Caídos por Dios, por España… y por el dinero

diciembre 30, 2012

Entre 1936 y 1945, el bando franquista realizó, sólo en Andalucía, 61.958 expedientes de incautación de bienes y responsabilidades políticas y recaudó solamente en multas políticas 115 millones de pesetas de la época.  A esta cifra hay que sumarle el valor de las fincas y las más de 9.500 incautaciones de bienes registradas

ALEJANDRO TORRÚS Madrid 30/12/2012

José Castilla, hijo de fusilado. Fotograma del documental 'El precio de la derrota' editado por la asociación Rocamar.

José Castilla, hijo de fusilado. Fotograma del documental ‘El precio de la derrota’ editado por la asociación Rocamar.

José Enciso Amat murió en 1938 en el campo de batalla en Murcia. En 1940, en aplicación de la Ley de Responsabilidades Políticas, fue condenado a pagar 12.000 pesetas de multa. Poco importaba que él ya estuviera muerto. Su familia debía pagar por él. Su viuda no pudo pagar la sanción y la farmacia que regentaba fue intervenida por el Estado franquista, quien colocó un administrador al frente del negocio familiar, que pasó a cobrar 10 pesetas diarias. La familia estuvo pagando la multa hasta el año 1951 en pagos fraccionados de 3.000 pesetas. Hasta entonces las cuentas bancarias, créditos y demás pertenencias estuvieron inmovilizados.

El caso de José Encino se repitió por toda la península. Más de 200.000 familias sufrieron en España la investigación, retención o expolio de sus bienes en un país que en 1940 rondaba los 26 millones de habitantes. La región que más daño sufrió en este aspecto fue Andalucía. Un grupo de 32 investigadores de ocho universidades andaluzas, financiado por la Junta de Andalucía, ha rescatado de los comités de incautación y los tribunales de responsabilidades políticas de Andalucía 61.958 expedientes personales de incautación y expropiación de bienes.

Sólo en Andalucía hay registrados 57.801 fusilamientos desde 1936 a 1945

Fernando Martínez, catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de Almería y coordinador del macroproyecto, cifra la cantidad que los vencidos andaluces de la guerra tuvieron que pagar en 115 millones de pesetas de la época. “El volumen de multas alcanza los 115 millones de pesetas de la época y supera las 9.500 incautaciones cuyo valor no se puede calcular al no haber sido estimado en la época. La represalia fue de tal envergadura y afectó a tanta gente que la Administración franquista se colapsó y en 1945 se tuvo que nombrar una comisión liquidadora que dio carpetazo a 45.000 expedientes”, explica a Público el historiador, quien asegura que 115 millones de pesetas serían en la actualidad alrededor de 345 millones de euros. “Con 200 pesetas se podía comprar un campesino una casa en aquella época”, asegura.

La investigación, liderada por Martínez, supone la primera averiguación que arroja luz sobre la dimensión de uno de los pilares de la represión franquista: el expolio de los vencidos. El otro gran pilar, más conocido por el gran público, fue el fusilamiento directo de los sospechosos con curas, falangistas, guardias civiles y alcaldes como delatores. Sólo en Andalucía hay registrados 57.801 fusilamientos desde 1936 a 1945. De ellos, 49.718 fueron fusilados republicanos y 8.083 del bando franquista.

“No fue suficiente con la represión física, es decir, matar, encarcelar, mandar a la gente a los campos de concentración ni con la depuración profesional, es decir, apartar de su  trabajo a todos los profesionales no afines sino que paralelamente se puso en funcionamiento una ley y una incautación de bienes que fundamentalmente buscó legitimar el golpe de Estado, controlar a los enemigos del alzamiento y financiar el golpe”, explica Martínez.

Los primeros saqueos

Al inicio el saqueo y las incautaciones se produjeron de manera espontánea. Las tropas africanistas estaban acostumbradas al saqueo de bienes en Marruecos y cuando llegaron a España procedieron de la misma manera a la par que se iniciaron los primeros fusilamientos sin ningún tipo de control. Este ritual se repitió hasta que comenzaron a incautar bienes a familias de derechas que denunciaron estos saqueos y provocó que el cabecilla sublevado Queipo de Llano interviniera en la cuestión.

Queipo de Llano impuso a quien se podía incautar y a quien no

El 18 agosto de 1936, Queipo de Llano lanzó el bando de incautaciones en el que se decía a quien se puede incautar y a quien no con el “fin de reparar en lo posible los daños y perjuicios ocasionados en los servicios públicos”. Así, se disponía que se podía incautar bienes a las personas que “pertenecieran a partidos políticos” del Frente Popular, los que propugnaran la necesidad de la “desaparición o debilitamiento de la nación española”, los que se opusieran al levantamiento militar y los periodistas que hubieran publicado a favor de la República.

De esta manera, y según los datos del estudio, los más afectados por ocupación fueron los trabajadores del sector primario (jornaleros, labradores, agricultores, campesinos, mineros), con un 58,5%% de los encausamientos; después el secundario (panaderos, electricistas, carpinteros, obreros, albañiles, etcétera), el 22,1%; y, por último, el terciario (empleados, comerciantes, maestros, militares, etcétera, abogados), con el 19,1% de los expedientes.

El delito de ser político

El bando de Queipo de Llano pasó a ser ley antes incluso del final de la guerra civil, en febrero de 1939. La Ley de Responsabilidades Políticas significó el encarcelamiento, la represión e incluso la muerte para aquellos que durante la primera experiencia democrática en España, la II República,ejercitaron el derecho constitucional de pertenecer a sindicatos o partidos políticos.

Azaña fue multado con 100 millones de pesetas y todos sus bienes fueron incautados

Muestra de ello, es la brutal represión que sufrieron los cargos políticos desafectos. Cayeron todos, la mayoría alcaldes y concejales. Entre los diputados a Cortes las multas fueron descomunales. Manuel Azaña fue multado con 100 millones de pesetas y todos sus bienes fueron incautados. En Andalucía, la mayor multa fue para el diputado Vicente Uribe que fue castigado con 25 millones de pesetas, que nunca pudo pagar. No obstante, todos sus bienes fueron incautados por el nuevo Estado franquista.

En 1945 la histeria represora del nuevo régimen era imposible de continuar, pero la represión política no decayó. Todas las penas impuestas debían cumplirse hasta el último día de cárcel o hasta la última peseta de multa.

“Había 17 supuestos delictivos por los que se abría expediente, entre ellos tener abierta una causa militar o haber representado a los partidos del Frente Popular, haber permanecido en el extranjeromás de dos meses durante la Guerra Civil, o la excitación o inducción a la comisión de actos que indujeran la responsabilidad política”, explica a Público Martínez.

Los políticos más afectados por las incautaciones fueron los afiliados a PSOE y UGT

Los políticos más afectados por las incautaciones, según la investigación coordinada por Martínez, fueron los afiliados a PSOE y UGT. Un 51% de los políticos que perdieron todas sus posesiones pertenecían a este partido o al sindicato. El 15,18% estaban afiliados a la CNT; el 9,77 al Partidos Republicanos y el 8,88% al PCE.

La naturaleza de los bienes incautados oscila entre la expropiación de fincas rústicas y/o urbanas, el mobiliario de las viviendas, los ajuares domésticos, los bienes semovientes, es decir, los animales de corral, carga y tracción o las cooperativas de casas de obreros. El valor de estas incautaciones es imposible de determinar.

El nuevo Estado se apoderó también de inmediato de los haberes de los partidos, sindicatos y organizaciones opuestas a la rebelión militar. Una vez restituida la democracia, tras la muerte de Franco, estos bienes fueron devueltos a los partidos políticos y sindicatos. A los particulares, sin embargo, nunca.

Una vida incautada

Este es el caso de Virgilio Castilla, presidente de la Diputación de Granada en 1936. Apenas dos días después del golpe de Estado de julio fue detenido el día 20. El 1 de agosto, fue juzgado por un consejo de guerra sumarísimo y condenado a dos penas de muerte por “rebelión militar, provocación, inducción e instigación a la rebelión”, y por insultos a la fuerza armada, considerando la sentencia que preparaba “un amplio movimiento subversivo para implantar en la ciudad las doctrinas ruso-marxistas más avanzadas y por medio del terror”. Unas horas después, en la madrugada del 2 fue llevado al cementerio y fue fusilado.

“Poco después de la muerte de mi padre, las fuerzas de Franco fueron a mi casa y nos embargaron todo”

“Tras enterarse de la condena, lo único que me dijo mi padre es que con una condena a muerte hubiese bastado”, recuerda para Público José Castilla, de 83 años, hijo de Virgilio. Tras el asesinato de Virgilio, la familia recibió una nueva notificación del Gobierno de Franco. Acorde con la Ley de Responsabilidades Políticas, la familia debía pagar 250.000 pesetas al Estado de sanción por pertenencia a un partido político. La muerte, una vez más, no era suficiente.

“Recuerdo como poco después de la muerte de mi padre, las fuerzas de Franco fueron a mi casa y nos embargaron todo. Desde el frigorífico a las sillas del despacho de mi padre. Nos dejaron a mi madre, a mi hermana y a mí absolutamente sin nada.Pudimos sobrevivir gracias al padre de mi madre que nos daba un dinero semanal para comer”, apunta José Castilla.

Finalmente, la familia de Virgilio pudo satisfacer la multa de 250.000 pesetas. Para ello, el hermano de Virgilio liquidó la empresa de textiles que regentaba junto a su hermano fusilado. “Mi padre, junto a su hermano, era el creador de lo que después fue el negocio de Galerías Preciado o El Corte Inglés. Hacíamos trajes a medida. El negocio era fantástico y ya tenían sucursales en Murcia, Córdoba y Almería”, explica José, hijo de Virgilio y catedrático de Medicina legal y Forense.

Lo incautado a la familia de Virgilio Castilla está valorado en 262.832 euros

La familia consiguió la reparación de la memoria de Virgilio por resolución del Ministerio de Justicia en 2007. En 2010, reclamaron al Estado la devolución de los bienes incautados a su familia por el Estado franquista valorado en 262.832 euros según informe pericial. Sin embargo, el Gobierno socialista negó el derecho de la familia a la indemnización por daños y perjuicios en resolución firme del 15 de julio de 2011 al considerar que los hechos delictivos ya habían prescrito. “La ley de Memoria Histórica no ha servido para nada”, resume José.

La Ley de Responsabilidades Políticas se justifica mediante la afirmación de que “los causantes de los males de la patria han de pagar con sus pertenencias”. Los llamados rojos pagaron con sus bienes e incluso con su vida. La democracia, sin embargo, no les ha devuelto nada. Ni siquiera un simple y gratuito perdón.

http://www.publico.es/448132/caidos-por-dios-por-espana-y-por-el-dinero


Los (discutidos) nobles de Franco…

diciembre 29, 2012

El dictador nombró duques, marqueses, condes y barones

Los titulares tropiezan ahora con dificultades para ser reconocidos como los demás aristócratas

 

Una breve nota en el BOE, cuya lectura, normalmente, no levanta pasiones, provocó este mes un duro comunicado de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH). Se trataba de una orden ministerial con la que se daba luz verde a la sucesión del marqués de Dávila, título con el que el anterior jefe del Estado recompensó en 1949 a Fidel Dávila, uno de los militares que le secundaron en la sublevación que dio inicio a la Guerra Civil en 1936. “Un acto reprochable desde cualquier punto de vista democrático, además de una forma de maltrato por parte del Estado hacia las víctimas de la dictadura”, clamó la ARMH.

Era el sexto título de nobleza, de los creados por Francisco Franco,cuya sucesión tramitaba Alberto Ruiz Gallardón desde que se hizo cargo del Departamento de Justicia, hace un año. Cuatro de los expedientes llevaban guardados en un cajón varios años, paralizados por su antecesor, el socialista Francisco Caamaño, ante las protestas de los sectores que los consideran símbolos del franquismo, condenados a desaparecer por la Ley de Memoria Histórica de finales de 2007.

Las tramitaciones congeladas eran, además de la renovación de una grandeza de España, las del duque de Mola, concedida por Franco al general Emilio Mola en 1948 (el ministro Mariano Fernández Bermejo llegó a firmar la orden previa, pero no se le expidió carta de sucesión); la del conde de El Abra, título con el que fue recompensado el empresario Alfonso Churruca Calbetón en 1969, y, sobre todo, la del marqués de Queipo de Llano, solicitada por Gonzalo Queipo de Llano Mencos, nieto del militar más denostado del bando nacional, Gonzalo Queipo de Llano y Sierra, que lo recibió en 1950. Ya con menor polémica, Gallardón ha tramitado este año la sucesión del conde de Pallasar, creado también por Franco.

El Ministerio de Justicia alega que no ha hecho más que cumplir la ley. “Consultamos a los técnicos del Ministerio y a la Abogacía del Estado, que hicieron un estudio exhaustivo y llegaron a la conclusión de que no había base jurídica para paralizar esas sucesiones”, explica el subsecretario de Justicia responsable de la materia, Juan Bravo. “Todos los Gobiernos de la Transición las han tramitado sin problemas”, añade.

“Los técnicos llegaron a la conclusión de que no había base jurídica para paralizar esas sucesiones”, explica el subsecretario de Justicia responsable de la materia, Juan Bravo

Ha pasado sin la menor oposición, en cambio, en 2011 la sucesión del conde de Fenosa, otro título concedido por Franco, pero que, debido a la modificación de la cabeza de línea, aprobada por el rey Juan Carlos I en 2001, ha pasado a engrosar los títulos creados por el Rey. No ha tenido la misma suerte el marqués de Queipo de Llano, pese a que el título, poco apreciado por el militar que lo recibió, quedó en desuso y fue rehabilitado en 1981. La iniciativa partió de su hijo, Gonzalo Queipo de Llano Martí, y se la concedió el rey Juan Carlos.

Más allá de la polémica política, sorprende que el dictador se atribuyera la capacidad de crear aristócratas, una prerrogativa asociada a los reyes. Aunque “la concesión de títulos nobiliarios es inherente al ejercicio de potestades soberanas”, explica un portavoz de la Diputación de la Grandeza, organismo experto en nobleza que asesora al Ministerio de Justicia. Y Franco ejerció durante casi 40 años esas potestades.

Una vez aprobada la ley de sucesión que definía a España como reino, el dictador hizo uso de esa potestad con notable frecuencia. Entre 1948 y 1974, un año antes de su muerte, concedió 40 títulos nobiliarios. Dieciséis fueron para militares que le secundaron en la cruzada. Las primeras dignidades, del 18 de julio de 1948, recompensaron a título póstumo a José Antonio Primo de Rivera (duque de Primo de Rivera); José Calvo Sotelo, político asesinado en vísperas de la Guerra Civil (duque de Calvo Sotelo), y Emilio Mola y Vidal (duque de Mola), además de una cuarta para el capitán general José Moscardó Ituarte, convertido en conde del Alcázar de Toledo. Más tarde les llegaría el turno a otros colaboradores en la guerra. El dictador reconoció también cerca de 200 títulos carlistas como recompensa por el apoyo del carlismo a lacruzada. Uno de ellos, el de vizconde de Barrionuevo, lo rehabilitó en 1982 el padre del exministro del Interior socialista José Barrionuevo, y la titular es ahora su hermana, Matilde Barrionuevo Peña.

Antes que Franco, Napoleón otorgó unos 3.000 títulos nobiliarios en Francia. Y en España, señala la Diputación de la Grandeza, “durante la ocupación francesa, en 1808, la Junta de Extremadura concedió el primer título no otorgado por el rey”. Más adelante, el general Serrano, regente entre 1868 y 1870; el Consejo de Regencia de España e Indias (1810-1814), y el general Espartero, regente entre 1840 y 1843, harían lo propio.

Regencias breves, nada comparables a los más de 37 años de franquismo. Un régimen asentado sobre los escombros de una guerra que dejó centenares de miles de muertos, algunos de los cuales (113.000 según la ARMH) siguen enterrados en fosas comunes. “Son títulos que tienen un matiz desagradable, es cierto”, dice Enrique Soria Mesa, catedrático de Historia Moderna en la Universidad de Córdoba y uno de los máximos expertos españoles en títulos nobiliarios. “La guerra está todavía muy reciente en la memoria de la gente. Los generales de Franco son vistos además como advenedizos por los nobles antiguos”.

Pero el tiempo cicatriza las heridas y proporciona una pátina de honorabilidad a todas las cosas. “La nobleza ha sido capaz de crear una conciencia de eternidad, como si esos títulos fueran la recompensa de grandes y nobles gestos, cuando no siempre ha sido así”, añade Soria. “Si uno estudia la genealogía de los grandes apellidos de la nobleza española, los Álvarez de Toledo o los Fernández de Córdoba, por poner un ejemplo, se encuentra con que son grupos de vencedores que apoyaron al bando correcto en grandes contiendas sucesorias. Pero esos mismos nobles, en su tiempo, eran advenedizos para la vieja nobleza de Castilla y León que estaba desapareciendo”.

Por no hablar de la relación entre nobleza y finanzas. “Noventa y uno de los 318 títulos nobiliarios que Felipe V otorgó en Castilla, Navarra y Aragón fueron venales, es decir, se entregaron a cambio de dinero”, dice María del Mar Felices, investigadora de la Facultad de Geografía e Historia de la Universidad de Almería, que ha realizado un trabajo sobre el tema. Su adversario, el archiduque Carlos de Austria, creó más de un centenar de nobles también para recompensar a sus sostenedores, que Felipe V convalidó. Era el mejor modo de congraciarse con los que le habían combatido.

http://elpais.com/elpais/2012/12/28/gente/1356714563_151916.html


100 Años de Pedro Mateo Merino.

diciembre 16, 2012

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Pedro Mateo Merino durante la guerra civil, con las divisas de mayor de milicias

El pasado día 4 de diciembre, se cumplieron 100 años del nacimiento de nuestro paisano Pedro Mateo Merino, teniente coronel del Ejército Popular de la República Española, y uno de los principales luchadores antifascistas nacidos en nuestra provincia, la cual, como ya sabemos, tiene por costumbre olvidar a sus hijos ilustres, especialmente a los que lucharon por las libertades de todos.

Merino nació en la localidad campiñera de Humanes de Mohernando, (Guadalajara), el 4 de diciembre de 1912. Hubiera cumplido, por tanto, 100 años el pasado día 4. Sirva esta breve biografía como testigo y recordatorio de su fecunda vida.

Pedro Mateo Merino era hijo de unos sencillos campesinos de Humanes. Desde joven mostró inquietud e inteligencia para el estudio, y gracias a su tenacidad logró sacar el bachillerato en Madrid y posteriormente estudiar Ciencias Exactas en la Universidad Central de Madrid, aunque, como veremos, el inicio de la contienda le impidió su finalización. Desde muy joven militó en las filas republicanas y comunistas; y fue muy activo en el movimiento estudiantil (FUE y FUHA) donde luchó en pro del derrocamiento de la dictadura de Primo de Rivera y de la Monarquía. Durante ese periodo, al igual que muchos otros luchadores, sufrió persecuciones y torturas que le llevaron a la prisión en Madrid, Zaragoza y Barcelona. La sublevación fascista de 1936 le sorprendió cuando apenas le faltaba un curso para terminar la carrera de Ciencias Exactas. Decidió desde el primer momento incorporarse como voluntario a las milicias antifascistas, siendo nombrado inmediatamente capitán al mando de una compañía de milicias con la que acudió al frente de Somosierra para frenar las columnas rebeldes que venían de Burgos. Tras Somosierra, conoció los frentes de Madrid, Brunete, Teruel, Lérida, Ebro, Cataluña y de nuevo Madrid. Reconocido su valor y capacidad por los mandos, poco a poco recorrió toda la gama de cargos y empleos desde simple miliciano hasta jefe de la 101 Brigada Mixta, cuya creación le fue encomendada en mayo de 1937. Un año después, en mayo de 1938 asciendió a teniente coronel y obtiene el mando de la 35ª División del Ejército Popular de la República, con la que se batió en la batalla del Ebro, en la venta de Camposines. Obtuvo por su valentía las medallas republicanas del Valor y de la Libertad por méritos de guerra.

 Al producirse la derrota republicana marcha al exilio en febrero de 1939, primero a Francia y después a la URSS, donde cursó estudios militares superiores en la Academia Militar Frunze. También se gradúa en Ciencias Económicas.

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Al comenzar la II Guerra Mundial participó en la guerra contra el nazismo, luchando en la defensa de Moscú y desarrollando, como otros españoles, actividades militares docentes en la propia academia Frunze, dada su experiencia en combate y en el mando. En los años de postguerra desempeñó funciones técnicas en el Ejército Yugoslavo y fue  ascendido a coronel; más tarde enseñó español y estudió ingeniería en Praga (Checoslovaquia).

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 Merino ejerció diez años como técnico en las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba, donde además revalidó su título en Ciencias Económicas.  Después de treinta y tres años de exilio, regresó a España en 1970, donde vivió hasta su muerte, falleciendo en la madrileña localidad de Móstoles el 19 de noviembre de 2000. Una muerte que pasó casi totalmente desapercibida , excepto por una breves reseñas en el diario El País y en Mundo Obrero. Nunca, que sepamos, ha sido Merino honrado con ningún homenaje ni reconocimiento. Algunos militantes militantes de Izquierda Unida le recuerdan en las asambleas locales de IU o del PCE, o sentado en un banco de la Concordia, tomando tranquilamente el sol.

Sirvan estas líneas como reconocimiento a uno de los jefes del Ejército Popular que más altas puso las cotas del valor, del sentido del deber y de la capacidad técnica militar que logró alcanzar el Ejército Popular Regular (EPR) de la República española., creando un ejército de la nada, sin apenas medios, y en tiempo record. Todo un ejemplo de una vida consagrada a defender la libertad y los intereses de la clase trabajadora.. No en vano, sus memorias, publicadas en 1986, se titulan “Por vuestra libertad, y por la nuestra”.

http://articulosmemoriaguadalajara.wordpress.com/2012/12/12/100-anos-de-pedro-mateo-merino/


Más de 12.000 represaliados figuran en la web de la memoria histórica de Alicante

diciembre 16, 2012

Francisco Sevillano, Francisco  Moreno y Glicerio Sánchez

La recién inaugurada web “La memoria recuperada: represaliados del franquismo en la provincia de Alicante” recoge más de 12.000 víctimas de la dictadura.

LCV. Alicante / 14 de diciembre de 2012

Así lo detallaron Glicerio Sánchez, catedrático de Humanidades Contemporáneas, Francisco Sevillano, responsable del proyecto y Francisco Moreno, miembro de la Comisión Cívica, durante la presentación del nuevo portal celebrada anoche en la Sede de Alicante.

Un proyecto que como el catedrático señaló “supone un gran fondo documental tanto para investigadores e historiadores, como para estudiantes y sociedad en general”. Una base abierta que poco a poco irá actualizando e incluyendo muchos más datos de todos esos represaliados
que, en el ámbito de la provincia, fueron castigados por su colaboración, pertenencia o relación con partidos políticos, sindicatos, minorías étnicas, sociedades secretas, logias masónicas y grupos de resistencia, así como por el ejercicio de conductas vinculadas con opciones culturales, lingüísticas o de orientación sexual.

Entre los contenidos de “La Memoria Recuperada” se encuentran detallados cada caso con nombre y apellidos, expedientes judiciales, sentencias, de que fuente procede la información – ya que se han revisado informes y documentos de la guardia civil, militares y ayuntamientos, entre otros, pertenecientes de distintos archivos históricos-, así como biografías y fotografías de los personajes más destacados. Cabe señalar que el mayor número de represaliados eran de entre 30 a 39 años, agricultores y jornaleros, que fueron sentenciados a inhabilitación, en un 35% de los casos, prisión en un 25% y a muerte en un 18%, entre otras.

Durante la presentación Sevillano fijó que se pretende ampliar la documentación hasta las 20.000 víctimas estimadas. Por su parte, Moreno insistió “en que esta web es solo una parte de la deuda moral con las personas que lucharon por la libertad”.

http://www.lacronicavirtual.com/index.php/alicante/1688-mas-de-12-000-represaliados-figuran-en-la-web-de-la-memoria-historica-de-alicante


La Última Casa del Pueblo…

diciembre 16, 2012

Abandonada, olvidada y derruida, sus viejos muros de piedra aun conservan parte del orgullo de lo que un día fue y representó. Testigo mudo de otros tiempos, en su interior aún se conserva el espíritu de los sindicatos y las sociedades obreras que la albergaron. En su ensordecedor silencio, resuena el clamor de los gritos y cantos obreros. Oratorias y arengas. Aplausos y vivas. Se yergue altiva … desafiante y valiente, recordando la dignidad y la honradez de los hombres que la fundaron e hicieron posible y de su sacrificada lucha sin parangón por conseguir un mundo mas justo.”

Casa del Pueblo de Aguilar de la Frontera

La Casa del Pueblo de Aguilar de la Frontera logró desempeñar un importante papel en la historia del movimiento obrero de esta localidad justamente hasta su desmantelamiento y desaparición con el estallido de la Guerra Civil en 1936 y su expropiación y ocupación para albergar en su interior al monstruo que la destruyo la Central Nacional Sindicalista de Falange Española Tradicionalista y de las JONS. Carnet

Convertida durante muchos años en un símbolo visible fundamentalmente de las corrientes ideológicas socialistas y republicanas, muy ligadas a su presencia, se constituyó sin duda alguna en el primer patrimonio público e histórico de las primeras agrupaciones obreras, dándose lugar en la misma a toda una red de relaciones sociales, económicas, laborales y culturales que propiciaron y crearon un espacio geográfico propio y único dentro de sus confines, regido por sus propias normas, siendo estas establecidas de forma democrática por todos sus miembros con lo que se logró crear dentro de ella un espacio ideológico representativo de la clase obrera único e insustituible.

La Casa del Pueblo de Aguilar de la Frontera, se encontró ubicada desde su fundación inicial a comienzos de las primeras décadas del pasado siglo, en distintos sitios diferentes a lo largo de su historia. La Calle Mercaderes, el Llanete de Manuel López y su último y final ubicación fue en la antigua calle Calvo Sotelo, actual calle Carrera, número 50.

La casa será comprada por la Sociedad Obrera “La Razón”, inserta en el Partido Socialista Obrero Español (P.S.O.E.) y la Unión General de Trabajadores (U.G.T.), a D. Galo Hernández el día 25 de julio de 1933, por un valor de treinta y dos mil pesetas pagadas en cuatro plazos anuales con vencimiento anual el día 24 de julio de cada año, hasta el año 1936. Antonio Cabello Almeda (Presidente dela Sociedad Obrera “La Razón de Aguilar de la Frontera) y Antonio Guirado Carrillo (secretario tesorero de la Sociedad Obrera “La Razón”), actuaron en representación del partido y sindicato comprador. La casa tenía un gravamen, por lo que el propietario rebajó de las 32.000 pesetas de su compra 4.000, hasta tanto se pagasen todos los plazos y se efectuasen las correspondientes escrituras y la casa quedase libre de cargas.

En ella se albergaron y acogieron multitud de agrupaciones y sociedades obreras agrupadas en gremios, cooperativas y secretarias de panaderos, albañiles, zapateros, muleros y arrieros, obreros agrícolas y oficios varios,entre otros.

Durante su funcionamiento las autoridades llegaron a clausurarla y a detener a muchos de sus miembros por celebrar en ellas mitines, manifestaciones y actos que provocaranperturbación y agitación social. En ella se desarrollaron un gran número de actividades culturales y educativas, destinadas fundamentalmente a eliminar el analfabetismo existente entre los miembros de las clases trabajadoras. Para ella la casa estaba dotada de un salón que hacía las veces de biblioteca y aula de enseñanza.

En sus ciento treinta metros de la planta baja, de salones y patios platicaron los mejores oradores del momento, ante los miles de afiliados con los que llegó a contar. Antonio Cabezas Jiménez “cabecitas”, Justo Deza, Gabriel Moron, Antonio Cabello, Antonio Prieto, Francisco Azorín, Martin Sanz, Antonio García Márquez, José María León Jiménez, Rafael Aparicio de Arcos, Angeles Castenet, Antonio Cañizares, Ruíz Maya o Antonio Jaén Morente, desarrollando entre sus muros una actividad política y sindical sin precedentes en la historia de España.

Inaguración de la Casa del Pueblo por falangistas

Tras los acontecimientos que se suceden el golpe de estado del 18 de julio de 1936, y la gravedad que por momentos adquirían los sucesos ocurridos en Aguilar en los primeros días del alzamiento militar, el secretario de la Agrupación Local, Antonio  Guirajo Carrillo, opta por quemar los documentos sindicales y los archivos contenidos en la Casa del Pueblo para que no puedan ser incautados y utilizados por los sublevados,que inmediatamente después de ocupada y clausurada, inician una rápida e implacable persecución de todos sus miembros y afiliados

El día 14 de noviembre de 1936, la Casa del Pueblo es totalmente desmantelada y dejará de existir para siempre. En sus instalaciones es inaugurado el Cuartel de la Falange Española y su organización juvenil “Los Flechas” de Aguilar de la Frontera.

El Cuartel de Falange (antiguo centro socialista) está completamente abarrotado de personalidades e invitados. En la calle forman los Flechas, en buen número y perfectamente uniformados y equipados. El Jefe Local de Falange (en 1936) Luis Gómez; Jefe de la sección femenina, Dolores Maldonado; presidenta de honor de los Flechas, María García; Jefe de Flechas, Fernando Diéguez Santos y un numeroso grupo de encantadoras señoritas pertenecientes a la sección femenina de Falange, se desviven para atender a las autoridades e invitados…

Cuartel de la falange en casa del pueblo

…se encuentran allí el inspector local de milicias capitán, don Carlos Romero ; los curas párrocos don Antonio Galisteo y don Rafael Espinosa; alcalde de Aguilar don Francisco Tutón Mena; secretario del Ayuntamiento, Manuel Díaz-Caneja y Candanedo; comandante militar, alferez de la guardia civil don Cándido Rincón; juez de instrucción don Luis Jiménez Ruiz; registrador de la propiedad, don Miguel Siles Benavides, notarios, don Miguel Mestanza Sorianos y don Darío Zabala; comandante de puesto don Miguel Ortiz y sargento don Santiago Morales; director del Banco Español de Crédito don Bernabé Pérez Jiménez y numerosos afiliados a Falande de Aguilar …

… el sacerdote don Pedro Benítez, capellán de Falange, revestido de roquete y estola, va recorriendo el local bendiciendo los distintos departamentos.

… en la planta baja esta situado el Cuerpo de Guardia,comedores, cuarto de recreo, cuarto de aseo y duchas. En el piso principal la biblioteca, enfermería, dirección, tesorería y dormitorios para la tropa.

… la madrina Dolores Maldonado, hizo entrega de la bandera con las siguientes frases: “Camaradas: Os entrego esta bandera, que para vosotros han hecho las mujeres de Falange, para que con la misma fe y entusiasmo, que ellas pusieron en su obra, la defendáis al grito de ¡¡Arriba España¡¡”.

… El capellán pronuncio a continuación una sencilla y patriótica plática.

… Don Carlos Romero, inspector provincial de Milicias, dice además que sobre la falacia democrática ha nacido un partido de vergüenza y dignidad, que es el fascismo.”

(Azul, Diario de Falange Española de las JONS. Año I. número 39 16 de noviembre 1936

Durante los de la Guerra Civil, la Casa del Pueblo compaginará el funcionamiento de estas instalaciones falangistas con el alojamiento de tropas militares del bando nacional. Varias compañías de Infantería con todo su personal militar, ganado y material de guerra utilizaran la Casa del Pueblo como lugar de acuartelamiento y hospedaje.

Terminada la Guerra Civil, la Comisión Central de Incautaciones iniciara un expediente oficial para la incautación de los bienes de la entidades políticas y sindicales constitutivas del frene Popular, así como todas aquellas otras pertenecientes a los partidos y agrupaciones obreras aliadas y adheridas a este, dando de esta forma cumplimiento a la Ley de Responsabilidades Políticas de 9 de febrero de 1939, dando ordenes a la alcaldía para que se incaute esta propiedad aún a pesar de estar ocupada por la Falange.

Una Ley posterior de 23 de septiembre de 1939, cederá el poder oficialmente de la Casa del Pueblo a la Delegación Local de Sindicatos de Falange Española y de las JONS.

Será en el año 1946, cuando la “casa de las dos calles” (Carrera y La Tercia), se escriture públicamente, el día 5 de diciembre de 1946 a favor de la Delegación Nacional de Sindicatos de Falange Española Tradicionalista de las JONS. Los otorgamientos oficiales se realizarán en Madrid, por parte de los herederos de D. Galo Hernández.

El 20 de septiembre de 1958, la Delegación Nacional de Sindicatos de Falange Española Tradicionalista de JONS, realizará una donación temporal y condicional del usufructo de la Casa del Pueblo a favor de la Hermandad Sindical de Labradores y Ganaderos de Aguilar de la Frontera.por treinta años de duración y prorrogable por otros treinta más.

Con la llegada de la democracia y la desaparición de las instituciones franquistas la Casa del Pueblo pasará a ser propiedad del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social.

A comienzos de la década de los años 80 la Confederación Sindical de la Unión General de Trabajadores (UGT) reclamará la Casa del Pueblo por ser un inmueble perteneciente al Patrimonio Sindical Histórico.

Solo se conseguirá la autorización a la UGT para poder utilizar la planta primera del edificio de la Casa del Pueblo en al año 1984. Cincuenta y un año más tarde el Ministerio de Trabajo autorizará de nuevo a la Unión General de Trabajadores la utilización del edificio para los fines propios de la citada organización. Algunos años más tarde y dado el peligro que representaba el estado de la Casa del Pueblo, es abandonada por la UGT.

Las sucesivas reclamaciones para que la Casa del Pueblo pueda de nuevo volver a formar parte del patrimonio histórico del sindicato no podrán ser resueltas al no poder presentar los recibos de compra de la casa, ya que uno de ellos quedó pendiente de pago. El vencimiento del último pago abría de efectuarse el día 24 de julio de 1936 y por los acontecimientos ocurridos el día 18 de ese mismo mes y año, quedó pendiente su pago. El 18 de julio de 1936, se encontraban pagados tres de los cuatro plazos y el cuarto, se encontraba depositado en la sucursal de Aguilar del Banco Español de Crédito, en la cuenta corriente del PSOE. El pago y las escrituras que no se pudieron llevar a cabo por el comienzo de la guerra civil. El resto de recibos fueron destruidos junto a la documentación existente en la Casa del Pueblo en 1936, cuando la casa fue asaltada por los franquistas. La cuenta corriente de la Agrupación Local de PSOE, sería pocos días más tarde requisada por las nuevas autoridades.

Gregorio López Martínez, gobernador civil de Córdoba, denegará en marzo del año 1990 de nuevo la reclamación de propiedad de la UGT, alegando que legalmente la Cámara Agraría Local era la titular del derecho de usufructo. La Casa del Pueblo jamás volvió a formar parte del patrimonio de la UGT. Actualmente pertenece al Ministerio de Trabajo y el Ayuntamiento de Aguilar de la Frontera, después de un largo y complicada entramado judicial ha reclamado su compra, optado a su adquisición por un valor de 120.000 euros. Compra que aún no se ha efectuado legalmente.

Actualmente su estado avanzado de ruina y abandono amenaza con el derrumbe total, tal y como ha ocurrido ya con parte de la misma en su acceso por la calle de la Tercia.

Su “olvido” … el prolongado “olvido” de la Casa del Pueblo de Aguilar de la Frontera, querida por todos y no cuidada, ni defendida por nadie constituye un ejemplo más de lo que ocurre con el recuerdo social y democrático en este país.

AREMEHISA (Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Aguilar de la Frontera) (Córdoba) insto al Ayuntamiento de Aguilar de la Frontera, en un escrito fechado de entrada 12 de marzo del 2008 que hiciese suyos los principios de preservación de los“lugares de memoria” . La última Casa del Pueblo, merece ese reconocimiento institucional e histórico. Ella por sí sola constituye un valioso ejemplo de esa geografía urbana que determino una parte de la lucha obrera, de la lucha en defensa de la legalidad, que el paso del tiempo aún no ha podido deteriorar y borrar del todo.

Su defensa y preservación ha de ser tarea de todos para que su recuerdo aún visible pueda seguir siendo parte de las raíces mismas de nuestra Memoria Histórica.

http://blogs.publico.es/memoria-publica/2012/12/15/la-ultima-casa-del-pueblo/


Hasta enterrarnos en el mar

diciembre 16, 2012

Por JUAN JOSÉ TÉLLEZ

De seguir vivo, Rafael Alberti habría cumplido hoy ciento diez años. Al menos, en el Paraná de la otra vida, se ha ahorrado el disgusto de comprobar que en vez de enterrar en el mar a los males eternos de este país, la versión más hortera y burda del capitalismo ha terminado enterrando aquí a los caballos cuatralbos de la utopía.

Mañana mismo, empezaremos a pagar las tasas judiciales para pasar de la tutela judicial efectiva a la tutela judicial en efectivo; justicia para pobres, justicia para ricos y para las aseguradoras que pleitearán hasta dejar con la cartera exhausta a sus demandantes. A este paso, los presos terminarán pagando el sueldo a los funcionarios de prisiones o los millonarios aliviarán sus condenas por prevaricación con impuestos forzados: se librarán de la trena como antiguamente se libraban de la mili, a cambio de cubrir parte del presupuesto para la confección de togas y birretes. Al fin y al cabo, los directivos de Bankia acuden ya al banquillo en coches de lujo. Rescatamos a los bancos pero que se pudra Juan Panadero. Esta justicia de Alberto Ruiz Gallardón bien merecería titularse El Adefesio: después de militarizar los registros civiles y entregarlos como rehenes a los registradores de la propiedad serán estos quienes habrán de expedirnos en el futuro inmediato nuestra fe de vida, los certificados de nacimiento y defunción. Lo más lógico, hasta cierto punto. Quien no tiene nada, poca vida puede quedarle, en un tiempo donde mandan los ángeles avaros.

Dentro de nada, los enfermos crónicos costearán las ambulancias. El joven Alberti padecía una dolencia pulmonar que estuvo a punto de acompañarle de por vida o de por muerte. En aquellos tiempos, él tenía que pagarse el viajecito desde Madrid hacia los aires limpios de la sierra de Guadarrama, en donde exiliarse de la tuberculosis. Pero desde entonces hasta hoy se supone que han pasado noventa años y, a lo largo de las décadas, revueltas, guerras y posguerras, recorría el mundo un fantasma llamado la seguridad social, que durante la transición se convirtió en un sistema de salud público, gratuito y universal al que nosotros le llamábamos camarada.

En otro tiempo, cuando ya empezaba a ser un poeta en la calle, Rafael sabía que los ángeles malos querían desahuciarnos y alquilar la casa de nuestra dignidad a los viejos señoritos de su infancia o a los nuevos patronos de este tiempo manipulado por manifiestos, artículos, comentarios, discursos, humaredas perdidas, neblinas estampadas. Hoy, cuando volvemos a sentir heridas de muerte las palabras y los periodistas no sólo pierden un empleo sino un oficio, comprendemos definitivamente que hemos sido un tonto pero lo que hemos visto nos ha hecho dos tontos.

En esa España que dejó de galopar hace mucho, también el saber ocupará lugar: los centros privados que el PSOE disfrazó de concertados, terminarán de la mano del PP privatizando la enseñanza y condenando a aquellos que no puedan disfrutar de los colegios de pago, a un pupitre donde ningún futuro presidente de gobierno le pueda regalar a su compañero, por poner un ejemplo, la compañía telefónica. Ya no más, dentro de un rato, campos alegres de batalla, en nuestras aulas, donde los adolescentes puedan decirse entre clase y clase cúbreme amor el cielo de la boca sino la zafiedad jocosa y puritana de “los niños con los niños, las niñas con las niñas”, para que el amor o el deseo no les distraiga de la aritmética y los devocionarios. El Vaticano, peligro para caminantes, prefiere que en estos nuevos retornos de los días escolares, los alumnos comprendan el Concordato y el dogma de la Inmaculada Concepción de la Virgen María aunque olviden, a ser posible, la pecaminosa Educación para la Ciudadanía y la Constitución española.

En los comedores de caridad, los hijos de la pobreza preguntan otra vez: ¿por qué me trajiste, padre, a la ciudad? Ya no hacen falta tiranosaurios para gobernar el mundo. En los terribles días que corren, Alberti se habría vuelto a embarcar con María Teresa León, en el “Mendoza” para huir de las tropas del Banco Central Europeo como en 1940 lo hiciera de las del Tercer Reich. Y si las nubes le llevan de nuevo a donde quiera que esté el mapa de España, el poeta del Puerto podría preguntarse a donde van las pateras de juguete que vuelven a hundirse entre el Africa que se desvive y la Europa que agoniza o en donde han metido la oficina de ONU Mujeres que el Gobierno cerró esta semana porque aunque no le costaba un euro simplemente le molestaba. ¿Donde fueron las gentes de las esquinas que hace un año y pico le decían al pueblo español: está muerto y no lo sabe?

Ahora sufrimos lo pobre, lo mezquino, lo triste. Y, lo peor, es que ya no está el viejo de la gorra marinera y de la melena de plata para contarlo. Para cantarlo. No hay jinete del pueblo, ni caballo de espuma. Alguien galopa hasta enterrarnos en el mar. Y es todo la muerte si va en su montura.

http://blogs.publico.es/juanjosetellez/2012/12/16/hasta-enterrarnos-en-el-mar/


Las ’17 rosas andaluzas’ descansan al fin en un lugar digno…

diciembre 16, 2012

75 años después de haber sido arrojadas a una fosa común tras ser fusiladas, los cuerpos de estas mujeres republicanas han sido enterrados en un panteón en su pueblo de origen, Guillena, en Sevilla

PÚBLICO / EUROPA PRESS Guillena (Sevilla) 15/12/2012

Los rostros de algunas de las 17 fusiladas.

Los rostros de algunas de las 17 fusiladas.EP

Los restos de ’17 rosas’ andaluzas, las 17 mujeres de Guillena (Sevilla) que fueron fusiladas en 1937 tras ser peladas y paseadas por el pueblo como un trofeo, han recibido, al fin, un enterramiento digno. Desde este sábado descansan en un panteón en el cementerio de su localidad 75 años después de haber sido arrojadas a una fosa común en el municipio vecino de Gerena. “Hoy se cierra por fin un capítulo largo y amargo que ha durado muchos años”, ha expresado en declaraciones a Europa Press, María José Domínguez, perteneciente a la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica ’17 Mujeres de Guillena’ y nieta de una de las ‘rosas’, Manuela Méndez.

Los restos de estas mujeres, exhumados entre los pasados meses de enero y febrero, han sido trasladados escoltados por la Policía en dos coches fúnebres desde Gerena, donde han permanecido custodiados todo este tiempo, hasta su pueblo natal. Previamente, la alcaldesa de Gerena, Margarita Gutiérrez (PSOE), ha realizado un pequeño homenaje de despedida a estas mujeres.

Tres cuartos de siglo después de su muerte, los restos de estas mujeres han entrado en el cementerio de su localidad. Allí se han reunido no sólo familiares de las víctimas, entre ellos cinco hijos que aún quedan vivos, así como nietos, bisnietos y sobrinos nietos; sino también una multitud de vecinos del municipio, acompañados también por el presidente del Parlamento andaluz, Manuel Gracia (PSOE), y el director general de Memoria Democrática, Luis Naranjo.

En el cementerio se ha leído una poesía en su recuerdo en el lugar donde se ha destapado una placa en su honor. Posteriormente, se han depositado los restos en los distintos nichos de un panteón construido en exclusiva para ellas en la parte principal del camposanto de Guillena. Una ofrenda floral a estas ‘rosas’ ha puesto un punto y final a un acto de homenaje “sencillo y emotivo”.

Las ’17 rosas de Guillena’ fueron fusiladas al poco de triunfar el alzamiento militar como “condena ejemplarizante” por su relación conyugal o sentimental con sindicalistas o dirigentes de izquierdas. Tras cerca de un año de investigaciones y excavaciones, los arqueólogos contratados para este proyecto localizaron en el camposanto de Gerena una fosa común donde fueron arrojadas. El 23 de enero comenzó una exhumación que terminó el 10 de febrero y donde el arqueólogo responsable, Juan Luis Castro, indicó a Europa Press que los restos presentaban evidencias de “violencia extrema”. Así, se encontró un cráneo con dos tiros, además de numerosas fracturas. También se hallaron objetos personales como un monedero, un peine, pendientes, un anillo u horquillas.

Con nombres y apellidos

Según la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica ’19 Mujeres’ de Guillena, la mayoría de los hombres habían huido de Guillena en julio de 1936, de los que algunos fueron detenidos y fusilados por aplicación del bando de guerra, mientras que otros llegaron a Madrid, donde se alistaron en el ejército republicano.

“Las mujeres, sin embargo, se quedaron en el pueblo conviviendo con el miedo, el hambre y las desesperación de la represión que desde los primeros momentos se instauraron en Guillena”, se añade, tras asegurar que 19 vecinas de este pueblo fueron detenidas a principios de septiembre de 1937 “por el único motivo de ser hijas, hermanas o viudas de rojos”. De ellas, dos recibieron indulto, mientras que las otras 17 fueron fusiladas a primeros de noviembre de 1937 en el cementerio de Gerena.

La localidad de Guillena concedió en enero de 2012 el título de Hijas Predilectas de la Villa a estas mujeres, asesinadas en noviembre de 1937, y cuyos nombres son Eulogia Alanís García, Ana María Fernández Ventura, Antonia Ferrer Moreno, Granada Garzón de la Hera, Granada Hidalgo Garzón, Natividad León Hidalgo, Rosario León Hidalgo, Manuela Liánez González, Trinidad López Cabeza, Ramona Manchón Merino, Manuela Méndez Jiménez, Ramona Navarro Ibáñez, Dolores Palacios García, Josefa Peinado López, Tomasa Peinado López, Ramona Puntas Lorenzo y Manuela Sánchez Gandullo.

http://www.publico.es/espana/447462/las-17-rosas-andaluzas-descansan-al-fin-en-un-lugar-digno