Borrar a Franco no es la solución

marzo 15, 2014

franco-1

Cada vez más España se aleja de su historia, renuncia a la justicia legal e histórica con la negación de su propio pasado, renuncia a un futuro sin complejos, libre y democrático con la aceptación de sus pretéritos acontecimientos históricos y a las efemérides negadas con la injusticia y el olvido.

La Guerra civil, la posguerra y los distintos procesos históricos de la dictadura franquista (la dictadura militar y represiva, la dictablanda o desarrollismo) no pueden quedar en meras anécdotas históricas, es una impunidad que no nos podemos permitir. El franquismo existió, y como consecuencia de él España se desangró durante y posteriormente al golpe de Estado militar africanista contra el gobierno legítimo e inoperante de la II República, Tuvo más que consecuencias políticas, económicas, sociales e históricas, tuvo desgraciadamente consecuencias humanas, vidas; y por tanto, tuvo consecuencias jurídicas irresolutas al día de hoy.

Para hacer justicia bajo mi humilde punto de vista y opinión es necesario recuperar la memoria histórica en su totalidad, es decir, mantener el recuerdo de los hechos acontecidos totalmente, lo que implicaría no únicamente a la documentación, información y difusión de los mismos, sino que también debería incluir la aplicación y el reconocimiento de las leyes internacionales al respecto de los delitos contra “lesa humanidad” de todos aquellos que estuvieran afectados por los mismos. Fomentar la conmemoración de las fechas más significativas y relacionadas con estos hechos,  y sobre todo, el mantenimiento del recuerdo a través de toda su simbología, documentación escrita, fotográfica y audiovisual, soportes artísticos, artículos y materiales, elementos sociales y antropológicos que formaron parte del período histórico. ¿Cómo? Fácil, con diferentes museos, zonas geográficamente marcadas o señaladas de interés histórico nacional, con bibliografía y sobre todo en la enseñanza a las nuevas generaciones de dicha etapa.

El Estado debería ser albacea, protector, garante y difusor de su propia historia y del derecho que a ella le asiste. Ése, es el único modo de hacer honor a la memoria histórica y al reconocimiento de la misma, a todos sus afectados y familiares, a todo un país. Para llegar al perdón no hay que olvidar, sino recordar por qué nos debemos perdón, y así, con el recuerdo permanente intentar evitar cometer los mismos errores del pasado y sobre todo sus consecuencias.

Para pasar página la solución no está en el olvido, en retirar sólo símbolos que nos ofenden más o menos, en esconder en archivos polvorientos vidas y sentencias, ocultar asesinatos en cunetas, barrancos y tumbas comunes, y en borrar de la memoria al mayor icono de esta tragedia, borrar a Franco. La solución pasa precisamente por todo lo contrario, por reconocer el mal, condenarlo, reinsertar las víctimas y su memoria y castigar jurídicamente, aunque sea por reconocimiento a los culpables de todas las tropelías e injusticias cometidas, mantener en el recuerdo y la memoria colectiva a las víctimas pero también a sus verdugos.

La historia no está completa si obviamos o cercenamos parte de ella, si además no le hacemos justicia, entonces estamos volviendo a condenar a todos los actores de la misma. Borrar a Franco y adláteres no es la solución.

 Jordi Carreño Crispín (Vicepresidente de La Memoria Viv@)


Treinta y ocho años sin él…

noviembre 17, 2013

 

Portada del diario ABC de 1975

Portada del diario ABC de 1975

Sigue causándome la misma felicidad que aquél lejano 20 de noviembre de 1975 y que recuerdo junto a un hoyo de tierra excavado a mano y que podría haber sido la premonición de mi futuro memorialista; pero poco tenía que ver, ¡Estábamos en la calle jugando a las canicas porque no había colegio! El caudillo había muerto. La alegre inconsciencia ignorante pudiera haber sido también premonitoria de la algarabía y satisfacción de saber que el yugo del pueblo se marchaba con sus treinta y nueve años de aplastante presencia golpista y represora.

Con doce años, uno tenía suficiente con saber que aquel señor bajito y calvo, de voz afeminada y vestido de militar era el padre de la patria, el salvador de la ignominia de las huestes rojas, el baluarte de la cristiandad y el protector de una España grande y libre. Que los estíos, eran para muchos aquellos  veranos en los campamentos con la cara al sol y la camisa nueva,  o felizmente sin el rígido orden colegial y la presencia del susodicho en las aulas mirándote inquisidoramente; y que españoles éramos todos. ¿Por qué nos íbamos a preocupar de los más de 143.353 desaparecidos forzosos y reconocidos, o los más de 450.000 exiliados, o los 250.000 encarcelados en la posguerra, etc., etc.?

Treinta y ocho años después esa figura paternal que escondía al peor de los demonios nacionales sigue estando presente en nuestras vidas, sigue dejando volar su sombra entre los pilares de aquel pretérito imperio de terror y los actuales entresijos de una administración obsoleta y polvorienta custodiada por los fieles adláteres a su figura o al Movimiento Nacional, consolidados por un Jefe de Estado que fue delfín suyo bajo juramento perpetuo (a las hemerotecas me remito) y un sistema de control mimetizado de falsas libertades y reconocimientos demócratas que velan todavía por el legado  del “atado y bien atado”.

Treinta y ocho años sin él, treinta y ocho años tardó en morirse, pero al fin la palmó. Pero lo peor de todo es que tengo la impresión de que el tiempo anda todavía detenido en aquél día en el que jugábamos felices a las canicas porque no teníamos que ir al colegio. Que las cosas poco han cambiado en lo fundamental y no sólo en la apariencia.

Dentro de tres días, el 20 de noviembre, volverán los recuerdos para todos; los del yugo y flechas, las camisas azules, las águilas imperiales rojigualdas y el brazo en saludo cesariano para campar conmemorativamente en el recuerdo y añoranza memorial de aquel tiempo pasado en el que todos éramos felizmente ciegos, tristemente vencidos o simplemente cobardes y conformistas; mientras que ellos, los acólitos al pensamiento unidireccional dirigido eran la clase predominante, realmente feliz y ahora evocadora de otros tiempos mejores. Por otro lado, los falsamente felices enarbolarán sus puños al aire junto a sus banderas tricolores, rojas o rojigualdas constitucionales, para recordar y festejar al mismo tiempo que, con su marcha, todavía queda mucha España que limpiar y sobre todo que recuperar para poder pasar ésa página pendiente de nuestra historia.

Treinta y nueve años con él, más treinta y ocho sin él y, bajo tierra sigue estando su firma en bolígrafo de color rojo.

Jordi Carreño Crispín

Vicepresidente de la A. I La Memoria Viv@


Cinco años contra el olvido y la impunidad del franquismo…

noviembre 9, 2013

memoria-viva

Cinco años cumple hoy La Memoria Viv@. Parece que fue ayer cuando Pedro y yo decidimos viajar por nuestra cuenta en este camino de la recuperación de la memoria histórica, viajar juntos, incluso en la distancia compartiendo historias, espacios, confesiones, actos, actividades; y sobre todo, sueños.

Sí, sueños de conseguir pequeños logros que aportasen un granito de arena en este desierto de abandono y desmemoria histórica para con las víctimas de la Guerra Civil, la posguerra y la posterior represión franquista y que al día de hoy siguen penando en , el olvido del país, sus políticos y la propia historia, todo por arte y obra de un sistema propiciado por el sátrapa dictador golpista, sus adláteres y posteriores hijos y delfines añorantes de esa España casposa y enmohecida del pensamiento único, de la España del “Una, grande y (eufemísticamente) libre” que a base de palo largo y mano dura fue consiguiendo imponer sus criterios fascistas con el terror, la represión y el asesinato impune por gracia del caudillo y amparada en el nombre de Dios. “Todo por la patria”, y eso incluía la limpieza ideológica, el asesinato selectivo, el destierro voluntario para evitar males mayores, las desapariciones forzosas, los robos de vidas y expolios materiales, la pérdida de libertades, el acoso y derribo de todo aquél considerado sospechoso de no encajar con las retrógradas ideas de aquellos salvapatrias licenciados y duchos en todas las artes de persecución y eliminación del pensamiento libre; y que hoy en día todavía permanecen vigentes, vigilantes y activos en la premisa de cumplir los objetivos del Movimiento Nacional y sobre todo, los de su líder al dejar su impronta con el “atado y bien atado” en manos de su protegido y actual jefe de Estado.

Cinco años del nacimiento de estas páginas que han dejado un balance de más de 1.156.000 entradas, 846.462 visitas de direcciones ip, 6.409 comentarios, 3.937 artículos y casi un centenar de actos y actividades de participación de los miembros fundadores y colaboradores de esta pequeña asociación independiente. Quizá las estadísticas no sean más que números, pero detrás de cada uno de ellos, hay una historia.

Pedro Vicente Romero de Castilla y Jordi Carreño Crispín, fundadores de "La Memoria Viv@"

Pedro Vicente Romero de Castilla y Jordi Carreño Crispín, fundadores de “La Memoria Viv@”

Hace ya cuatro años de nuestro encuentro en Casavieja y cinco de la fundación, y solo puedo decir que soy el primer sorprendido por la repercusión y sobre todo por la colaboración de todos los que de un modo u otro participáis de este pequeño gran proyecto, porque en definitiva, Pedro y yo lo creamos por y para vosotros, para que nuestra plataforma pasara a ser finalmente propiedad vuestra, y cinco años después así es. Es vuestra plataforma y al de todos los olvidados, por eso solo puedo deciros: ¡Gracias a todos! Por estar ahí, con nosotros en esta lucha que es una carrera de fondo contra el tiempo y el olvido obligado e impune. ¡Salud, Memoria y República!

Jordi Carreño Crispín

Vicepresidente de la A.I. La Memoria Viv@


A Dios rogando y con el mazo dando…

octubre 26, 2013

 obispos-guerra-civil1

Qué fácil es volver la vista atrás y quedarse únicamente con una parte de la historia. Aquella que ha sido interpretada y cercenada por inquisitoriales visiones y que afectan casi siempre a los perdedores históricos; ya se sabe, la historia la escriben los vencedores.

Estas semanas pasadas ha vuelto la polémica en referencia al papel que jugó la Iglesia española antes, durante y posterior al período de la Guerra Civil española a causa de la beatificación en Tarragona de los 522 religiosos considerados mártires por la institución eclesiástica y el Estado y, que se suman a los 731 ya beatificados hasta el año 2007 (En España en este último siglo se han beatificado un total de 1001 personas, es decir un 70, 02% han sido los religiosos muertos durante la Guerra Civil por las distintas facciones republicanas).

¿Y por qué no? Si la historia la escriben los vencedores y la Iglesia estuvo por acción y omisión en su mayor parte con el bando sublevado y vencedor; y si en España se ha negado desde el alzamiento nacional hasta la fecha, la legitimidad e historia del gobierno republicano y su derrocamiento a través de un golpe militar en toda regla; si se han cerrado los ojos a una brutal represión durante y posterior a la guerra con la implantación e imposición de la dictadura de franquista por obra y gracia de Dios y, si hasta el día de hoy con la llegada de nuestra descafeinada democracia se han instrumentado todas las herramientas  necesarias habidas y por haber para detener cualquier proceso y actividad de reconocimiento, reparación histórica y jurídica de los perdedores; no sé por qué, no íbamos a permitir un proceso de beatificación y reparación histórica de las víctimas del bando nacional y sus acólitos. Atado y bien atado por la mano del Caudillo y la divinidad sacra del altísimo.

En un país donde las sombras rancias del pasado siguen moviendo los hilos del futuro no es de extrañar que una institución como la Iglesia, por otro lado, institución más que privilegiada como tal (recordemos que somos constitucionalmente un país aconfesional, pero el Estado aporta y ayuda mayoritariamente a la Iglesia católica con fondos públicos desde los acuerdos alcanzados por el franquismo con la Santa Sede y posteriormente renovados y ratificados en democracia por los distintos gobiernos de la misma, tanto de izquierdas, derechas o los mal llamados de centro), consiga ésta que sus mártires sean reconocidos, beatificados y homenajeados institucionalmente por la Santa Sede, el Estado y el gobierno de la CC. AA de Cataluña y otras. Así que sotanas y hábitos aparte, algunos van al cielo por la obra y gracia del hombre que no de Dios mientras otros pudren sus vidas entre el polvo de las cunetas, cementerios, barrancos o archivos. No olvidemos pues que la Iglesia española no solo colaboró con el franquismo, fue parte indisociable de él. A dios rogando y con el mazo dando.

 curas20fascistas201936

Por otra parte… ¿Hubo represión republicana hacia la Iglesia? Por supuesto que sí la hubo, antes y durante el período concerniente a la guerra, y el  número de víctimas ascendió a un total documentado de 6.832 religiosos(as) repartidos del siguiente modo: 13 obispos, 282 monjas,   4.172 párrocos y curas de distinto rango, 2.364 monjes y frailes (entre ellos 259 claretianos, 226 franciscanos, 204 escolapios, 176 maristas, 165 Hermanos Cristianos, 155 agustinos, 132 dominicos y 114 jesuitas) muertos y bien registrados. (No voy a hacer un tabú de las tropelías y pecados republicanos. Las cosas fueron como fueron). Estos que al fin y al cabo también están formando parte de nuestra macabra historia están santamente enterrados y/o beatificados y reconocidos  pese  a que algunos tuvieron historiales de participación activa en la represión de los republicanos. Son en definitiva víctimas unos y actores otros recuperados para la historia; de hecho, hubo que incluso dieron la  extremaunción a la vez que algún tiro de gracia, o formaron parte de las huestes de acusadores y delatores para proporcionar los otros asesinados por el franquismo, los represaliados republicanos de acto o de facto. Un modo de conseguir billete al cielo como otro cualquiera. Eliminando al demonio rojo que se comía a los niños y mataba santos. Matar en nombre de dios siempre ha estado justificado por la historia y los hombres, y Franco no fue ninguna excepción, al contrario,  se erigió para la Iglesia en el brazo ejecutor del mismo.

¿Pero qué pasa con aquellos miembros de la Santa Iglesia que también perecieron sin ser partidarios de participar en el contubernio del Estado-fascista e Iglesia? Estos no tienen cielo, para ellos estaba reservado el servicio espiritual al pueblo y a la tierra, y por eso forman parte de ella. Tanto es así que aquí el número aquí; aunque es muy inferior a los represaliados del bando nacional, es indeterminado, ya que no todos están documentados. Otro número importante no se les considera represaliados porque estuvieron presos, fueron depurados, se exiliaron o abandonaron la fe.

Lo que sí sabemos es que de los más de 143.353 desaparecidos documentados del franquismo (se estima que sin documentar pudieran haber entre cincuenta o sesenta mil más – sólo en el Valle de los Caídos se estiman unos 30.000 republicanos sin registrar; 26.701 documentados y unos 20.000 franquistas  listados), se calcula que  medio millar de religiosos que comulgaban con Dios y su pueblo pero no con el fascismo fueron represaliados, y de estos, murieron casi un centenar (los datos no son fiables por falta de documentación, se sabe que al menos 76 religiosos fueron llevados al cadalso según constan en documentación, el resto son datos estimados por informes de búsqueda, fichas policiales y otros archivos), lo que me viene a significar que tanto en las leyes humanas como en las divinas no todos somos iguales.

Ya lo ven, también hubo y hay hábitos religiosos sin cielo, pero de estos es mejor no hablar ni en nombre de Dios. Claro está que alguien podría tener la tentación de comparar el número de un bando u otro en el macabro contador de los hombres y mujeres de dios asesinados; pero seguiría siendo una cuestión de justicia y no de cantidad, como lo es cuando el número favorece al republicanismo con sus muertos y represaliados totales que ascienden aproximadamente casi a 600.000 de los 750.000 según datos oficiales basados en los más de  800.000 documentos digitales que se corresponden a fichas policiales o autos que hacen referencia a ciudadanos leales de la II República y a los que se levantaron contra el régimen republicano según constan en el periodo comprendido entre el golpe de Estado de 1936 y las elecciones de 1977.

España y su historia seguirán oliendo a moho mientras no seamos capaces de recuperar la historia al completo, y para ello se ha de empezar por lo básico, el reconocimiento de la historia y vidas de los perdedores, de su recuperación y dignificación institucional y de mantener el recuerdo a través de la historia de lo que aconteció, esto es válido para ambos, tanto para la república y seguidores, como para los sublevados nacionalistas y simpatizantes de su dictadura y posterior sombra en democracia. Se han de condenar en su totalidad los crímenes de guerra y contra la humanidad, se debe facilitar el conocimiento de los mismos a las generaciones venideras, eso es la recuperación de la memoria, otra cosa sería el sesgo de los acontecimientos, sus razones y la parcialidad de los hechos, tal y como sucede hoy.

Lo dicho, no todos iremos al cielo pese a que algunos incluso lleven hábitos o hayan seguido la fe cristiana.

 Jordi Carreño Crispín

Vicepresidente de la A. I. La Memoria Viv@


La Memoria Histórica y el día de la marmota.

septiembre 15, 2013

238memoria_historica_e_impunidad

Van pasando los días, meses y años, así hasta sumar los setenta y siete años, un mes y quince días en el que el tiempo se detuvo en el reloj republicano español desde aquel maléfico 18 de julio de 1936 en que un grupo de “salvapatrias” se levantaron en armas y con fuego y sangre impusieron su supremacía fascista ante sus propios hermanos escribiendo así las páginas más negras de nuestra historia hasta nuestros días.

 El tiempo pasa inescrutablemente y las gentes y los paisajes cambian, pero la memoria y el olvido siguen igual. Anclados en el tiempo de la vergüenza y la represión, el tiempo del asesinato impune, de la injusticia impuesta por los símbolos de Dios, la patria y el Caudillo; del exilio y la separación; de las persecuciones y las vejaciones; de los paseos nocturnos y los desaparecidos; de las cunetas, fosas y cementerios esparcidos por toda la tierra de los hijos de la piel de toro; del tiempo del silencio y el miedo; del olvido a la fuerza y la desmemoria histórica. El tiempo de borrar el pasado como si nada hubiera sucedido, como si las vidas no hubieran existido y como si todo aquello estuviese a años luz de las nuestras.

 Pero la realidad es muy diferente pese al tiempo que ha pasado, porque la sangre de aquellos que fueron vencidos sigue derramándose cada día en la memoria de sus predecesores, el dolor pasa de generación en generación, de padres y madres a hijos, y de estos a los suyos y así sucesivamente como la única herencia que pueden dejar aquellos que ya no están. Solo pueden dejarnos la memoria y la dignidad perdida por los que se marcharon, desaparecieron, perdieron todos sus bienes y la libertad o murieron defendiendo la legalidad rojigüalda y morada.

Seguimos levantándonos cada mañana viendo la soga del pasado en nuestro presente con la presencia de las reminiscencias plantadas en el sistema por el franquismo, por el silencio de los gobiernos en democracia que han obviado hacer memoria mirando hacia otro lado y a base de eufemismos, con una cobardía supina que solo es merecedora del desprecio y descrédito que el pueblo siente por unos gobernantes preocupados más por sus sillones y cuentas bancarias que por sus propios electores. Y así llegamos a los capítulos donde cualquier acto que implique el reconocimiento o la reparación del daño causado es cercenado por esos dirigentes zafios y ladinos, cobardes e hipócritas que nos mantienen la memoria anclada en el mismo día que todo empezó. Y nos despertamos una y otra vez en el mismo lugar, como si tratáramos de despertar el día de la marmota para repetir una y otra vez los mismos errores: la injusticia del olvido, la injusticia del derecho y la injusticia de la mentira y la injusticia de la impunidad.

Y así es como los memorialistas revivimos cada día nuestro particular día de la Memoria Histórica y particular día de la marmota, intentando cambiar pequeñas cosas que nos permitan despertar finalmente de la pesadilla del olvido y así podamos de una vez pasar página haciendo justicia y honor a la historia con la verdad completa y no capada por el águila imperial o el yugo y las flechas como nos han recordado estos días. Pasar página para perdonar y sin olvidar nunca lo acontecido continuar con nuestras vidas hacia un futuro diferente sin tener que repetir un día tras otro esos anhelos de “Verdad, justicia y reparación”; para seguir caminando por una España moderna.

 Jordi Carreño Crispín

Vicepresidente de la A.I. La memoria Viv@

memoria-viva


España que olvidas…España que mientes.

mayo 19, 2013

logo-manos-copia2

España, piel de toro… tu sangre corre bajo tu tierra

y tus hijos duermen en las cunetas, los barrancos,

en las fosas de las vergüenza… ¡Vida Perra!

Enterrados están por el manto del tiempo.

Tus hijos vivos siguen arrastrando el yugo y las flechas,

engañados, traicionados… ¡Fusilados por la Transición!

Delfín coronado, que prometió libertad en aquellas fechas

y mantuvo el juramento de fidelidad a su ayo… ¡Traición!

Escondes tus vergüenzas entre archivos, papeles, tierra;

y prostituyes tu historia magnificando al traidor…y olvidando

a los que en nombre de la libertad lucharon por ti.

España que olvidas, olvidas a tus hijos, sus vidas e historias.

España que mientes, tu futuro es dejar las heridas abiertas.

España… ¡Qué pena! No poder correr libres todas las memorias.

Jordi Carreño Crispín

Vicepresidente de la A. I. La Memoria Viv@

14 04 2013. Madrid. de Cibeles a Sol. Foto LMV.

14 04 2013. Madrid. de Cibeles a Sol. Foto LMV.


Los tiempos cambian. ¿Monarquía o República?

abril 21, 2013

O mantenemos las sombras del pasado franquista y de las monarquías absolutistas o apostamos por una concepción de Estado moderno y adaptado a los nuevos retos de la era socialmente tecnológica. Sólo la unión hace la fuerza.

 monarquia-o-republica-L-bVurio

No voy a repetir la historia de la huída de Alfonso XIII, como tampoco lo haré con una lectura histórica de cómo supuso la misma el advenimiento de la II República española a través de unas elecciones municipales, que por sus resultados, supusieron el sentimiento y lectura de plebiscito de unas elecciones generales entre las facciones afines a la república a causa del pesimismo y mal hacer de los dirigentes todavía anclados en el imperialismo pretérito de lo que fue España imperialista, y ya no era; y ante todo, el desánimo de un pueblo mayoritariamente inculto, agrícola, subdesarrollado y agotado por la miseria e incapacidad de los distintos gobiernos y dictaduras de la época regente de Alfonso XIII, y que  apoyándose en los gobiernos y directorios militares, la Iglesia y las clases más pudientes que paseaban las aureolas victoriosas del bagaje que les produjo las guerras carlistas en su espalda, negaron la máxima del desarrollo con sus miedos, conservadurismo y absolutismo para   sumarse a la posibilidad de subir al tren de la Revolución Industrial e ideológica que ya corría por toda Europa, y que como resultado, cedió el paso a lo que la historia ya nos ha dejado escrito para los anales de la misma como una lección pendiente del pueblo español. Ser pioneros del desarrollo europeo desde la caída del Imperio donde nunca se ponía el sol.

Si quiero hacer una pequeña reflexión de la incapacidad y la cobardía de la estirpe borbónica a lo largo de su historia, y que por más que se pretenda lavar la cara al ensalzar la del actual Jefe de Estado, no es más que la consecuencia de sus más que dilatadas historias de sus cronológicos desaciertos y efeméricos mandatos (me refiero a todos los borbones) en su que hacer de regentes ungidos por la gracia de Dios, o del sistema de imposición “dedocrático” del padre dictador de la España de… ¡Una, grande y libre! Como es el último caso. Y que aprovechando la huída de su abuelo y por ende la de toda la familia real por miedo al sentirse desafectado por su propio pueblo; en vez de afrontar con valentía e inteligencia la oportunidad que le brindaba la historia de crear una nueva época de libertades y desarrollo reforzando así la institución monárquica con fórmulas mixtas como la inglesa, holandesa, belga, etc., o incluso, de la capacidad teórica de la mente avispada, inteligente y subversiva del  su padre Don Juan, que en su rebeldía y patriotismo fue incapaz de recopilar apoyos internos y externos durante su exilio con un programa de modernización y apoyo total de la ayuda exterior en una época en la que se les temía más al comunismo y el socialismo que al propio fascismo (y a las pruebas y hechos históricos me remito con acciones como las de América, Francia e Inglaterra), no le quedó otra más que dejar que la vuelta de la corona fuese pactada entre él mismo y el sátrapa Caudillo golpista con la esperanza de recuperar e instaurar la Institución Monárquica en libertad, aprovechando así el halo monárquico y de corte militarista de Franco para así reinstaurar la institución monárquica bajo la custodia de los militares menos preparados y más sangrientos, los africanistas, después de haber ordenado este el país con una guerra santa y un régimen de limpieza y adoctrinamiento ideológico pleno que garantizase su supervivencia y dominio, en su persona o en la del Príncipe Juan Carlos.

Alfonso XIII dejó pues, un vacío político, una desorganización estatal y por supuesto el abandono de todo el  pueblo español,  que en su ignorancia no supo valorar ni prever aquellas circunstancias y todos sus hechos- Dejándose caer en manos de una menos capaz República llena de ilusiones, dogmática, llena de colores dispares incapaces de crear un arco iris de libertad y esperanza conjunta, y que en sus incompetentes luchas intestinas por la supremacía republicana sólo consiguió la inestabilidad, la inseguridad, la utopía y allanó el terreno de aquellos militares salvapatrias y que sólo necesitaron del apoyo miedoso de las clases altas y de las bendiciones eclesiásticas como último reducto europeo del catolicismo arcaico. Con el dinero y Dios a su lado ¿Qué poder iba a tener el pueblo? ¿Qué fututo tenía la II República? Visto lo sucedido, no hay nada más que decir.

Ochenta y dos años después las cosas han cambiado en apariencia, nos vendieron las migajas de una democracia y libertad amparadas por una Constitución inmovilista y garante de la impunidad monárquica, así el Borbón puede ejercer de lo que es, el Rey absolutista modernizado en una figura diplomática y decorativa que sigue utilizando su derecho de pernada sistemáticamente aunque no se deba ni pueda decir, con amores y amoríos de corona y Corinnas, cacerías elitistas y paseos entre baños de multitud con la carta crediticia de haber salvado la democracia de aquellos infames militares de los que él era el máximo responsable; y todo ello aderezado y ornamentado con la imagen de familia real campechana, unida y feliz, deportista y culta (que a excepción de la reina bosteza en los actos culturales) y que tiene más polvo y miseria debajo de la alfombra real que aquellos colchones de paja pulgosos de la posguerra, y es que tengo la sensación de que el lema borbónico es… “mejor vivir de rodillas y coronados que de pie y orgullosos en el exilio de la Zarzuela”. (No me importa que se queden si trabajan y no cuestan dinero y prebendas a cargo del erario público).

Quizá ha llegado el tiempo y el momento justo de modernizar el país, de darle la opción de elegir entre la soberanía de la corona y el  pueblo soberano de una Constitución acorde con los tiempos que corren y correrán, y dejar por fin que sean las urnas por voz del pueblo las que decidan y legitimen Monarquía sí, o Monarquía no,  que todo tiene su tiempo, o a la III República, en cuyo caso debería ya prepararse para el futuro sin demagogia ni rémoras y errores pasados y, con todas sus opciones intactas de partidos conservadores y progresistas, sin la sombra pretérita de aquella añorada II República que fue tan romántica como ineficiente, irrealista e incapaz.

wQRoORbMIgeLqIj-556x313-noPad

Jordi Carreño Crispín (escrito para la LMV)

Vicepresidente de La A.I. Memoria Viv@