El muro de los fusilamientos de Granada logra el reconocimiento oficial…

octubre 7, 2012

El Ayuntamiento retiró en cinco ocasiones la placa que colocaban los familiares…

 Granada 5 OCT 2012 

 

El vicepresidente Valderas devela la placa del cementerio de Granada. / M. ZARZA

Tras cinco intentos fallidos, ayer se señalizó como lugar de memoria la tapia del cementerio granadino de San José, donde hay documentados cerca de 4.000 fusilamientos durante la Guerra Civil y la posguerra. El Gobierno andaluz se reivindicó así como “actor activo” en la recuperación de la “memoria democrática”, según sostuvo el vicepresidente Diego Valderas, durante la colocación de un monolito que suma los muros del cementerio granadino al listado de los principales emplazamientos de la represión franquista.

Los familiares de las víctimas participaron en el homenaje y aplaudieron el fin de un conflicto que tenía cada verano como protagonistas a varias asociaciones y al Ayuntamiento de Granada, gobernado por el PP. Durante cinco años, se ha colocado en la tapia —en la que aún se pueden ver huellas de balas— una placa conmemorativa para reconocer a las víctimas del franquismo. A los pocos días, esta desaparecía del cementerio que gestiona una empresa municipal.

El gobierno municipal que encabeza José Torres Hurtado no había estado presente en estos actos. Hasta ayer. El Consistorio justificaba la decisión de retirar cualquier objeto conmemorativo en que en el cementerio ya está la escultura Piedad para recordar a todas las víctimas y un “espacio de memoria”, aunque en este se pueda inscribir el nombre de cualquier fallecido por cualquier causa.

El desencuentro más reciente se produjo en julio. Pese a que el lugar ya figuraba como protegido, el Consistorio se argumentó que la placa vulneraba el formato establecido por la Dirección de Memoria Histórica de la Junta.

La representación del Consistorio granadino recayó en el quinto teniente de alcalde y concejal de Familia, Bienestar Social e Igualdad de Oportunidades, el independiente Fernando Egea, sobrino nieto del que era el primer edil de Granada en 1936, Manuel Fernández Montesinos, fusilado en la citada tapia junto a los otros integrantes de su Corporación.

Más de doscientas personas acompañaron en el acto de ayer a los familiares de los represaliados. Entre los asistentes se encontraba el poeta Luis García Montero, el cantaor Juan Pinilla y María Martín, cantante de La Marea, que cerró el homenaje con la interpretación del himno de Andalucía.

Con el cementerio de Granada, son ya tres los sitios que en Andalucía se han declarado Lugar de Memoria. Previamente, se había reconocido como tal la Casa de Blas Infante en Coria del Río (Sevilla) y el lugar de su fusilamiento en el kilómetro 4 de la Carretera de Carmona. Los lugares de memoria se inscriben en un catálogo específico de carácter público que contiene la documentación de cada emplazamiento.

http://politica.elpais.com/ccaa/2012/10/05/andalucia/1349458660_857210.html


Miguel Hernández, 70 años sin el poeta del pueblo…

abril 1, 2012

Tal día como hoy en 1942, el poeta murió enfermo en una cárcel de Alicante condenado por el franquismo

ALEJANDRO TORRÚS MADRID 28/03/2012

Tal día como hoy hace 70 años murió Miguel Hernández en la enfermería de una cárcel de Alicante. Preso y condenado por el franquismo por su declarada simpatía hacia la República, el poeta del pueblo, como era conocido, no superó una bronquitis mezclada con tifus y tuberculosis.

A día de hoy, 70 años después de su muerte, la obra del poeta está encerrada en la caja fuerte de un banco español después de que el Ayuntamiento de Elche, gobernado por el Partido Popular, decidiera romper de manera unilateral el convenio que unía el legado del poeta a la ciudad. El consistorio ilicitano alegó que era demasiado caro para mantener el convenio. Por su parte, los herederos reclamaron que fue una decisión política y no económica y denunciaron al consistorio ante la Justicia. “A Miguel Hernández, la derecha lo mató una vez y, ahora, lo ha vuelto a matar”, señala Lucía Izquierdo, nuera del poeta.

“Es el aniversario más triste que me podía imaginar. No concibo que 70 años después de la muerte, su obra no esté al alcance de todos. En días como hoy, pienso en todo el sacrificio de su nuera y del resto de la familia para que la obra de Miguel esté al alcance de todos. Con la llegada del Partido Popular al Ayuntamiento hemos retrocedido 40 años”, apunta Izquierdo.

El poeta pastor, como es conocido en su Orihuela natal por su profesión, murió a los 31 años de edad. Tiempo suficiente para convertirse en uno de los poetas más grandes de la literatura hispana del siglo XX y para componer uno de los poemas más famosos de nuestros tiempos: Nanas de la cebolla. Esta pieza surgió cuando estando encarcelado por el régimen franquista recibió una carta de su esposa Josefina Manresa donde le decía que tan sólo tenía pan y cebolla para alimentar a su hijo.

Pablo Neruda, premio Nobel de literatura en 1971 y amigo del poeta, escribió tras su muerte: “Recordar a Miguel Hernández que desapareció en la oscuridad y recordarlo a plena luz, es un deber de España, un deber de amor”. Sin embargo, el recuerdo a su vida, su obra y su muerte sigue generando fantasmas aun 37 años después de la caída del régimen franquista. “Miguel Hernández es inmortal y la derecha ya no lo puede callar”, sentencia Izquierdo.

http://www.publico.es/espana/427525/miguel-hernandez-70-anos-sin-el-poeta-del-pueblo

 

 


Memoria Histórica recuerda que miles de familias no podrán honrar a sus muertos…

noviembre 1, 2011
  • Cifra en 113.000 las personas ‘asesinadas y desaparecidas’ por Falange
  • Denuncia que el ‘Estado omite su responsabilidad’
  • Se está realizando la exhumación de una fosa en Chillón, Ciudad Real

La Asociación para la recuperación de la Memoria Histórica ha recordado este lunes que miles de familias no podrán honrar mañana a sus muertos con motivo del Día de Todos los Santos porque se encuentran desaparecidos, y ha reclamado al Gobierno que garantice los derechos a las víctimas del franquismo.

En un comunicado, esta asociación cifra en 113.000 las personas “asesinadas por bandas de pistoleros de Falange”, que, afirma, “sufrieron el peor atentado terrorista que puede padecer un ser humano: un secuestro con torturas que termina con un asesinato y la ocultación del cadáver para alargar el terror y el dolor de las familias”.

Denuncia además que el “Estado omite su responsabilidad en la erradicación de las desapariciones y ejerce la doble moral de garantizar para las víctimas de una violencia verdad, justicia y reparación y para las de la dictadura franquista las condena a morir sin poder ejercer esos derechos“.

Pone de manifiesto que mañana los cementerios que serán visitados por millones de ciudadanos “están repletos de hombres y mujeres que han muerto esperando a que uno de los Gobiernos existentes tras la muerte de Franco hubiera buscado a los desaparecidos para identificarlos y permitir que sus seres queridos tengan una sepultura digna”.

La Asociación afirma que se encuentra en estos momentos realizando la exhumación de una fosa donde podrían hallarse nueve vecinos de la localidad de Chillón (Ciudad Real), donde los primeros cuerpos han aparecido maniatados con alambres y junto a ellos objetos como un peine, un mechero y varios casquillos de bala, según la nota.

“El asesinato por sus ideas de esos nueve civiles no está siendo investigado y reparado por los poderes del Estado, que discriminan entre unas víctimas de la violencia y otras”, indica.

Mañana un grupo de familiares acudirá a la fosa de Chillón para rendir homenaje a los nueve hombres, que, según la Asociación, fueron asesinados dos meses después de que se hubiera anunciado el fin de la guerra por parte de las tropas franquistas.

El Mundo vía Google Noticias:


EL FLACO FAVOR DE LÉON BLUM…

julio 31, 2011

En el  año conmemorativo del 75 aniversario del inicio de la Guerra Civil española a causa de la sublevación militar contra el gobierno legítimo de la II República hay muchas fechas que recordar todavía. Cada ciudadano o población de este país cuenta con alguna fecha fatídica que memora aquellos años sombríos, dolorosos,  violentos y de desesperación humana.

Mañana 1 de agosto no es diferente,  y por ello hay una efeméride que se debería recordar como otras muchas más, olvidadas consciente o inconscientemente en el calendario macabro de la Guerra Civil, como uno de los mayores  actos de tropelía y traición y de cobardía política internacional contra la democracia. Y es que no sólo la Memoria Histórica vive de los desaparecidos y demás represaliados, también lo hace o debería hacer si  es que esta quiere ser una herramienta útil para la reconstrucción histórica, de las circunstancias y casuísticas que formaron parte de aquellos acontecimientos que desembocaron en tan nefasto resultado final aquél 18 de julio de 1936.

Como no es excepción, la Guerra Civil española tuvo un apoyo directo causado no sólo por la actuación de intereses económicos promovidos por los pudientes de la época, sino que  también,  por la falta de convicciones y ética de los considerados grandes estadistas de la época como Neville Chamberlain, W. Churchill (posteriormente), Albert Lebroun  y  Léon Blum (los cuales, cometieron quizás  con su actitud el mayor engaño de la diplomacia y la política internacional contra la democracia y sus principios al desvincularse de las necesidades del gobierno de la II República, garante éste, sobre todo  en sus inicios  junto a Francia y Gran Bretaña  del sistema democrático ante el avance en Europa del fascismo y el comunismo);  actuando  éstos de modo irresponsable y cobarde al abandonar a su suerte al gobierno republicano, con su política de apaciguamiento ante estos avances ideológicos y sistemáticos a los que posteriormente no les quedó más remedio que hacer frente.

Así que este próximo lunes 1 de agosto podremos recordar y conmemorar  todos  como la falacia de  Léon Blum nos hacía un flaco favor al vender con el pacto de no intervención (no hay otro nombre posible que defina  su actuación) al gobierno legítimo de la II República,  máxime después de haberse comprometido  con José Giral a dar apoyo de medios materiales y económicos al mismo para posteriormente retractarse ante la presión del Presidente de la República francesa y de las directrices marcadas por el Reino Unido, dejando así abandonado al gobierno de Giral a su propio destino, mientras los militares sublevados recibían las ayudas de los regímenes fascistas de Mussolini y Hitler.

Y es que no siempre los intereses de la libertad y de la democracia coinciden con los de sus valedores, por lo que su defensa se convierte muchas veces en una debilidad. Lo dicho flaco favor nos hizo el gabacho con su actitud e ineptitud.

Jordi Carreño Crispín

Vicepresidente de la A. I. La Memoria Viv@


“La violencia franquista no fue defensiva ni buscaba el bien común”

julio 31, 2011

 Asociaciones de memoria recuerdan a las víctimas en el 75 aniversario el inicio del golpe contra la República

PATRICIA CAMPELO Madrid 18/07/2011

BOE del 23 de septiembre de 1939 con la norma que declaró lícita la violencia contra la República.

BOE del 23 de septiembre de 1939 con la norma que declaró lícita la violencia contra la República.

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Cuando se cumplen 75 años del golpe de estado militar que condujo a la Guerra Civil y al largo periodo del franquismo, las asociaciones que trabajan por recuperar la memoria de las víctimas lamentan la ausencia de políticas públicas que reparen las “violaciones de derechos humanos” cometidas en aquellos años.

La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) critica que el Estado carezca de “voluntad política” desde la Transición para reparar los derechos de las personas que padecieron todo tipo de represalias durante la dictadura militar de Francisco Franco.

El colectivo que preside Emilio Silva, nieto de un fusilado en octubre de 1936, evidencia que “mientras se persigue el enaltecimiento de algunas violencias”, se “consiente” la existencia de la Fundación Francisco Franco o el Arco de la Victoria en Madrid, que conmemora la victoria de los sublevados. Para la ARMH esto responde a una forma de culpabilizar a las víctimas y de darles un “trato degradante por parte de algunos partidos”.

“Ningún presidente del Gobierno español ha hecho un acto público, dentro del territorio del Estado, con quienes padecieron la peor violencia que se ha conocido en nuestra historia”, recuerda la asociación que lleva más de diez años localizando fosas comunes y dando sepultura digna a las víctimas.

La ARMH lamenta el “trato degradante por parte de algunos partidos”

“Es incomprensible que todavía el Estado democrático no se haya responsabilizado de reparar los terribles daños que generó la dictadura y no haya garantizado los derechos a quienes los han padecido”, indican sobre la labor que el Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero ha trasladado a las asociaciones de víctimas, a quienes otorga una subvención para que localicen y recuperen por sí mismas los restos de sus familiares.

Hacia la responsabilidad del Gobierno también apunta Arturo Peinado, de la Federación de Foros por la Memoria, quien, en una fecha como la de hoy, reivindica los dos elementos “que la ley de memoria histórica no resuelve”. El primero de ellos tiene que ver con la localización y exhumación de los cuerpos que continúan en enterramientos ilegales. “España es el segundo país del mundo, tras la Camboya de Pol Pot, en número de desaparecidos en fosas”, señala Peinado sobre la función que, a juicio de su asociación, “debería hacer el Estado”.

El segundo elemento tiene que ver con la anulación de las sentencias, “tal y como se ha hecho en países como Alemania, donde no ha pasado nada por ello”.

La transición a la democracia tras la muerte de Franco fue un momento que, para la ARMH, supuso la consolidación de los privilegios sociales y patrimoniales de los dirigentes del régimen, así como el asentamiento de un modo “maquillado” de concebir lo que fue la dictadura.

“Las familias de los 113.000 desaparecidos que aún yacen en fosas comunes tienen que soportar públicamente cómo hay quien justifica el franquismo, el golpe de Estado de 1936 y la necesidad de que alguien ‘pusiera orden’ asesinando a decenas de miles de civiles”, señalan.

“España es el segundo país del mundo, tras la Camboya de Pol Pot, en número de fosas”

Violencia franquista y republicana

Respecto a la “equidistancia” en el grado de violencia utilizado durante la Guerra Civil, el colectivo que comenzó su andadura con la exhumación de la primera fosa común con técnicas forenses , defiende que la violencia franquista “no fue defensiva” ni buscaba “el orden ni el bien común”, ya que fue fue “infinitamente superior” en la contienda. Este extremo es algo que, según explica la ARMH, lo ilustró el dictador al término de la guerra con la publicación de una ley el 23 de septiembre de 1939.

Dicha norma determinó la impunidad de los delitos que se hubieran producido contra la Segunda República desde su proclamación, el 14 de abril de 1931. Se trató de una amnistía para delitos “contra la constitución, contra el orden público, infracción de las Leyes de tenencia de armas y explosivos, homicidios, lesiones, daños, amenazas y coacciones”.

“La represión en zona franquista fue planificada, prevista y organizada desde un primer momento”

Arturo Peinado defiende, en la misma línea que la ARMH, la “diferencia fundamental” que existe en la violencia que se dio a ambos lados del frente de batalla. “La represión en zona republicana fue desorganizada y espontánea y se prolongó durante los primeros meses de la contienda”. Peinado explica que cuando el Gobierno republicano tomó el control, esa violencia dejó de darse y los tribunales juzgaron estos episodios como “asesinatos comunes”.

“La represión en zona franquista, en cambio, fue planificada, prevista y organizada desde un primer momento”. “Por eso se habla de crímenes contra la humanidad”, añade.

Falta de condena

La ARMH lamenta que el pleno de Congreso de los Diputados no haya condenado hoy “el uso de la fuerza y de la violencia con la que los franquistas impusieron un cambio de identidad colectiva”.

 “Se trata de otro síntoma más de que las víctimas siguen marginadas por el Estado y, hasta que no haya reparación, tendrán que seguir construyendo autoverdad, autojusticia y autorreparación”.

Esta falta de condena explícita hacia el franquismo la explica Peinado en una “vinculación de la derecha española con el franquismo”. “La derecha en España no es a

Antifascista como sí lo es la alemana o la francesa”, de ahí que gobiernos conservadores de esos países “hayan aprobado ayudas para las víctimas del exterminio nazi”, señala la asociación de Foros por la Memoria.

Público.es (Memoria Pública):

http://www.publico.es/especiales/memoriapublica/387638/asociaciones/memoria/recuerdan/victimas/julio


Ángel Salas Larrazábal, el carnicero de Otxandio…

julio 31, 2011

El 22 de julio de 1936, bombardeo la localidad Bizkaitarra de Otxandio: 61 muertos.

Fue felicitó por el general golpista Mola, por su “brava acción”. 55 años después, en 1991, el heredoro politico del dictador fascista español F. Franco, el rey Juan Carlos I, reconoció al asesino Salas con el grado de capitán general. Murio en su cama tranquilamente, sin ser juzgado por sus crimenes, gracias a esta “democracia ejemplar” y a la clase politica que la compone.
¡¡ Ni olvido, ni perdon !!

Otxandio * E.H
Ángel Salas Larrazábal (Orduña, 1 de octubre de 1906 – Madrid, 19 de julio de 1994)

As de la fascista aviación española con una “brillante hoja de servicios” (618 servicios, 49 combates en el aire con 1.215 horas de vuelo, fue abatido cuatro veces y recibió en el avión 117 impactos, con 17 victorias conseguidas en la Guerra Civil española y 8 en la II Guerra Mundial con la Escuadrilla Azul).

Ángel Salas Larrazábal,
el carnicero nazi-fascista
genocida de Otxandio.

 

Hizo el curso de reactores a los cincuenta años de edad. El 22 de julio de 1.936, junto a José Muñoz Jiménez, dos pilotos sublevados con los golpistas franquistas, bombardearon la desarmada localidad Bizkaitarra de Otxandio, causando 61 muertos civiles.
Poseedor de la Medalla Militar, la Medalla Aérea, la Cruz de Oro Alemana y Cruz de Hierro de 1ª y 2ª clase.
Primer y único Capitán General del Ejército del Aire (1991) “en atención a los méritos personales excepcionales”.
Miembro del Consejo del Reino franquista, en representación de las Fuerzas Armadas (1974-1976), miembro del Consejo de Regencia que asumió durante dos días la Jefatura del Estado, encargado de la transmisión de poderes al Rey Juan Carlos I (1976), Senador por designación real en las Cortes Constituyentes (1977-1979).

El diario “El Pais” se hace eco de su muerte…
“Ángel Salas Larrazábal, teniente general del Ejército del Aire, falleció ayer en Madrid a los 88 años de edad. Natural de Orduña (Vizcaya), ingresó en la Academia de Artillería a los 15 años de edad. En 1930 obtiene el título de piloto militar y es enviado a Marruecos. Como integrante de la Escuadra número 1 del Ejército del Aire, tomó parte en la represión de la revolución de Asturias en 1934. El 18 de julio de 1936, tras conocerse la sublevación militar, voló desde Madrid al mando de tres aviones para unirse a las fuerzas franquistas. En 1941 combatió, al lado del Ejército alemán del régimen nazi, en la campaña de Rusia. Con posterioridad fue agregado militar en Berlín, Budapest, Helsinki, París y Lisboa. Fue jefe de la Zona Aérea de Canarias y África Occidental. En 1974, como teniente general más antiguo, fue nombrado miembro del Consejo del Reino, cargo que ocupó hasta octubre de 1976, cuando pasó a la reserva”.

Este bastardo nazi-fascista genocida, tiene un Facebook abierto, a dia de hoy….
http://es-es.facebook.com/people/%C3%81ngel-Salas-Larraz%C3%A1bal/100001815895292

Artículo publicado y enlace de:

http://sareantifaxista.blogspot.com/2011/07/angel-salas-larrazabal-el-carnicero-de.html


75 años del golpe militar contra la República: Seis testigos del golpe contra la democracia

julio 17, 2011

Los testigos del 18 de julio de 1936 relatan los recuerdos de aquel sábado veraniego en el que la derecha española consiguió el objetivo con el que trabajaba desde febrero, dar un golpe de Estado que reventara al Gobierno de izquierdas

PÚBLICO 17/07/2011

El 18 de julio de 1936 no fue un sábado más del verano de hace 75 años. Aquella jornada de verano congeló la esperanza modernizadora de los españoles para los siguientes 40 años. Lo peor fue la violencia que desde las primeras horas inundó los hogares de todos los que se opusieron a que España tirase por la borda su futuro.

Los golpistas irrumpieron a sangre y fuego eliminando a sus enemigos. Desde la misma madrugada del 18 de julio comenzó la represión. El capitán republicano Virgilio Leret, semidesnudo y herido, era fusilado por los sublevados en Melilla. El método sería repetido en miles de ocasiones hasta que el 27 de septiembre de 1975 un piquete de la Policía Armada fusilaba en un paredón al militante del FRAP José Luis Sánchez-Bravo. Fue la última de las víctimas por las que los franquistas nunca han sido preguntados en un juzgado democrático.

Los seis testimonios del golpe de Estado seleccionados por Público son el reflejo de la pesadilla violenta que ensombreció España de un día para otro. Recuerdos de un sábado de muerte de familiares, cambio de hogares, vidas truncadas, ilusiones perdidas, cárcel e injusticia. Público analiza en 15 páginas las causas y consecuencias del golpe de estado explicadas con la opinión de los especialistas.

 “Las monjas se pusieron locas de contentas”

Francisco Rodríguez. Ebanista y tallista. 85 años. Escuchaba cada noche los gritos de los fusilados, junto a su casa

OLIVIA CARBALLAR

“¡Que me juzguen! ¡No he cometido ningún delito! ¡No quiero morir!”. Los gritos de horror del 36 resuenan aún en sus oídos. Francisco Rodríguez Nodal, de Carmona (Sevilla), tenía sólo 10 años. Vivía junto al rellano de los fusilamientos, al lado del cementerio. “Sus lamentos me despertaban en el silencio de la noche. Yo vi las tres fosas”, recuerda hoy con 85 años en su taller de muebles de ensueño. “Imagínate lo que supuso para mí hacer ese cuadro”, dice señalando un Guernica tallado en madera… que ni Picasso. A él le mataron a cuatro familiares, entre ellos a su abuelo, concejal republicano.

“Los rojos eran los malos, los incultos, los culpables, los revolucionarios… Nos amedrentaban”

El 18 de julio, Francisco estaba en Chipiona (Cádiz) de campamento. “Las monjas se pusieron locas de contentas. Nos llevaban a la playa muy temprano y nos leían el periódico. Los rojos eran los malos, los incultos, los culpables, los revolucionarios… Nos amedrentaban. Muchos niños salían llorando. Allí fuimos con los rojos y volvimos con los falangistas. Al recogernos, nos dijeron que tenían una ametralladora y que quien fuera comunista o republicano se lo quitaban del medio”, cuenta este hombre lúcido, entrañable, con unas ganas de vivir inmensas a pesar de lo sufrido.

Todo ese dolor lo ha recogido en un libro. No olvida ni un detalle, no puede olvidar un “genocidio como ese”, un “holocausto”. “Se creían héroes y no siento que los esté ofendiendo llamándoles fascistas”, insiste. Recuerda cómo paseaban a mujeres rapadas por el pueblo. “O una vez que llegó una señora vestida de negro al Ayuntamiento y alardeó uno de ellos: ¿veis a esa señora tan guapa? Pues es viuda. A su marido lo fusilamos a tal hora tal día”. Ahora, sostiene, no se trata de hurgar en la herida, “como dice Rajoy”, sino de cerrarla para siempre: “Hay que honrar a las víctimas y dejar claro que no eran delincuentes, sólo republicanos, nada más que eso”. Y con los ojos llorosos, coge una vieja armónica y toca el himno de Riego, como hacía de muy niño. “Estuvo oculta 70 años, mi madre me la escondió para que no me pasara nada”.

 “Fui comprar ‘La Hora’ para ver qué estaba pasando”

Gervasio Puerta. Fotógrafo. 90 años.  El Golpe de Estado le sorprendió recién llegado a Madrid

DIEGO BARCALA

Para un muchacho de Milagros (Burgos) que acababa de llegar a Madrid con apenas 15 años, el 18 de julio de 1936 fue algo inolvidable. “Había llegado hacía dos meses y recuerdo que al desatarse todo mi jefe me mandó a un quiosco de la calle de General Ricardos a comprar el periódico La Hora, para enterarnos de los detalles”, rememora Gervasio Puerta, de 90 años.  “Recuerdo cómo comenzaron a organizarse los milicianos y la violencia de los días posteriores. Se contaba que habían matado a un general que se había distinguido en los sucesos de Asturias”, relata Puerta. Con apenas 15 años tuvo que dejar su trabajo en la tienda de ultramarinos de Carabanchel donde había encontrado trabajo. Con 15 años se fue a vivir a casa de un tío republicano, que fue quien le inició en sus ideas republicanas.

“Yo era un imberbe, no tenía la más mínima formación ideológica”

“Yo era un imberbe, no tenía la más mínima formación ideológica, política o cultural. Después me alisté voluntario y estuve luchando los tres años de guerra. Para ello tuve que pedir permiso a mi padre y mentir, porque dije que tenía 17 años”. El golpe de Estado supone para Puerta “el recuerdo del dolor de la guerra”. “A mi padre le pilló segando en la sierra de Guadarrama y a mi madre en Burgos. Mi familia quedó separada y mi madre murió enferma intentando llegar a Madrid”.

Para Gervasio, en la posguerra un destacado luchador antifranquista que fue a prisión en dos épocas diferentes, “todas las guerras son malas. Repudio y aborrezco la violencia. La que hicieron cualquiera de los dos bandos, que yo no digo que no hubiera casos incontrolados de violencia en todas partes”. Como presidente de la Asociación de expresos antifranquistas, Puerta está volcado en que la historia recuerde lo que el vivió “tal y como pasó”. “Que se sepa quiénes fueron los culpables. Que se llame a Franco dictador y asesino y se cuente que era él el que firmaba las actas de muerte”, reivindica.

 “Colocaron los cañones apuntando hacia la ciudad”

Alejandra Soler. Profesora. 97 años.  Comunista desde 1937, sufrió el exilio durante más de tres décadas

BELÉN TOLEDO

Alejandra Soler tiene dos aniversarios negros que lamentar cada 18 de julio. Ese mismo día del año 1986 murió su marido, con el que compartió militancia comunista y exilio durante décadas. Antes, en 1936, el golpe de Estado de esa misma fecha echó por tierra “todas las ilusiones que había traído la República, y nos dejó completamente rotos”. En aquel momento, Alejandra tenía 23 años. “Me acababa de licenciar en Filosofía y Letras. Estaba muy al corriente del movimiento fascista en Europa. Y ataba muchos cabos”.

“Estaba muy al corriente del movimiento fascista en Europa. Y ataba muchos cabos”

En Valencia, donde Alejandra vivía, hubo “prolegómenos” al golpe durante los días previos. De entre ellos, destaca la ocupación de la sede de Radio Valencia por parte de varios falangistas armados. “Radiaron amenazas, dijeron que esto se iba a acabar pronto”, en referencia a la República. A las puertas de la emisora, situada en el centro de la ciudad, comenzó a llegar gente de forma inmediata. Entre ellos, Alejandra, que estaba en ese momento en la sede del Partido Comunista, situado a pocos metros. “Íbamos desarmados, y les gritamos, les dijimos que no servían para otra cosa nada más que para eso”. Los ocupantes resolvieron marcharse. “Pero eso dejó el miedo”, recuerda.

Poco después llegó el golpe del 18 de julio. “El cuartel de artillería se sublevó. Dirigieron los cañones hacia la ciudad”, recuerda. El acontecimiento cambió la vida de Alejandra. Dejó de trabajar en su tesis de doctorado, que no llegó a ver la luz. La victoria de Franco en la guerra la obligó a exiliarse a Francia desde 1939. Estuvo en campos de concentración y vivió forzosamente alejada de su familia durante más de 30 años, en la antigua URSS. Después de relatar sus recuerdos, Alejandra hace un último apunte, “muy importante”: “Lo que quiero que quede claro es que, a pesar de toda la rabia y la desesperación, a mí  no se me ocurre pensar en una revancha. Yo lo que quiero es que se sepa la verdad. Evitar que vuelva a suceder algo tan malo en la historia de nuestro país”.

 “En el mercado se preguntaban qué era un falangista”

Manuel López. Trabajaba de electricista. 90 años.  De la ‘quinta del biberón’, sólo disparó 15 veces antes de llegar al frente del Ebro

JOAO FRANÇA

Cuando Manuel López dejó los estudios para ponerse a trabajar, el maestro insistió en que no debía hacerlo, que era un chico muy interesado en la historia. De esa inclinación dice Manuel que le vino su simpatía por la República, aunque sentía más interés por el fútbol que por la política. Era curioso y aprovechaba su trabajo de electricista para pasear por toda Barcelona.

Hoy sonríe al explicar que guarda una bandera republicana

La mañana del sábado 18 de julio estuvo trabajando y cuando volvió a su casa del barrio de Gràcia su madre le pidió que la acompañara al mercado. Había rumores. Algunos se preguntaban qué era un falangista y otros respondían que eran hombres con camisa azul que llevaban pistola. Con 16 años, Manuel no le dio más importancia y se fue a jugar. Su padre, que trabajaba de noche, tardó en llegar a casa la mañana siguiente. Los milicianos lo habían parado tres veces, hasta que un guardia civil (en Barcelona siguieron leales a la República) le dio un pañuelo blanco para llevar en alto. Horas después recibían entre vítores a un vecino que era teniente de la Guardia Civil. La situación estaba controlada, explicó, poco antes de que oyeran por la radio la rendición del general Goded, llegado desde Mallorca para alentar la sublevación.

Al salir de casa, Manuel se topó con unos milicianos que montaban un cañón delante de una capilla. Había muchos coches circulando y otros estampados contra las farolas. Dos años después fue alistado en la quinta del biberón, pero antes de llegar al frente del Ebro recorrió toda Catalunya, en una experiencia que considera caótica.  Hoy sonríe al explicar que guarda una bandera republicana. Y asegura que no tiene nada contra nadie.

 “Mi padre tuvo que esconderse en el monte”

Esperanza Martínez. Exguerrillera. 84 años.  El golpe obligó a su familia a refugiarse de la represión franquista

D.B.

Esperanza Martínez, de 84 años, contaba con apenas 9 cuando el estallido de la guerra sorprendió a su aldea cercana a Villar del Saz (Cuenca). Sus escasos recuerdos del día concreto se entrelazan con los antecedentes y consecuencias del golpe de Estado que en su caso familiar supuso la frontera entre la esperanza y la desgracia.  “Mis padres eran votantes del Frente Popular. Recuerdo la gran alegría que supuso la victoria electoral que en mi casa se celebró bastante y cómo la sublevación nos ponía en el punto de mira”, relata. “Mi madre había votado a la izquierda y, después de que mi padre se escondiera en el monte, mi casa se convirtió en un punto de apoyo de la guerrilla”, recuerda. “Me acuerdo de una gran tortilla que hizo mi madre para los guerrilleros que iban al exilio y que nos dejaron un caballo enfermo”, explica.

“Me acuerdo de una gran tortilla que hizo mi madre para los guerrilleros”

Antes de aquello, su padre, agricultor, tuvo que marcharse a otro pueblo por las exigencias laborales del terrateniente. “Nos tuvimos que cambiar porque mi padre no pudo cosechar lo suficiente para pagar la renta de la tierra. Nos tuvimos que ir a casa de unos tíos y después mi padre volvió a la tierra, donde le sorprendió la sublevación”, detalla.

Durante la guerra no hubo grandes movimientos en su pueblo, pero recuerda nítidamente cómo retumban los cristales con los bombardeos sobre Cuenca. “Se notaban los zumbidos”, rememora. Esperanza quedó marcada por el conflicto y en la posguerra desarrolló su activismo comunista, que le hizo ser la guerrillera Sole. Su labor en la Agrupación de Levante consistió en servir de enlace entre el Partido Comunista en Francia y los guerrilleros en España.

 “Aquel día el fascismo demostró que era siniestro”

Marcos Ana. Poeta y político. 91 años.  Dirigente juvenil comunista en la guerra, el poeta pasó luego 23 años en prisión

MAITE INIESTA

“Antes del 18 de julio solo teníamos un concepto de lo que era el fascismo, pero aquel día nos demostró que era una cosa real, material y absolutamente siniestra”. Así recuerda Marcos Ana, seudónimo de Fernando Macarro, el inicio de una dictadura que le arrebató 23 años de vida en lo que él denomina su “periodo de turismo penintenciario”. Con 15 años descubrió la política y al año siguiente ya era secretario de las Juventudes Socialistas Unificadas en Alcalá de Henares.  “Sabíamos que había un complot contra la República, ya existía un precedente de algo parecido. Querían cerrar a sangre y fuego el proceso democrático porque veían peligrar sus intereses”, expone.

“Antes del 18 de julio solo teníamos un concepto de lo que era el fascismo”

Días antes de la sublevación ya se sospechaba que algo iba a ocurrir, “llevábamos varias noches durmiendo por turnos en la calle, vigilando los cuarteles”, rememora. “De repente, un día, se abrieron las puertas del cuartel y apareció un comandante con sus tropas, pero con la bandera republicana. Nos sentimos aliviados, pero era una manera de escamotear la verdad”.

A partir de ese momento empezaron las delaciones y la brutal represión: “Uno de los hechos más significativos es que los maestros nacionales de cada pueblo fueron inmediatamente detenidos”, algo que demuestra, en opinión del poeta, que la cultura es incompatible con la doctrina fascista. “La cultura tiene vocación de libertad y eso era contrario al régimen”.Marcos Ana, detenido con 18 años, salió de prisión a los 41. “En los años que estuve condenado a muerte di el último abrazo a cientos de compañeros que fueron fusilados de madrugada”.

Público.es


La Segunda Républica y la Guerra Civil ya no levantan viejos fantasmas

abril 15, 2011
Jaume, Darder, Serra, Huguet y Borrás, ayer durante la conferencia en el Club.

Jaume, Darder, Serra, Huguet y Borrás, ayer durante la conferencia en el Club.  B. Ramon

ROSA FERRIOL PALMA

Ayer 14 de abril se cumplían 80 años de la proclamación de la Segunda República y en julio se celebrará el 75 aniversario de la Guerra Civil. Con motivo de estas efemérides, el Club Diario de Mallorca sentó en una misma mesa al periodista José Jaume, al canónigo y rector de la parroquia de San Alonso Rodríguez, Joan Darder, al catedrático en Historia Contemporánea de la UIB, Sebastià Serra y Joan Huguet, que acudió a la cita como “aficionado de la historia”. Los cuatro conferenciantes demostraron que se puede hablar de este doble aniversario sin despertar viejos fantasmas, que fue la pregunta que abrió el debate.
“Si después de 80 años no pudiéramos hablar de estos temas sin hacernos sangre, sería una vergüenza, sería para emigrar”, afirmó Joan Darder, que a los diez años le pusieron una sotana. Aseguró que en un principio la palabra “república” le sonaba mal porque por un niño internado en un seminario era sinónimo de sangre y de quema de iglesias. Y ahora asegura: “Que sea una monarquía o una república depende del contenido y de las personas”.
Por su parte, Joan Huguet considera que 80 años después de la proclamación de la Segunda República “es el momento de hacer una pausa y no tropezar con la misma piedra de que unos eran los malos y otros los buenos. Hay que hacer un análisis frío”. Huguet recordó que la Segunda República no fue un fracaso del concepto “república” si no que fracasó por la incapacidad de gestión. Puntualizó que en cinco años, tuvo 26 gobiernos diferentes. “Fue un fracaso de lo que pudo ser y no fue”.
Su conclusión tras el paso de los años es que “la República fue un fracaso de todos y entre todos”. “Alzó tantas expectativas que no se supo gestionar y la mala gestión hizo que se produjeran según qué actos”. Los conferenciantes hablaron de estos dos periodos significativos de la historia contemporánea española sin levantar viejos fantasmas. Y es que bajo el punto de vista de Joan Huguet “la historia es la globalidad del hecho porque si una persona quiere interpretar la historia según sus vivencias familiares será su historia porque intervienen sus sentimientos”.

Dificultades

El periodista José Jaume explicó que la Segunda República nació de una manera pacífica, pero desde el primer momento determinados sectores sociales como la Iglesia y la derecha empezaron a conspirar en contra. Por su parte, el catedrático en Historia Contemporánea, Sebastià Serra, destacó que la República tuvo problemas políticos cuando se proclamó porque tenía fuertes oponentes, a pesar de ello, recordó que “la gente estaba muy emocionada”. El experto prefirió hablar de la República como una etapa importante, profunda y reformista y, luego, analizar la Guerra Civil porque cuando se mezclan los dos conceptos es cuando surge el “fatalismo”.
Respecto a la Guerra Civil, Jaume consideró que el conflicto se alargó durante tres años “porque Franco quiere que dure”. Explicó que entre 1936 y 1939 se registraron entre 75.000 y 80.000 víctimas en la zona republicana y 50.000 en la zona nacional. Desde el punto de vista del periodista, Franco implantó el terror en los territorios que iba dominando. Hizo una inversión en terror para aterrar a la población para que después durante la dictadura nadie moviera un dedo.

Diario de Mallorca


El 14 de abril, 80 años después…

abril 14, 2011

El rey Juan Carlos y el Principe de Asturias, Felipe de Borbón, durante la celebración de la Pascua militar.- Claudio Álvarez

JOSÉ JUAN TOHARIA 14/04/2011

Los españoles guardan una imagen más bien positiva de la Segunda República, ahora que se cumplen ya 80 años desde su proclamación. Pero si tuviesen hoy que escoger, se inclinarían -y de forma clara- por una monarquía parlamentaria como la actual. Esto puede parecer sorprendente atendiendo a la extendida idea de que España es un país juancarlista sin apenas monárquicos. Quizá la matización que los datos del sondeo de Metroscopia aportan es que en la actualidad, para muchos, ‘juancarlismo’ y ‘monarquismo’ son términos sinónimos.

Foto

Encuesta sobre la relación de los españoles con la República

DOCUMENTO (PDF – 69,5Kb) – 14-04-2011

Hoy, 14 de abril de 2011, cuando ya no queda entre nosotros prácticamente nadie que viviera como persona adulta los años de nuestra última República, el balance que de la misma ha quedado fijado en nuestra memoria colectiva se presenta dividido, si bien con un ligero predominio de las opiniones favorables. El 45% de nuestra actual ciudadanía cree que el quinquenio republicano fue, en conjunto, un periodo positivo en la historia de nuestro país, mientras que un 35% cree lo contrario. No hay diferencias en este dictamen en función de la edad (coinciden en la opinión positiva el 45% de los españoles más jóvenes y el 41% de más edad), pero sí en función de la orientación ideológica: quienes tienen una imagen positiva del periodo republicano son dos veces más numerosos entre los votantes del PSOE que entre los del PP (58% frente a 26%)

En todo caso, parece innegable que la imagen que nos ha quedado de la Segunda República viene empañada por la subsiguiente Guerra Civil, a cuyo trasluz inevitablemente la percibimos. De hecho, así lo reconoce un 58% de la ciudadanía, que indica que cuando oye hablar de aquella no puede evitar pensar, al mismo tiempo, en esta. ¿La breve duración de la Segunda República se debió quizá a que fue proclamada antes de tiempo, cuando nuestra sociedad no estaba preparada aún para un régimen democrático de ese tipo? Las opiniones se dividen al respecto de forma clara: un 44% lo piensa así, frente a un 41% que disiente de esta idea. En cambio, domina claramente la opinión (51% frente a 30%) de que fue la radicalización de sectores extremistas, tanto de derecha como de izquierda, lo que finalmente marcó el infortunado destino de una República que, en otro caso, quizá sería ahora octogenaria.

Pero los hechos fueron -por desgracia- los que fueron, y ahora, ocho decenios después, cuando se plantea a los españoles, en abstracto y en términos generales, la preferencia por una monarquía o una república, se obtiene casi un empate: un ligeramente mayoritario 48% opta por la monarquía, mientras que un 39% lo hace por la república. Y si se abandona el planteamiento genérico y la pregunta se formula desde supuestos más tangibles y concretos, proponiendo una república al estilo, por ejemplo, de la francesa actual o una monarquía parlamentaria como la ahora existente en España, es esta segunda la que sigue resultando preferida, y por un porcentaje que llega al 54% (frente al 37% que optaría por una república como la francesa). Lo que resulta quizá destacable es que no solo opten por una monarquía parlamentaria como la actual la mayoría de los votantes del PP (69% frente a 21%) y del PSOE (53% frente a 42%), sino que lo haga incluso una cuarta parte (24%) de los votantes de IU.

El País.com

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España mañana (no) será republicana…

abril 14, 2011

Isaac Rosa

14 abr 2011

“El mejor homenaje a la II República es que aquel bello sueño modernizador se ha hecho realidad en nuestra democracia.” -Ramón Jáuregui, ministro de Presidencia-

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Pues no, mañana no será, ni pasado mañana, ni probablemente el año que viene. Aunque los republicanos coreemos hoy el “España mañana será republicana”, sabemos que aún habrá que esperar. Y ése es parte del problema: que más que trabajar por traer la república, la esperamos, como si fuese a caer del cielo o nos la fuesen a conceder graciosamente.

Como además no sólo queremos un cambio en la jefatura del Estado, cambiar el rey por un presidente, sino que muchos aspiramos a una república laica, social, federal y más democrática que esta democracia incompleta, va para más largo.

No es derrotismo, al contrario. Pero tengamos claro que no vale con esperar, ni con desear, ni con exhibir un republicanismo que a menudo es más sentimental que político, que nos vuelve tricolores en las fechas señaladas y decae el resto del año (yo el primero, que escribo hoy que toca).

Hacer de España una república no es fácil, incluso aunque sólo nos limitásemos de entrada a prescindir del rey. Porque la corona, como la iglesia católica, la organización territorial, el bipartidismo, la corrupción o los atrasos socioeconómicos y educativos forman parte de un todo, de un sistema de poder muy sólido, un régimen donde todas las piezas encajan, y por eso cuesta tanto abrir el debate sobre la corona, avanzar en la laicidad o mejorar la calidad democrática, porque cada pieza cumple su función y se sujetan unas a otras.

Pero además, hay que reconocerlo, el blindaje institucional, político y económico se hace más fuerte por nuestra propia debilidad. Es verdad que todo juega en contra, y que ese blindaje trabaja activamente para que el republicanismo no prospere. Pero seamos autocríticos, precisamente hoy: no sólo estamos divididos, desorganizados y dominados por otras prioridades. Ni siquiera contamos con un programa mínimo. ¿Qué pasaría si hoy mismo abdicase por motivos de salud el rey o falleciese de repente? ¿Tenemos algo preparado, o cantaremos “España mañana será republicana” mientras coronan a Felipe VI?

Que no cunda el desánimo, y a trabajar. Viva la República.

PÚBLICO.ES


La actualidad de la República

abril 14, 2011

14 abr 2011

 

Durante casi cuarenta años, la II República fue criminalizada por los mismos que habían acabado con ella mediante un golpe de Estado que provocó la Guerra Civil. Por si cuatro décadas de manipulación u olvido hubieran sido insuficientes, en los últimos años ha cosechado cierto éxito mediático y político un revisionismo falsamente historiográfico que además pretende cargar al propio régimen republicano con la responsabilidad de haber sido causante de aquel trienio sangriento. A pesar de ese avasallador esfuerzo por manchar la memoria republicana, sus principales valores se mantienen vigentes ochenta años después de aquel 14 de abril de 1931. No se trató simplemente de echar del poder a un monarca desprestigiado por su connivencia con la dictadura de Primo de Rivera, sino del intento más profundo de modernización y democratización de España. La mejor prueba de ello es que aún hoy el debate y la acción política siguen girando sobre algunos de los grandes ideales republicanos. La defensa de la educación obligatoria y gratuita, del derecho a la atención sanitaria pública, de la igualdad entre mujeres y hombres, de un Estado plural capaz de recoger las legítimas aspiraciones de sus pueblos o de un laicismo que coloque a la Iglesia católica en el ámbito que corresponde a la fe… Esas banderas que sacaron de quicio a quienes veían en riesgo sus prebendas mantienen plena actualidad y son mimbres de un Estado del bienestar en entredicho.

PÚBLICO.ES


80 Aniversario de la República: El tiempo de los derechos…

abril 14, 2011

Josep Fontana historiador

La actuación del primer Gobierno de la Segunda República española, presidido por un terrateniente católico e integrado por ocho liberales moderados y tres socialistas, se encaminó desde el primer momento a asegurar el desarrollo constitucional y a adoptar medidas de emergencia para paliar los efectos de una crisis económica agravada por la inepta política de la dictadura del general Primo de Rivera. Un Gobierno de predominio liberal no dudó entonces en publicar medidas de intervención, como las leyes de términos municipales, de laboreo forzoso, de prórroga de arrendamientos y de asentamientos colectivos, o la implantación de la jornada de ocho horas para los jornaleros.

Como dijo Azaña, “la obra legislativa y de gobierno de la República arrancó de los principios clásicos de la democracia liberal”, pero en las cuestiones económicas, por muy liberal que se fuese, era necesario intervenir para hacer frente a las consecuencias de la crisis mundial, en unos momentos de paro y de conflicto, en especial en la agricultura. “Con socialistas ni sin socialistas ningún régimen que atienda al deber de procurar a sus súbditos unas condiciones de vida medianamente humanas podía dejar las cosas en la situación que las halló la República”.

Pero los cambios que permitieron mejorar la condición de la población trabajadora procedieron menos de las leyes mismas –la de reforma agraria, por ejemplo, promulgada en septiembre de 1932, llegó a 1936 sin resultados significativos, puesto que, como dijo Camilo Berneri, “se aplicó en dosis homeopáticas”– que de un cambio de apariencia nada espectacular, pero de consecuencias trascendentes, en las reglas del juego social.

La derecha recortó salarios y persiguió a sindicalistas en 1933 al volver al poder

En el campo, por ejemplo, se acabó con la relación tradicional de fuerzas que permitía a los propietarios, con la colaboración de los funcionarios, de la Guardia Civil y de los jueces, desvirtuar o neutralizar las leyes reformistas que se publicaban en los años de la monarquía (que haberlas las hubo, aunque sus consecuencias fuesen escasas). Al comienzo, los propietarios vieron la llegada del nuevo régimen con tranquilidad, puesto que estaban acostumbrados a que cambiasen los gobiernos en Madrid, mientras seguían controlando su entorno local. Comenzaron a alarmarse cuando vieron que los campesinos se organizaban para reivindicar sus derechos sin que la Guardia Civil se lo impidiera, como en el pasado; fue así como los jornaleros pudieron mejorar sus salarios y sus condiciones de vida.

Que esa política fuese acertada lo demostró que sirviera para evitar la extensión a España de la crisis económica mundial. Los índices económicos españoles de estos años muestran descensos moderados o estabilidad. La renta nacional creció y las mejoras salariales, consecuencia de la libertad de acción sindical, permitieron aumentar la capacidad de consumo de la población, generando un crecimiento interior desligado de la coyuntura internacional. Nada hubo en España que se pareciera al desastre de la gran recesión en Estados Unidos o en Alemania. Cuál fue la actitud de las derechas españolas hacia estos cambios lo muestra todavía un libro publicado en 1998 –e insisto en la fecha para que no se crea que se trata de un panfleto de la Guerra Civil– en el que cuando se enumeran las razones que movieron a Pedro Sainz Rodríguez a colaborar con la insurrección fascista, se nos da esta descripción de los horrores de la República: “Se obligaba a los terratenientes a roturar y cultivar sus tierras baldías, se protegía al trabajador de la agricultura tanto como al de la industria, se creaban escuelas laicas, se introducía el divorcio, se secularizaban los cementerios, pasaban los hospitales a depender directamente del Estado…”. O sea, el bolchevismo.

Por eso, cuando las derechas llegaron al poder en 1933, los terratenientes y los caciques reafirmaron de nuevo su autoridad: recortaron los salarios (en Córdoba, el de la recogida de las aceitunas bajó de 6,50 a 5,75), se suspendieron las reuniones de los jurados mixtos y las leyes de términos y de laboreo forzoso se infringieron impunemente. Los campesinos que se habían afiliado a un sindicato o se habían distinguido como partidarios de la izquierda sufrieron toda clase de persecuciones, expulsándolos de los lugares en los que trabajaban y negándoles la contratación como jornaleros. Eso sucedió en Andalucía, en Cuenca –donde los trabajadores de Barajas de Melo se lamentaban de que “cuando pedimos trabajo, el alcalde nos dice que ‘comamos zarzas y república”–, en Ciudad Real –donde los de Solana del Pino aseguraban que “para perseguirnos, prefieren dejar la tierra sin cultivar antes que dárnosla a nosotros”–, en Toledo, donde, según explica Arturo Barea, a fines de 1933 los propietarios comenzaban a echar a todos los que se habían afiliado a un sindicato “y a no dar trabajo más que a los que se sometían a lo de antes”.

La izquierda aceptó su derrota en las urnas en el 33; la derecha no lo hizo en el 36

Otra muestra del cambio profundo que introdujo la conjunción republicano-socialista en la política española la tenemos en la práctica del sistema electoral. Las elecciones de 1933 fueron, en 120 años de historia parlamentaria española, las primeras que perdió un Gobierno que las hubiera convocado. Este aceptó su derrota y cedió el poder a la oposición de derechas. Cuando esto sucedió por segunda vez, en febrero de 1936, las derechas se dispusieron a recuperar el poder por la fuerza, volviendo a una tradición histórica en que las elecciones no eran más que una farsa.

Nadie ha expresado mejor que Antonio Machado, en un texto publicado el 14 de abril de 1937, lo que vino a significar, como una profunda ruptura en la historia española, la actuación del Gobierno provisional de 1931: “Unos cuantos hombres honrados, que llegaban al poder sin haberlo deseado, acaso sin haberlo esperado siquiera, pero obedientes a la voluntad progresiva de la nación, tuvieron la insólita y genial ocurrencia de legislar atenidos a normas estrictamente morales, de gobernar en el sentido esencial de la historia, que es el del porvenir. Para estos hombres eran sagradas las más justas y legítimas aspiraciones del pueblo; contra ellas no se podía gobernar, porque el satisfacerlas era precisamente la más honda razón de ser de todo gobierno. Y estos hombres, nada revolucionarios, llenos de respeto, mesura y tolerancia, ni atropellaron ningún derecho ni desertaron de ninguno de sus deberes”.

Público.es