Memoria crítica

marzo 30, 2013

El saber mejora y libera, la ignorancia embrutece…

Alumnos del Instituto-Escuela de Barcelona durante una fiesta de fin de curso en 1932.

26 MAR 2013

En España algo que nunca ha faltado son los defensores de la ignorancia. Tradicionalmente, solían pertenecer a los gremios más reaccionarios, y por lo tanto más interesados en la sumisión analfabeta de las mayorías. Nada como la ignorancia para asegurar la fe en los milagros y la reverencia hacia los terratenientes, y para asegurarles a estos las masas de jornaleros dispuestos a trabajar a cambio de salarios de limosna en sus latifundios, y en caso necesario a dejarse poner uniformes y a servir de carne de cañón en las guerras, marcando el paso en los desfiles ante el Santísimo y la bandera a los sones de un pasodoble patriótico. Predicadores de los catecismos socialistas utópicos del siglo XIX alentaban con una misma elocuencia las cooperativas obreras y la instrucción pública, y las primeras mujeres rebeldes que reclamaban la igualdad con valentía inaudita celebraban el aprendizaje y el conocimiento como herramientas necesarias para conseguirla.

Los socialistas y los anarquistas competían fieramente y a veces violentamente entre sí, e imaginaban paraísos obreros incompatibles, pero tenían en común una pasión idéntica por la educación. El saber mejoraba y liberaba; la ignorancia embrutecía. La reacción levantaba iglesias, cuarteles, conventos, plazas de toros; ser progresista —noble palabra liberal que en nuestra juventud quedó encogida y amputada y caricaturizada en el término “progre”— significaba, prioritariamente, levantar escuelas e institutos de enseñanza media desde los cuales irradiara el entusiasmo del conocimiento, la eficacia práctica y cívica de la racionalidad. Aprender mejoraba la vida de las personas y fomentaba la prosperidad del país, al permitir el despliegue colectivo de las formas más variadas del talento individual. En medio de las nieblas místicas del 98, inteligencias tan apegadas a la realidad de las cosas como la de Joaquín Costa, Giner de los Ríos y Santiago Ramón y Cajal proponían remedios muy semejantes para sacar al país del atraso y la abismal injusticia: escuela y despensa, regadíos, preparación técnica y científica, trabajo fértil y no humillante, estudio. A la II República le dio tiempo a hacer pocas cosas, pero algunas de las prioritarias fueron las escuelas y los institutos, y unos planes de bachillerato tan rigurosos que ni el franquismo pudo desguazarlos del todo. Que los matarifes del ejército sublevado en julio de 1936 se dieran tanta prisa en ejecutar a los maestros de escuela es el indicio de otro orden de prioridades.

Una de las sorpresas más desagradables de la democracia fue que la izquierda abandonara su viejo fervor por la instrucción pública

Una de las sorpresas más desagradables de la democracia fue que la izquierda abandonara su viejo fervor por la instrucción pública para sumarse a la derecha en la celebración de la ignorancia. Y así se ha dado la paradoja de que al mismo tiempo que se cumplía el sueño de la escolarización universal triunfaba una sorda conspiración para volverla inoperante. La izquierda política y sindical decidió, misteriosamente, que la ignorancia era liberadora y el conocimiento, cuando menos, sospechoso, incluso reaccionario, hasta franquista. En otra época los argumentos contra el saber oscilaban entre un amor roussoniano por el niño como buen salvaje y una afición maoísta por convertir la mente en una pizarra en blanco en la que se inscribirían con más facilidad las consignas políticas. Ahora, como no podía ser menos, los celebradores del analfabetismo feliz echan mano de las nuevas tecnologías: ¿Quién necesita aprender nada, si todo el conocimiento está fácilmente, risueñamente disponible, con solo teclear en un teléfono móvil? Gracias a Internet, ejercitar y alimentar la memoria es una tarea tan obsoleta como aprender a cazar con arcos y flechas. Lo que hace falta no es embutir en los cerebros infantiles o juveniles “contenidos” que en muy poco tiempo se quedarán anticuados, y a los que en cualquier caso se puede acceder sin ninguna dificultad, sino alentar “actitudes”, otra palabra fetiche en esa lengua de brujos. Que el niño no aprenda, sino que aprenda a aprender, repiten, que desarrolle su creatividad, espíritu crítico, a ser posible transversalmente, etcétera.

Tanta palabrería de sonsonete científico encubre nociones extraordinariamente primitivas sobre la inteligencia y sobre la memoria: como si ésta fuera un fardo que pesará más cuanto más se cargue en ella, un almacén en el que los conocimientos aguardan a ser reclamados, como se recupera un archivo en un ordenador. Ni la curiosidad, ni el espíritu crítico, ni la tan celebraba creatividad se sustentan en el vacío. En los estudios más competentes sobre el funcionamiento de la inteligencia creativa se descubre cada vez más el valor de lo que se llama “working memory”: la memoria que trabaja, la memoria activa, la que compara ágilmente una experiencia inmediata con otras anteriores o con ejemplos aprendidos en los repertorios culturales, la que al poner juntos elementos en apariencia lejanos entre sí descubre conexiones y posibilidades nuevas. Es una poderosa y muy bien adiestrada memoria visual la que permite a un artista vislumbrar lo excepcional en lo común, lo semejante en lo que parecía diverso —y también a distinguir entre lo verdaderamente nuevo y la moneda falsa de la moda, y a saber que en la plena originalidad hay siempre un fondo inmemorial de experiencia del mundo—.

Que tanta información sea ahora accesible es una razón para instruirnos en el rigor del conocimiento, no para desdeñarlo como innecesario

El conocimiento histórico o científico no son fardos inertes que estarán esperando a ser consultados en la Wikipedia, igual que un aparador inútil que acumula polvo en un guardamuebles. Lo que sabemos del pasado sucede en el presente, porque nos ayuda en la tarea imperiosa de intentar comprenderlo, y por lo tanto nos pone en guardia contra las manipulaciones y los groseros embustes a los que son tan aficionadas las castas políticas y los ideólogos. Sin una conciencia histórica informada y activa no hay manera de valorar lo que sucede ahora mismo, porque no hay términos de comparación con lo que sucedía hace muy poco o hace mucho; y tan necesaria como la conciencia histórica es un grado solvente de conciencia geográfica: la idea tribal de que el lugar de uno es el centro del mundo tendrá menos fervorosos adeptos si en la escuela y en el instituto se enseña la amplitud y la variedad de los paisajes y de las formas de vida.

Que tanta información sea ahora inmediatamente accesible es una razón más para instruirnos en el rigor del conocimiento, no para desdeñarlo como innecesario: igual que la sensibilidad literaria se educa leyendo, y el oído escuchando, y la mirada viendo arte, la inteligencia crítica se afila aprendiendo a distinguir la información sólida y contrastada de la propaganda, el bulo y la calumnia. El saber despierta el apetito de saber más; la ignorancia sólo alimenta ignorancia y desgana.

En la izquierda, cualquier crítica del estado actual de la educación activa como un anticuerpo la acusación de nostalgia del franquismo. La derecha se ríe con esa sonrisa cínica del ministro de Educación: ellos van a lo suyo, a desmantelar lo público y favorecer los intereses privados y el dominio de la Iglesia, y en cualquier caso siempre tienen medios para costear estudios de élite y másteres a sus hijos. Es la clase trabajadora la que paga el precio de tantos años de despropósitos. De nuevo la ignorancia es el mayor obstáculo para salir de la pobreza. Quizás no falta mucho tiempo para que aparezcan de nuevo visionarios que vayan predicando por los barrios populares la utopía liberadora de la instrucción pública.

http://www.antoniomuñozmolina.es

http://elpais.com/cultura/2013/03/26/actualidad/1364312572_805278.html


Clase de Historia a pie de fosa

marzo 30, 2013

PARA VER EL VÍDEO PINCHAR SOBRE EL ENLACE (Hay que tener java instalado)

  • En el antiguo cementerio de San Rafael está la fosa más grande de España
  • Desde octubre de 2006, han levantado más de 2.400 cuerpos
  • “Los testimonios orales hablan de que les tiraban sin más”, dice un arqueólogo
  • “Esto no es lo que está en los libros”, decían unos chavales que visitaron las fosas

AMAYA GARCÍA | MÁLAGA

Actualizado lunes 15/12/2008 13:51 horas

No hay palabras para describir la estampa. Unos cuerpos encima de otros. Sin orden ni concierto. De la tapia al olvido. Un botón, una suela de zapato o una hebilla son los únicos detalles de lo que alguna vez representó una vida. “Los testimonios orales hablan de que les tiraban sin más. Cuando encontramos cierto orden es simplemente porque así aprovechaban más el espacio”, cuenta Andrés.

Es la novena fosa en la que trabaja en San Rafael y estar cara a cara con la historia no siempre es fácil. “Detrás de cada cuerpo sabes que hay una familia”. A pie de obra están siete técnicos desde el 16 de octubre de 2006 que empezaron las excavaciones. “Aquí tenemos contabilizados 4.371 fusilados, con nombres y apellidos. Y se sigue buscando información”. Es la fosa más grande de España. Hasta la fecha han levantado más de 2.400 cuerpos.

“Lo primero que se hace es analizar los rasgos”, cuenta Andrés, mientras a su espalda tres personas limpian con brochas algunos restos bajo la lona. “Vemos si es hombre o mujer. Con los datos que recabamos, las observaciones y los objetos encontrados rellenamos una ficha”. Tras esto se procede a levantar los cuerpos y se depositan cada uno en una caja. “Se sigue una metodología arqueológica”.

“Mira, esta persona tiene una bala en la rótula“, señala Andrés. “Gran parte de la munición era italiana, lo que confirma el papel de este país en la toma de Málaga”. Las tropas franquistas entraron en la ciudad andaluza el 8 de febrero de 1937.

Sólo queremos una sepultura digna

El cielo está encapotado y el barro tras las lluvias de los últimos días se va secando poco a poco. De la puerta del cementerio a la fosa del patio civil, “de diez metros de largo por tres de ancho”, se suceden los agujeros con enormes montones de tierra al lado. José Dorado, presidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Málaga, se conoce el lugar como la palma de su mano. “Estas personas murieron por defender una libertad y una democracia. Sólo queremos darles una sepultura digna”.

Y eso que las identificaciones se presentan “muy complicadas”, señala Andrés. El mal estado de los cuerpos, el hecho de que no todos los asesinados tengan familia directa, los estragos de la cal… “El ADN es una opción, pero hay que ser realista”. Pese a todo, las familias reclaman al Gobierno que agilice el decreto que deberá regular la identificación de los cadáveres.

Aún recuerda Pepe la última visita de unos chavales de 17 ó 18 años de un instituto de Alhaurín de la Torre. “Esto no es lo que está en los libros”, decían. “No es lo mismo que te cuente esto un profesor a verlo con tus propios ojos”. Y aquí las puertas están abiertas para todo el que quiera venir.

Al padre de José, 74 años, le fusilaron el 17 de marzo de 1937. Y por él empezó su batalla. Un día de difuntos, hace unos años, vino a poner flores a su madre y a su suegra. “Luego me acerqué a la zona donde sabía que estaba mi padre”. Sin embargo, se encontró la puerta del cementerio cerrada.

Allí le informaron de que los restos de las personas enterradas en nichos y tumbas en San Rafael se los habían llevado a otro cementerio. “Y los fusilados de las fosas, ¿qué pasa con ellos?”, constestó Pepe. Aquí comenzó su lucha. Hoy compartida con las 500 personas que forman el colectivo.

Reunión de familiares

Acudió al Ayuntamiento, habló con todos los grupos políticos, llamó a asociaciones de otras partes de España, dejó su teléfono en el cementerio para contactar con más familias que estuvieran en su situación… “Hasta di una rueda de prensa”. En 2003, todos estos esfuerzos dieron como resultado la asociación que hoy preside. “Nos reuníamos el primer jueves de cada mes”.

Desde entonces la cuestión ha avanzado mucho. Ya han firmado dos convenios -el tercero se cierra en unos días-, en los que el Ayuntamiento de Málaga, gobernado por el Partido Popular, la Junta de Andalucía (PSOE) y el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero han apoyado la causa. “Cada uno da 80.000 euros, menos el Gobierno que, en el último convenio, aportó 100.000”. Tienen claro que la ayuda es bienvenida tenga el color que tenga. “Hay que lograr que se anulen los juicios del franquismo”, afirma José, cuestión que se quedó fuera de la Ley de Memoria histórica.

Detrás de todo este capítulo de la historia, hay horas y horas de investigación en archivos y cárceles. A Francisco Espinosa, hijo de represaliado, se le debe buena parte de esa labor. “Ahora estamos indagando sobre las cajas que salieron de aquí para llenar los nichos del Valle de los Caídos en Madrid”. Saben que el 5 de marzo de 1959 se llevaron 34.

A unos metros de las casetas donde reposan miles de cuerpos, Rafa, voluntario de 52 años, sigue desenterrando la historia. “Aquí tiene que venir todo el mundo”. Confiesa que durante años ha sido “un desconocedor” de lo que fueron aquellos años de represión. Ha llevado a sus hijos a la fosa. “Es positivo que la gente conozca la verdadera Historia”.

http://www.elmundo.es/elmundo/2008/12/09/espana/1228810520.html


La memoria de la Guerra en un frasco

marzo 30, 2013

Vídeo y foto: Rodrigo Terrasa (pinchar en el enlace)

  • 72 años después de su fusilamiento identifican el cadáver de José Celda
  • Fue ejecutado tras la Guerra y enterrado en una fosa común en Paterna
  • Esta semana las pruebas de ADN confirmaron la identidad de cuatro cuerpos
  • Todos ellos escondían en el ataúd unas botellas con su nombre en el interior
  • La hija de Celda fue la última persona que logró ayudas para la exhumación

Rodrigo Terrasa | Valencia

Actualizado sábado 30/03/2013 05:05 horas

Celda era un hombre alto. Tan alto que el día que lo fusilaron las balas le atravesaron el pecho y no la cabeza como a sus compañeros de paredón. Celda medía 1.82 cuando España era más canija que nunca, tenía el pelo grueso como hilos de alpargata, y los ojos verdes como su hija pequeña. El día que lo mataron tenía 45 años y la guerra ya había acabado.

Celda era agricultor, afiliado a Izquierda Republicana, y lo detuvieron cuando volvía con su hija de segar arroz en Canals acusado de varios asesinatos cometidos en Massamagrell, a unos 100 kilómetros de distancia. Lo juzgaron en minutos, lo condenaron a pena de muerte, pasó 11 meses en prisión y fue fusilado junto a la tapia trasera del cementerio de Paterna, en Valencia, el 14 de septiembre de 1940. Cuando lo indultaron llevaba tres años muerto. Su cadáver, junto a los de sus compañeros de muro, quedó atrapado en una fosa común. 72 años largos. Hasta hoy.

En el hoyo donde a José Celda le dieron el tiro de gracia hay ahora ‘briks’ de leche, teles rotas y juguetes viejos. La explanada donde fusilaron a más de 2.000 personas a finales de los años 30 es ahora un descampado donde los vecinos de Paterna tiran la basura porque el alcalde cerró el ecoparque el año pasado. Los algarrobos de entonces son ahora pinos.

Dentro del cementerio, la fosa está destripada. Hay una bandera republicana descolorida anudada en una de las vallas que acotan el hoyo en el que el pasado mes de septiembre comenzó la exhumación de los restos de los ejecutados tras la Guerra Civil. Este martes sus familiares supieron seis meses después que las pruebas de ADN confirmaban la identidad de José Celda Beneyto, Ramón Gandia Belda y Francisco Fenollosa Soriano. También de Manuel Gimeno Ballester, cuyo cuerpo nadie ha reclamado hasta ahora.

La lucha de su hija

Josefa Celda es alta y tiene los ojos verdes como su padre. Tiene 81 años ahora y tenía 8 cuando detuvieron a su madre por coser ropa para los soldados del Frente y cuando mataron a su padre “por defender la democracia”. Su memoria es histórica: “Los juicios de entonces no eran juicios legales. A mi padre lo detuvieron y estuvo 11 meses con la pena de muerte. Tenía el pelo negro y en ocho días se le hizo blanco“.

‘La víspera de fusilarlo mi tía me pidió que no llorara delante de mi padre. Nunca más he podido volver a llorar’

Un día antes de que lo fusilaran, la hermana de su padre llevó a Josefa a la Cárcel Modelo de Valencia. “Muchas veces no me dejaban entrar, porque no tenía edad. Si el centinela era malo, me decía: ‘Esta niña, atrás’ y me tiraba al bancal y allí me quedaba llorando. Me ponían vestidos de más mayor y eso que yo era alta…”. Aquella víspera de septiembre del 40 le dejaron pasar. “Mi tía me dijo: ‘Vas a ver a tu padre por última vez, pero delante de él que no te caiga una lágrima’. Nada más entrar mi padre se coge a la reja y me dice: ‘Hija, con las ganas que tiene el padre de abrazarte y con las ganas se va a quedar…’. A mí se me cogió una cosa en la garganta al tragarme las lágrimas que nunca más he podido volver a llorar“.

El día que mataron a José Celda, su hermana y su sobrino, se subieron a una garrofera para ver cómo lo ejecutaban. “Si los pillan, los fusilan”, dice hoy Josefa. “Había una zanja muy honda con una escalera a cada lado, arriba del paredón había piedras donde ponían a los hombres, caían detrás, allí les daban el tiro de gracia y con las camionetas los cargaban como corderos, unos encima de otros, para tirarlos a las fosas”.

[foto de la noticia]

El forense: ‘Las viudas dejaron un mandato dentro de las botellas, ‘sacadlos de aquí’. Y eso hemos hecho’

La tía Pura esperó aquella tarde hasta que mataron a Celda. Luego buscó al enterrador. Se llamaba Leoncio Badía Navarro, era republicano y lo condenaron a ser sepulturero. Pura le dio cinco duros y le pidió que enterrara a su hermano lo más arriba posible como si pudiera imaginar entonces que su ubicación sería fundamental algún día. Leoncio le dejó además cortarle un mechón de pelo a Celda que 70 años después ha sido definitivo para cotejar su ADN. El enterrador arregló el cadáver y lo introdujo en un ataúd. Detrás de su cabeza escondió una pequeña botella y dentro un papel donde estaba escrito su nombre: “José Celda Beneyto, 14 de septiembre de 1940, Massamagrell”. Otros 11 cadáveres recuperados junto al de Celda también tenían su botella.

Manuel Polo Cerdà es médico especialista en Antropología Forense y miembro del equipo que llevó a cabo las exhumaciones en Paterna. Dicen que nunca encontraron unos cadáveres mejor presentados que los que dejó Leoncio. “Haber descubierto las botellas con sus nombres es uno de los puntos más importantes de este caso. Deja de relieve el mandato que doce viudas introdujeron en cada una de las botellas, un mandato destinado a las generaciones futuras. Dentro de su dolor había sitio para una esperanza: ‘Sacadlos de aquí’. Y eso hemos hecho hasta donde hemos podido”.

La hija de Celda conserva ahora la botella con el nombre de su padre, un mechón envuelto en papel de seda envejecido y una carta que su padre escribió en prisión y vivió escondida en la orilla de su pantalón. “Ocho días después de estar enterrado la encontró mi tía. Nos decía que lo mataban inocente, que fuéramos con la cara bien alta porque no había hecho mal a nadie y que no lo olvidáramos”.

Josefa Celda fue la última persona en toda España que consiguió una de las subvenciones económicas que otorgaba el Ministerio de la Presidencia para financiar las exhumaciones de acuerdo con la Ley de Memoria Histórica. A ella se la concedieron en noviembre de 2011, cuando el Gobierno de Zapatero estaba ya en funciones. Para ella, desde entonces, todo ha sido “un milagro”. En marzo de 2012, Rajoy cortó las ayudas como había prometido en campaña electoral: “Ni un euro público más para las fosas de la guerra”, anunció.

El próximo 13 de abril, se celebrará un homenaje a los fusilados en la que fue su localidad natal, Massamagrell, y el 14 de abril se volverán a enterrar en Paterna los restos de los ocho cuerpos que no han sido identificados. Los restos de José Celda descansarán con los de su esposa Manuela.

Su hija ha cumplido: “Para mí esto no es una represalia. Lo de mi padre sí que fue una represalia porque mi padre no muere en la Guerra, murió cuando ya había acabado. Nosotros no queremos venganza, no queremos nada. Sólo queremos llevar a mi padre al lado de mi madre y cuando queramos, llevarle un ramo de flores. No pedimos otra cosa, darle una sepultura digna. Él nos dijo que no le olvidáramos y si está en algún sitio viéndome, se dará cuenta de que su hija no lo ha olvidado”.

http://www.elmundo.es/elmundo/2013/03/29/valencia/1364558635.html

 


La Guerra Civil del fotógrafo anónimo

marzo 29, 2013

Recobradas cientos de imágenes sin autor de la vida cotidiana en el conflicto

Un comisario político se dirige a soldados que ayudan a segar.

Era un lote ciertamente intrigante el ofrecido por Soler y Llach en Barcelona en julio de 2010: un archivo con 1.400 negativos, la mayoría imágenes de la Guerra Civil realizadas por un fotógrafo anónimo. Habían sido recuperadas en el sur de Francia. Desfiles de milicianos republicanos en diferentes localidades del frente de Aragón, campos de instrucción del Ejército Popular, pase de revista de las tropas, vida cotidiana de los soldados… Comiendo, descansando en las trincheras o interrogando a prisioneros, efectos de las bombas, fuego cruzado en el río Segre, tanques en acción… Las imágenes inéditas ofrecían también un inigualable pasaporte a la vida cotidiana en Barcelona: competiciones deportivas o grupos de bañistas en Sitges, Castelldefels o Badalona, instantáneas de las elecciones de 1931 y de los hechos de la Revolución de Octubre de 1934. Todo ello identificado y conservado en tres pequeñas cajas, una de madera y dos de latón.

El lote, que partía con un precio de 25.000 euros, quedó sin postor. No se volvió a saber más de las fotografías. Hasta ayer. La Comisión de la Dignidad, asociación que ha litigado por el regreso a Cataluña de los llamados papeles de Salamanca, explicó que los había adquirido hace 15 días por 7.500 euros, en una subasta por Internet.

La historia pareció entonces repetirse. Según Josep Cruanyes, portavoz de la entidad, los negativos pertenecieron a un fotógrafo que estuvo movilizado en la 30ª División del ejército popular que había integrado la columna Macià-Companys. Se los llevó en su exilio a Francia, como hizo Agustí Centelles, el fotógrafo más famoso de la contienda española. A diferencia de Centelles, este autor desconocido no los volvió a recuperar jamás. “Los hemos comprado a un intermediario de Barcelona, pero los ha vendido un militar retirado de Perpiñán, de unos 80 años, hijo de otro militar exiliado que estuvo en campos de refugiados franceses”, explicó Cruanyes. Defendió que las fotografías son “más ricas que las de los corresponsales de guerra que visitaban el frente de forma esporádica”.

Se ha podido comprobar que el fotógrafo trabajó con dos cámaras, una Leica y otra con negativos de 3×4 centímetros. “Eso denota que era un profesional”. En los negativos, muchos de ellos conservados ya recortados y otros como parte de su rollo original, se pueden leer los nombres de localidades como Grañén y Berdegal, en Huesca, barranco de Badaüll, en Llimiana, Montgai, Baldomà, Linyola o Sanahuja, en Lleida, o Martín del Río, en Teruel, y otros escenarios del frente de Aragón y del Segre. También los de mandos como Víctor Torres, comisario de la 146ª Brigada Mixta, el comisario de división Jaume Girbau o el teniente coronel Felipe Galán, jefe del XI Cuerpo del Ejército.

Imágenes positivadas y las cajas con los negativos. / J. Á. MONTAÑÉS

La Generalitat no las quiso por considerar que su calidad no era comparable con la de otros fotoperiodistas. La compra se ha realizado con aportaciones de 53 personas. Entre todos han reunido 10.000 euros, el dinero necesario para su compra y estudio, tarea que realizará la asociación Fotoconnexió, asesorada por técnicos del Arxiu Nacional de Catalunya (ANC). El resto será para exponerlas y editar un libro. En 2014, el fondo se entregará al ANC.

Cruanyes se aventura a lanzar un nombre: el del fotógrafo Andreu Puig Farran, fallecido en 1982. “La historia de este fotógrafo coincide con la de estas imágenes, ya que Puig estuvo en el frente y acabó en el exilio llevándose su archivo… que no recuperó jamás”. Ahora comienza el estudio del fondo y es pronto para conclusiones. En varias de las fotografías aparece una mujer. En uno de los negativos se puede leer su nombre: Maria Fabregat. En otra, esta joven, de amplia sonrisa, aparece junto a un sargento republicano, el mismo que aparece en otra imagen, apoyado en el quicio de una puerta. Quizá, solo quizá, el militar es el autor de todas estas misteriosas fotografías.

http://cultura.elpais.com/cultura/2013/03/27/actualidad/1364413062_160391.html


Diez falsos mitos del franquismo y de la derecha

marzo 24, 2013

La obra ‘Los mitos del 18 de julio’ repasa las leyendas sobre la República y la Guerra Civil construidas ya en la misma contienda por los golpistas y rejuvenecidas en democracia por sus herederos naturales que culminaron en el Diccionario Biográfico de la Real Academia de Historia.

ALEJANDRO TORRÚS Madrid 23/03/2013

Francisco Franco, dictador de España entre 1939 y 1975

Francisco Franco, dictador de España entre 1939 y 1975AFP

Llegó la hora de la respuesta, de “dejar las cosas claras respecto al origen inmediato de la guerra civil” y contrarrestar el revisionismo de derechas que descalifica la República para legitimar la rebelión de militar de 1936. Todo comenzó en la primavera de 2011 cuando la Real Academia de Historia (RAH) sorprendió con la publicación de los primeros volúmenes del Diccionario Biográfico Español. Los mitos y leyendas construidos durante los años posteriores a la Guerra Civil por los golpistas y rejuvenecidos por parte de la derecha española durante la democracia se disfrazaron de verdad absoluta bajo el manto de la RAH a cargo de los Presupuestos Generales del Estado (6,4 millones de euros). Más que un diccionario, la obra pareció una burla de proporciones históricas.

En tal diccionario nunca se definió a Franco como un dictador y sí como un “valeroso militar” y el franquismo fue calificado de “autoritario, pero no totalitario”. El golpe de Estado del 18 de julio fue denominado “alzamiento” y la Guerra Civil fue sustituida a menudo por otros términos como“cruzada” o “guerra de liberación”. Pero el revisionismo fue aun más lejos. A la salvaje represión ocurrida en Badajoz tras ser conquistada por los franquistas se la denominó “normalizar la vida ciudadana”. En definitiva, todo un panfleto digno de ser firmado por el mismísimo Fraga durante sus años como ministro de Información.

La obra surge como respuesta al Diccionario Biográfico Español de la RAHLa historiografía española, agraviada ante el despropósito financiado por el erario público, se puso desde el primer momento manos a la obra para desmontar las afirmaciones y falacias que el diccionario vierte. En abril vio la luz En el combate por la historia (Editorial Pasado y presente) y esta semana ha llegado a las librerías Los mitos del 18 de julio(Crítica), “uno de los mayores y más completos esfuerzos dedemolición de ciertas interpretaciones sobre el golpe, y la guerra civil que sobrevino a continuación”, según escribe en el prólogo Francisco Sánchez Pérez, coordinador de la obra, en la que también participan los historiadores Fernando Puell de la Villa, Julio Aróstegui, Eduardo González Calleja, Hilari Raguer, Xosé M. Núñez Seixas, Fernando Hernández Sánchez y José Luis Ledesma.

La obra trata de sintetizar y esclarecer las razones que propiciaron que el golpe de Estado se produjera exactamente el 18 de julio, el papel que desarrollaron en la sublevación el cuerpo civil y militar, la idea revolucionaria de las izquierdas y la contrarrevolucionaria de las derechas, el peso de la defensa del catolicismo y de la nación entre los sublevados, la presunta amenaza comunista y la realidad de la España de 1936. En definitiva, un libro que planta batalla al revisionismo de derechas que descalifica la República para legitimar la rebelión militar.

A modo de decálogo pueden enumerarse una lista de diez falsos mitos creados por el franquismo y sus herederos ideológicos con el propósito de justificar el golpe de Estado militar.

1. La II República no fue un desastre. “La República no fue un fracaso que conducía inexorablemente a una guerra” sino que fue “destruida por un golpe militar” que, al contar con la connivencia de un país extranjero y no triunfar en buena parte del país y en la capital, se encaminó automáticamente a la guerra civil. La República fue una democracia de entreguerras de nueva creación y como otras muchos democracias europeas de Europa tuvo que lidiar por un lado con la derecha autoritaria, fascinada por la experiencia fascista, y con la izquierda obrera que consideraba, de manera habitual, que la democracia era incompatible con el capitalismo.

Durante los años de dictadura franquista, el régimen justificó el golpe de Estado por “el peligro comunista”. Sin embargo, las justificaciones conservadores han ido evolucionando de manera que es cada vez más habitual oír a los políticos de derechas nombrar el supuesto fracaso de la República como causa directa y sustancial de la guerra y nunca culpar de la misma el golpe de Estado militar que degeneró en una guerra civil.

Las justificaciones de la guerra civil de la derecha ya no son los rojos y marxistas sino los mismos políticos republicanosComo ejemplo sirve la entrevista que Manuel Fraga concedió aEl País en 2007 en la que aseguró: “Pero los muertos amontonados son de una guerra civil en la que toda responsabilidad, toda, fue de los políticos de la II República. ¡Toda!”. En esta misma línea se manifestó Esperanza Aguirre en un artículo publicado recientemente en ABC en el que afirmó: “La “II República fue un auténtico desastre para España y los españoles (…). Muchos políticos republicanos utilizaron el régimen recién nacido para intentar imponer sus proyectos y sus ideas -en algunos casos, absolutamente totalitarias- a los demás, y que faltó generosidad y patriotismo”.

Las justificaciones de la guerra civil de la derecha ya no son los rojos y marxistas sino los mismos políticos republicanos y su escasa habilidad y operatividad.

2. El asesinato de Calvo Sotelo no precipitó nada. El hecho de que el golpe de Estado se produjera el 18 de julio no tiene nada que ver con el asesinato de Calvo Sotelo, que se produjo el día 13 de julio de 1936 y conocido el día 14. Su muerte, señala la obra “no precipitó nada” y “no tiene nada que ver”.

De hecho, hubo un proyecto de atentado terrorista contra la vida de Azaña, como respuesta al asesinato de Calvo Sotelo, que fue abortado por los militares golpistas que se encontraban en la capital. “Prohibido terminantemente. Todo está preparado en Madrid y eso podría echarlo a perder”, le dijo el coronel Ortiz de Zárate a Eusebio Vegas Latapié, cabecilla del proyecto.

3. La fecha del golpe dependía del apoyo fascista. La fecha de inicio del golpe está ligada a lapromesa de intervención de la Italia fascista de Mussolini, con la que los monárquicos, liderados por Calvo Sotelo, suscribieron el día 1 de julio un acuerdo para la compra de una “espectacular cantidad de material bélico de primer nivel”. Estos contratos de venta de armas y promesa de intervención fueron firmados en Roma por Pedro Sainz Rodríguez con el apoyo personal de Antonio Goicoechea y “el más que probable conocimiento de Calvo Sotelo”.

De hecho, la obra reproduce tales contratos, conseguidos por el historiador Ángel Viñas, que hasta ahora estaban inéditos, a pesar de encontrarse en archivos españoles, “quizá negligentemente olvidados o convenientemente evitados”, explica el coordinador Francisco Sánchez.

4. No existen las dos Españas destinadas a enfrentarse. El hecho de que la ejecución del golpe de Estado dependiera de la llegada del armamento italiano permite al historiador Ángel Viñas desmontar otro mito repetido cientos de veces: la guerra civil no se produjo simplemente por cuestiones internas sino que contó con la connivencia de la Italia fascista, sin la cual “aquel golpe medio conseguido, medio fracasado” no se hubiese transformado en una guerra civil.

Sin la ayuda italiana la intentona golpista no habría tenido éxito

La participación italiana no se produce, por tanto, una vez iniciada la contienda sino que su apoyo previo al golpe fue fundamental para las esperanzas golpistas. Los contratos conseguidos por Viñas muestran como Italia facilitó a España “más de 40 aviones, miles de bombas, gasolina etilada, ametralladoras y proyectiles” sin los cuales los militares sublevados no hubieran podido iniciar una guerra civil.

“Esta tesis desbarata completamente la idea apocalíptica que ha acompañado durante décadas, y que creó cuerpo historiográfico, de las dos Españas destinadas a enfrentarse, del guerracivilismo como una realidad endémica del país y en particular de que hubiese una guerra civil no declarada dentro de la sociedad española en los años treinta”, escribe Sánchez.

5. Los civiles monárquicos jugaron un papel crucial. El golpe del 18 de julio no solo fue obras de militares sino también de civiles, en particular de los monárquicos de Calvo Sotelo, que tuvieron un papel sustancial para que el golpe triunfase, y no meramente de apoyo. “Sin la trama civil interna, en una palabra, los militares golpistas quizá no hubiera tenido existo”, escribe Viñas.

La importancia de los civiles radica en tres aspectos. En primer lugar, sin el apoyo del partido alfonsino, Renovación Española liderado por Calvo Sotelo, los golpistas probablemente nunca hubieran conseguido el apoyo armamentístico de la Italia fascista. En segundo lugar, la trama civil, según argumenta Viñas, fue fundamental para la preparación de la sublevación de Franco en los términos exactos que este había diseñado para Canarias.

En tercer y último lugar, la trama civil fue esencial para crear las condiciones necesarias y suficientes para que pudiera florecer el movimiento insurrecional. La responsabilidad, en este caso, recaía en políticos y grupos de acción directa que debían conseguir “la deshumanización del adversario político”, “la provocación sistemática de la izquierda” y el estímulo y excitación de los propios partidarios”.

6. La defensa de la Iglesia y del catolicismo no existió en el diseño y ejecución del golpe. Entre las motivaciones alegadas por los militares en sus bandos de guerra iniciales de julio de 1936 (incluido el del propio Franco) no se cita ni una sola vez la recurrente “persecución religiosa” ni tampoco hay clérigos entre los conspiradores. “Nadie se creía en julio de 1936 que los militares rebeldes comenzasen semejantes fusilamientos masivos en defensa de la religión”, opina Sánchez.

La propaganda religiosa no empezó hasta septiembre de 1936No fue hasta bastantes días después cuando la propaganda de los rebeldes utiliza la defensa de la religión para justificar la guerra civil. Otra cosa es la postura de la mayoría de los obispos, que apoyaron el golpe casi de inmediato, ofreciendo un respaldo ideológico formidable motivados, en su mayoría, por la defensa de sus privilegios casi feudales. Los obispos españoles fueron los encargados de bautizar a la guerra como cruzada, pero cabe recordar que ningún papa utilizado el término cruzada para referirse a la guerra civil.

Mucho más que la religión, la justificación invocada por los golpistas era la amenaza de la revolución comunista y la de defensa de la nación española frente a los separatismos. La defensa de la religión no se sitúa en el mismo escalón que la defensa de la patria hasta el 8 de septiembre cuando fue publicado en el Boletín Oficial de la Junta de Defensa de Burgos.

7. No había ninguna revolución comunista en marcha. Durante 39 años de dictadura franquista, el régimen señaló repetidamente que la sublevación militar fue la respuesta aun inminente levantamiento comunista. El anticomunismo sirvió a Franco para legitimar la insurrección contra el gobierno legítimo, presentándola como una contrarrevolución preventiva.

Basta para desmentir estas teorías conspiratorias la propia declaración del entonces embajador estadounidense, Claude Bowers, que recoge la obra: “A aquellos que fuera de España después tuvieron que escuchar con machacona insistencia la calumnia fascista de que la rebelión era para impedir una revolución comunista, puede sorprenderles saber que durante tres años y medio nuca oí semejante sugestión de nadie, mientras, por el contrario, todos hablaban confidencialmente de un golpe de Estado militar”.

Los motivos que llevaron a la sublevación a los militares fue frenar en seco las reformas progresistas, y democráticas, diseñadas en el primer bienio de la II República. Es decir, la reforma agraria, los estatutos de autonomía y la reforma militar.  De hecho, a pesar de la existencia de muchos discursos revolucionarios en la España de los 30, no solo obreros sino también burgueses, ninguna organización republicana u obrera se puso manos a la obra para subvertir el orden constitucional en la primavera de 1936.

El número de empresarios y propietarios que fueron asesinados en los meses anteriores al 18 de julio es ínfimo

8. El golpe de Estado militar sí que prevé un plan de conquista del poder y de la guerra. Las derechas contrarrevolucionarias o antiliberales y ciertos sectores militares sí se pusieron manos a la obra para subvertir el orden constitucional y recabaron con éxito la intervención internacional de la Italia fascista antes del golpe, es decir,hicieron todo aquello de lo que acusaban falsamente a la izquierda republicana y obrera. Prueba de ellos son los contratos anteriormente mencionados; los planes de Mola que hacían referencia a una sublevación “sangrienta” que debía llevar a las tropas desde el extrarradio de la península a Madrid, ya que como predijo el propio militar: el golpe fracasaría en Madrid y Barcelona.

9. En la primavera de 1936 no existía el terror rojo. “No había ninguna dinámica de exterminio ni liquidación de los enemigos de clase que pudiera continuarse después del 18 de julio, es decir,no se asesinaba a las gentes de orden”. Para demostrar esta afirmación y desmontar el mito del terror rojo en la primavera del ’36, el coordinador de la obra Francisco Sánchez recurre a los datos. El número de empresarios y propietarios que fueron asesinados en los meses anteriores al 18 de julio es ínfimo y el de religiosos inexistente. “Por lo que sabemos murieron más empresarios entre 1919 y 1923 en toda España que en la primavera de 1936”, asegura Sánchez, quien añade que en 1923 fue asesinado un arzobispo y un cardenal (Soldevila). “Lo que no ocurrió en toda la República”, sentencia.

10. La URSS o la Komintern no planeaban ninguna intervención en España. La Unión Soviética, en contacto directo con el PCE, no tenía prevista una intervención revolucionaria en España. De hecho, en ningún lugar de Europa entre 1918 y 1939 triunfó ninguna revolución obrerani hubo ninguna “expansión comunista”, pues el comunismo “no pudo o no supo salir de la URSS”.

Las pruebas que en este sentido ofrecieron los conspiradores fueron una serie de documentos cuya autoría se desconoce a “ciencia cierta”, pero que “diversos indicios permiten endosárselas al propio Mola”. Estos documentos venían a señalar el inicio de una revolución soviética en el verano del ’36.  No obstante, una vez iniciada la guerra, esos documentos que habían sido el hazmerreír de muchos cuando se hicieron públicos, se transformaron en una de las principales herramientas propagandísticas del bando franquista. “Y sorprendentemente, todavía hoy continúan siendo esgrimidos por algunos para justificar la rebelión militar”, sentencia Sánchez.

http://www.publico.es/452585/diez-falsos-mitos-del-franquismo-y-de-la-derecha


El ‘cura verdugo’ del penal de Ocaña

marzo 24, 2013

Entre 1939 y 1959, 1.300 presos políticos fueron asesinados en Ocaña. El capellán de la prisión era el encargado de dar el tiro de gracia.

ALEJANDRO TORRÚS Madrid 24/03/2013

Grupo de presos dentro de la carcel de Ocaña

Grupo de presos dentro de la carcel de OcañaCEDIDA POR AFECO

“La luna lo veía y se tapaba / por no fijar su mirada / en el libro, en la cruz / y en la Star ya descargada. / Más negro que la noche / menos negro que su alma / cura verdugo de Ocaña”.

Estos versos anónimo escritos por presos republicanos de la cárcel de Ocaña en 1941 bajo la supervisión de Miguel Hernández, según relató el militante comunista Miguel Nuñez en sus memorias, es el único documento escrito que da fe de los crímenes cometidos por “el cura verdugo de Ocaña”, tal y como los reos le bautizaron. Se trataba del capellán del penal de esta localidad toledana, también conocido entre los familiares de los reclusos como el “cura asesino”. Un religioso entre cuyas funciones se encontraba dar el tiro de gracia a los republicanos condenados a muerte.

“Todos sabíamos que era el cura. Participaba en las palizas y después gustaba de coger su pistola y dar el último disparo. Pero poco sabíamos de él. No se dejaba ver por el pueblo y un buen día desapareció de la prisión. Ni siquiera recuerdo su nombre”, cuenta a Público Teófilo Fernández, de 75 años. Su abuelo, de quien heredó el nombre, fue fusilado el 8 de julio de 1939 por “el gran delito de pertenecer a Juventudes Comunistas”.

En la memoria de este hombre, sin embargo, sí ha quedado marcada una imagen: la de decenas de presos caminando desde el penal hasta el cementerio en mitad de la noche. En una larga y profusa fila. Presos cabizbajos seguidos de una camioneta militar. Los registros dan fe de que una noche llegaron a ser 57 los fusilados. “A veces, cuando eran pocos, iban todos en la camioneta”, recuerda. Después llegaba el silencio más absoluto y, por último, el ruido de una ametralladora que los verdugos apoyaban sobre un montón de piedras.

Los registros recogen hasta 57 fusilamientos en una nocheTambién recuerda Teófilo las mañanas en las que acompañaba a su madre al cementerio para poner flores a la fosa común donde descansan los restos de su padre. Las tres fosas del pequeño cementerio permanecieron abiertas hasta 1945 y él, siendo un niño de 5 años, podía ver los cuerpos de los fusilados comidos por la cal. Entre ellos, el de su progenitor

Otros días, llegar hasta la fosa se hacía imposible. “Muchas veces tuvimos que salir corriendo y escondernos en cualquier lugar cuando íbamos al cementerio. Las familias de derechas nos señalaban, nos insultaban y temíamos que nos mataran”, señala este hombre. El miedo no es de extrañar. Además de su abuelo, murieron otros tres familiares fusilados en el penal.

1.300 fusilados

Sólo en Ocaña, un pueblo de apenas 11.000 habitantes de la provincia de Toledo, se registraron entre 1939 y 1959, fecha del último fusilamiento, 1.300 víctimas de la represión franquista. En su pequeño cementerio se concentran tres fosas comunes. La mayoría murieron fusilados, pero un gran número de ellos lo hicieron enfermos dentro de la prisión. La Asociación de Familiares de Ejecutados en la Cárcel de Ocaña, tras examinar los registros del penal, señala que en invierno la lista de fallecidos aumentaba considerablemente debido a las penosas condiciones de vida a las que estaban sometidos los presos. En muchos casos los verdugos ni siquiera necesitaban balas para cometer sus crímenes.

“Hemos encontrado varias partidas de defunción de bebés, que morían en la cárcel. Era habitual que las presas tuvieran allí a sus hijos. De hecho, conozco un caso escalofriante”, narra Carmen Díaz, vicepresidenta de la asociación. “Una presa fue condenada a muerte pero tenía un bebé en edad de lactancia. Las monjas permitieron que la presa continuara con vida hasta que el bebé cumplió dos años. Entonces, se lo quitaron de los brazos y la fusilaron. El bebe fue abandonado entre los matojos, aunque me consta que logró sobrevivir”, cuenta esta mujer, cuya historia familiar no es menos  trágica.

“En el penal de Ocaña conocí lo más duro para un condenado a muerte: la soledad”, detalla Marcos Ana

Su abuelo murió en la prisión tras ser juzgado tres veces:una para condenarle a muerte, otra para conmutarle la pena por 30 años de prisión y, finalmente, una última ocasión, en la propia cárcel, para condenarlo de nuevo a muerte. La sentencia fue ejecutada inmediatamente sin avisar a los familiares. “Sospechamos que el último juicio fue un fraude ya que no aparece en ningún registro. Simplemente, querían verlo muerto”, cuenta a Público Carmen.

Marcos Ana y Hernández

La cárcel de Ocaña ha pasado a la historia como uno de los símbolos de la represión franquista. Tanto por el alto número de fusilados como por el nombre de los presos que albergó. Entre sus barrotes estuvieron Miguel Hernández y el poeta Marcos Ana en el año 1940-41, el primero, y a partir de 1944, el segundo. A pesar de la breve estancia de Hernández en la prisión, su figura se ha transmitido en la historia oral de los familiares de las víctimas.

“Siempre se ha contado que Miguel Hernández enseñaba a leer y a escribir a los presos republicanos y que, a escondidas de los guardias, organizaba clases de poesía. El poema de El cura verdugo surgió de esas clases”, asegura Julián Ramos, cuyo abuelo fue fusilado en el cementerio de Ocaña por ser el alcalde socialista de San Bartolomé de las Abiertas (Toledo).

La versión de Julián del poema fue corroborada por el militante comunista Miguel Nuñez, fallecido en 2008, quien estuvo preso en el mismo municipio en aquellos años y relató este episodio en sus memorias. No obstante, este diario no ha podido corroborar la autoría del poema tras consultar biógrafos y expertos de la vida y obra de Hernández.

Marcos Ana, el reo político que pasó más tiempo en las cárceles franquistas (23 años), describió para el documental ‘Memoria Viva’ las condiciones de vida del penal de Ocaña, donde estuvo preso hasta 1946.

“En el penal de Ocaña conocí lo más duro para un condenado a muerte: la soledad. Me llevaron a una pequeña celda, de unos dos metros de largo y tan estrecha que con los brazos en cruz tocaba las paredes. Una puerta de hierro, un retrete en un rincón, un colchón de esparto y un pequeño y alto tragaluz enrejado iban a formar mi nuevo universo. Nos dejaban salir al patio dos veces al día, una hora por la mañana y otra por la tarde”, detalla el poeta, que añade que el momento más triste del día era el atardecer, cuando se despedían unos de otros “sin saber si aquél sería el último abrazo”.

Poema íntegro

Muy de mañana, aún de noche,
Antes de tocar diana,
Como presagio funesto
Cruzó el patio la sotana.
¡Más negro, más, que la noche
Menos negro que su alma
El cura verdugo de Ocaña!

Llegó al pabellón de celdas,Allí oímos sus pisadas
Y los cerrojos lanzaron
Agudos gritos de alarma.
“¡Valor, hijos míos,
que así Dios lo manda!”
Cobarde y cínico al tiempo
Tras los civiles se guarda,
¡Más negro, más, que la noche
Menos negro que su alma
El cura verdugo de Ocaña!

Los civiles temblorososLes ataron por la espalda
Para no ver aquellos ojos
Que mordían, que abrasaban.
Camino de Yepes van,
Gigantes de un pueblo heroico,
Camino de Yepes van.
Su vida ofrendan a España,
Una canción en los labios
Con la que besan la Patria.
El cura marcha detrás,
Ensuciando la mañana.
¡Más negro, más, que la noche
Menos negro que su alma
El cura verdugo de Ocaña!

Diecisiete disparosTaladraron la mañana
Y fueron en nuestros pechos
Otras tantas puñaladas.
Los pájaros lugareños
Que sus plumas alisaban,
Se escondieron en los nidos
Suspendiendo su alborada.
La Luna lo veía y se tapaba
Por no fijar su mirada
En el libro, en la cruz
Y en la “star” ya descargada.
¡Más negro, más, que la noche
Menos negro que su alma
El cura verdugo de Ocaña!

http://www.publico.es/452554/el-cura-verdugo-del-penal-de-ocana


El PP propone completar el texto del Mur de la Memòria del cementerio

marzo 23, 2013

El gobierno municipal de Cort intenta llegar a un acuerdo con la oposición

A. Mateos | Palma | 20/03/2013

El grupo municipal del PP propondrá al PSOE y a Més per Palma consensuar un texto que complemente el Mur de la Memòria que se instaló la pasada legislatura en el cementerio, en honor a las víctimas de la Guerra Civil.

El teniente de alcalde de Cultura, Fernando Gilet, explica que han desistido de la idea inicial de realizar un nuevo Mur de la Memòria consensuado ante las críticas que han recibido por parte de la oposición y de Memòria de Mallorca. Además, tras publicar este periódico las intenciones del gobierno municipal, familiares de las víctimas pidieron que se quitasen sus nombres si no estaban los textos de Llorenç y Margalida Capellà.

Gilet argumenta que el objetivo del gobierno de Mateo Isern es alcanzar un acuerdo en este asunto y asegura que harán todo lo posible para lograrlo. Por ello, sostiene que no tienen ninguna idea preconcebida del texto que se debe añadir al ya existente de Llorenç Capellà; texto hacia el que expresa su respeto. No obstante, recuerda que el gobierno de Aina Calvo decidió poner el Mur de la Memòria en el cementerio de Palma sin haberlo consensuado con el PP, que entonces estaba en la oposición y tenía más votos que el equipo de gobierno.

Gilet considera necesario que haya un lugar para recordar a las víctimas de la Guerra Civil, pero entiende que es necesario que esté consensuado entre todas las fuerzas políticas y que sea aprobado por el pleno del Ajuntament de Palma. Además, añade que se intentará consensuar con la sociedad civil y con asociaciones como Memòria de Mallorca.

El titular de Cultura reitera que el objetivo del gobierno municipal es que el Mur de la Memòria se pueda incluir en el recorrido institucional que realizan las autoridades por el cementerio de Palma el día de Tots Sants. Como se recordará, el año pasado el alcalde se negó a ir cuando una ciudadana se lo pidió.

PALMA. CEMENTERIOS.  MUR DE LA MEMORIA  HISTORICA EN EL CEMENTERIO DE PALMA.¶

http://ultimahora.es/mallorca/noticia/noticias/local/propone-completar-texto-del-mur-memoria-del-cementerio.html