Más de 12.000 represaliados figuran en la web de la memoria histórica de Alicante

diciembre 16, 2012

Francisco Sevillano, Francisco  Moreno y Glicerio Sánchez

La recién inaugurada web “La memoria recuperada: represaliados del franquismo en la provincia de Alicante” recoge más de 12.000 víctimas de la dictadura.

LCV. Alicante / 14 de diciembre de 2012

Así lo detallaron Glicerio Sánchez, catedrático de Humanidades Contemporáneas, Francisco Sevillano, responsable del proyecto y Francisco Moreno, miembro de la Comisión Cívica, durante la presentación del nuevo portal celebrada anoche en la Sede de Alicante.

Un proyecto que como el catedrático señaló “supone un gran fondo documental tanto para investigadores e historiadores, como para estudiantes y sociedad en general”. Una base abierta que poco a poco irá actualizando e incluyendo muchos más datos de todos esos represaliados
que, en el ámbito de la provincia, fueron castigados por su colaboración, pertenencia o relación con partidos políticos, sindicatos, minorías étnicas, sociedades secretas, logias masónicas y grupos de resistencia, así como por el ejercicio de conductas vinculadas con opciones culturales, lingüísticas o de orientación sexual.

Entre los contenidos de “La Memoria Recuperada” se encuentran detallados cada caso con nombre y apellidos, expedientes judiciales, sentencias, de que fuente procede la información – ya que se han revisado informes y documentos de la guardia civil, militares y ayuntamientos, entre otros, pertenecientes de distintos archivos históricos-, así como biografías y fotografías de los personajes más destacados. Cabe señalar que el mayor número de represaliados eran de entre 30 a 39 años, agricultores y jornaleros, que fueron sentenciados a inhabilitación, en un 35% de los casos, prisión en un 25% y a muerte en un 18%, entre otras.

Durante la presentación Sevillano fijó que se pretende ampliar la documentación hasta las 20.000 víctimas estimadas. Por su parte, Moreno insistió “en que esta web es solo una parte de la deuda moral con las personas que lucharon por la libertad”.

http://www.lacronicavirtual.com/index.php/alicante/1688-mas-de-12-000-represaliados-figuran-en-la-web-de-la-memoria-historica-de-alicante


El último fondo fotográfico de Centelles llegará hoy a Salamanca…

diciembre 17, 2011

El archivo publicitario e industrial del fotógrafo catalán está formado por un conjunto de 7.000 negativos cedidos por sus herederos.

El Centro Documental de la Memoria Histórica (CDMH) con sede en Salamanca recibirá hoy el último fondo de fotografía publicitaria e industrial de Agustí Centelles, que completará al adquirido por el Ministerio de Cultura en 2009 y que consta de más de 10.000 instantáneas.

El archivo de fotografía publicitaria e industrial de Agustí Centelles está formado por un conjunto de 7.000 negativos cedidos por sus herederos, Sergi y Octavi Centelles, en régimen de dación al Ministerio de Cultura para su custodia de manera única, permanente e indivisible en el CDMH.

El fondo “Centelles Publicitario”, según han informado hoy fuentes del Ministerio de Cultura, contiene el trabajo desarrollado a partir de 1947 y hasta la década de los ochenta del siglo XX en el campo de la imagen industrial y publicitaria.

Centelles (Valencia, 1909-Barcelona, 1985), tras ocho años de exilio en Francia, fue juzgado e inhabilitado como fotoreportero, y a su regreso a España y aunque no pudo volver a ejercer el fotoperiodismo, trabajó para agencias de publicidad y empresas.

Desarrolló también una importante faceta como retratista, plasmando a Salvador Dalí, al tenor Hipólito Lázaro, al ciclista Federico Martín Bahamontes, al primer ganador del Tour de Francia, Louison Bobet, al torero mexicano Carlos Arruza o a Xavier Cugat, uno de los grandes difusoresde la música cubana.

Una de las imágenes que se ha entregado al ministerio de Cultura.- AGUSTÍ CENTELLES. Imagen de ABC.es


Nace el Archivo General e Histórico de Defensa, que será de titularidad estatal y carácter nacional…

noviembre 20, 2011

MADRID, 18 Nov. (EUROPA PRESS) –

 

   El Consejo de Ministros ha aprobado hoy un Real Decreto por el que se crea el Archivo General e Histórico de Defensa, de titularidad estatal y carácter nacional, que tendrá su sede en Madrid y está llamado a ser uno de los principales referentes del Sistema Archivístico de la Defensa.

http://www.europapress.es/nacional/noticia-nace-archivo-general-historico-defensa-sera-titularidad-estatal-caracter-nacional-20111118172150.html

 

   Los fondos custodiados en el Archivo General e Histórico de Defensa procederán del propio Órgano Central del Ministerio, de sus organismos autónomos y periféricos, así como de otros órganos que gestionan los Cuerpos Comunes de las Fuerzas Armadas.

 

   Igualmente, custodiará los fondos procedentes de cualquier otro organismo dependiente del Ministerio de Defensa no integrado en los Subsistemas Archivísticos del Ejército de Tierra, la Armada o el Ejército del Aire; y podrá también aceptar la incorporación de fondos documentales procedentes de otros organismos públicos, o de personas físicas o jurídicas de carácter privado, vinculados a la Defensa o a las Fuerzas Armadas.

 

   El Ministerio de Defensa tiene a su cargo el mayor volumen de patrimonio documental del Estado después del Ministerio de Cultura, con extensos y  valiosos fondos que se custodian en los archivos históricos e intermedios militares. En 1977, con la desaparición de los antiguos Ministerios del Ejército, de la Marina y del Aire, y la creación de un único Ministerio de Defensa, éste asumió la responsabilidad de la custodia y control de todo el patrimonio documental producido por las Fuerzas Armadas.

 

   En la actualidad, el Ministerio de Defensa gestiona un total de ocho archivos históricos de carácter nacional (Archivos Generales Militares de Segovia, Madrid, Guadalajara y Ávila; Archivo Cartográfico y de Estudios Geográficos del Centro Geográfico del Ejército; Archivo General de la Marina ‘Álvaro de Bazán’; Archivo del Museo Naval, y Archivo Histórico del Ejército del Aire), a los que viene a sumarse el Archivo General e Histórico de Defensa.

 

   Defensa también gestiona 17 archivos intermedios, correspondientes a los de los tres Cuarteles Generales (Tierra, Armada y Aire) y a los de las antiguas circunscripciones territoriales de los Ejércitos. Al grupo de archivos históricos cabría añadir también, aunque no tengan carácter de archivos nacionales, los archivos históricos de dos establecimientos científicos de la Armada, el Real Instituto y Observatorio de la Armada y el Instituto Hidrográfico de la Marina.

 

   La creación del Archivo General e Histórico de Defensa se enmarca en las diversas actuaciones que viene realizando el Ministerio de Defensa durante los  últimos años para la mejor conservación y difusión de la documentación bajo su custodia, y contribuir así al conocimiento y la reflexión sobre nuestra historia.

 

   En este sentido, el Ministerio de Defensa, con la aprobación del Reglamento de Archivos Judiciales Militares (2009) y en cumplimiento de la Ley 52/2007, conocida como Ley de la Memoria Histórica, viene realizando en los últimos años diversas actuaciones para poner a disposición de la sociedad los expedientes de los encausados por la jurisdicción militar como consecuencia de la Guerra Civil y la Dictadura.

 

   De este modo, se han firmado convenios con Comunidades Autónomas, Universidades y Fundaciones o entidades privadas vinculadas con la  recuperación de la memoria histórica, para digitalizar y facilitar la difusión de esta documentación, como parte de una línea continuada de actuación para promover el acceso de ciudadanos e investigadores a la documentación histórica acumulada a consecuencia de la actividad de las Fuerzas Armadas.


El saludo de la Iglesia al terror…

octubre 30, 2011

Más joyas del fondo inédito del fotógrafo leonés Manuel Martín

PEIO H. RIAÑO MADRID 30/10/2011 08:00 Actualizado: 30/10/2011 11:56

Autoridades civiles, militares y eclesiásticas despidieron a la Legión Cóndor alemana el 22 de mayo de 1939 en el aeródromo leonés Virgen del Camino. manuel martín.- MANUEL MARTÍN

Aquel día todo el universo estaba contento: “Hasta el Sol se sumó al acontecimiento de despedida a los heroicos soldados de la Legión Cóndor, a los cuales debemos en León no sólo la gran parte que les corresponde en la seguridad material y bienestar que hemos disfrutado, en contraposición de las angustias de otras ciudades amenazadas por la aviación pirata’, sino por el magnífico ejemplo de su disciplina, de su férrea y formidable organización y de la bondad que hace de estos hombres verdaderos niños”. El diario Proa, de la falange leonesa, remataba las galas con la que el dictador Francisco Franco dijo adiós a la escuadra de la muerte, en el aeródromo de Virgen del Camino, el 22 de mayo de 1939.

En un día tan luminoso, las tropas que partían dejaban un recuerdo imborrable en los leoneses: no podía faltar nadie. El diario de León contaba: “Un gentío inmenso” desbordaba la base. Y pasaba lista: “En el campo, los heridos y mutilados de guerra, las autoridades civiles, militares y eclesiásticas, entre las que recordamos a los excelentísimos señores obispo de la diócesis doctor Ballester, gobernador civil, alcalde con todos los concejales, [] y en fin, todas las personas representativas de León”. Quien no contaba era Manuel Martín, reportero anónimo y por cuenta propia, que tomó instantáneas para vender en su laboratorio.

La jerarquía católica ofreció auxilio espiritual a las tropas facciosas

El fotógrafo entre medallas, aviones, discursos y esvásticas, vio la larga fila de “todas las personas representativas de León”, apretadas tras la larga bandera que cambió de color España. En el centro, entregado al saludo nazi, Carmelo Ballester Nieto, que siete días antes era ordenado obispo de León. No entró a dirigir su diócesis hasta un mes después de la foto, tal y como cuenta el polémico Diccionario Biográfico de la Academia de la Historia.

“Gracias a sus dotes diplomáticas se introduce en las esferas dirigentes de la sociedad y de la Iglesia española”, dice la obra de la RAH sobre Ballester. En amplia reseña, se apunta que, además de hacer “de altavoz de la conciencia católica en una sociedad abatida por la ola de propaganda sectaria” (en la República portuguesa, ojo), destacó por sus dotes políticas: “Ejerciendo de obispo fue llamado con frecuencia a los Consejos de Estado, principalmente desde su puesto de procurador de las Cortes españolas. Su presencia en las Cortes patentiza las relaciones entre la Iglesia y el Estado, vigentes en tiempo del general Franco”, como escribe Antonio Orcajo.

En el centro, entregado al saludo nazi, estaba el obispo Ballester Nieto El historiador Fernando Hernández, autor de Guerra o revolución (Crítica), aclara que la Iglesia, en su concepción de la Guerra Civil como cruzada, participó en los frentes con voluntarios en los requetés tradicionalistas y ofreció auxilio espiritual a las tropas facciosas. “La Iglesia participó y legitimó moralmente con su presencia los actos ceremoniales, en los que tomaban parte tanto las unidades nacionales como sus aliados extranjeros italianos y alemanes”, explica.

Y recuerda que con Pío XII la Iglesia defendió al nacional-socialismo como freno del bolchevismo. “Pacelli intervino antes de la llegada de Hitler al poder para que el partido del Zentrum alemán colaborara para facilitar el acceso del líder nazi a la cancillería. Por tanto, no habría nada chocante en la comparecencia en las mismas tribunas de miembros de la jerarquía eclesiástica con altos mandos alemanes”, añade.

La Iglesia católica ofreció auxilio espiritual a las tropas facciosas Por cierto, Hernández descubre en la significativa foto de Manuel Martín, a una figura parecida a Arconovaldo Bonaccorsi, Conde Rossi, “que ensangrentó Mallorca al frente de sus Dragones de la muerte’, escuadras de falangistas locales especializados en el asesinato, la violación y el pillaje”. Se refiere al personaje tocado con gorro negro fascista, perilla y bigote, que en las crónicas del día aparece identificado como “el agente de Italia señor Gabioli, con uniforme fascista”. Ese día el sol salió para todos.

http://www.publico.es/culturas/404134/saludo/iglesia/terror


Cultura retorna a Cataluña 365 cajas de los ‘papeles de Salamanca’…

julio 24, 2011

EL PAÍS – Barcelona – 21/07/2011

La ministra de Cultura, Ángeles González Sinde, reveló ayer que la devolución a Cataluña de documentos incautados tras la Guerra Civil está prácticamente completada con la partida que salió ayer por la mañana del Archivo de la Memoria Histórica de Salamanca. Un total de 365 cajas llegaron a última hora de ayer al Archivo Nacional de Cataluña en Sant Cugat del Vallès (Vallès Occidental). El consejero de Cultura, Ferran Mascarell, se mostró ayer “lleno de emoción” por la llegada de este envío que aprobó el pasado viernes el Patronato del Centro Documental de Memoria Histórica sito en Salamanca.

¿Qué hay en estas 365 cajas? Pues según el ministerio, se incluye documentación incautada a sindicatos y partidos políticos catalanes. El Gobierno precisa que se trata de documentación referida a la sección catalana de la UGT, al periódico vinculado a la CNT Solidaridad Obrera y del diario de la FAI Tierra y Libertad, al comité central del PSUC, al secretariado de ERC, al POUM, al Partido Sindicalista y a las Juventudes Socialistas Unificadas de Cataluña. En la documentación devuelta también hay elementos pertenecientes a las siguientes organizaciones: Agrupación de Comerciantes de Cataluña, Federaciones de Sindicatos Catalanes, Sección Catalana del Socorro Rojo Internacional y numerosas personas físicas con domicilio en Cataluña.

Cartas de Cambó

Además, la ministra Sinde precisó que también hay documentos de particulares, entre ellos del político Francesc Cambó, una parte de cuya correspondencia había sido incautada, y archivos fotográficos personales. El ministerio cumple así con lo establecido en la ley de 2005 que prevé la devolución de estos archivos y da prácticamente por finalizado el proceso de restitución a esta comunidad. Según informó el Ministerio de Cultura en una nota, queda tan solo pendiente un último grupo de documentos y objetos pendientes de análisis en la Comisión Mixta.

Todos estos documentos estaban en el Archivo General de la Guerra Civil española y forman parte de 715 legajos y de 15 cajas correspondientes a la Sección Político-Social de Barcelona y Lleida, respectivamente.

El País vía Google noticias


El último fotógrafo de la Guerra Civil…

julio 10, 2011

XURXO LOBATO Y OMAYRA LISTA 10/07/2011

Julio Souza Fernández

La historia la escriben los vencedores, no los vencidos, y se puede tergiversar sin darle muchos retoques a la realidad. A una fotografía, por muchos pies que se le pongan, es muy difícil darle la vuelta”. Desde su retiro en México, Julio Souza Fernández (A Coruña, 1917) confía a las imágenes el recuerdo de lo que ocurrió en España durante el conflicto bélico que siguió al golpe militar de 1936. Miembro del grupo de reporteros gráficos conocidos como Hermanos Mayo, una reciente exposición en A Coruña y un documental casi a punto para la exhibición (Julio Mayo, el último fotógrafo de la Guerra Civil) son un acto de memoria histórica en homenaje al último representante de la firma y a la voz que ha permitido revivir la experiencia de estos fotógrafos en el frente.

El relato de la Guerra Civil por los Hermanos Mayo es más que una fe notarial de lo sucedido. Se construye como un travelling cinematográfico en el que miles de instantáneas permiten reproducir la acción bélica en un movimiento que abarca desde la contienda en las capitales republicanas -Madrid, Barcelona y Valencia- hasta todos los grandes frentes. Fueron tres objetivos los que captaron momentos de la lucha que siguen siendo desconocidos para el público siete décadas después: los de los coruñeses Paco Souza Fernández y su hermano Julio, y el del madrileño Faustino del Castillo Cubillo. En una etapa de la historia del fotoperiodismo casi por escribir, asociada de momento a los tres reporteros de más renombre -Robert Capa, Agustí Centelles y Alfonso-, las de los Hermanos Mayo son firmas aún pendientes de revelado.

La historia del grupo se cimienta en dos mentiras: ni son hermanos, ni se apellidan Mayo. “Mi hermano, Paco, tomó parte e hizo fotos de la sublevación de los mineros asturianos en 1934 y de cómo se sofocó. A causa de ello, teníamos constantemente a la policía en casa haciendo registros en busca de los negativos. La solución fue cambiar de domicilio y de nombre, y desde entonces la gente nos conoció por Mayo”, explica Julio.

Los Mayo eran, sobre todo, fotoperiodistas; trabajadores con una herramienta, su cámara, que narraron aquellos hechos desde el compromiso con la izquierda. El historiador de la fotografía Publio López Mondéjar ve en ellos “el ejemplo de cómo se puede conciliar la militancia en un partido político, el PCE, con la actividad fotoperiodística y el talento puesto al servicio de una causa: la republicana”. Por eso deben ser considerados “un referente de una época y un momento histórico en los que usar la cámara era una manera de contribuir a la defensa de la democracia”.

La Guerra Civil fue un ensayo dramático en muchos aspectos. También en la fotografía de prensa nacía en ese momento una manera distinta de narrar visualmente que permitió a los fotógrafos colocarse en un campo distinto de la objetividad y apoyar la legalidad republicana con una visión audaz, fresca y viva del fotoperiodismo. El fotógrafo, en este sentido, se identifica con el soldado: “Somos la infantería del periodismo, porque siempre tenemos que marchar en primera línea; tenemos que ir al lugar y verlo a través del visor de la cámara”, dice Mayo.

Así, con el estallido de la guerra, los tres integrantes de la agencia Foto Mayo se incorporaron como reporteros gráficos en distintas unidades del bando republicano. Paco trabajó para las publicaciones Mundo Obrero, El Frente de Teruel y El Paso del Ebro. Las fotos que había tomado Faustino de la defensa de Madrid habían llamado la atención de Líster, que quiso incorporarlo a sus filas trabajando para el periódico de la Primera Brigada, Pasaremos. Sirvió en los frentes de Madrid, Guadarrama, Jarama, Ebro, Belchite y Barcelona. Los dos dispararon únicamente sus cámaras.

Julio fue el único que, además de fotoperiodista, sirvió como artillero, alistándose como voluntario en Madrid. “Me tomaron mi nombre, me dieron una manta, una lata de sardinas, un pan, un fusil Mauser de cinco tiros y ciento cincuenta balas en tres cajas de cartón”. Además de eso se llevó la cámara. “Los negativos se los enviaba a mi hermano Paco, y él se ocupaba de revelarlos”. Las primeras batallas las dio por la sierra de Guadarrama y luego, con ayuda de su hermano, consiguió un traslado al frente de Madrid. “Allí, en la 43 Brigada Mixta, estuvimos hasta el 15 de mayo de 1938, cuando la Brigada 43, junto con la 61, fue trasladada al frente de Teruel a contener la retirada…”.

Las imágenes llegaban a las publicaciones de la época en forma de crónicas gráficas de la crueldad de la guerra provocada por el levantamiento franquista. Instantáneas del frente, de la retaguardia, del sufrimiento de la población civil, del esfuerzo del Ejército republicano en defensa de los valores de la libertad y la democracia. Sus fotografías son descripción formal de lo que sucedía, algunas con una clara influencia estética del realismo social imperante.

Configuran los Mayo un retrato colectivo de las tropas republicanas, de los brigadistas internacionales, de ciudadanos tras la causa; de la vida en las líneas de fuego y tras ellas. Resumen estados de ánimo, condiciones de vida, y hacen inventario imparcial de la logística de su bando catalogando armamento y equipamientos bélicos.

Las imágenes de Madrid revelan la destrucción de los compases iniciales de la guerra: las calles arrasadas por las bombas, las fachadas cicatrizadas a tiros, la amenaza de los ataques aéreos, las evacuaciones, los heridos en los hospitales, los muertos…

La otra urbe protagonista es Valencia. Documentaron allí el día a día de una capital en la retaguardia que con el repliegue republicano llegaría a ver ampliada su población en más de 150.000 personas entre políticos, militares, funcionarios, refugiados y huérfanos. Las instantáneas tomadas en este escenario no dejan de recoger la actividad política, las reuniones del mando, los mítines, las proclamas antifascistas. Pero también se centraron en los protagonistas colaterales: mujeres y niños, viudas y huérfanos.

El final de la guerra con la derrota republicana en la primavera de 1939 supuso el exilio para los Hermanos Mayo. Paco y Faustino, junto con el menor de los Souza, Cándido, cruzaron la frontera a Francia, donde sufrieron el duro trato de los campos de concentración. Por oponerse a estas condiciones, Faustino y Cándido acabaron siendo castigados con trabajos forzados en el castillo de Colliure. Mientras, Paco consiguió ponerse en contacto con Enrique Líster y Fernando Gamboa, diplomático mexicano encargado de seleccionar a los refugiados para emigrar a este país. Fue así como en junio de 1939 llegaron a tierra americana a bordo del Sinaia, un barco que transportó a 1.600 refugiados españoles acogidos por el Gobierno de Lázaro Cárdenas.

Julio cayó prisionero en Alicante. Allí nunca llegó el barco que había de llevarle a Orán como primera escala hacia el exilio. “La que sí llegó fue una división italiana llamada Vittorio. Fueron ellos los que me tomaron prisionero en nuestro suelo, en nuestra patria, para vergüenza de España”, recuerda con rabia. Le despojaron de la dignidad y de sus fotos: “Tuve que arrojar la pistola y la cámara Contax al mar”.

Tras pasar por campos de concentración, cárcel, trabajos forzados y ser obligado a hacer el servicio militar, Julio Mayo fue liberado. “Me licenciaron como desafecto al régimen en clasificación D”, comenta con una sonrisa irónica. Después de eso volvió a la cámara, trabajando en el estudio madrileño Casa Emilio. “Contratado allí, hice foto fija en varias películas”, cuenta. No deja de tener gracia que una de ellas fuese Los últimos de Filipinas.

Pero la verdadera libertad le llegaría a Julio con los lazos de un matrimonio que habría de reportarle, además de esposa, la posibilidad del exilio. “Con la excusa del viaje de novios, conseguí que me dieran un pasaporte”, explica. Así se embarcó a Nueva York y de allí a México, para reunirse con sus hermanos, en noviembre de 1947.

Las imágenes que ilustran este reportaje forman parte de un fondo que se conserva en la Biblioteca Nacional. Se trata de material requisado por las tropas franquistas y custodiado en el Ministerio de Información y Turismo hasta que, con la llegada de la democracia, se trasladó a la Biblioteca Nacional. Todas y cada una de las copias están selladas en su parte posterior con la firma “Foto Mayo” o “Foto Hermanos Mayo”.

En el exilio mexicano, Julio, Paco, Faustino y Cándido, con la incorporación del otro hermano Del Castillo, Pablo, continuaron la experiencia de la agencia Foto Hermanos Mayo, desde la que trabajaron para más de cuarenta cabeceras. Su aportación al fotoperiodismo mexicano tuvo, además, una vertiente técnica. “Cuando llegamos a México no traíamos nada del otro mundo, pero sí teníamos cámaras Leica de 35 mm, que nos permitían actuar de una manera más ágil”, relata el fotógrafo. “Nos miraban con recelo, porque allí aún se trabajaba con cámaras muy pesadas, con placas muy grandes, pero pronto vieron que nosotros hacíamos lo mismo con nuestras Leica que ellos con sus camarotas”.

Los Mayo servían las peticiones de las cabeceras para las que trabajaba su agencia, pero no limitaban su labor al encargo, sino que disparaban para obtener mucho más material del que se les solicitaba, haciéndose con un archivo complementario de los temas que fotografiaban que era de su propiedad. Inmortalizaron así todo lo que durante 55 años se consideró noticiable, no solo en la capital, sino en todo el país. El grupo ha sido testigo clave de la historia mexicana que tiene ahora en sus negativos un documento de valor incalculable. El resultado, tras más de cinco décadas de dedicación (1939-1994), es un fondo que supera los cinco millones y medio de negativos, que los Mayo han donado al Archivo General de la Nación de México.

“A México le debo mi libertad, trabajo y la educación de mis hijos. Me recibió con los brazos abiertos”. Allí sigue viviendo Souza en un retiro que nunca será jubilación completa de la profesión. Aún hoy acude a casi todas partes armado con su cámara. Al mirar a través del objetivo se destacan en su cara las trincheras que le han cavado los años y los recuerdos. En esas trincheras resiste una memoria que no debería perderse.

El País.com edición para imprimir:

http://www.elpais.com/articulo/portada/ultimo/fotografo/Guerra/Civil/elpepusoceps/20110710elpepspor_10/Tes?print=1

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4.500 negativos para pensar en aquella España…

julio 3, 2011

Ampliar Los periodistas Herbert Matthews y Ernest Hemingway conversan con dos militares republicanos en una fotografía de Capa.- ICP

El documental ‘La maleta mexicana’ enlaza el hallazgo del trabajo de Robert Capa con la recuperación de la historia

Trisha Ziff ya advierte a su interlocutor desde el principio de que no tiene ninguna intención de andarse por las ramas. La directora, que ahora vive en México, desde donde atiende a EL PAÍS vía telefónica, acaba de firmar La maleta mexicana, un intenso documental sobre el hallazgo de tres cajas con 4.500 negativos de imágenes tomadas por los fotógrafos Robert Capa, David Chim Seymour y Gerda Taro en plena Guerra Civil española. Uno pensaría que la historia es en sí misma lo suficientemente explícita como para acaparar un proyecto cinematográfico, pero Ziff, de 55 años, no es de la misma opinión: “Uno de mis tíos luchó en la Brigada Lincoln y yo misma pertenecí al Partido Comunista Británico cuando tenía 15 o 16 años, edad a la que somos muy impresionables. En mi juventud lo que pasaba en España nos intrigaba muchísimo, así que puedo decir que siempre he tenido una relación muy clara con el conflicto militar que se desarrolló allí. De eso es lo que quería hablar y no de los negativos”.

Ziff: “Quería hacer preguntas sobre el pasado, no una pieza sobre Capa”

La directora, experta en fotografía contemporánea, no fue solo un testigo de excepción en la recuperación de este material, extraviado durante más de setenta años, sino que pactó las condiciones para su devolución: “Yo no encontré la maleta mexicana, simplemente la recuperé. Durante 12 años se supo dónde estaba este material pero por razones que no logro comprender no se había procedido a su recuperación. En 2007 fui a Nueva York para hablar de un proyecto con el Centro Nacional de Fotografía y allí me pidieron ayuda porque sabían quién tenía el material en México y querían traerlo de vuelta. Un viejo amigo mío, el escritor Juan Villoro, me acompañó en este viaje, me ayudó y en cinco meses conseguimos un acuerdo con la persona que lo guardaba. Era una simple cuestión de ir a por ello”.

Ziff tiene un discurso militante, articulado en torno al hecho de que la objetividad no existe y al mismo tiempo consciente de que por ese motivo la percepción de su trabajo podría quedar lastrada. “No creo que mi documental vaya a ser muy popular en España; de hecho creo que algunos de mis coproductores no estaban muy satisfechos con la idea de no centrar este documental en la figura de Capa, como si fuera una biografía suya. La cuestión es que he vivido durante muchos años en Irlanda del Norte, y he visto la guerra. No quería hacer un documental de fotografía porque lo que me interesaba era el contexto. Recuerdo que al principio del proceso fílmico un amigo de Barcelona me acompañó a Nueva York. En el avión me habló de la Ley de Memoria Histórica y de Baltasar Garzón. Cuando empecé con La maleta mexicana fue al mismo tiempo que en España la gente empezaba a cavar para buscar a sus seres queridos. No quería hacer una pieza sobre la etapa española de Capa. Quería generar preguntas sobre el pasado”.

Naturalmente, la aventura repasa la historia de Capa y sus colegas de correrías en la Guerra Civil, donde el húngaro se convirtió en el fotorreportero de leyenda: “Hay que tener claro que Robert Capa, David Seymour y Gerda Taro eran antifascistas. Los tres eran judíos y venían de países

[Hungría, Polonia y Alemania, respectivamente] de donde habían tenido que exiliarse. Entendían que lo que estaba pasando en España era muy importante y fueron allí a una misión, con cámaras en lugar de armas. Por eso La maleta mexicana es un compromiso político, y habla también de aquellos que quieren neutralizar el poder de aquellas fotografías y colocarlas en un contexto artístico. Capa, Seymour y Taro hacían propaganda, prepararon imágenes, las escenificaron. Pero en ese momento a ellos no les importaba todo eso, no les importaba la neutralidad del fotorreportero. Eso vendría después”.

“¿La neutralidad del director? Eso es una chorrada: cuando diriges un documental estás exponiendo tu punto de vista”, dice la realizadora cuando se la inquiere por el núcleo de su pieza, centrada en el trabajo de los arqueólogos que indagan en las fosas comunes abiertas por toda la geografía española. “Me interesaba mucho conocer a esas personas y esa ha sido mi gran recompensa. Toda esta gente que trabaja tratando de saber qué ha sido de los suyos, de desenterrar la memoria, me ha cambiado como persona: ese ha sido mi premio”.

La maleta mexicana podrá verse en su estreno mundial la semana que viene en el Festival de Cine de Karlovy Vary (República Checa) sin su directora, que alega compromisos previos. Ziff adelanta que podrán verse dos versiones de su trabajo: la primera, la cinematográfica, aparecerá en las salas españolas en noviembre, y la segunda, televisiva, llegará aún sin fecha prevista y con un plus añadido: “Para esa versión, de 55 minutos, hemos pedido a Baltasar Garzón que pusiera su voz en la introducción. ¿Miedo de las reacciones? No, yo no quería hacer un documental abierto a todo el mundo. Como ya he dicho, eso de la neutralidad es una auténtica chorrada”.

El País.com:

http://www.elpais.com/articulo/cultura/4500/negativos/pensar/Espana/elpepicul/20110703elpepicul_3/Tes