El prior del Valle de los Caídos: “Nos persiguen como en 1934″ig

noviembre 15, 2010

 

Cree atacada la libertad religiosa por las obras en el templo…

 

JUAN DIEGO QUESADA – Madrid – 15/11/2010

Los monjes benedictinos del Valle de los Caídos protestaron ayer de nuevo por el cierre temporal de la basílica con una multitudinaria misa al aire libre en la que afirmaron sentirse perseguidos por su fe. Durante una homilía muy combativa, el prior comparó su actual situación con la que sufrieron los religiosos polacos durante el comunismo o los beatos españoles “durante la persecución de odio a la fe en España de 1934 a 1939”. Al llegar las peticiones, el prior pidió al público rogar “porque la basílica recupere cuanto antes la libertad de culto”.


Desde principios de año se impide a los fieles al acceso al templo por unos trabajos de acondicionamiento en la fachada, cuyo deterioro pone en peligro a los visitantes, como se detalla en los informes de seguridad de Patrimonio Nacional. Los monjes de la abadía, sin embargo, se lo han tomado como un ataque a su libertad religiosa. Venían quejándose desde hace tiempo y celebrando misas improvisadas en las zonas boscosas de los alrededores, aunque para ayer habían programado con la Delegación del Gobierno una gran celebración en la explanada en el caso de que acudiese mucha gente.

Así fue, y los benedictinos mostraron su músculo llenándola y colapsando la entrada al Valle de los Caídos durante unas horas. “Ahora es cuando más hay que apoyarles, ahora que quieren acabar con ellos”, resumía una anciana que subía a duras penas la larga cuesta hacia el templo. Los monjes celebraron hace 10 días una misa funeral en honor a todos los caídos durante la Guerra Civil junto a las tumbas de Franco y José Antonio Primo de Rivera.

David Fernández, un chico de 19 años que gestiona varias páginas web en Internet, decía que acudía para honrar al dictador y de paso “protestar por lo que los socialistas están haciendo con la familia”. Mientras, la voz de los niños del coro llegaba hasta el bosque de pinares. “Aunque todos los cristianos deberíamos dar la vida por nuestra fe llegado el caso”, continuaba el prior en el altar sacado a la entrada, “un sutil acoso psicológico y emocional es mucho más dañino contra nuestras creencias”. Y arengaba: “No temamos la persecución porque Dios está con nosotros”. En ese momento, un grupo de chicas ataviadas con chalecos reflectantes amarillos pasaban el cepillo por la explanada.

Fuentes de la Delegación se mostraban satisfechas porque la misa se había celebrado sin problemas, según lo acordado, y agradecían al Arzobispado de Madrid su papel. El padre Santiago Cantera, una vez terminado el acto, exultante, decía: “Yo le digo a los que han venido que no odien a este o al otro por esta situación, yo a veces también tengo la tentación. Pero el mensaje de Cristo es otro”.

El País.com


Paco Roca dibuja un combate por la dignidad en el franquismo…

noviembre 15, 2010

Babelia adelanta la nueva novela gráfica del premio Nacional de Cómic, ‘El invierno del dibujante’

GUILLERMO ALTARES – Madrid – 15/11/2010

Portada de 'El invierno del dibujante', de Paco Roca.- ASTIBERRI

Las historias con una lección moral demasiado clara, con blancos y negros, buenos y malos, deberían generar una cierta desconfianza en el lector. La vida está llena de matices, de dudas. El talento de algunos grandes narradores no está solo en ser capaces de reconstruirla, de imaginarla, sino también en encontrar la historia, en hallar el relato basado en hechos reales que, desde el momento en que cerramos el libro hasta mucho tiempo después, nos llena la mente de preguntas y nos aleja de las respuestas. Y, sin embargo, también nos deja claro lo que está bien y lo que está mal, lo correcto y lo equivocado. Pero sin absolutos, sin certezas. El dibujante Paco Roca (Valencia, 1969), ganador del Premio Nacional de Cómic hace dos años por Arrugas, una narración sobre el Alzheimer, ha encontrado una de esas historias y la ha convertido en un tebeo impresionante, El inverno del dibujante, que Astiberri saca a la calle el 24 de noviembre.

¿Que cómo me va?

¿Que cómo me va?

FOTOS – PACO ROCA – 05-02-2010

¿Que cómo me va?. La suerte. Una larga cadena de acontecimientos que pueden llegar a hacer explotar toda la tensión acumulada durante siglos. Ésta es la visión de la tragedia de Paco Roca, Premio Nacional de Cómic en 2008.- PACO ROCA

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Primer capítulo de ‘El invierno del dibujante’

DOCUMENTO (PDF – 7,48Mb) – 15-11-2010

Roca reconstruye la historia de la editorial Bruguera, en la España franquista de finales de los años cincuenta -un momento y un país en el que, como dijo Manuel Vázquez Montalbán, “parecía que a todo el mundo le olían los calcetines”- y narra como un grupo de dibujantes trataron de sacar una revista independiente, Tío vivo. Una frase, que el mítico Escobar le dice a su hijo, resume el tono del relato: “Tu padre volverá a dibujar al Zipi y Zape y al Carpanta. Son malos tiempos para soñar”. Y el no menos mítico Vázquez -sobre el que se acaba de estrenar una película protagonizada por Santiago Segura, El gran Vázquez-, dibujante de enorme talento y estafador profesional, uno de los mayores jetas de la historieta española, asegura en otro momento del tebeo: “En la vida real, al idealista David le da de leches el poderoso Goliat”.

En cierta medida, es un libro que se puede leer como la primera parte de otra obra maestra del cómic español, Los profesionales, en la que Carlos Giménez relata su experiencia como dibujante en la Barcelona de los años sesenta, de hecho hay un personaje en esta serie de cuatro volúmenes del autor de Paracuellos, cuyas historias están basadas en las de Vázquez, experto timador, capaz de irse sin pagar de todos los bares de Barcelona, de decirle 500 veces a su jefe que le adelante el dinero para el entierro de su padre (y convencerle 500 veces). Eran tiempos en que los dibujantes eran auténticos obreros del papel y el lápiz, en el que cosas como los derechos de autor eran una quimera impensable.

La historia que ha encontrado Roca -la buscó porque quería saber más sobre los autores de los tebeos que marcaron su infancia- es extraordinaria primero porque sus protagonistas lo eran: Escobar, Cifré, Peñarroya, Conti, Giner, Vázquez, Víctor Mora, entre otros, formaron una generación de guionistas y dibujantes irrepetible, su peso en la cultura popular española, su fuerza, puede ser comparable a la del recientemente fallecido Berlanga. Carpanta, Zipi y Zape, El capitán Trueno o el Jabato, el repórter Tribulete, Cucufato Pi, Gordito Relleno, Carioco, Apolino Tarúguez, el inspector Dan, las hermanas Gilda, la familia Cebollerta, Anacleto agente secreto forman parte del imaginario colectivo de varias generaciones de españoles (incluso han entrado a formar parte del lenguaje cotidiano, todos sabemos que lo que quiere decir ser “un abuelo cebolleta” o “un carpanta”). Segundo, porque Roca consigue trazar un retrato preciso, que rezuma tristeza, de la España franquista, del final del hambre de la posguerra pero no de la miseria moral que arrastró la dictadura hasta el final, ni del miedo ni de la represión y la censura. Pero también de la capacidad para mantenerse digno en ese mundo, para crear y combatir desde la humildad del dibujo y la palabra.

Tercero, porque es un relato que se mueve en el gris, que huye del blanco y negro. Los fundadores de Bruguera fueron perdedores de la Guerra Civil con todo lo que eso significaba (el franquismo no sólo aniquiló físicamente a muchos de los que perdieron la guerra, sino que a muchos otros les aniquiló moralmente, impidiendo que trabajasen, manteniéndoles al borde la pobreza y el hambre) y, a pesar de ello, consiguieron crear una empresa que se convirtió en un gigante editorial. Y tuvieron el valor y la inteligencia de contratar y dar trabajo a muchos otros perdedores (como el propio Escobar que pasó varios años en la cárcel al final del conflicto), por su talento, que es precisamente lo que impulsó el éxito de la editorial. Pero a la vez, las condiciones laborales en Bruguera eran muy duras y sus patronos no dudaron en utilizar los trucos más sucios para aniquilar a los competidores. El otro hallazgo del cómic es la calidad del dibujo y el planteamiento de las viñetas. Roca ya había demostrado su talento en otros libros, sobre todo en Arrugas,pero lo que logra en El invierno del dibujante es más complejo y sutil, son dibujos que se quedan flotando en la memoria durante mucho tiempo.

Todo lo que cuenta el autor es real, todos los personajes existen o existieron, lo que se describe es fruto de una minuciosa investigación. Cuando termina El invierno del dibujante, después de volver a algunas de sus viñetas, de perderse un rato por sus páginas para disfrutar de nuevo de las composiciones y de los dibujos, al lector le vienen muchas preguntas a la cabeza y muy pocas respuestas y, quizás, una certeza: que la aventura de un grupo de dibujantes por sacar adelante una revista en la que tuviesen más derechos y fuesen más libres en la España franquista mereció la pena. Que Vázquez se equivoca, que David puede derrotar a Goliat solo por intentarlo. Porque, aunque se pierda, aunque uno salga derrotado una y otra vez, siempre merece la pena luchar por la dignidad.

El País.com


“La familia de Lorca rechaza su homosexualidad”…

noviembre 15, 2010

Ian Gibson es hispanista. Autor de ‘La fosa de Lorca: crónica de un despropósito’

DIEGO BARCALA Madrid 15/11/2010

Ian Gibson es hispanista. Autor de ‘La fosa de Lorca: crónica de un despropósito'.

Está herido. Durante 39 años ha sido el hombre que descubrió cómo, dónde y por qué murió el poeta español más universal. Fue una referencia para todo aquel que quisiese saber algo de Federico García Lorca. Pero la fama del hispanista Ian Gibson (Dublín, 1939) cayó en apenas unos meses de 2009 cuando la Junta de Andalucía lideró la búsqueda fallida del lugar donde se supone que yacía el artista junto con tres represaliados desde 1936. Para explicar todos los errores cometidos por aquellos que, guiados por sus estudios, encontraron una roca donde debería haber huesos, publica La fosa de Lorca: crónica de un despropósito (Editorial Alcalá).

¿Trata de responder a los que dudan de su versión?

Parece obsesivo, pero nadie puede negar que yo escribí este libro en 1971 [señala un ejemplar deLa represión nacionalista de Granada en 1936 y la muerte de Federico García Lorca (Ruedo Ibérico)]. No lo puedo evitar. Es mi vida, me identifico con esto, no lo puedo evitar. Al repasar todo, al volver a escuchar la cinta de Manuel Castilla (el hombre que enterró a Lorca), uno se da cuenta de que Manolo el comunista nunca dijo que estuviera en el lugar exacto donde está puesto el monolito. Él señaló en círculo y dijo este rodal por aquí, este rodalillo, la barranquilla, pero no dijo un lugar exacto. Eso me dijo a mí y también se lo dijo a Agustín Penón [investigador previo a Gibson de la muerte de Lorca que nunca publicó sus estudios] en 1956.

Según su versión, el monolito está en un lugar aproximado y la Junta no buscó bien.

Tenían que haber ampliado la búsqueda a la zona de los pinos que se plantaron en la década de los cincuenta. Cuando Penón vio que los plantaban los arrancó con sus manos porque sabían que los plantaban para enmascarar tumbas. Los vecinos de Alfacar dicen que ahí hay enterramientos y esa es la zona que el Gobierno tiene que proteger y hacer sondeos. No entiendo cómo en el informe previo a la exhumación no se contemplaron todas las posibilidades.

El libro habla de un posible traslado de huesos.

Hay testimonios que dicen que en las obras de la zanja de al lado del olivo se encontraron huesos, fueron metidos en sacos y se llevaron al fondo del parque. Si esto es así, hay que investigarlo.

La familia Lorca elogia su labor, pero reniega de la exhumación ¿Cuándo se distanció de la familia?

Al inicio yo contacté con Isabel García Lorca y le propuse hacer la biografía y tuvo la decencia, que nunca olvidaré, de decirme: “Gibson, ven y yo te ayudaré y tu me ayudarás a ordenar el archivo de Federico”. Entonces me aceptaban. Todo empezó bien, pero no les gustó mi actitud demasiado tolerante con Luis Rosales. Y además no querían que se hablara del tema homosexual.

¿Le piden que no hable del lado gay de Federico?

En 1986 entrevisté a Dalí y me contó su relación con Federico. Lo publiqué en El País y la familia quiso denunciarle por hablar de ello. Ahora no hay crítico que no relacione la homosexualidad de Lorca con su obra pero cuando yo lo conté no lo decía nadie, ni los lorquistas españoles que sabían que si hablaban de la importancia de la homosexualidad en su obra no podrían acceder al archivo.

¿La familia no acepta la homosexualidad de Lorca?

Es muy duro. El hermano tenía un problema evidente con la homosexualidad de Federico y lo demostró en un libro. No digo homofobia, pero es una traición negar la condición de marginado social de Lorca.

Público.es