Nuria Espert dice que si fuera la hija de Lorca, no querría desenterrarle porque es “un muerto manipulable”…

julio 19, 2010

SANTANDER, 18 (EUROPA PRESS)

La actriz Nuria Espert ha afirmado que si ella fuera la hija de Federico García Lorca, no querría que desenterraran a su padre porque “es un muerto manipulable”

Nuria Espert dice que si fuera la hija de Lorca, no querría desenterrarle porque es …más Ampliar fotografía

En una entrevista en Radio Nacional de España, en la que participó Europa Press, con motivo de la investidura de la artista como doctora Honoris Causa por la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP), Espert consideró que desenterrar al poeta granadino “quizá no sea bueno”.

“Si mi padre, que luchó en la zona roja, hubiera muerto en la guerra y estuviera en una cuneta, por supuesto que querría saber dónde está. Pero si yo fuera la hija de Lorca, a lo mejor no querría, porque es un muerto especial, manipulable, diferente; porque quizá el hecho de estar ahí enterrado y sin una lápida, es el final de la Guerra Civil. Y sacarlo y ser primera página de todos los periódicos del mundo, quizá eso no sea bueno”, opinó.

En este sentido, consideró que la Ley de Memoria Histórica no se hizo para abrir heridas sino para “cerrarlas definitivamente” porque la norma “no estaba pidiendo venganza” sino que lo ocurrido se “reparara sin odios” y se localizaran las fosas para enterrar a los muertos. No obstante, Espert cree que las heridas de la Guerra Civil no se cerrarán, “suponiendo que se cierren solas”, hasta que no haya muerto “todo el mundo que tuvo alguna relación con aquella cosa atroz”.

Por otra parte, la actriz manifestó tener “la impresión” de que todos los intelectuales tienen que ser progresistas porque ser conservador significa “querer arreglar las cosas que ya están, en vez de querer mejorarlas”.

Al hilo de ello, Espert consideró que la actual crisis económica estaba “pronosticada” en este mundo “tan injusto”. “Desde el fin de los tiempos se sabía que el capitalismo acabaría siendo devorado por sus propios hijos; no le haría daño el comunismo, el progresismo, sino que ellos mismos, borrachos de su propio poder, acabarían como Saturno, devorado por sus propios hijos, y eso es lo que ha pasado”, subrayó.

Al respecto, denunció que el problema ha venido “del interior, de la voracidad, de la falta de ética”, pero lo pagará “la gente ética y la que no”. En este sentido, manifestó que espera que la crisis le llegue “a todo el mundo porque no puede haber privilegiados”.

“LOS ESPAÑOLES ESTAMOS ACOMPLEJADOS”

Por otra parte, en relación a los españoles, opinó que como “país” y como “gente”, “todavía estamos acomplejados” por “tantos siglos de errores y equivocaciones históricas”.

Sin embargo, enfatizó que cuando sale del país, “ser español es una cosa que a la gente le parece maravillosa”. “Te atribuyen unas cualidades que no es seguro que tengas simplemente porque vienes de una tierra creativa, con arte de todo tipo; destacamos tantísimo en pintura, nuestro Siglo de Oro, todos los museos del mundo están llenos de nuestros artistas fabulosos, se estudian nuestros clásicos en todas las universidades, y hablo de Federico”, declaró, en alusión a García Lorca.

EL TEATRO ESPAÑOL SE REVITALIZA

En otro orden, Nuria Espert afirmó que el teatro español se ha revitalizado en los últimos años a pesar de la crisis económica.

“Esta temporada he dicho que sentía que algo bueno estaba pasando en el teatro español. Hacía demasiados años que estaba como plano, en tiempos mejores económicos, pero la relación entre economía y teatro es muy extraña porque, desde hace año y medio, antes de empezar la crisis, empezamos a notar las gentes del teatro que se revitalizaba, que volvía el coraje, el valor, la energía que tuvo en los últimos años del franquismo”, explicó.

Al respecto, precisó que después de la muerte del dictador “las cosas no han ido ni tan deprisa ni tan luminosas como esperábamos. Ha sido todo muy lento; ha habido alguna temporada buena, pero ha sido un poco a trancas y barrancas”, definió.

Sin embargo, desde hace “tres o cuatro años”, y “no sé por qué, no he encontrado la explicación ni en el Gobierno, ni en las subvenciones, ni en el cambio de la sociedad”, la gente ha vuelto al teatro y “los buenos espectáculos se abarrotan, la gente que tiene prestigio se arriesga y construye sus propios espectáculos…”. “Otra vez da la impresión de que estamos todos a punto para reemprender aquella maratón que ganamos”, señaló en alusión a los últimos años de Franco.

En este contexto de cambio, la actriz confió en que se modifique la relación entre el teatro y la universidad, que deberían tener “más comunicación”. “Es extraño que no sea total y absoluta, y no lo es, aunque se hacen intentos importantes por ambas partes de acercarse”, comentó, y atribuyó esta separación a una “mala tradición de muchos años”. “Pero eso va a cambiar; ha empezado a cambiar esta mañana”, aseguró en relación a su investidura como Honoris Causa por la UIMP.

Europa Press via Yahoo! España Noticias


Valladolid acoge una exposición con instantáneas de la Guerra Civil realizadas por el fotoperiodista Agustí Centelles…

julio 19, 2010

Según informaron a Europa Press fuentes municipales, la colección pertenece a los hijos de Centelles, Agustí y Sergi, y se trata de la primera exposición de la colección particular de fotografías obtenidas de los negativos que permanecieron guardados en Francia hasta la muerte del general Franco.

Agustí Centelles i Ossó nació en El Grao (Valencia) en 1909 y murió en 1985 en Barcelona, ciudad donde desarrolló gran parte de su actividad profesional en dos épocas diferentes.

Centelles fue uno de los más destacados fotógrafos de la Guerra Civil, que documentó plásticamente el ambiente de la España prebélica, la guerra desde el bando republicano y, además, dejó testimonio de la vida de los exiliados españoles en los campos de concentración franceses.

Su producción fotográfica se divide en dos períodos, el primero hasta 1939, momento en que concluye la Guerra Civil y el autor sale del campo de concentración para exiliados españoles de Bram (Francia), y otra en la que se ve “forzado a dedicarse” a la fotografía industrial a partir de 1948, tras ser juzgado e inhabilitado como fotoperiodista para toda la vida por haber sido acusado de masón.

Por su parte, tras la muerte de Franco, viajó a Carcasona para rescatar los 9.000 negativos que había dejado guardados en la casa de un amigo, momento a partir del cual dio inicio a la explicación pública mediante de conferencias y entrevistas de la historia de dichas instantáneas.

FOTOS EN UNA CAJA DE GALLETAS

Por otro lado, a partir de 2008, sus hijos descubrieron una caja de galletas metálica que contenía los negativos de unas 800 fotografías.

En noviembre de 2009 los hijos de Centelles decidieron vender los negativos del fondo fotográfico histórico al Ministerio de Cultura para su depósito permanente en el Centro Documental de la Memoria Histórica.

Los positivos se realizaron en papel artístico semimate en dos diferentes tamaños 24 por 30 centímetros y 30 por 40, la mayoría de las cuales se encuentran en su mayoría firmados y comentados por el propio autor.

Asimismo, sus fotografías tenían alto valor propagandístico, lo que hizo que muchas de sus creaciones fueran portada de los principales periódicos de la época, sobre todo en el barcelonés La Vanguardia.

Sus instantáneas también fueron publicadas a nivel mundial en centenares de periódicos y revistas, en su mayoría clientes de la agencia Havas.

Europa Press via Yahoo! España Noticias


Veinticinco jóvenes participan en el campo de trabajo ‘Recuperación de la memoria histórica’ de Santa Amalia (Badajoz)…

julio 19, 2010

Una de las muchas fosas comunes que hay en España y que son un testimonio más de la barbarie franquista

MÉRIDA, 15 (EUROPA PRESS)

Un grupo de 25 jóvenes procedentes de Extremadura, Aragón, Murcia, Navarra, Comunidad Valencia, Andalucía y Cantabria, participará entre el 16 y el 30 de junio en el Campo de Trabajo ‘Recuperación de la Memoria Histórica’ de Santa Amalia (Badajoz).Seguir leyendo el arículo

La actividad está incluida en la oferta de actividades de la Campaña de Verano 2010 de la Consejería de los Jóvenes y del Deporte, a través del Instituto de la Juventud, y cuenta con la colaboración de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Extremadura (Armex) y el ayuntamiento de la localidad pacense, ha informado la Junta en un comunicado de prensa.

Los participantes realizarán labores de búsqueda, localización y excavación arqueológica de personas desaparecidas como consecuencia de la Guerra Civil española. Trabajarán en el Cementerio Municipal de Santa Amalia, donde previamente se han realizado catas arqueológicas.

Además, realizarán una investigación histórica sobre la época en la que se desarrollaron los acontecimientos y localizar testimonios de familiares que vivieron directa o indirectamente esta realidad. Una parte “importante” de su trabajo consistirá en investigar en el archivo municipal, según el comunicado.

“En su día a día, los voluntarios no se encontrarán solos ya que contarán con el asesoramiento y la ayuda de un equipo de profesionales y expertos en historia, arqueología y antropología”, ha explicado la Junta.

Junto a la actividad propia del campo de trabajo, los voluntarios tendrán tiempo para el ocio y el turismo. Así, está prevista una visita a una de las obras del Festival de Teatro Clásico de Mérida junto con una serie de conferencias relacionadas con la temática de esta iniciativa, que tendrán lugar en la Casa de la Cultura de Santa Amalia los días 19, 21 y 28 de julio, en horario de tarde (19,30 horas).

Las conferencias serán impartidas por historiadores de la Universidad de Extremadura, miembros de la Armex y de la Fundación Triángulo, aprovechando que la última de estas ponencias versará sobre la represión de los homosexuales durante el Franquismo.

Europa Press via Yahoo! España Noticias


El colectivo de la fosa de La Puebla reclama continuar con las excavaciones tras meses de espera…

julio 19, 2010

LA PUEBLA DE CAZALLA (SEVILLA), 19 (EUROPA PRESS)

El colectivo de familias de las víctimas de la represión franquista enterradas en las fosas comunes de la Guerra Civil descubiertas en el cementerio municipal de La Puebla de Cazalla (Sevilla) piden a la Diputación Provincial que “no censen su empeño en la búsqueda y exhumación en la fosa común” y entregue el dinero necesario para la retirada de los dos bloques osarios que bloquean el acceso a unos 50 ó 60 cuerpos.

Según ha informado la historiadora y miembro de este colectivo, María del Carmen España, a Europa Press la retirada de estos bloques es necesaria para poder acceder a esta “fosa con forma de embudo –procedente de una antigua cantera– de unos 40 ó 50 metros de diámetro”. Esta inversión supondría la culminación de las excavaciones para poder dar paso al reconocimiento de cadáveres mediante las pruebas de ADN.

En este sentido, la historiadora ha criticado que aún no tienen respuesta respecto a las pruebas que en un principio iban a contar con el respaldo de la Consejería de Salud. España ha lamentado que “los restos óseos rescatados están guardados en cajas y abandonados desde hace más de dos años”. La identificación de estos restos se llevaría a cabo mediante las muestras que deben tomarse a los descendientes de las personas supuestamente allí sepultadas.

EXHUMACIONES EN CAZALLA DE LA SIERRA

Cabe recordar que el pasado miércoles, el alcalde de Cazalla de la Sierra (Sevilla), Carmelo Conde y el presidente de la Asociación Andaluza de Memoria Histórica y Justicia (AMHyJA), Rafael López, firmaron un convenio de colaboración para exhumar los restos de más de cien asesinados en la Sierra Norte por los militares golpistas en 1936, un proyecto en el que la Asociación colabora con sus medios humanos y materiales, a través de una subvención concedida por el Ministerio de la Presidencia.

En cambio, desde el colectivo de La Puebla de Cazalla han criticado que la Diputación Provincial haya “perdido” la solicitud que hizo el colectivo pidiendo apoyo financiero para poder retirar dos bloques osarios que bloquean el acceso a unos 50 ó 60 cuerpos. Según ha explicado María del Carmen España, “no aparece el escrito que el alcalde de La Puebla, Antonio Martín Melero (IU-CA), envió en julio del año pasado a la Diputación solicitando el apoyo financiero para la retirada de estos bloques osarios”.

España ha añadido que ya ha “conocido a cuatro comisionados distintos” y que esta vez “pensábamos que íbamos a tajo hecho y que en seis o siete meses comenzaríamos con esta excavación, pero ya llevamos más de un año a la espera”. La historiadora ha comentado que “se trata de un proceso que se inició en 2004 y que ya lleva años de papeles y retrasos que no se pueden detener más”, pues como ha querido añadir “muchos hijos de los asesinados, que sólo quieren recuperar a sus familiares y darles un entierro digno, hoy tienen más de ochenta años y aún continúan emocionándose mientras el tiempo corre en su contra”.

Europa Press via Yahoo! España Noticias


Ferrol, investigado por apoyar a Garzón y a víctimas del franquismo…

julio 19, 2010

A petición del Tribunal Supremo, el Fiscal Cándido Conde-Pumpido ordena que se investigue al Concello de Ferrol, en A Coruña, por aprobar una moción de apoyo al juez de la Audiencia Nacional. La portavoz municipal de Izquierda Unida, formación que impulsó la declaración, considera que estos hechos “nos colocan en una situación predemocrática”.


Para Yolanda Díez, edil de IU en el Ayuntamiento de Ferroll (A Coruña) es “inaudito” y “un ataque a la democracia” la apertura de diligencias procesales por una “decisión soberana” tomada por el Concello. Así se pronuncia la concejala y portavoz del grupo municipal que impulsó la moción de apoyo a Baltasar Garzón aprobada el pasado 25 de marzo con los votos a favor del PSOE y del BNG, causa por la que la Fiscalía ha ordenado la apertura de diligencias procesales.

En la moción, la mayoría del pleno del ayuntamiento manifestaba su solidaridad con el magistrado tras serimputado por el Tribunal Supremo por investigar los crímenes de la Guerra Civil y de la Dictadura.

La petición fue hecha por la propia Sala de lo Penal del Tribunal Supremo, presidida por el magistrado Juan Saavedra, contra el que los colectivos de víctimas del franquismo interpusieron en su momento una querella por prevaricación acusándole de llevar a cabo una “estratagema delictiva” junto con el juez instructor Luciano Varela, responsable directo de la imputación de Garzón.

El Fiscal General del Estado, Cándido Conde-Pumpido aceptó la petición del TS y remitió el 29 de junio la denuncia al Fiscal Superior de Galicia, Carlos Varela, instándole a “llevar a cabo la información oportuna con el objeto de determinar las circunstancias y la posible trascendencia jurídica del hecho”. La causa ha terminado derivando en la Fiscalía de Ferroll que es la que ha ordenado el inicio del proceso.

La concejala no logra entender el motivo que ha llevado al Fiscal a actuar de esta manera y que “nos coloca –afirma- en una posición predemocrática”. “No hemos votado nada ilegal”, añade, y denuncia la “actitud” de la Fiscalía General del Estado y del propio Gobierno central al que acusa de haber dado “instrucciones” para actuar contra el consistorio. “Alguien le dice al Fiscal que actúe”, manifiesta la dirigente de Izquierda Unida.

En la moción –cuya copia fue remitida por el propio alcalde, el socialista Vicente Irisarri a Luciano Varela– se denunciaba “la campaña de acoso y derribo” a la que estaba siendo sometido el juez y manifestaba que producía “indignación y bochorno comprobar cómo en vez de animar la persecución de los delitos cometidos durante el franquismo, se persiga a quien intenta contribuir a hacer Justicia, en el increíble salto que supone amparar a los verdugos y abandonar una vez más a las víctimas”.

En la declaración se exigía al Consejo General del Poder Judicial que actuara con la más “absoluta imparcialidad” y no suspendiera de sus funciones al magistrado de la Audiencia Nacional, ahora a la espera de juicio.

Asimismo, la moción criticaba que las actuaciones judiciales llevadas a cabo contra el juez fueran instigadas por “ámbitos de la derecha y la extrema derecha, autores de querellas criminales admitidas a trámite” que suponían “un pulso inaceptable a la democracia y a la justicia”, decía en referencia a los autores de las mismas: Falange y el pseudosindicato Manos Limpias.


http://www.nuevatribuna.es/noticia/37506/ESPA%C3%91A/ferrol-investigado-apoyar-garz%C3%B3n-%C3%ADctimas-franquismo.html


Aniversario del 18 de julio. El análisis de las primeras víctimas del golpe demuestra una voluntad exterminadora

julio 19, 2010

SevillaDos mujeres lloran ante los cadáveres de sus familiares muertos en barrio de Triana el 21 de julio de 1936. Según los historiadores, la represión desatada por los militares sublevados en Sevilla tuvo las connotaciones violentas que los soldados regulares marroquíes estaban acostumbrados a practicar en el Rif.

De Leret a Sánchez-Bravo

DIEGO BARCALA MADRID 18/07/2010 08:00

En la madrugada del 18 de julio de 1936, semidesnudo y herido, fue fusilado en Melilla el capitán republicano Virgilio Leret. En la mañana de otro sábado, 27 de septiembre de 1975, un piquete de la Policía Armada acabó en un paredón de Hoyo de Manzanares (Madrid) con la vida del militante del FRAP (Frente Revolucionario Antifascista y Patriota) José Luis Sánchez-Bravo, junto a dos compañeros. De un sábado a otro, pasaron 39 años y 71 días sangrientos. Entre medias, pasaron otros sábados, como el 28 de marzo de 1942, que vio morir al poeta Miguel Hernández en la cárcel de Alicante, o el sábado 2 de marzo de 1974, cuando murió en Barcelona a garrote vil el militante anarquista Salvador Puig Antich.

Ninguna de esas muertes habría sido contada en los periódicos de los domingos si un día como hoy hace 74 años no se hubiese producido la sublevación militar que cambió el rumbo de España y que sólo en el verano de 1936 exterminó a más de 40.000 personas, según los cálculos del historiador Julián Casanova, que califica aquellos primeros días como de “terror caliente”.

“Frente a golpes anteriores, la represión comenzó desde el primer momento”, dice Casano

“La represión comenzó desde el primer momento. Esta es la diferencia con los anteriores golpes de Estado. Eso se ve bien en la documentación y, sobre todo, en la cronología de los asesinatos. En Zaragoza, hubo 78 asesinados en los últimos diez días de julio y 732 en agosto. En total, los sublevados acabaron con 2.578 personas en 1936 en una ciudad que entonces tenía 175.000 habitantes”, explica el autor de El pasado oculto (Mira).

La sed de sangre que tenían los golpistas la recuerda bien Carlota Leret, hija del primer fusilado republicano, Virgilio Leret. “Estábamos en una barquita en el embarcadero de la base de los hidros de Atalayón (Melilla), cuando llegaron unos soldados jadeantes que avisaron a mi padre. Volvió corriendo a la base, tomó su arma reglamentaria y se puso la gorra. Estuvo al frente de la primera batalla de la Guerra Civil”, relata desde Caracas (Venezuela). Eran las seis de la tarde del 17 de julio cuando el capitán salió corriendo. En ese momento, mientras disfrutaba en familia, con su madre Carlota y su hermana Mariela, de una tarde soleada, ignoraba que las sirenas y disparos que sonaron esos días en Melilla representaban el ruido de la Guerra Civil.

Carlota desconoció durante décadas cuándo y cómo exactamente había muerto su padre. “Nos dijeron que había sido fusilado el 22 de julio después de llevar unos días preso, pero en 2003 descubrí la declaración de un militar que, tras participar en la batalla, consiguió escapar a la zona republicana. La declaración estaba en un informe secreto político militar de la zona”.

“Mi padre fue el primer muerto de la Guerra Civil”, recuerda Carlota Leret

Se trataba del testimonio del teniente Gómez de Fabián, que aseguró que el capitán había defendido la base de los insurgentes con heroísmo hasta que se les acabó la munición. Leret fue detenido y fusilado, “semidesnudo y con un brazo roto”, al amanecer del 18 de julio.

“Fue el primer muerto de la guera”, destaca orgullosa su hija. Virgilio Leret fue una víctima escogida por los golpistas que desde un principio trataron de eliminar físicamente al enemigo. “Era un republicano fiel y lo había demostrado siempre”, defiende Carlota. El capitán desobedeció el golpe del general Sanjurjo de 1932, por lo que fue expedientado por su superior, el general Romerales, que también acabó fusilado por los golpistas.

Los franquistas lo eliminaron físicamente y trataron de borrarlo de la historia. Además de ser un condecorado militar, el aviador Virgilio Leret fue un brillante ingeniero que patentó el motor de reacción. La revista Aeroplano del Ministerio de Defensa recuperó su aportación a la aeronáutica española en 1999. “Ese fue el primer reconocimiento que recibió del ejército y ocultan que murió fusilado. Si uno atiende a la historia que cuentan, parece que la brillante carrera de mi padre se truncó por una casualidad o una simple pulmonía”, lamenta Carlota Leret.

El aviador fue uno de los más significados militares leales a la democracia que fueron fusilados tras el golpe, pero hubo muchos otros como el contralmirante Antonio Arazola, en Ferrol, el 4 de agosto de 1936, o los generales Enrique Salacedo y Rogelio Caridad, en A Coruña, el 9 de noviembre, como detalla Casanova en el estudio Víctimas de la Guerra Civil (Temas de hoy), coordinado en 1999 por Santos Juliá.

Virgilio Leret, además de ser un militar condecorado, patentó el motor de reacción

La tesis de que la represión “caliente” obedecía a un exterminio se reprodujo allí donde los sublevados fueron triunfando. Es el caso de Sevilla, donde el historiador José María García Márquez asegura que fueron pasadas por las armas 11.000 personas durante la Guerra Civil. De ellas, tan sólo 600 tuvieron un consejo de guerra a partir de marzo de 1937, cuando los sublevados tratan de regular la represión.

“En Sevilla, se produjo un pequeño matiz diferenciador. Cuando los militares supieron que el golpe no había triunfado en Madrid, Barcelona y Valencia, dieron un giro violento. Es cuando el general Gonzalo Queipo de Llano lanza sus famosos bandos de guerra”, explica García Márquez.

El 18 de julio de 1936 se saldó en Sevilla con apenas 200 muertos. Muchos de ellos, guardias de asalto que ofrecieron una leve resistencia al golpe militar. “Tomaron el centro primero y después fueron ocupando los barrios de Triana, Macarena y demás”, donde los regulares africanos, “acostumbrados a las prácticas salvajes rifeñas”, cometen las atrocidades, añade el coautor de La gran represión. Los años de plomo del franquismo (Flor de Viento). Tal y como describe García Márquez, los legionarios sacaban de sus casas a todos los que eran “sospechosos” de ser contrarios al golpe y los mataban en plena calle, como se percibe en la brutal fotografía de Efe de la página anterior.

“Castigos ejemplares”

“Serán encarcelados todos los directivos de los partidos políticos”, ordenó el general Mola

La falta de clemencia iba en el ADN del régimen de Franco. La famosa Instrucción Reservada1, que el general Emilio Mola envió a los militares a finales de abril de 1936, es la hoja de ruta del régimen que salió de la Guerra Civil: “La acción ha de ser extremo violenta (…). Desde luego, serán encarcelados todos los directivos de los partidos políticos, sociedades o sindicatos no afectos al régimen, aplicándose castigos ejemplares”. Y así fue hasta dos meses antes de que muriera Franco.

“Un silencio impresionante rodeaba el polígono de tiro de Matalagraja, en Hoyo de Manzanares, cuando llegó allí el convoy de los condenados aproximadamente a las nueve menos cuarto de la mañana. Hacía bastante frío. Catorce Land-Rover de la Policía Armada, tres furgones y varios autobuses de la Guardia Civil franquearon la entrada. En cada uno de los furgones, viajaba uno de los sentenciados a la máxima pena. Ramón García Sanz, José Luis Sánchez-Bravo y José Humberto Baena (…). Los tres eligieron la ejecución de frente y sin venda en los ojos“. La lectura de la crónica de La Vanguardia de los últimos fusilados por Franco el 27 de septiembre de 1975 provoca pánico.

Abc detallaba que la mujer de Sánchez-Bravo, el último miembro de FRAP fusilado a las 10.15 horas, fue devuelta a “la prisión de Yeserías”. Silvia Carretero, 35 años después, reclama al Estado que anule la condena para “devolver el honor de todos los luchadores demócratas”.

http://www.publico.es/espana/328391/leret/sanchez-bravo


Fosas, víctimas y Memoria Histórica…

julio 19, 2010

POR IGOR BARRENETXEA MARAÑÓN, * HISTORIADOR E INVESTIGADOR DEL IEP-FV – Lunes, 19 de Julio de 2010.

DESDE el Ministerio de Justicia se nos anuncia que, en breve, se tendrá completado el mapa de fosas del franquismo, a falta de contabilizar algunas excavaciones tanto de Andalucía como de Cataluña. En total suman 1.793. Sin embargo, hay que destacar que en ellas no se incluyen las comunidades gobernadas por el PP, que han dado la callada por respuesta. El mapa sobre las fosas es uno de los pilares básicos de la Ley de Memoria Histórica, una parte esencial de un proyecto que, si bien, tiene sus lagunas, ha confirmado que las políticas de la Memoria no son compartidas por los principales partidos políticos. El papel de la Historia es una cosa y el papel de la Memoria es otra, se afirma con razón. Tras lo sucedido con el caso Garzón, se llega a la conclusión de que toda revisión del pasado es fraudulenta o una amenaza a los pilares de la democracia, “reabre heridas” o se mancha el buen nombre de la Transición. Pero estos axiomas particulares sobre la conveniencia o no de mirar atrás han de exhortarnos a valorar el papel que juega la Historia en todo esto. Un papel que se ha dejado subordinado a las actuaciones políticas, a los debates y al impulso que las asociaciones han dado a recuperar a las víctimas. Una vez más, me pregunto la conveniencia de escudarse en una ley forjada en un momento dado, la Ley de Amnistía, para evitar reparar injusticias, o de plantear superarla y afrontar el hecho de que la represión franquista no fue encarada con rigor ni valor por parte de la sociedad española. Reconvenciones aparte, la necesidad de que una sociedad afronte su pasado no viene determinada únicamente por revelar sus grandezas ni por obligarla a estudiar una historia común, afín a unos intereses nacionalistas integradores, sino al hecho de hacernos comprender el valor de la justicia y los Derechos Humanos.

La Historia se ha desvelado de una manera, pero pudo muy bien haber transitado por otros caminos. Sin embargo, en el momento en que la Historia es una historia, es cuando hemos de clarificar sus múltiples significados. Y ahí es donde entra la memoria. Una parte de los significados de la Historia corresponde a la memoria, que es el recuerdo o la experiencia que acumula una sociedad: memorias que no memoria, memoria colectiva o memorias individuales, entre la invención y la realidad, entre un acto voluntarioso de dignidad y otro de simple rememoración. Sobre estos lindes transita el perfil que damos a la conciencia de una sociedad. Por eso, la derecha no debería verse conmocionada por esta revisión, por este intento de reabrir las fosas y exhumar los cadáveres. No siendo heredera de aquella, comprometida como está con el Estado de derecho y la democracia, se entiende poco que no sea favorable a escribir una Historia veraz de la represión y del trauma vivido. Tampoco esta izquierda ha de verse como la que ha recogido el testigo de aquella otra, porque también cometió imprudencias y asesinatos, porque en el mejor de los casos, derecha e izquierda han aprendido la lección para no cometer los mismos errores. La sociedad cívica de hoy existe frente a aquella otra de los años 30, en la que la violencia era mucho más exagerada y visceral y, por eso, debe ser capaz de encarar el mal trago de unos hechos que todavía no se han expurgado del todo.

El mapa de las fosas ha de ser un recordatorio de lo que jamás ha de repetirse y no por un afán de hacer de la memoria un arma política sino un valor de la sociedad democrática. Y esta necesidad viene dada como respuesta para atender la sensibilidad de una parte de la sociedad que, después de lustros, ha visto, por fin, admitidas sus reclamaciones de reparación moral. El valor de encajar las piezas de aquellos crímenes no ha de servirnos como instrumento ni carnaza políticos, es lo que es, una parte sustancial de nuestra historia, teñida de sangre. La defensa de la República o de la democracia, de un orden social justo y de la libertad fue muy mal entendido en su momento. Pero eso no puede explicarnos los miles de asesinatos perpetrados. Por todo ello, es tiempo de que se encaren con rigor y entereza tales crímenes sin dotarlos de un significado presentista o ya inmediato. La izquierda ha actuado con superficialidad a la hora de sacar el tema a colación al utilizar unos parámetros excesivamente políticos ya que, aunque estoy convencido de que somos herederos de aquella República vencida, lo somos en tanto que reivindicamos su aprendizaje pero no su historia imaginada. La Historia nos dictamina no idealizar a las personas ni a los gobiernos, desnuda a las ideologías que acaban, en su misma utopía, muchas veces presas del extremismo y la exageración.

Claro está que la Guerra Civil nunca estuvo justificada, como no lo estuvo la represión que acompañó a las nuevas autoridades victoriosas. Así que hay que mirar al pasado pero sin que nadie se apodere de él, salvo los familiares de las víctimas injustamente ignoradas, porque lo que tenemos que conseguir es invalidar cualquier barbarie. Todos los países tienen una endeble y vergonzosa memoria, Francia con Vichy, Rusia con los Gulag y Katyn (hasta hace bien poco), Alemania con el nazismo, Estados Unidos con Guantánamo. Si escarbamos encontraremos muchos más casos en otros países.

En el ejercicio de la Memoria Histórica hemos de plantearnos no hallar mártires ni héroes, tampoco ennoblecer ciertos actos o esconder otros que son indignos de los valores y mentalidades del tiempo en el que vivimos. Porque aún debemos guardarnos de esa herencia, el sujetar la memoria al quehacer de la Historia, revelar la verdad y encontrar el justo equilibrio entre la restitución de la dignidad y el aprendizaje colectivo. El PP debería, por ello, implicarse abiertamente en el mapa de fosas y culminar así un proceso en el que se nos permita conocer el alcance de esta tragedia. De la misma manera que no se perdonaría a un asesino corriente, tampoco hemos de olvidarnos de hacer justicia con todas las víctimas de Franco.

Noticias de Álava vía google noticias


Pablo Peláez Martos, combatiendo en la defensa de la República…

julio 19, 2010

Joan Pelàez

Testimonio de su hijo, Joan Peláez

Mi padre nació un 3 de agosto de 1920 en Porcuna, Jaén. Con 16 años, en 1937, fue reclutado para combatir en la Guerra civil en la zona republicana. Era uno de esos muchachos de la “quinta del biberón”. Fueron unos años de infierno y penalidades, pero lo peor llegaría cuando acabada la Guerra Civil le llevaron a un campo de concentración, donde se estado casi un año.

Tras salir del campo de concentración, aquella pesadilla no terminó, le esperaban unos años de “servicio militar a la patria”, que alargarían sus sufrimientos durante cuatro años, del 1940-1943. Fueron unos años muy duros, y serían el preámbulo de una enfermedad que arraigaría en sus pulmones, debido a la estancia en lugares tan fríos como el Pirineo aragonés, Candantxú y alrededores, el Pirineo catalán, Camprodon y otros pueblos. Terminó ese largo periplo en Madrid, donde tuvo que hacer cuatro años de servicio militar obligatorio, haciendo de cabo furrier, y trabajando también en la cocina. Debido a la enfermedad, que ya empezaba a aflorar, estuvo ingresado durante un año en el hospital militar-sanatorio del Castillo de Jaén.

La vida le dio, sin embargo, el mejor regalo al casarse con la persona que más quería. La Estrella (mi madre) con 26 años, y Pablo (mi padre) con 27 años, se casaron un 4 de diciembre de 1947. Dos años más tarde, en diciembre de 1949, nació su primer hijo, Antonio Benito. Aficionado al fútbol, durante los años 40 fue portero del Betis. Durante esos años mi padre trabajaba de barbero, pero la situación económica en el pueblo no era muy buena y tuvo que emigrar a Cataluña en 1954, unos meses antes de nacer yo, su segundo hijo, en diciembre de 1954. El padre no me pudo conocer hasta pasados casi dos años, cuando la madre, mi hermano y yo nos reunimos con el padre en Barcelona. Eso fue en junio de 1956.

Durante aquella época, el padre trabajaba en la barbería de la Escuela Industrial, y en el poco tiempo libre que le quedaba aún tenía interés de aprender catalán con una gramática y un diccionario. Aquellos fueron posiblemente los años más felices, porque estuvimos toda la familia junta. Desgraciadamente, sin embargo, la enfermedad de los pulmones, herencia de los años de sufrimientos en el campo de concentración ya lo largo servicio militar obligado, hizo que ingresara en el Sanatorio de Torrebonica en Terrassa. Desde el año 1959 y hasta 1961, Pablo, mi padre, entró y salió del sanatorio un par de veces debido a las recaídas. Cuando volvía a casa seguía trabajando en la barbería que había montado en un pequeño local en la calle de la Hortensia de Esplugues. Continuaba su vida familiar, con su esposa, la Estrella, que enseñaba a leer ya escribir a los niños del barrio en el comedor de casa, y con los hijos, Antonio que desde los 9 años trabajaba en una ladrillera, y yo , aunque pequeño para ayudar a sacar adelante la casa.

Hasta que en otoño de 1962, concretamente una tarde del 9 de noviembre, en casa y ante la Estrella y del hijo menor de 7 años comenzó a agonizar. A la edad de 42 años dejaba la vida terrenal y su cuerpo físico dejaba de sufrir.

Fotografía de Pablo Peláez cedidaa La Memoria Viv@ por su hijo Joan Pelàez

* El Pablo Peláez Martos, ex-combatiente, murió el año 1962, como consecuencia de las secuelas que le dejaron los 3 años de guerra, el periodo en los campos de concentración franquistas, y los 4 años de servicio militar obligatorio . Como tantos y tantos soldados republicanos, aún ahora, después de 70 años, la familia no ha podido conseguir ningún tipo de documentación que demuestre ese largo y pesado periplo.


“Las humillaciones a las mujeres republicanas eran una práctica habitual de los falangistas”

julio 19, 2010

 

Carmen Arrojo: historia de una militante de bandera tricolor

PATRICIA CAMPELO MADRID 19/07/2010

Carmen Arrojo en el salón de casa, junto a una fotografía de su novio Eugenio Moreno, fusilado en Valencia en julio de 1940/PUBLICO Patricia Campelo

Lo que no se debe perder. Memoria de una republicana” (ediciones Tébar, Madrid), es la historia de una mujer que ha consagrado su vida a la lucha por los ideales en los que ha creído desde niña. 

Carmen Arrojo Maroto (Madrid, 1918), aún vive en la misma casa donde nació hace ya más de 90 años. Esta vivienda del madrileño barrio de las Vistillas, da cuenta del escenario que ha sido su intensa vida. Está llena de objetos que vienen a ser guías de un viaje por el tiempo cuando se observan los cuadros que trajo de París en los años 50, el piano que compró su padre en el rastro, el escritorio antiguo de la familia o las fotografías de Carmen y su novio cuando eran jóvenes, de aspecto, ya que ella de espíritu, lo es más que nadie. Lo antiguo convive con lo actual: varias placas de reconocimiento a su labor de luchadora republicana por la justicia y la libertad, recorren toda su casa.

En la puerta de su vivienda tiene clavada una bandera republicana con un mensaje: “No a la guerra”. Esta mujer menuda y vivaracha concibe la militancia contra lo injusto como un modo de vida. Su voz siempre se alzará ante los que quieran escucharla.

Un 18 de julio de hace 74 años Carmen se encontraba en Madrid. Como militante de la Juventud Socialista Unificada, estaba muy enterada de los acontecimientos políticos y, al igual que el resto de compañeros, se temía que el pronunciamiento militar se diera en cualquier momento.

Por la radio recibieron la noticia ese mismo día. No tardaron en reunirse para planificar acciones de cara a lo que se les vendría encima. “Pasionaria hablaba mucho por la radio; informaba muy bien de los acontecimientos esos primeros días de confusión e incertidumbre”, evoca Carmen con total claridad.

“Logré que el trabajo de las mujeres en los talleres de la retaguardia, fuera remunerado”

A esta jovencísima militante le tocó encargarse de la secretaría femenina del sector de Vistillas. Pronto se significó notoriamente por llevar a cabo iniciativas que sentaron precedente y ayudaron sobre todo a muchas mujeres que quedaban en la retaguardia. Y es que Carmen organizó, esos primeros días de hace ahora 74 años, varios talleres para ayudar a los que acudían al frente surtiéndoles de comida y ropa. Con estas iniciativas, Carmen logró que el trabajo de esas mujeres que cosían y cocinaban para los soldados fuera remunerado cuando se institucionalizó la intendencia militar, y corriera con los gastos el Ministerio de Guerra de la II República.

“Cuando se estableció la intendencia las chicas de los talleres pasaron a cobrar 10 pesetas al día, en total más de 90 mujeres vieron remunerada su labor”, aclara Carmen.

A esta militante de pro no se le acababan las ideas. Organizó una guardería para los niños de los combatientes que iban al frente a defender la legalidad republicana e impedir que las tropas franquistas avanzaran hacia la capital. Demostró con creces su valía y mantuvo un puesto de responsabilidad dentro del partido. “Fui secretaria de estudiantes en el comité de Madrid de la JSU” (Juventud Socialista Unificada), “y de ahí pasé a ser profesora de la escuela de cuadros del partido” (escuela donde se impartía formación para los militantes de la JSU).

Una historia de amor truncada por la represión franquista

Compaginó esta labor de maestra con las charlas que le encargaban dar al cuerpo de artilleros. Así fue como conoció a su novio, Eugenio Moreno, un hombre intelectual, con conciencia social y de justicia, maestro y abogado del Cuerpo Jurídico de la II República que encontró la muerte ante un pelotón de fusilamiento en Valencia, en 1940. Su único delito: defender unos ideales en los que creía con firmeza. 73 años después, a Carmen aún le tiembla la voz cuando se detiene en su recuerdo.

Cuando las cosas empezaban a no vislumbrar punto de retorno, Carmen tramitó pasaportes para escapar de la barbarie. Acudió al puerto de Alicante a la espera del barco inglés que nunca llegó. Como ella, alrededor de 20.000 personas más ahogaron su desesperanza en las prisiones y campos de concentración donde fueron trasladados desde el puerto.

 “Pude irme de Madrid gracias a la documentación que me prestó una compañera. Nunca olvidaré su ayuda”

Carmen logró volver a Madrid. Su aspecto aniñado fue su aliado para hacerse pasar por una menor de edad y hacerse con la piedad de sus captores.

“En Madrid volví a casa de mi madre, ella me dijo que me marchara de allí pero yo sólo quería dormir unas horas, estaba agotada tras el viaje en tren de tres días desde Alicante, sin apenas comer nada”.

De nuevo en la capital, consiguió refugio en casa de una tía, pero pronto comenzó su “exilio interior“. Primero en Galicia, donde llegó gracias a la identidad y el salvoconducto que le tramitó una compañera de la JSU y después en diferentes ciudades españolas. Carmen sobrevivió ocultando su verdadera identidad.

La historia de Carmen Arrojo es la de una de esas mujeres republicanas, las grandes perdedoras tanto en la guerra como en la dictadura. Y es que a la pérdida de familiares, compañeros o amigos, se sumó otra que no recuperarían hasta volver a la democracia: la de los derechos sociales y políticos conseguidos en la II República.

La biografía de esta superviviente es también la historia de muchas luchadoras a las que, salvo escasas excepciones, no se les ha reconocido su labor de militancia en la lucha por los derechos civiles de las mujeres. Carmen representa la valentía y heroicidad de la mujer republicana. Sirvan estas líneas, de homenaje a todas ellas

http://www.publico.es/culturas/328541/carmen/arrojo/historia/militancia


Un equipo del CSIC investiga una década de memoria en España…

julio 19, 2010

El proyecto financiado por Ciencia advierte del peligro de una errónea política de exhumaciones.

DIEGO BARCALA Madrid 19/07/2010

La Memoria Viva

El equipo científico liderado por el antropólogo Francisco Ferrándiz reunidos en una sede del CSIC en Madrid. GRACIELA DEL RÍO

“El problema del caso español es que nunca se ha pensado que lo sucedido aquí también le pasó a muchos otros países. España ha cerrado demasiado el debate”, explica el antropólogo argentino Luis Fondebrider, que comenzó exhumando desaparecidos en Argentina en la década de 1980 y ahora trabaja en Líbano, Timor o Sudáfrica. Este especialista aportará su experiencia al equipo del CSIC, coordinado por el antropólogo Francisco Ferrándiz, que analiza en el proyecto de I+D+iPolíticas de la memoria, financiado por el Ministerio de Ciencia, la gestión estatal de la memoria histórica en España.

Fondebrider: “La reconciliación no puede ser impuesta por el Gobierno”

Hace una década fue identificado con ADN en León el primer desaparecido del franquismo. Fue el inicio de un boom de la memoria histórica que los sucesivos Gobiernos no han resuelto con satisfacción para todos los implicados. Las víctimas se han mirado a menudo en Lationamérica para reclamar una política estatal de exhumaciones. Sin embargo, las primeras conclusiones del equipo de Ferrándiz revelan que España ha copiado los errores que países como Chile y Argentina cometieron antes.

Robben: “Las exhumaciones deben conllevar después la justicia”

“La urgencia de las exhumaciones ha impedido reunir el conocimiento generado. El objetivo es dar un punto de vista académico al debate y colocar a España en el contexto internacional para compararlo con otros conflictos en Guatemala, Timor, Turquía o Bosnia”, explica Ferrándiz. El equipo cuenta con especialistas en antropología, sociología, historia o política.

Comparación internacional

“Argentina fue una excepción porque comenzó las exhumaciones en 1983, al inicio de su transición. Sin embargo, la falta de un proceso judicial posterior a la búsqueda de los desaparecidos llegó a tal extremo que las Madres de la Plaza de Mayo pidieron que se paralizasen”, ejemplifica el antropólogo de la Universidad de Utrecht Antonius Robben.

Este experto advierte del peligro de que un Estado no cumpla con una de las tres patas de la memoria: la búsqueda de la verdad, la justicia sobre los culpables y la reparación de las víctimas. En Chile, han prosperado cientos de procesos judiciales que han desembocado en suaves condenas a los militares. Por el contrario, en Argentina hay menos procesos aunque las sentencias suelen ser mucho más duras, según las tesis de Robben, experto en ambas transiciones.

“No vinieron de Marte”

“Tras conocer la verdad de lo ocurrido, las familias reclaman justicia. La reconciliación no puede ser impuesta por el Gobierno”, advierte Fondebrider. “Desde mi experiencia, creo que lo que más cuesta admitir a la sociedad es que a los victimarios [los culpables de los crímenes] les gusta tu mismo vino o tu mismo equipo de fútbol. Es decir, son productos de la misma sociedad. A veces es más fácil decir que vinieron de Marte para hacer desaparecer a la gente”, analiza Fondebrider.

Además de las trabas judiciales para juzgar a los culpables, los expertos aseguran que en el Cono Sur ha habido descoordinación entre la reparación personal y el duelo nacional. “En Chile hubo un acuerdo tácito para practicar las exhumaciones sin hablar públicamente de ello”, recuerda Robben. Aquella incompleta política provocó, por ejemplo, que se ignoraran los informes científicos que advertían de que se estaba identificando a las víctimas de un modo poco fiable. “Gracias al impulso del Gobierno de Bachelet se han podido hacer bien las identificaciones y los cuerpos están siendo entregados durante este mes”, explica Robben.

Público.es vía google noticias

El médico forense Francisco Etxeberria cree que la única política de memoria posible es aquella que cuenta con la tutela científica promovida por una política pública. “Sólo surge la polémica cuando no se hace el proceso con profesionales”, explica. “Sólo veo un peligro con la memoria histórica y es intentar utilizarla para intereses actuales”, concluye.