franquistas, donde se fomentaron las actividades artísticas con la creación de Talleres de Artes Plásticas (el más importante estuvo en la cárcel modelo de Valencia), escuelas, revistas, concursos y exposiciones, según señala Francisco Agramunt en su libro de esta muestra.
Todas estas formas de expresión hicieron que los artistas presos se organizaran internamente y reforzaran sus relaciones y la comunicación con el exterior.

Entre ellos estaban Pedro Antequera Azpiri y David Álvarez, quienes recurrieron a la caricatura en su estancia en las cárceles como un intento de “escapar a la terrible situación que estaban viviendo”, según revela el comisario de la muestra.

La Rioja /google noticias


Ni vestigio del franquismo…

abril 4, 2010

Defensa ha eliminado de los cuarteles el 80% de los símbolos de la dictadura – Pendiente de Cultura la estatua de Franco en la base de la Legión en Melilla

MIGUEL GONZÁLEZ – Madrid – 04/04/2010

Más de tres horas de trabajo de una docena de operarios hicieron falta para trasladar a un almacén de la Armada, el pasado día 18, la estatua ecuestre del general Franco que, entre 1967 y 2002, presidió la Plaza de España de Ferrol, mal llamado de El Caudillo. Durante los últimos ocho años, la mole de seis metros de altura y siete toneladas aguardó en un patio del arsenal a que el Ayuntamiento, su legítimo propietario, decidiera su ubicación definitiva. También es de propiedad municipal el monumento que, de 1964 a 1983, se alzaba ante el Ayuntamiento de Valencia y al que Defensa tuvo que buscar acomodo en Capitanía. A muchos les parecía lógico que los cuarteles fueran el último reducto de los símbolos franquistas a medida que éstos desaparecían, con notable demora, de los espacios públicos de las principales ciudades españolas, casi siempre con el pretexto de una remodelación urbanística.

Esta situación ha cambiado radicalmente con la Ley de la Memoria Histórica de diciembre de 2007, cuyo artículo 15 obliga a todas las Administraciones Públicas a tomar “las medidas oportunas para la retirada de escudos, insignias, placas y otros objetos o menciones conmemorativas de exaltación, personal o colectiva, de la sublevación militar, de la Guerra Civil y de la represión de la Dictadura”.

Aunque muchos lo dieran por sentado, incluidos algunos alcaldes, fuentes de Defensa subrayan que los cuarteles no son los lugares más adecuados para conservar símbolos incompatibles con los valores constitucionales que los militares están obligados a proteger, incluso con el sacrificio de su vida.

– 405 objetos en el inventario. El primer paso para aplicar la Ley de la Memoria Histórica fue la elaboración de un catálogo de símbolos franquistas en dependencias militares. En total, se han inventariado 405 objetos, “básicamente, escudos preconstitucionales, placas, bustos, estatuas, vidrieras e inscripciones”, según explicó el pasado día 10 en el Congreso el secretario de Estado de Defensa, Constantino Méndez. La mayoría de estos vestigios (225) se encontraba en instalaciones del Ejército de Tierra, seguidas de las del órgano central (121), Armada (38) y Ejército del Aire (21).

– Más del 80% ejecutado. La eliminación de 321 vestigios (el 80% del total) ya ha concluido y está en ejecución la de otros 80. La solución técnica ha sido diferente en cada caso: el traslado cuando era posible (estatuas), la sustitución (lápidas, escudos) o, en casos extremos, su ocultación a la vista del público. Por ejemplo, se optó por tapar la placa de la fachada del Cuartel General del Ejército del Aire, en Madrid; y se zanjó el asunto suprimiendo la luz que iluminaba unas vidrieras con el escudo preconstitucional en la Academia de Infantería de Toledo.

– 11 objetos amnistiados. La Ley de la Memoria Histórica permite conservar aquellos vestigios que “sean de estricto recuerdo privado, sin exaltación de los enfrentados, o cuando concurran razones artísticas, arquitectónicas o artístico-religiosas protegidas por la ley”. Esto ha permitido a Defensa amnistiar 11 símbolos: un fresco en el Estado Mayor de la Defensa (Madrid); un conjunto escultórico en la Delegación de Defensa en Logroño; sendos escudos en la antigua prisión militar de Mahón, y las comandancias navales de Castellón y Tenerife; unas vidrieras en el Palacio de la Almudaina de Palma y en el cuartel La Rubia en Valladolid; y un grabado en la Escuela Militar de Marín. En la Capitanía de la Armada en San Fernando se salva un ventanal que reproduce el antiguo escudo de la Armada con la corona republicana; y en la base de submarinos de Cartagena, un mural que recuerda a todos los caídos, “con independencia del bando en que militasen”. Se ha descartado quitar el escudo de la antigua hípica de la Academia Militar de Zaragoza porque está previsto demoler el edificio.

– Cuatro consultas a Cultura. En otros cuatro casos, el Ministerio de Defensa ha optado por consultar a la comisión de expertos creada por el Ministerio de Cultura antes de tomar una decisión. Se trata de los escudos ubicados en las fachadas del antiguo Gobierno Militar de Valencia, de la Comandancia General de Melilla y de la Comandancia General del Miño, en Tuy; así como la estatua de Franco en el Acuartelamiento Millán Astray de Melilla. Esta última es la única escultura del dictador que queda en una unidad militar y su presencia se justifica por el hecho de que Franco (representado a caballo cuando era comandante) fue uno de sus fundadores. No parece, sin embargo, que esta razón sea suficiente para que el Ministerio de Cultura avale su valor artístico.

– Ahora, la nomenclatura. Una vez completada la retirada de objetos, el Ministerio de Defensa se propone revisar las denominaciones de instalaciones militares, bases y acuartelamientos. En el Hospital Militar Gómez Ulla de Madrid hay todavía unas dependencias dedicadas a Carmen Polo, esposa del dictador, y en la base aérea de Talavera la Real (Badajoz) existía una calle con el nombre de Legión Cóndor, un caso único en el mundo de homenaje a la unidad nazi que destruyó Gernika.

– Resistencia y colaboración. La eliminación de los símbolos de la dictadura ha tropezado con la resistencia pasiva de algunos mandos militares, los más apegados al franquismo, pero la tarea -realizada sin estridencias y con parsimonia, a lo largo de más de dos años- ha contado con la colaboración, por convencimiento o disciplina, de la mayoría. Sin ayuda de los cuarteles generales hubiera sido imposible completar ni siquiera el catálogo. “Todo ejército necesita símbolos y héroes a quienes honrar, pero deben ser símbolos de unión y no de división entre los españoles”, subraya un experto en historia militar. Si Franco levantara la cabeza, seguramente se caería del caballo.

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