“Lugares de memoria y desmemoria”

noviembre 10, 2010

Conferencia a cargo de:

Marlène Albert-Llorca, Profesora de Antropología en la Universidad Toulouse 2 – Le Mirail
Stéphane Michonneau, Profesor titular de historia en la Universidad de Poitiers

Marlène Albert-Llorca
Tratará de lugares de memoria y desmemoria situados en el suroeste de Francia: los campos en que fueron internados los exiliados republicanos a partir del mes de febrero de 1939, momento en que se inició la « retirada ». Cerca de 500 000 civiles y soldados del ejército republicano empezaron entonces a huir hacia Francia. Pasada la frontera, una gran parte de los refugiados fue dirigida hacia unas playas cercanas que se habían cercado por alambradas. En los meses siguientes se construyeron o arreglaron « campos de concentración » un poco más decentes. Algunos de ellos recibieron en los años siguientes tanto varios otros « extranjeros indeseables » como también judíos destinados a ser deportados, resistentes franceses etc.

El recuerdo de la vivencia de los campos se ha trasmitido oralmente en muchas familias de republicanos españoles pero, como ya lo apuntaba Geneviève Dreyfus-Armand en 1995, no sale de la esfera privada hasta los años 1960, cuando empiezan a publicarse memorias del exilio que incluyen el relato de la vida en los campos. Hay, sin embargo, que esperar los últimos años de 1970 para ver las primicias de una « política de la memoria » que toma importancia sobre todo a partir de los años 1990. Desde entonces, se han erigido monumentos conmemorativos, restaurado las tumbas dónde fueron enterrados los que fallecieron durante su estancia en los campos, abierto museos dónde se depositan documentos y objetos que les pertenecieron, organizado exposiciones de obras realizadas por los internados etc.

Apoyándose sobre los estudios realizados, bien sea sobre la  « Francia de los campos » en general, o monográficos, intentará poner de manifiesto el porqué y el cómo de ese paso del olvido a la memoria.

 

Castillo Colliure

 

 

Hacia Colliure

 

Stéphane Michonneau
La inflación de la memoria ha dado paso a una gran confusión en el uso del término de de memoria. Antes de ser un tema de moda, las Ciencias humanas y sociales crearon herramientas intelectuales con el fin de acercarse a su realidad plástica y contradictoria. En efecto, la memoria es a la vez un recuerdo que pesa sobre el presente y una reconstrucción política del presente que pesa sobre el pasado. Para ilustrar la naturaleza ambigüa de la memoria, me basaré en un caso : el pueblo de Belchite, en Aragón. Por un lado, este lugar destacado de la Guerra Civil ha engendrado recuerdos traumáticos cuyos efectos siguen manifestándose hoy en día. Por otra parte, el franquismo erigió el pueblo en ruinas en mártir de la causa nacional, instrumentalizando políticamente su pasado reciente. Entre ambas dimensiones existe un espacio vacío en el que late el olvido pero también la imposibilidad, muy española, por cierto, de producir un relato coherente de los acontecimientos de la contienda.

 

Pintada en Belchite

 

Lunes 15 de Noviembre, 19.30h

Mediateca del Instituto Francés de Madrid - Conferencia en Castellano

Calle del Marqués de la Ensenada, 12

28004 Madrid

Metro Colón

http://ifmadrid.com/frontend/ifmadrid/noticia.php?id_noticia=1484&id_seccion=439


La Asociación de Memoria Histórica de Lena…

noviembre 10, 2010

Las iniciativas para «restañar» las heridas del recuerdo…

GERMÁN MAYORA PRESIDENTE ASOCIACIÓN MEMORIA HISTÓRICA DE LENA Desde que se aprobó la Ley de Memoria Histórica se formaron en todo el país una serie de opiniones que hicieron que se consumieran, como se suele decir, ríos de tinta, comentando sobre su conveniencia , idoneidad y oportunidad, pero sobre manera, las soluciones que esta Ley pudiera dar, después de más de setenta años desde que ocurrieron los hechos y que con ella en vigor, se duda de que se puedan aclarar enigmas existentes sobre el paradero de muchas personas. No se pretende entrar en polémica, por nada ni con nadie, porque todos los que en aquella época vivieron y sufrieron lo acontecido, de cualquier color, con la pérdida de familiares, no buscan el «revolver el pasado», como muchas personas opinan, tampoco pretenden venganza, pues en todos ellos el denominador común es que algo como lo ocurrido en aquellos años jamás se vuelva a repetir. Pero sí hay que hacer una reparación con los vencidos que, a diferencia de los vencedores, no tuvieron la oportunidad de buscar y recoger a sus muertos, pues por las circunstancias de los tiempos debieron de permanecer callados y llorar en silencio la muerte y desaparición de los suyos.

Es pues, la Ley de Memoria Histórica, quien de una manera, en nuestra opinión, viene a paliar esta considerable diferencia, entre unos y otros, a pesar del tiempo transcurrido. Pretende «restañar» heridas del recuerdo, heridas que aún hoy cuando un hijo evoca como y cuando a su padre o madre se lo llevaron para desaparecer y nunca más volverlo a ver, le dejen de asomar las lágrimas de la desesperación y surjan, simplemente, las del recuerdo cariñoso.

Y es con este convencimiento con el que se forma la Asociación, naciendo al amparo del artículo 22 de la Constitución, Ley Orgánica de 1/2002 de marzo y de la Ley de Memoria Histórica 52/2007del 20 de diciembre, al igual que otras muchas en Asturias y en el resto del país. El que aquí exista una asociación, de este tipo, tiene entre otras explicaciones una sencilla y lógica. Nuestro concejo de Lena, entre los 78 de Asturias, es de los que por circunstancias de situación se encuentra entre los que más número de fosas tiene en su territorio. No quiere decir esto que las 26 fosas contabilizadas (hasta la fecha), con sus restos, correspondan todas a las gentes de nuestro concejo, pero lo que si sabe es que hay un total de 356 desaparecidos. Datos que gentes con mucho esfuerzo y tesón, dedicando su tiempo libre, y en colaboración con las diferentes Administraciones, fueron recopilando hasta confeccionar estas largas listas de muertos y desaparecidos que se acerca al medio millar. Así se conocerá donde, cuando y como perdieron su vida y, de esta manera, sus descendientes podrán de ellos saber y si, así lo consideran, dar a sus restos sepultura, junto a los suyos, en el lugar que les corresponda. Haciendo honor, aunque con muchos años de retraso, a que se les respete un natural derecho, al igual que al resto de los ciudadanos, que por su condición, les fue usurpado.

Por tanto, se crea en Lena la Asociación. Con entusiasmo y voluntad de un grupo de personas que entendemos de la necesaria colaboración con los familiares y con los derechos, que aún hoy tienen los muertos y desaparecidos. El apoyo de la Administración Local, y de los grupos políticos del arco municipal, nos anima a comenzar y desde hace poco tiempo a funcionar con el simple objetivo de ponernos al servicio de quien nos necesite. Además, podemos ser, entre otras cuestiones, la intermediaria con las distintas administraciones y el Ministerio de Justicia, para quienes tengan interés por conocer e incluso exhumar, si es su deseo, los restos de familiares que en una de las fosas existentes se puedan encontrar. Decir, para conocimiento público, que nos hallamos en el edificio del Ayuntamiento, desde las 11 hasta las 13 horas, los viernes, y que solicitamos participación, colaboración e información, toda la que nos puedan dar, sobre lugares y hechos acaecidos en esos pasados trágicos años.

 

La Asociación de Memoria Histórica de Lena

 

La Nueva España

 


Vigo borra el penúltimo símbolo del franquismo…

noviembre 10, 2010

Caballero esquiva la petición de retirar la cruz fascista de O Castro

PRIMITIVO CARBAJO - Vigo – 10/11/2010

La Casa das Artes de Vigo será “de una vez por todas, símbolo de la libertad y la democracia” dentro de un mes, cuando concluyan los trabajos de eliminación del escudo franquista y las inscripciones del frontispicio (Año de la Victoria, Annus Domini MCMXXXIX) que comenzaron ayer. Así lo destacó el teniente de alcalde vigués, el nacionalista Santiago Domínguez, en el acto de inicio de esos trabajos. Es el penúltimo símbolo franquista por retirar. La cruz de O Castro, el más ostentoso de todos ellos, sigue incólume. Domínguez aseguró ayer que si dependiera del BNG, “ya no estaría ahí”. Pero el alcalde, el socialista Abel Caballero, ni siquiera se presta a hablar de ello.

El alcalde no recibe ni responde a la asociación local de memoria histórica

Domínguez explicó que “es preciso restituir la memoria y la imagen de las instituciones públicas para que nunca más apelen a una época tremendamente oscura”. En la Casa das Artes se picarán los relieves del escudo e inscripciones y se conservarán las dos figuras humanas alegóricas que las acompañan. El vaciado será restituido con piezas similares, recuperadas de demoliciones de edificios de la misma época y con una fábrica de piedra de la misma cantería. Y se aprovechará para limpiar toda la fachada, con un gasto algo superior a los 43.000 euros.

Apenas quedan ya símbolos franquistas en las calles de Vigo, salvo en algunas iglesias. Una entrevista del alcalde con el anterior obispo de Tui-Vigo permitió encauzar la aplicación de la Ley de la Memoria Histórica en ese sentido sin mayores traumas ni alharacas. Menos en O Castro, de cuya cruz Caballero no quiere ni hablar. Ayer, tampoco, a petición de este periódico.

La cruz, de 12 metros de altura, fue erigida en las faldas de O Castro, dominando sobre la ciudad, por iniciativa de la Jefatura Local de Falange en 1959. Dos años después, la inauguró Franco, quien había ordenado a raíz de su victoria en la Guerra Civil -o Cruzada de Liberación Nacional, como se reconoció entonces- que se levantaran por toda España cruces con “la grandeza de los monumentos antiguos”, que desafiaran “el tiempo y el olvido”. La de Vigo, con la demora, añadió un homenaje específico a la División Azul que combatió al comunismo con el ejército nazi en las estepas rusas. Pero en el mismo monte de O Castro habían sido fusiladas por el franquismo 136 personas.

Durante su primer mandato, el alcalde socialista Manoel Soto retiró del monumento la simbología fascista para extender el homenaje de la cruz a todos los caídos en la Guerra Civil. Fue un gesto de buena voluntad, aislado y descontextualizado -un remedo para superar la insoslayable presencia de la cruz frente al ayuntamiento, ya democrático- y que tampoco pudo borrar la memoria genuina del origen del monumento ni las heridas latentes en las víctimas. Hasta que llegó la Ley de la Memoria Histórica y el subsiguiente comportamiento enigmático de Abel Caballero, que no dice nada respecto a la cruz -”sin comentarios”, ha repetido cuando se le ha preguntado-, pero que a su vez ha prodigado los esquinazos a la Asociación Viguesa pola Memoria Histórica do 36, que pugna por el cumplimiento de esa ley y a la que él mismo reconoció como viguesa distinguida en 2007. No se entiende.

Caballero creó un Consello da Memoria que nunca ha sido convocado, pese a solicitárselo la citada asociación, a la que no recibe ni contesta a sus cartas o propuestas, incluidas las de organizar charlas por los institutos o permitirle exponer sus argumentos al pleno municipal.También ignora las más de 4.000 firmas que ha presentado solicitando la retirada de la cruz, que “ni es monumento que esté catalogado como bien artístico ni está en terreno eclesiástico, sino municipal”, dice Telmo Comesaña, portavoz de la asociación, “por lo que podría retirarse en mero cumplimiento de la ley”.

“Es lamentable, e ignominioso, que lleguemos a estos extremos con un alcalde y un partido que se dicen socialistas”, añade Comesaña. “Es una cruz que honra un genocidio, y tenemos el derecho y el deber de erradicarla. Somos tenaces y, si hace falta, lo llevaremos al fiscal”.

El País (España)

 


Las balas llevaron hasta las víctimas…

noviembre 10, 2010

Localizada en Toledo gracias a un detector de metales una fosa del franquismo donde se cree fueron enterrados siete fusilados

NATALIA JUNQUERA - Madrid – 09/11/2010

Un miembro de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica- A.R.M.H

La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) ha localizado en Calzada de Oropesa (Toledo) una fosa común del franquismo donde se cree que fueron enterrados siete hombres, dos de ellos hermanos, fusilados por falangistas el 25 de noviembre de 1936.

Fue el detector de metales el que permitió encontrar el lugar exacto, ya que permitió a los expertos encontrar numerosos casquillos de bala, prueba de los asesinatos. También sirvieron las indicaciones de un hombre de 96 años que hacía guardia en una caseta del campo la noche del crimen y vio a lo lejos cómo los mataban.

La asociación busca en esta fosa, a iniciativa de los familiares de las víctimas, los restos de siete hombres asesinados en 1936: Alberto García Simón, Manuel Gutiérrez Castaño, Antolín Gutiérrez Castaño, Germán Sarro García, Francisco Herreruela Arroyo, Lorenzo Polo Hernández y Enemesio Hernández Álvarez. La exhumación arrancará los próximos días.

Nuria Sánchez García, nieta de Alberto García Simón, reconocía que le había impresionado mucho pisar esta mañana la fosa donde puede estar su abuelo. “Se me puso un nudo en el estómago de ver tantos casquillos y tantas balas”, relató a EL PAÍS. “Era campesino. Tenía 33 años, tres hijos y uno en camino, al que nunca llegó a conocer, cuando lo mataron. Todos sus hijos están hoy muy emocionados por esto”.

Los primeros restos hallados no están en muy buen estado porque fueron enterrados a muy poca profundidad en este fosa de tres metros y medio de largo. Por eso lo más probable es que una vez exhumados todas las víctimas vuelvan a ser enterradas juntas, “pero en un cementerio y con su nombre escrito en una placa”, aclaró Nuria.

La ARMH celebró recientemente el décimo aniversario de la primera fosa de víctimas del franquismo exhumada con técnicas arqueológicas y forenses, la del abuelo de Emilio Silva, hoy presidente de la asociación. Desde entonces se han recuperado los restos de más de 5.000 represaliados.

Las balas llevaron hasta las víctimas El País.com (España) Vís Google noticias

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El PSOE pedirá responsabilidades al alcalde de Espejo por su actuación “irregular” en el cementerio…

noviembre 10, 2010

La viceportavoz socialista en el Ayuntamiento de Espejo (Córdoba), Francisca Casado, ha anunciado “pedirá responsabilidades” al alcalde de la localidad, Francisco Medina (IU), por “su desastrosa e irregular actuación en el cementerio” ante la aparición de restos óseos que son “de personas que vivieron durante la etapa de la Guerra Civil”.

La viceportavoz socialista en el Ayuntamiento de Espejo (Córdoba), Francisca Casado, ha anunciado “pedirá responsabilidades” al alcalde de la localidad, Francisco Medina (IU), por “su desastrosa e irregular actuación en el cementerio” ante la aparición de restos óseos que son “de personas que vivieron durante la etapa de la Guerra Civil”.

A través de un comunicado, Casado ha afirmado que cuando aparecieron los restos óseos “el Consistorio debía haber paralizado las obras (que ejecutaba en el cementerio) para estudiar el caso”, pero, “en vez de pararlas, como marca la Ley, prosiguieron con las reformas”, lo que muestra “su actitud rastrera y déspota”.

La viceportavoz socialista ha señalado que el alcalde de IU ha mostrado una “falta de responsabilidad y respeto total hacia los habitantes de Espejo” y le ha acusado de “pisotearlos sin contemplación ninguna, pues estos restos encontrados son de antepasados de algunos familiares”.

Para Casado, Medina ha actuado “a su antojo, sin pensar en las familias”, mediante una actuación que supone “un atropello a la memoria histórica”, a lo que ha añadido que, “si de verdad fuera una persona de izquierdas, Medina hubiera paralizado las obras del cementerio ante la aparición de los restos óseos y se hubiera investigado de dónde provienen”.

20 minutos vía google noticias

El Espejo (Córdoba). Fotografía del blog de la Agrupación Socialista del Espejo


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