40 semanas en Sol denunciando los crímenes del franquismo

Ha sido el turno de nuestro compañero Francisco González de Tena de leer en público en esta Ronda en Sol de la semana 40, una estremecedora carta relacionada con su familiar Eduardo Núñez:

 

Eduardo Núñez Fernández tenía 18 años en julio de 1936. Pertenecía a una familia de labradores que cultivaban su propia tierra en la provincia de Madrid. Junto con otros compañeros de un pueblo cercano al suyo marcharon a la capital de España,  atendiendo la llamada desesperada de los partidos y sindicatos fieles a la República, en el intento de formar un ejército de voluntarios para oponerse al golpe militar, y ante el avance que ya se había iniciado para cercar Madrid.

 Esta es la carta que a su madre le habría gustado escribirle mientras estaba combatiendo en la defensa de Madrid. Las dificultades de comunicación y un recorrido indirecto de la correspondencia que convertía las cartas en un lujo de inseguro destino, hicieron que esta carta nunca llegase a manos del joven miliciano. 

Eduardo Núñez Fernández

4ª Compañía – Columna Mangada.  Navalperal de Pinares    

Puesto avanzado de “Bahía Lafuente”

 Querido hijo Eduardo:

Por aquí estamos todos bien y me gustaría conocer que tú también estás sano y fuerte como siempre cuando estas cuatro letras lleguen a tus manos.

Te escribo sin que nadie lo sepa y segura de que tú tampoco aprobarás que te envíe esta carta al destino que aparecía en tu última carta que ha tardado casi tres meses en llegarnos. Mi primera intención fue escribirte a la calle Latoneros (de Madrid) pero me advertías que allí no te escribiera porque sólo vas en los permisos, por la confianza que tenemos con esa familia para cambiarte de ropa y descansar uno o dos días.

 Como no lo sabrás te digo que a tu hermano mayor, Dionisio, lo movilizaron las tropas que entraron en el pueblo el día 21 de octubre, justo a los tres meses de tú marcharte de aquí; y tu hermano Juan, a pesar de lo joven que es, ya le han avisado de que es probable que también se lo lleven. Puedes suponer la pena de una madre que en muy pocos meses ve cómo sus tres hijos mayores son llevados a una guerra odiosa por razones que no alcanzo a entender, y lo peor es saber que tus dos hermanos están movilizados por los militares de Franco y tú luchando como voluntario en el frente republicano. No comprendo cómo te fuiste sin avisarnos a nadie, en plena siega de julio y parando por la fuerza una camioneta para que te llevase a Madrid. Tu padre y yo tampoco podemos explicarnos que, cuando fuimos hasta ahí, a la Casa de Campo  arriesgándonos los dos para verte, no  quisieras salir para estar un rato juntos hasta que tu capitán te lo ordenó. ¡No sabes la pena con la que nos volvimos tu padre y yo, con la corazonada de que no volvamos a verte vivo! Por eso te pido, hijo mío, que te cuides mucho.

 Amalia, que sabes lo mucho que te quiere, no para de llorar tu ausencia. Me ha dicho muchas veces que, si en lugar de estar en la cama indispuesta aquél día en el que te escapaste, llega a estar levantada te habría convencido para que no te fueses. Ya sé, porque lo dices en tu carta, que hiciste lo único que un joven decente pudo hacer en aquellas circunstancias, correr a defender con las armas la paz y el trabajo que ese puñado de generales han destrozado, pero no tengo consuelo por tu ausencia a la que no se le ve el final.

 Aunque al principio te he dicho que por aquí estamos bien no te he contado toda la verdad. En noviembre, cuando las tropas moras salieron del pueblo, ocurrieron cosas terribles que no tienen disculpa ni razón. Después hemos sabido que los nueve hombres que se llevaron a Navalcarnero, y a los que ya no veremos más con vida, fueron acusados con falsedades de lo que habían hecho los mismos que los asesinaron a sangre fría. El caso que más se ha comentado es el de Inocente Serrano que, a pesar de ser el presidente de Acción Católica del pueblo, lo mataron porque vio  desde el ventanillo de su casa cómo quemaban y tiraban al pozo las andas de la virgen los mismos que después taparon esa barbaridad matando a nueve de nuestros vecinos que nada habían hecho

 Tu padre, a pesar del peligro que supone en estas circunstancias de levantar la voz, ya se ha enfrentado en dos ocasiones con una prima tuya que dijo en la plaza que, si vuelves al pueblo ella misma te entregaría a la Guardia Civil. Como las cosas han cambiado tanto no se te ocurra volver sin avisarnos por conducto seguro, pues queremos evitar una situación que no podremos controlar..

 Recibe el abrazo de tu padre y de tus hermanos, que te echan de menos, de la abuela, de la tía Catalina y de tu madre que tanto te quiere y no te olvida.

 Atanasia Fernández García.

Villamanta (Madrid), 26 de julio, 1938.

 Eduardo Núñez nunca volvió. Una oscura noche de febrero de 1939 cayó bajo balas asesinas en el trayecto entre Carpio de Tajo y Malpica, en un último e inútil intento de frenar el avance final de las tropas golpistas. Desde hace 72 años duerme bajo un campo de adormideras junto al cauce toledano del Tajo. 

En :

http://ceronegativo.net/2011/02/10/con-la-de-hoy-40-semanas-denunciando-la-impunidad-del-franquismo/ se pueden ver más fotos de la Ronda nº40 en Sol.

En : http://www.youtube.com/watch?v=cH_nXvDdyc8&feature=related el video del acto.

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