Autobiografía de un testimonio tricolor… “Maestros de la Repúbllica”

abril 11, 2012

Estimados Compañeros y Amigos:

            Un buen amigo de Barcelona me ha hecho llegar vuestra convocatoria a las V Jornadas en torno al Campo de Concentración de Albatera. No podré acompañaros pero os envío un fraterno abrazo republicano desde lejos, deseando que el esfuerzo realizado por COAMHI sea compensado por satisfactorios resultados que os estimulen a proseguir vuestra lucha por la Memoria, la Verdad y la Justicia.

            Pero antes debo presentarme. Me llamo Miguel Soler Roca. Ya véis por mis apellidos que soy de origen catalán. En efecto, nací en Corbera de Llobregat, Provincia de Barcelona, en 1922 (tengo pues 90 años). Mi familia emigró a Uruguay en 1926 y en este país aprendí el castellano, hice estudios y me gradué como maestro primario. Durante algo más de veinte años ejercí mi oficio principalmente en las zonas rurales. Gente conservadora que en mala hora ocupó el gobierno de la enseñanza uruguaya consideró subversivo mi trabajo con los campesinos y sus hijos e hizo imposible su continuación. Pasé entonces a actuar desde 1961 durante otros veinte años como especialista de la UNESCO en cuestiones de educación rural, educación de adultos, formación de maestros y temas afines, en todos los países de América Latina y en otros del resto del mundo. Al jubilarme en 1982 no pude regresar a Uruguay a causa de la dictadura que aquí imperaba y me instalé con mi familia en Barcelona, donde estuve radicado hasta 2010, con mucha actividad, ocupándome siempre en forma honoraria de los temas educativos y de participar en labores solidarias con los pueblos de América Latina. Ahora me he vuelto a trasladar definitivamente a Uruguay, donde espero terminar mis días, aunque siempre atento a lo que pasa en mi primera patria. Salvo una breve visita a Alcoi que realicé hace ya unos años, por invitación del Club de Amigos de la UNESCO de esa ciudad, no he tenido oportunidad de conocer vuestra Alacant, de cara al mar, como lo están mi Barcelona y mi Montevideo.

            Quisiera recordar en esta corta biografía mis relaciones con España Republicana. Mi padre era un obrero republicano y de él recibí mi primera formación política. Vivimos con alegría la caída de la monarquía y con dolor la guerra civil, desde Montevideo, en un país fuertemente volcado a favor del bando republicano. En aquellos años yo estudiaba magisterio y constituimos un comité de estudiantes solidarios con España Republicana. Desfilábamos por el centro de Montevideo agitando banderas tricolores. La derrota de vuestra causa, que habíamos hecho nuestra, nos aisló durante cuarenta años de la Madre Patria. Guardamos fidelidad al corto, prometedor y dramático período republicano. Tras la guerra, mis padres no visitaron nunca la España franquista, ni tampoco lo hicimos mis hermanos y yo. Mi primer retorno a Barcelona lo hice en 1976, ya muerto el dictador, cincuenta años después de mi primera salida. Y ya reinstalado en ella en 1982, los días 14 de abril solía participar con mi esposa en las Cenas Republicanas que se organizan en Sant Martí. Hemos visitado los lugares de peregrinaje republicano en Cataluña, entre ellos el Museo del Exilio en La Jonquera, la tumba de Walter Benjamín en Port Bou, la de Antonio Machado en Colliure, Francia.

            Ahora quiero hablaros de mi relación con la enseñanza de tiempos de la República, que es el tema central de vuestra V Jornada. Evocaré algunos episodios de mi vida profesional que demuestran mi gran deuda y la de Uruguay a la Educación Republicana Española. Yo cursé magisterio en 1938 y 1939 y mis profesores de pedagogía hacían uso de los textos que los autores republicanos habían escrito por aquellos años y que nos llegaban a Montevideo gracias a ediciones realizadas en Buenos Aires y difundidas en toda América de habla castellana. Me familiaricé así con el pensamiento de Lorenzo Luzuriaga, Antonio Ballesteros, Margarita Comas, Rosa Sensat y algunos otros. En las clases de literatura estudiábamos las obras de García Lorca, Antonio Machado, Miguel Hernández, Rafael Alberti. En nuestras reuniones sindicales, cantábamos las canciones del bando republicano. Entre otros exiliados republicanos llegó a nuestro país D. Emilio Mira y López, quien nos dictó conferencias sobre psicología evolutiva del niño y el adolescente y dio asesoramiento al gobierno uruguayo sobre temas educativos. Muy pronto se instaló en Montevideo la actriz Margarita Xirgu, a la que vimos interpretar todo García Lorca y otras obras del repertorio universal, siendo ella la Directora Fundadora de nuestra Escuela de Arte Dramático, lo que explica la actual afición al teatro del pueblo uruguayo.

            El 14 de abril vosotros estaréis hablando a las cinco de la tarde en vuestra Jornada de “Las misiones pedagógicas, un proyecto de cultura popular”. Pues bien, en 1945 un grupo de estudiantes de magisterio y de medicina realizaron nuestra primera misión socio-pedagógica (así las llamábamos aquí) en una zona miserable y perdida del campo uruguayo, siendo orientados en calidad de maestro acompañante por Julio Castro, amigo íntimo mío durante casi cuarenta años, asesinado en 1977 por la dictadura uruguaya, particularmente ensañada contra la Educación Pública. Tuvieron lugar a lo largo de los años (con el prolongado y dramático paréntesis de la dictadura que hizo desaparecer a otros jóvenes misioneros) alrededor de sesenta misiones, casi todas en medio rural pobre y aislado. Yo también fui maestro acompañante de una de ellas, en 1947. Pues bien, esta gran obra, que hoy estimula realizaciones similares y estudios académicos, tuvo dos fuentes de inspiración: las Misiones Culturales de México, iniciadas en los años veinte y las Misiones Pedagógicas de España Republicana, lanzadas a partir de 1931, con la creación del Patronato de Misiones Pedagógicas. Tuvimos la suerte en Uruguay de poder leer con gran provecho y emoción Una Misión Pedagógica en Sanabria. Somos muchos los educadores uruguayos que recientemente hemos hecho y mantenemos una rica amistad con la Profesora María García Alonso, de la Universidad Nacional de Educación a Distancia de Madrid, coautora del hermoso y apasionante libro “Las Misiones Pedagógicas, 1931-1936”, ahora solidariamente embarcada en la publicación de una obra similar que resuma la experiencia uruguaya en esta materia.

            La historia está llena de imprevistos, siempre dignos de retención. Un familiar del misionero valenciano Isidoro Boix Chaler, su hijo Quim, me hizo llegar unas páginas que aquel había titulado “Dos años en una escuela rural”, publicadas en 1933 en la prestigiosa Revista de Pedagogía, que dirigía en Madrid D. Lorenzo Luzuriaga. La riquísima incursión del Maestro Boix en la teoría y sobre todo la práctica de una escuela activa, creadora, comunitaria, me incitó a escribir una breve introducción a su artículo y darlo a conocer a través de la revista Voces, editada en Montevideo por la Asociación de Educadores de Latinoamérica y el Caribe y por medio también de un pequeño folleto, accesible ahora, casi ochenta años más tarde, a quienes se forman en nuestras normales como futuros maestros.

            Como véis, Compañeros y Amigos, tengo sobrados motivos para reconocer en mi andar de educador fuertes raíces que me vienen de la Enseñanza en la República Española, de la que vais a hablar estos días con seguro provecho. Lamento no estar ahí, para seguir aprendiendo de vosotros.

            Creo tener razones para pensar que justamente ahora vuestro empeño republicano confrontará más dificultades. No es este un buen momento para la evocación de uno de los ensayos más prometedores de la Historia Universal. Pero son precisamente las incertidumbres del futuro, en todo el mundo y no solo en España, las que justifican vuestra militancia en la defensa de valores que no podemos dejar perder. Vuestros supervivientes  del Campo de Concentración de Albatera, vuestros maestros represaliados, vuestros brigadistas internacionales, vuestros misioneros sembradores de educación, cultura y arte popular, vuestros historiadores que no renuncian a la búsqueda de la Verdad, todos ellos, gente española y del mundo entero, os exigen, nos exigen, fidelidad. Por lo que sus ideas y valores significaron entonces para España, por lo que su ejemplo y sacrificio, venciendo el paso de los tiempos oscuros, dejaron en nosotros.

            Des de Montevideo, us desitjo de tot cor que les V Jornades tinguin èxit. Salut, Companys i Companyes, Visca la República!

Miquel Soler i Roca.

De Quim Boix:

Camarada.

Aquí va esa pequeña rectificación.

Espero que os sea de utilidad, y lo uséis en las actividades de estor días.

Ya me diréis que tipo de uso podéis hacer y  me confirmarás la recepción (también decídselo, por favor, al maestro Soler de Uruguay) de estos c.e..

Miguel Soler Roca es tan modesto que no explica que llegó a ser vicepresidente del área de educación de la UNESCO, que en su trabajo en Chile (donde le pilló el golpe de Pinochet) ayudó y mucho a salvar muchas vidas de la represión fascista, que fue (sin militar nunca) siempre un apoyo serio a las ideas de los comunistas, y que ahora en Uruguay es una de las personas más respetadas. Le acaban de dar su nombre a una de las zonas rurales en las que él dio clases. Se trata de terrenos retornados a los campesinos por parte del gobierno de izquierdas, y esos campesinos han dado a su zona el nombre de “Maestro Soler Roca” en recuerdo a la importante labor que ya cuenta Miguel en su autobiografía breve.

Mis deseos de éxito.

Un abrazo y un saludo internacionalista.

Quim Boix


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