La “memoria histórica” contradice la actual “historia oficial”…

agosto 2, 2010

Fotografía de archivo de la colección de Centelles

Pepe Gutierréz*

La controversia sobre la “memoria histórica” no es sólo, una “exigencia elemental de justicia retrospectivo. También afecta a unas de las columna del consenso establecido con la Transición, y atenta contra la “historia oficial” emanada en esta.…

Así pues, al debatir sobre la “memoria histórica” lo estamos haciendo sobre muchas cosas. Y aunque se trata de algo extremadamente amplio y complejo, creo que las coordenadas fundamentales para entenderlos, pasan cerca de algunas de estas consideraciones que resume como un “borrador” para su posible discusión…

– 1. La transición fue inmodélica por muchos motivos. Primero, porque no fue tan pacífica como se ha pretendido, murió mucha gente, sobre todo desde el lado de la resistencia antifranquista. Los culpables, al igual que los jerarcas del régimen, los torturadores, y cia, siguieron en sus puestos. Pero sobre todo, porque al final, los reformistas del franquismo consiguieron ganar la partida que estaban perdiendo, sobre todo los empresarios a los que no les servía el sindicato vertical, ni tan siquiera los “grises”. El “reformista desde dentro” de Arias Navarro fracasó totalmente. Esto obligó al régimen a dar un golpe de timón con Suárez, un “reformista hacia fuera”. El plan de encarnado por Suárez partía del supuesto del fracaso de Arias, y por lo mismo, abordó la “reforma” en el sentido de entrar con las nuestras (libertad, amnistía, estatutos de autonomías), y así recuperar la iniciativa. Libertad para recomponer el orden (así las movilizaciones pasaron de crear “zonas de libertad” a ser acusadas de “desestabilizar” la democracia): la amnistía sirvió (también)  para blanquear a los sicarios del régimen (cuando a Pilar Bravo le preguntaron por el ascenso de un reconocido torturador, respondió que con la democracia todos empezamos de nuevo), y los Estatutos fueron amalgamados y luego cercados…Esta faena fue cubierta en dos fases, la primera con Suárez (que todavía se vio obligado a hacer cosas más de izquierdas que Felipe), y la segunda, contra Suárez…Pero la iniciativa y las medidas ya estaban dictadas, la izquierda podía jugar, pero en el campo de lo que la derecha permitía.

– 2. Esta maniobra tuvo un as en la apuesta por la recomposición del PSOE, efectuada con la suma inteligencia: éste se presentó como socialista en oposición a la vulgar socialdemocracia, liderado por gene joven y “limpia” en oposición a la “gerontocracia comunista”. El PSOE aceptó el marco impuesto porque sus intereses eran ya electorales, por lo tanto, opuestos a los movimientos de bases. El PCE-PSUC fue el que, por su enorme importancia entonces (mostrada con ocasión de la matanza de Atocha, oponiéndose a cualquier “aventura” o sea a cualquier huelga,  asumió el papel protagonista en la desmovilización, pensado que tenía una oportunidad similar a la italiana para ocupar el lugar de la socialdemocracia. Esta desmovilización fue impuesta en base a dos argumentos básicos:

-a) no se podía seguir con las mismas movilizaciones porque ese provocaría un golpe de Estado (ese fue el gran argumento para hacer tragar los pactos de la Moncloa), como si ese riesgo no hubiese existido antes…;

-b) ahora se trataba de una primera etapa, una etapa para acumular fuerzas mientras se avanza con n pie en la calle y otro en las instituciones. El pie de las instituciones desplazó totalmente al de la calle, así los cargos se subieron al carro, y la militancia honesta siguió su camino (desconcertada)

– 3. Esta nueva fase requería un nuevo paradigma histórico. Cierto, ahora ya no podía ser tan “totalitario” como antes; de hecho, el paradigma franquista estaba ya en ruinas. El “nuevo régimen” no podía reconocer la II República sin cuestionar el ejército (que todavía en 1986 escribía su propia historia en clave franquista con prólogo de Narcís Serra, actualmente jerifalte de las Caixas), y la Iglesia (que tuvo con Wotyla un ferviente defensor de lado “católico” del franquismo)…No se podía defenestrar a Franco sin tocar al monarca (quien no permite que se hable mal del Caudillo en presencia suya), además, la “modernidad” pasaba por encima del un pasado en el que la memoria incluía los años de miseria, el miedo y la represión. Al PSOE esto le vino al dedo, el pasado le servía como refrendo de izquierdas de antes de la guerra, algo que pudo encauzar institucionalmente con fundaciones como la Pablo Iglesias. Además, el pasado reciente le acusaba: ¿dónde habían estado? En cuanto al PCE-PSUC,  también tenía sus historias para olvidar, un pasado de liquidaciones y expulsiones ligadas al estalinismo (así, desde  Gregorio Morán publicó su atestado, Miserias y grandezas del Partido Comunista de España, 1939-1985, en 1986, todavía está esperando que alguien le responda)…Esta adaptación del aparato no habría sido posible sin el peso de las tradiciones jerárquicas que tuvieron su justificación en los años de mayor clandestinidad. De esta manera, los movimientos sociales que estaban recomponiendo, entraron en abierta crisis.

– 4. Se puede decir que el “pacto del silencio” fue un pacto de vergüenza y conveniencias en la que la primera víctima fue la República, y la segunda, la resistencia antifranquista. Se ha querido ocultar, pero de tal manera que Javier Tusell, uno de sus principales valedores, podía negarlo mientras achacaba a Alfonso Guerra la irresponsabilidad de montar una exposición sobre el exilio, y eso que dicha exposición fue presidida por Juan Carlos I…De hecho, el propio PSOE llegó a darse cuenta que habían cedido demasiado, y que estaban perdiendo la batalla identitaria derecha-izquierda que les había funcionado antes. En ese contexto tiene lugar una cierta recuperación del republicanismo (rehabilitación de Negrín), y la “Ley sobre la Memoria Histórica” que recogía aspectos parciales del movimiento memorialista, pero que se quedaba en eso, en lo que podía permitir la derecha.

-5. Se ha querido justificar todo esto, con el argumento de que Franco había muerto en la cama, y está claro que el hecho peso lo suyo ya que detrás dejó los aparatos represivos del régimen prácticamente intactos.  Sin embargo, Mussolini no murió en la cama, y la cultura de la Resistencia pesó en Italia, por lo menos hasta el Novecento, de Bertolucci. Aún y así, no parece que la situación de la “memorias popular” italiana goce de mejor salud que la nuestra, más bien al contrario. ¿Por qué?, pues ha pasado la  restauración neoliberal que vendría como agua de mayo para la derecha neofranquista, y que también se impondría en el PSOE. El neoliberalismo reinante ha desplazaría el meridiano de la izquierda (anticapitalismo), all anticomunismo, llevándose también por delante el antifascismo. Desde luego, esto no hubiera sido posible sin el previo descrédito total del “socialismo real” y  de sus groseras falsificaciones…

– 6. El “nuevo régimen” nacía –necesitaba- pues, bajo nuevos parámetros históricos. Una vez la izquierda renunció al socialismo y la democracia plena (que fueron señas de identidad básica en la clandestinidad), por la democracia liberal, concretamente esta, la única posible, resultó que Fraga era un padre de la patria, que Aznar es la derecha civilizada, y el PSOE, la única izquierda posible…Fuera quedaba la desestabilización. El referente histórico ya no eran Octubre y la experiencia soviética, sino la “democracia” americana. La izquierda institucional y mediática hizo suyo el canon Soljenitsin sobre tal cuestión, y el comunismo fue puesto contra las cuerdas. Esto no sucedió mediante una victoria en el debate teórico, en los años sesenta-setenta, la izquierda cultural logró aportaciones y avances muy considerables en todos los terrenos, incluyendo el ajuste de cuentas contra el estalinismo. Pero este escenario fue ninguneado, sobre todo porque las viejas redes sociales reivindicativas entraron en crisis: los diarios, revistas, editoriales, foros. Conversando con un viejo colega con el que había dado más de una charla sobre la revolución de Octubre en clave antiestaliniana, le dije, ¿pero tu sabes que todo eso que dicen es mentira? Su respuesta fue: “Bueno, pero es lo que hay hacer ahora. Cuando volváis a ganar volveremos a decir lo mismo que antes”. Con la Transición, la izquierda operó este cambo en la percepción histórica. Se trataba de ajustarse a la nueva ideología dominante en su desarrollo específico por estos lares.

– 7. Eso último y n otra cosa fue lo que ocurrió con la historia social, la crisis de los años treinta y la resistencia antifranquista…Quedaron sacrificadas por la historia oficial que ahora tocaba: había que miar hacia adelante y no hacía atrás.  Teníamos por delante Europa, y la buena vida, esto por no hablar de otras cuestiones, por ejemplo, el abandono del POLISARIO por parte del PSOE después de un intervención de don Juan, o el menosprecio generalizado hacia el “tercermundismo”, etc. La correlación de fuerza había dado un vuelco, también en la “guerra de las interpretaciones”…Desde este punto de mira, el llamado “revisionismo” (palabra infeliz donde las haya, la historia siempre será revisión, lo mismo que lo es una película o una novela cada vez que la vemos o la leemos), es la historia escrita por encargo de la derecha aquí y ahora, en tanto que el “revisionismo” de izquierdas…Es el revisionismo que hace que la izquierda lo sea de la derecha, sin fines propios. Esto significaba abandonar la historia social. El movimiento obrero histórico fue interpretado en clave del presente, como el área del servicio, el pariente pobre de la democracia con funcionarios dedicados a “negociar” sin movimiento. En este cuadro, la memoria de la izquierda institucional tenía como horizonte la derecha republicana en línea de la ”tercera España”. La misma que estaba por “encima” de los “totalitarismos” de derecha y de izquierdas. Por supuesto, este esquema se puede matizar, el centrismo historicista es un totalitarismo en los medios, no con una  torpe disciplina estricta. Los Santos Juliá y compañía representan a las instituciones, y a los medias orgánicos como El País.

8. Es desde este punto de mira, y no desde el de la investigación, desde donde quieren mirar. El historiador en plantilla escribe sobre la memoria histórica como dictan las editoriales de su periódico que, además, publica y publicita su obra. Pueden ser historiador, pero dicen lo mismo cuando son escritores en plantilla: Fernando Savater, Elvira Lindo, Antonio Muñoz Molina, etcétera. Sus trabajos están orientados a.C. la recuperación del lector de izquierda,  para llegar donde quieren llegar: a los pies de la Coronas. Como sucede en la vida política y económica, esta orientación “superadora” tiene una base fundamental de coincidencias con la derecha, y con los otros emporios mediáticos, con la historiografía oficialista representada por ejemplo, los convergentes, la derecha neoliberal (Fernando García de Cortázar, Stanley Payne,  Bartolomé Benassar, etc), pero todos coinciden en lo mismo…La adopción de los parámetros de la historia oficial no tiene porque anulas unas posibles capacidades y trabajos como investigador, a veces ocurre, -y Santos Juliá es un buen ejemplo-, que sus obras, o a al menos algunas de ellas, pueden contradecir su narración como tribunalista oficioso”.

-9. La diferencia  actual con las dos últimas décadas del siglo XX, las más agobiantes del dominio “oficialista”, radica –básicamente- en lo siguiente: a) un sector cada vez más amplio de la población  se ha olvidado de los miedos y de las prudencias y se ha puesto a trabajar por desenterrar sus muertos (más la verdad y la justicia); b) un grupo amplio de historiadores que raramente publican en los medias institucionalizados ni tienen soporte mediático, han desarrollado una labor de campo en base a la reconstrucción fidedigna de los hechos y de los datos, situando la “guerra de las interpretaciones” en otra dimensión…, y c) han surgido otros medios alternativos (como Kaos y otros) animados por las nuevas generaciones, que han desbloqueado aunque sea parcialmente aquello de que si no sale en El País es que no existe…Esta nueva realidad ha reavivado también nuevas experiencias de revistas, editoriales, ámbitos sociales y universitarios, e incluso ha ampliado el espectro de los medias que, aunque sea solo en parte, abren sus páginas a las verdades no establecidas…

-10. Esta nueva situación es coincidente con una crisis económica, social y ecológica generalizada, o sea con un nuevo ciclo histórico y con la emergencia de una nueva generación de izquierda que se está fraguando más lentamente de lo que quisiéramos, pero más rápido de lo que caían pensar ayer mismo. Lejos quedan por lo tanto, los grandes miedos, se han vaciado los márgenes de una integración que permitían creer que para prosperar había que pensar “correctamente”, y se está creando una nueva visón de la historia en oposición la “historia oficial” con sus diversos matices…

*Militante de Izquierda Anticapitalista

Enlace a través del Foro por La Memoria:

http://www.foroporlamemoria.info/2010/08/la-memoria-historica-contradice-la-actual-historia-oficial/


Muñoz Molina considera que “no se puede volver atrás y usar el pasado como hace Zapatero”muñoz mio

agosto 2, 2010

Roma, 2 ago (EFE).-

El escritor español Antonio Muñoz Molina confiesa su hartazgo hacia los temas que centran la actualidad española, que resume en “Guerra Civil y toros”, y considera que “no se puede volver atrás y usar el pasado como lo hace (el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez) Zapatero”.

Muñoz Molina confiesa su hartazgo hacia los temas que centran la actualidad española, que resume en "Guerra Civil y toros"

“Parece que aquí no se hace otra cosa que hablar de Guerra Civil y de toros, claro. Y así no se afrontan los problemas reales de un país que tiene un 20 por ciento de paro y un 30 por ciento de fracaso escolar”, lamentó Muñoz Molina en una entrevista que publica hoy el diario italiano “Corriere della Sera”.

Según el escritor, “no se puede hablar de Guerra Civil” como si los españoles “estuviésemos divididos como entonces”, ya que ha transcurrido “demasiado tiempo” y ello no corresponde, afirma, “ni a los políticos, ni a los jueces, sino a los historiadores”.

Para el escritor e historiador andaluz, “la historia tiene que ver con el pasado” y, en su opinión, los españoles necesitan hacer un pacto con el recuerdo.

“La España de 1936 era rural y analfabeta y estaba aislada económicamente. La de hoy no tiene nada que ver con la de entonces. Es una obviedad que no podemos olvidar. Si nos referimos continuamente al pasado no entendemos el presente”, alertó el autor de “La noche de los tiempos”, su última novela, con la que viajó a los últimos meses de la Segunda República, la Guerra Civil y el exilio.

Después de más de dos décadas reflexionando sobre la Guerra Civil y la posguerra española, Muñoz Molina (Úbeda, España, 1956) alzó su voz contra “la moda” de la Memoria Histórica y publicó esas páginas para reivindicar un pacto sobre lo ocurrido en la guerra.

“Cuando escribí el primer libro sobre la Guerra Civil, los críticos me decían: ¿Por qué te ocupas de esto? No es que no se pudiera escribir sobre ello, es que, simplemente, no estaba de moda”, recuerda Muñoz Molina, quien lamenta que el tema se haya convertido “en una moda política”.

El escritor afirmó que “hoy en día, los políticos e intelectuales se niegan a aceptar su propia historia al completo y no quieren ver los errores cometidos por su propio bando”.

Y sostiene que en España hay una paradoja: “Se habla obsesivamente del pasado, pero no se conoce casi nada, sólo versiones partidistas”.

“Aunque los historiadores hayan hecho bien su trabajo”, reflexiona, “aún hoy no se es capaz de tener una visión de conjunto”.

Sin ningún libro en gestación, porque no tiene “la ansiedad de escribir un libro al año”, Muñoz Molina mira ahora hacia el futuro con ganas de “que lleguen los nuevos escritores, hijos de inmigrantes, que nos cuenten la nueva España mestiza”.

“Será muy interesante leer novelas de alguien que es mitad marroquí y mitad español, chino y español, senegalés y español. La mirada del hijo del inmigrante es muy rica, porque es doble: mira hacia el mundo de sus padres, a las raíces, y al mundo nuevo al que pertenece. En ambos mundos se siente en casa y extranjero”, argumentó.

Y es que, según el escritor, esas son “las dos experiencias fundamentales para escribir: conocer muy bien algo y al mismo tiempo verlo un poco desde fuera”.

EFE via Yahoo! España Noticias

NOTA DEL EDITOR:


MUÑOZ MOLINA Y EL BORRÓN y CUENTA NUEVA: “Pasar página como si no hubiera ocurrido no evita lo sucedido. No puede haber impunidad para el mal”

“…Y así no se afrontan los problemas reales de un país…”. Con esta frase me quedo como inicio a mi réplica al Sr. Muñoz Molina, por otra parte quiero antes de nada  dejar claro mi respeto y admiración por su trabajo, aunque no sus reflexiones. Dicho esto, parece que el Sr. Molina obvia a los miles de familiares que  todavía tenemos sepultos por  toda nuestra extensa geografía,  a los niños secuestrados, a los exiliados, los expropiados, encarcelados y  a todos los represaliados,  es decir, nos solicita civilizadamente que nos olvidemos de los nuestros, que lo hagamos por el bien del país, que  pasemos página sin terminar de leerla, que la historia sólo es pasado y que el mejor modo de avanzar es obviando la misma.

Creo que para alguien formado, inteligente y además historiador como él, no debería pasarle por alto que para que un país acometa su futuro con garantías,  primero debe resolver sus cuentas con la historia. No se trata de vengar a ultranza los padecimientos y tropelías cometidas por el régimen franquista, sino más bien todo lo contrario, lo que se pretende es recuperar la memoria histórica de un país desmemoriado, se trata de hacer justicia ante la barbarie, se trata de recordar lo acontecido de un modo que permita a las nuevas y futuras generaciones conocer y aprender sobre los yerros pasados, hacerles ver que los delitos contra lesa humanidad no pueden quedar impunes; y sobre todo que,  recordar no es sinónimo de parar. El pasado nos debe servir de guía para el futuro.

Sin historia y sin justicia  flaco favor le hacemos al país,  y  por ende a todas esas generaciones que serán el futuro del mismo. Y sí es cierto que la situación de antaño nada tiene que ver con la de ahora, y es por eso mismo,  que no debemos temer saldar las deudas del pasado teniéndole miedo a repetir los mismos errores en el futuro. Si mantenemos la premisa de que aquellos que olvidan su historia están condenados a repetirla, veremos que  es más fácil caer en el error que si no se hacemos nada. No creo que Alemania  que ha afrontado su pasado con valentía y un raciocinio ejemplar,  esté al borde de un nuevo Reich fascista que pueda poner en peligro su hegemonía y la estabilidad europea. Sin embargo está penado el fascismo y se mantiene el recuerdo a través de sus museos, arquitectura, educación y política. Es decir,  a través de su cultura y educación, tanto como por su política y legislación.

No soy memorialista por venganza, no me dedico a cobrar cuentas pretéritas, sólo pretendo recuperar el recuerdo y las vida de aquellos que la perdieron o no la tuvieron, dignificándoles en el recuerdo (ya que sus vidas que no su muerte fueron dignas),  haciendo que se cumpla y haga justicia,  sólo quiero pasar página, intentar perdonar y sobre todo y ante todo, no olvidar, no olvidar lo sucedido como salvaguarda de que nunca más volverá a suceder Sr. Molina.

La historia no está para olvidarla, no es sólo para los historiadores, la historia es una parte de nosotros mismos, nos enseña, nos recuerda y nos debería dirigir. Y para tener una visión global y de conjunto de la historia, primero hay que completarla. La historia que nos enseñaron y la historia escondida únicamente forman parte de la historia partidista y cercenada, y no es por tanto la verdadera historia. Eso sin entrar en otras disquisiciones como el derecho y los acuerdos internacionales firmados y ratificados por nuestro país.

El problema no es llamar a los fantasmas del pasado, el problema somos nosotros que somos incapaces de aprender, y por eso,  es necesario trabajar para recuperar lo perdido. Si permitimos el olvido y la impunidad, entonces no tenemos futuro, o al menos,  no un buen futuro.

Jordi Carreño Crispín

Vicepresidente de la A. I. La Memoria Viv@


Sebastián Pérez dice que no ve en el monolito a Primo de Rivera una exaltación del fascismo sino “una obra de arte”…

agosto 2, 2010

El presidente de los populares granadinos y concejal de la Presidencia en el Ayuntamiento de Granada considera que retirar la obra sería de “talibanes progres”…

Monumento en memoria de José Antonio Primo de Rivera instalado junto al Palacio de Bibataubín :: G. MOLERO/IDEAL

EUROPA PRESS | GRANADA

El presidente del PP de Granada, Sebastián Pérez, no ve en el monumento dedicado a la memoria de José Antonio Primo de Rivera, situado en la céntrica plaza de Bibataubín, en la capital granadina, una exaltación del fascismo sino “una obra de arte” del “mejor escultor granadino del siglo XX”, Francisco López Burgos.

Según señaló en una entrevista, el hecho de que el monolito recuerde al fundador de la Falange nada tiene que ver, en su opinión, con su “calidad artística”. “Como si estuviera dedicado a Concha Piquer, lo importante es el valor que tiene”, mantuvo el también concejal de la Presidencia en el Ayuntamiento de Granada, que consideró que atender a las demandas de la Asociación de Memoria Histórica y retirarlo sería de “talibanes progres”.

En su opinión, “hay que poner un poco de sentido común en esta historia” porque, de lo contrario, “triunfaría el rencor y el odio” abriendo unas heridas que, a su juicio, “ya están cerradas”. “La Memoria Histórica ve manos facciosas y cosas muy raras, pero la verdad es que la gente que pasa por allí no ve nada de eso. Además la escultura lleva 30 años allí y nadie ha hecho nunca nada por quitarla”, incidió.

Para el presidente de los populares granadinos, la postura del Ayuntamiento se justifica en que “no está defendiendo el fascismo, sino la propia Ley de Memoria Histórica, que dice que cuando una obra tiene una calidad artística tendrá que respetarse”. “Nosotros creemos que López Burgos y esa obra, que es la única de esas característica del escultor en Granada, merecen todo el respeto de la ciudad”, manifestó.

“Yo conozco la obra de López Burgos y su repercusión mundial, por eso creo que los que se llaman culturetas de la progresía granadina ya quisieran tener su nivel cultural y artístico”, apuntó el responsable político, para quien el PSOE, IU y la Memoria Histórica tienen una “obsesión enfermiza” que, a su juicio, no es lo más importante en época de crisis.

El asunto está en manos de los tribunales, ya que la Abogacía del Estado presentó un recurso contra el acuerdo adoptado en el pleno del mes de febrero del pasado año por el que el equipo de gobierno rechazó la retirada del monolito de la plaza, propuesta conjuntamente por los grupos de la oposición, PSOE e IU. Además, el de la Abogacía del Estado no es el único recurso planteado, ya que la Asociación Granadina para la Recuperación de la Memoria Histórica (Agrmh) ya presentó otros dos, para que el juez dirima también si el citado acuerdo contraviene el artículo 15 de la Ley de Memoria Histórica, por el que se insta a las administraciones públicas a la retirada de cuantos símbolos o insignias que hagan exaltación de la sublevación militar, de la Guerra Civil o de la represión franquista.

Fueron escritores e intelectuales granadinos los que alzaron en primer lugar su voz contra el monolito instalado en 1972 en pleno centro de Granada, entre ellos, autores como Luis García Montero, José Carlos Rosales, Alvaro Salvador, Juan Vida, Fernando Valverde, Daniel Rodríguez Moya o Javier Bozalongo, que editaron de su bolsillo el libro de poemas ‘Un árbol en lugar de una estatua’. Los promotores de la iniciativa sostienen que la estatua, lejos de ser un homenaje a una persona concreta, constituye un homenaje a una ideología.

Europa press vía google noticias

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Garzón advierte que la memoria histórica o la reconciliación “nunca van a suplir la acción de la Justicia”…

agosto 2, 2010

Para el juez, las víctimas de las dictaduras son marginadas hasta el punto de que “parece como que las responsables de las supuestas inestabilidades” son ellas y no “los victimarios”…

San Lorenzo del Escorial. (EUROPA PRESS).-

El juez Baltasar Garzón ha advertido, durante un curso en El Escorial, que la memoria histórica, la reconciliación o las comisiones de la verdad “nunca” van a “suplir la acción de la Justicia” y recuerda que latransición española no contó con la acción judicial.

Por ello, considera que se podría estudiar cómo ha influenciado este hecho a la sociedad. En su opinión, las víctimas de las dictaduras son marginadas hasta el punto de que “al final parece como que las responsables de las supuestas inestabilidades son las víctimas y no los victimarios”. En este sentido ha recalcado que hay que “darles voz, y la posibilidad no sólo de exigir justicia sino también de participar”.

Garzón, que ha sido suspendido cautelarmente de sus funciones en el Juzgado Central de la Audiencia Nacional por haber sido admitidas a trámite tres querellas contra él en el Tribunal Supremo, ha hecho estas declaraciones durante su inauguración del curso ‘Derechos Humanos, Justicia Transicional y Democracia Efectiva’, organizado por la Universidad Complutense de Madrid en la localidad madrileña de San Lorenzo del Escorial.

El magistrado actualmente es asesor externo de la Fiscalía en el Tribunal Penal Internacional (TPI). El magistrado ha explicado que la idea del curso es “poner de manifiesto y contraponer la situación que se produce en determinado momento en países diferentes cuando en la balanza se encuentran, por una parte la transición de un régimen dictatorial o autoritario hacia la democracia y en el otro, la acción de la Justicia respecto de aquellos crímenes masivos o que pueden calificarse como crímenes contra la humanidad o contra la comunidad internacional”.

Las comisiones de la verdad no puede sustituir a la justicia
Así, ha abogado porque la acción de ‘comisiones de investigación’ o ‘comisiones de la verdad’ no sustituyan nunca a la acción de la Justicia cuando se trate de crímenes contra la humanidad. Además, ha recordado la “compatibilidad” entre la acción de la justicia y las de las comisiones de la verdad ya que, “una acaba donde otra comienza”, y “no puede entenderse que una comisión de la verdad supla la acción” de la Justicia.

En su opinión, se perdería “cualquier posibilidad de comprensión lógica de estos mecanismos” si se entienden como mecanismos excluyentes. “En ningún caso debe ser así”, ha recalcado, ya que, a su juicio, un país que quiera puede ofrecer la posibilidad de la memoria histórica o reconciliación, “pero eso nunca va a suplir la acción de la Justicia”. “Los crímenes internacionales, de lesa humanidad, genocidio, están excluidos de aquellas normas de perdón que interesadamente en un momento histórico” determinado se incluyen.

Ha agregado que “sin excepción alguna, en todos los países donde ha acontecido esa situación, se plantea el dilema de si debe imperar el mirar hacia delante, olvidándose del pasado o, por el contrario, la exigencia de la Justicia se impone en todo caso”.

Van a optar por la mirada hacia delante
En este sentido, se ha preguntado si la acción de la Justicia “tiene que imponerse en todo caso” por la categoría de los crímenes de los que se trata, “cometidos en un periodo de tiempo en el que no ha podido hacerse efectiva esa acción de la Justicia porque los resortes del poder autoritario o dictatorial han atenazado distintas instituciones, y entre ellas de forma principal a la de la Justicia”, o si en ese caso, “en ese difícil equilibrio que se plantea como una democracia incipiente o como un régimen transitorio, la acción de la Justicia puede perjudicar aún en estos casos y principalmente en estos casos”.

“Evidentemente, la polarización entre uno y otro aspecto está servida y quienes de alguna forma han encabezado la represión, y no sólo ejecutado sino ejecutado, desarrollado y mantenido, van a optar porque la mirada hacia delante sea lo que se imponga y no sé si tanto porque así interesa al país de que se trate cuanto por la propia seguridad ante la certeza de que pueden ser objeto de enjuiciamiento con unas instituciones ya democráticas, con una Justicia democrática”, ha recalcado.

Además, ha recalcado que la transición española no contó con la acción de la Justicia por lo que podría estudiarse la influencia que una transición sin acciones de la justicia puede tener en una sociedad. Por otro lado, ha asegurado que la Justicia Internacional, es un “contrapunto no opuesto” a la justicia transitoria porque “lo único que es antitético es justicia e impunidad”.

Por su parte, el abogado penalista Manuel Ollé, que también ha participado en el curso, ha apoyado la tesis de Garzón y ha abogado por “reforzar la tutela judicial efectiva cuando anteriormente haya reinado la impunidad” y ha asegurado que “las comisiones no valen para depurar responsabilidad penal”.

La Vanguardia vía google noticas

Baltasar Garzón en un acto en la Casa de América en Madrid (Fotografía de archivo propiedad de La Memoria Viv@)