Recordando a Pablo Iglesias…

noviembre 23, 2010

Un visitante contempla la exposición dedicada a Pablo Iglesias en Ferrol con motivo del centenario de la consecución de su primer escaño en el Parlamento.- GABRIEL TIZÓN

Ferrol reivindica la figura del político, fundador del PSOE y la UGT, en el centenario de su entrada en el Parlamento

LORENA BUSTABAD – Ferrol – 23/11/2010

Nació ferrolano, casi por accidente, y vivió toda una vida de emigración. Hijo del clarín municipal, Pablo Iglesias Pose (Ferrol, 1850) no es un vecino cualquiera. En la ciudad naval pasó los 10 primeros años de una infancia demasiado corta y rodeada de penurias. La miseria lo empujó a la emigración. De la mano de su madre viuda, caminó hasta Madrid. Allí pasó de niño a tipógrafo, alimentó a su familia y lideró el movimiento obrero. En una tasca de la calle Lepanto, fundó el PSOE en 1879, y nueve años después, la UGT.

Con 26 paneles, la muestra explica el pensamiento y la vida del líder político

En 1910, tres décadas después de forjar el partido que presidía, Pablo Iglesias fue el primer diputado socialista en el Congreso. Conservó su acta parlamentaria hasta dos años antes de su muerte, en 1925.

Este año se cumple un siglo de socialismo parlamentario, y la ciudad ha querido reivindicar a uno de sus vecinos más ilustres con la exposiciónPablo Iglesias no seu tempo, que ayer abrió sus puertas en la sede del Colegio de Arquitectos de Ferrol.

26 paneles en blanco y negro, amarillentos y un tanto ajados de la Fundación Luis Tilve, vinculada a la UGT en Galicia, son el hilo conductor de una pequeña muestra, organizada por el Club de Prensa de Ferrol, que repasa, por capítulos, la vida del hombre y la huella del político.

La exposición es el aperitivo de un congreso monográfico que arranca mañana en el campus universitario. Durante tres días (del 24 al 26), historiadores, políticos y profesores analizarán la memoria y el legado de Pablo Iglesias desde todas las perspectivas, con el respaldo del Ayuntamiento, la Diputación y la Universidad de A Coruña.

Con toda probabilidad, cuenta la investigadora Esperanza Piñeiro, Pablo Iglesias nació en el número 65 de la calle San Fernando, junto a los astilleros en el barrio obrero de Esteiro, un 18 de octubre de 1850.

Pablo, bautizado como Paulino, fue el mediano de tres hermanos de una familia humilde, que aterrizó en la ciudad por casualidad, y que cambió de casa a menudo. Su padre, Pedro, era ourensano y se ocupaba de leer los bandos municipales. Juana, su madre, era una lavandera compostelana. Hasta los dos años, no lo inscribieron en el padrón y tenía seis cuando lo enviaron a la escuela pública, en el Hospital de Caridad.

En los diez años que pasó en Ferrol, la fatalidad golpeó a su familia más de una vez. Su hermana Elisa, falleció de escarlatina siendo una niña y al pequeño, Manuel, lo consumió la tuberculosis años después. Piñeiro, que buceó en los archivos del ayuntamiento, cuenta que a su padre, lo encerraron por demente en la cárcel y murió enloquecido.

Viuda y pobre, su madre empaquetó sus escasas pertenencias y se fue caminando a Madrid con Pablo de la mano. Con diez años, recorrió a pie más de 600 kilómetros. Buscaban la caridad de un familiar, pero ignoraban que ya había fallecido. Pablo y su hermano pequeño acabaron en el hospicio de San Fernando, donde aprendió el oficio de cajista de imprenta. Tenía 13 años cuando lo enviaron a su primer trabajo. “Yo he sido muy explotado”, escribió Iglesias tiempo después, “fui un chico por la edad, pero un hombre por mi trabajo”. Apenas se conservan fotos de su juventud, pero cuentan que era un joven espigado, rubio y de ojos claros, que se imponía “por su carácter austero, riguroso y reflexivo”.

Lector voraz, amante de la zarzuela y autodidacta esforzado, estudió francés por las noches para leer El Manifiesto comunista, y pronto se enroló en la Asociación General el Arte de Imprimir, que sería el núcleo fundacional del partido socialista (PSOE), al que se empeñó en apellidar “obrero”.

A través de los paneles, la muestra avanza de forma cronológica destapando los “perfiles de la vida y el pensamiento” de Pablo Iglesias, al que rebautizaron con los motes del El Rubio, El Gallego, El Apóstol y El Abuelo.

Con 19 años, estampó su firma en el carné de la I Internacional, pasó por la cárcel una decena de veces y para desprestigiarlo, sus adversarios lo acusaron falsamente, “de tener un abrigo de pieles y un chalet en El Escorial”. Enemigo del capitalismo, se proclamó “racionalista” frente a la Iglesia. En la exposición se repasa su talante pragmático en tiempos convulsos, su doble militancia en el PSOE y la UGT, su firme oposición a las guerras coloniales de Cuba y de Marruecos, y su afán por “purificar el sufragio”. “Hay que hacerles ver que votar al patrón, es votar al verdugo”, escribió en 1914.

Como líder del PSOE, Pablo Iglesias recorrió España y regresó a Ferrol en cuatro ocasiones. Vivió en la calle Ferraz y desde su escaño socialista se enfrentó a otro ferrolano, José Canalejas, ministro y portavoz del gobierno monárquico. Las guerras dialécticas de estos dos compatriotas se reproducirán en un cuaderno que el Club de Prensa editará el mes próximo.

Luis Mera, secretario de entidad, explica que la exposición de Pablo Iglesias forma parte de un programa mucho más ambicioso que aspira a rescatar la memoria “de todos los ferrolanos olvidados”. Enumera a Ramón Franco, aviador y hermano del dictador, el filólogo Ernesto Guerra da Cal, el músico Pepito Arriola o el profesor Ricardo Carvalho Calero. “Todos son personajes importantísimos”, explica Mera.

El País.com


Jorge Semprún: “La amnesia de la transición no puede ser eterna”

noviembre 23, 2010

Del campo de Buchenwald al desencanto del PCE, el escritor e intelectual repasa los hechos claves de su vida recogidos en el libro ‘Lealtad y traición’

PEIO H. RIAÑO PARÍS 23/11/2010

En el infierno también hay bibliotecas. Jorge Semprún leyó ¡Absalón, Absalón! en el campo de concentración de Buchenwald. Faulkner se le agarró a la piel, “cada línea era un triunfo”. Los libros los sacaba en préstamo de la biblioteca de prisioneros, que tenía cerca de 14.000 ejemplares en 1945, aportados por los prisioneros y sus familiares. Había cinco docenas de Mein Kampf, pero nadie los leía. En la primera página de cada libro aparecía el sello “K. L. Buchenwald”, seguido de las normas y una advertencia que devolvía aquel paraíso a las cavernas del horror: “¡Si pierdes un libro, estás obligado a reponerlo! ¡Si no obedeces la orden, serás castigado!”.

Jorge Semprún (Madrid, 1923) recuerda a Franziska Augstein, autora de la biografía que recorre su intensa vida en Lealtad y traición, publicada por Tusquets, que leía en el turno de noche de la Estadística Laboral del campo. A esas horas no había trabajo. El resto del día, la tarea del joven veinteañero Semprún consistía en borrar los nombres de los asesinados en las fichas para que los números de los prisioneros pudiesen ser asignados a nuevos nombres. Jorge había evitado trabajar al aire libre gracias a sus contactos en el PCE.

Como repetirá varias veces a lo largo de esta entrevista en su apartamento parisino: “Soy un hombre con suerte”. Cualquiera podría pensar lo contrario, pero se agarra a hechos para verle la cara buena a su vivencia: al llegar a Buchenwald el 29 de enero de 1944 fue inscrito como “estucador”, no como “estudiante”. Una palabra que le salvó la vida, una palabra que le convirtió en miembro útil para la comunidad del campo.

“Cada año me llega una traducción al alemán de la misma edición de ¡Absalón, Absalón! que yo leí en aquel campo, que era de reeducación, no de exterminio. Buchenwald fue construido para presos políticos, no había cámaras de gas. Eran los propios presos los que organizaban la vida del campo. Los libros enviados por las familias debían ser en alemán, era la única restricción. Ahora bien, esa biblioteca estaba reservada a unos pocos privilegiados. La mayoría de las personas del campo no sabía ni quiera que allí, entre el barracón cinco y el secretariado, había una biblioteca. Y si alguien lo sabía, debía tener tiempo para leer. En ese sentido, mi trabajo era privilegiado, porque por las noches podía leer”, cuenta.

Pero usted nunca leyó el Mein Kampf’ allí.

Nadie leía el Mein Kampf. Pero era el mejor lugar para esconder las cosas. Hasta el punto de que el gran dibujante italoesloveno Zoran Music, en el campo de Dachau, escondía detrás de esos ejemplares sus dibujos, retratos de la muerte, testimonios fotográficos. Yo leía, y ¡Absalón, Absalón! me impactó muchísimo. Por haberla leído allí y porque es una novela grandísima.

¿Eran esas lecturas un medio de supervivencia?

No digo que sin lecturas no habría sobrevivido, pero desde luego ayudaron a sobrevivir.

Otra terapia que usted ha recomendado para gestionar la memoria y los recuerdos es la amnesia, ¿cómo debe hacerlo España con la Guerra Civil?

Siempre he dicho que una dosis de amnesia deliberada era necesaria durante la Transición, pero también he pensado que eso tiene un precio. Por eso la amnesia no puede ser eterna. En 1973 hice un documental, Las dos memorias, una encuesta sobre las memorias republicana y franquista. La desmemoria era una medida urgente pero provisional.

¿A qué debemos estar dispuestos para poder recuperar la memoria de la Guerra?

Es que España es un país muy extraño: el régimen de monarquía parlamentaria está construido sobre los valores que defendió la Segunda República, y la memoria está construida en torno a los valores de los vencedores. Debemos aspirar a un reequilibrio. Y está claro que el argumento de la derecha para no hacerlo es revivir las heridas del pasado y tal y cual… Pero hoy la democracia está lo suficientemente consolidada como para permitirse el lujo de tener las dos memorias. No es fácil. Recuerdo que a Hemingway le enfurecía que llamáramos a la Guerra Civil “nuestra guerra”. Él, que hablaba un perfecto castellano con un acento muy americano, decía que lo único que unía a los españoles era “nuestra guerra”.

¿Hemos esperado demasiado a recuperarla, cuando apenas quedan testigos?

Creo que la recuperación empezó con las grandes novelas, que son la de Hemingway y la de Malraux. La esperanza, de Malraux, es muy discutible literariamente, porque es muy deslavazada y antigua, pero como testigo es apasionante porque tiene la osadía intelectual de respetar la disciplina comunista y la obediencia comunista. Malraux tuvo que vérselas con la lucha real, no sólo con la ideológica. Además, es el autor de uno de los mejores ensayos sobre Goya, y sobre elSaturno devorando a su hijo: acaba diciendo que con las pinturas negras empieza la pintura moderna.

La autora del libro menciona que le dolió más la expulsión del PCE que la estancia en el campo de concentración. ¿Se considera una persona marcada por la política, señalado y retirado por sus ideas?

Lo mantengo, pero me gustaría matizarlo un poco. El campo es hambre, agotamiento y frío, muchísimo frío. Eligieron con un sadismo propio del nazismo una ladera este para levantar Buchenwald, donde paraba el viento de Siberia. Físicamente el dolor del campo era infinitamente superior. De hecho, todavía arrastro la manía de evitar el frío de los pies y la humedad. Pero moralmente sabíamos por qué estábamos allí: éramos rebeldes, éramos enemigos y merecíamos estar allí. Lo que no es lógico es que te expulsen de un partido que has ayudado a construir porque tengas ideas distintas; una expulsión sin debate, como si fueras agente de la CIA.

Usted se ha movido de un lado a otro, de la literatura a la realidad.

El paso de un lado a otro me ha ayudado mucho. Dejar que la política me absorbiera fue la mejor terapia. Pero cuando ese proyecto político dejó de ser válido, rompo porque creo que no conseguiremos nunca una victoria real en la que participe el pueblo. Durante años he tenido sueños, que en realidad eran como pesadillas, en los que conseguía la mayoría necesaria para transformar la política del PCE, que años más tarde se utilizó con el nombre de Eurocomunismo. Podría haberse hecho antes, pero antes habría sido una política inventada por Claudín y apoyada por Sánchez y no la política de Carrillo. En la última entrevista que tuve con Carrillo, ya fuera de partido, le dije eso: un día te encontrarás con que esas ideas que ahora criticas las defenderás y estarás solo. Y él contestó con mucha razón, pero con mucha arrogancia, porque es un hombre muy seguro de sí mismo y engreído: “Sí, pero serán mis ideas”.

¿Cuál es el lugar para un no comunista como usted, dónde se queda?

El lugar hay que inventárselo cada día. Hay que partir del hecho de que el fracaso de la revolución comunista no significa que la sociedad actual sea una sociedad justa. Significa que por esos métodos no podremos y que hay que inventar otros. La economía de mercado provoca cada día injusticias y focos de desigualdad. El hecho del fracaso ideológico y moral del leninismo no te autoriza a cualquier cosa. Hay que reconocer que el mercado es fuerte, pero no se puede capitular ante la realidad capitalista. Lo importante es reconocer que existe y elaborar una estrategia que no tiene nada que ver con el leninismo. Tengo como definición de la dialéctica una frase mejor que la de Mao. Es de ScottFitzgerald: “Deberíamos saber que las cosas que no tienen remedio deberíamos estar decididos a cambiarlas”. Una frase justa, pero imposible de utilizar como eslogan. Es perfecta como moral. Al final de una de mis películas, el protagonista decía: “He perdido mis certidumbres, he conservado mis ilusiones”. Sólo con ilusiones no movilizas a nadie, debes apuntar cuáles son los objetivos de la lucha, pero la ilusión de que se puede conseguir mayor igualdad en este mundo no podemos perderla.

¿El capitalismo se ha quedado con todo, basta con la ilusión o la moral?

No se puede moralizar el capitalismo. El capitalismo no se ha inventado para eso. Se puede regular, limitar. Pero no se puede moralizar: el beneficio máximo, por definición, es inmoral y no puede ser otra cosa. Los partidos dicen que las cosas no se pueden cambiar, pero que hay que luchar por ello… Pues llámenme cuando tengan alguna propuesta más concreta.

¿Es la poesía el lenguaje de la ilusión?

Podría ser, pero volvemos a lo mismo: con poesía no se desencadena un movimiento social. El papel de la poesía a lo largo de mi vida es fundamental porque está presente desde la infancia. Estaba acostumbrado a oír recitar en mi casa a Lorca después de una cena. Y a Alberti. Además, mi carrera política se debe en parte a la poesía, porque conocí a Carrillo cuando en 1952 me piden que me ocupe de un poeta español que prepara en Francia un libro explosivo de ruptura con el régimen: Blas de Otero. Blas de Otero me llevó a tratarme con intimidad con Carrillo.

¿Se considera un hombre afortunado?

Para mí, la vida ha sido muy fácil. Si comparo mi salida con la de Fernando Claudín, es jauja. Él lo perdió todo, se quedó en la calle con mujer y dos hijas. Sin nada. Me considero un hombre con muchísima suerte. Yo lo que mejor he hecho en la vida ha sido el trabajo de clandestinidad: nadie ha sido detenido por mi culpa o por haber organizado mal un trabajo en diez años. Del partido, yo le puedo contar a Carrillo lo que quiera.

Hay un apartado que no se trata en el libro: ¿Cómo recuerda su paso por el Ministerio de Cultura?

Fue un momento muy interesante, porque tuve que encargarme de toda la descentralización heredada del franquismo hasta grados inconcebibles. Cuando llegué al ministerio, el Museo del Prado no podía comprar una goma y un lapicero sin permiso del ministerio. Hacerlo un ente autónomo lo conseguí yo. En ese sentido, recuerdo la última provocación de Dalí. Cuando murió, dejó toda su obra que no estaba en museos ni vendida al Estado español. Dalí fue el único español que públicamente felicitó a Franco por las últimas ejecuciones del 75. Yo entonces tenía una buena relación con Pujol, porque era un hombre de derechas antifranquista. Había una manera de entendimiento con él. Al salir de la iglesia, el día de su funeral, le dije: “President, no voy a cumplir con el testamento de Dalí”. Y el me miró con aquel aire de campesino suspicaz. “Nombraremos un comité de expertos que dictaminará qué obras de Dalí se quedan en Catalunya y cuáles van al Reina Sofía, que no hay ni uno allí”. Y así se hizo: se repartió. Había un cuadro que quería quedarme para el Reina Sofía, El gran masturbador, pero él no sabía de qué le hablaba. La cosa se hizo bien, y al día siguiente, sonó el teléfono temprano en el ministerio. La secretaria, alertada, me dijo: ¡El vicepresidente al habla! Cogí el aparato, y me dijo: “Así que nos bajamos los pantalones ante los catalanes”. Descentralizar la burocracia española fue complicadísimo. El Ministerio de Cultura lo inventó la democracia imitando a Francia, pero allí era importante y tenía presupuesto, en España no. Y cuidado, que he obtenido cosas que no estaban previstas de Felipe y Solchaga. Pero era un ministerio de segunda mano y de tercer orden.

 

La luz se apaga en la buhardilla. La fría tarde le ha privado de “la luz de los pintores”, como dice Jorge Semprún. En la despedida, recuerda que oyó decir a Picasso que quería que el Guernicaestuviera en El Prado. Y él remata que justo después de las pinturas negras de Goya.

La ficha

Nacido en Madrid el año del golpe de Estado de Primo de Rivera, la vida y la obra de Jorge Semprún han estado marcadas desde entonces por la experiencia del totalitarismo. Pasó la guerra civil en Bruselas, donde su padre era embajador, pero al llegar al París de la posguerra (española) y la ocupación (nazi), se enroló en la resistencia. Detenido, acabó internado en un campo de concentración nazi, Buchenwald, y sobrevivió. Durante los años cincuenta y principios de los sesenta fue, sobre todo, Federico Sánchez, su nombre en la clandestinidad de dirigente del PCE. Entre 1988 y 1991, fue ministro de Cultura del PSOE.

Público.es

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La vida de los recuerdos


La investigación sobre los niños robados por el franquismo vuelve a la audiencia nacional…

noviembre 23, 2010

El fiscal jefe Zaragoza recibe este lunes a una representación de víctimas

MADRID, 21 (SERVIMEDIA)

La investigación sobre los secuestros de niños “republicanos” por parte del régimen franquista ha vuelto a la Audiencia Nacional dos años después de que el juez Baltasar Garzón se viera obligado a cerrar la causa. Un juzgado de Madrid ha decidido remitir a la Audiencia Nacional las denuncias presentadas por un total de 55 víctimas de la trama de secuestros.
La titular del Juzgado número 21 de Madrid, la magistrada María Concepción Rodríguez, decidió el pasado 28 de octubre inhibirse y remitir la causa de los secuestros al Juzgado Central de Instrucción número 5, que en la actualidad ocupa el juez Pablo Ruz tras la suspensión cautelar de Garzón.
El auto de inhibición dictado por Rodríguez, al que ha tenido acceso Servimedia, señala que, tras dos años de investigación, “se infiere que por los mismos hechos se incoó previamente otro procedimiento en el Juzgado Central de Instrucción número 5”. Fuentes de la Audiencia Nacional han explicado que el juez Ruz conoce ya los escritos presentados por los denunciantes, aunque han señalado que el auto de inhibición no ha llegado todavía al juzgado por las vías oficiales.
La investigación remitida a la Audiencia Nacional se inició a principios del año 2009 tras la presentación de varias denuncias, que posteriormente se fueron ampliando y que en la actualidad recogen el caso de 55 desapariciones de niños.
Los denunciantes aseguran en un escrito remitido al juez Ruz el pasado 10 de noviembre que estos robos eran fruto de “las normas establecidas por Franco” así como de la “plena connivencia entre las parroquias y las autoridades políticas para entregar niños a las familias que mejor se adaptaran a la moral católica”, según se recoge en sus escritos judiciales.
MUERTES FICTICIAS
Los secuestros, que cifran en términos globales en más de 30.000, se produjeron principalmente en las sedes del Auxilio Social así como en los organismos de beneficiencia como las maternidades, los hospicios y las inclusas.
Existían diversos “modus operandi” para la perpetración de estos secuestros. Una de las modalidades más generalizada consistía en que la madre, del bando republicano, daba a luz “con anómalas prácticas y en extrañas circunstancias que terminaban con una supuesta defunción del neonato, que no era acreditada físicamente”.
Estos niños eran en realidad entregados en adopción a familias afines a la dictadura y sus verdaderos nombres desaparecían. Otro de los sistemas consistía en robar tras el parto a los hijos de las presas republicanas.
Los denunciantes reclaman que sus alegaciones sean atendidas a la mayor brevedad ya que muchos de los afectados, quienes buscan a un hijo o un hermano desaparecido, tienen en la actualidad una edad muy elevada, algunos por encima incluso de los 100 años.
MÉDICOS Y MATRONAS
Los afectados y las asociaciones para la recuperación de la memoría histórica, bajo la representación del abogado Fernando Magán, han aportado a la Audiencia Nacional una base informatizada con los datos de las personas afectadas por estos robos, así como una relación nominal de los presuntos responsables de los secuestros.
Entre estos presuntos responsables se encuentran varios médicos, algunos de ellos todavía en activo, y que durante la dictadura trabajaron en clínicas como San Ramón y O’Donnell, ambas de Madrid, o Santa Isabel, en Valencia.
Los denunciantes también han remitido al juez Ruz una lista de personas que habrían presenciado los hechos y que podrían prestar declaración, entre los que se encuentra un médico pediatra que comprobó en una clínica de Madrid “como entraban por una puerta padres sin niños y salían con ellos” y una matrona que ejerció en diversas cárceles.
Los afectados defienden la competencia de la Audiencia Nacional en el caso al tratarse de delitos que fueron cometidos por toda la geografía española. Aún así, los propios denunciantes piden a Ruz que, si finalmente decide rechazar su competencia en el caso y remite un conflicto de competencias al Tribunal Supremo, al menos practique antes “aquellas diligencias que sean necesarias e imprescindibles para la conservación de este procedimiento”.
REUNIÓN CON LA FISCALÍA
El fiscal jefe de la Audiencia Nacional, Javier Zaragoza, recibirá este lunes, a las 10.00 horas, a una representación de las víctimas de los secuestros. Fuentes de las asociaciones consultadas por Servimedia explicaron que el encuentro, al que asistirán “media docena” de afectados, servirá para exponer al fiscal jefe los detalles de la causa.
La Fiscalía deberá pronunciarse sobre la competencia de la Audiencia Nacional para investigar los secuestros. El juez Ruz, una vez reciba oficialmente el auto de inhibición del Juzgado 21 de Madrid, deberá pedir al departamento de Javier Zaragoza un informe sobre la competencia de la Audiencia Nacional para iniciar una investigación.
Si el magistrado decide finalmente que la Audiencia Nacional no es competente para hacerse cargo de la causa, elevará previsiblemente un conflicto de competencia al Tribunal Supremo para que sea este órgano jurídico el que decida quién debe investigar los secuestros.
El Alto Tribunal tiene ya sobre la mesa dos conflictos de competencia –que se han acumulado en una misma causa- relativo uno a unas fosas comunes situadas en El Escorial (Madrid) y otro a la fosa de la provincia de Granada en la que se suponía que estaban los restos del poeta Federico García Lorca.
La Sala de lo Penal del Tribunal Supremo decidió el pasado mes de marzo suspender la tramitación de este procedimiento hasta que no se resuelva la causa que el alto tribunal tramita contra el juez Garzón por sus investigaciones de los crímenes del franquismo.
AUTO DE GARZÓN
El auto de inhibición de la magistrada Rodríguez hace referencia a la investigación realizada por el juez Baltasar Garzón sobre los crímenes del franquismo a finales del año 2008 y que ha provocado su reciente suspensión cautelar y su procesamiento en el Tribunal Supremo por un presunto delito de enaltecimiento. En esta causa, además de los fusilamientos y juicios sumarísimos de la Guerra Civil y la dictadura de Franco, las asociaciones denunciaron ante Garzón el robo de niños.
De hecho, Garzón aseguraba en un auto que el régimen franquista puso en marcha “un sistema de desaparición institucionalizado de menores hijos de madres republicanas muertas, presas, ejecutadas, exiliadas o simplemente desaparecidas” y afirmaba que la justicia española tiene la obligación “de investigar el alcance delictivo de estos hechos, que, por su carácter permanente y contextualizados como crímenes contra la humanidad, no están prescritos ni amnistiados”.

Diario Siglo XX:

http://www.diariosigloxxi.com/texto-s/mostrar/4895/la-investigacin-sobre-los-nios-robados-por-el-franquismo-vuelve-a-la-audiencia-nacional

 

Imagen de archivo. Fuente de la fotografía Google Images

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“La Ley de Memoria Histórica es una ley de punto final, un cálculo político”

noviembre 23, 2010
Panfleto del PCE. Imprenta Lenin. 15/12/1937.
ISABEL G. CABALLERO

Coordinador del Archivo Digital de la Guerra Civil Española y de la Dictadura Franquista (el mayor que se conoce en el mundo) de la Universidad de California, San Diego, el profesor de Literatura Luis Martín-Cabrera cuenta lo que ha supuesto este proyecto que incluye 124 testimonios orales de víctimas del franquismo. Asegura que se ha emocionado con algunas de estas entrevistas: “Es imposible escuchar estas historias sin que se te mueva algo dentro”, dice.
NUEVATRIBUNA.ES 21.11.2010

Nuevatribuna.es: Su principal tarea ha sido adaptar tecnológicamente el archivo inicial de la colección de Herbert Southword aportando testimonios audiovisuales para que puedan estar disponibles en Internet. Cuéntenos cómo es esa colección privada y qué documento histórico recopilado por este historiador resaltaría.

Luis Martín-Cabrera: Bueno, en primer lugar, la colección es ahora pública, pertenece a una universidad pública la Universidad de California, San Diego (UCSD). En su momento, era la colección privada del periodista e historiador Herbert Southword. Fue el historiador y profesor de esta misma universidad Gabriel Jackson quien convenció a Southword de que donara los materiales a la biblioteca y, a partir de ese momento, la colección ha ido adquiriendo nuevos materiales para complementar la donación inicial. Tal vez resulte muy exótico que la Universidad de California, San Diego tenga esta colección, pero lo cierto es que UCSD tiene una conexión histórica muy fuerte con España. Carlos Blanco Aguinaga, profesor de literatura e hijo de exiliados vascos es profesor emérito del departamento de Literatura y también fueron profesores aquí Claudio Guillén, hijo del poeta Jorge GuillénDiego Catalán, uno de los grandes expertos en el romancero español. Ramón J. Sender, autor del Réquiem por un campesino español fue profesor también de nuestra vecina Universidad San Diego State University. Tiene sentido que eligieran este lugar, al fin y al cabo la región San Diego/Tijuana es el lugar donde el Norte se junta y choca con el sur.

En una colección tan grande es difícil elegir un documento específico, si tuviera que resaltar algo, resaltaría la colección de panfletos del Partido Comunista Español durante la defensa de Madrid. los panfletos son a veces de una cuartilla o más pequeños y contienen desde arengas políticas a instrucciones específicas para proteger a la población civil de los bombardeos de la aviación franquista y sus aliados fascistas. En conjunto, estos panfletos son un testimonio a la valentía y el coraje político del PCE durante la guerra. Aprovecho para decir que hay en estos panfletos una tesis de historia cultural esperando a que alguien quiera emprender esta tarea.

N.T: ¿Qué grado de conocimiento tiene la opinión pública norteamericana de la Guerra Civil española?

L.M.C: Estados Unidos es un país muy heterogéneo y con un acceso profundamente desigual a la cultura y la educación por culpa del racismo y el clasismo estructurales. En círculos universitarios yo diría que hay un conocimiento más o menos general de la Guerra Civil y una conciencia clara de la brutalidad de la represión franquista. Esto es así porque casi todos los departamentos de español y de historia contemporánea ofrecen cursos sobre la Guerra Civil (cosa por cierto que no pasa en España). En círculos políticos comprometidos, que los hay, hay una gran admiración por el anarquismo español durante la guerra, en parte impulsada, por figuras como Noam Chomsky y un gran desconocimiento del papel del Partido Comunista Español, en parte por la guerra fría. Al mismo tiempo, gracias a los veteranos de la Abraham Lincoln Brigade, a películas comoThe Good Fight o a escritores como los afroamericanos Langston HughesPaul Robertson, hay una admiración muy profunda hacia la lucha del pueblo español contra el fascismo y una conciencia clara de que fue el único pueblo que se resistió activamente el avance del fascismo en Europa.

La población civil en general, sobre todo las personas sin acceso a la educación superior y la cultura, casi nunca han oído hablar de la Guerra Civil. Hace un par de años un grupo de estudiantes de mi clase de la Guerra Civil hizo un pequeño documental entrevistando a profesores y estudiantes de enseñanza media, la Guerra Civil figuraba en el currículo como una nota a pie de página que nunca cubrían. Fue el año además que salió El Laberinto del Fauno pero ninguno de los estudiantes ni de los profesores relacionaba la película con los sucesos históricos que narra. Creo que este desconocimiento es en buena medida impuesto, porque el apoyo tácito primero y explícito más tarde de los Estados Unidos a Franco rompe con la narrativa maestra de la II Guerra Mundial como la guerra buena dónde los norteamericanos derrotaron al fascismo. Si los Estados Unidos estaban contra el fascismo ¿por qué apoyaron rápidamente a un dictador con vínculos tan claros con HitlerMussolini?

N.T: ¿Qué objetivos se planteó cuando le hicieron la propuesta? ¿Con qué problemas se encontró?

L.M.C: Los objetivos eran limitados, ya sabíamos que llegábamos tarde y que muchas personas no podrían ser entrevistadas porque fallecieron en el más absoluto abandono. La verdad es que me parece increíble retrospectivamente que a nadie se le haya ocurrido hacer esto, si no en el año 75, al menos si en los 80 con un gobierno socialdemócrata en el poder. El gran desafío era encontrar financiación privada, el dinero público que recibimos siempre fue concebido como un puente para conseguir financiación privada, pero en mitad del proceso estalló la crisis y fue imposible encontrar una fundación privada que se adecuara al perfil político del proyecto y que quisiera dar el dinero (no estábamos dispuestos a aceptar tampoco dinero que traicionara el espíritu y la identidad de los entrevistados).

Pero más allá de eso, el problema es que en Estados Unidos y en España, aunque en menor medida, la universidad abdica de su función pública y esto tiene consecuencias desastrosas. Hay proyectos que, como este, que jamás van a ser financiados con dinero privado. ¿A qué filántropo le interesan estas historias de luchadores anti-fascistas, de anarquistas, de comunistas, de testigos de violencia extrema? El discurso hegemónico de los derechos humanos quiere VICTIMAS pasivas, vida abstracta, una condena general de la violencia sin pensar en las consecuencias políticas que tiene ahora ni en los culpables, les interesa una aproximación utilitaria a la memoria para solidificar la reconciliación por encima de la justicia y por encima de la necesidad imperante de remover conciencias y hacer preguntas incómodas.

N.T: De las grabaciones que se han hecho, ¿qué testimonio o testimonios se te han quedado grabados en su retina?, ¿cuál ha sido el perfil de los entrevistados?

L.M.C: Para mí fue impactante una entrevista que hicimos este verano en Santa Coloma de Gramenet a Antonio Nieto(todavía no está en la página web), militante del FRAP (Frente Revolucionario Antifascista y Patriótico). Antonio creció en San Fernando, Cádiz, su padre fue militante comunista, después de la Guerra Civil vivían, como muchos otros en Andalucía, en la pobreza más extrema. Las autoridades franquistas decidieron en los años cuarenta retirarle la custodia de los hijos a los padres y mandarles a un hogar de Auxilio Social para reeducarles en los valores del franquismo, en este hogar Antonio fue abusado por uno de los curas. Cuando sale del hospicio se alista en el ejército, en la marina. Tras el servicio militar, abandona el ejército y se pone a trabajar de soldador en un taller de Barcelona, allí oyendo por las noches Radio Tirana desde Albania, empieza a politizarse cada vez más hasta que entra en el FRAP. Si no recuerdo mal, es detenido mientras planeaba con su célula tirar unos cócteles molotov durante una visita deCarrero Blanco a la ciudad. En Via Laietana lo torturan brutalmente y de ahí empieza a pasar por casi todas las cárceles del Franquismo, La Modelo en Barcelona, el Penal de Burgos etc. Cuando terminamos la entrevista era muy difícil marcharse. Antonio, como muchas otras personas que hemos entrevistado, fue extremadamente generoso y nos invitó a comer. Para mí, y él me lo confirmó después, era como si nos conociéramos de toda la vida. La lección que extraemos de estas experiencias es que la poca democracia que hay en España no se la debemos a Suárez o al Rey, sino a los miles de militantes como Antonio que lo dieron todo para tumbar a la dictadura y hoy están completamente olvidados.

Otro testimonio que fue muy impactante fue el de Felicidad García BienzobasEmilio Silva, Presidente de la ARMH, me había insistido mucho en que fuera yo quien entrevistara a Felicidad, porque era de Candelario, un pueblo cerca del mío, Béjar, en la provincia de Salamanca. Yo, con los líos de la coordinación me olvidé un poco del asunto, pero uno de los fines de semana que fui a visitar a mi familia a Béjar no me podía quitar el nombre Bienzobas de la cabeza y no sabía por qué hasta que llegué a Madrid y miré la agenda. Felicidad fue detenida en Candelario al principio de la guerra, su padre y su tío eran miembros del Partido Comunista en Salamanca y, por eso, toda la familia fue detenida por la Falange de Béjar y trasladados al Palacio Ducal donde fueron interrogados y torturados. A Felicidad, que no tenía más de 14 años, la acusaron de haberse vestido de de la II República y de llevar las uñas pintadas de rojo (¡Cómo si el color de las uñas tuviera algo que ver con la ideología!). Felicidad vio como torturaban a su padre en ese Palacio Ducal que después se transformó en el Instituto de Enseñanza Media, dónde yo curse mis estudios y dónde, por cierto, no hay ni una mísera placa que reconozca que eso fue un centro de tortura. Sin caer en el discurso emotivo fácil, debo decir que cuando llegué a casa me eché a llorar desconsoladamente. Es imposible escuchar estas historias sin que se te mueva algo dentro, todos los miembros del equipo tuvimos algún momento así. Creo que la sociedad española debe dejar de gritar y empezar a escuchar a estas personas, se darían cuenta de lo absurdas que son la mayoría de las cosas que dicen.

N.T: ¿Qué valor tiene este archivo cara a generaciones futuras?

L.M.C: Creo que es importantísimo y lo puedo resumir tal vez con una anécdota de una estudiante salvadoreña, Cristina González, que en una sesión muy emotiva en la biblioteca explicó su experiencia trabajando con los testimonios. Cristina dijo que había leído muchos libros de la Guerra Civil en clase (novelas, monografías de historia, etc.), pero no había entendido realmente lo que había pasado hasta no ver los testimonios, porque “los libros ni lloran ni te enseñan a luchar con dignidad”. Creo que el archivo es una lección de humildad para cualquier docente, porque te das cuenta de que hay muchas cosas que no puedes transmitir en la clase o con una lectura, que los entrevistados son portadores de un conocimiento histórico único. Por eso, creo que lo que está en juego no es sólo, y no sería poco, recordar una historia olvidada, sino que los testimonios hacen que los estudiantes jóvenes puedan empezar a imaginarse otro modelo de sociedad, otro modelo económico, otro futuro afuera de los estrechos márgenes de nuestras democracias capitalistas occidentales. He visto a muchos estudiantes muy jóvenes, sentirse engañados después de trabajar con los testimonios, cambiar de carrera y de orientación política al entender que lo que les habían contado que era la democracia es simple y llanamente una mentira. Y quiero insistir en esto, hay mucha gente dentro del movimiento memorialista que piensa que todas estas iniciativas tienen por objeto ampliar y mejorar la democracia liberal que tenemos. Mis estudiantes me han probado muchas veces que esa no es la única lectura que se puede hacer. No porque no sean demócratas sino porque se dan cuenta de que la democracia de 1931, “una república de trabajadores libres de toda clase” está a años luz de la democracia constitucional monárquico capitalista que tenemos. La memoria para ellos desestructura y rompe este consenso, apunta hacia otros futuros posibles y otros modelos de sociedad.

N.T: Con el trabajo realizado hasta ahora, el proyecto ¿queda definitivamente terminado o está abierto a nuevas aportaciones?

L.M.C: Jamás podremos terminar porque faltan muchos nombres, todos los que ya nos han dejado sin poder contar su historia y sin ningún reconocimiento. Cada vez va quedando menos gente, pero sería posible continuar, si alguien está dispuesto a colaborar con nosotros a financiar una ronda más de entrevistas, estamos dispuestos a seguir. Estaría bien, por ejemplo poder ir a México y entrevistar a alguno de los brigadistas de la Lincoln aquí en Estados Unidos. Sigo recibiendo emails de gente que quiere donar sus testimonios y no podemos atender, porque la universidad ha dado por terminado el proyecto.

De ahora en adelante trataremos de sacar proyectos pedagógicos, videos más cortos y otras iniciativas similares para difundir y divulgar estas historias. Ahora mismo, estamos colaborando con Joan Garcés yFernando Magán en una demanda que están tratando de llevar a la Corte Europea de Derechos Humanos. Ya hicimos un video para ellos y estamos trabajando en otros materiales que apoyen la demanda. Estamos aquí para ayudar y servir al público en general y al movimiento memorialista en particular, para eso seguimos siendo una universidad pública, al menos de nombre y en espíritu.

N.T: Resulta sorprendente que la universidad pública española no haya llevado a cabo una iniciativa similar (falta de recursos, dicen). ¿O falta de interés?

L.M.C: Yo creo que se trata claramente de falta de interés y de miedo a pagar el precio político que suponga emprender una iniciativa de este tipo. Si yo recuerdo bien lo que me contaron Emilio SilvaAriel Jérez es que en la Complutense fueron los decanos y el rectorado quienes echaron abajo el proyecto. Tuvimos también algunos contactos con la Carlos III que tampoco prosperaron. En España se ha gastado un montón de dinero en vinos de honor, conferencias universitarias y volúmenes académicos que, pudiendo ser importantes, sirven sobre todo para que el profesor de turno haga progresar su carrera académica (entre paréntesis ninguno de los estudiantes ni yo hemos utilizado este proyecto para medrar académicamente) o para que el político de turno convenza a su electorado de que está haciendo algo por la memoria histórica. En lugar de gastar para que parezca que se está haciendo algo habría que haber invertido en un mapa general de fosas, una oficina de atención a los familiares que facilitara el acceso a los archivos, el procesamiento de demandas legales cuando hubiera lugar, un archivo nacional de testimonios y, sobre todo, haber impulsado decisivamente la apertura de fosas.

N.T: Supongo además que el hecho de que haya sido una Universidad norteamericana le da una dimensión internacional a la Guerra Civil y la Dictadura en España poniendo en conocimiento de la opinión pública mundial la visión de lo que pasó desde la óptica de los ‘vencidos’.

L.M.C: Como dije antes, creo que la Guerra Civil siempre tuvo una dimensión internacional clara. Por supuesto que hemos utilizado a nuestro favor el prestigio de la Universidad de California. Este prestigio contribuye a difundir las historias de los “vencidos” apoyándose en las nuevas tecnologías. A los medios les gusta enfatizar este aspecto, es verdad que con este tema han sido casi siempre los historiadores y las universidades extranjeras los que han venido a sacarnos las castañas del fuego. Pero tampoco hay que mitificar ni a los Estados Unidos ni a la Universidad de California. Han apoyado el proyecto porque creen que es una memoria que no les atañe. Si el proyecto tratara de recopilar testimonios de las personas que sufrieron la violencia política de los supremacistas blancos en California tendrían muchos más problemas. Tal y como documenta un importante libro de Mike DavisJustin Ackers ChacónNo one is Illegal, desde principios del siglo pasado distintos grupos paramilitares, apoyados por una coalición de políticos y empresarios, han dirigido su violencia exterminadora sobre agricultores latinos, trabajadores filipinos y afroamericanos, líderes sindicales, comunistas y socialistas y en general todos aquellos que trataron de oponerse a sus privilegios e intereses económicos. Esta historia sería mucho más incómoda, tal vez una Universidad española quiera animarse a documentarla. Lo digo para provocar, pero también para mostrar que no es una cuestión sólo de naciones o instituciones, sino de estar o no estar con los de abajo, con los explotados y los oprimidos y buscar estratégicamente desde dónde y cómo pelear.

N.T: ¿Cree que la Ley de Memoria Histórica de 2007 no es suficiente tal y como denuncia el colectivo memorialista?

L.M.C: Creo que el colectivo memorialista tiene toda la razón. La Ley de la Memoria Histórica es un reconocimiento simbólico a los vencidos, pero es sobre todo una ley de punto final para poder pasar página y no ocuparse nunca más del asunto, un cálculo político. ¿Por qué? En primer lugar porque el preámbulo de la ley glorifica, una vez más, la transición a la democracia como un proceso modélico. ¿Cómo va ser modélico un proceso político que consolidó el olvido y la impunidad de un genocidio político? ¿Cómo va a ser modélico un proceso que dejó miles de muertos en las cunetas y a miles de españoles en el más absoluto desamparo legal? Que en aquel momento la izquierda aceptase la ley de amnistía de 1977, el rey y muchas otras cosas no significa que hoy no se pueda abrir un proceso de reflexión sosegado sobre las cosas que se hicieron mal. Si el Estado continúa identificándose con un proceso conducido por las elites del aparato político del franquismo para consolidarse en el poder, eso sólo puede significar que continúan apegados al régimen que heredaron.

Segundo, la ley sigue sin anular efectivamente los juicios sumarios y las condenas pseudolegales del franquismo, aduciendo que tal cosa pone en peligro la seguridad jurídica del Estado. No entiendo qué pueda significar preservar la seguridad jurídica del Estado si no es preservar el aparato jurídico del Estado franquista. La negativa a anular clara y rotundamente estas condenas es una injusticia perpetuada en el tiempo que tiene consecuencias muy serias. Como denunciaba hace poco el poeta Marcos Ana el Estado sigue sin anular, por ejemplo, la condena a muerte del poeta comunista Miguel Hernández. En lugar de anular la condena el Ministerio pretendía entregarle a la familia un certificado honorífico. Esto es una vergüenza, no necesitamos diplomas de honor y dignidad, porque nunca perdimos ni el honor ni la dignidad, necesitamos justicia. La impunidad tiene además consecuencias económicas. Este verano, durante una de las entrevistas con Carles Vallejo, Presidente del Memorial de los obreros de la SEAT, me contaba que uno de los problemas que surgen ahora con los compañeros y compañeras represaliados y encarcelados es que tienen que trabajar más años y reciben una pensión más pequeña porque no cotizaron durante los años que estuvieron encarcelados o exiliados. Se pueden seguir enumerando consecuencias.

Y Tercero, muy en línea con los tiempos que corren, la ley de memoria ha privatizado de facto la exhumación de fosas comunes y el duelo. En lugar de hacerse cargo directamente o de coordinar y financiar los esfuerzos que ya existían en la sociedad civil, creando, por ejemplo, un protocolo de exhumaciones, el Estado se ha dedicado a subcontratar a las asociaciones de memoria para que lleven a cabo este trabajo. Usted quiere desenterrar un abuelo rojo, muy bien pida una subvención al Ministerio de la Presidencia mediante una asociación y usted se encarga de buscarlo, desenterrarlo y devolvérselo a los familiares y aquí paz y después gloria. Que se sigan desenterrando fosas gracias al esfuerzo voluntario de asociaciones y arqueólogos forenses sin ninguna presencia de jueces o autoridades estatales es una vergüenza. Cuando se lo explico a mis estudiantes les digo, imagínense que jugando al fútbol en ese campo de ahí aparece un hueso y una fosa común, ¿ustedes se imaginan que empezáramos a desenterrar la fosa entre estudiantes voluntarios y un arqueólogo forense de la universidad sin que venga la policía, sin que se levante un acta, sin que se investigue quiénes son las personas que están ahí y quién las asesinó? ¡Esto sí que pone en peligro la seguridad jurídica de un país!

N.T: ¿Qué le parece el proceso contra el juez Baltasar Garzón por intentar investigar los crímenes del franquismo?

L.M.C: Pues más de lo mismo, otro paso más en la dirección de la consolidación de la impunidad y el olvido, y conste que no soy fan del Juez Garzón, cuyas actuaciones en el País Vasco, por ejemplo, me parecen más que cuestionables. Hagamos un ejercicio comparativo, en Chile hay aproximadamente 3.000 desaparecidos, en Argentina hay 30.000. En España, según el documento que las asociaciones memorialísticas entregaron a Garzón, hay unos 114.000 desaparecidos. En estos dos países ha habido comisiones de verdad y hay juicios abiertos contra los responsables de la represión y la desaparición. En el caso de España no sólo no se han emprendido ninguna de estas medidas, sino que además al único juez que ha tratado de abrir un tímido proceso legal, se le ha expulsado de la judicatura. ¿Qué significa esto? Pues que los vencedores de la guerra siguen imponiéndonos su victoria, su justicia y su modelo de sociedad. Me podía imaginar, supongo que incluso Garzón podía, que el proceso no iba a prosperar, lo que no me imaginaba de ninguna manera es que Manos Limpias se saliera con la suya.

En este sentido cabe decir, que pese a nuestro complejo de superioridad y nuestra costumbre de ir dando lecciones de democracia por América Latina, todavía estamos a años luz de países como Argentina y, en menor medida, de Chile. Por otro lado, creo que hay demasiado énfasis mediático en la figura de Garzón; que un juez con su perfil haya sido disciplinado y expulsado de la judicatura es gravísimo, pero mucho más grave aún es que haya miles de familias que no sepan dónde están enterrados sus familiares, estos son los verdaderos protagonistas de una situación de desamparo legal que se sigue perpetuando en el tiempo. La desaparición forzada, el robo de niños y el genocidio (es claro en los documentos de Franco que se trataba de extirpar el “cáncer marxista”) no prescriben ni pueden ser amnistiados. Los mismos jueces de la Audiencia Nacional y del Tribunal Superior que hoy se oponen a juzgar los crímenes contra el franquismo en España no tenían ningún problema con estos argumentos legales cuando se trataba de Pinochet. España está vulnerando la legislación internacional en materia de derechos humanos y no hay ley de punto final que les pueda eximir de esta responsabilidad. Igual que Miguel de Unamuno le dijo a Millán Astray hace más de setenta años, hoy le podemos decir a Varela: vencerán, pero no convencerán, porque ni la ley ni la razón están de su lado, lo único que tienen es la fuerza bruta de un aparato legal heredado del franquismo.

N.T: ¿Cuáles son a su juicio las asignaturas pendientes?

L.M.C: Todas las que he ido diciendo antes. Mapa de fosas, apoyo claro y decidido a las exhumaciones, reapertura de los procesos legales, anulación de la sentencia contra Garzón, anulación de las condenas del franquismo, apertura completa de los archivos militares, incautación de los archivos de la Fundación Francisco Franco y cierre de la misma, desarrollo integral de un currículum crítico que explique la Guerra Civil y el franquismo en colegios, Institutos y universidades. Y puestos a pedir cosas imposibles, sacar a Franco y a José Antonio del Valle de los Caídos y, como propone Sánchez Albornoz, entregárselos a sus familias para que los entierren cristianamente o como les plazca. Mientras Franco siga enterrado en el Valle de los Caídos, el pasado ominoso de la dictadura, sigue encriptado en el corazón de la sociedad española, la ley del padre se sigue cumpliendo. España necesita transformar estos lugares en lugares de memoria, como se ha hecho en Argentina con la ESMA (Escuela de Mecánica de la Armada) o en Chile con el centro de torturas Villa Grimaldi. El Valle de los caídos fue un campo de concentración y eso debería quedar marcado, en lugar de sólo prohibir que levanten la mano los falangistas en el recinto. Por el camino de la expropiación de los lugares de la represión la antigua Dirección de Seguridad de la Puerta del Sol, donde miles de militantes antifranquistas fueron torturados, como Julián Grimau, y muchos otros murieron de las torturas, debería ser también un centro para las asociaciones de presos políticos, un lugar desde donde enseñar esta historia de manera crítica en lugar de ocultarla y repetirla. Es muy probable que todos estos cambios sólo sucedan si hay una revolución, pero no hay razón para pensar que las políticas de la memoria no puedan conducir a cambios estructurales profundos que permitan vivir en una sociedad más justa y más igualitaria.

Al finalizar esta entrevista, Luis Martín-Cabrera, ha querido hacer un reconocimiento a algunas de las personas que han colaborado en el proyecto, entre ellas el investigador de la UCSD Scott BoehmOmar Pimienta. Especial atención presta a algunas de las mujeres que han trabajado con él y que “no reciben ningún reconocimiento público por la cantidad ingente de horas que han dedicado al proyecto”, lamenta. Entre ellas cita a las mexicanas Jessica Córdova, Viviana Macmanus, Elize Mazadiego y Marcella Vargas; y a Andrea Davis y Jodi Eisenberg, de origen judío.

“Teníamos ya una deuda impagable con el México de Cárdenas y hoy otra vez seguimos teniendo que agradecerle a todos estos estudiantes que en principio no tenían nada que ver con España su entrega y su solidaridad con la memoria republicana, es algo que me conmueve y me hace sentirme orgulloso, sin paternalismos, de haber empujado este proyecto durante los últimos cuatro años”, concluye.

Nueva Tribuna:

http://www.nuevatribuna.es/noticia/42579/sociedad/ley-memoria-historica-ley-punto-final-calculo-politico.html


Cientos de sarrianos proponen nombres para las calles Calvo Sotelo y José Antonio…

noviembre 23, 2010

El plazo para presentar alternativas acabó y ahora decidirá la comisión de honores…

X. R. Penoucos / SARRIA/LA VOZ. / 23/11/2010

El plazo para presentar propuestas para el cambio de nombre, obligado para cumplir la Ley de Memoria Histórica, de las calles Calvo Sotelo y José Antonio de Sarria concluyó al mediodía de ayer.

El número de propuestas de los ciudadanos alcanzó varios centenares, una cifra que confirma el interés que ha despertad entre los vecinos la iniciativa que lanzó el Concello.

La respuesta de los ciudadanos superó ampliamente la pretensión de los representantes municipales y de los integrantes de la comisión de honores, que no esperaban que los vecinos optaran por participar de una manera tan activa.

La opción que registró una acogida más multitudinaria fue la de presentar solicitudes por correo electrónico en la web del Concello. La otra opción era registrar la propuesta en las dependencias municipales que solo utilizó un vecino.

El debate llegó a levantar verdaderas pasiones en el Facebook municipal. Durante semanas se presentaron y debatieron numerosas propuestas con opiniones para todos los gustos, pero todas ellas emitidas con una estricta corrección.

Desde el Concello valoran muy positivamente la respuesta masiva de la gente, que consideran que representa el sentir popular y que les servirá como herramienta para conocer las tendencias de los ciudadanos.

El siguiente paso será la reunión de la comisión de honores para decidir el nombre definitivo de ambas calles. El asesor de esta comisión y cronista oficial de Sarria, Xaime López Arias, recogerá las propuestas de los ciudadanos y presentará los datos en una reunión que está previsto que mantengan en las próximas semanas. En principio, la nueva denominación surgirá de esa reunión, aunque es posible que seleccionen varias opciones y ofrezcan a los ciudadanos la oportunidad de votarlas.

Las opiniones de los vecinos serán tenidas muy en cuenta por los miembros de la comisión de honores, aunque el resultado de la votación no será en absoluto vinculante.

La inmensa mayoría de las propuestas fueron serias y fundamentadas en referencias históricas tanto de personales como de fechas importantes. Las más respaldadas fueron las de 25 de Xullo, La República, mantener los nombres actuales o añadir el nombre de Leopoldo al de Calvo Sotelo para transformar la referencia al líder de la derecha en el de uno de los presidentes de la democracia.

Hubo también algunas referencias en tono claramente jocoso como las de Belén Esteban, Costas o Auxiliares del Concello.

La Voz de Galicia.es vía google noticias

 


La Ley de la Memoria Histórica…

noviembre 23, 2010

Alfonso García
23-11-2010 0

La llamada Ley de la Memoria Histórica tendrá que aplicarse por haber sido aprobada legalmente, no podría ser de otra forma; y quien no esté de acuerdo en cómo se aplica, debería recurrir a los tribunales de justicia en defensa de su opinión. Esta ha sido la decisión de las hijas de Juan Canalejo y del general Millán Astray, en relación con el cambio de denominación de las correspondientes calle y plaza.

Los fieles y la Orden Benedictina que han pretendido en vano participar en la Santa Misa en la Basílica del Valle de Cuelgamuros, han recurrido el cierre.

Estas actitudes no pueden parecer ni bien ni mal: suponen el ejercicio del derecho a discrepar de formal legal y civilizada, para que sea la justicia quien decida.

Desde este respeto a la legalidad, yo me permito manifestar mi opinión personal en algo tan concreto como la supresión –cito textualmente– de placas y otros objetos o menciones conmemorativas de exaltación, de la sublevación y de la represión de la dictadura (artículo 15 de la ley). A más de 70 años de distancia de los hechos, cuando una inmensa mayoría de la población española desconoce quienes fueron las personas que figuran en las placas de algunas de nuestras calles, ¿puede alguien considerar que suponen exaltación de la sublevación unos nombres que nada significan para la inmensa mayoría de los españoles?

En cuanto a la Basílica del Valle de Cuelgamuros, el artículo 16, dice textualmente: 1.- El Valle de los Caídos se regirá estrictamente por las normas aplicables con carácter general a los lugares de culto y a los cementerios públicos. 2.- En ningún lugar del recinto podrán llevarse a cabo actos de naturaleza política ni exaltadores de la Guerra Civil o del franquismo. Debe estar muy justificado por razones de seguridad el cierre de la Basílica, para que, sin incumplir la ley, se impida el culto.

Cito de pasada algunas expresiones de la exposición de motivos de la ley citada, a cuya luz debe interpretarse jurídicamente el texto dispositivo: espíritu de reconciliación y concordia, respeto al pluralismo, voluntad de reencuentro y clara vocación integradora.

Reitero lo dicho: respeto a la legalidad vigente –nos guste o no nos guste– y proclamación del derecho a recurrir ante los tribunales por parte de quien considere que su aplicación no se cohonesta con el texto articulado o con el espíritu de la norma.

Xornal de Galicia.com vía google noticias

NOTA:

Dado la pluralidad de estás páginas, y en consecuencia, y siguiendo su línea editorial, os publicamos este artículo aparecido en Xornal de Galicia con respecto a la aplicación de La Ley de La Memoria Histórica y el derecho, el cual nos parece interesante para que podáis aportar vuestra opinión y comentarios.

La Memoria Viv@