Niños robados…

febrero 27, 2011

Es incuestionable el auge que ha alcanzado el tema de los niños robados durante la dictadura de franquista e inicios de la Transición que convirtió en una práctica macabra e infame que llevo a los más inocentes de todos, los niños neonatos, en los desgraciados actores de la pantomima fascista de limpieza ideológica y más tarde en un negocio macabro que por desgracia no fue inusual visto el número de posibles afectados.

Desde estas páginas en las cuales tratamos todo lo relativo aquello que esté vinculado a  la “Recuperación de la Memoria Histórica”, éste es uno de los temas a los cuales le hemos prestado una especial atención, indudablemente por las implicaciones emotivas y sentimentales que conlleva un tema tan delicado, así como por el magnífico trabajo de nuestro amigo y colaborador habitual, el sociólogo y escritor Francisco González de Tena.

Este interés se ha visto reflejado como no en nuestra wegblog, donde los artículos dedicados a esta cuestión han sido acicate de una reacción en cadena de afectados o posibles afectados, de consultas y solicitudes, lo cual es de agradecer, ya que parte de nuestro esfuerzo y trabajo además de informar, está en facilitar las ayudas de los distintos procesos y casos que puedan afectar a los desaparecidos y represaliados por la Guerra Civil, la posguerra y dictadura de Franco en la medida que nos es posible. Pero dado el interés y el volumen de información demandados y, puesto que nuestra especialidad no es precisamente el tratamiento, procesos y procedimientos dedicados a tratar estos casos y menos particularmente (ya que nuestros recursos no nos lo permiten actualmente), os dejamos los enlaces más apropiados para que todos aquellos que estén interesados en el tema puedan recurrir a ellos con más garantías de las que podemos ofrecer nosotros actualmente. Obvia decirlo pero es importante remarcarlo que hay una asociación dedicada exclusivamente a trabajar en ello, y por tanto, es posiblemente el vehículo más adecuado para poder tratar con absoluta garantía cada caso o causa común al respecto.

Agradeciendo a todos su participación en nuestras páginas e invitándoles a que las sigan utilizando, les proporcionamos los enlaces de mayor utilidad para que puedan ser atendidos con mayor diligencia y efectividad.

Atentamente la Dirección de la A. I. La Memoria Viv@: Pedro V. Romero de Castilla Ramos (Presidente) y Jordi Carreño Crispín (Vicepresidente).

ANADIR (Asociación Nacional de Afectados por Adopciones Irregulares):

http://www.anadir.es

Teléfono de contacto

670 95 60 29

Horario de atención: 10 a 13 h y 16 a 19 h.


¿Cuándo aparece el término “desaparecido”?

febrero 27, 2011

Interesantísima conferencia la ofrecida en el CSIC el jueves pasado. ¿Cuándo aparece el término “desaparecido”?  Y en la que participaron el antropólogo e investigador Paco Herrandis,  el sociólogo Gabrie Gatti y Manuel-Reyes Mate Rupérez. El sociólogo mantiene que el término desaparecido está importado desde Argentina y  que hasta que no apareció allí, no se usaba. Aunque posteriormente se empezó a utilizar durante  la guerra de los Balcanes, Irak y por último con la “Memoria Historica” aquí. Con el desarrollo y exposición del concepto continuó susodicha conferencia, finalizando cuando con el proceso se consigue juntar el cuerpo con el nombre del desaparecido se da por terminada esta desaparición.

Para mayor información sobre los exponentes conferenciales y sus trabajos os añadimos estos enlaces que os permitirán conocer mejor su trabajo y personas.

Gabriel Gattihttp://www.pvp.org.uy/gabrielgatti.htm

Manuel-Reyes Mate Rupérez: http://es.wikipedia.org/wiki/Reyes_Mate (6 de enero de 1942, Pedrajas de San Esteban, Valladolid) es un filósofo español, dedicado a la investigación de la dimensión política de la razón, de la historia y de la religión y en concreto de la memoria, los vencidos y el papel de la filosofía después del Holocausto y Auschwitz. En 2009 se le concedió en España el Premio Nacional de Literatura .Entrevista a paco Ferrandiz para dar una visión de quien es  http://www.tiempodelosderechos.es/component/content/article/97-entrevista-a-francisco-ferrandiz.html.

Fotografías y texto original Fuen Benavente.

Corrección editorial de Jordi Carreño.


El Govern cierra la sede del Memorial Democràtic por fallos de seguridad…

febrero 27, 2011

El Ayuntamiento de Barcelona avisó varias veces de los problemas del edificio

Vida | 25/02/2011 –

Iñaki EllakuríaIÑAKI ELLAKURÍA

De proyecto estrella del ecosocialismo a local clausurado por incumplir normas de seguridade higiene. La sede del Memorial Democràtic, impulsado en el 2007 por el entonces conseller de Interior y líder de ICV, Joan Saura, ha sido cerrado este viernes por la Generalitat, después de que el Ayuntamiento de Barcelona notificara en diversas ocasiones que el inmueble –ubicado en el número 69 de Via Laietana– vulneraba la normativa municipal sobre “seguridad, ventilación y salidas de emergencia”.

El consistorio barcelonés otorgó el 26 de enero del 2006 la licencia ambiental a la Generalitat para “un edificio de oficinas administrativas, con sala de actos públicos y aparcamiento privado”, pero en los últimos años había advertido a la Generalitat del mal estado del edificio. La última inspección se produjo el pasado 27 de agosto y los funcionarios constataron que, pese a algunas reformas emprendidas, la sede del Memorial continuaba padeciendo problemas estructurales, principalmente en la instalación de aire acondicionado. El 21 de febrero notificaron por última vez al Govern el mal estado del inmueble, lo que empujó al ejecutivo de Artur Mas a tomar la decisión de clausurarlo e iniciar las obras de remodelación de un edificio que durante años fue la sede de la conselleria de Interior. Mientras duren las obras, parte de los trabajadores del Memorial Democràtic podrían encontrar acomodo en las oficinas que el Departament de Governació posee en la Avenida Diagonal.

Después de que a principios de año el director del Memorial, Miquel Caminal, fuera destituido por el Govern, la clausura de la sede podría ser un segundo paso en esa “redimensión” del Memorial que ha anunciado la vicepresidenta, Joan Ortega, de quien depende este organismo. El Govern de CiU no ha disimulado su incomodidad con esta herencia del tripartito y estudia trasladar el espacio de exposiciones y actos del Memorial Democràtic al Museu d’Historia de Catalunya.

El edificio de Via Laietana albergaría parte del personal de Governació. El Govern también quiere reducir el presupuesto y el número de proyectos de un organismo que nació en el 2007 con el objetivo de impulsar “la recuperación, conmemoración y fomento de la memoria democrática”, y que nunca ha logrado escapar a la polémica. El proyecto inicial, abanderado por Saura, desató numerosas críticas entre los partidos de la oposición y sectores de la sociedad catalana que consideraron “sesgada y partidista” su definición de víctimas de la Guerra Civil, ya que entre otras cosas obviaba la violencia incontrolada en la zona republicana durante esos años.

Pese a ello, a finales del 2007 el Parlament aprobó la ley con los votos favorables del tripartito, la abstención de CiU, y los votos contrarios de PP y C’s.

La Vanguardia


PALMA DE MALLORCA: Un monumento en el cementerio recordará los nombres de cada uno de los fallecidos con motivo de la Guerra Civil y la represión…

febrero 27, 2011

Por la memoria de Pedrito y otras 1.568 víctimas

Los participantes en recuperar la memoria histórica, ante el muro de los fusilamientos del franquismo.  

Los participantes en recuperar la memoria histórica, ante el muro de los fusilamientos del franquismo.
B. Ramon

RAQUEL GALÁN. PALMA

Pedro del Arco, un niño de dos años al que las presas llamaban Pedrito, murió en la cárcel de mujeres de Can Salas, en la que estaba encerrada su madre, tras caerse en una caldera de leche hirviendo. “Es otra víctima de la Guerra Civil que hasta ahora no había sido contabilizada”, afirmó Margalida Capellà, la autora de uno de los textos del memorial que Cort y el Govern instalarán en el cementerio de Palma. Ayer lo presentaron con motivo del 74 aniversario del fusilamiento del alcalde republicano de Ciutat, Emili Darder.
Pedrito, Darder y otras 1.567 víctimas de la Guerra Civil y de la represión en Mallorca tendrán su nombre inscrito junto al muro en el que fusilaron a la mayoría de ellas. “Era muy importante que apareciesen los nombres de las víctimas, rescatarlas gracias a una búsqueda muy difícil” que se inició hace cuatro años con el fin de “poder empezar a hablar de reconciliación”, tal como explicó Maria Antònia Oliver, la presidenta de la asociación Memòria de Mallorca.
Según la regidora de Cultura, Nanda Ramon, este memorial “era una asignatura pendiente” que se resarcirá con una obra “sencilla, discreta, poco visible, aunque con una enorme carga simbólica”, que estará terminada en un par de meses. Consiste básicamente en la escultura de una silla, que refleja la espera; otro monumento de bronce de un montón de ropa amontonada, que representa a las familias que buscaban a las víctimas a través de las prendas ensangrentadas que se acumulaban junto al muro tras ser desnudados los fusilados; y el mural con los 1.569 nombres de las víctimas de la guerra.
Durante un mes, los nombres y todos los datos que se pudieron recopilar sobre estas personas se podrán consultar en la página web http://www.tacostamlacultura.cat (en el enlace Mur de la Memòria) con el objetivo de que quienes tengan más datos o encuentren algún error puedan informar para cambiarlo. “También hay gente sin identificar, pero que se sabe que son víctimas de la represión y por eso tienen un lugar en el memorial”, destacó Oliver.
La presidenta de Memòria de Mallorca detalló que la citada escultura del montón de ropa “se ha realizado con prendas de los fallecidos que han aportado sus familias. En el Casal Solleric hicimos la composición, que se recubrirá de bronce”.
Y se congratuló de que “este homenaje quedará para que los escolares lo visiten y aprendan” lo que ocurrió durante la Guerra Civil “y no vuelva a pasar”.
El memorial costará 70.000 euros, aportados sobre todo por la concejalía de Cultura de Cort, con la ayuda de la conselleria de Asuntos Sociales; y en él han participado el arquitecto Josep Quetglas, los escritores Llorenç y Margalida Capellà, el escultor Andreu Pasqual y la asociación Memòria de Mallorca, entre otros. Impulsado por la citada entidad, hará posible “que las familias y los seres queridos tengan un lugar en el cementerio donde despedirse de los fallecidos, ya que durante más de 70 años se les ha privado de un espacio para su recuerdo. Hoy se empieza a reparar”, tal como recordó la presidenta de la Funeraria, Begoña Sánchez

Diario de Mallorca

 


El exiliado ibicenco Bartomeu Marí había sido prisionero del terrible campo de concentración hitleriano entre 1941 y 1945…

febrero 27, 2011

Fallece el penúltimo superviviente pitiuso de Mauthausen

Bartomeu Marí Escandell, fotografiado en su casa de Castres. X. LLUY

XICU LLUY.

La suya fue una historia larga y azarosa, de amargo sabor, que no pudo evitar dos guerras (la Civil española y la subsiguiente segunda conflagración Mundial). Pero después de tanta lucha y tanto sufrimiento, Bartomeu Marí Escandell ya puede descansar en paz, aunque sea lejos de su tierra. El exiliado ibicenco, nacido en una casa payesa de can Misses de Vila en 1917, falleció el lunes en un hospital de Toulouse tras haberse mantenido fiel a sus ideas durante casi un siglo de tumultuosa existencia. Precisamente por defender sus convicciones, este republicano irreductible combatió en la Batalla del Ebro y la defensa de Catalunya. Más tarde, al otro lado de la frontera, hizo frente al nazismo. En ambos casos, perdió.

Huyó de Eivissa muy joven, en septiembre de 1936, por temor a las represalias franquistas. Ya en Barcelona, Marí Escandell se alistó en la columna de milicianos Carlos Marx, de inspiración comunista, y, a partir de 1937, se integró en el Ejército Popular de la República, mejor organizado. Participa en importantes acciones en Aragón —Tardienta, Alcubierre, Huesca, Jaca, Teruel y diferentes operaciones en la zona del Ebro— y Lleida antes de la gran desbandada de febrero de 1939, que arrastró a medio millón de españoles a refugiarse allende los Pirineos.

Camino del infierno
Las autoridades galas les apiñaron en los campos de concentración de Barcarès y Saint Cyprien. Para salir de aquel ignominioso encierro, se enroló, de forma más o menos voluntaria, en la Compañía de Trabajadores Extranjeros número 114, destinada a fortificar la Línea Maginot, de infausto recuerdo para los republicanos. Mientras la gente escapaba como conejos, la apisonadora de la Wehrmacht le atrapó el 18 de junio de 1940 junto al pueblo de Remirémont, abortando su desesperada retirada en dirección al sur, hacia la mal denominada Zona Libre de Vichy.

Del aún soportable Stalag—campo de prisioneros de guerra— de Trier, la ciudad más antigua de Alemania, lo trasladaron en ferrocarril, con otros 774 desgraciados pasajeros, a Mauthausen, el infierno nazi, donde fueron encarcelados y masacrados más de 7.000 españoles, de los cuales murieron casi 5.000.

Él nunca olvidó una fecha, la del 25 de enero de 1941, cuando accedió al matadero austriaco, y una cifra, 3.770, su matrícula. Desde ese momento, Bartomeu había dejado de ser un hombre para convertirse en un simple número.

Completamente deshumanizado, cosificado, probó el extenso catálogo de los horrores de Mauthausen. Pasó por la espantosa cantera Wienergraben y los Kommandos —centros de trabajos forzados dependientes del campo central— de Steyr y, al final de la Segunda Guerra Mundial, Gusen, cuya sola pronunciación todavía eriza la piel a cuantos lo padecieron en carne propia. Allí cayeron la inmensa mayoría de los reclusos por agotamiento, hambre, frío, enfermedades o a garrotazos.

En cambio, la solidaridad a la hora del reparto de comida, la firmeza ideológica y la esperanza ayudaban a superar los minutos, las horas, los días, las semanas, los meses y los años de calvario. A él, al muchacho de can Misses, las energías físicas, escasísimas, y, sobre todo, la fortaleza mental le permitieron resistir. El 5 de mayo de 1945, cuando irrumpió la avanzadilla de las tropas estadounidenses, supo de nuevo lo que significaba la palabra libertad.

Testimonio
Marí Escandell quiso narrar sus experiencias en diversos artículos periodísticos y libros, incluso aportó su valioso testimonio en el documental ´Más allá de la alambrada´, del realizador valenciano Pau Vergara. «Nada más entrar en Mauthausen, ya te comenzaban a matar. Me enviaron seis o siete meses a la cantera, la de la tristemente célebre escalera de los 186 peldaños, a cargar piedras de gran tamaño. A comienzos de 1942 fui esclavo en Steyr. Me mandaron para construir una fábrica de motores de aviación. Al principio creí haber tenido suerte, pero aquel comando todavía resultó peor que Mauthausen. Hasta los perros de las SS comían mejor que nosotros. Los Kapos [encargados de la vigilancia del resto de presos] eran bandidos y criminales de derecho común alemanes. Por ejemplo, El Chato, La Puta, El Bizco o El Cerdo, verdaderos asesinos. Unas semanas antes de la liberación, me llevaron a Gusen, donde trabajé en una fábrica de material bélico. Allí iban a parar los que ya se asemejaban a esqueletos humanos, los que debían ser liquidados. Cuando se abrieron las puertas, aquel 5 de mayo de 1945, sentí que fue el día más feliz de mi vida», explicó el veterano comunista.

Luego se casó con la también exiliada Teresa Gorostieta y tuvo dos hijas, Esther y Fabiola. Se instaló en Castres y ejerció mucho tiempo, hasta su jubilación, el oficio de obrero en una industria textil. Regresó frecuentemente a su isla natal y se acordaba, risueño, de que en casa «menjàvem flaó i bevíem cava».

Acallada su voz, perdura su relato estremecedor. Joan Torres Ribas, compañero de fatigas en Mauthausen, de 96 años, quizás le estará cantando ´La Internacional´ desde su retiro alpino de Saint Veran, un poco más cerca de las estrellas. Ninguno de los dos, pese a su lección de dignidad, ha sido objeto jamás del reconocimiento público de las administraciones insulares, ni con la UCD ni con el PP ni con el PSOE. Esa es y será su otra derrota. La tercera.

Diario de Ibiza


Ni un día más junto a su verdugo…

febrero 27, 2011

Las familias exigen al Estado que cumpla y les devuelva los restos trasladados al Valle de los Caídos.

Diego Barcala. MADRID 27/02/2011

Los familiares de los republicanos enviados al Valle de los Caídos reunidos el pasado viernes en Madrid. - FERNANDO SÁNCHEZ

Los familiares de los republicanos enviados al Valle de los Caídos reunidos el pasado viernes en Madrid. – FERNANDO SÁNCHEZ

Maribel Baragaño acudió hace dos años ilusionada con un ramo de flores al Valle de los Caídos a recoger a su abuelo Aquilino Baragaño, trasladado desde Salas (Asturias) al mausoleo en 1959. Cuando llegó se topó con el abad benedictino que le sugirió que dejara las flores para su abuelo anarquista en la capilla. “Me negué, las dejé en la puerta con una foto suya y pensé: ya volveré a por ti”, recuerda Maribel.

Joan Pinyol supo en 2003 gracias a un reportaje periodístico que su familia había estado décadas poniendo flores sobre la tumba vacía de su abuelo Joan Colom en un cementerio de Lleida. En realidad, los restos del represaliado habían sido trasladados a un columbario junto a la tumba de José Antonio Primo de Rivera en 1965. Desde que se enteró de que su abuelo estaba en Madrid prometió que no pisaría el Valle de los Caídos “hasta el día en el que se lleve sus restos”.

Presidencia afirma que un informe forense dirá en breve si se puede exhumar

Pinyol incumplió su promesa el pasado 8 de septiembre. Junto con otros tres descendientes de republicanos enterrados junto a su verdugo y miles de desconocidas víctimas acudió a San Lorenzo de El Escorial a la llamada del Ministerio de la Presidencia. El Gobierno, por fin, tras haberse comprometido a través de la Ley de la Memoria y de una moción en el Congreso, iba a facilitar la salida de los huesos y reunió a los afectados para enseñarles el estado de conservación de los restos. “No sé vosotros, pero yo al menos creía que nos los íbamos a llevar”, recordó la pasada semana Colom a sus compañeros de visita en una reunión mantenida en Madrid.

“Yo sospeché enseguida en cuanto vi que los responsables de Patrimonio Nacional besaban el anillo al abad”, explica Silvia Navarro, nieta de José Antonio Marco Viedma, asesinado por masón en 1936 y enterrado en una fosa de Calatayud (Zaragoza). Aquella indigna tumba fue abierta en 1959, en presencia de muchos testigos e incluso familiares de las víctimas, para trasladar los restos al Valle. Las familias no fueron informadas pero al ver a los operarios pararon parte de la exhumación. A Silvia no le extraña el desprecio de los franquistas a los deseos de los familiares. “A mi abuelo le juzgaron tres veces después de muerto por si revivía”, ironiza al referirse a la condena que el Tribunal de Responsabilidades Políticas impuso en 1946 a Marco Viedma. Su familia fue expropiada de todas sus posesiones y se trasladó a Madrid.

“Más caro es el pasadizo”

Nunca volvieron a Calatayud, pero Navarro intuye que la hermana de su abuelo, que marcaba en sus diarios cada 3 de septiembre por la fecha del fusilamiento de su hermano, algo sabía. “Se murió en 1994 y previamente había arreglado todo para ser enterrada en Torrelodones, en un cementerio desde el que se ve la cruz del Valle de los Caídos. Mi familia no tiene absolutamente nada en ese pueblo”, explica.

“Los de Patrimonio besaban el anillo del abad”, recuerda un familiar

El Gobierno había señalado a estas familias que los huesos estaban casi deshechos por lo que su identificación iba a ser casi imposible. Sin embargo, allí hallaron un montón de huesos mezclados con madera y tela negra del forro de los ataúdes. “Identificarlos puede ser difícil, y caro, pero más es construirles a los curas un pasadizo para que entren los feligreses”, compara Navarro en referencia al pasillo construido en noviembre por el Ejecutivo a la entrada de la basílica con un coste de 100.000 euros.

Se fueron con la promesa de que en dos meses tendrían un informe forense. En el Ministerio de la Presidencia aseguran que el documento está casi finalizado y será presentado a las familias próximamente. Ha pasado medio año y los restos siguen allí, descansando tras los muros de las capillas nombradas con los nombres de las vírgenes del Ejército. “Cuando vi en 2004 que los restos de mi padre y de mi tío estaban en un sitio donde ponía que habían caído por Dios y por España se me cayó el alma a los pies”, denuncia la primera persona que reclamó la exhumación de los republicanos, Fausto Canales.

Público.es


Los Niños robados del franquismo…

febrero 27, 2011

MONTSE ARMENGOU

Periodista y directora de documentales históricos

Cuando en 2002 estrenamos Los niños perdidos del franquismo la sociedad española se estremeció al ver que el robo de niños que habíamos llorado en el contexto de la dictadura argentina también se había producido en España. Gracias a la investigación que realicé con Ricard Belis (con la asesoría histórica de Ricard Vinyes), desvelamos uno de los pasajes más siniestros de la dictadura franquista, esa que algunos se empeñan en vendernos como light y superada por el hada buena y amnésica de la Transición.

En nuestra última investigación, el documental ¡Devolvedme a mi hijo!, hemos visto cómo los robos de niños continuaron durante la dictadura y los primeros años de la democracia. El perfil ha cambiado y la instrumentalización de la represión también. El objetivo será ahora las madres solteras y el objeto codiciado esos hijos que muchas de ellas no tuvieron más remedio que dar en adopción, atrapadas en un contexto moral, social y político que hacía impensable una maternidad en solitario. Eran unas “pecadoras” y su hijo un objeto que iría a parar a familias “como Dios manda”. A pesar de ello, fueron muchas las mujeres que tuvieron la valentía de querer quedarse con su hijos. De nada sirvieron sus ruegos; su hijo ya había sido adjudicado.
Lo que empezó siendo una terrible represión política se convirtió en una represión moral y un negocio revestido de caridad que terminó como simple tráfico de bebés. Son muchos los padres a los que se les comunicó que su hijo había muerto en el parto. Si insistían, se les enseñaba un bebé congelado, siempre el mismo, que posteriormente será reconocido por más parejas. No existe la historia clínica, el niño no está inscrito en el registro, no hay certificado en el cementerio. ¿Donde está ese niño?

Nuevamente la justicia española ha hecho gala de lo contrario y el fiscal general del Estado no ha aceptado la demanda conjunta de los afectados, como antes tampoco lo aceptó la Audiencia Nacional. Aunque un fiscal especial coordinará la investigación –un logro al que no es ajeno la insistencia de los afectados y el estreno del documental–, entre las víctimas hay desazón y también desunión. Incluso hay algunos que se han querido desvincular de eso tan feo y peligroso que se llama “memoria histórica”. Así lo han exhibido en unos carteles que, a falta de poder poner rostro a ese desaparecido, decía: “No somos memoria histórica”. Algunos afectados, en su dolor y desconocimiento, dicen que su hijo fue robado después de la muerte del dictador, en plena democracia, como si el dato cronológico significara la liquidación automática de unas estructuras que precisamente fueron las que propiciaron esos robos. Uno de esos instrumentos que perduró hasta el año 1999 fue el llamado parto anónimo, que permitía a las madres ocultar su identidad al dar a luz. Lo que debía proteger la intimidad de esa madre terminó siendo la puerta de muchas apropiaciones. La madre nunca podría reclamar a su hijo, el hijo nunca tendría una pista de quién era su madre biológica. A menudo la jugada se completaba con una inscripción falsa: la madre adoptiva constaba como madre biológica.

El franquismo sigue venciendo y cuando las víctimas se desvinculan de la dictadura se expresa una doble tragedia: no entendemos que muchas de las injusticias a las que nos enfrentamos hoy día arrancan de la dictadura y se han perpetuado en democracia. Sigue siendo más digerible pensar que unos señores muy malos robaban niños en vez de contextualizarlo en un sistema político y religioso que favorecía, alentaba y encubría esos robos. Es más fácil culpar a una banda de traficantes que a una dictadura. Se piensa que se puede obtener un mejor resultado judicial acusando a unos determinados médicos que a un Estado. Muchos afectados, en su deseo de encontrar al ser querido, se imponen la práctica idea de que, si una persona culta e influyente como el juez Baltasar Garzón ha terminado sentado en el banquillo por denunciar el robo de niños a sus madres presas en los años 40 y 50, ¿cómo no pueden terminar ellos, simples trabajadores, gentes sencillas, cuando denuncian las desapariciones de los años sesenta, setenta y ochenta? No, no, mejor desvincularlo.

Pero da igual. Tampoco les van a hacer caso. Porque sí, seguimos hablando de franquismo y eso no se toca o te salpicas. Porque, aunque no hubiera un plan diseñado y planificado de robo y adopciones de niños que engordaban conciencias y bolsillos, los que manejaban esas redes que se aprovechaban de la vulnerabilidad de las madres eran los de siempre: monjas, capellanes, médicos, notarios, jueces… Todos ellos pertenecían a unas clases dominantes muy bien conectadas con el poder, amparadas por el régimen y por la impunidad que los protegían. Unas clases que hoy ejercerán su influencia impidiendo la verdad, justicia y reparación de las víctimas. El primer paso ya se ha dado, intentando desactivar la carga de profundidad que significa vincular estos robos con el franquismo. Así, en el supuesto de que se llegue a juicio, no habrá condena porque el delito habrá prescrito. Claro, muy distinto que interpretarlo como delito de lesa humanidad, secuestro continuado. Porque eso es lo que fueron esos cambios de destinos que imponían los que se creían dioses. Y esos delitos no prescriben.

Como ya ocurrió en nuestra primera investigación, será muy difícil obtener pruebas que atesoren que esos robos eran parte del proyecto del Estado franquista. Pero, aunque nos falte alguna pieza del puzle, la imagen es diáfana. Para quien la quiera ver, claro.

Montse Armengou es periodista y directora de documentales históricos

Ilustración de Iker Ayestaran

Público.es

 


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