Todos creían que era una espía…

septiembre 16, 2012

Perdió los brazos y aprendió a hacer cualquier cosa con los pies. Dio la vuelta al mundo. Pero republicanos y franquistas la enviaron a prisión…

16 SEP
Regina García López ‘La Asturianita’ disparando una escopeta.

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Lo nunca visto. El caso más portentoso de reformación humana mediante la voluntad. La artista sin brazos, ni los tiene ni los necesita. Es tiradora al blanco. Toca piano, violín, acordeón y xilófono. Es profesora de caligrafía. Es una excelente mecanógrafa. Juega al billar y a cartas. Conduce un automóvil con la ayuda de sus pies. Hace caricaturas de uno del público. Hace toda clase de labores propias de su sexo: corta, enhebra una aguja, cose…”. Así se anunciaba en 1933 la actuación en un teatro de Lleida de Regina García López, La Asturianita. Una mujer excéntrica con una vida de película, a la que republicanos y franquistas encarcelaron por el mismo delito: espiar para el bando contrario.

Regina García, segunda de ocho hermanos, había nacido en 1898 en Valtravieso, una aldea asturiana de 25 casas y 63 habitantes. Un accidente en el aserradero de su padre cuando tenía nueve años le arrancó los dos brazos. Un asturiano que se había hecho rico en Argentina se ofreció a pagar su educación en el Colegio del Asilo, donde iban los hijos de las mejores familias de Luarca. Más tarde, propuso a sus padres adoptarla y llevársela a Buenos Aires, pero estos no aceptaron. Incluso contrató a un especialista alemán para que le implantara unos brazos mecánicos. El experimento no funcionó.

Cuando Regina cumplió los 15 años le dijeron que tenía que dejar sitio a otra niña en el colegio. Para entonces, había decidido que quería ser maestra. “La gente le decía ‘¿pero cómo vas a ser maestra sin brazos? ¡Olvídate! Duerme, come, reza”, relata su hijo Marcelino, de 86 años. “Poco después intentó suicidarse tirándose desde un acantilado”. Aquel día vio, en el camino de regreso a casa, a unos titiriteros con monos que cogían cosas con las patas. “Mi madre pensó: ‘Si ellos lo hacen, yo también’. Y empezó a ensayar haciendo garabatos con los pies. Pensaron que estaba chiflada”. Fue la primera vez que la dieron por loca. La primera de muchas. Pero Regina iba a recorrer el mundo y a hacerse rica con aquella locura.

Debutó en el Teatro Jovellanos de Gijón, actuando para la infanta María Teresa de Borbón en 1917, y durante los años siguientes visitó 42 países de gira (Turquía, Egipto, Brasil, Argentina, Venezuela, EE UU…) con su espectáculo, siempre en teatros. Nunca quiso actuar en circos. En 1933, según recoge María Teresa Bertelloni, su nuera, en la biografía Regina García López, La Asturianita, fue recibida por el presidente Roosevelt en la Casa Blanca, adonde llegó, como era costumbre en sus actuaciones, conduciendo ella misma con los pies. El presidente estadounidense le tendió instintivamente la mano y La Asturianita le ofreció el pie.

En una de sus giras fue recibida por el presidente Roosevelt, que le extendió instintivamente la mano. Ella le ofreció el pie

En una de sus actuaciones, en Avilés, Regina conoció al que sería su marido, entonces, un admirador. Se casaron en 1922 y tuvieron tres hijos: María, Marcelino y Juan, este último nacido en mitad de una gira, en un barco de bandera alemana en aguas de las Azores. En 1928 se separaron. “Mi madre tenía una personalidad arrolladora. Era un cerebro y los hombres en aquella época querían ser tutores de las mujeres”, explica Marcelino. “Lo mismo que le atrajo de ella fue lo que les separó. Tengo la impresión de que mi padre se sentía desbordado por ella”.

El 27 de marzo de 1936, antes de comenzar una actuación en un teatro de Luarca, Regina quiso hablar de sí misma: “Los niños huían de mí… Obtuve las primeras revelaciones de la compasión, que hiere, que humilla. Las gentes derramaban sobre mí sus miradas piadosas. ‘¡Pobre manquina!’, decían. ‘¡Y para los suyos, qué carga!’. Esto amargaba mi espíritu. Con la voluntad hecha acción, aprendí, trabajé, gané, gasté, soñé, amé y realicé, porque dentro de mi cuerpo mutilado está el alma de una mujer de cuerpo entero…”. Y a continuación, presentó su gran proyecto, Selección, con el que pretendía recaudar fondos en sus giras para pagar los estudios a chavales de aldea sin medios pero con aptitudes.

Recibió muchas críticas por aquel proyecto, como recoge Luis González Fernández en Regina, el coraje de una mujer (Madu ediciones). El semanario La Democracia arremetió contra ella por pretender educar a los niños “sin Dios”. La Voz de Asturias la elogiaba: “Es excepcionalmente culta y siente inclinación fervorosa hacia la enseñanza (…) No veáis en ella el número de varietés, ved en ella a Regina García, altruista, filántropo, apóstol”.

La Asturianita pintando un cuadro

Es verdad que Regina era muy culta. Hablaba cinco idiomas: portugués, francés, inglés, alemán e italiano. Por eso el encargado de información del Ministerio de la Guerra, Ángel Pedrero, le propone trasladarse a Francia para espiar para la República. Regina se niega. Había llegado a Madrid poco antes de que estallara la Guerra Civil con un contrato en La Zarzuela para recaudar fondos para los niños de Luarca. Y en abril de 1937 es encarcelada en la prisión de Ventas, acusada de espiar para los franquistas.

Al caer Madrid en manos del bando nacional, el 1 de abril de 1939, Regina sale de la cárcel. Pero por poco tiempo. Para celebrar su libertad, decide ir al cine. Llevaba un vestido-capa que disimulaba su defecto y al terminar la película fue la única que no hizo el saludo fascista. “¡Brazo en alto!”, le gritó un falangista. “Yo no levanto el brazo ni aunque me lo pida el mismísimo Franco”, contestó. “Pues queda usted detenida”. El episodio lo cuenta ella misma en su diario y lo recuerda bien Marcelino: “Mi madre no se callaba nunca. Protestaba sin medir las consecuencias. Era muy temperamental”. Regina terminó mostrando al falangista que no tenía brazos y explicó que acababa de salir de la cárcel, donde la habían metido los republicanos. La dejaron marchar, pero ella vería varias veces a aquel falangista espiándola. Poco después, el Régimen le pide que colabore como soplona. Regina también se niega esta vez y es encarcelada de nuevo, ahora por los franquistas. La prisión de Ventas es ahora un penal abarrotado en el que ingresan cada día entre 80 y 100 reclusas, según recoge González Fernández en su libro. Durante su estancia será trasladada varias veces al psiquiátrico. Ella misma explica en su diario que tenía alucinaciones. “Voy perdiendo la noción de todo y los ruidos en mi imaginación son completamente distintos a lo que deben ser…”. El 5 de agosto de 1939, Regina oye llamar a 13 compañeras que serán fusiladas esa madrugada y pasarían a la historia como Las 13 rosas.

El 3 de marzo de 1942 se celebra su juicio. “Llevábamos seis años sin ver a mi madre y casi no llegamos ese día porque a mi tío le parecía un capricho gastar el dinero en que viajáramos a Madrid para el juicio”, recuerda Marcelino, que entonces tenía 16 años. El que no estuvo fue su marido.

El juicio dura ocho horas. Tres agentes franquistas la acusan de crear “una vasta organización internacional calificada por ella como Selección, de corte masón”. Falange dice que es “bastante peligrosa”. La policía militar de Madrid la considera, sin embargo, “afecta al glorioso movimiento nacional y políticamente de toda confianza, habiendo estado presa con los rojos la mayor parte de la guerra y adquiriendo su libertad el mismo día de la liberación de Madrid”. La Guardia Civil de Luarca advertía: “Muy propagandista del comunismo. Es peligrosísima para la causa ya que por su cultura se desenvuelve con mayor facilidad”. Y en el informe de Sanidad Militar se lee: “Habla en tono autoritario. Aunque perfectamente lúcida, sus contestaciones se desvían enseguida del tema principal a asuntos accesorios de que ella quiere hablar. Niega las sospechas que pesan sobre ella como espía internacional y dice que es víctima de una intriga. Los médicos que suscriben opinan que padece una parafrenia sistemática”. El fiscal pidió para ella la pena de muerte por “prestar servicios como confidente a las órdenes del subnegociado de servicios especiales del Estado Mayor Rojo”. Finalmente, fue absuelta por loca, pero enviada a un psiquiátrico.

Un año después, Regina seguía recluida en la sala de dementes de un hospital. Y allí murió el 19 de mayo de 1942. Su abogado llegó un día tarde: el 20 de mayo de 1942 pidió que le dieran la libertad total.

Los franquistas se incautaron de todos sus bienes. Marcelino cree que su madre no murió de tifus, como le dijeron, sino que fue envenenada. “En su diario había dejado escrito que temía por su vida”, explica. “No estaba loca, pero no era una mujer corriente. Yo la admiraba muchísimo, como si no fuera mi madre. Me parecía infalible”.

Regina García tenía 44 años el día que murió. Le había dado tiempo a recorrer el mundo, a enamorarse, a ser madre, a demostrarle a todos que podía hacer mucho más que comer, dormir y rezar.

http://elpais.com/politica/2012/09/14/actualidad/1347652102_676897.html


Aguirre: “La mitad de los encarcelados durante el franquismo lo fueron por orden de Carrillo”

septiembre 16, 2012

La presidenta madrileña vuelve a sorprender por su locuacidad durante el debate del estado de la región.

IÑIGO ADURIZ Madrid 12/09/2012

Esperanza Aguirre atiende a los medios de comunicación tras finalizar la primera sesión del debate sobre el estado de la región.

Esperanza Aguirre atiende a los medios de comunicación tras finalizar la primera sesión del debate sobre el estado de la región.JUAN CARLOS HIDALGO / EFE

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La presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, ha vuelto a demostrar este miércoles que no tiene pelos en la lengua. Durante el debate del estado de la región, que se ha celebrado entre ayer y hoy, Aguirre, que preside una comunidad que lidera los recortes sociales en España, no ha optado por otra salida que por lanzarse al cuello de sus adversarios, en quienes ha centrado sus críticas más incisivas. A continuación se recogen las frases más llamativas del debate:

-Sobre su ideología: “Siempre el liberalismo acaba sobreviviendo a sus detractores”.

-Sobre la crisis de Bankia: “La fusión entre Caja Madrid y Bancaja fue un matrimonio a punta de pistola”.

-Sobre el Estado autonómico: “Treinta y tres años después, Catalunya y el País Vasco no se sienten mejor integradas en España”.

-A Gregorio Gordo, portavoz de IU en la Asamblea: “No sé si le están moviendo la silla pero hacía tiempo que no le escuchaba un discurso tan demagógico, insensato, mentiroso y, en definitiva, comunista”.

-A Gordo: “El que criminaliza a los gobernantes es un comunista como usted”.

-A Gordo: “Se sienten con la arrogancia de prohibir elegir [a los padres, el colegio de sus hijos]. Es una arrogancia soviética”.

-Sobre las subvenciones a los sindicatos: “El Gobierno ha acabado con la obligación de destinar el dinero de las prestaciones de desempleo a los sindicatos y empresarios, para que se acaben las mamandurrias”.

-A Gordo: “Manténgase moderado, señor Gordo, que sino se va a convertir en el señor Gordillo”.

-Sobre la memoria histórica: “La mitad de los encarcelados en el franquismo lo fueron por orden de Santiago Carrillo”.

-Sobre Gordo: “Ni él se cree su discurso porque no le dejan pronunciarlo ni en Corea del Norte”.

-Sobre Eurovegas: “Si ustedes me tienen que decir un secreto no me lo digan porque no soy de las mejores guardadoras de secretos”.

-A los diputados de la oposición de la Asamblea: “Es una pena que no les den unas nociones de derecho”.

Otras frases de Aguirre, que ya se han convertido en históricas, las ha recogido el PSOE en un vídeo en el que la acusa de ser “una presidenta contra Madrid“. El líder de la oposición madrileña ha intentado mostrarle a la presidenta de la comunidad, durante el debate sobre el estado la región, sus contradicciones respecto a la subida del IVA y sus ataques a diversos grupos sociales. Aquí, el vídeo que, según los socialistas, “Aguirre no ha querido mirar”:

PARA VER VIDEO PINCHAR EN EL ENLACE:

http://www.publico.es/espana/442188/aguirre-la-mitad-de-los-encarcelados-durante-el-franquismo-lo-fueron-por-orden-de-carrillo


La querella contra los crímenes del franquismo continúa…

septiembre 16, 2012

Pero la jueza Servini cancela el viaje a España porque le niegan medios…

 

 A.del Campo

Ante las limitaciones de tiempo y ayudantes impuestos por la Corte Suprema argentina, los testimonios se tomarán por videoconferencia

La jueza argentina María Servini de Cubría no vendrá a España este mes como estaba previsto para entrevistar a familiares de víctimas y ciudadanos que vivieron la represión del franquismo y que se han incorporado a la querella que la magistrada está instruyendo sobre asesinatos, desapariciones y torturas. La limitación de la Corte Suprema argentina de que su estancia en nuestro país tuviera un máximo de diez días y la negativa a disponer de un secretario más para tomar declaración a los querellantes han inducido a María Servini a cancelar el viaje. La querella sigue su curso y probablemente los testimonios se presten mediante videoconferencia.

Las razones de esta cancelación de su visita a España son, según comentó a ELPLURAL.COM la abogada Ana Messuti, letrada que en España representa a los querellantes junto a otros colegas , son que la Corte Suprema argentina se ha negado a ampliar la estancia de María Servini de Cubría en España por más de diez días y ha limitado a solo un secretario el número de funcionarios judiciales que podían acompañarla. Estas condiciones no parecieron adecuadas a la jueza para la cantidad de trabajo que le espera en Madrid donde debe tomar testimonio a al menos un centenar de víctimas y represaliados. El anuncio de esta cancelación no ha desanimado en parte a los querellantes que si oficialmente sumaban 91 acciones, llegan ya a las 300 adhesiones según informan fuentes de las organizaciones de memoria histórica. “Pero la querella sigue adelante y eso es lo fundamental”, explicó a ELPLURAL.COM.

Medios limitados

La jueza había solicitado permanecer en España durante veinte días y que la acompañaran al menos dos secretarios judiciales, condiciones que veía básicas para el desempeño de su tarea. El de septiembre el máximo tribunal de su país le notificó las condiciones en que acudiría a Madrid. La resolución indicaba: “Dadas las características particulares del caso y, teniendo en cuenta que no precisa el auxilio internacional de tribunales extranjeros, no resultan de estricta aplicación los requisitos formales exigidos”.

Videoconferencias para acelerar la causa

Ana Messuti declaró a ELPLURAL.COM que “lo fundamental es que la causa sigue adelante, la cancelación del viaje no afecta al procedimiento. Esta visita era importante por lo que representaba para las víctimas, para conocer los lugares en que ocurrieron los hechos, como acudir a Paterna a conocer el sitio en que sucedieron esos hechos impresionantes, pero cuando se superen estos obstáculos es muy probable que se pueda hacer. Dado que no ha podido venir ahora se tomarán medidas equivalentes, solicitaremos que los testimonios se puedan realizar por videocoferencia. Es muy probable que sobre esta base la causa se acelere”.

Jurisdicción universal

Legalmente, la Corte Suprema argentina debe avalar los traslados de los magistrados federales a otros países para tomar declaraciones a testigos o imputados en una investigación. Argentina puede ejercitar su competencia para investigar los hechos sucedido en España en base a que la jurisdicción para los crímenes de derecho internacional es universal y todos los Estados pueden llevar adelante estas causas independientemente de si los delitos son o no investigados en sede local. María Servini de Cubría encabeza desde 2010 esta causa a partir de las denuncias interpuestas en Buenos Aires por sobrevivientes, familiares de las víctimas y organizaciones humanitarias españolas y argentinas. Asesinatos, desapariciones, represaliados y torturados, esclavos del trabajo del franquismo o familiares de niños robados, componen el glosario de las víctimas que se han adherido a esta querella. Además de sus testimonios se aportan listas de nombres de personas aún vivas entre jueces, fuerzas de seguridad y funcionarios de prisiones denunciadas como presuntos torturadores o responsables de los crímenes de lesa humanidad que se exponen, así como de empresas que en su día utilizaron a presos del franquismo como mano de obra. Los casos denunciados cuya investigación se solicita, comprenden el período que va desde el 17 de julio de 1936 y el 15 de julio de 1977.

http://www.elplural.com/2012/09/11/la-querella-contra-los-crimenes-del-franquismo-continua-pero-la-jueza-servini-cancela-el-viaje-a-espana-porque-le-niegan-medios/


El bando republicano usó sangre de muertos para salvar a los vivos en la Guerra Civil…

septiembre 16, 2012
Nuño Domínguez. Materia, 11/09/2012 – 12 septiembre 2012

Un nuevo estudio desvela que varios médicos extranjeros ensayaron las transfusiones con sangre de cadáver para tratar de salvar a los heridos en el conflicto

Neugass: “Ahora entiendo por qué debemos ganar. Los hombres mueren pero la sangre sigue luchando en otras venas”

El 14 de enero de 1938, un fuerte bombardeo barrió el pueblo de Cuevas, cerca de Teruel. Un poeta de Nueva Orleans metido a conductor de ambulancia llamado James Neugass condujo entre los escombros hasta el pequeño hospital de la localidad. En el patio encontró a cuatro oficiales de caballería muertos que yacían en camillas mientras un hombre alto y delgado se acuclillaba junto a uno ellos.

“¿Qué demonios estás haciendo, Saxton?”, preguntó Neugass, que conocía a aquel doctor británico afiliado al partido comunista del Reino Unido  llamado Reginald Saxton. El año anterior, la Sanidad Militar de la República había encargado a Saxton la creación de un hospital a medio camino entre Madrid y Valencia para atender a los heridos del frente. Desde entonces, toda su obsesión fue reunir sangre de donantes para abastacer al enorme número de pacientes que recibía su centro.

Aquella mañana de invierno, Saxton tardó en responder a la pregunta de Neugass. Este se acercó y, mirando por encima del hombro de Saxton, vio una gran jeringa llenándose de sangre. “Luces púrpura oscurecían la barra de rubí”, escribió el poeta en su diario. Después Saxton se levantó y contestó: “Es una nueva técnica soviética”.

Meses antes, las vidas de un puñado de médicos y científicos extranjeros se habían cruzado en España de forma decisiva. Entre ellos estaba el canadiense Norman Bethune, a quien el dictador Mao Tse Tung dedicaría un libro que fue lectura obligada en China. También estaba Herman Muller, un desengañado del comunismo de Stalin que ganaría el Nobel de Medicina por dilucidar los efectos nocivos de la radiación. Ambos habían llegado a España para colaborar con el Gobierno de la República aplicando sus conocimientos al tratamiento de los heridos, especialmente a través del uso pionero de la transfusión de sangre. Más de 70 años después, cuando todos los protagonistas de esta historia han  muerto, nuevos documentos apuntan a que aquellos hombres investigaron una técnica tan novedosa como desesperada para salvar vidas: el uso de sangre de cadáveres en transfusiones a vivos.

Investigación de guerra

Mucho se ha hablado de que España fue un campo de pruebas durante la Guerra Civil. En este país se ensayó armamento fabricado en Alemania y en la Unión Soviética y tambien se comprobaron los efectos de los primeros bombardeos indiscriminados sobre la población civil.

La medicina fue otro campo de pruebas menos explorado, aunque sus resultados salvaran miles de vidas en lugar de aniquilarlas. Si hubo un médico extranjero que encarne esta realidad es Norman Bethune, un convencido comunista nacido en Ontario que se había especializado en cirugía torácica con la voluntad de aliviar al mundo de la carga de la tuberculosis. En contra de sus planes, Bethune acabó en España, donde salvó “cientos o miles de vidas” gracias a sus nuevas técnicas de transfusión de sangre. Así lo explica David Lethbridge, profesor del Departamento de Psicología del Okanagan College (Canadá), en un reciente artículo publicado en el Boletín Canadiense de Historia Médica.

Basado en el testimonio de Neugass, cuyos diarios han sido publicados recientemente, y las notas del cuaderno de Muller, el premio Nobel, Lethbridge asegura que Bethune y su equipo estudiaron durante meses el uso de sangre de cadáveres para trasfundir a heridos y que este se puso después en práctica gracias a Saxton, el hombre que extraía sangre de los oficiales muertos aquel 14 de enero de 1938.

“Rara vez tenemos una ocasión así”, dijo Saxton aquella mañana, según el testimonio de Neugass. El médico explicó que los militares habían muerto asfixiados en una trinchera al caerles encima un montón de escombros. Sus “camaradas” les habían desenterrado y llevado al hospital ya muertos, pero “aún calientes”. “Su mala suerte”, dijo Saxton, “ha sido nuestra buena suerte. Se nos acaban las donaciones y el camión de transfusiones está ocupado”, explicó el militar.

El camión de transfusiones era la joya de la corona de la Sanidad Militar Republicana. Era una unidad móvil,  equipada con neveras, que transportaba litros de sangre hasta el frente. Su creador, Norman Bethune, la había ideado para llevar, por primera vez en la historia, la sangre a los heridos, y no al revés.

El corazón del sistema creado por Bethune era el Instituto de Transfusión Hispano-Canadiense. El edificio, en el número 36 de la calle de Príncipe de Vergara de Madrid, fue uno de los primeros bancos de sangre creados en España y también en el mundo. Las técnicas de transfusión que hoy se dan por hechas estaban aún en pañales en 1937. Bethune ideó y estableció el sistema de donaciones civiles para abastecer el frente. También perfeccionó las técnicas para mantener la sangre en buenas condiciones durante semanas y creó las unidades móviles con las que hizo historia. Bethune y su unidad fueron responsables de casi el 80% de todas las extracciones hechas durante la guerra, señala el estudio de Lethbridge.

“Los hombres mueren pero la sangre sigue luchando en otras venas”

El Instituto de Bethune no solo era una unidad de intervención directa en tiempos de guerra sino también un centro de investigación en el que se intentaban “resolver los muchos misterios de la sangre, su naturaleza celular, las causas de su deterioro y las técnicas para preservarla”, explica Lethbridge. “Tenemos una idea que permitirá mantener la sangre durante mucho más tiempo del que se creía”, le explicó Bethune a un periodista en febrero de 1937. “Puede que averigüemos cosas muy interesantes”, añadió.

Poco después llegó al Instituto Herman Muller, un genetista estadouniense que había pasado años investigando los daños genéticos de la radiación en la Unión Soviética. Había abandonado el país asqueado por la represión estalinista y su ciencia oficial contraria a la teoría de la evolución. La URSS era entonces pionera de los bancos de sangre (creó  el primero del mundo en 1926). En menos de una década el sistema se perfeccionó con dos grandes centros en Moscú y Leningrado cuya organización a base de donaciones civiles sorprendieron al mundo durante el Primer Congreso Internacional de Transfusión Sanguínea, que se celebró en Roma en 1935, cuenta Lethbridge. Ningún otro país asistente tenía algo parecido.

Sangre de cadáver

Un año después, el médico ruso Serguei Yudin publicó un estudio rompedor en el que demostró en más de 900 casos que la sangre de los muertos podía ser transfundida con éxito a los vivos. La sangre podía conservarse durante semanas en una nevera y había permitido a Yudin pasar de una situación de escasez de sangre en su clínica a abastecer a otros centros sanitarios. La “nueva técnica soviética”, como la llamó después Saxton, fue publicada en detalle en The Lancet en 1936.

Un puñado de hojas manuscritas por Muller durante su estancia en la unidad de Bethune demuestran ahora que el investigador intentó llevar la técnica de Yudin al mismo frente para salvar vidas. En aquellas notas, conservadas en la Biblioteca Lilly de la Universidad de Indiana, Muller habla de sus investigaciones extrayendo sangre de cadáveres y estudiando sus propiedades. También hay notas sobre el instrumental necesario para extraer la sangre de los caídos. En una ocasión, confiesa que comentó con Bethune y con su compañero, el doctor Grande Covián, su idea de inyectarse la sangre de un muerto, relata Lethbridge. La idea nunca se puso en práctica porque el fluido se coaguló antes de tiempo.

En abril de 1937 Muller se marcha de España y sus investigaciones quedan aparentemente suspendidas. Nunca fueron publicadas, lo que impide detallar si llegaron a transfundir esa sangre a vivos. “Nuestro material es incompleto en el mejor de los casos y mucho de lo sucedido es aún oscuro”, reconoce Lethbridge.

Llamamiento al Gobierno

Muller acabó aceptando un puesto en la Universidad de Indiana en 1945. Un año después ganó el Nobel trabajando en un campo totalmente diferente al de las transfusiones, en concreto, los daños de la radiación en la salud humana muy poco después de que EEUU lanzase las bomba atómicas de Hiroshima y Nagasaki. Pero tal vez sus cortas investigaciones en Madrid llegaran más allá, especula ahora Lethbridge.

Casi al mismo tiempo que Muller llegó al Instituto de Bethune, el británico Reginald Saxton también llamó a la puerta del número 36 de Príncipe de Vergara. El Gobierno le había encargado crear un nuevo hospital de campaña para atender al creciente número de heridos en los combates del río Jarama. En los primeros cinco días recibieron más de 700 heridos, lo que hacía esencial tener un buen banco de sangre, relata el estudio de Lethbridge. Saxton encontró en Bethune una especie de “hada madrina” que le enseñó cómo organizar la extracción de sangre a civiles y dirigir su propio banco de sangre. Saxton visitó el Instituto varias veces y Bethune le llevó material necesario a su hospital de campaña.

De Saxton es una de las pocas descripciones médicas de primera mano que existen del Instituto Hispano-Canadiense de Tranfusión. Se publicó en The Lancet y en ella Saxton exigía al Gobierno de la República que permitiese las transfusiones de muertos a vivos. “La única forma de salvar estas vidas depende del uso de la sangre de cadáveres almacenada descrita por S. S. Yudin. En mi opinión, es obligación de Sanidad Militar de la República Española organizar un abastecimiento de sangre de cadáver a gran escala”, escribió Saxton en 1937. El Gobierno de la República nunca le hizo caso.

Lo último que se sabe del asunto es lo sucedido aquel 14 de enero de 1938. Lo escribió Neugass, el poeta sanitario de la Brigada Abraham Lincoln, en su diario. Aquella mañana, al ver el sombrío panorama en el patio del hospital, le insinuó a Saxton si iba a usar la sangre de los oficiales muertos para una transfusión.

“Bueno, primero tengo que determinar de qué tipo es y probarla… pero ¿por qué no? Tengo que darme prisa”, contestó el médico.

Neugass continúa la entrada de ese día con unas frases teñidas de fervor político que, 70 años después, sólo provocan tristeza: “Ahora entiendo por qué debemos ganar. Los hombres mueren pero la sangre sigue luchando en otras venas”.

El occidental que se ganó a Mao

David Lethbridge, reconocido izquierdista, quiere que se honre a Bethune y su equipo por su ensayos hasta ahora eran desconocidos. El médico ha sido elogiado por su labor de organización médica y las transfusiones de campaña, pero su otro papel como investigador de nuevas técnicas ha pasado totalmente desapercibido. “Durante unas semanas de la primavera de 1937, Muller, Saxton y Bethune se unieron en un intento parcialmente exitoso de aplicar los rompedores descubrimientos de Yudin en una zona de guerra”, escribe Lethbridge. “El trabajo con sangre de cadáver es una faceta minusvalorada del trabajo médico que Bethune realizó en España y prueba su total devoción por el Gobierno republicano y el movimiento antifascista”, concluye el autor.

Bethune se marchó de España en mayo de 1937, en parte por su desacuerdo con los mandos y la excesiva burocracia republicana. Su destino fue China, donde había comenzado una guerra con Japón en la que se necesitaba sangre para transfusiones a toda costa. Bethune organizó el servicio médico de campaña. Un día de 1939 se hizo un corte en el dedo mientras operaba a un herido. En noviembre de ese año, débil y cansado, murió cerca del frente, muy posiblemente por una infección de la sangre ocasionada por aquel corte.

Durante décadas, Bethune fue un desconocido en su país natal, mientras todos los escolares chinos conocían su labor, ensalzada como ejemplo comunista por Mao Tse Tung en el ensayo En recuerdo de Bethune. Antes de su partida en mayo del 37, las autoridades republicanas dieron a Bethune uno de los honores más elevados que se concedieron a un extranjero durante la contienda. A partir de los 60 y 70, Canadá recuperó a Bethune, sobre el que se hicieron documentales y al menos dos películas en las que el actor Donald Sutherland interpretó al médico.

http://esmateria.com/2012/09/11/el-bando-republicano-uso-sangre-de-muertos-en-la-guerra-civil-para-salvar-a-los-vivos/?fb_action_ids=4277470130518&fb_action_types=og.likes&fb_source=other_multiline&action_object_map=%7B%224277470130518%22%3A351794864904025%7D&action_type_map=%7B%224277470130518%22%3A%22og.likes%22%7D&action_ref_map=%5B%


Franco nunca existió

septiembre 16, 2012

Aníbal Malvar. Público, – 12 septiembre 2012

Resulta que los que se oponen a desenterrar a los muertos de las cunetas, van y nos entierran también a Franco. Se les ha olvidado Franco”

 

Uno, a su edad, no es ya muy de posters en Uno, a su edad, no es ya muy de posters en la habitación. Pero, tras estos meses de jolgorios y libertades desenfrenados, se me había ocurrido poner una foto de Francisco Franco sobre la cabecera de mi cama. Una efervescencia hormonal.

Por eso me alegró sobremanera que la Casa Real inaugurara página web, pensando que iba a encontrar ahí la imagen ideal de Franco en toda su dignidad, a muchos megapixeles, para ampliarla y colocarla en el lugar que se merece. Pues hete aquí que no. Que sus realezas se han olvidado de poner a Franco entre las miles de fotos de su nueva página web. Y eso que fue Franco quien regaló a Juan Carlos la corona. Para que luego digan que es prescindible la ley de memoria histórica, cuando nunca nos acordamos de nada. Qué cabeza.

Resulta que los que se oponen a desenterrar a los muertos de las cunetas, van y nos entierran también a Franco. Se les ha olvidado Franco. Se les ha despistado. Y eso, para una institución tan democrática como la monarquía, es más que un desliz.

Como uno siempre ha sido bastante ignorante, pincha el enlace de la dicha página titulado La Monarquía en la Historia de España. Y resulta que Franco se les vuelve a pasar en la historia de España. Que no aparece. Que no se le nombra. Que se les olvida. Que Franco quizá sea un delirio mío, que a veces bebo. Así se resume la historia oficial

“El periodo de la Restauración iniciado en 1875 con Alfonso XII acabó en 1931 con la proclamación de la II República y el final del reinado de Alfonso XIII. Fueron años de gran crecimiento económico fundado en la industrialización de España, favorecido por la neutralidad durante la primera guerra mundial. En 1947, ocho años después del final de la Guerra Civil Española y en pleno régimen dictatorial, se estableció por Ley que España era un Estado constituido en Reino.

El acceso de Su Majestad el Rey Don Juan Carlos I a la Jefatura del Estado en 1975 favoreció e impulsó la Transición a un régimen democrático de libertades plenas y a un Estado social y de Derecho consagrado en la Constitución de 1978. Los decenios transcurridos desde entonces se consideran los de mayor progreso económico y social de toda la Historia contemporánea de España”.

En conclusión, que a nuestros reyes y príncipes se les ha olvidado Franco tanto en foto como en texto, y uno ya no sabe qué colgar en el cabecero de su cama.

También pudiera ser que nuestros reyes y príncipes tengan razón. Que Franco solo fuera una ilusión inventada por los rojos para justificar a sus muertos de sífilis o de otras enfermedades de putero. No me extrañaría. El español es enormemente fantasioso. Y, a los que hemos nacido un poco tarde, nunca nos pareció que ese sargentillo aflautado pudiera subyugar durante 40 años a un país tan glorioso. Era todo una patraña

La ausencia de Franco, en la página web de nuestra siempre transparente y honesta Casa Real, nos devuelve a la verdadera historia. Somos un país propenso a ser gobernado por fantasmas. Por apariciones fugaces. Por inaprensibles vientos fricativos que nunca dicen nada. Por zapatos que no dejan huella.

Nos inventamos un poder. Porque jamás, como pueblo, quisimos tener el poder. Y nos desgobernamos al ritmo que nos marcan nuestras supercherías. Como Franco, que nunca existió. Que ni siquiera aparece en la página web de nuestro jefe de Estado. Que es una entelequia ideada por Diógenes para justificar que nunca hayamos hecho nada por nuestra propia libertad y por nuestra higiene íntima.

Me voy a la cama con la pesadumbre de no poder colgar en mi cabecero la imagen de un hombre que nunca existió. Con todo el disgusto que le va a suponer este descubrimiento al caro Mayor Oreja, que mientras no existía este hombre, vivía tiempos de placidez. Me voy también con la sospecha de que nuestro adorado rey se quita años, lo que me conturba. Pues, desde Alfonso XIII hasta aquí, han pasado más años de los que Juan Carlos dice tener. O quizá yo empiezo a estar muy mal de la memoria.

http://blogs.publico.es/rosa-espinas/2012/09/12/franco-nunca-existio/


El Mazucu, una batalla “peña por peña”

septiembre 16, 2012

La desigual y sangrienta lucha en el frente oriental decidió el curso de la Guerra en Asturias. Durante el mes de septiembre de 1937, las milicias republicanas fueron diezmadas en su intento por frenar el avance de un ejército que les triplicaba en número y contaba con el apoyo de la aviación alemana

M. Gutiérrez

   Milicianos republicanos camino del frente. /    Constantino  González –  Archivo Municipal de Gijón

Los cráteres de las bombas con los que la aviación alemana sembró la sierra del Cuera, camuflados ahora por la naturaleza como accidentes del terreno, continúan en las cimas de Llanes y Cabrales. Han quedado, junto a algunos restos de trincheras y casamatas, como cicatrices de la línea defensiva con la que la República trató de impedir la toma de Asturias por el ejército de Franco. Hace 75 años, miles de españoles se enfrentaron en esos riscos en la llamada batalla del Mazucu, en realidad parte del frente oriental de una lucha sin cuartel en el Principado que comenzó en los primeros días de septiembre y que terminaría casi dos meses después con la entrada de las tropas nacionales en Gijón.

En el Oriente de Asturias, los sublevados concentraron 33.000 hombres de las Brigadas Navarras, que unos días antes habían tomado Santander en un “paseo militar”. Aplastaron la línea defensiva del Deva, tomaron Llanes y en los terrenos de lo que ahora es un campo de golf se apresuraron a improvisar un aeródromo para los aviones alemanes de la Legión Cóndor. Los mandos republicanos del Ejército del Norte, temerosos de un desastre, no dudaron en fusilar a varios jefes acusados de cobardía y replegaron sus tropas hacia la sierra. Con menos efectivos, escasa artillería y apenas apoyo aéreo, la orden a los oficiales republicanos fue tomar posiciones, combatir “peña por peña” y convertir las montañas en un infierno para las tropas bajo el mando del general José Solchaga.

   Cocinas de la Brigada Vasca en las proximidades del
Mazucu. / Constantino González-Archivo Municipal
de Gijón

Así comenzó una batalla en la que pronto el alto mando franquista se dio cuenta de que para vencer en Asturias tendría que aplastar una resistencia feroz. Cada mañana, sus cañones machacaban las posiciones republicanas. Sus soldados arrastraban las piezas de artillería por barrancas impracticables para los mulos. La aviación alemana atacaba sin más descanso que el que imponían las condiciones meteorológicas las posiciones republicanas. La Legión Cóndor recurrió al “bombardeo en alfombra”, concentrando los ataques de sus escuadrillas en puntos determinados para tratar de arrasar los focos de resistencia. Como los aviones desplegados en Llanes todavía no podían emplear las nuevas bombas incendiarias, los mecánicos del ejército nazi idearon lo que su jefe de unidad, Adolf Galland, denominó “una bomba Napalm rudimentaria”. Montaron sobre recipientes llenos de gasolina una bomba incendiaria y otra de fragmentación. Contra los riscos, su eficacia era limitada, pero lo que  también definieron los alemanes como “los primeros lanzallamas desde el aire” llevaron a las filas republicanas una aterradora lluvia de fuego.

   Una pieza alemana del 88 cañoneando el Mazucu.

Día tras día, el ejército de Franco martilleaba sin descanso con esta combinación de fuego artillero y aéreo. Luego, lanzaba a sus tropas al asalto. Pero desde las castigadas líneas de defensa, las ametralladoras volvían a tabletear y las descargas de fusilería convertían cada ataque en una carnicería en la que ambos bandos sacrificaban a sus mejores unidades. Unos y otros recurrieron a empujar a sus soldados a punta de pistola al combate. El Gobierno republicano llegó a asegurar que sus tropas habían causado un millar de bajas al enemigo en una sola jornada. A diario, los camiones del Ejército de Franco entraban en Llanes cargados de cadáveres.

El Consejo Soberano de Asturias y León, que había asumido el Gobierno de una Asturias aislada de la capital, envió al frente a sus mejores comandantes. Manolín Álvarez, el comunista  Fernández Ladreda y el anarquista Higinio Carrocera serán algunos de los hombres que la República homenajeará como héroes. Resistirán lo indecible sin que el armamento que reclaman con angustia acabe por llegar. Sin artillería, tuvieron que acompañar el fuego de sus fusiles con bidones cargados de dinamita, a los que pusieron una mecha e hicieron rodar por la montaña. Después recurrirían a bombas de mano y, rebasadas ya sus posiciones, se defendieron en sus parapetos a la bayoneta.  Emplearon incluso tácticas casi suicidas. Sabedores de que los nacionales marcaban sus posiciones avanzadas con paneles y banderas para evitar bombardeos sobre sus propias filas, cuando los aviones atacaban ordenaban el avance hacia el enemigo para evitar las bombas.

   Aviones alemanes en el aeródromo de Cue, en
Llanes. / Archivo de Artemio Mortera

Las órdenes republicanas son tajantes: “Al militar que abandone el puesto no hay que darle tiempo a explicar por qué lo abandonó. Se le fusila antes, sin que explique nada. No se puede perder el tiempo en excusas de cobardes”.

Pero todo resultó inútil. Las brigadas republicanas fueron masacradas. El 14 de septiembre, las Brigadas Navarras lanzaron todos sus efectivos al combate. Al día siguiente, el parte nacional afirmaba escuetamente: “Se ha ocupado el pueblo del Mazucu, alturas al Norte de dicho pueblo, alturas al Oeste de Peña Villa, así como Peña Labra”. Hasta el día 22, unos heroicos infantes de Marina mantuvieron su bandera en lo alto de Peña Blanca. “Ha sido una pesadilla”, reconocían sus enemigos tras conquistar a sangre y fuego el último bastión de resistencia.

http://canales.elcomercio.es/guerra-civil/index.html

CARTAS AL DIRECTOR (El País):”Las víctimas de Franco”…

septiembre 16, 2012

Me gustaría que alguien me explicara por qué las víctimas del franquismo tuvieron que callar durante la dictadura de Franco, convivir con los asesinos y torturadores de sus seres queridos y después de la muerte del dictador tuvieron que seguir callando y les exigen que no remuevan las heridas y que miren hacia delante, que dejen de buscar en las cunetas de España.

Mientras tanto, las víctimas de ETA pueden llorar a sus familiares y enterrarlos dignamente y conmemorar los aniversarios de su desaparición o secuestro y pueden incluso opinar sobre lo que debe hacer el Gobierno.

Creo que todas las víctimas merecen el mismo respeto y trato, todas sufren por igual, tengamos la misma compasión.— Carmen Hitos.

http://elpais.com/elpais/2012/09/07/opinion/1347039153_490794.html


Julia Rufo, nunca faltaron flores camino del cementerio minero hasta que murió… en honor de los fusilados por los franquistas…

septiembre 16, 2012
Cultura Noticias Andaluzas Opinión — 14 septiembre 2012
Julia Rufo, nunca faltaron flores camino del cementerio minero hasta que murió… en honor de los fusilados por los franquistas.

La historia de una mujer que anonimamente desde pequeña hasta que murió hace unos años y en plena dictadura siempre puso flores donde las tropas fascistas fusilaron a cientos de mineros de la Cuenca Minera de Riotinto, en el camino que conduce al cementerio de Nerva.

Publicado por Carmelo Rufo.- Riotinto (Huelva)

Era noche cerrada, oscura, triste… Las calles estaban desiertas. En ellas se respiraba angustia, miedo, desesperación. Una sombra furtiva se desplaza sigilosa por entre la penumbra, buscando el rincón más oscuro para que su presencia no fuese descubierta por aquellos que sisean, armas al hombro, bajo la ínfima luz de un cigarro en la esquina.

La sombra, al igual que su dueña, era pequeña; Julia era su nombre, el nombre de la persona que se escondía y avanzaba sigilosa por entre las calles de Nerva. Poco antes de que oscureciera aquel día, Julia había llorado, había apretado los labios y los puños, con la impotencia del que ve como la barbarie actuaba en forma de detenciones sin sentido. Bien sabía Julia que aquellas personas no pasarían la noche en el calabozo, ni en dependencias del ayuntamiento.

Ella había visto el camión aparcado y sabía que en él habría gente que daría un último y corto viaje. ¡NO! No iba a permitirlo; algo tenía que hacer… Ella estaba acostumbrada a luchar, a enfrentarse a muchísimas dificultades desde que naciera allá por el año 1882 en Higuera de la Sierra. Ella se había enfrentado a la vida y a la época siendo madre soltera; sabía bien lo que era pasar calamidades, penas e injusticias; y aquello que había ocurrido le quemaba por dentro, la ahogaba como los humos de las teleras de cuando ella era pequeña.

No podía quedarse tranquila en casa en aquella noche cerrada, oscura triste… Julia estaba cerca de su destino. Le pareció adivinar la sombra de la vieja tapia del muro. Sabía perfectamente por donde iba a entrar. Lo haría por la parte donde el muro tenía menos altura, debido a un pequeño derrumbe que aún no habían arreglado.

A pesar de su determinación y arrojo; Julia necesitó detenerse antes de saltar. Le faltaba el aire, el corazón parecía volar en su pecho. Fue entonces cuando se acordó de su familia, aquellos por los que tanto había luchado… ¿Qué les pasaría si le cogían allí dentro?. Durante unos segundos, Julia vaciló; estuvo a punto de dar marcha atrás, pero con un silencioso y hondo suspiro se repuso y decidió hacer lo que había venido a hacer.

Saltó la tapia y al caer se quedo inmóvil, abriendo los ojos hasta que le dolieron; intentando oír algo, rezando para que ninguno de los del arma en el hombro estuviera por allí. Sus pasos se hicieron más lentos; su menuda figura más pequeña; y fue avanzando hasta la maldita fosa; el “bujero” como le decía ella. Allí, las balas disparadas por la sin razón, por las mentiras, por las envidias, por el odio; habían masacrado, aniquilado las vidas, los sueños… Julia estaba paralizada, se dio cuenta de que no sabía qué hacer, como seguir. Recordó que se había prometido a sí misma ir hasta cementerio en plena noche para ver si alguien había quedado con vida.

Ella sabía que al día siguiente serian sepultados; y que si alguno daba señales de vida le darían “el tiro de gracia”. Julia palpaba los inertes cuerpos. Sentía como sus manos se empapaban de un tibio liquido que reconoció por el olor…SANGRE. Reconocía las caras lívidas, a pesar de la oscuridad… Fernando, Pepe, Ramón… Si, los conocía a todos… Desesperada, Julia comenzó a llorar cuando vio que no podía mover todos los cuerpos que grotescamente se habían apilado en “el maldito bujero”.

A punto estaba de desistir cuando un gemido ahogado, casi de inframundo llegó a sus oídos… ¡SI, había alguien vivo! Doblo sus esfuerzos sacándolos de Dios sabe dónde y logró sacar al mal herido de la fosa. No tenía nada con que aliviar el dolor de aquel hombre, solo sus palabras, con las que intentaba, al menos, tranquilizarle. Se rasgó la larga falda del vestido que llevaba y con los jirones de tela que obtuvo pretendió taponar la herida que identificaba mas por el caudal de sangre que por otra cosa.

No podía hacer nada más allí… A duras penas, y a pesar de su poca corpulencia, logro llevar a aquel hombre hasta la hilera de nichos que había cerca, y dejo al herido en uno de ellos. Volvió sobre sus pasos, pero ya sin la lentitud y precaución del principio, y llegó sin aliento a las primeras casas del pueblo. Procuro tranquilizarse, respiro hondo y se encamino a la casa del herido que había dejado en el cementerio.

Tras el postigo de aquella pobre puerta se “barruntaban” gemidos y llantos de niños que se mezclaban con suspiros de una mujer apenada. Más que llamar o tocar en la puerta; julia la araño como un gato hasta que sintió como la “tranca” del postigo caía casi sin hacer ruido. Al abrirse este la tenue luz del interior casi cegó a Julia; acostumbrada ya a la oscuridad aquella noche. “Antonia; no te asustes; soy Julia Rufo”, dijo Julia calmando a la inquilina de la casa. “Ay Julia, ay, que pena más grande” sollozó Antonia, a modo de respuesta. “No llores más, mujer. Juana- dijo Julia dirigiéndose a la madre de la afligida esposa del herido- lleve usted los niños a la habitación”. Cuando se quedaron solas, Julia le explico lo que había hecho, le contó a su vecina donde podía hallar a su marido. La esposa de este, junto a su cuñado fueron al sitio que les indico Julia desde la misma tapia; y luego Julia se marchó a casa.

Lo que restó de noche la paso sin dormir. Limpiando la sangre de sus manos y ropas. Mirando a su hijo que dormía plácidamente ajeno a todo. Cuando el sol empezó a alumbrar la “tierra colorá” Julia suspiraba asomada a la pequeña ventana de su humilde casa. Ella estaba viendo un nuevo amanecer, y alguien, escondido Dios sabe dónde, estaría viendo un nuevo amanecer gracias a ella…

Esta historia que acabais de leer, podría haber ocurrido tal que así. Julia existió, su nombre era Julia Rufo Alcaide ( Higuera de la Sierra 1.882- Nerva 1.985). Su bisnieto es mi amigo y compadre Carmelo Rufo, sí; Carmelo “el de El Epoca”, a quien por cierto, aún no se le ha nombrado hijo adoptivo de Riotinto, dicho sea de paso. que habla de su abuela Julia (nunca le dice bisabuela, que es lo que era) con cariño y orgullo.

Recuerda Carmelo como su “abuela” le contaba esta parte de su vida en la que se jugaba la vida para ir a ayudar y socorrer a los posibles supervivientes de los fusilamientos en Nerva ( de uno u otro bando). Ella no miro si eran republicanos o falangistas. Carmelo se emociona cuando recuerda como algunos ancianos de Nerva le aseguraron, al cabo de los años, de que aquellas historias eran verdad; y que no fue una sola vez…Julia repitió aquello en varias ocasiones, sin importarle su seguridad y poniendo en riesgo su propia vida. Recuerda incluso , como a su casa en la década de los 70 , llegaban paquetes con regalos en Navidad.

Eran regalos de aquellos que Julia salvó y sacó de las fosas en Nerva antes de que los enterraran pensando en que estaban muertos. ¿Os imagináis lo que esta buena mujer sentiría cuando sacaba alguien vivo de las fosas? ¿Y qué pensaría cuando no había supervivientes? ¿Cuántas familias no sufrieron gracias a Julia Rufo? Considero que esta es otra historia que ha de conocerse por los habitantes de la Cuenca Minera. A su bisnieto, Carmelo, le agradaría saber si alguien más recuerda aquello que realizó su bisabuela jugándose la vida. Yo le he dicho que quizás; ¿Quién sabe?; algún familiar de alguna de aquellas personas podría leer esto, y por qué no; podrían reunirse para hablarlo y recordarlo. Si eres una de esas personas, no dudes en ponerte en contacto.

Creo de verdad que Julia Rufo nos dejó una gran enseñanza sin saberlo…”Que más da nuestras ideas, nuestros pensamientos, creencias o afinidades…Somos vecinos y deberíamos ayudarnos los unos a los otros para así lograr que esta “tierra colorá” salga adelante…” La historia de Julia Rufo merece ser recordada y conocida. Madre soltera en aquellos años… perdió a un hijo… otro hijo suyo estuvo escondido casi tres años en los montes, y ella le llevaba comida y ropa a hurtadillas.

http://www.camasdigital.es/julia-rufo-nunca-faltaron-flores-camino-del-cementerio-minero-hasta-que-murio-en-honor-de-los-fusilados-por-los-franquistas/