EL FLACO FAVOR DE LÉON BLUM…

julio 31, 2011

En el  año conmemorativo del 75 aniversario del inicio de la Guerra Civil española a causa de la sublevación militar contra el gobierno legítimo de la II República hay muchas fechas que recordar todavía. Cada ciudadano o población de este país cuenta con alguna fecha fatídica que memora aquellos años sombríos, dolorosos,  violentos y de desesperación humana.

Mañana 1 de agosto no es diferente,  y por ello hay una efeméride que se debería recordar como otras muchas más, olvidadas consciente o inconscientemente en el calendario macabro de la Guerra Civil, como uno de los mayores  actos de tropelía y traición y de cobardía política internacional contra la democracia. Y es que no sólo la Memoria Histórica vive de los desaparecidos y demás represaliados, también lo hace o debería hacer si  es que esta quiere ser una herramienta útil para la reconstrucción histórica, de las circunstancias y casuísticas que formaron parte de aquellos acontecimientos que desembocaron en tan nefasto resultado final aquél 18 de julio de 1936.

Como no es excepción, la Guerra Civil española tuvo un apoyo directo causado no sólo por la actuación de intereses económicos promovidos por los pudientes de la época, sino que  también,  por la falta de convicciones y ética de los considerados grandes estadistas de la época como Neville Chamberlain, W. Churchill (posteriormente), Albert Lebroun  y  Léon Blum (los cuales, cometieron quizás  con su actitud el mayor engaño de la diplomacia y la política internacional contra la democracia y sus principios al desvincularse de las necesidades del gobierno de la II República, garante éste, sobre todo  en sus inicios  junto a Francia y Gran Bretaña  del sistema democrático ante el avance en Europa del fascismo y el comunismo);  actuando  éstos de modo irresponsable y cobarde al abandonar a su suerte al gobierno republicano, con su política de apaciguamiento ante estos avances ideológicos y sistemáticos a los que posteriormente no les quedó más remedio que hacer frente.

Así que este próximo lunes 1 de agosto podremos recordar y conmemorar  todos  como la falacia de  Léon Blum nos hacía un flaco favor al vender con el pacto de no intervención (no hay otro nombre posible que defina  su actuación) al gobierno legítimo de la II República,  máxime después de haberse comprometido  con José Giral a dar apoyo de medios materiales y económicos al mismo para posteriormente retractarse ante la presión del Presidente de la República francesa y de las directrices marcadas por el Reino Unido, dejando así abandonado al gobierno de Giral a su propio destino, mientras los militares sublevados recibían las ayudas de los regímenes fascistas de Mussolini y Hitler.

Y es que no siempre los intereses de la libertad y de la democracia coinciden con los de sus valedores, por lo que su defensa se convierte muchas veces en una debilidad. Lo dicho flaco favor nos hizo el gabacho con su actitud e ineptitud.

Jordi Carreño Crispín

Vicepresidente de la A. I. La Memoria Viv@


Esperanza Aguirre, los mártires y hasta un azafato…

julio 31, 2011

El ‘Diccionario biográfico’ cabalga sobre el trato desmesurado a políticos del PP como la presidenta de Madrid, la crónica de sociedad y un relato nada neutral del siglo XX.

JOAQUÍN PRIETO 31/07/2011

Y qué fue del Diccionario biográfico español? La Real Academia de la Historia mantiene cerrada la distribución a las librerías, y la oferta al público está limitada a la que pueda hacer la propia institución. Pero 22 de los 50 tomos previstos se encuentran ya disponibles en la Biblioteca Nacional. Se descubre ahí que la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, tiene derecho a una biografía de nada menos que ocho columnas y media, incluida una relación de “obras” que consisten en discursos, intervenciones parlamentarias, palabras en el Foro de Abc… El espacio reservado a Aguirre es casi tan grande como el de Francisco Franco (10 columnas), pese a que la vida militar y dictatorial de este último da para bastante más, en teoría, que la de una política democrática que no ha alcanzado las máximas responsabilidades.

Pinchar enlace para accder a Biografías sesgadas y GALERÍA FOTOS – – 29-07-2011

El ‘Diccionario’ da por archivada la causa contra Camps. Arzallus es un “frío oportunista” en su relación con ETA

Aparecen biografías múltiples de católicos “martirizados” por los republicanos. Una de ellas lleva adosadas 11 más

Un diccionario plantea los problemas de cuáles son los criterios para incluir a unas personas y a otras no, la proporción entre los nombres y el rigor de lo que se dice. ¿Cuál puede ser la clave del peso concedido a la presidenta madrileña? El biógrafo seleccionado, Manuel Jesús González y González -secretario de Estado con Aguirre, siendo ella ministra de Educación, y presidente de la Cámara de Cuentas de la Comunidad de Madrid desde 2006-, se muestra impresionado no solo por la “dilatada carrera” de aquella, sino porque saliera ilesa de un accidente de helicóptero con Mariano Rajoy, en 2005. Al año siguiente sobrevivió a un atentado terrorista en Bombay. “En estos episodios”, explica el biógrafo, “no pocos observadores vieron, al lado del beneficio de la suerte, una capacidad especial para adoptar decisiones rápidas en situaciones críticas o para adaptarse a lo inesperado”.

De persona tan “especial” se recogen y glosan cada uno de sus pasos: la educación bilingüe recibida, el desempeño de la jefatura de publicidad de un ministerio, la masa forestal con que Madrid se enriqueció durante su etapa de concejala: “Se plantaron mil setecientos árboles, dos millones de plantas de flor y trescientos cincuenta mil arbustos en las calles de Madrid”, enumera el autor. Y la gestión como ministra de Educación y Cultura en el primer Gabinete de Aznar, y su envío posterior a la Cámara Alta: “Según parece, el presidente Aznar quería en ese puesto un baluarte contra la reforma subrepticia de la Constitución, pretendida por los nacionalistas al hilo de la reforma del Senado”. A este parecimiento sucede un paso de puntillas por el oscuro tamayazo (el episodio por el que el PSOE perdió la Comunidad a favor del PP de Esperanza Aguirre), que el biógrafo atribuye a “tensiones internas en el socialismo madrileño, incumplimiento de promesas electorales y la intención de asignar demasiadas consejerías a Izquierda Unida (IU)”. Hale, circulen, en este punto no hay más que contar.

El estudio sobre Aguirre cuadruplica en extensión el dedicado, por ejemplo, al socialista Manuel Chaves, de biografía bastante paralela en cuanto a cargos gubernamentales y autonómicos (y triunfador electoral muchas más veces que Aguirre). También es cuatro veces mayor que el de Fernando Abril Martorell, vicepresidente económico del Gobierno de Suárez y clave en la negociación final de la Constitución.

Un correligionario de Aguirre -y figura autonómica como ella-, Francisco Camps, cuenta con bastante menos presencia que la presidenta madrileña. Además, su biografía ya está incompleta, antes de que la obra en cuestión se ponga a la venta. Se menciona, desde luego, la imputación judicial en el caso Gürtel por el asunto de los trajes, y el archivo de la causa por el Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana en 2009; pero no recoge la reapertura posterior del procedimiento judicial. Ni ha dado tiempo, lógicamente, a reflejar su dimisión como presidente de la Comunidad Valenciana. La chocante inclusión en el Diccionario de personas con historias tan abiertas como la de Camps juega estas malas pasadas.

Lo que no se puede negar a la Real Academia de la Historia es el amplio criterio con que ha aceptado la inclusión de biografías. Lo había prometido ya su director, Gonzalo Anes, en los momentos iniciales de la magna obra: “Estará todo el que haya influido en la marcha histórica de España, desde Pelayo hasta Arzalluz” (EL PAÍS, 4 de abril de 1999). Y en efecto, el expresidente del PNV aparece. Con un texto menos amable que los comentados sobre figuras del PP, que en el caso de Arzalluz comienza así: “Hijo de un chófer de familia carlista que en la Guerra Civil (1936-1939) militó en el ejército nacional como requeté”. Y sus relaciones con ETA aparecen valoradas como ambiguas “y del más frío oportunismo”. Más extensos y matizados son los estudios dedicados a Lluís Companys o a Francesc Cambó. (En la Biblioteca Nacional no han entrado aún los tomos en los que deben de figurar los principales políticos catalanes del presente).

Y conste que el Diccionario va mucho más allá de los próceres. Pueden leerse cuatro columnas enteras sobre el primer azafato de Iberia, Fernando Castillo, contratado por la compañía aérea después de trabajar en establecimientos prestigiosos (bar Chipén, hotel Ritz). “No se puede decir que el primer contacto con sus ya compañeras, las azafatas, fuera muy placentero”, cuenta el biógrafo. “Cuando recogió la masita (tela para uniformes, etcétera) fue presentado a las azafatas, siendo el recibimiento de estas escasamente cordial, ya que una de ellas, Marichín, tuvo el gesto despectivo de negarle el saludo y espetarle: ‘No sé para qué se va usted a hacer el uniforme, porque no le va a dar tiempo a usarlo’. Una actitud que a Castillo le pareció gratuita e inexplicablemente cargada de mala leche”. La biografía del primer varón que fue tripulante de cabina en España aparece mucho más desarrollada en el Diccionario que las de la actriz y cantante Sara Montiel, el futbolista Agustín Gaínza o el cocinero Juan María Arzak, por citar ejemplos.

Se dedican 16 columnas a explicar detalles personales, ascendientes, títulos e iniciativas de los hermanos Falcó y Fernández de Córdoba. En el caso de María del Rocío Falcó, condesa de Berantevilla, aprendemos que “cazó en 171 cotos diferentes de España, (…) en 9 de Europa (…) y, además, 4 safaris en Mozambique, en África. La relación de reses que cobró fue de 535 venados, 336 cochinos, 368 ciervas, 7 gamos, 17 corzos, 3 rebecos, 1 urogallo, 1 cabra hispánica, que conformaban 1.268 reses, que, junto a las 39 reses de 16 especies distintas africanas, hacían un total de 1.307 reses, de las cuales 279 fueron en berrea (75 venados, 195 ciervas y 9 cochinos) y 972 en montería y rececho, además de las 39 reses batidas en África”. Y que los socialistas, empujados por el “atávico afán” (sic) de expropiar grandes fincas, pusieron sus ojos en la de la noble cazadora:”La Junta de Extremadura, con su presidente Rodríguez Ibarra a la cabeza, se encaprichó de la finca de la condesa de Berantevilla y de manera coactiva se propuso expropiar el uso de la propiedad para parcelar la tierra e instalar en ella colonos”. El Supremo falló en contra de la Junta cuando la dueña de la finca acababa de fallecer.

La Comisión de Cultura del Senado, con el voto en contra del PP, pidió la rectificación del Diccionario por el sesgo ideológico de algunas de las biografías. Esto dio ocasión a aclarar que el criterio seguido para seleccionar a los autores había sido la proximidad al biografiado, tanto en el caso de Franco como en los de muchos personajes de izquierda. La consulta de los tomos disponibles (que comprenden desde la A hasta parte de la G) no disipa la idea de un tratamiento desigual. Así, el estudio sobre José Calvo Sotelo, el político derechista asesinado en los días previos al golpe militar de julio de 1936, ocupa 17 columnas; más del doble que el del presidente de la Segunda República, Manuel Azaña. No es solo un problema de espacio. En otras entradas resulta machacón el uso de los términos “rojo” y “enemigo” para designar a autoridades y combatientes leales al régimen legal de aquellos tiempos.

No menor es la preocupación por asegurar el paso a la Historia de católicos “martirizados” durante la contienda civil. El afán de exhaustividad es tal, que se aprovecha la biografía de una de estas personas para incluir junto a ella hasta 11 más. Es el caso de la entrada dedicada al dominico Alfredo Fanjul Acebal, “sacerdote, teólogo, mártir y beato”, cuya biografía va seguida de las de otros 11 religiosos asesinados en Paracuellos (Madrid) en 1936. La misma técnica se utiliza con militantes de Acción Católica: tras explicar que Amalia Abad Casasempere “fue una mujer toda de Dios, que sabía ordenar y distribuir provechosamente el tiempo en los quehaceres de su casa y en obras de la gloria de Dios y bien del prójimo”, se insertan otras nueve biografías de mujeres asesinadas en parecidas circunstancias.

Personas exaltadas por el “martirio”, que mueren perdonando, heroicas hasta la proclamación de la fe en el momento de sucumbir a las balas. Por ejemplo, Francisco Castelló Abreu: “El 1 de julio de 1936 ingresó en el Ejército como soldado de complemento. Cumplidor de sus deberes militares, no tuvo inconveniente en manifestar su condición de cristiano comprometido que después le llevó al martirio. (…) El día 29 de septiembre fue sometido a un juicio sumarísimo donde dio a conocer su condición de católico. Sabedor ya de su próxima muerte escribió tres cartas: a su novia, a sus hermanas y tía, y a su amigo jesuita Román Galán. En ellas manifiesta su sentimiento, su grandeza de espíritu y su convicción de que moría por su condición de católico. (…) Francisco dirigió su palabra a los que iban a disparar: ‘Yo os perdono’. Los disparos ahogaron el grito de ‘Viva Cristo Rey”.

Ese tono de escritura contrasta con el empleado respecto a víctimas de los rebeldes en aquella guerra. La biografía publicada del contralmirante Antonio Azarola roza el insulto. Este marino, jefe del Arsenal de El Ferrol cuando estalló la Guerra Civil, se negó a declarar el estado de guerra, “conforme le solicitaban varios de sus colegas sublevados, adoptando una actitud por entero pasiva que indignó a sus camaradas alzados en armas”. Estos camaradas le sometieron a un consejo de guerra sumarísimo, donde Azarola “daría pruebas de la delicadeza de sus sentimientos, así como de su débil carácter”, escribe el biógrafo; que, sin más, consigna la pena de muerte dictada contra el marino y su inmediata ejecución.

Con los militares sublevados todo es diferente. Se exalta el valor del aviador Juan Antonio Ansaldo a lo largo de cuatro columnas. Se dedican siete columnas y media al marino Fernando Abárzuza Oliva y al combate de su barco, Vulcano, contra el republicano José Luis Díez en el Estrecho de Gibraltar. Nueve columnas y media para Emilio Barrera Luyando: qué menos para un hombre que participó en todas las sublevaciones militares del siglo XX -la de Primo de Rivera, la de Sanjurjo, la de Franco- y en “todas las intrigas políticas y militares contra la Segunda República”. En cuanto al general Fidel Dávila: “Fue decisivo en la idea del mando único y en la elección de Franco (…) sus cañones hicieron saltar por su punto más débil el Cinturón de Hierro de Bilbao, rompiendo el mito de inexpugnable y disolviendo con rapidez al ejército vasco (…) al anochecer del 26 de enero de 1936, Dávila fijaba en Barcelona su bando ‘reintegrándola al Estado español”…

Y en el caso de Maximino Bartomeu González-Longo, el tono de lo publicado es el siguiente: “El 17 de julio de 1936 tuvo una destacadísima actuación en el alzamiento, coadyuvando decisivamente a su triunfo en Melilla, (…) deteniendo a las autoridades civiles, agentes de policía y fuerzas de asalto que cercaban la Comisión de Límites (…) formó parte del Tribunal Marcial establecido en dicha plaza (Melilla) buscando y deteniendo a los elementos destacados del marxismo local (…) tomó el pueblo de Campanario y aniquiló la bolsa del Valle de la Serena, dejando sobre el campo más de doscientos cadáveres (…) sin restablecerse de la herida sufrida volvió al frente de Madrid, donde intervino al mando de su 11ª división en la batalla de Brunete, rechazando los múltiples ataques del ejército rojo…”.

La falta de neutralidad y el tono hagiográfico usado en ciertos casos va más allá de los errores señalados sobre Francisco Franco o Manuel Azaña, que provocaron protestas parlamentarias y un anuncio de revisión de ciertos contenidos. ¿Es serio que del fundador del Instituto Religioso de los Esclavos de María y de los Pobres y de la Congregación de las Hijas de la Virgen para la Encarnación Cristianas se cuente esta respuesta a insultos atribuidos a unos milicianos?: “Debajo de esta sotana hay unos pantalones, y debajo de los pantalones hay un hombre, y ahí queda la cosa” (Texto sobre Leocadio Primitivo Galán Barrena).

No todo es así. Otras biografías consultadas en la parte disponible del Diccionario son ecuánimes y ponderadas. Pero las discutibles son demasiadas como para reducirlas a problemas aislados. La necesidad de revisar a fondo las del siglo XX es patente. A esta situación se ha llegado con una obra financiada en gran parte por los contribuyentes.

El País.com

 


“La violencia franquista no fue defensiva ni buscaba el bien común”

julio 31, 2011

 Asociaciones de memoria recuerdan a las víctimas en el 75 aniversario el inicio del golpe contra la República

PATRICIA CAMPELO Madrid 18/07/2011

BOE del 23 de septiembre de 1939 con la norma que declaró lícita la violencia contra la República.

BOE del 23 de septiembre de 1939 con la norma que declaró lícita la violencia contra la República.

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Cuando se cumplen 75 años del golpe de estado militar que condujo a la Guerra Civil y al largo periodo del franquismo, las asociaciones que trabajan por recuperar la memoria de las víctimas lamentan la ausencia de políticas públicas que reparen las “violaciones de derechos humanos” cometidas en aquellos años.

La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) critica que el Estado carezca de “voluntad política” desde la Transición para reparar los derechos de las personas que padecieron todo tipo de represalias durante la dictadura militar de Francisco Franco.

El colectivo que preside Emilio Silva, nieto de un fusilado en octubre de 1936, evidencia que “mientras se persigue el enaltecimiento de algunas violencias”, se “consiente” la existencia de la Fundación Francisco Franco o el Arco de la Victoria en Madrid, que conmemora la victoria de los sublevados. Para la ARMH esto responde a una forma de culpabilizar a las víctimas y de darles un “trato degradante por parte de algunos partidos”.

“Ningún presidente del Gobierno español ha hecho un acto público, dentro del territorio del Estado, con quienes padecieron la peor violencia que se ha conocido en nuestra historia”, recuerda la asociación que lleva más de diez años localizando fosas comunes y dando sepultura digna a las víctimas.

La ARMH lamenta el “trato degradante por parte de algunos partidos”

“Es incomprensible que todavía el Estado democrático no se haya responsabilizado de reparar los terribles daños que generó la dictadura y no haya garantizado los derechos a quienes los han padecido”, indican sobre la labor que el Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero ha trasladado a las asociaciones de víctimas, a quienes otorga una subvención para que localicen y recuperen por sí mismas los restos de sus familiares.

Hacia la responsabilidad del Gobierno también apunta Arturo Peinado, de la Federación de Foros por la Memoria, quien, en una fecha como la de hoy, reivindica los dos elementos “que la ley de memoria histórica no resuelve”. El primero de ellos tiene que ver con la localización y exhumación de los cuerpos que continúan en enterramientos ilegales. “España es el segundo país del mundo, tras la Camboya de Pol Pot, en número de desaparecidos en fosas”, señala Peinado sobre la función que, a juicio de su asociación, “debería hacer el Estado”.

El segundo elemento tiene que ver con la anulación de las sentencias, “tal y como se ha hecho en países como Alemania, donde no ha pasado nada por ello”.

La transición a la democracia tras la muerte de Franco fue un momento que, para la ARMH, supuso la consolidación de los privilegios sociales y patrimoniales de los dirigentes del régimen, así como el asentamiento de un modo “maquillado” de concebir lo que fue la dictadura.

“Las familias de los 113.000 desaparecidos que aún yacen en fosas comunes tienen que soportar públicamente cómo hay quien justifica el franquismo, el golpe de Estado de 1936 y la necesidad de que alguien ‘pusiera orden’ asesinando a decenas de miles de civiles”, señalan.

“España es el segundo país del mundo, tras la Camboya de Pol Pot, en número de fosas”

Violencia franquista y republicana

Respecto a la “equidistancia” en el grado de violencia utilizado durante la Guerra Civil, el colectivo que comenzó su andadura con la exhumación de la primera fosa común con técnicas forenses , defiende que la violencia franquista “no fue defensiva” ni buscaba “el orden ni el bien común”, ya que fue fue “infinitamente superior” en la contienda. Este extremo es algo que, según explica la ARMH, lo ilustró el dictador al término de la guerra con la publicación de una ley el 23 de septiembre de 1939.

Dicha norma determinó la impunidad de los delitos que se hubieran producido contra la Segunda República desde su proclamación, el 14 de abril de 1931. Se trató de una amnistía para delitos “contra la constitución, contra el orden público, infracción de las Leyes de tenencia de armas y explosivos, homicidios, lesiones, daños, amenazas y coacciones”.

“La represión en zona franquista fue planificada, prevista y organizada desde un primer momento”

Arturo Peinado defiende, en la misma línea que la ARMH, la “diferencia fundamental” que existe en la violencia que se dio a ambos lados del frente de batalla. “La represión en zona republicana fue desorganizada y espontánea y se prolongó durante los primeros meses de la contienda”. Peinado explica que cuando el Gobierno republicano tomó el control, esa violencia dejó de darse y los tribunales juzgaron estos episodios como “asesinatos comunes”.

“La represión en zona franquista, en cambio, fue planificada, prevista y organizada desde un primer momento”. “Por eso se habla de crímenes contra la humanidad”, añade.

Falta de condena

La ARMH lamenta que el pleno de Congreso de los Diputados no haya condenado hoy “el uso de la fuerza y de la violencia con la que los franquistas impusieron un cambio de identidad colectiva”.

 “Se trata de otro síntoma más de que las víctimas siguen marginadas por el Estado y, hasta que no haya reparación, tendrán que seguir construyendo autoverdad, autojusticia y autorreparación”.

Esta falta de condena explícita hacia el franquismo la explica Peinado en una “vinculación de la derecha española con el franquismo”. “La derecha en España no es a

Antifascista como sí lo es la alemana o la francesa”, de ahí que gobiernos conservadores de esos países “hayan aprobado ayudas para las víctimas del exterminio nazi”, señala la asociación de Foros por la Memoria.

Público.es (Memoria Pública):

http://www.publico.es/especiales/memoriapublica/387638/asociaciones/memoria/recuerdan/victimas/julio


Los ‘cóndores de acero’ que defendieron la Segunda República…

julio 31, 2011

Tras el golpe de Estado militar de 1936, multitud de jóvenes decidieron enrolarse en la aviación española para defender la democracia. Un documental rescata la vida olvidada de estos aviadores durante la contienda

PATRICIA CAMPELO Madrid 19/07/2011

Aviadores en el Prat (Barcelona)./ADAR

Aviadores en el Prat (Barcelona)./ADAR

Preocupados por el futuro incierto que se les avecinaba, muchos jóvenes decidieron defender su porvenir con contundencia hace 75 años. Algunos de ellos apenas superaban la mayoría de edad, pero no querían quedarse en casa mientras se aproximaban las circunstancias que cambiarían la faz del país en el que vivían. Era el verano de 1936, el capitán Virgilio Leret acababa de ser fusilado en Melilla, y las solicitudes para formar parte de la aviación de la Segunda República se acumulaban.

“Teníamos 18 años, ¿qué hubiérais hecho vosotros?”, se pregunta Antonio Vilella (Barcelona 1916), mecánico de la aviación republicana y defensor del espíritu decidido que les movió a participar en aquella guerra para defender la democracia. El 18 de julio de 1936, cuando la radio dio cuenta de los primeros movimientos de los militares sublevados, Vilella trasladó a sus padres su deseo de ir a Zaragoza con sus amigos, que ya estaban allí “cargando camiones con escopetas”. Su progenitor le espetó que con esas armas no se podía ganar una guerra. En ese momento, el joven Vilella le comunicó que se enrolaría en la aviación como mecánico, “así estaréis más tranquilos”.

Vilella cuenta su historia ante la cámara que ha recogido testimonios de los últimos aviadores de la Segunda República y los ha plasmado en un documental de corte antropológico “que versa sobre la vejez y la memoria”. Así lo explica uno de los directores de Vuelo a Shangri-la, Jorge Moreno Andrés, quien firma junto con Eduardo Díez Pombo un trabajo en el que han condensado, en 25 minutos, los sentimientos de aquellos jóvenes que se enrolaron en la aviación tras el golpe. [Trailer del documental].

Nieto del piloto republicano Víctor Andrés Valdemoro, Jorge Moreno aclara que el objetivo del documental es “mostrar la actualidad” de aquellos militantes que hoy en día se siguen reuniendo en un local de Barcelona para recordar y compartir experiencias. “La sociedad les margina como ancianos pero tienen mucho que decir y hemos querido darles voz”, añade.

Shangri-la era el lugar ficticio imaginado por el escritor James Hilton en una novela y que, en el imaginario colectivo de la época, recordaba al paraíso o, al menos, a “un lugar mejor donde vivir”, rememora Vilella en el documental.

Miguel Hernández les dedicó el poema ‘El vuelo de los hombres’

La implicación política de aquellos jóvenes es uno de los elementos que los directores han destacado a través de un trabajo con el que les han querido “dar las gracias pidiéndoles que nos hagan saber sus diferentes opiniones”. “Es lo menos que podemos hacer por ellos”, sostienen.

Formación obligada

En tiempos de guerra la necesidad de personal militar apremiaba pero los cursos en la escuela de Kirovabad, en la antigua República Soviética de Azerbaiyán, y en la academia de vuelo de San Javier, en Murcia, seguían siendo condición obligada para ser aviador de la República.

Vilella obtuvo su título de mecánico de aviación en diciembre de 1937, llegando a ser Sargento y después Comandante. Tras finalizar la guerra pasó seis años campos de concentración, en la cárcel y en Batallones disciplinarios —donde se recluía a republicanos para que hicieran trabajos forzados—. “Cuando vuelves a casa piensas que al menos lo has intentado”, suspira el Comandante retirado que hoy preside la Asociación de Aviadores de la República (ADAR), fundada el 17 de julio de 1978.

Imagen facilitada por ADAR

La población concebía a los aviadores como un grupo diferenciado y especial en comparación con el resto de  militares y milicianos que también defendieron el sistema político que estaba siendo atacado tras el golpe de Estado de Franco y sus militares. Los “cóndores de acero” suscitaban la admiración de la gente e incluso arrancaron de la pluma de Miguel Hernández el poema El vuelo de los hombres. El compositor Carlos Palacios creó varios himnos por encargo del Gobierno de la República y uno de ellos, Alas Rojas,  —banda sonora del documental Vuelo a Shangri-la— se convirtió en la melodía oficial de los aviadores.

Camino hacia la reparación

El fin de la dictadura devolvió las alas a este colectivo que ya desde el exilio vivió diferentes maneras de organización. La Asociación de Aviadores Republicanos Españoles fue creada en los años 50 en México —país que acogió durante años a un gran número de republicanos exiliados— y sirvió de catalizador del tejido asociativo que se fue desarrollando después.

Imagen: Víctor Andrés Valdemoro, piloto republicano

Durante la transición, los aviadores que prestaron servicio al Gobierno de la República durante la guerra, reivindicaron su condición de antiguos militares y las correspondientes pagas o pensiones. “Fue una tarea difícil que no se ganó hasta los años 80, cuando con Felipe González en el poder, se aprobaron las normas que posibilitaron estas ayudas”, explica el historiador David Gesalí, quien forma parte del equipo de investigadores de ADAR que está recuperando el nombre y las historias de los pilotos, mecánicos, ametralladores, soldados y demás integrantes de la aviación republicana.

En la Transición reivindicaron su condición de antiguos militares y las correspondientes pagas o pensiones

Con esa batalla ganada, el siguiente paso fue el de reunir a sus antiguos compañeros y tratar de localizar a los desaparecidos durante la contienda o en los años de la represión. Al acabar la guerra muchos tuvieron que afrontar juicios sumarísimos acusados de un delito de rebelión. “Decían que nosotros nos habíamos sublevado contra Franco; es cómico, ¿no?”, comenta Vilella, quien recibió el pasado 27 de abril —en representación de ADAR— la Cruz de San Jordi que otorga la Generalitat de Catalunya.

Los primeros años de democracia fueron el “momento fuerte” de los aviadores republicanos. Gesalí explica que una vez pasó el tiempo de pleitear con el Estado para obtener sus pagas como exmilitares, llegó el momento de preservar y divulgar su memoria. “La segunda y tercera generación de familiares está demostrando un gran interés en saber de ellos”, comenta el historiador que ha colaborado en la creación de un Centro de interpretación de la aviación republicana, que se inaugurará el próximo 24 de julio en Barcelona.

La tarea acuciante que ADAR tiene ahora entre manos es encontrar personas que recojan el testigo de los últimos aviadores y sigan explicando la labor que desempeñaron en la Guerra Civil en defensa de la legalidad republicana.

Público.es (Memoria Pública):

http://www.publico.es/386901/aviadores


Ángel Salas Larrazábal, el carnicero de Otxandio…

julio 31, 2011

El 22 de julio de 1936, bombardeo la localidad Bizkaitarra de Otxandio: 61 muertos.

Fue felicitó por el general golpista Mola, por su “brava acción”. 55 años después, en 1991, el heredoro politico del dictador fascista español F. Franco, el rey Juan Carlos I, reconoció al asesino Salas con el grado de capitán general. Murio en su cama tranquilamente, sin ser juzgado por sus crimenes, gracias a esta “democracia ejemplar” y a la clase politica que la compone.
¡¡ Ni olvido, ni perdon !!

Otxandio * E.H
Ángel Salas Larrazábal (Orduña, 1 de octubre de 1906 – Madrid, 19 de julio de 1994)

As de la fascista aviación española con una “brillante hoja de servicios” (618 servicios, 49 combates en el aire con 1.215 horas de vuelo, fue abatido cuatro veces y recibió en el avión 117 impactos, con 17 victorias conseguidas en la Guerra Civil española y 8 en la II Guerra Mundial con la Escuadrilla Azul).

Ángel Salas Larrazábal,
el carnicero nazi-fascista
genocida de Otxandio.

 

Hizo el curso de reactores a los cincuenta años de edad. El 22 de julio de 1.936, junto a José Muñoz Jiménez, dos pilotos sublevados con los golpistas franquistas, bombardearon la desarmada localidad Bizkaitarra de Otxandio, causando 61 muertos civiles.
Poseedor de la Medalla Militar, la Medalla Aérea, la Cruz de Oro Alemana y Cruz de Hierro de 1ª y 2ª clase.
Primer y único Capitán General del Ejército del Aire (1991) “en atención a los méritos personales excepcionales”.
Miembro del Consejo del Reino franquista, en representación de las Fuerzas Armadas (1974-1976), miembro del Consejo de Regencia que asumió durante dos días la Jefatura del Estado, encargado de la transmisión de poderes al Rey Juan Carlos I (1976), Senador por designación real en las Cortes Constituyentes (1977-1979).

El diario “El Pais” se hace eco de su muerte…
“Ángel Salas Larrazábal, teniente general del Ejército del Aire, falleció ayer en Madrid a los 88 años de edad. Natural de Orduña (Vizcaya), ingresó en la Academia de Artillería a los 15 años de edad. En 1930 obtiene el título de piloto militar y es enviado a Marruecos. Como integrante de la Escuadra número 1 del Ejército del Aire, tomó parte en la represión de la revolución de Asturias en 1934. El 18 de julio de 1936, tras conocerse la sublevación militar, voló desde Madrid al mando de tres aviones para unirse a las fuerzas franquistas. En 1941 combatió, al lado del Ejército alemán del régimen nazi, en la campaña de Rusia. Con posterioridad fue agregado militar en Berlín, Budapest, Helsinki, París y Lisboa. Fue jefe de la Zona Aérea de Canarias y África Occidental. En 1974, como teniente general más antiguo, fue nombrado miembro del Consejo del Reino, cargo que ocupó hasta octubre de 1976, cuando pasó a la reserva”.

Este bastardo nazi-fascista genocida, tiene un Facebook abierto, a dia de hoy….
http://es-es.facebook.com/people/%C3%81ngel-Salas-Larraz%C3%A1bal/100001815895292

Artículo publicado y enlace de:

http://sareantifaxista.blogspot.com/2011/07/angel-salas-larrazabal-el-carnicero-de.html


El dinero de los generales de Franco…

julio 31, 2011
22 / 07 / 2011 Javier Otero

Queipo de Llano manejaba al finalizar la Guerra Civil cuentas con unos 26 millones de pesetas, según los papeles que guardó Franco.

Los papeles privados que Franco acumuló durante años y que ven ahora la luz por primera vez en el Centro Documental de la Memoria Histórica de Salamanca revelan hechos llamativos sobre la Guerra Civil 75 años después de su inicio, como el dinero que manejaron los generales franquistas, informes sobre la masonería o detalles sobre la rendición final de Madrid, que significó prácticamente el final de la contienda.

El 10 de agosto de 1939, recién terminada la guerra, Franco recibió un informe con el acta de la entrega que el general Queipo de Llano realizó de los saldos de las “diversas cuentas y suscripciones llevadas por él”. El bando franquista abría a menudo suscripciones para hacer frente a gastos de la guerra, de las que se sabe poco. El informe enviado a Franco da cuenta de la rendición de cuentas de Queipo de Llano, seguramente el general que más se prodigó en esta práctica. En agosto de 1936 llamaba a ofrecer “sin vacilar vuestra vida y vuestro oro” a la causa franquista.

En el informe se señala que el general Kirkpatrick recibía cada mes la cuenta correspondiente “como inspector general de suscripciones”, pero el propio Franco daba instrucciones sobre el uso de estos fondos, ya que en la carta que encabeza los informes sobre las cuentas de Queipo de Llano se señala que alguna de las operaciones relatadas en esta exposición de cuentas fueron aprobadas por el dictador personalmente. Igualmente, el autor del informe pide instrucciones a Franco sobre el destino que había que dar a las alhajas, piedras preciosas y cuadros guardados en Málaga de los que no se conocía aún el valor que alcanzaba.

En el primer resumen de cuentas del “Negociado de donativos de la Segunda Región” se repasan las ayudas que se daban a los familiares de caídos del bando franquista en la zona a cuenta de la llamada como suscripción del Ejército. Estas ayudas distinguían en “clases de caídos” según se tratara de militares, guardias civiles y carabineros o legionarios y regulares. Las ayudas eran de 3.000 pesetas por los primeros, 1.500 por los segundos y 250 para los familiares de legionarios y regulares. El informe describe que se habían concedido 5.065 de estas ayudas que sumaban un total de unos 8 millones de pesetas de la época correspondiente a los casos de Sevilla, Huelva, Córdoba, Cádiz y Badajoz. Aún quedaba un saldo de otros tres millones de pesetas aproximadamente que prácticamente se correspondía a los casos pendientes de tramitar.

La “cuenta de Queipo”.

Según estos documentos, Granada y Málaga manejaban sus propias suscripciones. Otro informe fechado en la localidad malagueña de Ronda el 5 de agosto de 1939 da cuenta de la entrega de Queipo de Llano de otros saldos de varias suscripciones y cuentas. Existía, como en Sevilla, una suscripción del Ejército, con un saldo de 2,8 millones de pesetas, pero además existían otras como la del Acorazado, de camiones, de aviación o depósitos procedentes de multas. En total sumaban casi 19 millones de pesetas. En ellas se habían producido algunas incidencias de las que se hace eco el informe, y, así, el propio Queipo de Llano informó, por ejemplo, que el duque de Almazán, a comienzos de la guerra, le solicitó 1.125 libras esterlinas para un viaje a Italia con el compromiso de reintegrarlas “cuando se liberase Madrid, sin que lo haya efectuado hasta el momento”. A Franco se le informó que ya se había solicitado por escrito al duque que hiciera efectiva esta suma.

Por lo tanto, al finalizar la guerra, en la “cuenta de Queipo” (así aparece nombrada en una anotación de puño y letra del propio Franco) había saldos por valor de unos 26 millones de pesetas sin contar con las joyas y cuadros procedentes de donativos que se guardaban en Málaga. Toda una fortuna para la época.

No es este el único documento sobre donativos y suscripciones realizados durante la guerra. Esta revista descubrió el año pasado que entre los papeles privados de Franco se encontraba la relación de cuentas a disposición del jefe del Estado que, en 1940, ascendía a unos 34 millones de pesetas. Entre estas cuentas se encuentran algunas que se identifican con colectas realizadas durante la guerra. Los documentos que se han conservado entre los papeles privados de Franco permiten seguir la pista de estos fondos, que pasan a ser manejados como inversiones privadas del dictador.

Entre la documentación de Franco relacionada con la Guerra Civil pueden encontrarse también referencias a una de sus grandes obsesiones: la masonería.

El 13 de agosto de 1939, por ejemplo, Franco recibía del Estado Mayor de su Cuartel General un “Extracto de informaciones para conocimiento de Su Excelencia” que contenía un informe del Servicio de Información y Policía Militar titulado “Actividad de la Masonería”. En él se relata que “la Masonería en Perpignan desarrolla intensa actividad con los jefes y oficiales que fueron del Ejército Rojo” y cita una frase de un jefe masónico “un  turco llamado Sesana” en una reunión con militares republicanos en la que no paraba de decir, según este servicio de inteligencia, que “dentro de poco en España y por la puerta grande tendremos monarquía con Don Juan III… contamos con el apoyo de dos generales nacionalistas… después ya veremos”.

Franco escribe sobre los masones.

Franco, tras subrayar este apoyo de alguno de sus generales redacta unas notas manuscritas en las que dice que la masonería, “fracasada en sus intentos  de democracia” persigue con “una monarquía que claudicara con ellos” prometérselas muy felices “para traicionar la sangre derramada”. Franco termina anotando: “A la busca de un traidor, aparecen nombres de generales o jefes con que engañar incautos”.

Franco también guardaba un supuesto mensaje del Gran Oriente Español a la Asociación Masónica Internacional sobre una infiltración masónica en Falange. Un extenso informe del citado Servicio de Información y Policía Militar que lo acompaña señalaba: “Se trata de un documento absolutamente falso redactado tanto con fines derrotistas como para sumar la pesadumbre de terribles calumnias a una campaña evidente de descrédito de la Falange en provecho de rivalidades de turbio origen y finalidad subversiva”. Aun así, se realizaba un pormenorizado análisis, que incluía un informe de un agente en el sur de Francia. Este informaba sobre varias reuniones de los masones españoles en el exilio recién iniciado y daba cuenta de sus diferencias internas. “Como siempre: pocos y mal avenidos”, resume este agente, que los califica como “inofensivos del todo”.

Franco guardó como recuerdo algunos documentos históricos de la guerra, como el manuscrito en el que el coronel Casado pretende negociar las condiciones de la rendición del Madrid republicano. En estas cuartillas se describe el temor de que los vencedores hagan concesiones territoriales a otros países. También se destaca la petición de garantías sobre la vida de militares y funcionarios del bando republicano y la concesión de un plazo de 25 días para que cuantos quieran puedan marchar al exilio.

Entre estos papeles, Franco guardó también un folio con las “Concesiones del Generalísimo”. Entre estas, destaca que “ni el mero servicio en el campo rojo, ni el haber militado simplemente y como afiliado en campos políticos extraños al Movimiento Nacional serán motivos de responsabilidad criminal”. A los que rindieran las armas les garantizaba “plena seguridad personal” para abandonar el país. Y un final amenazante: “El retraso en la rendición, la estéril resistencia a nuestro avance, serán causa de graves responsabilidades, que exigiremos en nombre de la sangre inútilmente derramada”.

http://www.tiempodehoy.com/espana/el-dinero-de-los-generales-de-franco


La clase política y las víctimas del franquismo…

julio 31, 2011

Manuel Fraga Iribarne, fundador de AP durante la Transición, considerado como uno de los padres fundacionales de la Constitución española y ex- Ministro del régimen franquista

por Antxon Gómez, Iñaki Astoreka, Andoni Txasko, Gotzon Garmendia, Manuel Sainz, Miembros de Lau Haizetara Gogoan – Viernes, 29 de Julio de 2011.

eN los últimos días se han desarrollado, en ámbitos parlamentarios, varios episodios que requieren la atención de quienes defendemos los derechos de las víctimas del franquismo y el terrorismo de Estado.

El primero sucede el 13 julio en el Congreso de los diputados. La Ley Integral de Víctimas del Terrorismo excluye a las causadas por el terrorismo de Estado, la violencia policial y las organizaciones de extrema derecha. Y esto, pocas semanas después de que Antonio Hernando, portavoz de interior del PSOE, manifestase que las víctimas de la violencia policial iban a ser contempladas en esta ley. Una nueva palabra incumplida, un engaño histórico más. El PSOE sigue dando la espalda al sacrificio de los miles de militantes que, en su día, le dieron aliento y forma. La ley sigue la estela de otras que discriminan a las víctimas según el origen de la violencia que han sufrido, lo que, en la práctica, supone legitimar el terrorismo de Estado y la violencia policial.

Mientras esto pasa en el parlamento español, comienza el segundo episodio. Entra en escena la consejera de Justicia del Gobierno Vasco, Idoia Mendia, que publica, el 16 julio, un artículo de opinión titulado “Memoria compartida”, en el que pone al mismo nivel a los responsables del golpe militar de 1936 y a los defensores de las libertades.

El tercer episodio se produce en una fecha tan significativa como el 18 de julio. El señor Bono, presidente del Congreso, se niega a condenar el alzamiento del 36, a sus responsables y las consecuencias genocidas del mismo, en una línea muy similar a la del artículo de la señora Mendia. En ambos casos quienes hacen distinciones cuando se trata de la violencia política de los últimos 40 años (cientos de muertos) para “no equiparar a víctimas y verdugos”, no tiene ningún problema al equiparar a víctimas y verdugos de la rebelión militar de 1936 (cientos de miles de muertos).

Episodio cuarto: una nueva esperanza defraudada. Solo un día después, en el mismo escenario, la clase política vuelve a dar la espalda a las cientos de miles de víctimas al no aprobar una propuesta del BNG que pretendía modificar la ley de amnistía de 1977 (en la práctica, una ley de punto final). Esta vez la culpa es compartida por PSOE, PP, CIU y PNV. Cabe destacar el papel de este último, que no rectifica su error de hace 35 años, ni salda la deuda de justicia que tiene con las víctimas. Justifica su negativa aduciendo que los responsables de los crímenes han muerto. Esto solo es cierto si nos referimos a los dirigentes de la rebelión militar de 1936, pero no si hablamos de muchos de los responsables de la dictadura y el terrorismo de Estado que siguieron a la victoria de los sublevados. Algunos partidos utilizan su pasado antifascista como parapeto en el que cobijarse para negar su responsabilidad por no establecer, en su momento, las vías de superación de las vulneraciones de los derechos humanos. Una vez más esto significa dejar a las víctimas en la cuneta del olvido.

Hasta aquí los hechos consumados, la fotografía que muestra la falta de dignidad de la mayor parte de la clase política. El pasado día 26 de julio volvió a hablarse, en el Parlamento Vasco, sobre las víctimas del terrorismo de Estado (aunque no se les llamará por este nombre, sino víctimas de violencia de motivación política. En un Parlamento Vasco (que, dicho sea de paso, tampoco ha llevado a cabo ningún tipo de mención ni condena en este 75 aniversario del 18 de julio) llegamos a este debate en una situación en la que los partidos políticos que negaron a las víctimas su derecho a la verdad, la justicia y la reparación, siguen instalados en un discurso y unas prácticas que no buscan superar la dualidad entre vencedores y vencidos que se inició aquel 18 de julio de 1936, sino que, por la vía de los hechos, la consolidan.

Es hora ya de que los partidos políticos que han contado en sus filas con militantes antifascistas represaliados rompan con sus dependencias e hipotecas adquiridas durante la transición y reconstruyan un discurso y una práctica política coherente con sus orígenes. Porque, en todo este proceder, los únicos coherentes, en el discurso y los hechos, son los representantes de la derecha heredera directa del franquismo, quienes ejercieron el control efectivo sobre todo el proceso, amparados por el ruido de sables, que tantas veces ha sido utilizado como excusa por los partidos de origen antifranquista para justificar su actuación durante aquel periodo.

En tanto no se supere la situación de discriminación jurídica, en tanto solo se reconozcan las consecuencias de la violencia sobre una parte de la sociedad, mientras se niega la existencia de las mismas consecuencias para otros sectores sociopolíticos, se estará dando continuidad a la misma dualidad establecida por el franquismo: privilegios para unos, represión y marginación para otros.

http://www.noticiasdenavarra.com/2011/07/29/opinion/colaboracion/la-clase-politica-y-las-victimas-del-franquismo