Ibáñez-Fanés:al tratar la memoria histórica no se puede quedar bien con todos…

julio 6, 2011
05-07-2011

Ibáñez-Fanés (Barcelona, 1962) ha participado hoy en un curso de verano de la Universidad de La Rioja sobre memoria histórica denominado “La caducidad de los silencios”.

Este profesor de Estética y Filosofía de la Universidad Pompeu Frabra ha realizado en los últimos años diferentes trabajos sobre memoria histórica, entre ellos el libro “Antígona y el duelo”, publicado en 2009.

En declaraciones a EFE, ha abogado por evitar un concepto “militante” de la memoria histórica en España y por trabajar para evitar “la invisibilidad de unos y otros”, dentro de una España en la que “se han perpetuado dos frentes”.

Ha reconocido que su idea “no es políticamente correcta”, pero cree que “o se asume lo complejo que es este problema en España, porque no es comparable a nada que haya pasado en otro sitio, o la posibilidad de alcanzar una moralidad común se deshace”.

La Ley de Memoria Histórica “indudablemente tiene avances”, pero “el Gobierno se lió con ella” y “debería haber sido más valiente con los desaparecidos y con las fosas, y asumir que puede haber de un bando y del otro”, ha subrayado.

“Hay que hace un trabajo muy fino en un tema en lo que es difícil legislar”, según Ibáñez-Fanés, para quien este asunto “parecía enterrado por los consensos de la transición”, pero “los nietos de esa generación -la de la Guerra Civil- lo han abierto”.

En su opinión, “la situación política actual invita poco al optimismo” sobre cómo se abordará en el futuro el tema de la memoria histórica “por timidez, indecisión, porque no saben qué hacer o porque los políticos no perciben presión pública por esto”

ABC.es vía google noticias


RESUMEN APRESURADO DE UN ENCUENTRO EN RIVAS…

marzo 27, 2011

Invitado por la “Asociación 21”, de Rivas, mantuvimos en la tarde noche del viernes 25 un Encuentro con ocasión de la entrega del Informe Sociológico sobre casos de Niños Robados esa misma mañana a la Fiscalía General del Estado.

Una presentación informal pero con la intensidad que este tema requiere. Intentaré en pocas líneas ofrecer una síntesis de lo expuesto, que fue mucho, extenso e intenso a pesar de auto limitarnos en el tiempo de la exposición y de las preguntas. Comencé señalado que a pesar de que la impresión popular es que se trata de algo novedoso e impactante, esa percepción es consecuencia de la utilización que han hecho los medios de comunicación de aspectos significativos de estos casos de robos de niños, aunque lo publicado (fundamentalmente en “El País”, en su serie de reportajes que firma Natalia Junquera bajo el título genérico de Vidas robadas) incida en los aspectos más llamativos o escabrosos, según el medio de que se trate.

Esta investigación, iniciada a comienzos de 2008 con el ahora conocido como “caso Beatriz Soriano” y a instancia de su Hermana Mar Soriano, ha sido en todo su desarrollo un empeño personal y desinteresado, y como tal con unos medios muy limitados. Tampoco fue casual el hecho de llegar a mis manos este primer caso, al que siguen otros muchos hasta hoy mismo, pues las primeras personas en confiarme sus angustias por la falta de horizontes en su drama personal, lo hicieron basándose en el supuesto de mis dos ensayos sobre temas similares, relacionados con experiencias infantiles en los Hogares de Auxilio Social. Esa investigación preliminar dio como resultado un primer informe, muy somero (aunque ya apuntaba parte del drama social que está detrás de todo esto) que fue entregado al magistrado de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón, por aquellos días ya preparando el que sería su famoso Auto, que tanta dimensión ha deparado a los crímenes del franquismo y que sirvió de excusa a la extrema derecha para organizar el acoso y derribo del único juez en plantear lo que sin duda debería ser una losa de Crímenes de Lesa Humanidad no prescritos.

En mi investigación trato de demostrar que no he encontrado ni una sola prueba que justificase una ruptura ni ideológica ni metodológica (en sus fondos esenciales) entre los objetivos perseguidos por la política criminal de corte eugenésico (locuras de Vallejo – Nájera, adoptadas con entusiasmo por Franco), es decir el despojo impune de los hijos de las presas para darlos a familias adictas al Régimen (libro de Ricard Vinyes, Montse Armengou y Ricard Velis, con el título Los niños perdidos del franquismo), y lo que ha sido hasta prácticamente la actualidad (finales de la década de los ochenta) de una práctica de robo de niños con objetivos económicos, es cierto, pero con la evidencia de que los criminales implicados utilizaban la excusa, tan querida por la Iglesia Católica, de la “caridad cristiana” para con unas criaturas que “no merecen crecer en familias o descarriadas o poco fiables” y, en paralelo o como refuerzo, el desprecio de médicos y demás implicados (incluyendo personas vinculadas a la Iglesia), para con las madres en particular y las familias en general “etiquetadas” arbitrariamente como vulnerables. Esa vulnerabilidad ha corrido pareja con la impunidad de, por la parte activa, el personal sanitario y religioso actuante, y por la parte beneficiaria, de los adoptantes no siempre inocentes en el tráfico criminal de neonatos. La pregunta que más interés despertó fue la de “¿por qué ahora se ha sabido?”. Intenté demostrar con reiteradas referencias documentales, de medios de comunicación y publicaciones (incluso de comienzos de los años ochenta) que estos casos ya comenzaban a tener una presencia como hechos probados. Además la sociedad, como conocedora de múltiples casos de adopciones irregulares e incluso de venta de niños, no puede alegar total ignorancia, y a veces hasta indiferencia cuando no connivencia clara. Esta corresponsabilidad alcanza, de forma directa y clara, al Estado español, tanto en su forma dictatorial emanada del golpe militar criminal de 1936 como en el marco legal posterior a la muerte del dictador, sin solución de continuidad por expresión literal del Tribunal Supremo que ha ratificado en numerosas ocasiones que entiende como “plenamente legítimas las decisiones y la legislación emanadas y aplicadas por el Régimen de Franco”, con la contundente expresión de que nos encontramos en un marco “de Ley a Ley”. Esa argumentación está en la base de no invalidar las confiscaciones criminales e ilegítimas (con normas inventadas), los llamados “juicios” o farsas por presuntos “crímenes de guerra” inexistentes, la negativa a asumir el Estado el deber inexcusable en la localización, exhumación y destino digno de los restos de los ciudadanos desaparecidos (según definición inapelable de la ONU) bajo la locura fascista del conocido como Régimen y, por último como referencia concreta a este tema, la localización, identificación y restitución de su identidad alterada a los miles de niños robados desde el franquismo hasta ahora.

Esta larga trayectoria, que en el Informe presentado se argumenta con una comparación norma a norma entre el Derecho Internacional de aplicación obligatoria en España, y las diferentes normas que han puesto por sistema el interés de los adoptantes por delante del interés de los niños, que en la mayoría de la legislación precedente no tenían más que un papel residual. Por estas causas sociales, legalistas y de uso, es preciso reconocer que el franquismo sociológico, no sólo tiene plena vigencia en amplísimas e influyentes capas de la sociedad, sino que está en la base ideológica y de impunidad (que sigue operativa) en los casos de niños robados. Nos encontramos, por tanto, ante un verdadero drama nacional de incalculables consecuencias sociales, penales, de herencia e incluso de seguridad clínica, al afectar a una correcta identificación de una masa probablemente ingente de familias españolas.

(Resumen de la conferencia-coloquio desarrollada por Francisco González de Tena el 25/03/2011 en el Auditorio de Asociaciones, de Rivas – Madrid)

Fotografías de abajo: Libros publicados por Francisco González de Tena en referencia al tema:

“El papel de la Iglesia en el auxilio social” y “Niños invisibles en el cuarto oscuro”