14 kilómetros de memoria histórica…

14 kilómetros de memoria histórica

  • El Archivo Histórico Provincial atesora ocho siglos de la Historia de Albacete, desde 1257
  • Entre sus documentos, fueros, privilegios y pruebas del sufrimiento de los moriscos y de venta de esclavos
Periódicos históricos, carteles de toros, fotografías, mapas, planos, actas, privilegios e, incluso, testimonios escritos de la venta de esclavos, de la presencia de los moriscos en la provincia o de la primera mujer que obtuvo el permiso de conducir, los masones, la República o el Franquismo. El Archivo Histórico Provincial de Albacete atesora miles de documentos únicos, de un valor incalculable tanto por la información que encierran como por la encuadernación y las ilustraciones. Entrar en el edificio de la calle Padre Romano y empezar a consultar carpetas supone tirar de un hilo que nunca se acaba, que engancha al investigador y al aficionado. Aquí se guarda la memoria histórica de ocho siglos con documentos del notariado, del catastro, de cultura, trabajo, sanidad, bienestar social o las cámaras agrarias, junto con carteles de cine, toros y teatro, dibujos, mapas y planos.
El Archivo Histórico Provincial se levanta en la calle Padre Romano, esquina con San Julián, en un edificio del año 1924. Aquí, nueve trabajadores se encargan de conservar este tesoro y de orientar a quienes se empeñan en buscar en el pasado. En total, hay ocho depósitos -salas llenas de documentos- con 14.000 metros lineales de estantería, donde se han colocado 70.000 cajas repletas de historia.
Depósitos
Las habitaciones donde se guardan los documentos tienen suelo y techo reforzados, para soportar el peso, y la altura rebajada, con el fin de que el aire caliente no circule por encima de las estanterías, propagando un eventual fuego. Además, estos espacios se mantienen a temperatura y humedad constantes, para que el papel no se deteriore. Los depósitos impresionan. Parecen habitaciones acorazadas contra las llamas y las amenazas externas.
El sistema automático para la extinción de incendios cuenta con agua nebulizada, pensando únicamente en la conservación del papel. De hecho, los documentos sólo se sacan de aquí de forma temporal, para que los usuarios los consulten en la sala de la primera planta, abierta a todos los públicos. Aquí es donde los trabajadores del archivo demuestran a diario que su paciencia es infinita. Por imposible que parezca la búsqueda, siempre acaban encontrando la carpeta.
Guía
La directora del Archivo, Elvira Valero, ha editado una pequeña revista en la que explica, con textos e ilustraciones, cuál es la utilidad de esta institución albaceteña. Aquí se recuerda que el documento más antiguo que se conserva es del año 1257. También se reproduce un texto de 1287 en el que Sancho IV confirma a Alcaraz sus privilegios. Se hace referencia a legados tan curiosos como una carta partida entre Almansa y Chinchilla, del año 1338. Valera recuerda que en la Edad Media, para hacer valer los contratos entre varias personas, se partían en dos. Con el tiempo, si alguien ponía en duda su autenticidad, bastaba con «casar ambas partes para saber si se había falsificado o no».El contenido de todos y cada uno de los documentos es valioso, pero algunos son auténticas obras de arte por sus ilustraciones, colores y capitulares. Llaman la atención los dibujos del privilegio del villazgo de Ayna, de 1565, o el plano de Riópar, de 1752, también de gran variedad cromática. El privilegio de Almansa, un testimonio escrito de 1477, tiene la letra capitular iluminada con oro. Pero más curioso resulta un libro de actas de Alcaraz, aquí se escribió con una tinta que contenía hierro y se ha comido el papel.
El Archivo Histórico Provincial recibió recientemente los privilegios de Peñas de San Pedro, para su custodia y conservación, pero también guarda el título que confirma la independencia de El Bonillo, de 1538, o la escritura de compra venta de una esclava en Corral Rubio.
Para Elvira Valero, el valor del archivo reside en que una institución de este tipo, bien organizada, garantiza tres derechos, el del acceso a archivos y registros; el acceso democrático a la cultura y la protección del patrimonio documental.
En el siglo XXI, el archivo es un recurso vivo, donde no se para de trabajar. Tan pronto llega un investigador buscando la huella de un personaje del siglo XVIII, como un escritor que quiere recopilar la historia de un pueblo, un fanático del cine, un aficionado a las tradiciones populares o un admirador de los toreros del siglo pasado. No faltan quienes tienen que resolver problemas de lindes y se sumergen en el catastro, los periodistas que quieren recuperar el pasado o, simplemente, los alumnos de los colegios de la provincia, que aprenden qué es un archivo y para qué se considera imprescindible.
Utilidad
En el siglo XXI la utilidad del archivo no deja lugar a dudas, pero Valero recuerda en su trabajo que los griegos y romanos ya dieron la consideración de utilidad pública a este tipo de instituciones.
Valero considera que cuando pasan los años los documentos pierden su utilidad administrativa, pero no por ello dejan de ser fundamentales, ya que es entonces cuando adquieren un nuevo valor, el histórico. Los investigadores ven cómo era la provincia en el siglo XIII, cómo eran los carteles de Feria siglos después, los planos del Ferial, el traje de manchega en los periódicos y fotografías o los motivos de la epidemia de cólera. Con estos datos, «se escriben libros para que otras personas los puedan leer y estudiar y comprender cómo va evolucionando la sociedad».
Un archivo no es una biblioteca porque los documentos que guarda son únicos y auténticos, «para eso incorporan la firma, sellos, membretes, signos y otros elementos de veracidad». En Albacete se guardan privilegios a los que, para dar mayor solemnidad, se les colgaba un sello de plomo con hilos de seda. También existen los privilegios rodados, llamados así por la rueda central del documento, con el símbolo del Rey.
Aunque no es usual, el archivo de Albacete también conserva prensa antigua, hasta 1845, con ejemplares local y nacionales, revistas ilustradas de moda, de historia o de literatura.
El Archivo Histórico Provincial de Albacete siempre tiene la puerta abierta para quien lo quiera visitar de lunes a viernes. Sus trabajadores ayudan y orientan para cualquier búsqueda, previa petición por escrito, trámite que se hace en el momento. Los documentos están clasificados, ordenados y descritos, por lo que, para buscarlos, los archiveros suelen empezar por consultar las bases de datos del ordenador.
Una vez localizada la caja, hay un ascensor que lleva a los diferentes depósitos. En cuestión de minutos, el usuario puede tener en sus manos la carpeta que buscaba. La puede consultar y pedir copias en papel o en formato digital del documento que le haya interesado o bien fotografiarlo si, por cuestiones técnicas, no es posible reproducirlo en la fotocopiadora.
La memoria histórica está ahí, en pilas de cajas que, puestas en fila, podrían llegar hasta Chinchilla.

PARA RECORDAR

1931

Se crean los archivos históricos provinciales.
Historiadores, investigadores y escritores son consultores asiduos de los textos archivados
La sede, en la calle Padre Romano, se reformó para conseguir una humedad y temperatura constantes
ELVIRA VALERO DIRECTORA DEL ARCHIVO HISTÓRICO PROVINCIAL DE ALBACETE
«Un archivo no es una biblioteca porque los documentos que guarda son únicos y auténticos, para eso incorporan la firma, sellos, membretes, signos y otros elementos de veracidad».

La Verdad (Albacete) vía google noticias

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