¡Leguina opina que Garzón prevaricó!

noviembre 26, 2010

Tacha de “innecesaria” la Ley de Memoria Histórica y recuerda que muchos los juzgados por el franquismo eran “unos asesinos”
MADRID, 25 (SERVIMEDIA)

El expresidente de la Comunidad de Madrid Joaquín Leguina afirmó hoy que el exjuez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón tomó “decisiones ilegales sabiendo que lo son” y que eso “se llama prevaricación”.
Leguina presentó en un desayuno informativo su libro “El duelo y la revancha”, editado por La Esfera de los Libros, en el que arremete contra los “antifranquistas sobrevenidos” que, sin haber vivido la dictadura o sin haber luchado contra ella, ahora critican la Ley de Amnistía y ponen en cuestión el olvido del pasado que se acordó durante la Transición.
El autor dijo no saber si Garzón inició este movimiento o simplemente se ha sumado a él, pero le reprochó haber tratado de hacer una Causa General contra el franquismo equivalente a la que hizo éste último al terminar la Guerra Civil.
Respecto a su posible prevaricación, hizo referencia a un pasaje del libro, que también incluye el auto del juez Luciano Varela contra Garzón, en el que cuenta cómo fuentes judiciales le comentaron que el fiscal del Juzgado número 5 advirtió al magistrado de que no podía hacer lo que se proponía y éste le contestó: “Eso puede servir para otros jueces, pero no para mí; ya lo verás”.
Leguina comentó que la idea del libro se la sugirió la propia editorial a raíz de la polémica suscitada por el artículo “Enterrar a los muertos”, que escribió en “El País”, y que sufrió un “ataque furibundo” de escritores como Almudena Grandes, Javier Cercas y otros autores. Reconoció que le ha salido “un librito polémico”, como de hecho él quiere, que reivindica el pensamiento de una izquierda, la suya, “que no quiere estar a la última de la modernidad sino reclamar las raíces de la izquierda democrática”.
En esa línea, admitió que se ha “tenido que fajar con algunos temas tabús”, es decir, con “cosas que la gente piensa pero no se pueden decir”. Por eso, auguró que le esperan “críticas poco argumentadas, porque esta gente no argumenta, y sobre todo el ninguneo”. “Lo políticamente correcto trata de tomar la posición, como en el baloncesto, y silencia a quien no está de acuerdo”, lamentó.
SÍMBOLOS FRANQUISTAS
Leguina puso de relieve la paradoja de que muchos “antifranquistas sobrevenidos” acudieran al funeral del exsecretario general de CCOO Marcelino Camacho, cuando éste defendió la Ley de Amnistía y la necesidad de “enterrar a nuestros muertos y nuestros rencores”. Criticando el intento de “sustituir la Historia por la memoria”, se mostró en contra de erradicar los símbolos franquistas como el Valle de los Caídos.
Preguntado qué haría con la cruz que el Foro por la Memoria ha propuesto desmantelar, dijo que simplemente “arreglarla, porque está hecha un desastre”. Recordando que es Patrimonio del Estado y que “hay mucho trabajo ahí dentro”, se preguntó: “¿Cómo vas a tirar eso?”
El ex presidente madrileño, quien recordó que durante la Guerra Civil su familia se dividió, porque su padre era de Acción Católica y otro sector era de UGT, afirmó que su pensamiento estaría más cerca del de Manuel Azaña o Gregorio Marañón, recelosos de la deriva revolucionaria de la República, que del de Pasionaria o Durruti.
FOSAS Y JUICIOS
Respecto a la Ley de Memoria Histórica, Leguina dijo que “quiere ser tranquilizadora” y “tiene algunas cosas que están muy bien”, pero la reprochó el ser “innecesaria”, dado que “todos los mecanismos que reabre estaban vigentes”, por ejemplo en el legítimo deseo de los familiares de las víctimas del franquismo de desenterrar a sus muertos.
Además, dijo que el haber confluido en ella muchos impulsos heterogéneos la convirtió en “un camello”, es decir, un caballo deformado, y que el Gobierno apoyó ciertas reivindicaciones porque “le convienen”.
De éstas, criticó el empeño en reabrir la fosa de Federico García Lorca cuando sus familiares se opusieron, y también el de declarar nulos los juicios del franquismo, tratando de convertir en “héroes” a todos los juzgados, cuando “una buena parte” de ellos “eran unos asesinos”.
Así, denostó que los asesinatos “en masa” del bando republicano se pretendan simples “desmanes” que no pudo controlar el Gobierno republicano, pues era imposible que éste no tuviera conocimiento, por ejemplo, de los casi 3.000 inocentes que murieron en Paracuellos del Jarama.
Para Leguina, “la amnistía se hace para echar en el olvido todo eso”, y no es verdad que los crímenes del franquismo estén impunes, ya que “la Historia les ha juzgado muy duramente”. Pero “el movimiento contra la impunidad es una revancha”, y además pretende exonerar a los republicanos de una serie de crímenes que no se justifican por el hecho de que fueran los franquistas quienes iniciaron unilateralmente la guerra.

http://www.diariosigloxxi.com/texto-s/mostrar/5469/memoria-histrica-leguina-opina-que-garzn-prevaric

Comentario de la Redacción de La Memoria Viva:

¡Sorprendente lo que se puede decir para vender libros! Y de que manera se da la vuelta a la chaqueta!!!!

En este blog podéis consultar otras derrapadas de este Leguina:

https://lamemoriaviva.wordpress.com/2010/04/30/joaquin-leguina-sus-declaraciones-y-una-posible-respuesta-de-vicenc-navarrola-resistencia-a-conocer-el-pasado/

También  (Re)Generando memorias de nuestra amiga Kathy Korcheck, http://seminario485.blogspot.com/ :

http://seminario485.blogspot.com/2010/06/editorial-de-javier-cercas-en-modo-de.html

 http://seminario485.blogspot.com/2010/06/la-respuesta-de-joaquin-leguina-javier.html

http://seminario485.blogspot.com/2010/06/otra-editorial-parte-de-la-polemica.html


29 Ronda en Sol, 25/11/2010

noviembre 26, 2010

Hemos hecho nuestra ronda sin ningún incidente y ya van 29…..eso sí el frio ya ha hecho acto de presencia.Nos da igual entre todos calentamos el ambiente.Es maravilloso ver como nos vamos manteniendo y triste a la vez ver a los hijos de las victimas jueves tras jueves.Hasta el próximo jueves… VERDAD, JUSTICIA Y REPARACION.

Fuencisla Benavente Rubio.( Para La Memoria Viva)


El Valle de los Caídos, un modelo de seguridad e higiene en el trabajo.

noviembre 26, 2010

Como vi a poca gente en la sala, doy por descontado que muchos de ustedes se habrán perdido la clase magistral sobre el Valle de los Caídos a la que asistí en la tarde del lunes en el Centro Cultural de los Ejércitos, el antiguo Casino Militar de Madrid, un local singular donde nuestra oficialidad puede alojarse por 20 euros al día o practicar la esgrima o el taichi, que relaja mucho las cervicales. El acto debió convocarse aprisa y corriendo ya que no figuraba entre los eventos de los que da cuenta el propio Centro, con el 35 aniversario de la muerte de Franco aún caliente y días después de que la Federación de Foros por la Memoria propusiera la voladura controlada de la megacruz que preside el Valle y la exhumación de los restos de Franco y José Antonio.

Presentaba la multiconferencia un coronel de nombre Enrique, muy afectado porque no se hubieran podido celebrar misas por el eterno descanso de los citados, que fue el primero en definir el complejo como un monumento a la reconciliación, entre cuyos valores está el de representar “la religión y la España tradicional hermanada”. Si piensan que aquello ya daba cierta idea de lo que vendría después, están en lo cierto.

El primer turno de palabra correspondió a Pablo Linares, un informático que dirige la Asociación para la Defensa del Valle de los Caídos, la entidad que le ha montado un contencioso a la Administración por cerrar el acceso público al Valle ante el peligro de que algún cascote de la Piedad de Juan de Ávalos le cayera en la cabeza a algún visitante y tuviéramos un disgusto. Linares parece haber consagrado su vida a desenmascarar las “falacias” que se han difundido sobre la basílica, especialmente aquella de que fue construida mayormente por presos republicanos que cayeron como moscas a lo largo de los 19 años que duraron las obras.

 El menú sugerido para los presos./JCE

Escuchando a Linares cualquiera presentaría  la construcción del Valle de los Caídos como un modelo de seguridad e higiene en el trabajo para las futuras generaciones de albañiles y encofradores. Según dijo, no sólo era mentira y de las gordas que 20.000 presos participaran en las obras, sino que el trato dispensados a los no más de 780 trabajadores –entre presos y libres- que compusieron su nómina más numerosa a lo largo del tiempo fue exquisito. Como prueba aportó un documento en el que se recogía la recomendación de que los presos recibieran una dieta de 3.500 calorías diarias, a base de legumbres, sardinas en aceite y tocino entreverado, y explicó que no había preso en España que no recurriera a sus contactos para conseguir ceñirse el pañuelo de cuatro nudos en Cuelgamuros. La bicoca era de tal calibre que, cumplida su condena, los presos pedían quedarse sacando granito de las entrañas de Guadarrama.

Por las cifras de Linares, se deduce que era más peligroso tender la ropa que trabajar en el Valle de los Caídos. Afirmó que sólo hubo 14 muertes en accidente y seis más de silicosis, aunque la culpa de estos fallecimientos no fuera de la penosidad de la obra sino de los antecedentes mineros de los difuntos. Tan exhaustivo fue el informático, que aportó una breve relación de los finados, entre los que no faltaba un gitano, apellidado Heredia, que se fue al otro barrio por un inoportuno resbalón.

Estamos, por tanto, ante una  obra modélica y singularmente artística, como se encargó de atestiguar el hijo de Juan de Ávalos, el escultor del Régimen que en las postrimerías de su vida reveló que llego a tener el carnet del PSOE de Mérida, documento que debió de perder cuando se alistó al Ejército del Sur en el bando nacional.

 

Fotografía de la Piedad descartada por Franco./JCE

Ávalos jr. estaba allí para decir que la restauración que estaba llevando a cabo Patrimonio era un desastre y lo hizo, aunque la revelación más importante fue que su padre esculpió hasta cinco Piedades distintas y que llegó a instalarse una distinta a la actual que Franco rechazó porque era pequeña y tenía forma triangular, lo que hubiera podido entenderse como un símbolo de la masonería. Si lo que dijo es cierto, el franquismo tampoco fue muy sensible al arte de su progenitor, ya que los restos de esta primera Piedad fueron reducidos a cascotes y escondidos tras el muro de la parte posterior del templo.

Proseguimos. No sólo es que el Valle de los Caídos fuera un ejemplo para cualquier constructora moderna y de un valor semejante al de la Capilla Sixtina, es que además era una mina de oro para los pueblos de los alrededores hasta que los pérfidos socialistas tomaron la decisión de cerrarlo a la chita callando, tal y como se encargó de precisar un tal Carlos Zarco, fundador de la Asociación Fe y Trabajo, para quien el Valle venía ser como el Barça, algo más que un monumento. Se lamentaron las goteras que, según denunció, se recogían en cubos por falta de mantenimiento, el abandono del funicular que había reimpulsado Aznar y el cierre de la última tienda para turistas acaecido en marzo. Sugirió que todo ello formaba parte de un complot del Gobierno para que a la basílica no fuera ni Dios.

Faltaba la explicación del por qué de tanta tropelía con este granítico ejemplo de reconciliación, donde miles de republicanos sacados de fosas comunes sin conocimiento de sus familias o de las cunetas donde se les enterró tras el paseíllo comparten su última morada con el que fue su verdugo. La dio el director del telediario de Intereconomía, Luis Losada: “La izquierda nunca ha soportado la cruz, y mucho menos que se vea a 30 kilómetros de distancia”. Entre eso y que el Valle de los Caídos “no tiene padre” porque el Rey, que es quien preside la fundación que lo tutela, se llama andana, y a Patrimonio le importa un comino, Losada certificó que pinta en bastos para esta joya. Losada animó a ir a misa, sobre todo ahora que son de campaña, en la explanada, y relató que él mismo acudió a la del pasado día 13 como un cristiano en la época de la catacumbas: “Había niebla, llovía, había persecución”.

La última intervención fue la que levantó de sus asientos de cine de barrio al escaso público del salón. Se trataba de Pedro Cerracín, un abogado al que la AVT echó por blando y que ha debido juramentarse para que algo así no vuelva a ocurrirle. Cerracín es el letrado que ha planteado el contencioso contra el cierre del Valle y se le vio implicadísimo: “Hay una parte de España que no quiere el Valle de los Caídos (…) A la antiEspaña le molesta la cruz porque es un símbolo español” (…) Frente a la antiEspaña estamos los que defendemos la España eterna y la España de siempre”. No, Cerracín no parecía votante de Izquierda Unida.

Con su último alegato alcanzó el paroxismo. “Vamos a ganar porque tenemos razón y porque antes de que vuelen el Valle de los Caídos tendrán que volarnos a todos nosotros”, afirmó. Se escuchó un bravo, acallado por una ovación de gala. Crecido, Cerracín se preguntó en voz alta dónde se escondía el PP, la Comunidad de Madrid, la jerarquía eclesiástica y los alcaldes de la zona. Mientras el respetable hacía sus cábalas sobre el escondrijo en el que todos ellos se ocultaban , salí a la calle a tomar aire. Con la droga dura el riesgo de sobredosis es muy elevado.

http://www.cuartopoder.es/preferirianohacerlo/el-valle-de-los-caidos-un-modelo-de-seguridad-e-higiene-en-el-trabajo/754