EL DESPRECIO INTERESADO POR LOS DAÑOS COLATERALES…

mayo 30, 2010

A estas alturas de esa película de terror (en el amplio sentido de la expresión, y cada taliban se palpe las puñetas) titulada “Los tirantes de Correa”, ya incluso el vulgo más lego sabe que en la trama para defenestrar al magistrado Garzón son multitud de hilos los que se entrecruzan y ahogan la voluntad popular, cuidando que nadie entienda ese calificativo, que hace referencia al pueblo soberano, confundiéndolo con el apodo intencional de los adoradores de las gaviotas corruptas.

Esa confusión de intencionalidades espurias juega a favor de las estrategias de distracción en el juego macabro al que tantos intereses impresentables nos han conducido. En el escandaloso procedimiento contra el magistrado de la Audiencia Nacional existen varias líneas maestras, en especial la que persigue la anulación de todo lo actuado para desenmascarar a los corruptos y corruptores que actuaron bajo la sombra volandera de esas gaviotas podridas. Ese es el objetivo primero, que nadie se engañe. Existe un director de orquesta que busca interpretar la copla de la impunidad (tan apreciada por la derechona española) y al que ya señalé desde estas mismas líneas, que parece que ya no va a afrontar la responsabilidad máxima que le corresponde por haber enviado a la tumba, mezclados y con prisas, a sesenta y dos honrosos militares de España que volvía de cumplir con su deber. Como un escalón más de ese embrollo desesperado por la impunidad de tanto sinvergüenza, ahora la acusación “popular” se ha fijado en la labor del ministerio público que justificó en Ley las grabaciones para evitar el “blanqueo” fraudulento, ordenado desde prisión por imputados en esa red de ciénaga y financiación ilegal. Y las dos fiscales del caso, Myriam Segura y Concha Sabadell, han cosechado el apoyo de la Asociación de Fiscales (de tendencia conservadora) y de la Unión Progresista de Fiscales, contra lo que ya se perfila como un nuevo capítulo de este esperpento. ¿Parará en algún punto de racionalidad esta búsqueda desesperada de impunidad para la red de Correa, de sus cómplices, encubridores y beneficiarios?

Estas reflexiones vienen a cuento de observaciones, legítimas y dolidas, de personas que se sienten desamparadas en la búsqueda de Justicia, Verdad y Reparación para los 140.000 desaparecidos. No nos equivoquemos. El hecho de que el juez (cuyo nombre omite alguna de estas personas, con justificado cansancio) esté en el centro de este embrollo impresentable es sólo un indicio, cierto y notable, de que estos sinvergüenzas no tienen en cuenta que “siempre hay niños por medio”, como cantaba en su día Serrat para denunciar que los canallas no piensan en los daños colaterales cuando buscan sus objetivos. En nuestro caso esos daños son muy importantes y si sólo miramos el dedo que apunta a la luna corremos el riesgo de no verla.

Francisco González de Tena

Madrid, 30 de mayo, 2010.

NOTA DEL AUTOR: Acompaño la invitación que he recibido con algo de premura por lo escaso del tiempo, con la configuración del programa de intervenciones en la Mesa a celebrar en la Casa de América (plaza de Cibeles) el próximo viernes día 4 de junio.

Plaza de Cibeles, 2. 28014 MadridEspaña. Tel. 91 595 48 00
http://www.casamerica.es
Viernes, 4 de junio de 2010
18:00 h.
Entrada libre hasta completar el aforo
Jornada
Contra el olvido:
Identidades buscadas, identidades encontradas
PARTICIPAN
Marcos Ana
POETA Y ESCRITOR

Martha Bello
PSICOANALISTA

Estela de Carlotto
PRESIDENTA DE LA ASOCIACIÓN ABUELAS DE PLAZA DE MAYO DE ARGENTINA

Francisco González de Tena / SOCIÓLOGO y ESCRITOR


Están construyendo un monumento fascista en el pueblo de Alora(Málaga)…

mayo 30, 2010


30/05/2010

Queremos hacer un llamamiento a la izquierda, teniendo en cuenta que organizaciones ultraderechistas como Falange, manos limpias, etc., que deberían estar ilegalizadas por su ideología fascista y en el caso de falange ser cómplice y mano ejecutora de los crímenes lesa humanidad cometidos por el fascismo español, que están siendo apoyadas por los jueces herederos del franquismo los cuales juraron lealtad al régimen fascista del Dictador, recrecidas por la impunidad del franquismo, apoyadas por la ley de amnistía del 1977, la cual ha sido calificada por la O.N.U y varias organizaciones internacionales de derechos humanos, como ley de punto final y por tanto ley que nació nula de pleno derecho, siguen campando a sus anchas y organizando actos legales en los cuales se sigue haciendo apología fascista con total impunidad.

Hace pocos días en el periódico local de ÁLORA (Málaga) aparece un artículo suscrito por Antonio Garcia Diaz, en el que se anuncia que se va a hacer un monumento al Beato Juan Duarte, monumento que se construye en el lugar donde fue asesinado, terreno dado por el dueño del “Restaurante los Caballos” y que cuenta con la aprobación de la Agencia Andaluza del agua (Junta de Andalucía). El monumento consiste en un arco de 4,30 m. de altura y una gran cruz de hierro dentro del mismo.

Este monumento pretende hacerse con dinero de la “divina providencia”,(43.170 euros) pidiendo la colaboración ciudadana, ya que todo aquel que lo desee puede ingresar su donativo en un número de cuenta de Caja Sur.(caja intervenida por el banco de España, que pertenece a la iglesia en su mayoría).

Lo primero que queremos recordar a los ciudadanos del pueblo, es que en las fosas comunes que hay en el antiguo cementerio (castillo de Álora) descansan y no en paz aproximadamente 200 compañeros republicanos, que fueron asesinados por los fascistas de una manera cruel y cobarde. Queremos recordar que dichos compañeros fueron asesinados por defender la legalidad constitucional, defender la republica que fue legalmente constituida tras la huida del Borbón, defender los valores de libertad, igualdad y fraternidad, defender los derechos de hombres y mujeres, que por primera vez habían sido reconocidos en una constitución republicana.

Repudiamos los asesinatos cometidos por personajes incontrolados que después del golpe militar del 18 de Julio del 36, crímenes que nunca fueron organizados ni apoyados por el gobierno republicano, sino que éste los enjuició y condenó, llegando a ejecutar a los responsables, como paso con los que fueron acusados del asesinato del beato Juan Duarte.

No podemos admitir que se les siga dando validez a las fábulas creadas por la iglesia para justificar sus actos de barbarie cometidos en todo el territorio nacional, recordemos que la iglesia fue cómplice del franquismo y tenemos constancia de que en algunos casos mano ejecutora.

En unos momentos tan fundamental para la historia de España, en los cual las asociaciones memorialistas están haciendo un importante trabajo de recuperar la memoria, con el fin de desenterrar las ideologías de izquierda que defendieron hasta la muerte mas de un millón de personas en este país y que llevaron a las cárceles y a los campos de trabajo a la mitad de la población española, que condujo al exilio a más de medio millón de personas, los cuales se tuvieron que enfrentar al fascismo internacional en la segunda guerra mundial, o a la dictaduras latinoamericanas como la de Pinochet.

La ultraderecha fascista de nuestro país sigue esgrimiendo su poder contra la izquierda, volviendo a hacer homenajes como el que le dedicaron en Málaga a Utrera Molina, suegro del actual Alcalde de Madrid, ciudad en la que se le cambia el nombre al parque Aluche para nombrarlo como  “Parque Arias Navarro.

La iglesia hace un año aproximadamente beatifica a más mártires asesinados por las hordas marxistas, en la cual uno de los beatificados fue el Beato que nos ocupa Juan Duarte, como colofón de barbaridades la iglesia del pueblo de Álora pretende hacer otro monumento fascista en el pueblo con su gran cruz a los caídos por dios y por España, con el único fin de volver a recordar que ellos fueron los vencedores. En un país en el que con mucho trabajo y poco a poco se van eliminando símbolos fascistas apoyándonos en una ley pobre de memoria historica, en el pueblo de Álora se pretende levantar uno, ya que consideramos que esta cruz representa a el gran número de cruces que después de la guerra se construyeron en todo el país para recordar a los caídos por dios y por España. Cuya representación más grandiosa esta expuesta en el valle de los caídos.

Desde el Foro por la memoria de Málaga, queremos reivindicar el derecho de las victimas de verdad, justicia y reparación, como establece naciones unidas para las víctimas de crímenes de lesa humanidad, a la vez reivindicamos un trato digno a nuestros antepasados asesinados por el fascismo en el antiguo cementerio de Álora.

Queremos conocer de una vez sus nombres, sus historias, sus ideologías, exigimos que en dicho cementerio sean colocados los nombres, y con claridad se especifique que fueron víctimas del franquismo, no podemos tolerar que todo quede oculto en el olvido y la juventud no conozca su historia reciente, desde aquí gritamos con todas nuestras fuerzas no al fascismo.

A la vez queremos hacer constar nuestro mas enérgico rechazo a la construcción de monumentos que vuelvan a enaltecer al fascismo español, no podemos consentir que con la escusa de la iniciativa popular (práctica común para la construcción de monumentos fascistas en la dictadura), desde la derechona se quiera volver a recordar la victoria facciosa con cruces a los caídos por Dios y por España.

Nos preguntamos si estas iniciativas no abren heridas.

Enviado por : info@memoriahistoricamalaga.org


Los crímenes que España no investiga…

mayo 30, 2010

Las víctimas del franquismo asisten impotentes a la obstrucción de la Justicia.

PERE RUSIÑOL / DIEGO BARCALA / ÁNGEL MUNÁRRIZ MADRID / SEVILLA

Imágenes de desaparecidos en la Guerra Civil y el franquismo, en la manifestación de apoyo al juez Baltasar Garzón en Madrid el pasado abril. - FERNANDO SÁNCHEZ

Baltasar Garzón ya está lejos de España, en La Haya, aunque sigue a un paso de sentarse en el banquillo por haber intentado investigar los crímenes del franquismo.

Mientras, los juzgados que heredaron su polémica causa van avanzando todos juntos en la misma dirección: archivar sin investigar. Salvo excepciones, la respuesta suele ser la misma en los juzgados territoriales, en las Audiencias Provinciales e incluso en el Tribunal Constitucional, que ya ha denegado el amparo cuando se le ha solicitado.

Ante el acoso de la fiscalía y de la propia Audiencia Nacional que acabó quitándole el caso, Garzón se inhibió a finales de 2008 en favor de 46 juzgados territoriales, cifra que posteriormente fue creciendo hasta más de 60.

A esos juzgados remitió el juez material para investigar más de 114.000 desapariciones y crímenes que el fiscal de la Audiencia Nacional consideró “delitos comunes” y no de lesa humanidad. Según la jurisprudencia internacional, los crímenes de lesa humanidad no prescriben y no pueden ser amnistiados.

Sobre el papel, España está investigando estos asesinatos, como resaltó a principios de mes la jueza argentina María Servini de Cubría para explicar por qué no admitía a trámite la querella presentada por las víctimas españolas. Pero la realidad es muy distinta. Un análisis exhaustivo de los 46 juzgados que recibieron inicialmente la causa troceada es tajante: un mínimo de 26 (casi el 60%) ya ha archivado sin investigar ni escuchar a las víctimas.

Cuestión de competencia

El porcentaje de juzgados que no investiga es, en realidad, mucho más alto. Ello se observa mejor si se plantea al revés: de los 46, únicamente tres han dado pasos relevantes en la dirección que impulsaba Garzón: de un lado, Aurora María Fernández, de Granada ,y Miguel Ángel Aguilera, de El Escorial, han planteado una cuestión de competencia para que el sumario vuelva a la Audiencia Nacional al considerar que se trata de crímenes de lesa humanidad.

Garzón se inhibió a finales de 2008 en favor de 46 juzgados territoriales

Del otro, la jueza de Benavente (Zamora), Tania Chico, asumió la tesis de los “delitos comunes”, pero abrió una fosa por orden judicial, estuvo al pie de los trabajos en la recuperación de los cuerpos de los fusilados y se hizo acompañar por agentes de la policía judicial para investigar las causas de la muerte y el enterramiento de las víctimas.

Chico se limitó a cumplir la Ley de Enjuiciamiento Criminal, que lo exige cuando se encuentran restos de muertos con signos de violencia, algo excepcional en las causas heredadas de Garzón. Miguel Ángel Martín, en Palencia, que recibió la causa con posterioridad, también investiga: al menos ha tomado declaración a testigos de asesinatos.

Los 17 juzgados restantes del listado inicial están en stand by. Los abogados creen que algunos ya han sido archivados, a la espera de la notificación. Y otros están a la espera de que el Supremo resuelva la cuestión de competencia planteada por Granada y San Lorenzo de El Escorial.

Motivos para archivar

Los motivos para archivar se repiten en todos los juzgados: se trata de delitos prescritos o no tipificados en el momento de los hechos el Código Penal no incorpora la lesa humanidad hasta 2003 o fueron perdonados por la Ley de Amnistía de 1977 o es tarea de la Ley de Memoria Histórica aclarar los casos particulares.

Los motivos para archivar se repiten en todos los juzgados

Cuando los autos se recurren, las Audiencias Provinciales ratifican lo decidido en primera instancia, con la única excepción de la de Burgos, que el pasado enero obligó al juzgado de Villarcayo Merindad al menos a practicar diligencias.

Las Audiencias son más duras que los juzgados de instrucción. El auto de archivo dictado el 2 de abril en la Audiencia de Zaragoza reproduce uno previo de la de Badajoz en el que consideran el propósito de las víctimas “de indudable interés histórico y antropológico”. Y en la de Madrid citaron ya los autos de Luciano Varela como si fueran jurisprudencia. Las víctimas ya no esperan nada de la Justicia española.

Público.es


Las historias que los jueces no quieren escuchar…

mayo 30, 2010

Los juzgados ni siquiera llaman a declarar a los familiares. Estas son algunas de las historias que los juzgados han preferido no escuchar.

PERE RUSIÑOL / DIEGO BARCALA / ÁNGEL MUNÁRRIZ MADRID/SEVILLA 30/05/2010

Claudio Sánchez Salset.

Claudio Sánchez Salset.

El Tribunal Supremo ha apartado a Garzón, y 26 de los 46 juzgados españoles que ‘heredaron’ su causa han archivado ya los casos. Pero nadie ha podido borrar las historias que motivaron las denuncias. Las familias empujan para localizar los restos de las víctimas, exhumarlos y tratar que se haga justicia y que los crímenes de lesa humanidad no queden impunes. Los juzgados ni siquiera llaman a declarar a los familiares de las víctimas. Estas son algunas de las historias que los 26 juzgados han preferido no escuchar.

Claudio Sánchez. El alcalde que quiso quedarse con su gente

Llegó a alcalde de su pueblo, Arroyo de San Serván (Extremadura), y los fascistas no sólo le mataron: quisieron arrancar su nombre de la faz de la tierra, como si nunca hubiera existido. La familia de Claudio Sánchez Salset, fusilado a los 40 años el 19 de septiembre de 1936, sigue esperando el acta de defunción, un registro, un papel.

Todo el mundo sabe ya que los restos no se encontrarán. Su propio hijo, entonces con 14 años, fue a buscar leña y se encontró con los zapatos y calcetines del padre, junto a sus restos, devorados por la jauría. Aquel mismo día, el chico mismo fue detenido y vejado por falangistas. Claudio, ebanista y militante del PSOE, era concejal cuando estalló la guerra. El alcalde huyó y él lo sustituyó: quiso quedarse con su gente.

Su bisnieta, Libertad Sánchez, cuenta que tras el golpe de Estado contra la República, “los falangistas locales fueron encerrados en la Casa del Pueblo y algunos exaltados querían matarlos”. “Mi bisabuelo fue de los que lograron disuadirlos de esta atrocidad recalcando que eran vecinos, que tenían familias y que no se podía matar a las personas por su ideología”, explica Libertad. Y añade: “Muchos le dijeron: ‘Aquellos a los que salvas hoy, mañana te darán muerte”. Y así fue.

Tras la muerte, el acoso a la familia, el robo de sus pertenencias, el saqueo permanente. Y la presión para que la viuda, Isidora, firmara el acta de defunción de Claudio, donde tenía que reconocer que su marido había fallecido por muerte natural en su casa. No lo hizo y las represalias continuaron durante décadas, implacablemente.

El ex alcalde que sirvió al Estado y nunca abandonó a los suyos sigue sin existir para la España democrática de 2010. Libertad y toda su familia sigue a la espera del acta de defunción.

Es ella, la bisnieta, quien ha ido a los tribunales: se niega a aceptar que en 2010 el Estado mantenga borrado el nombre de Claudio Sánchez Salset y de los 4.000 fusilados en Mérida.

La Audiencia Provincial de Badajoz ya ha sepultado sus esfuerzos y el de las asociaciones de memoria. Eso sí, archivó tras loar el “indudable interés histórico y antropológico” de su propósito.

Jerónima Blanco. “Jugaron al tiro al plato con su hijo pequeño”

 Los falangistas acudieron como cada noche a casa de Isaac Cabo para detenerlo por ser un sindicalista buscado. Su mujer Jerónima, embarazada de 6 meses, y su hijo Fernando aseguraron que no estaba desde el interior del hogar. A las tres de la mañana, los pistoleros perdieron la paciencia y rompieron la puerta a culatazos de fusil. Sacaron a la calle a Jerónima y la asesinaron a tiros. “La vecina de enfrente pudo verlo todo a través de la ventana y siempre me contó cómo al niño lo tiraban al aire y lo tiroteaban como si fuera tiro al plato”, relata Abel, el sobrino nieto de Jerónima.

La fuente principal con la que ha contado Abel para recuperar los detalles de la muerte de Jerónima ha sido la memoria de su abuela Amalia y los recuerdos de la vecina que presenció la masacre. “El único que ha intentado hacer algo en este país para saber qué pasó ha sido el juez Baltasar Garzón y mira los palos que le están cayendo”, señala el familiar.

Tras el archivo del juzgado de Ponferrada, Abel se puso en contacto con la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) para tratar de exhumar los cuerpos de Jerónima y Fernando. “Estaban en la parte de atrás de la finca donde estaba la casa donde los mataron. Recuperamos incluso la medallina del niño”, cuenta.

La ARMH entregó los restos analizados genéticamente de Jerónima y Fernando a la familia de Abel el pasado febrero. “Una semana después del entierro, como si fuera el destino, murió mi abuela Amalia, que pidió que la enterráramos con Jerónima y el niño. Y eso hemos hecho”, explica Abel.

El único homenaje público que recibieron estas víctimas fue una calle en León con su nombre. La calle de Jerónima Blanco y Fernando Cabo está situada en la misma vía de la ciudad donde fueron fusiladas miles de personas durante la represión desatada tras el golpe de Estado de 1936. Entre los que murieron allí está registrada la muerte del capitán

Lozano, abuelo del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, que se mantuvo fiel a la legalidad republicana. Abel lamenta que el Ayuntamiento de Ponferrada (PP), donde está el lugar del delito, no contribuyera al homenaje.

Rufino Balbás. Quedó libre, pero los falangistas lo asesinaron

Rufino Balbás nunca escondió su militancia: fue un miembro destacado de Izquierda Republicana, el partido de Manuel Azaña, en la provincia de Burgos. Por esto los falangistas se ensañaron con él.

El día después del golpe, una quincena de fascistas le fueron a buscar a casa y se lo llevaron en camioneta. Se volvió a saber de él el 27 de julio, en la prisión provincial de Burgos. Pero para sorpresa de los más exaltados, el 19 de agosto quedó libre y sin cargos.

Y aquí volvieron los falangistas, a terminar lo que habían empezado: lo localizaron en el autobús que le llevaba de regreso a casa y se lo llevaron a Villarcayo, a una escuela que habían convertido en prisión. Esa misma noche fue fusilado, junto a otros republicanos, y enterrado en una fosa en la cueva de Humarraña, en Merinidad de Montija.

En junio de 2009, meses antes de que Falange se querellara contra el juez Baltasar Garzón, activistas del Foro por la Memoria encontraron restos humanos en la cueva. Ahí estaba la hija, de 90 años, con la esperanza de dar sepultura digna a Baltás. Y llegó la jueza de guardia, Eva Cevallos. Según el Foro de la Memoria, todos tuvieron que soportar “un comportamiento insultante. La jueza se mofó del trabajo que hacíamos con sarcasmos y risas”.

El auto de archivo llegó muy poco después. Sin ni siquiera diligencias, pese a los restos encontrados. Y ya firmado por el juez titular.

María Labarga. Una madre que aún busca a su verdadera madre

 María Labarga, de 42 años, siempre dudó de que su madre fuera realmente su madre. Y poco después de dar a luz ella misma, empezó a investigar.Primera sorpresa: la dirección de Tortosa donde consta su nacimiento es una pensión y la dueña de siempre dice que allí nunca nació nadie.

Segunda sorpresa: la hija de la dueña de la pensión aparece en las fotos del bautizo. Ante la evidencia, balbucea “nerviosa” excusas sin sentido, cuenta Labarga. Más sorpresas: la comadrona que certificó el parto admite que no lo atendió y que firmó porque se lo pidió una amiga comadrona, ya fallecida. Por si fuera poco, todos los que aparecen en las fotos del bautizo resultan ser parientes de la comadrona fallecida.

Los historiadores estiman en miles los niños fueron robados por el régimen franquista, ya sea para reeducarlos o simplemente con fines lucrativos. Pero al juzgado de Burgos no le interesan las sorpresas que descubrió Labarga.

Juan Bort. “Mi abuela intentó evitar que se lo llevaran”

Nacido en Rociana del Condado (Huelva) alrededor de 1907, Juan Bort Picón, tonelero de profesión, murió fusilado el 7 de septiembre de 1936 en un lugar aún por determinar.

“Los falangistas lo montaron en un coche y lo llevaron a Almonte. Su esposa intentó evitarlo poniéndose ante el coche, pero le dijeron que igual les daba matar a uno que a dos. Fue asesinado porque era un comunista más o menos destacado”, cuenta su nieto Francisco Palomo, de 42 años. Dejó a su muerte una esposa embarazada, Carmen Padilla, que al poco tiempo alumbró una niña, Juana Bort Padilla, de 73 años ahora, y en cuyo nombre continúa luchando Francisco Palomo. No es fácil. Toda la familia tiene dudas entre si está enterrado en La Palma o en Niebla.

 “Mi abuela siempre dijo que era en La Palma, aunque no podemos saberlo. Es sobre todo una lucha simbólica”, asegura. La forma de saberlo, dice, es investigar ambas fosas. “Pero no podrá ser. Se han archivado los dos casos”, asegura Palomo, que aún confía en la vía administrativa.

El juzgado de La Palma, apoyado por la fiscalía, archivó la investigación. La Asociación Andaluza de la Memoria Histórica lo recurrió ante la Audiencia Provincial, que desestimó el recurso con los mismos argumentos que el juzgado: la prescripción del delito. El juzgado de Moguer tampoco investiga la fosa de Niebla.

Luisa Muñoz. “El cura la denunció por un lío en la procesión”

“Poco antes del 18 de julio se encaró con el cura de Santa Amalia en Semana Santa y le recriminó su vestimenta porque incumplía una especie de orden del Gobierno republicano. Eso bastó para marcarla porque fue el mismo párroco el que la denunció”.

Esa versión es la que Pedro Díaz, de 63 años, tiene de la muerte de su suegra, Luisa Muñoz, tiroteada hasta la muerte junto a su hijo de 17 años, José Cerrato, en 1936.El hijo de Muñoz fue herido por los falangistas cuando trataba de requisar trigo de una finca por orden de la República. Fue llevado a un hospital de Mérida y cuando se recuperó volvió junto a su madre Luisa al pueblo, que ya había sido tomado por los golpistas.

Llegando a pie por un camino a Santa Amalia, los falangistas les asaltaron, mataron y enterraron junto a un camino.El mismo cura que denunció a Luisa bautizó años después a sus hijos supervivientes e incluso llegó a casar a Pedro. El yerno de Luisa lucha ahora para que la propietaria de la finca donde está enterrada junto a su hijo permita la exhumación de sus restos.

“Se niega en rotundo porque dice que a ella le mataron los rojos a un familiar. La diferencia es que ella pudo recuperar el cuerpo y ahora no permite que los demás hagamos exactamente lo mismo. Y eso que han pasado 70 años”, explica resignado Pedro.

Familia Tornero.  “Enterraron a mi familia como si fueran perros”

Los pistoleros de Falange se ensañaron en el verano de 1936 con la familia de Lucio García Tornero. “Asesinaron a mi abuela Florentina, a dos de mis tías y a otro tío”, explica este extremeño de 67 años. “Todos eran jornaleros del campo, todos analfabetos. No sé qué compromiso político tuvieron, pero seguro que mi abuela no pertenecía a ningún partido”, reivindica.

Las mujeres de la familia Tornero Quintana sufrieron la peor de las represiones. “Las detuvieron, las sacaron a barrer las calles, les raparon la cabeza y les dieron aceite de ricino”, explica Lucio. Todo el pueblo pudo ver la humillación de sus tías y su abuela, que además fueron puestas a recolectar yerbajos en los bordes de los caminos.

“En el caso de mi familia, fueron los propios falangistas del pueblo los que se encargaron de fusilarlas. Y encima no lo hicieron de madrugada como en otros asesinatos sino que lo hicieron a plena luz del día. Mi familia vivió siempre en el pueblo conviviendo con los verdugos que los enterraron como perros y ahora no nos han dejado llorar”, lamenta.

Lucio sólo ha podido sacar una conclusión de la reconstrucción histórica del drama familiar: “Los falangistas buscaban lo que les pidió el general Mola, sembrar el terror haya donde hubiera enemigos. Si no, no se explica”

Arsenio Fuertes.”Sólo era secretario municipal, no era político”

Arsenio Fuertes era un simple secretario municipal de La Robla (León) que cumplía estrictamente con su función pública. “El ayuntamiento estaba en manos de la CEDA y había un auténtico despilfarro. Mi tío no pertenecía a ningún partido pero denunció el asunto al gobernador de  León y eso le pasó factura tras el golpe de 1936”, explica Lourdes Morete, de 51 años de edad.

Arsenio, a sus 56 años, fue llamado a presentarse en el cuartel de la Guardia Civil. “De ahí no salió. Le dijo a mis tías y mi abuelo que no se preocuparan que él no había hecho nada”, destaca Lourdes. La represión en La Robla se llevó por delante al farmacéutico, al médico y demás personas destacadas del pueblo. La familia Fuertes, entre las que había dos maestras emigraron al Bierzo.

Lourdes Morete consiguió encontrar el pasado 4 de febrero sus restos, pero no ha podido identificarlos por su mal estado debido a la acidez del terreno y la humedad. “Conseguimos encontrar el lugar exacto de El Rabizo donde fueron enterrados porque encontramos el valioso testimonio de un hombre que estaba esos días haciendo el servicio militar en la zona. Al parecer presenció el enterramiento. Incineraremos juntos a todos los que fueron asesinados”, explica.

Público.es


Baltasar Garzón, en nuestra memoria…

mayo 30, 2010

jarzonnn

Por| Pablo Varas

Han pasado más de setenta años de la Guerra Civil Española y en todas las cunetas de este país hay muertos pidiendo ser identificados. Hay fusilados con los mismos ojos de horror como los encontrados en las fosas de Pisagua, en el norte de Chile. En algún lugar de Viznar está enterrado Federico García Lorca, en ese inútil intento de hacerlo desaparecer, ese poeta que tanto y tan bien le cantó en homenaje al hombre y a la libertad. Sabemos que sus asesinos fueron falangistas.

Quedan aún en todos los pueblos de España, ancianos que bajan la mirada cuando recuerdan esos días oscuros, cuando la prepotencia y el fanatismo llevando el fúsil y el crucifijo y entonando “cara el sol” salían a matar rojos, sencillamente porque había que matarlos por ser rojos.

Vamos a recordar un caso.

Vamos a recordar la historia de Arturo Lodeiro, para que nadie la olvide, de eso se trata todo este asunto.

La carta está fechada en Madrid el 27 de abril de 1940.

Adorada esposa:

En este momento realizo mi voluntad por la cual puedo llamarte al final de mi vida, esposa mía, y a mi niña hija verdadera. A pesar de que  los momentos no son agradables, al menos me cabe la alegría de haber cumplido contigo como Dios manda. Ya, querida nenita, puedes llamarme esposo, y cuando hable de nuestra Julina de mí, le digas que su papaíto la quería mucho por ser hija tuya y por quererte copo jamás quise. Tú, Julia mía, procúrate una relativa y sana felicidad. No le des a mi nena un padre que sea malo.

Un beso hasta dejar la vida, para ti y la niña.

El día antes de ser fusilado, las autoridades penitenciarias autorizaron que se realizara la ceremonia de su casamiento por poderes con Julia Muñoz, que se encontraba ya en sus últimos días de su embarazo. No llegaron nunca a caminar por las calles como marido y mujer.

Julia Muñoz guardó como tesoro los pequeños mensajes con algunas líneas escritas en el papel para el tabaco que Arturo Lodeiro le enviada clandestinamente desde la prisión, escondidos entre las bastillas de sus pantalones. Ella falleció en el 2000 a los 91 años.

El último recado enviado desde la prisión dice: “El miércoles próximo te mandaré para que te compre unas yemas, pues he vendido el tabaco (….; Mándame el pantalón viejo”

En los archivos de Instituciones Penitenciarias hay un documento que grafica el valor que tenía la vida en esos tiempos, los del franquismo, esos…, los antepasados del Partido Popular y de Falange Española.

“Arturo Lodeiro ingresó en prisión el 14 de junio de 1939. Entregado el 27 de abril de 1940 al piquete de ejecución para dar cumplimiento a la sentencia de muerte. Delito: No consta”.

Pero la memoria va por el lado contrario de la impunidad, en la que insisten de manera reiterativa la corrupta derecha española y el Tribunal Supremo. Iniciar un proceso en contra del juez Garzón, que tiene algo de Copernico, es abandonar a las víctimas de período más oscuro y terrible en la historia del pueblo español, proceso histórico inconcluso en  la memoria reciente.

La derecha sólo guarda respeto para sus muertos, esos que les interesan por los buenos dividendos que les genera. Los poderes fácticos intocables en España son los que nada dijeron cuando en el gobierno de José María Aznar, con fondos del gobierno, se exhumaron los restos de los españoles de la División Azul que estaban enterrados en Rusia. Ningún Ayuntamiento donde gobierna el Partido Popular ha aportado dinero para la Agrupación de Memoria que trabaja para encontrar los restos de los represaliados por el franquismo.

Los vencedores y sus herederos insisten una y otra vez que el pasado debe quedar así, con más de 120.000 desaparecidos, pero hoy los nietos vivos aspiran legítimamente a conocer el destino de sus abuelos. Sabemos que fueron fusilados después de haber sido sometidos a juicios, en algunos casos, donde pensar de izquierdas era delito grave. Los vencedores nos intentan refregar en la cara quienes fueron ellos en esos años y pretenden que el suelo sea nuestra eterna mirada.

La tozuda memoria no puede olvidar a 16 curas ciudadanos del norte, fusilados por los franquistas, que resuenan hasta hoy por los pueblos del País Vasco. La memoria se resiste a enterrar la idea de Cruzada Nacional sostenida por la iglesia para legitimar el alzamiento militar de Franco. Pero contra ese muro de la ignominia se debe levantar la memoria activa y constante, esa que no acepte el “no se puede decir” o “eso ya pasó”

De la misma manera que los hechos se resisten a llenarse de polvo, tenemos en Antígona de Sófocles algunos apuntes que nos dan algunas luces para ayudar al entendimiento.

Creonte: Tienes que saber que jamás el enemigo, ni aún muerto, es amigo.

Antigona: Tiene que saber que nací no para compartir con otros odios, sino para compartir amor.

Creonte: Entonces ve allá abajo y, si tienes que amar, ámalos a ellos (los muertos), que, mientras viva en mi no ha de mandar una mujer.

A Baltasar Garzón le debemos agradecer de su trabajo muchas cosas, pero hay unos minutos y una determinación que son de un extraordinario valor, aquellos en que asumió la responsabilidad de demostrar que el ex Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas Chilenas era de verdad un ladrón, un cobarde y un asesino. Aquello también ayudó a desvelar el pacto que se había sellado entre la Concertación y la FFAA.

El calendario de su oficina marca el 16 octubre, también en una habitación en el 8° piso en The London Clinic…

“A esa hora, la 13.30 en el juzgado n° 5 no queda un alma. Garzón se asoma a la nave donde trabajan los funcionarios. Sólo ve a uno, que recoge ya sus bártulos. Le dice “no te vayas”, y el se encierra en su despacho.

Piensa muy rápido, como un torrente. También con egoísmo. Con esa prudencia realista que busca amarres y seguridades, y que tanta veces deja a los hombres cruzados de brazos: “Y por qué coños tengo yo que meterme en este berenjenal? El fiscal lo ha recurrido todo: Argentina, Chile y la Operación Condor. ¡Todo! La Sala está pendiente de revisar si como Audiencia Nacional somos o no somos competentes. Esto no es saltar al vacío y sin red. Esto es saltar yo en “mi” vacío. Si me equivoco, me equivoco yo, me la pego yo, me juego la carrera yo… ¡Me la juego de verdad! Y tengo familia… Ah, encima no puedo consultar con nadie. Se han ido todos…

Coge un bolígrafo Pilot azul, unos folios y el primer caso de la lista del Plan Condor: Edgardo Enríquez, chileno, secuestrado y torturado en Argentina…” (1)

Claro, el resto ya lo sabemos todos, y que agradecidos estamos.

Notable Baltasar Garzón por caminar muy lejos de la mediocridad.

“¿Juez moderado? Sí, porque puede equivocarse, pero cuando se tiene el poder de aplicar la Ley, los errores deben ser los menos ( Baltasar Garzón)

(1) Garzón. El hombre que veía el amanecer. Pilar Urbano. Plaza & Janes, S.A. primera edición: febrero 2002.

Enviado por Nieves García Catalán a La Memoria Viv@ vía faceboock

http://www.granvalparaiso.cl/v2/2010/05/23/baltasar-garzon-en-nuestra-memoria/

NOTA DEL EDITOR:

Éste artículo puede tener su origen en el editado por la periodista  Natalia Junquera, la cual realizó un espléndido trabajo sobre Arturo Loderiro y su familia para El País. “Boda y muerte en un día · ELPAÍS.com” http://www.elpais.com


REPORTAJE: HISTORIA: La mirada de acero de la Legión Cóndor…

mayo 30, 2010

Las fotografías muestran un auténtico catálogo de aviones de guerra. Un grupo de militares de la Legión Cóndor observa un bombardero italiano Savoia-Marchetti.- FOTOGRAFÍA DE LA FUNDACIÓN JOSÉ MARÍA CASTAÑÉ

JACINTO ANTÓN 30/05/2010

El álbum fotográfico inédito de un miembro anónimo de la célebre unidad muestra qué fría e inhumana era la visión de los voluntarios alemanes que participaron en la guerra civil española.

“Volamos y combatimos, por la libertad de los españoles nacionales”. Es la inscripción que figura, junto a un “arriba España” y un dibujito del yugo y las flechas, en la primera página del álbum fotográfico inédito de un voluntario de la Legión Cóndor, la célebre unidad enviada por Hitler para apoyar a Franco en la Guerra Civil y que inmortalizó a Gernika por el sutil procedimiento de arrasarla. El álbum contiene alrededor de 200 fotografías que muestran escenas de la vida cotidiana de la Legión Cóndor: aviones de todos los modelos del contingente, en vuelo y en reposo; combates aéreos y terrestres, paisajes bombardeados, instalaciones, algunos momentos de ocio de los militares, imágenes de aliados italianos y españoles, prisioneros, muertos… Las instantáneas ofrecen una visión muy particular, como es lógico, de la contienda y no solo documentan interesantes aspectos técnicos de la Legión Cóndor y su lucha, sino que también revelan detalles de la mentalidad de esos combatientes alemanes en suelo extranjero.

Cañón antiaéreo Flak 18 de 37 milímetros con los artillos Johan, Franz y Fred- FOTOGRAFÍA DE LA FUNDACIÓN JOSÉ MARÍA CASTAÑÉ

  • La mayoría de los voluntarios alemanes llegaban con su cámara al cuello. Curioso turismo del espanto
  • Apenas hay algunos detalles de calor humano y ninguno de compasión, duda o remordimiento
  • Los otros álbumes que se han conservado muestran lo mismo: falta de sensibilidad y ninguna empatía con los españoles

No conocemos el nombre ni el rango del dueño del álbum, actualmente propiedad de la Fundación José María Castañé –que posee una extraordinaria colección de documentos relativos a los conflictos bélicos del siglo XX–. Ni siquiera sabemos si se trataba de un piloto, de un miembro de los servicios de apoyo en tierra de la unidad o de su grupo antiaéreo (hay numerosas instantáneas de los famosos cañones Flak 30 de 20 milímetros –ametralladora– y Flak 18 de 37 milímetros). Lo variado de las fotos y el hecho de que el autor no aparece identificado en ninguna de ellas deja abierta cualquier posibilidad. En todo caso era un tipo ubicuo, vio mucha acción y estuvo envuelto en bastantes fregados. Nunca llegó a dominar el español, como manifiestan algunas de sus numerosas anotaciones macarrónicas en las páginas –”Fotos parra (sic) la patria española”–. No parece que sintiera especial interés por el país y sus habitantes. Los civiles, las grandes víctimas de la guerra, jamás aparecen retratados. La del anónimo militar del álbum es una visión puramente castrense, de alma de acero interesada sobre todo en la tecnología de las máquinas de muerte y su siniestro rendimiento. Apenas hay algunos detalles de calor humano y ninguno de compasión, duda o remordimiento. Tampoco emanan las fotos ese reverso del coraje que forma parte de la experiencia más intensa y valiosa del soldado: el miedo. Nuestro alemán de la Legión Cóndor es alguien con el que difícilmente congeniaríamos. Eran gente especial los legionarios alemanes: el general Volkmann, por ejemplo, segundo comandante de la Cóndor, gustaba de aprovechar cualquier fiesta para subirse a una mesa e intentar tocarse la oreja con el pie. En fin, por lo menos mientras hacía eso no estaba bombardeando.

Confeccionar un álbum parece haber sido todo un pasatiempo habitual entre los miembros de la Legión Cóndor. La mayoría de los voluntarios alemanes llegaban a España con su cámara de fotos al cuello. Curioso turismo del espanto. Les encantaba, al parecer, tener un testimonio de su aventura. Los otros álbumes que se han conservado muestran una visión similar a la de nuestro militar: falta de sensibilidad y ninguna empatía con los españoles.

“Es cierto lo que dices, la Legión Cóndor no sentía respeto ni simpatía por los españoles en general, ni siquiera por los franquistas”, señala Antony Beevor al preguntarle sobre ello. “La única persona a la que parecen haber respetado era al general Juan Vigón, jefe de Estado Mayor de Mola; por lo demás, expresaban desdén y desprecio, como muestran los diarios de Wolfram von Richthofen, que alardeaba de que el liderazgo militar del bando de los sublevados estaba prácticamente en manos de la Cóndor”. Beevor ha buceado en la psique de Richthofen: utilizó profusamente los escritos del tercer comandante en jefe de la Legión Cóndor y primo del célebre Barón Rojo al escribir su libro La guerra civil española (Crítica, 2005).

Cuando uno pasa, retirando cuidadosamente las protectoras hojas de papel de seda, las páginas del álbum, que no se distingue externamente del que cualquiera puede tener en casa con fotos de la familia (aunque luego dentro lo que uno guarda son imágenes de la boda y no de Messerschmitts), se asoma a verdaderas ventanas de la historia. La impresión es más fuerte aún porque en la pared de la sala de consultas de la fundación madrileña, como si te estuvieran echando el aliento en el cogote, cuelgan retratos firmados del estricto Richthofen y de su patrono, Hermann Goering, el despiadado jefe de la Luftwaffe. Para crear más ambiente, sobre la mesa hay un auténtico gallardete de la Legión Cóndor, perteneciente al sargento Heinz Dung, que muestra juntas las banderas de Falange, Marruecos y Portugal y el Fascio y la esvástica, además de la silueta de un avión en picado y un antiaéreo de 88 milímetros.

En la primera página del álbum figura a lápiz la inscripción “LC 88” (el 88 es el número que se le otorgó a la Legión en el seno de la fuerza aérea alemana). En sucesivas instantáneas, ordenadas y documentadas con rigor germánico, podemos ver un verdadero y exhaustivo catálogo de los aparatos de la Cóndor: Junkers Ju 52 (“Olle Adelle”, vieja Adela, escribe el dueño del álbum), Messerschmitts Bf 109, Heinkels He 45 y He 70, o una extraordinaria foto de dos Junkers Ju 87, los famosos Stukas, de los que hubo muy pocas unidades en España (se calcula que 12), repostando. Una imagen de tres Stukas en vuelo como siniestras gaviotas oscuras con alas invertidas está anotada orgullosamente: “Stuka greift uns ar”, ataque de nuestros Stukas. No menos entusiasmo transpira la frase debajo de la foto de tres Heinkel He-111: “Und beste bomber in spanischen krieg”, nuestro mejor bombardero en la guerra española.

Un caza Messerschmitt 109 está identificado como “Maschine von Major Handrick”. Gothard Handrick, jefe de la Jaddgruppe 88, el grupo de caza de la Cóndor, fue uno de los top guns de la legión, con 5 derribos, y luego en la II Guerra Mundial conseguiría otros 10 (y sobrevivió, hasta 1978). El tipo era, además, un atleta olímpico que ganó la medalla de oro de pentatlón en los Juegos de Berlín de 1936 (curiosa forma de celebrarlo, irse a pegar tiros a España). Otras fotos muestran Dorniers 17 (“lápiz volador”), cazas Heinkels 112, la famosa avioneta de reconocimiento Fieseler Storch (cigüeña) –la que emplearon luego Rommel en África y el SS Otto Skorzeny para rescatar a Mussolini en el Gran Sasso; solo se enviaron seis a España–, el Arado Ar 68, que consta con la anotación “Nachtjager” (caza nocturno) y a los Savoia-Marchetti 81 de los “italienische kameraden”.

Una instantánea tomada desde un Ju-52 en vuelo indica “sobre tierra española”. La de una pieza antiaérea de 37 milímetros con sus servidores con el torso descubierto e incluso en calzón corto y tocados con los característicos sombreros blandos de la Legión Cóndor en campaña, reza: “La Cenia”; los artilleros están identificados: “Johan, Franz, Fred”. Otra, con puntitos en el cielo, “Avisiones de rojas”, aviones de los rojos. Muy interesante es una en la que aparece un grupo de soldados junto a un montón de latas y la inscripción “un bombardeo de campo de aviones de nacionales con gas” (?). El propietario del álbum pasó algún tiempo en el aeródromo de La Cenia (La Sénia, Tarragona), una de las bases más famosas de la Legión Cóndor. Varias fotos muestran las instalaciones de “nuestro hogar” e incluso alguna somera actividad social como la visita de “Zwe freunden der Guuarda (sic) Civil”, dos amigos de la Guardia Civil, a los que se ve confraternizando entre cervezas (la Cóndor solía tener buena provisión), o “la grande festa parra un hombre, el sargento Johanno, este un año más”, sintaxis digna de Cruyff. Otras fotos muestran el campamento de los legionarios aéreos en Villalba durante la batalla del Ebro. Entre las instantáneas, imágenes de “prisioneros de la caballería roja,” “Marokan offizier”, “Kavallerie national”, “Mula Kolonne” (columna de mulas) y “bomba sin explotar”. También, “cajas de granadas de manos rusas”, desparramadas por el suelo de un “refugio rojo” y tropas de infantería entrando en La Fatarella.

Algunas fotos, pese a estar tomadas con ánimo documental y pulso firme, nos resultan tenebrosas y desoladoras: ruinas, aviones derribados –en Corbera–, fantasmagóricos “duelos de artillería” como lejanos resplandores en los pequeños mundos encuadrados de las instantáneas. La más escalofriante, macabra, es la de una serie de ataúdes abiertos y desvencijados sobre un pedregal, que el autor fotografió concienzudamente. Puede verse a los soldados en su interior. Abajo, la inscripción “Tote kamaraden”, camaradas muertos. No sabemos qué historia nos refiere esa foto terrible, pero es la que mejor muestra la auténtica cara de la guerra.

Nuestro alemán de la Cóndor sobrevivió, a diferencia de otros legionarios –más de trescientos– que se dejaron la piel en España, como el piloto Fritz Awe, muerto en 1938 al chocar su Messerschmitt 109 con el de un compañero cuya hélice rebanó su cabina (!); el alférez Blankenagel, que recibió un disparo en el pecho mientras descendía en paracaídas tras arrojarse de su caza He 51 en Guipúzcoa, o el oberleutnant Ohlhorst, fallecido en Salamanca en 1937 por espasmo duodenal (véase la lista completa de bajas en la documentadísima obra que han dedicado a la Cóndor Raúl Arias y Lucas Molina, Susaeta, 2009). Especial mala suerte tuvo otro piloto, Kurt Werner, que se abrasó en su He 59 al recibir los efectos de la explosión de un camión enemigo cargado de municiones que él mismo acababa de atacar. Hubo varios accidentes graves de coche y moto a causa del alcohol, y los republicanos, como deplora en sus diarios Richthofen, consiguieron un éxito inesperado al abatir un Ju-52 de transporte en el que viajaban ¡siete pilotos de caza!, que murieron todos al estrellarse el aparato.

El dueño del álbum, en cambio, regresó a casa y, probablemente, desfiló allí triunfal y ufano, muy satisfecho de su aventura en España, cantando, entre otras lindezas, la Marcha de los bombarderos –Bombenfliegersmarsch– de la Legión Cóndor: “Llevaremos la bandera a la victoria y traeremos al pueblo la paz”.

El País.com


Las víctimas de Franco y el laberinto de la justicia…

mayo 30, 2010

F. Franco, el dictador fascista preside un acto (Fotografía de archivo del desfile de la victoria)

España es el segundo país con más desaparecidos en la historia reciente, después de Camboya. En torno a 114.000 cadáveres, víctimas de la Guerra Civil y el franquismo, aún yacen sin identificar en cunetas y fosas comunes. Un Estado democrático no debería permitirse semejante aberración, pero, desafortunadamente, en la sociedad española aún existen fuerzas muy poderosas que impiden la superación de lo que constituye a todas luces una anomalía histórica. El juez Baltasar Garzón, que osó atender varias denuncias por crímenes de la dictadura, fue conminado a inhibirse del caso y sometido a un implacable acoso jurídico, político y mediático.

¿Y qué ha sucedido con los expedientes que Garzón trasladó a los distintos juzgados ordinarios para que continuasen la investigación? Muchos han sido archivados sin que mediara diligencia alguna. Otros duermen en la estantería del juzgado. Sólo unos pocos siguen su curso, en la mayoría de los casos con suma lentitud. Bastante tendrán que cambiar las tornas para que las víctimas del franquismo descansen por fin en paz y para que sus familiares encuentren la justicia que llevan años reclamando. Los testimonios recogidos en estas páginas son estremecedores y deberían servir como golpe de conciencia para reactivar la recuperación de la memoria.

La invocación de la preconstitucional Ley de Amnistía en estos casos es, cuando menos, discutible. España está suscrita a convenios internacionales sobre crímenes contra la humanidad que la superan en jerarquía normativa. Y, en cualquier caso, reputados juristas coinciden en que, para aplicar una amnistía o decidir la prescripción de un delito, antes hay que establecer el delito en cuestión, lo cual exige un procedimiento judicial. Pero adentrarse en esos laberintos entraña riesgos, como ha comprobado en sus carnes el juez Garzón.

Público.es