La memoria más cruenta…

octubre 16, 2013

Un libro rememora el bombardeo sufrido por Jaén en 1937 por tropas de la Legión Cóndor

Jaén 10 OCT 2013

 Fotografía del bombardeo de Jaén el 1 de abril de 1937 tomada desde uno de los aviones que participó en el ataque.
 
Los poetas Miguel Hernández y Rafael Porlán fueron testigos excepcionales de uno de los episodios más cruentos de la Guerra Civil española. Ambos se encontraban en Jaén cuando, el 1 de de abril de 1937, tropas aéreas de la Legión Cóndor infligieron un severo y cruel bombardeo sobre la ciudad. Un ataque que quedó plasmado luego, con gran realismo y emotividad, en los versos de Miguel Hernández, entonces enrolado en el Altavoz del Frente, un órgano encargado de la propaganda de la zona republicana, y también en la obra del poeta cordobés Rafael Porlán.

El bombardeo de Jaén es el título del libro del que es autor Juan Cuevas Mata, licenciado en Historia Contemporánea y Bibliotecario del Ayuntamiento de Jaén. Cuevas ha recurrido a fuentes archivísticas, hemerográficas, bibliográficas y a testimonios de algunos jiennenses que vivieron aquel drama, saldado con 285 víctimas mortales, 157 durante el ataque aéreo y otros 128 presos fusilados posteriormente.

“Todavía quedaban aspectos oscuros de este bombardeo, sobre todo los relacionados con la operación militar, que ahora se esclarecen con la aportación de documentos procedentes de archivos militares, cerrando así un capítulo de la historia de la Guerra Civil en Jaén”, señala el historiador jiennense, que dedica esta obra a todas las personas, en especial a los más jóvenes, que “tienen derecho a conocer la verdad de lo ocurrido en aquel momento histórico”.

http://ccaa.elpais.com/ccaa/2013/10/10/andalucia/1381421243_769497.html

El ataque aéreo del 1 de abril de 1937 se produjo en represalia por el bombardeo llevado a cabo horas antes sobre Córdoba por la aviación gubernamental republicana. “La conmoción causada en la ciudad se tradujo en una frenética actividad cuyo objetivo era dotar a sus vecinos con los refugios antiaéreos suficientes para guarecerse en caso de un nuevo ataque”, subraya Juan Cuevas.

“Con esta obra se da un paso importante, para Jaén y para el conjunto de Andalucía, en la reconstrucción de una visión fidedigna de lo que supuso la agresión armada contra el legítimo orden republicano para el pueblo andaluz que lo sustentaba. Esta es la mejor forma de reparar al menos parcialmente el dolor causado a las víctimas y, al mismo tiempo, de fortalecer nuestra convivencia sustentada en valores democráticos que deben ser profundos para que sean ciertos”, indicó Luis Naranjo, director general de la Memoria Democrática de la Junta de Andalucía, durante la presentación de este libro, este jueves en Jaén.


El Mazucu, una batalla “peña por peña”

septiembre 16, 2012

La desigual y sangrienta lucha en el frente oriental decidió el curso de la Guerra en Asturias. Durante el mes de septiembre de 1937, las milicias republicanas fueron diezmadas en su intento por frenar el avance de un ejército que les triplicaba en número y contaba con el apoyo de la aviación alemana

M. Gutiérrez

   Milicianos republicanos camino del frente. /    Constantino  González –  Archivo Municipal de Gijón

Los cráteres de las bombas con los que la aviación alemana sembró la sierra del Cuera, camuflados ahora por la naturaleza como accidentes del terreno, continúan en las cimas de Llanes y Cabrales. Han quedado, junto a algunos restos de trincheras y casamatas, como cicatrices de la línea defensiva con la que la República trató de impedir la toma de Asturias por el ejército de Franco. Hace 75 años, miles de españoles se enfrentaron en esos riscos en la llamada batalla del Mazucu, en realidad parte del frente oriental de una lucha sin cuartel en el Principado que comenzó en los primeros días de septiembre y que terminaría casi dos meses después con la entrada de las tropas nacionales en Gijón.

En el Oriente de Asturias, los sublevados concentraron 33.000 hombres de las Brigadas Navarras, que unos días antes habían tomado Santander en un “paseo militar”. Aplastaron la línea defensiva del Deva, tomaron Llanes y en los terrenos de lo que ahora es un campo de golf se apresuraron a improvisar un aeródromo para los aviones alemanes de la Legión Cóndor. Los mandos republicanos del Ejército del Norte, temerosos de un desastre, no dudaron en fusilar a varios jefes acusados de cobardía y replegaron sus tropas hacia la sierra. Con menos efectivos, escasa artillería y apenas apoyo aéreo, la orden a los oficiales republicanos fue tomar posiciones, combatir “peña por peña” y convertir las montañas en un infierno para las tropas bajo el mando del general José Solchaga.

   Cocinas de la Brigada Vasca en las proximidades del
Mazucu. / Constantino González-Archivo Municipal
de Gijón

Así comenzó una batalla en la que pronto el alto mando franquista se dio cuenta de que para vencer en Asturias tendría que aplastar una resistencia feroz. Cada mañana, sus cañones machacaban las posiciones republicanas. Sus soldados arrastraban las piezas de artillería por barrancas impracticables para los mulos. La aviación alemana atacaba sin más descanso que el que imponían las condiciones meteorológicas las posiciones republicanas. La Legión Cóndor recurrió al “bombardeo en alfombra”, concentrando los ataques de sus escuadrillas en puntos determinados para tratar de arrasar los focos de resistencia. Como los aviones desplegados en Llanes todavía no podían emplear las nuevas bombas incendiarias, los mecánicos del ejército nazi idearon lo que su jefe de unidad, Adolf Galland, denominó “una bomba Napalm rudimentaria”. Montaron sobre recipientes llenos de gasolina una bomba incendiaria y otra de fragmentación. Contra los riscos, su eficacia era limitada, pero lo que  también definieron los alemanes como “los primeros lanzallamas desde el aire” llevaron a las filas republicanas una aterradora lluvia de fuego.

   Una pieza alemana del 88 cañoneando el Mazucu.

Día tras día, el ejército de Franco martilleaba sin descanso con esta combinación de fuego artillero y aéreo. Luego, lanzaba a sus tropas al asalto. Pero desde las castigadas líneas de defensa, las ametralladoras volvían a tabletear y las descargas de fusilería convertían cada ataque en una carnicería en la que ambos bandos sacrificaban a sus mejores unidades. Unos y otros recurrieron a empujar a sus soldados a punta de pistola al combate. El Gobierno republicano llegó a asegurar que sus tropas habían causado un millar de bajas al enemigo en una sola jornada. A diario, los camiones del Ejército de Franco entraban en Llanes cargados de cadáveres.

El Consejo Soberano de Asturias y León, que había asumido el Gobierno de una Asturias aislada de la capital, envió al frente a sus mejores comandantes. Manolín Álvarez, el comunista  Fernández Ladreda y el anarquista Higinio Carrocera serán algunos de los hombres que la República homenajeará como héroes. Resistirán lo indecible sin que el armamento que reclaman con angustia acabe por llegar. Sin artillería, tuvieron que acompañar el fuego de sus fusiles con bidones cargados de dinamita, a los que pusieron una mecha e hicieron rodar por la montaña. Después recurrirían a bombas de mano y, rebasadas ya sus posiciones, se defendieron en sus parapetos a la bayoneta.  Emplearon incluso tácticas casi suicidas. Sabedores de que los nacionales marcaban sus posiciones avanzadas con paneles y banderas para evitar bombardeos sobre sus propias filas, cuando los aviones atacaban ordenaban el avance hacia el enemigo para evitar las bombas.

   Aviones alemanes en el aeródromo de Cue, en
Llanes. / Archivo de Artemio Mortera

Las órdenes republicanas son tajantes: “Al militar que abandone el puesto no hay que darle tiempo a explicar por qué lo abandonó. Se le fusila antes, sin que explique nada. No se puede perder el tiempo en excusas de cobardes”.

Pero todo resultó inútil. Las brigadas republicanas fueron masacradas. El 14 de septiembre, las Brigadas Navarras lanzaron todos sus efectivos al combate. Al día siguiente, el parte nacional afirmaba escuetamente: “Se ha ocupado el pueblo del Mazucu, alturas al Norte de dicho pueblo, alturas al Oeste de Peña Villa, así como Peña Labra”. Hasta el día 22, unos heroicos infantes de Marina mantuvieron su bandera en lo alto de Peña Blanca. “Ha sido una pesadilla”, reconocían sus enemigos tras conquistar a sangre y fuego el último bastión de resistencia.

http://canales.elcomercio.es/guerra-civil/index.html

Gernika pide que se reconozca que Franco ordenó el bombardeo

abril 29, 2012

Exige al Ejecutivo de Rajoy que admita que fue el dictador quien mandó a la Legión Cóndor el ataque en el 75 aniversario, que se celebra mañana jueves.

EFE Gernika (Bizkaia) 25/04/2012

Imagen del bombardeo de Gernika.

Imagen del bombardeo de Gernika.

El alcalde de Gernika, José María Gorroño, de Bildu, ha emplazado al Gobierno a reconocer que “la orden” del bombardeo de esta villa vizcaína por parte de la Legión Cóndor el 26 de abril de 1937, del que mañana se cumple el 75 aniversario, fue dada por Franco.

El primer edil ha vuelto a reclamar también que el Guernica que Pablo Picasso pintó sobre el bombardeo sea trasladado a esta localidad desde el Museo Reina Sofía de Madrid, donde se expone en la actualidad.

El alcalde pide que el cuadro de Picasso vuelva a Gernika

Gorroño ha lamentado que el Gobierno de España haya sido “incapaz” de admitir “la verdad” sobre el bombardeo, pese a que el de Alemania remitió en 1997 -en el 50 aniversario del ataque- al Ayuntamiento de Gernika una carta para expresar su condolencia por este ataque, del que reconoció que había sido perpetrado por la Legión Cóndor.

“Yo espero que el Gobierno central se digne a decir: ‘sí, señores, Gernika fue bombardeada a las órdenes de Franco”, ha emplazado.

El alcalde ha explicado que este ataque aéreo fue perpetrado sobre Gernika porque la villa “es un símbolo de libertades y representa a una de las democracias más antiguas de Europa” al ser la sede de las Juntas Generales de Bizkaia.

“Espero que digan: ‘sí, señores, fue a las órdenes de Franco”, dice el primer edil

También ha criticado las “muchas mentiras” que sobre el bombardeo fueron vertidas durante la dictadura, una época en la que el régimen franquista manipuló los medios de comunicación para hacer creer a la opinión pública que “los propios vascos habían bombardeado” esta villa.

En este sentido, ha lamentado que, además de no reconocer “la verdad” sobre el bombardeo, el Gobierno central haya venido siempre “poniendo excusas” a la posibilidad de trasladar al País Vasco el cuadro de Picasso, aduciendo los daños que el desplazamiento podrían causar en el lienzo.

“El cuadro en su día ya fue trasladado a una distancia mucho mayor, para llevarlo desde el MOMA de Nueva York hasta Madrid. Todo son excusas. Nosotros pedimos el cuadro como reconocimiento a nuestros padres y abuelos que sufrieron el bombardeo”, ha reclamado.

Por otra parte, el alcalde de Gernika ha destacado que a los actos del 75 aniversario del bombardeo están invitados “todos los partidos políticos y todos los ciudadanos” porque, según ha dicho, frente la tragedia que supuso este ataque hay que anteponer “el respeto por la diferencia y la convivencia”.

http://www.publico.es/espana/430795/gernika-pide-que-se-reconozca-que-franco-ordeno-el-bombardeo

 

 


“La violencia franquista no fue defensiva ni buscaba el bien común”

julio 31, 2011

 Asociaciones de memoria recuerdan a las víctimas en el 75 aniversario el inicio del golpe contra la República

PATRICIA CAMPELO Madrid 18/07/2011

BOE del 23 de septiembre de 1939 con la norma que declaró lícita la violencia contra la República.

BOE del 23 de septiembre de 1939 con la norma que declaró lícita la violencia contra la República.

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Cuando se cumplen 75 años del golpe de estado militar que condujo a la Guerra Civil y al largo periodo del franquismo, las asociaciones que trabajan por recuperar la memoria de las víctimas lamentan la ausencia de políticas públicas que reparen las “violaciones de derechos humanos” cometidas en aquellos años.

La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) critica que el Estado carezca de “voluntad política” desde la Transición para reparar los derechos de las personas que padecieron todo tipo de represalias durante la dictadura militar de Francisco Franco.

El colectivo que preside Emilio Silva, nieto de un fusilado en octubre de 1936, evidencia que “mientras se persigue el enaltecimiento de algunas violencias”, se “consiente” la existencia de la Fundación Francisco Franco o el Arco de la Victoria en Madrid, que conmemora la victoria de los sublevados. Para la ARMH esto responde a una forma de culpabilizar a las víctimas y de darles un “trato degradante por parte de algunos partidos”.

“Ningún presidente del Gobierno español ha hecho un acto público, dentro del territorio del Estado, con quienes padecieron la peor violencia que se ha conocido en nuestra historia”, recuerda la asociación que lleva más de diez años localizando fosas comunes y dando sepultura digna a las víctimas.

La ARMH lamenta el “trato degradante por parte de algunos partidos”

“Es incomprensible que todavía el Estado democrático no se haya responsabilizado de reparar los terribles daños que generó la dictadura y no haya garantizado los derechos a quienes los han padecido”, indican sobre la labor que el Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero ha trasladado a las asociaciones de víctimas, a quienes otorga una subvención para que localicen y recuperen por sí mismas los restos de sus familiares.

Hacia la responsabilidad del Gobierno también apunta Arturo Peinado, de la Federación de Foros por la Memoria, quien, en una fecha como la de hoy, reivindica los dos elementos “que la ley de memoria histórica no resuelve”. El primero de ellos tiene que ver con la localización y exhumación de los cuerpos que continúan en enterramientos ilegales. “España es el segundo país del mundo, tras la Camboya de Pol Pot, en número de desaparecidos en fosas”, señala Peinado sobre la función que, a juicio de su asociación, “debería hacer el Estado”.

El segundo elemento tiene que ver con la anulación de las sentencias, “tal y como se ha hecho en países como Alemania, donde no ha pasado nada por ello”.

La transición a la democracia tras la muerte de Franco fue un momento que, para la ARMH, supuso la consolidación de los privilegios sociales y patrimoniales de los dirigentes del régimen, así como el asentamiento de un modo “maquillado” de concebir lo que fue la dictadura.

“Las familias de los 113.000 desaparecidos que aún yacen en fosas comunes tienen que soportar públicamente cómo hay quien justifica el franquismo, el golpe de Estado de 1936 y la necesidad de que alguien ‘pusiera orden’ asesinando a decenas de miles de civiles”, señalan.

“España es el segundo país del mundo, tras la Camboya de Pol Pot, en número de fosas”

Violencia franquista y republicana

Respecto a la “equidistancia” en el grado de violencia utilizado durante la Guerra Civil, el colectivo que comenzó su andadura con la exhumación de la primera fosa común con técnicas forenses , defiende que la violencia franquista “no fue defensiva” ni buscaba “el orden ni el bien común”, ya que fue fue “infinitamente superior” en la contienda. Este extremo es algo que, según explica la ARMH, lo ilustró el dictador al término de la guerra con la publicación de una ley el 23 de septiembre de 1939.

Dicha norma determinó la impunidad de los delitos que se hubieran producido contra la Segunda República desde su proclamación, el 14 de abril de 1931. Se trató de una amnistía para delitos “contra la constitución, contra el orden público, infracción de las Leyes de tenencia de armas y explosivos, homicidios, lesiones, daños, amenazas y coacciones”.

“La represión en zona franquista fue planificada, prevista y organizada desde un primer momento”

Arturo Peinado defiende, en la misma línea que la ARMH, la “diferencia fundamental” que existe en la violencia que se dio a ambos lados del frente de batalla. “La represión en zona republicana fue desorganizada y espontánea y se prolongó durante los primeros meses de la contienda”. Peinado explica que cuando el Gobierno republicano tomó el control, esa violencia dejó de darse y los tribunales juzgaron estos episodios como “asesinatos comunes”.

“La represión en zona franquista, en cambio, fue planificada, prevista y organizada desde un primer momento”. “Por eso se habla de crímenes contra la humanidad”, añade.

Falta de condena

La ARMH lamenta que el pleno de Congreso de los Diputados no haya condenado hoy “el uso de la fuerza y de la violencia con la que los franquistas impusieron un cambio de identidad colectiva”.

 “Se trata de otro síntoma más de que las víctimas siguen marginadas por el Estado y, hasta que no haya reparación, tendrán que seguir construyendo autoverdad, autojusticia y autorreparación”.

Esta falta de condena explícita hacia el franquismo la explica Peinado en una “vinculación de la derecha española con el franquismo”. “La derecha en España no es a

Antifascista como sí lo es la alemana o la francesa”, de ahí que gobiernos conservadores de esos países “hayan aprobado ayudas para las víctimas del exterminio nazi”, señala la asociación de Foros por la Memoria.

Público.es (Memoria Pública):

http://www.publico.es/especiales/memoriapublica/387638/asociaciones/memoria/recuerdan/victimas/julio


Amelia Valcárcel cree que para conseguir una memoria histórica “unificada” en España “hay que perdonar mucho”…

julio 31, 2011

SANTANDER, 27 (EUROPA PRESS)

Amelia Valcárcel cree que para conseguir una memoria histórica "unificada" en España …

La catedrática de Filosofía Moral y Política de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) y miembro del Consejo de Estado Amelia Valcárcel, ha afirmado este miércoles en Santander que en España “no existe” una memoria histórica “unificada y compartida” y que, para alcanzarla, “hay que perdonar mucho”.

En este sentido, Valcárcel explicó que una Guerra Civil como la que vivió España hace 75 años es “muy dura” y, por ello, “nunca va a desaparecer” de la memoria de los españoles aunque se debería “limar” ese recuerdo. En su opinión, el principal inconveniente es que esa memoria depende de las vivencias y experiencias familiares de cada individuo.

“¿Cuánto dura la memoria de una guerra?”, se preguntó la catedrática en una rueda de prensa en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP) con motivo del Curso Magistral ‘El perdón’ que dirige desde el 25 hasta el 29 de julio, y que está patrocinado por Santander Universidades.

“Lo que no podemos es pedir a alguien que aguante que su abuelo o su tía estén enterrados en un camino”, apuntó la también miembro del patronato de la UIMP, quien agregó que “todos los muertos deberían tener el mismo honor” y, de lo contrario, “no se habrá hecho verdaderamente el perdón”.

La vicepresidenta del Real Patronato del Museo del Prado señaló que la sociedad del perdón empezó “muy tarde” y es “una enorme novedad en los últimos años”, que comenzó a gestarse en el siglo III antes de Cristo. Hasta entonces el perdón no existía y los agravios se resolvían tan solo “con la justicia”.

Valcárcel se refirió también a la “psicología del perdón” y se preguntó si realmente las personas son capaces de perdonar y olvidar y, en esta línea, comentó que “influye mucho” el temperamento, el carácter y la forma de ser de cada individuo y, por ello, “algunos seres humanos olvidan plenamente y otros.

Europapress vía Yahoo noticias


La fábrica que decantó la guerra…

julio 6, 2011
Fábrica de pólvora y explosivos

Imagen del barrio El Fargue, tal y como era durante los años posteriores a la guerra civil

“No se piensen ustedes que aquí se fabrican fideos. Aquí se fabrica pólvora y explosivos y, por tanto, los accidentes no son casuales”. La intervención del coronel Paradas Fustel, que conocía las condiciones de precariedad de la fábrica nacional de pólvora y explosivos de El Fargue, sobreexplotada durante la guerra civil, fue decisiva para frenar los fusilamientos de trabajadores.  Los accidentes provocados por el incremento de los ritmos de producción eran  la excusa perfecta de una militarizada Falange dedicada a organizar -en colaboración con confidentes y comisarios políticos- sacas de 40 empleados que cargaban en camiones con destino al barranco de Víznar. Bastaba con que algún chivato añadiera tu nombre a las listas negras que manejaban los sublevados.

“La fábrica jugará un papel decisivo en el curso de los acontecimientos posteriores”

El historiador Francisco González Arroyo, criado a escasos metros de la instalación militar, en el seno de una familia represaliada, trabaja en los últimos meses en su tesis doctoral centrada en la fábrica El Fargue, hoy la empresa de armamento Santa Bárbara. En los años de la contienda civil era la mayor instalación de explosivos y pólvora de España y una de las más grandes de Europa. Para el Ejército sublevado era fundamental apoderarse de ella pues se garantizaba el suministro bélico. “Es la única razón por la que se subleva la guarnición militar en Granada. La fábrica jugará un papel decisivo en el curso de los acontecimientos posteriores”, sostiene el investigador. Los republicanos se habían hecho con la fábrica de armas de Murcia y existía otra en Toledo, pero ninguna de las dos fue tan trascendente como la de El Fargue.

La fábrica cae en manos de los rebeldes el 20 de julio, sin apenas resistencia, y de la “limpieza” que allí hicieron todavía se habla en Granada. González Arroyo maneja datos fiables de, al menos, 170 represaliados que fueron fusilados y enterrados en fosas del barranco de Víznar. En el peor de los casos, si apareciera la documentación de víctimas que fueron baja en circunstancias desconocidas, la cifra podría alcanzar las 450 personas. “La represión fue feroz con los que no se adhirieron a la sublevación, los tibios, entre los que se encontraban militares o personas militarizadas que trabajaban en la fábrica, y aquellos que se significaron en reivindicaciones de carácter sindical”.“Los accidentes no obedecían a actos de sabotaje, que solía ser la excusa para hacer ‘limpieza’, sino a la vorágine de los ritmos de producción y a la inexperiencia de muchos obreros”

Algunas víctimas aparecen en el libro de Eduardo Molina Fajardo ‘Los últimos días de García Lorca’. De otros muchos ni siquiera hay constatada la defunción. Uno de los primeros represaliados, aunque su detención no se produce en el Fargue sino en el Gobierno Civil, es Antonio Rus Romero, maestro taller en la fábrica, significado sindicalista y secretario del Comité del Frente Popular, al que incoaron expediente judicial -junto al presidente de la Diputación, Virgilio Castilla- que desembocó en ejecución sumarísima.

La misma suerte corrió el dirigente sindicalista de El Fargue Miguel Álvarez Salamanca y decenas de compañeros, todos ellos durante el mandato interino del teniente coronel Manuel Barrios Alcón y el coronel Rafael Jaimez. “La llegada del coronel Paradas Fustel corta radicalmente las sacas de obreros, entre otras razones porque conocía las condiciones de precariedad y pudo demostrar que los accidentes no obedecían a actos de sabotaje, que solía ser la excusa para hacer ‘limpieza’, sino a la vorágine de los ritmos de producción y a la inexperiencia de muchos obreros que fueron contratados para dar salida a los explosivos”, explica.

De 510 trabajadores que contaba la fábrica en julio de 1936 se pasa a 1.676 en marzo de 1938, la cifra más elevada de empleados durante la contienda. Otro dato significativo: antes de la sublevación se fabricaban entre 200.000 y 300.000 kilos de pólvora, y 50.000 de explosivos.  Apenas dos meses después del levantamiento militar, en septiembre de 1936, las cifras se multiplicaron por cinco, según los datos de su investigación.

“De crío me llamaba la atención la ambigüedad en el lenguaje, las frases hechas como: ‘el pobre murió cuando la guerra”

Pero las represalias iban más allá de las ejecuciones. A la familia de González Arroyo le confiscaron la casa para convertirla en cuartel de la Falange. “A mi abuelo lo detuvieron y permaneció cuatro meses en la cárcel, le expropiaron sus propiedades y a sus hijos le dieron 24 horas para que la abandonaran la casa. Encontraron un alquiler en el Albaicín pero con el tiempo regresaron a El Fargue”.

Historiador Francisco González Arroyo

El historiador Francisco González Arroyo ojea su libro sobre la represión en Zafarraya.

En dicho barrio nació años después el investigador granadino, quien recuerda de niño la prudencia y el temor que envolvían las conversaciones de los mayores. “Me llamaba la atención la ambigüedad en el lenguaje, las frases hechas como: ‘esas son las cosas que pasaban cuando la guerra’ o ‘el pobre murió cuando la guerra’. No se escuchaba que lo mataron o lo asesinaron”.

Pero lo que le hizo profundizar en sus estudios de historia, especialmente en la represión franquista en Granada, fue el asesinato de un primo hermano de su madre, Miguel Fernández Adarve, encausado en el mismo consejo de guerra  que su primo Saturnino Arroyo Adarve, abuelo de Carlos Cano. Su tragedia le llevó a recorrer los archivos históricos en busca de un atisbo de luz sobre lo que sucedió no sólo en el Fargue, sino en toda Granada.

Precisamente, el mismo día que se constituyeron muchos ayuntamientos de la provincia, el pasado 11 de junio, presentaba -junto a Eusebio Rodríguez Padilla-, coautor de otra investigación, el libro ‘República, Guerra Civil y Represión Franquista en Zafarraya (1931-1945)’, donde se desmenuzan los expedientes que llevaron al paredón a un gran número de vecinos del poniente granadino.

En noviembre de 2006 se rindió un homenaje a los trabajadores del Fargue fusilados en Víznar. El reconocimiento consistió en la colocación de una placa junto a la fosa común donde se cree que están buena parte de las víctimas. González Arroyo, entonces presidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Granada, recuerda que había un proyecto para incluir los nombres de todos ellos.  Qué mejor oportunidad que los setenta y cinco años transcurridos del dramático episodio de la guerra civil.

Enlace:

http://granadaimedia.com/la-fabrica-que-decanto-la-guerra/


«No hubo ningún tipo de castigo para los colaboradores del franquismo»

abril 12, 2011

«En la transición había una correlación de fuerzas favorable a quienes habían apoyado el régimen anterior»

FRANCISCO ERICE SEVARES

Profesor titular de Historia Contemporánea de la Universidad de Oviedo.

J. M. CEINOS

Profesor titular de Historia Contemporánea en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Oviedo, Francisco Erice Sevares (Colombres, 1955), pronunciará hoy una conferencia sobre la impunidad del régimen franquista, en el Club LA NUEVA ESPAÑA de Gijón. El acto dará comienzo a las 20.00 horas y tendrá lugar en el salón del centro San Eutiquio (frente a la iglesia parroquial Mayor y Principal de San Pedro Apóstol). La conferencia está organizada en conmemoración del 80.º aniversario de la proclamación de la Segunda República y en la misma colaboran el Ateneo Obrero de Gijón, la Sociedad Cultural Gijonesa y la Federación Asturiana Memoria y República, cuyo vicepresidente, Rafael Velasco, presentará al conferenciante.

-¿A qué obedece esa impunidad?

-A lo que representó la correlación de fuerzas durante el proceso de transición, un proceso que se ha presentado como basado en el consenso, pero que, en definitiva, tuvo vencedores y vencidos.

-¿En qué sentido?

-Había una determinada correlación de fuerzas favorable a quienes habían apoyado al régimen anterior y que se convirtieron, de alguna manera, en reformadores del mismo en el proceso de transición con respecto a las fuerzas de oposición. En ese desequilibrio luego se puede discutir si por parte de las fuerzas de la oposición se hicieron o no demasiados concesiones o si fue el fruto de las circunstancias, pero el resultado fue ése: una situación absolutamente insólita en procesos de transición, por lo que hemos vivido ya desde la época de la Segunda Guerra Mundial hasta la actualidad.

-¿Insólita?

-Claro. Es que hay tres oleadas que puede decirse que podían haber afectado a España desde el punto de vista del castigo por las responsabilidades derivadas de violaciones de los derechos humanos o de crímenes contra la humanidad, en fin, los supuestos que recoge el derecho internacional. Uno sería la etapa de la inmediata posguerra, el «efecto Nuremberg», en el que obviamente no encaja el régimen español, que se mantuvo y no sufrió el destino de sus homólogos del resto de Europa. Ése sería el primer momento de la impunidad. El segundo es el momento de las transiciones de la Europa del Sur, en los años setenta, donde a diferencia de lo que sucede en Grecia y en Portugal, en España no hubo absolutamente ningún tipo de castigo ni elemento punitivo contra los colaboradores del franquismo. En Grecia y en Portugal sucedió eso, lo que no significa que hubiera grandes procesos masivos ni nada por el estilo, pero sí hubo castigos de tipo administrativo e incluso penales y justicia reparadora mucho más amplia. Y el tercer momento es el auge de los procesos en relación con el nuevo derecho internacional y con las dictaduras latinoamericanas de los años ochenta y noventa del siglo pasado. En todos esos procesos, a pesar de que en algunos momentos hubo bloqueos con leyes de punto final y de autoamnistía, al final, en la casi totalidad de los casos, hubo castigos a los culpables de crímenes digamos repulsivos o que violan el derecho internacional.

-¿En España hubo miedo?

-Simplemente, el bloqueo de lo que hubiera sido un sistema que no tiene que considerarse como sinónimo de venganza o revancha, simplemente de reparación, de una reparación mínima de violaciones sistemáticas de los derechos humanos durante décadas y de una política de exterminio masivo, y no es exagerado decirlo de la inmediata posguerra, y de violación sistemática de derechos humanos con posterioridad.

http://www.lne.es/gijon/2011/04/11/hubo-tipo-castigo-colaboradores-franquismo/1059384.html