Macías deja la ARMH para ir como número dos en lista del PSOE en Ponferrada…

abril 15, 2011

Santiago Macías

(Castilla y León) POLITICA |
14-04-2011 /

Ponferrada (León), 14 abr (EFE).-

El vicepresidente nacional de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH), Santiago Macías, ha presentado su dimisión de esta función para garantizar la independencia del colectivo, ya que concurrirá como número dos de la lista del PSOE al ayuntamiento de Ponferrada (León).

“Presenté mi dimisión porque creo que la independencia de la asociación no puede cuestionarse en ningún momento por la decisión que tome uno de sus miembros” ha declarado a Efe Santiago Macías, quien también ha recordado que la candidatura socialista que encabeza Samuel Folguera fue aprobada ayer por la ejecutiva local del partido, aunque será esta tarde cuando se presente ante la militancia para su votación.

Macías comunicó la decisión a sus compañeros durante la asamblea anual de la ARMH, celebrada el pasado 20 de marzo y en la que Marco González fue elegido nuevo vicepresidente de la asociación, ante la previsión de su presentación para las elecciones del 22 de mayo.

La dimisión, no obstante, no ha trascendido hasta hoy mediante un comunicado remitido por el presidente de la Asociación, Emilio Silva.

Macías ha valorado los once años en los que ha trabajado desde la vicepresidencia de la asociación, de la que es cofundador, como una experiencia “maravillosa” de la que siempre se sentirá orgulloso.

“Ayudar a los demás es una de las cosas más gratificantes que pueda hacer una persona en su vida”, ha afirmado Santiago Macías, para después subrayar que continuará colaborando con la ARMH.

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DE INTERÉS: Entre Dios y la Policía…

marzo 6, 2011

A lo largo de diez siglos, los papeles han pasado de ser un privilegio a una obligación que crea nuevas exclusiones

BRAULIO GARCÍA JAÉN MADRID 05/03/2011

Aparentemente sin misterio, la identificación de las personas supone, además de un asunto de vital importancia práctica en nuestra época, un campo cuyo estudio descubre las profundas transformaciones de las mentalidades que han hecho falta para que hoy nos parezca natural, por ejemplo, que nuestro número de DNI nos represente legalmente.

Algunas de las transformaciones más importantes de los últimos diez siglos están recogidas en Historia de la identificación de las personas (Ariel), una excelente síntesis apenas 150 páginas de las investigaciones más relevantes de este ámbito escrita por dos historiadores franceses, Ilsen About y Vincent Denis. La mayoría de los trabajos citados han sido escritos en los últimos 20 años a rebufo del fenómeno de las migraciones internacionales y de la extensión del control de seguridad.

En la Edad Media, los sellos podían llevar pelos y uñas de los representados

La síntesis, centrada en el marco europeo, arranca en el año 1000. Las transformaciones de la época medieval son las que mejor revelan las resistencias que los distintos dispositivos han tenido que vencer para evolucionar desde el reconocimiento cara a cara a otros basados en signos que representan a la persona a distancia. El mejor ejemplo, una vez recuperado el sistema de nombre y apellidos en el siglo XI, es el del sello: “Una oblea de cera o una bola de metal presionada por una matriz que imprime su huella”, que conoció una rápida extensión con el auge de la escritura y servía, entre otras cosas, para garantizar las transferencias de propiedades.

“El éxito del sello se explica [en parte] por su función de sustituto de la persona, a la que vuelve presente’ en el acto”, explican los autores. Una conversión en signo, sin embargo, a la que no dejaban de resistirse las partes contratantes. Quizá temiendo que el mundo se les fuera a ir de las manos, insertaban “cabellos, uñas o una huella del dedo en el reverso de la cera”, como si de una “prolongación física de la persona” se tratara.

Por supuesto, nada de este desapego fue posible sin el permiso de Dios, una vez su hijo se hizo pan en la hostia consagrada. “Una mutación tal, que hacía del signo un sustituto de la persona legal, se hizo posible por la transformación del concepto que tenían los teólogos de los signos, mediante los debates sobre la eucaristía y la presencia real’ de Cristo que tuvieron lugar en los siglos XI y XII”, se lee.

Las marcas jurídicas se inscribían en la piel mismade los condenados

Esa misma concepción acabó permitiendo también separar al cuerpo de la escritura. Las marcas judiciales, que primero se inscribían directamente sobre la piel del condenado, casi como en La colonia penitenciaria de Franz Kafka, evolucionaron luego hacia el expediente y los archivos donde se describía el aspecto de los fichados: ahora los cuerpos eran captados en los textos, y no a la inversa. La huella digital manchada de tinta nos recuerda todavía ese umbral entre el nombre y el cuerpo.

La nacionalización

Cuando la soberanía dejó de ser un atributo divino de los monarcas y empezó a emanar del cuerpo de la nación, y los estados consolidaron sus fronteras territoriales, surgió también la necesidad de definir y controlar a sus poblaciones. “Bajo el nombre de policía’ los gobiernos ponen en marcha dispositivos para enmarcar la vida de las poblaciones, […]y permitir su coexistencia en el marco urbano”, resumen los dos historiadores.

En ese contexto se generalizaron los pasaportes, que fueron obligatorios antes para los ciudadanos que para los extranjeros, y los registros de nacimientos, matrimonios y defunciones, durante siglos anotados por las autoridades eclesiásticas, se convirtieron por fin en un registro civil centralizado por el Estado. El primero, el de Francia, en 1792. Hoy, el documento nacional de identidad es casi un certificado de existencia.

Los dispositivos de identificación hace crecido hasta volverse omnipresentes y por eso mismo imperceptibles. El desarrollo tecnológico multiplica esa capacidad de perfeccionamiento e invisibilización. Pero, como bien subrayan los autores, eso no significa que en la actualidad no quepan otras épocas. En muchas estaciones de metro y autobuses de Madrid, sin ir más lejos, se ha vuelto habitual que la policía, uniformada o de paisano, paren a inmigrantes sospechosos de serlo y no tener papeles. El primer indicio, de nuevo, vuelve a ser el rostro.

Público.es


 


La batalla de la cuenta atrás…

diciembre 12, 2010

Un libro reconstruye los diez días de maniobras y discusiones que precedieron a la II Guerra Mundial

BRAULIO GARCÍA JAÉN MADRID 12/12/2010

Soldados alemanes derriban la barrera de la frontera con Polonia, el 1 de septiembre de 1939. 

Soldados alemanes derriban la barrera de la frontera con Polonia, el 1 de septiembre de 1939.AP

La publicación, a través deWikileaks, de los cables que las embajadas norteamericans han remitido en los últimos años a su Gobierno, desde los más distantes rincones del mundo ha sido calificada por algunos como “el sueño de todo historiador”. Sin embargo, aunque su publicación supone indudables ventajas para la transparencia y el control democráticos, su actualidad los priva de una coordenada clave para calibrar su importancia y su contexto: el paso del tiempo.

Porque si es cierto que el estudio de ese tipo de comunicaciones es una valiosa herramienta para los historiadores, también lo es que estos la aplican por definición a narrar los hechos del pasado. Eso ha hecho en parte Richard Overy, uno de los historiadores británicos más importantes sobre la II Guerra Mundial, en su estudio de los diez días que condujeron al estallido del conflicto, Al borde del abismo (Tusquets), recién traducido al español. Alrededor de una tercera parte de los documentos citados no habían sido hasta la fecha publicados.

Richard Overy traza un relato muy detallado sin olvidar el contexto

El análisis de los escritos de las oficinas diplomáticas de Francia y Gran Bretaña, así como Alemania y Polonia, nutre buena parte de su impactante relato. El 24 de agosto de 1939, el entonces primer ministro británico, Neville Chamberlain, dejó claro que si finalmente estallaba una guerra internacional no iba a ser “por el futuro político de una ciudad lejana en una tierra extranjera”. Se refería a Danzing, la ciudad a la que la Sociedad de Naciones había otorgado el estatuto de Ciudad Libre y que, aunque con mayoría de población alemana, estaba bajo la jurisdicción del estado polaco, creado también después de la I Guerra Mundial. El 1 de septiembre, de madrugada, un buque alemán, anclado precisamente frente al puerto de Danzing, abrió fuego contra una fortificación polaca, la de Westerplatte, y desencadenó la guerra. A esas alturas, muchos eran ya conscientes de que ese ataque suponía la materialización de la amenaza que Hitler había deslizado en mayo: “la cuestión es ampliar nuestro espacio vital en el este y asegurarnos el abastecimiento de víveres”, dijo en una reunión con sus jefes militares.

“Por grandes y arraigadas que fueran las fuerzas que empujaron a la guerra, hubo un momento en que los principales agentes históricos involucrados tuvieron que hacer frente a dichas fuerzas y decisiones difíciles”, escribe Overy en el prólogo. El análisis de esa toma de decisiones de los actores implicados, en diálogo permanente con las causas y principios estructurales, tiene un objetivo claro: “demostrar que en la historia nada es inevitable”.

El relato de Overy es detallado, casi minimalista. Pero sin desmarcarse nunca del contexto. Así, el lector descubre, junto a las vacilaciones del propio Hitler durante los últimos días de agosto, que llegó a ordenar el ataque y a deshacer la orden que él mismo había dado, los comentarios de un joven militar alemán: “Adolf se ha amilanado”. Y junto al deterioro del orden europeo y la crisis económica de los años treinta, los motivos más inmediatos, como la “intransigente negativa” de Polonia a cualquier tipo de concesión frente al empuje alemán, que hace meses anotó un funcionario del Foreign Office británico.

“El objetivo es demostrar que en historia nada es inevitable”, dice

El autor no omite tampoco esa comidilla que de haberse conocido entonces habría acaparado los titulares. “Llevaba tiempo esperando con mucha ilusión esta semana de caza”, confió el británico rey Jorge VI a su embajador en Egipto. “Fue francamente deplorable que ese villano de Hitler lo alterara todo”, añadió. Pero puestos en perspectiva, esos comentarios ocupan su merecido y despreciable lugar, en los márgenes de la historia y del texto.

Público.es

 

 


Guerra y paz…

diciembre 11, 2010

LAURA FREIXAS 11/12/2010

Grupos de las FAI en la Puerta del Sol de Madrid

“La paz y la prosperidad engendran cobardes”, escribió Shakespeare. A veces, mirando alrededor, buscando argumento, personajes, para la próxima novela, una se desespera, y no puede evitar recordar esa cita de Cymbeline. En un entorno pacífico y próspero ¿dónde hallar valentía? ¿dónde hallar dilemas trágicos, auténticos conflictos? ¿dónde hallar, en fin, un tema que merezca el tiempo y el esfuerzo necesarios para escribir (y para leer) cientos de páginas?

… En contraste con tantas obras geniales -de laIlíadaLas troyanas al Doctor ZhivagoLa plaça del Diamant, pasando por El Cid y las crónicas de Indias- que se nutren de guerras, conquistas, expediciones, asesinatos… propios de épocas y países turbulentos, ¿qué ha aportado al mundo la rica y apacible Suiza?, como observaba no recuerdo quién; y respondía: el chocolate con leche y el reloj de cuco.

Nada tiene de extraño, entonces, que tantas/os novelistas de la España contemporánea busquen su inspiración, no en el pacífico, democrático y aburrido presente, sino en el pasado, cuanto más agitado mejor: en la Guerra Civil o la de la Independencia, en la conquista de América o en el Holocausto. No cabe duda de que un campo de batalla o un campo de concentración son mucho más emocionantes que una oficina o un supermercado. Y si bien las novelas situadas en tiempos o lugares remotos exigen un trabajo suplementario -el de documentación-, ofrecen también, para quien las escribe, muchas facilidades. Personajes, argumento, escenarios, todo nos viene dado, en borrador al menos. Aunque su principal ventaja pertenece, no al orden práctico, sino al ético, a saber: las novelas que dan vida a episodios que sucedieron realmente se escriben, y se leen, sabiendo de antemano cómo terminó la historia.

Pero esa ventaja, ¿no esconde una trampa?… Hay un documento impresionante redactado por Abraham Lincoln, que se encontró después de su muerte, en el que se pregunta (intentando interpretar distintos signos de la presunta voluntad divina) a qué bando, de los dos que se enfrentan en la guerra de Secesión, apoya Dios: ¿está con el Sur esclavista o con el Norte abolicionista? ¿A cuál, por lo tanto, debería favorecer él mismo? En esa angustiosa incertidumbre radica la autenticidad, y el interés, del pasado. Si, en cambio, ya sabemos quién ganó, a quién absuelve la historia y a quién condena, el relato resultante queda forzosamente falseado. Es verdad que algunas novelas consiguen restituir de forma convincente los dilemas morales (como en la magnífica La noche de los tiempos, de Antonio Muñoz Molina, el del protagonista respecto a su cuñado). Pero por muy bien escrita y concebida que esté la obra, es imposible, por definición, que renuncie a la perspectiva que nos dan los años transcurridos.

Por eso, y sin poner en duda el interés de las novelas que narran grandes gestas, grandes pasiones, grandes aventuras del pasado, necesitamos otras que retraten el presente, aunque ese presente nos parezca, en comparación, cobarde, apático o insignificante. Es aquí y ahora donde se sitúa nuestra vida y se juega nuestra responsabilidad; es el aquí y ahora lo que nos urge comprender y juzgar. E igual que la grandeza de un cuadro no depende de si retrata una batalla naval o una comida campestre, también hay grandísima literatura cuyo sustento no es otro que la vida cotidiana, común y hasta banal, del autor y su entorno, como lo demuestran, por poner unos pocos ejemplos, lasSátiras de Juvenal, Las olas de Virginia Woolf, La búsqueda del tiempo perdido de Proust o Las confesiones de Rousseau. Que, por cierto, era suizo.

Laura Freixas (Barcelona, 1958) es novelista. Su última obra narrativa publicada es la autobiografía Adolescencia en Barcelona hacia 1970 (Destino, 2007). http://www.laurafreixas.com

Babelia (El Páis.com)


Mujeres durante la II República…”Clara Campoamor, la mujer olvidada”

diciembre 4, 2010

Clara Campoamor vuelve al Congreso79 años después

TVE finaliza el rodaje de la miniserie sobre la vida de la mujer que logró el voto femenino

RAMIRO VAREA MADRID 02/12/2010

Rodaje de la serie.

Rodaje de la serie.

El 1 de diciembre de 1931, el Congreso de los Diputados aprobó el sufragio universal en España. Por primera vez en la historia, las mujeres españolas tenían derecho a ejercer el voto. La impulsora de este hito histórico fue Clara Campoamor, un referente en la lucha por la igualdad que durante décadas permaneció en el olvido. Ayer, 79 años después de aquel momento histórico, Campoamor regresó a las escalinatas del Congreso, encarnada en la actriz Elvira Mínguez. Fue la última escena de la grabación de la miniserie Clara Campoamor, la mujer olvidada, una producción de TVE que se estrenará el próximo año y que recuerda el logro de la sufragista española.

Para la directora de esta tv movie, Laura Mañá, “es una película apasionante y además necesaria. Debemos recuperar esas heroínas que se han ganado un puesto en la historia”. La novela La mujer olvidada, escrita por Isaías Lafuente, fue el punto de partida de esta producción. “Clara Campoamor no es sólo un modelo en España. Es un ejemplo universal del sufragismo porque fue la única mujer en el mundo que logró el sufragio universal desde la tribuna de un Parlamento”, cuenta Lafuente.

Elvira Mínguez admite que se ha acercado a su personaje “con humildad y respeto”. “Esta historia nos ha dado la oportunidad de conocer una serie de hechos, y de ver que hemos ganado mucho pero que nos queda mucho por conseguir, no sólo como mujeres sino como seres humanos”, dice la actriz.

En el reparto la acompaña Mónica López, que interpreta a Victoria Kent, la diputada que se oponía al voto femenino al considerar que las mujeres estaban condicionadas por la Iglesia y favorecían a la derecha. “La traición era más grande por el hecho de venir precisamente de la única otra mujer que había en el Congreso”, cuenta López.

Público.es


El pazo de Meirás dejará de ser de los Franco en menos de dos años…

diciembre 4, 2010

El concello de Sada, donde se ubica la propiedad, ha iniciado el proceso que le llevará a recuperar la titularidad pública del inmueble

PATRICIA CAMPELO Madrid 02/12/2010

Pazo de Meirás. Archivo

Pazo de Meirás. Archivo

“Era una aspiración que teníamos desde hace tiempo y que se ha plasmado en una realidad”. María Xosé Carnota, concejala de Urbanismo de Sada, tiene claro que las posibilidades de que el municipio coruñés logre la titularidad pública del Pazo de Meirás han dejado de ser “utópicas” y se cumplirán “en menos de dos años”.

El gobierno municipal aprobó ayer el Plan General de Ordenación Municipal (PGOM) con el que hace oficial su firme intención de “calificar como equipamiento público y espacio libre” tanto las siete hectáreas de terreno como las edificaciones, propiedad de la familia Franco desde 1938.

De este modo, el pazo dejará de pertenecer a sus actuales poseedores para pasar a ser propiedad del ayuntamiento, que aún no sabe qué uso concreto le dará, pero subraya la importancia de que los ciudadanos “puedan utilizarlo como zona de esparcimiento siempre que quieran”, señala Carnota. Así, se ampliaría el que tiene en la actualidad, ya que, tras su declaración como Bien de Interés Cultural, los Franco están obligados a abrirlo al público cuatro días al mes de forma gratuita.

Entre las opciones que baraja Sada para hacerse con el pazo está la expropiación

Los descendientes del dictador recurrieron ante el Supremo esta decisión alegando “importantes gastos de vigilancia y seguro por accidentes” pero el alto tribunal falló en su contra el pasado octubre.

El concello está ahora a la expectativa de que la Xunta le comunique qué cuatro días del mes se abrirá el pazo para las visitas guiadas, dado que, tras la decisión del Supremo, es esa administración la que tiene que obligar a los Franco “a abrir ya su propiedad al pueblo”, puntualiza.

Mientras, el camino que se abre ahora desembocará en un amplio abanico de posibilidades a realizar en el recinto, puesto que será el gobierno local (BNG y PSG), y no los Franco, quien decida los usos públicos del pazo.

Formas de adquisición

La duda surge ahora en el modo de adquirirlo. “No descartamos, por el momento, ninguna de las opciones que contempla la legislación”, aclara la concejala de Urbanismo. Entre estas posibilidades, está la expropiación forzosa a los Franco por decisión de la Xunta, o la firma de un convenio urbanístico o de colaboración con otras administraciones, pero, en todo caso, siempre a través de “la iniciativa y financiación pública”.

“Exploraremos todos los mecanismos para adquirirlo”, garantiza.

Por su parte, la Comisión pola Recuperación da Memoria Histórica da Coruña tiene claro que esta opción no sería la más plausible: “El concello está obligado a hacer lo que pueda, pero comprar un objeto robado al ladrón queda feo”.

“El concello tiene que hacer lo que puede, pero comprar un objeto a quien lo ha robado es feo”

A pesar de ello, son optimistas y apoyan la iniciativa del consistorio, pero prefieren mantenerse “cautos”, ya que consideran que se trata de un paso “insuficiente”.

“Los Franco deberían devolver lo que es un bien robado”, denuncia Rubén, miembro de la Comisión, quien explica cómo en 1938, el conde de Fenosa, Pedro Barrié de la Maza, obligó a los trabajadores de la comarca “a donar parte de sus salarios para pagar la casa labriega, de la familia Pardo Bazán, que después fueron ampliando a costa de expropiaciones y robos a los vecinos”. “En realidad no era un pazo, así lo denominó el dictador”, añade.

Largo proceso

Incluir la calificación del pazo como “equipamiento público y espacio libre” en el plan de Urbanismo de Sada supone el cimiento para conseguir que la finca y las Torres de Meirás vuelvan a ser del pueblo al que se le arrebató hace más de 70 años. En plena Guerra Civil, los gallegos estuvieron obligados, bajo amenaza de que les señalasen como rojos si no lo hacían (con lo que eso significaba), a pagar el regalo que los franquistas hicieron al dictador para demostrarle la afección a su causa.

María Xosé Carnota está convencida de que lo van a lograr, aunque el proceso que inician a partir de ahora será largo. La concejala cree que a finales de 2012 la propiedad del terreno y de las torres “será del concello” y, por tanto, de todos los ciudadanos.

Desde la Comisión pola Recuperación da Memoria Histórica lanzan un mensaje claro sobre el pazo a los descendientes del dictador: “Por dignidad, que lo devuelvan”.

Público.es (Memoria pública)

 


HENRY KAMEN/ HISTORIADOR: «La memoria histórica es una frase inventada»

diciembre 4, 2010

Presenta «Poder y Gloria. Los héroes de la España imperial»

4 Diciembre 10 – Madrid – Miguel Soria

Henry Kamen es una de las personalidades más respetadas y leídas sobre temas históricos de la España moderna. Vive tanto en nuestro país como en Estados Unidos, y ha escrito un nuevo libro: «Poder y Gloria. Los héroes de la España imperial», donde hace un repaso por la historia nacional a través de diez personajes meticulosamente escogidos. Kamen es, además, crítico con la parcialidad de la llamada «memoria histórica».

-Elige a diez personajes. ¿Por qué ese número y por qué ellos?
-Limitándonos a estas diez personas, no existe ni una sola biografía original sobre ninguna de ellas. A excepción del Gran Capitán, las biografías que hay son de extranjeros, es decir, hay poco interés español por estos personajes. Era materialmente imposible confeccionar más biografías porque no hay datos suficientes.

-De todos, ¿con cuál se queda?

-Es difícil seleccionar un personaje sobre otro. Del Duque de Alba, por ejemplo, ya había escrito antes un libro, aunque aquí ocupa sólo un capítulo.

-Los cuales, entre sí, parecen no tener conexión…

– Pero la hay, claro. Los diez tienen una causa en común: todos sirvieron a España y a la Corona.

-¿Siente que ha dejado alguno en el tintero?

-Es posible que sí, pero elegí esa cifra porque me parecía redonda.

-¿Qué le parece la Ley de Memoria Histórica?

-«Memoria Histórica» es una frase inventada con una clara intención político-ideológica. Personalmente la evito porque siempre, al menos dentro de España, significa algo bastante curioso: la proyección de un punto de vista muy partidista sobre ciertos acontecimientos de la historia de España. La expresión correcta se basa en un bipartidismo que no entra en las ideas y deformaciones ideológicas de lo que el historiador está estudiando, que es lo que los escritores intentamos hacer. En España muchas veces no se publican porque existe demasiada influencia del mundo político. Por eso, «memoria histórica» como frase no tiene ningún sentido.

-¿Le interesa mucho España?

-Yo soy historiador, pero mi tesis doctoral no es sobre España, sino sobre la política francesa en la Guerra de Sucesión de España. Me he dedicado especialmente a temas de historia y, con el tiempo, lo he hecho más con España porque he descubierto que se había investigado poco sobre la manera de enfocar la visión del pasado español, y he escrito muchos libros por eso. España me interesa especialmente como parte de un conjunto más universal.

La Razón vía google noticias