Aquellos compañeros del Proceso 1.001…

noviembre 8, 2010

Paco Acosta y Eduardo Saborido, esta semana en Sevilla. - Laura León

Los dirigentes de CCOO detenidos junto a Marcelino Camacho en 1972 recuerdan los tensos momentos de la represión…

ANA REQUENA AGUILAR MADRID 07/11/2010

Poco antes de las diez de la mañana del 24 de junio de 1972, Fernando Soto y Paco Acosta llegaron en coche a Pozuelo de Alarcón (Madrid). Habían pasado la noche viajando desde Sevilla para evitar controles y apenas habían descansado unas horas en Despeñaperros. Ya en Madrid, un colaborador los recogió en la plaza de Colón y los condujo, después de dar varias vueltas para evitar seguimientos, hasta Pozuelo. Una vez allí, los dos amigos caminaron hasta el convento de los Oblatos: los estaban esperando.

Era una reunión histórica. Allí ya estaban Marcelino Camacho, Nicolás Sartorius, Eduardo Saborido, Francisco García Salve, Juan Muñiz Zapico, Miguel Ángel Zamora, Pedro Santiesteban y Luis Fernández Costilla. A su término, los diez serían detenidos, encarcelados y encausados en el llamado Proceso 1.001. Su delito era formar la cúpula dirigente de Comisiones Obreras. El Tribunal de Orden Público les impuso unas condenas que sumaban 162 años de cárcel.

Antes de detenerlos en Pozuelo, debatieron un documento sobre la unidad sindical

El objetivo central de aquella reunión en Pozuelo de Alarcón era debatir un documento sobre unidad sindical cuyo borrador había redactado Nicolás Sartorius. “Era un documento bastante largo, sobre la unidad del movimiento obrero ante las condiciones de la dictadura, y la necesidad de que no se dividiera el mundo del trabajo, de que el movimiento de Comisiones fuera independiente de los partidos políticos y no fuera la correa de transmisión de nadie”, recuerda Sartorius, ahora vicepresidente de la Fundación Alternativas, pero con una larga trayectoria sindical y política que le ha llevado a ser, entre otros cargos, diputado por el Partido Comunista e Izquierda Unida.

En la lucha

La mayoría de los que participaron en aquel encuentro clandestino ocuparon durante años cargos relevantes en Comisiones Obreras y continúan de una u otra forma involucrados en la vida sindical, creyendo firmemente en la lucha de los trabajadores. El grupo también ha sufrido pérdidas: a la muerte de Marcelino Camacho hace algo más de una semana hay que sumar la de Juan Muñiz Zapico, que falleció en un accidente en 1977, y la de Luis Fernández Costilla, que murió hace cerca de seis años.

“Decir Marcelino Camacho era como decir Comisiones Obreras”

Eduardo Saborido dedica su tiempo al Archivo Histórico de la Fundación de Estudios Sindicales de CCOO en Andalucía. Precisamente él fue quien descubrió que la policía había dado con ellos esa mañana de junio: “Tenía que irme antes para traer un dinero que íbamos a repartir y cuando llegué a la puerta ví a la policía. Me pidieron la documentación y les dí mi carné falso. Empecé a pensar en que a los demás les iban a pillar desprevenidos y eché a correr para avisarles”. Cuando avisó a sus compañeros, muchos optaron por esconderse. Zamora intentó huir por el tejado. Acosta se metió en un armario. Camacho y Sartorius bajaron juntos las escaleras. Todos corrieron la misma suerte: fueron detenidos y llevados a la siniestra Dirección General de la Policía en la Puerta del Sol de Madrid.

“Marcelino intentaba tranquilizarme en las primeras horas de la detención”, cuenta Zamora, que ha ocupado diferentes cargos en Comisiones de Zaragoza y al que le queda un año para jubilarse en el servicio de publicaciones de la universidad de la capital aragonesa. Finalmente, el Tribunal de Orden Público les juzgó el 20 de diciembre de 1973, coincidiendo con el asesinato del entonces presidente del Gobierno, Luis Carrero Blanco. “El asesinato nos perjudicó, a nosotros y al movimiento que se había creado contra el proceso”, afirma Sartorius. Paco Acosta rememora el tenso ambiente de ese día, con manifestaciones de extrema derecha que pedían la cabeza de los diez sindicalistas. “Teníamos el tembleque del temor a la muerte”, dice. Actualmente, Acosta colabora con su compañero Eduardo Saborido en el Archivo Histórico en Andalucía. Su otro compañero andaluz, Fernando Soto, fue diputado y senador autónomico y ahora emplea su tiempo en ayudar a recuperar la memoria histórica.

Los diez compañeros fueron a parar a la cárcel de Carabanchel, donde continuaron reuniéndose y matando el tiempo haciendo gimnasia, leyendo mucho y dando clases de idiomas, historia o economía. Sartorius recuerda que la llamaban “la universidad de Carabanchel”. Un año después, el Tribunal Supremo rebajó considerablemente sus condenas. Tras la muerte de Franco en 1975, el indulto del rey Juan Carlos los sacó de la cárcel.

Marcelino, el líder natural

“Nos ha dejado una huella indeleble”, dice de Marcelino Camacho Pedro Santiesteban, también vinculado durante mucho tiempo al Partido Comunista y todavía colaborador de CCOO en Euskadi. Todos sus compañeros recuerdan a Camacho como un hombre afable, incansable en sus ideas, siempre optimista. Fernando Soto habla de su implacable tenacidad, “como un martillo pilón”. “Incluso en la cárcel no paraba de buscar resquicios para seguir luchando”, dice.

Paco Acosta fue su vecino de celda durante dos años y no se cansaba de escuchar sus análisis sobre la actualidad. “Para mí fue un maestro”, asegura. Miguel Ángel Zamora recuerda su tesón y su lectura concienzuda de la prensa. “Siempre pendiente de los pequeños detalles personales”, añade. “Era una persona sencilla, optimista hasta decir basta. Era el líder natural, había riqueza de debate interno y él propiciaba este ambiente. Tenía una gran sabiduria del mundo del trabajo”, le describe Sartorius. “Decir Marcelino era decir Comisiones Obreras”, resume Eduardo Saborido, que hace apenas unos meses descubrió que aquel convento contaba con una puerta falsa por la que, quizá, hubieran podido escapar.

Público.es

 


Garzón lamenta que no se debata sobre los crímenes del franquismo…

noviembre 8, 2010

En una entrevista con diario portugués, atribuye su suspensión a “razones ideológicas”

EFE Lisboa 08/11/201

El juez Baltasar Garzón, en una imagen de archivo.DANI POZO

El juez Baltasar Garzón lamenta que en España no se debata sobre los crímenes del franquismo, en contraste con lo que ocurre en Alemania, donde “por lo menos hay una discusión” sobre el genocidio cometido por el régimen nazi.

En una entrevista publicada este lunes por el periódico portuguésPúblico, Garzón subraya que existen “millares de víctimas y familias que todavía no pudieron dar sepultura a sus seres queridos”, por lo que consideró que “era necesario” abrir una causa sobre esta cuestión.

“En España hubo una transición, pero nunca se debatió la cuestión de los desaparecidos del franquismo, y hay mucha gente que no quiere que se investigue, ya que creen que estamos bien como estamos”, explicó el magistrado,

En su opinión, quienes defienden esta postura no tienen en cuenta la perspectiva de los familiares de las víctimas y temen que la investigación “abra fracturas en la sociedad”.

“Pero España es ya una democracia consolidada; en 1975 o en 1976 podía ser complicado, pero hoy no”, resalta Garzón, quien acudió este fin de semana a Portugal con motivo del homenaje que el Festival de Cine de Estoril le rinde este año con la proyección de varias películas y documentales relacionados con su trabajo.

“En 1975 o en 1976 podía ser complicado hablar de franquismo, pero hoy no”

Garzón descarta que su suspensión se deba al temor de algunas personas a ser todavía incriminadas por estos delitos cometidos durante la dictadura franquista, y la atribuye, más bien, a “razones ideológicas”.

“Hacer una investigación en un clima hostil es más complicado; cuando los medios de comunicación explican a las personas lo que está en juego, hay más comprensión y cooperación para investigaciones como ésta”, destacó.

Apoyo de la ONU

El magistrado español recordó que el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas apuesta por investigar los crímenes de la época del franquismo y la desaparición de entre 20.000 y 30.000 niños entre 1937 y 1951, pese a que el Consejo General del Poder Judicial considerara que estos delitos están protegidos por la Ley de Amnistía de 1977.

“Hay un consenso mundial, desde el punto de vista de los tribunales internacionales, en que las normas de impunidad tienen que desaparecer, y son los jueces los que deben interpretar esas leyes de amnistía de manera independiente, sin estar sujetos a la coerción política”, insistió.

Sobre el juez español, quien trabaja actualmente como consultor externo para la Fiscalía del Tribunal Penal Internacional (TPI), pesa una suspensión cautelar de sus funciones en la Audiencia Nacional desde mayo, cuando el Supremo le abrió juicio oral por declararse competente para investigar los crímenes del franquismo .

El juez Garzón se enfrenta, además, a otras dos querellas, una por prevaricación y delito contra la intimidad en el marco de su investigación a la red de corrupción Gürtel, y otra por prevaricación y cohecho por financiar con dinero del Banco Santander unos cursos que organizó en Nueva York y archivar, posteriormente, una denuncia contra el presidente de la entidad, Emilio Botín.

Público.es

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Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica: las palabras del Papa son “lamentables”…

noviembre 8, 2010

El pontífice protagoniza hoy la tercera visita papal a Compostela, la primera en pleno año Xacobeo

“El Papa debería pedir perdón por la implicación de la Iglesia en los crímenes cometidos durante la dictadura”

MARTA DEL VADO   07-11-2010

Para el presidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica, Emilio Silva: “El gobierno de Zapatero debería defender la aconfesionalidad de España, que recoge la Constitución del 78”.

A la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica le parece “lamentable” que Benedicto XVI haga esas declaraciones en uno de los países “más maltratados” por la Iglesia donde, asegura, los sacerdotes católicos participaron tanto en la guerra de 1936 como en la represión a la que la dictadura sometió a la población española durante cuarenta años.

Para el presidente de la Asociación, Emilio Silva, “tanto el Papa como la jerarquía de la Iglesia en general, han vuelto a demostrar una doble moral al hablar de los años 30 con ese rechazo, sin tener en cuenta el papel que jugó la Iglesia católica tanto en el Golpe de Estado del general Franco como en la dictadura, convirtiéndose en uno de los instrumentos de la represión durante 40 años”. Silva asegura que los sacerdotes eran los que escribían las listas de nombres de quienes se enterraban en fosas comunes. También asevera que, durante décadas y a través de los colegios, los curas “maltrataron física y emocionalmente” a millones de personas y denuncia además la implicación de la Iglesia “en el robo de 30.000 bebés, sustraídos a las presas republicanas en cárceles franquistas con la connivencia de los registros bautismales”.

Silva cree que es “insultante” que el Papa viaje a nuestro país con los impuestos de los españoles, muchos víctimas del franquismo, y se atreva a comparar la situación actual de España al “anticlericalismo de los años 30 sin pedir perdón” a por el apoyo de la Iglesia al alzamiento del 36 y su colaboración con la dictadura. Entonces, dice Silva, el gobierno de la Segunda República intentó construir un Estado laico tal y como se aprobó en la Ley de Libertad religiosa de la Constitución de 1931, de la misma manera que hizo Francia a principios del siglo XX. Silva cree que el gobierno de Zapatero “debería defender que no se trata de anticlericalismo sino de la aconfesionalidad del Estado, que recoge la Constitución Española de 1978”.



 


Falleció Rogelio Arca, repúblicano que atesoró «memoria histórica de Cerdedo…

noviembre 8, 2010

 

A ESTRADA/LA VOZ. 8/11/2010

 

Rogelio Arca Rivas falleció a los 96 años en San Martiño de Figueroa en Cerdedo. El historiador cerdedense Dionisio Pereira lo califico ayer de «memoria republicana histórica de Cerdedo». Hijo de Padre paseado en la Guerra Civil, le sorprendió la guerra en Madrid con un grupo de canteros locales. Con CNT se sumó al Exercito Popular. Escribió un diario e hizo fotos. Luego estaría en un campo de concentración en Teruel, fue expedientado y liberado al carecer de delitos de sangre y volvió a su domicilio «baixo penosas condicións». Las notas y las fotos de Rogelio y el enmarque histórico y el estudio del material que hizo Dionisio Pereira se plasmó en 2008 en el libro de ambos Álbum de guerra. Canteiros das Terras de Montes no exército republicano, que editó Difusora,

La Voz de Galicia vía google noticias