14 M: Duro golpe (trapero).Carta abierta al Señor (JUEZ, pese a algunos) Baltasar Garzón.

mayo 16, 2010

 

Respetado Señor Juez, Baltasar Garzón,

Desde mi humilde posición de ciudadano de a pie, como nieto de victimas del franquismo (mis dos abuelos: Wenceslao asesinado y Eustaquio encarcelado) y como miembro de la A.I. La Memoria Viva, tengo el honor de transmitirle mi admiración por su labor valiente y honesta relacionada con la investigación judicial que Usted y sólo Usted , Juez en la Audiencia Nacional, ha realizado, poniendo de manifiesto los crímenes de lesa humanidad perpetrados en España por la dictadura franquista. Sus Autos quedarán como el apartado imprescindible en los libros  de Historia de España que nuestros hijos tendrán que estudiar para comprender su reciente pasado.

La querella presentada contra Usted, por sectores ultraderechistas, instruida por el juez Varela su admisión a trámite con apertura del juicio oral y la consecuente suspensión de sus funciones como Juez me han provocado un violento dolor.

Su situación laboral actual me parece injusta e inverosímil, consecuencia de haber aceptado nuestras denuncias como familiares de victimas,  por eso nosotros también nos consideramos (co)afectados.

Si su trayectoria profesional y humana es admirada y reconocida internacionalmente no puedo dejar de pensar que, la búsqueda de la Verdad, Justicia y Reparación, en nuestro país, no encontrará un apoyo semejante al que Usted nos ha brindado.

Pese a las lágrimas y la desazón que hemos expresado delante el CGPJ y debajo su despacho de la A.N. juzgado nº5, este triste 14 M 2010, hoy quisiera con estas pocas palabras recoger las suyas propias: “La Justicia universal siempre llega”.

No tengo los conocimientos jurídicos suficientes para argumentar en su favor, solo me queda la libertad de expresión que me permiten mis imágenes que aquí abajo le dedico como un tributo que miles de familias le rinden, Señor Juez.

Los franceses dicen de Usted: “Chapeau Monsieur Le Juge”

Eso quería expresarle: Usted sigue siendo EL JUEZ GARZÓN.

Mi más respetuoso saludo.

Pedro Vicente Romero de Castilla Ramos

Presidente de la A.I. La Memoria Viv@.

 

14 M 2010. Foto R d C (La Memoria Viv@)

14 M 2010. Foto R d C (La Memoria Viv@)

14 M 2010. Foto R d C (La Memoria Viv@)

14 M 2010. Foto R d C (La Memoria Viv@)

14 M 2010. Foto R d C (La Memoria Viv@)

14 M 2010. Foto R d C (La Memoria Viv@)

14 M 2010. Foto R d C (La Memoria Viv@)

14 M 2010. Foto R d C (La Memoria Viv@)

14 M 2010. Foto R d C (La Memoria Viv@)

14 M 2010. Foto R d C/Ana Fuentes (La Memoria Viv@)

14 M 2010. Foto R d C (La Memoria Viv@)

14 M 2010. Foto R d C/Ana Fuentes (La Memoria Viv@)

14 M 2010. Foto R d C /Ana Fuentes(La Memoria Viv@)


Las sombras del mal planean sobre la piel de toro…

mayo 16, 2010

Ya nada sería igual, aquella sombra que no nube, iba cubriendo el cielo como aceite derramado

Un domingo soleado cualquiera en el país de la pandereta, de los toreros, de la paella y la sangría, sonaba en la radio, la folclórica voz de Lola Flores cantando ¿Qué tiene la Zarzamora que a todas horas llora que llora por los rincones, ella que siempre reía y  presumía de que partía los corazones?

El sol se iba apagando, las temperaturas iban bajando  al igual que el ánimo de sus gentes, como si un mal presentimiento se apoderara de todos ellos. Los cielos tornaban grises y oscuros, el ambiente se espesaba tanto como un gazpacho con migas de pan. De repente, las guitarras dejaban de sonar y la gente se miraba incrédula, se miraban unos a otros, sin comprender bien lo que estaba sucediendo, dejando sus vasos de vino y sus cañas de cervezas encima de las barras de los bares, mientras el silencio se apoderaba del ambiente. Las risas de los niños se habían apagado, los parques estaban vacíos, las mujeres no cantaban en los patios y cocinas, los Manolos y Pepes, se habían olvidado de que aquél día se jugaban el final de liga los dos gallos balompédicos, los pájaros ya no cantaban, los perros ladraban y las flores se cerraban y marchitaban lentamente, mientras los frutos dorados caían podridos de los árboles. Todos miraban con incredulidad al cielo, viendo como éste se oscurecía.

Habían leído, oído y visto durante semanas lo de la nube de cenizas por los diferentes medios de comunicación, incluso algunos la habían padecido en algún aeropuerto, pero aquella oscuridad no era normal, aquél frío en mayo no era el  habitual y el malestar que se respiraba era cuando menos insano y agobiante ¿Qué estaba sucediendo? Se preguntaban interiormente.

Ni los científicos, ni los intelectuales, ni los políticos, ni los eruditos en diversas materias, incluidos esos fantásticos tertulianos de radio y televisión que siempre tenían opinión y respuesta para todo, aunque fuese a gritos, eran capaces de dar con la respuesta de lo que sucedía en la piel de toro, eran incapaces de adivinar a qué se debía ese extraño fenómeno. Nadie…, nadie, era capaz  de intuir lo que acontecía.

Él, sentado en su sillón con el semblante apesadumbrado, con la congoja que lleva saber lo que está ocurriendo, con la tristeza de no haber podido ser el guía hacia los Campos Elíseos, él, mientras veía a aquella balanza desequilibrarse total e irremediablemente, y sin capacidad de poder reaccionar ante la imposibilidad de hacer entender a sus conciudadanos que la ceguera popular de más de treinta años había matado definidamente a “Las Horas”, las hijas de Zeus y Temis, Eunomía (Orden),  Dice (Justicia) e Irene (Paz). Él, que sabía que las huestes de manos limpias con yugos y flechas  habían roto de manera casi irreparable el ciclo de las estaciones en el antiguo país de los íberos, es decir, el ciclo de la vida, que se interrumpía para ellos con el vuelo bajo de la gaviota, él, no era capaz de asimilar, al menos de momento, que no cabía ya en aquellas tristes tierras,  mas que una vida anormal, anómala en su  mal llamada democracia. Así que muertas “Las Horas”, aquéllas mismas  que convertidas por los atenienses en Talo, (Tallo), Carpo (Fruto) y Auxo (Crecimiento), dejarían de dar sus frutos de fertilidad terrenal y sobre todo espiritual. Ya nada sería igual. Aquella sombra que no nube, iba cubriendo el cielo como aceite derramado y no dejaría crecer nunca al árbol de la verdad, de la justicia y de la reparación.

Las sombras del mal pasado habían sido liberadas del reino de Hades,  y por tanto, había sido  abierta la caja de Pandora para mal de todas las virtudes, así que ahora, volvían para recordar que el mal prevalece sobre el bien, sobre todo  porque cuando los hombres buenos e impasibles dejan de actuar , el mal ejerce con total impunidad. y campa a sus anchas

Así que él, sí sabía cuando oyó aquella melodía folclórica por quién lloraba la Zarzamora. Lloraba por él, el hombre justo ajusticiado, lloraba por las hijas de Zeus y Temis, y sobre todo, lloraba por todos nosotros, porque a partir de aquél día, sin orden, sin justicia, sin derecho y sin libertad, estábamos todos condenados a vagar por el Tártaro eternamente encadenados al pasado caudillista, mientras las sombras de los nuestros gritaban ahogándose más en el lago Estigia.

Jordi Carreño Crispín

Vicepresidente de la A. I. La Memoria Viv@

...mientras veía a aquella balanza desequilibrarse total e irremediablemente...


Del TOP al Supremo…

mayo 16, 2010

La gran mayoría de jueces y fiscales del franquista Tribunal de Orden Público fue promocionada en democracia.

PERE RUSIÑOL MADRID 16/05/2010

José Francisco Mateu Cánovas (de espaldas) escucha al secretario durante su toma de posesión como presidente del TOP, en 1968. - EFE

José Francisco Mateu Cánovas (de espaldas) escucha al secretario durante su toma de posesión como presidente del TOP, en 1968. – EFE

El 2 de octubre de 1963, Timoteo Buendía bebió más de la cuenta y, cuando vio a Francisco Franco en el televisor del bar, gritó: “¡Me cago en Franco!”.

Gabriel García Márquez aún no había inventado su estirpe Buendía, pero el personaje homónimo le hubiera podido servir de inspiración para encarnar el realismo mágico. El problema es que el ataque de sinceridad fue real y a Timoteo le costó muy caro: fue condenado a diez años de cárcel.

Con Timoteo Buendía se estrenó el Tribunal de Orden Público (TOP), el siniestro instrumento con que el tardofranquismo reprimió delitos como injurias al jefe de Estado o asociación ilícita, en referencia a militancia en partidos y sindicatos no autorizados por el régimen. Él fue la causa número uno. Pero hubo otras 3.797 incluida la célebre 1.001, que en 1972 condenó a la dirección en pleno de CCOO antes de que el Gobierno de Adolfo Suárez lo finiquitara, ya en 1977, y trasladara parte de sus competencias a la Audiencia Nacional.

La Fundación Abogados de Atocha, creada para mantener vivo el legado de los juristas de CCOO asesinados por un comando ultra en 1977, ha editado ahora un CD que recoge todas estas sentencias. Incluye un potente buscador que permite rastrear los nombres y apellidos de las víctimas. Y también los del medio centenar de personas que entre 1964 y 1977 formaron parte de esta máquina implacable que condenaba a diez años de cárcel por gritar “¡Me cago en Franco!”.

La Fundación Abogados de Atocha lanza un CD con todos los fallos

“Este país conoce muy poco su propia historia y creemos que el CD ayudará a mostrar cómo era el aparato represivo del franquismo y a hacer un reconocimiento a las personas juzgadas”, explica Raúl Cordero, director de la fundación. La presentación será el martes en la sede de CCOO en Madrid y está anunciada la presencia del ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba.

El mes pasado, ya en plena ofensiva contra el juez Baltasar Garzón por haber tratado de investigar el franquismo, el TOP volvió a las primeras páginas. Lo citó en el acto de la Complutense el ex fiscal Carlos Jiménez Villarejo: “El auto de Varela dice que la labor de jueces y fiscales a favor de las víctimas de la dictadura es encomiable. ¿Cómo puede decir eso? Pero si estuvieron formando parte del TOP hasta 1976. Fueron cómplices hasta el último día de las torturas de la Brigada Político-Social y nunca abrieron una causa ni siquiera por lesiones durante 40 años”, dijo.

El CD que se presenta el martes muestra hasta qué punto fue implacable el TOP: el 74% de los 3.798 casos acabó en condena, según el exhaustivo recuento del investigador Juan José del Águila.

Identificación total

Bastida: “Los jueces se identificaron totalmente con la ideología franquista”

Además, el Tribunal Supremo casi siempre ratificó sus penas, explica Francisco J. Bastida, catedrático de la Universidad de Oviedo y autor de Jueces y franquismo (Ariel, 1986): “Los jueces se identificaron totalmente con la ideología franquista de unidad espiritual, política, religiosa, sindical, moral y de cualquier índole”, afirma.

Las peculiaridades de la Transición, pilotada por los sectores aperturistas del franquismo y pactada con la izquierda reformista, permitió que los magistrados y fiscales del TOP encontraran acomodo sin problemas en las nuevas instancias democráticas. No sólo no sufrieron ninguna represalia del nuevo poder democrático, sino que la gran mayoría fue ascendido y acabó en el Tribunal Supremo o en la Audiencia Nacional.

Por una cuestión biológica ya no están en las instituciones actuales. Pero como mínimo 10 de los 16 jueces que tuvieron plaza titular en el TOP el 63% del total fueron en democracia magistrados del Supremo o de la Audiencia Nacional. Y todos mantuvieron la Cruz de San Raimundo de Peñafort, la medalla al mérito jurídico instituida en 1944 en el periodo más duro y filonazi del régimen, que también sobrevivió a la democracia.

Destacados miembros del tribunal tuvieron conexión con el PP

“La Transición afectó por igual a toda la sociedad española, incluyendo partidos y, naturalmente, jueces. Todo siguió el mismo patrón y así estamos”, lamenta José Antonio Martín Pallín, magistrado del Supremo. Él mismo forma parte de la sala que juzgará a Garzón, pero al ser emérito no puede participar al tratarse de una causa especial.

El éxito profesional de los ex fiscales del TOP durante la democracia fue muy parecido al de los magistrados. Y los pocos ex que optaron por un camino distinto también tuvieron una carrera exitosa, como Diego Córdoba, que pasó de juez de Instrucción del TOP a abogado de El País, donde recalaron varios periodistas condenados por el infausto tribunal.

La evolución de los miembros del primer TOP, el que arrancó en 1964 con el juicio de Buendía, es ilustrativo: los esfuerzos por hacer cumplir la ley franquista de su presidente, Enrique Amat, fueron recompensados con el ascenso al Supremo ya por el franquismo, en 1971. Los otros dos magistrados de aquel momento también fueron promocionados: José F. Mateu, asesinado por ETA en 1979, estuvo el TOP durante toda su existencia diez años como presidente y saltó al Supremo en 1977. Y Antonio Torres-Dulce se jubiló en 1986 como presidente de la Audiencia de Madrid.

Por su parte, el juez de instrucción, José Garralda, llegó al Supremo en 1980, en sustitución de Amat, que se jubilaba. Y también al Supremo llegaron los dos fiscales del TOP de 1964: Antonio González y Félix Hernández.

De hecho, los tres presidentes que tuvo el TOP acabaron en el Supremo. A los ya citados Amat y Mateu, hay que añadir José de Hijas, que se jubiló en 1986 como presidente de la Sala Segunda, la misma que juzgará a Garzón.

Uno de los tres presidentes del TOP dirigió la sala que juzgará a Garzón

Algunos de estos magistrados fueron muy cercanos a dirigentes que luego militarían en el PP, como Manuel Fraga y Margarita Mariscal de Gante. Fraga dedicó a Amat “cálidos elogios” cuando fue nombrado, según el Abc del día siguiente. Y ya en democracia, cuando el ex TOP Luis Poyatos se vio envuelto en una polémica por haber contribuido, en tanto que fiscal de la Audiencia, a poner en libertad a un mafioso que acabó huyendo, Fraga salió raudo en defensa de “la justicia”.

Una década después, Mariscal de Gante, ministra de José María Aznar, intentó aupar a Poyatos como fiscal jefe de la Audiencia. No lo logró. Pero quedó claro que Mariscal compartía la devoción de su padre, el juez Jaime Mariscal de Gante, por Poyatos, con quien había coincidido en el TOP. Como su amigo, Jaime Mariscal de Gante también vio recompensada su labor en el TOP con una plaza en la Audiencia Nacional.

Público.es


“Hay venganzas, luchas de poder que al final se lo llevan todo por delante”…

mayo 16, 2010

ENTREVISTA: La defenestración de Garzón JOSÉ RICARDO DE PRADA Magistrado de la Audiencia Nacional.

José Ricardo de Prada, en una imagen de 2007.- JESÚS URIARTE

NATALIA JUNQUERA – Madrid – 16/05/2010

Llegó a la Audiencia Nacional cuatro años después que Baltasar Garzón, en 1990, desde un juzgado de instrucción de Bilbao. José Ricardo de Prada (Madrid, 1957) estuvo en los plenos de 1998 de Argentina y Chile y en el caso Pinochet. Llevó la ponencia del caso Scilingo. Y entre 2005 y 2007 fue magistrado para los crímenes de guerra de la Corte de Bosnia Herzegovina. Ahora participa en un proyecto de la UE para asesorar a jueces y fiscales en Colombia como experto en Derecho Penal Internacional.

  • “Es la segunda vez que despido a colegas echados de mala manera”
  • “No sé cómo voy a vestir la toga el lunes como si no hubiera pasado nada”
  • “Actuar por miedo, plegándose a las presiones del poder, eso es prevaricar”
  • “Quiero pensar que los jueces seguirán actuando sin el ‘síndrome Garzón”
  • “Sin duda, Garzón es un buen juez y un magnífico compañero”
  • “La Ley de Amnistía no es aplicable de ninguna manera al delito de genocidio”

El viernes salió a despedir a Baltasar Garzón a las escalerillas de la Audiencia y mañana, asegura, será el lunes más cuesta arriba de su carrera profesional. Votó a favor de la competencia de Garzón para investigar los crímenes del franquismo, la causa por la que su colega ha sido acusado de prevaricación. Acepta esta entrevista porque está preocupado “como juez y como ciudadano” por lo que resume como “la profunda capacidad de causar injusticia que tiene la justicia”.

Pregunta. ¿Cómo se siente?

Respuesta. Del enfado del viernes he pasado a la desolación. Me encuentro profundamente desmoralizado, no por mí, sino por mi profesión, que ha sido prácticamente toda mi vida en los últimos 25 años. Es por mucho más que Garzón. Todos sabemos que asumimos riesgos en nuestra profesión, pero esto va mucho más allá. Hay venganzas, luchas de poder por medio, que al final son las que se llevan todo por delante. Es la segunda vez que despido a compañeros queridos que son echados de mala manera de la Audiencia Nacional por razones semejantes y no creo que pueda resistir una tercera. No sé cómo me voy a vestir la toga el lunes, como si nada hubiera pasado, cuando lo que se siente en estos casos es la profunda capacidad de causar injusticia que tiene la justicia.

P. Como los jueces Clara Bayarri y Ramón Sáez Valcárcel, usted votó a favor de la competencia del juez Baltasar Garzón para investigar las atrocidades del franquismo. Si Garzón prevaricó, ¿usted también?

R. Voté en favor de la competencia de la Audiencia Nacional porque estoy totalmente convencido de que es así. Lo explicamos en un voto particular, creo que muy sólido, que me temo que muy poca gente se ha leído. Baltasar Garzón aplica un derecho que compartimos no sólo los tres magistrados que votamos en favor de su tesis, sino muchísimos otros magistrados y juristas de otros países, incluido nuestro Tribunal Constitucional, que están de acuerdo con ese valor del Derecho Internacional en la protección de los derechos humanos contra los ataques más graves. En una palabra, es un derecho contra la barbarie. Sorprendentemente, en los programas de formación para los jueces españoles no se enseña nada sobre ese derecho, de forma muy diferente a lo que ocurre en otros países de nuestro alrededor. Por ejemplo, en la escuela de la magistratura francesa forma parte de los programas de formación de jueces y en ocasiones invitan a jueces españoles y de otros países. En septiembre próximo habrá en París un curso sobre el Derecho contra la barbarie. Se trata de simplemente de una confrontación de opiniones, de formas de ver y entender el derecho y eso, lo diga quien lo diga, no es prevaricar. Es simplemente ejercer la libertad de interpretación de las normas jurídicas, y eso está en la esencia de la independencia de los jueces y es consustancial con nuestro modelo constitucional de Estado de derecho.

P. ¿Qué pierde la Audiencia Nacional sin Baltasar Garzón?

R. Sin duda a un buen juez, y los que estamos allí, a un magnífico compañero. Baltasar Garzón es una buena persona. La justicia española, en general, probablemente pierda mucho más. Se puede discrepar con él, pero también se le deben reconocer todos sus méritos, que son muchísimos. Ha protagonizado episodios únicos en la historia, no solo de la jurisdicción española, sino del mundo, en los que otros jueces y fiscales hemos tenido la suerte de acompañarle. Tuve la fortuna profesional de participar en el Tribunal que juzgó el caso Scilingo, referido a la dictadura Argentina, y de redactar la sentencia. Sin la instrucción llevada por este juez no hubiera sido posible. Espero sinceramente que el Tribunal Supremo termine sabiendo calibrar la situación y volver las cosas a su sitio.

P. Como juez, ¿ha detectado irregularidades en este proceso? ¿En la celeridad, en los procedimientos llevados a cabo para la suspensión de Garzón?

R. Se pueden tener opiniones. Las situaciones lo permiten, pero sinceramente no creo que las mías vayan a ningún lado. Respeto siempre el trabajo de los otros jueces y tribunales cuando aplican legal y éticamente el derecho.

P. ¿Cree que esta situación podría repetirse? ¿Que le puede pasar a otro juez? ¿Que la suspensión de Garzón afecta a la independencia judicial?

R. Se entiende mal lo que ha pasado. Lo que está pasando y sí, lo debo reconocer con sinceridad, que causa preocupación y desasosiego. No obstante, quiero pensar que los jueces españoles seguirán dictando sus resoluciones, no bajo el síndrome del miedo, llámese síndrome Garzón o Sección Cuarta, sino por aplicación estricta del derecho, aunque en un mundo como el actual, que evoluciona y se supone que se civiliza cada día más y donde por ello la protección de los derechos humanos debería tener cada vez más sentido, la interpretación del derecho nos exija más y más a los jueces y eso tenga sus riesgos. Actuar por miedo, plegándose a las presiones del poder, por comodidad o pensando en las ventajas que ello puede reportar, eso sí que es prevaricar.

P. ¿Considera que se pueden investigar unos crímenes incluso ante la posibilidad de que no existan culpables?

R. Se investigan delitos de los que se tienen constancia, se aseguran las pruebas y se busca a los culpables. Que se encuentren o no, no es lo esencial, es una mera circunstancia. En el 95% de los delitos que se denuncian no se encuentra a los culpables, y en ese caso es necesario sobreseer y por supuesto no se deja de investigar, porque eso sí que podría llegar a ser delictivo.

P. ¿Cree que las víctimas tienen alguna vía judicial abierta todavía para conseguir lo que piden?

R. El tema de las fosas, aunque es muy fácil de explicar -en el sentido de que resulta increíble que a estas alturas España sea prácticamente el único país del mundo en donde no se hayan acometido políticas públicas eficaces para solventar el tema de los desaparecidos y no se haya hecho frente al pasado de una vez por todas con valentía y arrojo, aunque sin ánimo de venganza ni de crispación-, desde la perspectiva judicial es tema es más complejo, en el sentido de que es necesario determinar de qué forma se hace, quién es el competente, qué ley se aplica, cómo opera la ley de amnistía, etcétera.

P. El principal argumento esgrimido contra la decisión de Garzón de abrir una causa contra el franquismo ha sido la Ley de Amnistía. ¿Cuál es su opinión sobre el alcance de esta ley?

R. Desde luego, mi opinión a este respecto es que la Ley de Amnistía tuvo su valor y su importancia en su momento. He tenido ocasión de analizar recientemente algunos casos y su aplicación o no aplicación entonces a ciertas situaciones causa cierta perplejidad en el momento actual. Su aplicabilidad en este momento a ciertas situaciones requiere un análisis muy cuidadoso. De todos modos, de ninguna manera se le puede dar el valor que algunos pretenden, de ley de punto final que blindaría e impediría cualquier investigación sobre los crímenes del pasado. Eso sería cuando menos inconstitucional. Mi opinión es que de ninguna manera es aplicable a determinados delitos. Me refiero especialmente al delito de genocidio, crímenes contra la humanidad, crímenes de guerra, que van mucho más allá de los meros delitos políticos que eran los previstos en la Ley de Amnistía. Pronunciarse jurisdiccionalmente en ese sentido creo que es perfectamente defendible y, de verdad, no creo que tenga nada que ver con prevaricar.

El País.com


Reparación a las víctimas de Franco y ETA…

mayo 16, 2010

Si se suman los años de la dictadura franquista y los años de actividad terrorista de ETA, el total viene a ser similar, pero el balance de víctimas es obviamente mucho mayor a favor del régimen que represalió duramente a los vencidos en la Guerra Civil. Durante casi cuarenta años, la paz de Franco fue una guerra contra todos aquellos que se opusieron a su victoria y también contra todos aquellos que pretendieron enfrentarse a su dictadura. Lo que nunca llegamos a imaginar fue que, llegada la democracia y transcurridos más de treinta años desde su instauración, los hijos de las víctimas del franquismo enterradas sin nombre en fosas y cunetas a lo largo y ancho del país estarían pendientes de la reparación y dignidad debidas a sus muertos.

Acabamos de saber que un grupo de ocho presos históricos de ETA, distantes ahora de la organización terrorista, han suscrito una carta en la que plantean nuevos pasos para que sea posible un proceso de paz en el País Vasco que silencie para siempre las armas. Entre esos pasos no podía faltar la necesidad de reconocer y reparar los daños causados a las víctimas del terrorismo. Según el libro Vidas Rotas, presentado el pasado mes de febrero en Madrid, son 857 las víctimas mortales ocasionadas por la banda desde 1968.

Con toda seguridad, el criterio de esos presos no coincidirá con el de quienes al frente de ETA pretenden seguir manteniendo una lucha armada tan inútil como exangüe. No se dan cuenta de que el clima de violencia en que pretenden seguir dándose algún sentido ya no tiene caldo de cultivo posible en la sociedad vasca. Bastaría sólo un poco de inteligencia para que lo comprendiesen, pero ya sabemos que eso es difícil cuando lo que prima es el fanatismo y la irracionalidad.

A la vista de la vergonzosa suspensión cautelar del juez Baltasar Garzón por haber abierto la primera causa penal a los crímenes del franquismo y la radical oposición del Partido Popular a la Ley de Memoria Histórica, estoy por asegurar que este país nuestro sólo dará los pasos definitivos hacia una convivencia política en paz y concordia democrática cuando la Iglesia deje de tener bajo su cruz el sepulcro de Franco y el Estado dé sepultura como debe a las víctimas del dictador. Es muy difícil sostener una concordia cívica sobre un arsenal de muertos/desaparecidos sin paragón en el mundo e inimaginable en la Unión Europea.

+@Diario del Aire


Hienas negacionistas…

mayo 16, 2010

Desde que empecé con estos apuntes en noviembre de 2008, el nombre de Baltasar Garzón ha aparecido con frecuencia en ellos. No podía ser de otra manera, pues el denuedo quijotesco del juez ha sido para mucha gente –y me incluyo– una inspiración para seguir luchando, cada uno a su manera, contra los miserables negacionistas de este país, contra los David Irving en versión española, empeñados en no reconocer nunca que aquí hubo un régimen genocida al que incumbe pedir cuentas. Ahora que la jauría de fieras se ha salido con la suya, logrando con ello cubrir de lodo el buen nombre de la democracia española en el mundo, ¿cómo no padecer la más lacerante de las vergüenzas ajenas y no sentirse desesperado ante la afrenta que todo ello supone para las víctimas, sus familiares y la verdad histórica?
No puedo evitar tener presente, este aciago viernes 14 de mayo de 2010 en que escribo, la etiqueta colgada por James Joyce alrededor del cuello de la Irlanda mezquina de entonces, siempre dispuesta a hundir a sus mejores: “La vieja cerda que se come su propia lechigada”. El autor de Ulises, hoy gloria nacional incontestada, hablaba desde su amarga experiencia personal. No olvidó nunca cómo sus compatriotas acabaron con la carrera del gran político que fue Charles Parnell. Y recibió en sus propias carnes las flechas envenenadas de la envidia.
La envidia. El odio a quien brilla con luz propia. La mentira: hubo matanza en Paracuellos pero en Badajoz no pasó nada. Si escribir en España es llorar, también lo es, a veces, ser hispanista. Hoy, por ejemplo.


Esta guerra no ha terminado…

mayo 16, 2010

Las organizaciones franquistas que denunciaron a Baltasar Garzón y los compañeros de viaje que apoyaron su causa, con el juez Luciano Varela en papel destacadísimo, celebran a estas horas la victoria lograda con la expulsión del magistrado de la Audiencia Nacional. Pero no deberían dejarse llevar por la euforia. Han ganado una batalla, pero esta guerra no ha terminado.

Para empezar, con su acoso a Garzón, los nuevos inquisidores han conseguido que los medios de comunicación más prestigiosos del mundo ensalcen la figura del juez, recuerden su lucha para evitar la impunidad de los crímenes de lesa humanidad y muestren su asombro ante un país donde los franquistas siguen campando a sus anchas en determinadas instancias judiciales. Como es lógico, nada destacable dicen ni de los falangistas que denunciaron a Garzón ni del juez-asesor que instruyó la causa, pues son para esos medios internacionales unos completos desconocidos.

Además de una campaña de imagen mundial en favor de Garzón, los nuevos inquisidores han logrado que muchos ciudadanos tomen conciencia de que las víctimas del franquismo han sido las grandes olvidadas de la Transición y de que ese abandono debe ser reparado.

Y, desde luego, queda por conocer el desenlace del juicio en el Tribunal Supremo. Habrá que ver si hay suficientes magistrados a los que no importe tirar su buen nombre a la papelera de la historia a cambio del mezquino objetivo de condenar a Garzón en contra del criterio de la Fiscalía, de la jurisprudencia y del sentido común.