El Rey con Videla sobre una balsa de muertos

mayo 19, 2013

Durante los días que el rey Juan Carlos I estuvo con Videla desaparecieron al menos 10 ciudadanos. Imposible que el monarca no oyera los gritos que ya circulaban por el mundo entero.

Cristina FallarásFollow @fallaras

Los Reyes reciben al dictador argentino Videla.

Los Reyes llegan a Argentina y son recibidos por el dictador argentino Rafael Videla, en 1978.

El 26 de noviembre de 1978 el rey Juan Carlos I de España viajó a Argentina. Al día siguiente, lunes 27, se encontró con el presidente argentino de facto Rafael Videla. Aquel mismo lunes desaparecieron a Alfredo Antonio Giorgi y Calos Santiago Mires, de quienes no sé nada más que eso, que los desaparecieron, quien sabe si mientras Videla pronunciaba ante el rey español sus palabras de bienvenida:”Este es un día de memorable encuentro filial. Todos los argentinos lo hemos aguardado con desbordante afecto, conscientes de su transcendencia y su dinámica proyección de futuro”. Memorable. Transcendencia. Futuro.

Al día siguiente, martes 27, desaparecieron a Hernando (Tito) Deria, Gertrudis Marta (Lucy) Laczik de Poblete, Hugo Alberto Merolo, Claudia Victoria Poblete Hlaczik, Jose Liborio (Pepe) Poblete Roa y Marta Inés Vaccaro de Deria. Nada más sé de ellos, solo que los desaparecieron mientras el rey de España, de la España democrática en construcción, se encontraba con los dirigentes de un Congreso que ya no existía, porque Videla y compañía lo habían disuelto, como habían prohibido los partidos políticos, pero qué le iban a importar al monarca los partidos, a él, que acababa de ser designado por un dictador, de oca a oca y tiro porque me toca. Al muerto se le puede llamar realpolitik y sentarlo a cenar, que no abrirá la boca.

Suele suceder que si uno construye sobre un terreno que alberga una balsa, en algún momento la casa empieza a resquebrajarse. Si la balsa es de aguas negras, de material en descomposición, poco a poco las tuberías se arrancan a exhalar un tufo repugnante y constante. Si esa poza oscura guarda un cadáver, cien cadáveres, mil cadáveres, el hedor de la muerte acabará haciendo la vida imposible. Y además, las grietas.

Los muertos de la balsa gritaban, majestad, usted los oyó gritar allí, era imposible no hacerlo, miles de personas en campos de concentración, en salas de tortura, en cárceles clandestinas, en talleres de horror, concentrados, gritando. Imposible no oírlos. Si hasta yo los oigo ahora, a través de los años. Las vendas que les cubrían los ojos en los campos constantemente, días, semanas, ¿sabe, majestad que se volvían de cemento? Después de jornadas de sudor, lágrimas y sangre, se endurecían como el vidrio y cortaban el tabique, la nariz. Usted oyó los desgarrones de los vientres abiertos, oyó el berrido de aquel hombre a cuyo hijo dieron picana ante su desesperación, oyó a la madre que moría reventada en el parto pro robo, a la cría violada hasta la muerte a jirones, el grito del tipo que recibió la foto de su madre sobre el suelo, desnuda, montada por los perros de los militares, tuvo que oírlos, como el murmullo de los curas católicos que confesaban a los torturadores, pobres chicos, que alivien sus conciencias. Usted estaba allí y tuvo que oírlo, majestad, porque usted estaba allí el día que le reventaron la cabeza al chaval de una patada, y sabía, claro que sabía, usted estaba recibiendo su premio de manos de quien ordenaba una madera más entre las piernas. Todo está AQUÍ guardado, narrado hasta la náusea, búsquese, busque lo que sucedió exactamente aquellos días, identifique el grito que decidió no oír y que olvidó.

El dictador argentino Videla entrega una placa al rey Juan Carlos

El dictador argentino Videla rinde homenaje al rey Juan Carlos.

Allí estuvo usted, Juan Carlos, y allí se quedó, porque él, el máximo responsable del horror extremo, sonreía, y sus generales sonreían, y sus perros sonreían. Y todo era gracias a usted.

Estamos sentados a la mesa. No dejo de darle vueltas a su foto con Videla, majestad, y me decido a preguntarle a Raúl Argemí, con quien comparto casa e hija: “En el 78, cuando el rey de España visitó Argentina yo estaba preso en los pabellones de la muerte, Unidad 9 de La Plata. Así se les conocía internacionalmente, pabellones de la muerte. Él también, claro, ¿cómo no iba a conocerlos? Estábamos ahí los tipos que consideraban que habíamos sido jefes en la guerrilla, y cada vez que sucedía algo que les molestaba a los militares, algo como una denuncia internacional, sacaban a uno y ya no volvía, como Gonzalo Carranza, cuya madre vivía a las afueras de Barcelona, como tantos… Si no nos desaparecían a todos era porque en Francia, Holanda, Bélgica, Suecia, Suiza y algún otro país hacían el seguimiento de todos nosotros, y no se atrevían a cargarse con ese escollo. Si no nos mataron a todos, fue por la presión internacional. Y entonces, ante el aislamiento internacional y las denuncias de desapariciones y cárceles clandestinas que corrían por muchos países, España, en la figura de su Rey, reconoció con su visita a la Junta militar”.

Y sobre esa balsa de putrefacción construimos nosotros todo esto. Nosotros, que también sabíamos todos estos años y hemos estado mudos. Nosotros que ahora nos sorprendemos con el hedor y las grietas, con este temblor negro que sube desde los cimientos.

http://www.eldiario.es/zonacritica/rey-Videla-balsa-muertos_6_91400879.html


Cuelgan un cartel de ‘Avinguda de la República’ frente a los juzgados de Palma

abril 21, 2013

Grupos de memoria histórica reclaman que se cambie el nombre de la vía,  Avenida de Alemania, por ser un país que apoyó a Franco.

EUROPA PRESSPalma de Mallorca12/04/2013

Cartel colgado en la avenida Alemania de Palma de Mallorca, a la altura de los Juzgados.

Cartel colgado en la avenida Alemania de Palma de Mallorca, a la altura de los Juzgados.E.P.

Representantes de la Asociació Memòria de Mallorca (MdM) y la Unitat Cívica per la República (UCXR) han colgado este viernes una placa en la avenida Alemania de Palma, a la altura de los Juzgados, en la que puede leerse “Avinguda de la República” como forma de reclamar que se elimine de la vía el nombre de Alemania, “uno de los países fascistas a los que Franco apoyó durante la Segunda Guerra Mundial”.

La presidenta de MdM, Antònia Oliver, ha recordado que el 12 de abril de 1931 los ciudadanos de Mallorca participaron en unas elecciones municipales que supusieron, dos días después, la proclamación de la II República “de manera democrática y pacífica”, por lo que el próximo domingo, 14 de abril, conmemorarán ese día.

“Más que conmemorar reivindicamos la forma de gobierno de la república“, ha concretado Oliver, que ha anunciado que el próximo domingo su asociación, junto a UCXR, ha programado un acto a las 12.00 horas en la plaza de Cort, donde leerán un manifiesto, al que se han suscrito partidos políticos y entidades sociales, y realizarán conciertos.

 http://www.publico.es/453556

Nacional MDM Y UCXR REIVINDICARÁN LA REPÚBLICA EL PRÓXIMO DOMINGO EN CORT AMP.- Cuelgan un cartel de “Avinguda de la República” en la Avenida Alemania de Palma a la altura de los Juzgados

Foto: EUROPA PRESS PALMA DE MALLORCA, 12 Abr. (EUROPA PRESS) –

Representantes de la Associació Memòria de Mallorca (MdM) y la Unitat Cívica per la República (UCXR) han colgado este viernes una placa en la avenida Alemania de Palma, a la altura de los Juzgados, en la que puede leerse “Avinguda de la República” para reclamar que se elimine de la vía el nombre de Alemania, “uno de los países fascistas a los que Franco apoyó durante la Segunda Guerra Mundial”.

   La presidenta de MdM, Antònia Oliver, ha recordado que el 12 de abril de 1931 los ciudadanos de Mallorca participaron en unas elecciones municipales que supusieron, dos días después, la proclamación de la II República “de manera democrática y pacífica”, por lo que el próximo domingo, 14 de abril, conmemorarán ese día.

   “Más que conmemorar reivindicamos la forma de gobierno de la república”, ha concretado Oliver, que ha anunciado que el próximo domingo su asociación, junto a UCXR, ha programado un acto a las 12.00 horas en la plaza de Cort, donde leerán un manifiesto, al que se han suscrito partidos políticos y entidades sociales, y realizarán conciertos.

   En opinión de estas asociaciones la legalidad republicana sigue vigente, puesto que durante el pacto de la Constitución se legalizaron partidos políticos y la República, “que era legal, no se legalizó”.

   “La República fue asesinada y no fue derrocada por las urnas, sino con la fuerza de las armas”, ha criticado Oliver, que ha apuntado que estas asociaciones de Mallorca, y otras, reivindican los valores que ésta representaba, están en contra de todas las dictaduras que repriman a sus ciudadanos y apoyan a las víctimas del franquismo.

   La presidenta de MdM ha indicado que el motivo por el que han congregado a los medios frente a los Juzgados de Vía Alemania es que fueron estos Tribunales los que “negaron la exhumación de una fosa común en Calvià” y debido a que “aquí tendría que venir a declarar cualquier persona que presente indicios de haber podido cometer un delito”.

   En ese sentido, Oliver ha celebrado la imputación de la infanta Cristina y se ha mostrado sorprendida por el “hecho insólito” de que el fiscal se haya opuesto a esta imputación, ya que le “hace pensar que la justicia no es igual para todos” y se mantienen “los impuestos franquistas”.

   La presidenta de MdM ha señalado que, haciéndose eco de las peticiones de sus asociados, rechaza la monarquía borbónica, “que surgió directamente de la dictadura” y que a su parecer “ha potenciado que las estructuras de poder dictatoriales pasaran después a la democracia”.

   “En la actualidad nos encontramos con que, si ya fueron impunes los crímenes contra la humanidad franquistas, también lo es la corrupción, que está saliendo por todo porque se ha asentado durante los últimos treinta años”, ha manifestado Oliver.

   Por último, la presidenta de la Associació Memòria de Mallorca ha destacado que el próximo domingo no solo se abogará por “el recuerdo nostálgico de la República y por el homenaje a las victimas, sino que reclamarán justicia”.


“No espero nada de Bergoglio porque jamás podré olvidar el rechazo de la Iglesia a nuestra causa”

abril 21, 2013

Chicha Mariani fue fundadora de Abuelas de Plaza de Mayo. Después de 36  años aportando pruebas para  juzgar a los responsables de la última  dictadura militar argentina, recuerda cómo un cura le animó a dejar de  buscar a su nieta “porque estaba muy bien donde estaba en ese momento,  con gente de mucho poder”

CECILIA VALDEZ Buenos Aires 21/04/2013

María Isabel Chorobik de Mariani, Chicha, fue fundadora de Abuelas de Plaza de Mayo.

María Isabel Chorobik de Mariani, Chicha, fue fundadora de Abuelas de Plaza de Mayo.

Chicha, el apodo con el que se conoce a María Isabel Chorobik de Mariani, fue fundadora de Abuelas de Plaza de Mayo  (Argentina), en 1977. Lleva 36 años buscando a su nieta Clara Anahí y en ese camino de búsqueda ha ayudado a encontrar otros niños robados y ha aportado pruebas fundamentales para juzgar a los responsables de la última dictadura militar argentina. Más que un camino, ha sido una verdadera carrera de obstáculos, entre los que destaca el oscurantismo de la Iglesia. Precisamente el actual papa, Jorge Bergoglio, tuvo un papel oscuro en este proceso. Fue llamado como testigo a petición de la Fiscalía y de la asociación Abuelas de Plaza de Mayo para que declarase sobre la apropiación por parte de los militares de los bebés que nacían en cautiverio durante la dictadura y pidió dar su declaración por escrito.

¿Cuál fue el papel de la Iglesia en la recuperación de los niños robados? Mi experiencia la iglesia católica es  penosísima, porque aunque no iba a la iglesia siempre llevé en los genes  el catolicismo de los polacos. Pero cuando llegó esta tremenda tragedia  de la desaparición y muerte de tantas personas en Argentina  recurrí  como tanta gente a la iglesia y allí tuve la desgracia de encontrarme  con el rechazo y el cerrado de puertas en la nariz. Monseñor Montes, por  ejemplo, que era obispo auxiliar de la Catedral de La Plata, me recibió  con muchísimo afecto porque conocía a mi hijo y a mi nuera que se  habían preparado con él para su boda. Me dijo entonces que volviera, que  iba a conseguir noticias de la niña, y cuando volví me dijo que no  molestara y que dejara de buscar a la criatura porque estaba muy bien  donde estaba en ese momento, con gente de mucho poder. Y como yo me puse  a llorar a gritos, diciéndole que estaba hablando de mi nieta, se puso  de pie, me señaló la puerta y me echó de la catedral. Una experiencia  similar tuve con Monseñor Grasselli, de la capilla Stella Maris de la  marina y otros obispos y sacerdotes a lo largo de estos 36 años de  búsqueda.

“La Iglesia complementaba la tarea de los  militares”

La Iglesia católica bautizaba niños robados o les daba la comunión. Para mí queda muy claro que la  iglesia católica sabía perfectamente lo que pasaba con los niños que  entregaban y que nacían en cautiverio. Complementaban la tarea de los  militares.

¿Qué opina de la  elección de Bergoglio como nuevo papa? No me dice nada,  hubiera sido distinto si no conociera la historia de la Iglesia en la  dictadura. No espero nada de él porque jamás olvidaré el rechazo de la  Iglesia a tantas peticiones recibidas de madres y abuelas pidiendo saber  de sus hijos.

¿Recuerda las gestiones que realizó Alicia de la Cuadra  cuando le pidió a Bergoglio información sobre su nieta desaparecida? Sí,  por supuesto, en ese momento yo ya había ido a hablar con Alicia de la  Cuadra para pedirle que trabajáramos juntas en la búsqueda de nuestras  nietas y de ahí nació Abuelas de Plaza de Mayo, el 21 de noviembre de  1977. Al encontrarla a ella en su casa, me contó los trámites que  estaban haciendo con los jesuitas, quienes en el pasado habían recibido  muy importantes donaciones (estancias, casas, etc.) de la familia De la  Cuadra. Habían recurrido a los jesuitas, al padre Arrupe, quien los  derivó a Bergoglio. Justamente el día que el señor De la Cuadra llevaba  la carta de Bergoglio a Monseñor Picchi en la sede del episcopado  platense, yo estaba esperando que me recibiera el mismo Monseñor  y  el  señor De la Cuadra me habló muy esperanzado de la carta que llevaba  acerca de la búsqueda de su pequeña nieta. Y después Picchi a su vez se  comunicó con el militar Rospide y, como era de esperar, no hubo ningún  resultado de todo ese trámite. De manera que para mí Bergoglio es un  hombre de la Iglesia y se comportó como tal.

¿Cómo han evolucionado las políticas sobre derechos humanos en Argentina? Han evolucionado bien. A mí no me afectó tanto la aplicación y la negación de las Leyes de Obediencia Debida y Punto Final [que establecieron la prescripción de los delitos en el año 1986 y que luego fueron anuladas en el 2003], que impidieron seguir los juicios hace años. Nosotras, las Abuelas, pudimos seguir trabajando porque eso no afectaba a los niños desaparecidos, pero siempre con un montón de problemas, negativas, evasivas. A los jueces les costaba mucho decidir y obraban con demasiada prudencia porque era un tema nuevo y se sabía muy poco. Todo estuvo siempre en una nebulosa y por eso la palabra desaparecidos, ¿dónde buscas una cosa desaparecida? Una aguja en un pajar.

 ¿Hubo cambios con los gobiernos de los Kirchner? Yo tuve muchísimas esperanzas de que se hiciera lo que nadie se atrevió a hacer cuando llegó este gobierno, que era abrir los archivos y buscar que se consigan noticias auténticas, verdaderas, las que todos esperábamos, fundamentalmente todos los que hemos sufrido directamente esta terrible experiencia de la dictadura cívico-militar. Al principio me pareció magnífica la manera de recibir el tema dentro de la Presidencia de la Nación. Hubo una apertura muy buena, aunque luego no fue tan completa como debiera haber sido.

¿Por qué? Cuando vino el gobierno kirchnerista lo asumimos todos como una noticia muy buena, recibimos con gran contento el cambio y yo personalmente estoy muy agradecida a la apertura que se hizo. Una apertura que permitió ser recibidos de otra manera, jueces que se atrevieron a tomar decisiones importantes, pero faltó lo principal, que yo encuentro que sigue faltando y que me apena que no se haya tomado en cuenta, y es la búsqueda de los archivos de todas las Fuerzas Armadas, de todos los rincones donde la aviación, el ejército y la marina han escondido o guardado sus secretos, porque no los destruyen. Es lógico que con la mentalidad militar guarden todo en distintos lugares, muy secretos.

¿Por qué cree que no han buscado esos archivos? No sé, no quiero pensarlo, no quiero desilusionarme. Tengo casi 90 años y no quiero profundizar porque me duele, me duele demasiado. Yo esperé mucho, no sólo de este gobierno, del futuro. De que cuando estuviera la democracia en el lugar que corresponde en el país se destaparía toda esa carroña y no ha sido así. La prueba está en que Videla, cuando le fueron a allanar su casa hace poco, 36 años después, tenía un montón de papeles que lo involucraban y que aclaraban algunas cosas que había que demostrar. ¿Y por qué no las quemó, no las sacó del país o las enterró en el jardín? Porque estaba seguro de que nadie se iba a atrever a tocarlo. Eso es lo que no se ha hecho: escarbar y buscar a fondo. Los desaparecidos los hemos ido encontrando con esa maravilla que es el Equipo de Antropología Forense, que es el que más ha aportado a que las familias vayan encontrando a sus deudos en medio del horror que significa escavar en los lugares donde se supone que hay enterramientos. Suena muy feo todo esto que estoy diciendo, pero es así. Duele, pero es así. Yo a mi nieta la estoy buscando desde el primer día, tenía tres meses y tiene 36 años ahora.

“Esperaba mucho más de lo que hemos recibido, no sólo de este gobierno,  de todos”

¿Qué tipo de ayudas recibió? Yo puedo decir que no he tenido ayudas, salvo de personas que generosamente me acercan algún dato por si puede tratarse de Clara Anahí, una criatura adoptada que conocen ellos, alguien que sabe algo que le llama la atención. Pero que el gobierno haya buscado a mi nieta, no. Y digo mi nieta, personalizando, pero tampoco a los demás. No ha habido una búsqueda concreta y seria que lleve a un fin. Sí, nos han abierto puertas, y eso lo agradezco enormemente porque no lo tuvimos en otros gobiernos. Pero falta lo principal, encontrar la verdad verdadera de los desaparecidos. No que me digan: estuvieron acá, estuvieron allá y después: ¿qué? Han habido subsidios y a mí me han ayudado con la restauración de la casa de mis hijos, que se venía abajo. Logramos mantenerla por mucho tiempo con un subsidio. Por eso, soy una mujer agradecida, pero me falta mi nieta. Y nadie la busca, sólo yo. Y la gente que me ayuda, por supuesto, mucha gente me ha ayudado y me ha apoyado, pero la búsqueda… ¿dónde está?

Decía que este gobierno ha hecho una apertura, ¿a qué se refería? La justicia, no el gobierno. En el juicio sobre la desaparición sistemática de niños, que hubo el año pasado y que empezó en 2011, se trabajó muy bien. La jueza que tuvo a cargo este juicio hizo una labor magnífica, lo mismo el fiscal, pero claro, hay cosas que no se hicieron. Por ejemplo, desde la Asociación Anahí presentamos un pedido de allanamiento urgente en la SIDE (Servicio de Inteligencia del Estado), porque estamos seguras de que ahí hay muchos elementos de prueba y no lo hicieron. Entonces faltó eso, un puntal que debió haberse utilizado para sacar cosas. Es fácil hablar desde afuera, pero cuando uno cumple una misión, se tiene un puesto y hay que hacer algo, hay que hacerlo cueste lo que cueste. Ese es mi concepto a esta altura de mi vida. Me siento frustrada en todas las esperanzas que tuve, quizás demasiadas esperanzas, siempre he sido bastante ilusa. Esperaba mucho más de lo que hemos recibido, no sólo de este gobierno, de todos.

Desde el secuestro de sus hijos y su nieta usted ha ido recopilando mucha información que luego ha sido utilizada como prueba durante los juicios. Sí, tengo muchísima información. Porque ha sido una costumbre de mi vida: archivar y guardar. ¿Para qué? Para la historia, para el recuerdo, para el corazón de uno, para lo que sea. Yo no hice una cosa muy importante archivando todo lo que archivé sino que es parte de mi misma. Así me encuentro con que tengo muchísimas cosas, datos, y que cuando inicio una querella o un juicio pongo todo lo que tengo a disposición del Tribunal. Y ayuda, claro que ayuda, pero la justicia no tiene que esperar que uno le aporte cosas, la justicia tiene que hacer su trabajo. Yo siempre entendí que son los que nos deben todo esto, los que deben hacer el trabajo de investigar, no los que nos deshicieron nuestras familias.

 Su archivo fue declarado Memoria del mundo por la UNESCO. Bueno, consideraron que era un archivo muy completo y muy importante. Tenemos un archivo muy grande de los vídeos y todas las declaraciones públicas, tanto en el Juicio por la Verdad de La Plata como en todos los juicios de los que hemos sido parte. No de todos todos porque sería imposible, pero de los que fuimos parte, sí. Ahora estamos en un momento muy difícil porque el año pasado no recibimos ningún subsidio. Nos mantenemos con subvenciones, cuotas nuestras (de los socios de la asociación), y pequeñas donaciones que recibe la entidad, pero nadie aprobó un centavo para la asociación. O sea, dicen que aprueban, pero después no llegan los fondos. En este momento, estamos pensando que no podemos seguir el archivo de audiovisuales. Hasta el año pasado yo misma cargué con ese gasto, pero ahora ya no puedo, estamos contemplando la posibilidad de abandonar ese trabajo.

¿Cómo fueron cambiando las estrategias de trabajo y de lucha durante todos estos años? Yo fui presidenta de Abuelas hasta 1989 y después estuve unos años trabajando sola hasta que creamos la Asociación Anahí. Ya no pertenezco a Abuelas de Plaza de Mayo, así que te puedo hablar de lo mío. Mis estrategias y mis maneras de proceder han sido siempre las mismas: averiguar y leer lo máximo posible de todo, no perderme ninguna publicación importante, y recibir todas las denuncias que hace la gente sobre niños, archivarlas y tenerlas en orden. Por ejemplo, el juicio de Videla, no sé sí eran 160 cuerpos, tengo los de cada uno de ellos, pero no los pido en CD, los pido en papel. Yo no puedo leer porque perdí la vista hace unos años, pero me leen, sacamos notas y en base a eso presentamos las querellas.

“Hemos ido estúpidamente a España a pedir ayuda y  comprensión, a  pedir lo que  ellos mismos no habían solucionado”

Estamos buscando niños y adultos desaparecidos también, la búsqueda implica a toda persona de cualquier edad que tenga problemas de identidad. Y así hemos logrado algunos éxitos que no publicamos, que quedan en la intimidad de la gente, somos de perfil bajo. Otras estrategias: manejarnos con la verdad, con aporte de todo lo que tengamos, asegurarnos mucho pero mucho antes de hacer una denuncia y seguir la causa regularmente aportando cosas. Esa es la mayor estrategia, no tengo otra.

¿Han ido variando esas estrategias con los años? Sí, ahora es un poco más fácil entrar en un juzgado e iniciar una causa, los jueces te prestan más atención, te escuchan y te creen. Hubo momentos que nos llamaban las locas a las Madres y a las Abuelas. Todo eso se fue revirtiendo y ahora se toma en serio todo lo que decimos. Salvo algunas rémoras que quedan por ahí. Algunos que por ahí tienen en un cajón del escritorio un pedido hecho un año atrás por ejemplo. Yo lo que les pido a los jueces es que investiguen al menos lo que nosotras aportamos, no que busquen, ya no pierdo el tiempo.

¿Qué opina de lo que pasa, o no pasa, en España con la Memoria Histórica? Ay! Mira, yo lloro muy poco, traté de tragarme las lágrimas y trabajar, trabajar y trabajar. Pero lloré de rabia y de vergüenza cuando supe que había esa cantidad de niños desaparecidos desde la época de Franco. Me desarmé porque hemos ido tantas veces a España a pedir ayuda y comprensión, una ayuda que sólo nos dio Baltasar Garzón. Y ver que hemos estado allí tan estúpidamente ignorantes, que íbamos a pedir lo que ellos mismos no habían solucionado y que son como 30.000. Me puse a llorar y ese día lloré de vergüenza y de bronca porque puedan suceder cosas así. Porque entonces, ¿en qué crees?

http://www.publico.es/internacional/453987/no-espero-nada-de-bergoglio-porque-jamas-podre-olvidar-el-rechazo-de-la-iglesia-a-nuestra-causa


Franco y el exterminio…

septiembre 30, 2012

Una investigación desvela que Franco dejó morir a miles de judíos que tuvo en su mano salvar

Franco y el exterminio

Durante toda su vida, Francisco Franco se refirió a un abstracto peligro judío (masónico y comunista, también) como el mayor enemigo de la España construida tras su victoria en la guerra civil de 1936-1939. Obsesionado con esta idea hasta el fin de sus días, el Caudillo se refirió una vez más a los judíos en su último discurso de 1 de octubre de 1975, poco antes de morir.

Los años y la tergiversación de la historia hicieron que su antisemitismo se diluyera como un azucarillo en la patética frase referida. Sin embargo, es obvio que en sus encendidos discursos Franco no dejó de mostrarse antisemita, pero nunca reveló que su odio-temor había tenido durante la Segunda Guerra Mundial una repercusión criminal sólo descubierta gracias al contenido de decenas de documentos secretos desclasificados, encontrados en los archivos de Estados Unidos, Reino Unido y Holanda.

Hasta ahora nadie pensaba en Franco cuando se hablaba del holocausto, como si la España pronazi de principios de los cuarenta, claramente dibujada por los documentos que un día fueron secretos, hubiera visto de lejos cómo la Alemania nazi deportaba y asesinaba a millones de judíos y otras minorías.Pero la realidad, espantosa, que aflora en los documentos citados muestra que Franco pudo salvar a decenas de miles de sefardíes, pero prefirió dejarlos morir a pesar de reiterados ultimátums alemanes que le advertían de las medidas extremas (léase exterminio) de que serían objeto si su España no aceptaba acogerlos.

El corolario de la investigación documental que se recoge en el libro que adelantamos tiene varios puntos esenciales; el primero de los cuales es que apenas quedan dudas de que los nazis alentaron el golpe de Estado de julio de 1936, al que no dejarían de apoyar hasta la victoria en 1939. Como consecuencia del sostén germano, Franco inclinó dramáticamente los destinos de España del lado alemán y no del italiano. Los alemanes influyeron en toda la política y la economía española, prensa incluida, y una vez iniciada la Segunda Guerra Mundial las relaciones entre la cúpula del nazismo y Franco y sus ministros fue muy estrecha, y la nueva Alemania, cuyo imperio tenía que durar mil años, tuvo un exquisito trato de favor hacia el Generalísimo. Esta deferencia se tradujo en la oferta nazi de hacerse cargo de los judíos españoles esparcidos por Europa a los que tenían previsto asesinar industrialmente. Pero Franco no los salvó, a sabiendas de lo que les iba a suceder, muy bien informado por los embajadores españoles testigos de excepción de las deportaciones. De esta forma, la dictadura española se convirtió en cómplice activo del holocausto.

El ofrecimiento nazi de enviar a España a los spanischer Juden (judíos españoles), como designan los nazis a los judíos en todos sus documentos, no se produjo en una ocasión anecdótica que pasó rápidamente al olvido. Al contrario. Se trató de un tema de gran calado que generó cientos de documentos, telegramas, órdenes y contraórdenes procedentes del departamento de asuntos judíos del Ministerio de Asuntos Exteriores alemán, de la embajada de Alemania en Madrid y del Ministerio de Asuntos Exteriores español. Y es que, tratado como un amigo muy especial, el III Reich brindó a Franco la entrega de miles de judíos repetidas veces, por escrito, por comunicación diplomática verbal con reiterada insistencia de los embajadores alemanes. Tanto se esmeraron con su amigo español, que los nazis mantuvieron presos pero sin deportar a muchos judíos en espera de una respuesta positiva de Franco que nunca llegó. Mientras tanto, los alemanes ampliaron por propia iniciativa el plazo límite de entrega (marzo y abril de 1943) para dar tiempo a una respuesta de Franco.

¿La oferta nazi contenía cierta piedad hacia los judíos sefardíes? No. No se trataba de eso. Era la deferencia al amigo y al mismo tiempo una medida para abaratar los costes del exterminio. Es decir, antes de proceder a aplicar en toda su dimensión la solución final, el gobierno del Reich dio la oportunidad al amigo Franco de decidir sobre la suerte de los spanischer Juden, de tal suerte que si los acogía para tomar sus propias medidas contra ellos –como suponían que sucedería–, el operativo nazi de exterminio humano se vería sustancialmente reducido.

El régimen sintonizaba totalmente con Berlín y, a pesar de los reiterados ultimátums alemanes –obviamente secretos– que advirtieron explícitamente al gobierno español de las medidas extremas de que sería objeto el colectivo judío, Franco se opuso a salvarlo, pero no olvidó reclamar las propiedades y el dinero de los aniquilados, considerados, por tanto, ciudadanos españoles en toda regla.

Esta historia tiene otra cara trágica, pero muy honrosa. Mientras se producían las deportaciones y España negaba el pan y la sal a miles de seres humanos, unos horrorizados diplomáticos españoles actuaban por su cuenta y en contra de las órdenes emanadas de Madrid. Falsificaron documentos y lograron salvar a cientos de personas. Todos alertaron a Madrid del genocidio en telegramas secretos, y dos de ellos, Ángel Sanz Briz, desde Budapest (Hungría), y Julio Palencia, de la legación de España en Sofía (Bulgaria), fueron crudamente explícitos en sus mensajes. El primero, conocedor del llamado “protocolo de Auschwitz”, avisó de las matanzas en cámaras de gas, y el segundo, testigo presencial desde su embajada, escribió a Madrid avisando del desastre humano.

Tres años después, cuando la guerra mundial cambió de curso y los aliados presionaron a Franco, este se apropió de los actos heroicos de estos diplomáticos para ganarse la benevolencia de los vencedores.

El libro lo explica cómo tras la muerte de Franco, Don Juan Carlos hizo todo lo posible por dejar atrás aquel pasado oscuro. Poco después de su llegada al trono, ya con una España nueva, Don Juan Carlos sería el primer jefe de Estado español que rendía homenaje en el Yad Vashem a las víctimas del holocausto.

http://www.diariodemallorca.es/sociedad-cultura/2012/09/28/franco-exterminio/797158.html


Justicia crea un archivo sobre los 4.440 españoles que murieron en campos de concentración nazis…

septiembre 23, 2012

Lanza un buscador en la web del Ministerio para obtener los datos de los fallecidos en Alemania y Austria.

EUROPA PRESS. MADRID. 19/09/2012

Españoles en el campo de Mathausen

Españoles en el campo de Mathausen

El Ministerio de Justicia ha puesto en marcha una base de datos a través de la cual se podrá acceder a la información sobre los 4.440 españoles que murieron en los campos de concentración nazis de Austria y Alemania durante los años de la posguerra española, ha informado este miércoles de departamento del Alberto Ruiz-Gallardón. El Gobierno considera que esta iniciativa es de interés tanto para investigadores como para particulares, y es accesible a través de la pestaña de Memoria Histórica, en la web del Ministerio de Justicia.

La base de datos funciona a través de un buscador en el que se pueden rellenar uno, varios o todos los campos que ofrece, de forma que el sistema arrojará la información que coincida con los campos completados. Para cada una de las 4.440 víctimas, la aplicación ofrece su nombre y apellidos, fecha y lugar de nacimiento, fecha y lugar de fallecimiento, y el documento histórico original del aviso de deceso. Las certificaciones relativas a esta documentación podrán solicitarse al Registro Civil Central.

El lanzamiento de esta base de datos ha sido posible gracias al proceso de digitalización de las fichas enviadas por el Ministerio de Excombatientes y de Víctimas de la Guerra de Francia, en las que se incluyen los avisos oficiales de decesos de los fallecidos en campos de concentración. Estos datos se encontraban encuadernados en diez volúmenes que entraron en el Registro Civil español a mediados de los años cincuenta, en los cuales aparecen los datos de estas personas. Una vez digitalizada la información, se ha procedido a ordenarla y a elaborar la base de datos.

Con esta actuación, la División de Derechos de Gracia y otros Derechos completa el trabajo iniciado por la Oficina de Víctimas de la Guerra Civil y de la Dictadura, cuyas competencias ha asumido tras la reestructuración del departamento. Justicia considera que esta iniciativa se encuadra en la “normal aplicación y desarrollo de la Ley 52/2007, de 26 de diciembre, por la que se reconocen y amplían derechos y se establecen medidas en favor de quienes padecieron persecución o violencia durante la guerra civil y la dictadura”.

http://www.publico.es/espana/442575/justicia-crea-un-archivo-sobre-los-4-440-espanoles-que-murieron-en-campos-de-concentracion-nazis


CARTAS AL DIRECTOR (El País):”Las víctimas de Franco”…

septiembre 16, 2012

Me gustaría que alguien me explicara por qué las víctimas del franquismo tuvieron que callar durante la dictadura de Franco, convivir con los asesinos y torturadores de sus seres queridos y después de la muerte del dictador tuvieron que seguir callando y les exigen que no remuevan las heridas y que miren hacia delante, que dejen de buscar en las cunetas de España.

Mientras tanto, las víctimas de ETA pueden llorar a sus familiares y enterrarlos dignamente y conmemorar los aniversarios de su desaparición o secuestro y pueden incluso opinar sobre lo que debe hacer el Gobierno.

Creo que todas las víctimas merecen el mismo respeto y trato, todas sufren por igual, tengamos la misma compasión.— Carmen Hitos.

http://elpais.com/elpais/2012/09/07/opinion/1347039153_490794.html


Once historiadores diseccionan la figura del dictador Francisco Franco: “El militar golpista organizó la Guerra Civil para tumbar a la República y usó el poder para ensañarse con sus adversarios”

julio 29, 2012

Crueldad bajo palio

Once historiadores diseccionan la figura del dictador Franco

Ilustración / Agustín Scianmmarella

Franco organizó la Guerra Civil para derribar la República. Una vez logrado su objetivo usó el poder para ensañarse con sus adversarios. Un grupo de historiadores analizan los gestos y la personalidad de un dictador cuya crueldad alcanzó, entre otros, la protección del palio.

Franco. La crueldad

Por ÁNGEL VIÑAS

Hay aspectos en Franco que no dejan de sorprenderme. Su capacidad de actuar jugando con todas sus cartas contra su pecho. Su cautela llevada al límite. Su sabio aprovechamiento de la coyuntura, en su provecho. La falta de pudor con que pocos días más tarde se autopresentó ante Hitler como el cabecilla de la sublevación. O la forma en que engañó como chinos a los agentes del SIM italianos. Su total desprecio por la vida humana. Una anécdota, que me contó hace años un testigo, uno de los emisarios que envió a Hitler, se me ha quedado grabada. Un oficial se presentó a Franco para ver si podía conseguir que se perdonara a dos chavalas que habían usado mosquetones contra los sublevados. La respuesta de Franco fue glacial: ya conoce usted las órdenes. Ejecútelas. El oficial salió temblando. No todos eran killers. Pero las chicas no se salvaron.

Carecía de fibra moral. No había sido un genio en la política, en la milicia, en la economía o en la formación técnica. Su capacidad para la traición. La sublevación la reacondicionó de tal manera que los deseos de los monárquicos que confiaban en él se quedaron en agua de borrajas. La inversión en terror que promovió, incluso por medios que chocan en comparación con la Italia mussoliniana y el Tercer Reich, fue el legado sangriento que ha dejado en la historia de España.

Ángel Viñas es historiador, autor de La conspiración del general Franco.

EL llorón

Por PAUL PRESTON

Aunque implacablemente cruel con sus enemigos y fríamente distante con sus subordinados, era de lágrima fácil. Las limitaciones emocionales de su infancia se reflejaban en la madurez en un profundo sentido de privación y la consiguiente autocompasión: lloró el día de su primera comunión; lloraba al hablar de Alfonso XIII; lloraba cuando hablaba de la ayuda recibida de Portugal, Italia y Alemania durante la guerra. En las pruebas de su encuentro con Hitler se veía que sus ojos empapados le brillaban de emoción. Se le llenaron los ojos de lágrimas al recordar la vergüenza de Pétain cuando tuvo que pedir el armisticio, olvidando cómo él mismo había intentado explotar la debilidad francesa para ocupar parte del imperio francés en el norte de África. Franco estaba embargado de emoción durante la visita de Eisenhower y lloró en el banquete que se dio en el palacio de Oriente visiblemente conmovido por estar en términos de familiaridad con el presidente de EE UU. Se emocionó el día que recibió un doctorado honorífico de la Pontificia de Salamanca. Tal emoción contrastaba con la frialdad con que contemplaba masivas sentencias de muerte. Y la llorosa gratitud por la ayuda portuguesa durante la guerra no le impidió acariciar la idea de una anexión de Portugal para una España más grande.

El tono de resentimiento y de lástima de sí mismo fue una de las fuerzas motivadoras que le condujeron a la grandeza. Numerosas anécdotas de su vida evocan al chiquillo oprimido que debió de ser: un día en Alcañiz durante la guerra, al ver a sus oficiales tomando un aperitivo, salió de su cuartel y dijo en voz quejica a uno de sus generales: “¿Es que yo no puedo tomar una copa?”. Sólido comilón, se quejó un día ante su guiso de carne favorito, “como soy el jefe del Estado, me ponen el ragú con mucha carne, y resulta que a mí también me gustan mucho las patatas”. Se sentía a gusto sintiéndose privado. La autocompasión se veía en muchos de sus discursos, pero quizás el ejemplo más llamativo fue el 7 de marzo de 1946 en el Museo del Ejército. Hablando de la hostilidad internacional, aseguró: “Nosotros somos a los que menos puede sorprender, pues jamás se nos habló de otra cosa que de sacrificios e incomodidades, de austeridad y largas vigilias, de servicios y de centinelas. Pero en este servicio, a vosotros os corresponde alguna vez el descanso, y a mí no; yo soy el centinela que nunca es relevado, el que recibe los telegramas ingratos y dicta las soluciones; el que vigila mientras los demás duermen”.

Paul Preston, catedrático en la London School of Economics, es autor de El gran manipulador. La mentira cotidiana de Franco.

El saludo blando

Por JOAN MARIA THOMAS

Las imágenes saludando vistiendo uniforme del Ejército con los añadidos de cuello azul y boina roja fueron muy corrientes a lo largo de su régimen. Tal multicoloridad representaba los tres sectores que nutrieron el bando rebelde en la Guerra Civil: militares, falangistas y carlistas. Al primero pertenecía el llamado Caudillo y de los demás se incautó el 19 de abril de 1937, vía promulgación de un Decreto de Unificación que creó el partido único Falange Española Tradicionalista y de las JONS. Un partido fascista en el que los camisas viejas aceptaron participar creyendo que Franco y su consejero Serrano Súñer construirían un auténtico Estado fascista. Pero no lo hicieron, sino un régimen representativo de los rebeldes y sus apoyos civiles, bajo la jefatura indiscutible y (casi) eterna del dictador. La progresiva castración del sueño falangista no fue demasiado cruenta, y cuando se vio lo que en realidad se pretendía, tan solo unos pocos falangistas dimitieron (como Ridruejo en 1942). La triunfante Falange de Franco quedaría para siempre. Ni más ni menos que hasta abril de 1977, cuando se disolvió por decreto, tras cambiar de nombre y llamarse Movimiento. Sus militantes disfrutarían durante años de empleos, sinecuras, pisos e influencias, aún soñando unos pocos de ellos en una “revolución pendiente” que nunca llegó. En realidad se convirtieron en el apoyo civil más incondicional de Franco, ya que a él y solo a él todo se lo debían. El poco enérgico saludo del Caudillo ejemplifica su versión del fascismo. Blando. Nada terso, como gustaban de decir nuestros fascistas.

Joan Maria Thomas es profesor titular de Historia Contemporánea de la Universitat Rovira i Virgili. Autor de Los fascismos españoles.

Franco, la voz y el carisma

Por JULIÁN CASANOVA

Los déspotas modernos dedicaron mucha atención a la construcción de su imagen pública, al cuidado del estilo y de la pose en los discursos y apariciones públicas. Si hubiese que concretar en un caso histórico el “tipo ideal” de “autoridad carismática” que teorizó Max Weber, ese sería Hitler. El liderazgo de Franco tuvo, por el contrario, poco de carismático y para ejercerlo no necesitó de la dramatización. Ni de la voz. Era atiplada y sonaba casi infantil, poco agradable. Nunca empleaba una entonación variada y sus discursos eran monótonos y aburridos. ¿Para qué quería una dicción clara, armónica o limpia, una voz que transmitiera credibilidad y seguridad? Franco no conquistó el poder dirigiendo un partido de masas, ni nunca tuvo que convencer a los votantes. Llegó al mando supremo a través de las armas y después ya se encargó la Iglesia de moldear su imagen de “gran católico cruzado”. Era el elegido por la divina providencia para guiar a los españoles por el buen camino. Pese a su voz atiplada y poco enérgica.

Julián Casanova, catedrático de Historia Contemporánea en la Universidad de Zaragoza, es autor de República y Guerra Civil.

La sonrisa de Franco

Por ISMAEL SAZ

En 1937, Franco era casi todo. Pero le faltaba algo para ser como los grandes caudillos fascistas Hitler y Mussolini, genuinos caudillos populares, dotados de todos los elementos que, se supone, configuran el carisma. Ni por sus orígenes sociales, ni por su trayectoria política, ni por su capacidad de comunicación, ni por su figura corporal, ni por su voz atiplada Franco parecía dar la talla del auténtico caudillo fascista. Lo constató pronto el primer embajador de la Italia fascista en España, Roberto Cantalupo. Ante unas masas entregadas al grito de “¡Franco, Franco, Franco!”, el caudillo “fue incapaz de decir algo a la gente que le aplaudía y esperaba una arenga… se había vuelto frío, vidrioso y femenino”. Todo un problema en la Europa fascista y carismática.

Muchos franquistas pusieron manos a la obra y encontraron la solución, la sonrisa. Como dijo Giménez Caballero, Franco no tenía “la mirada y la forma de emproar la mandíbula” de Mussolini, o el “aire entre marcial y popular, entre doctoral y solemne” de Hitler, pero tenía la sonrisa, y esta le confería una “ternura paternal y maternal a la vez”. “Capitán de la sonrisa blanca”; de la sonrisa gentil y natural, aroma de optimismo y rúbrica de victoria; sonrisa resplandeciente que transmitía “fe y amor”, escribió Manuel Machado; sonrisa “como una rosa en flor” ofrecida por un hada maravillosa a un recién nacido Franco, compuso Pemán.

Convertido por mor de su sonrisa en pacificador y reconciliador de los españoles, amado por ellos, de los que podía ser padre y madre a la vez, la imagen del Franco sonriente parecía haber dado con la clave de aquel quantum de carisma que le faltaba. La estrategia tuvo éxito. Sin embargo, era una sonrisa extraña. Tras ella había un cerebro “calculador, frío y metódico” que sabía esperar y decidir en el momento oportuno, se dijo en la prensa de la época. Buena percepción sin duda, como lo sería aquella otra de Samuel Ros cuando hablaba del “acento más firme de la sonrisa que una veces dibujan sus labios y otras veces ocultan sus labios”. Grandes virtudes para los franquistas que esto escribían, pero fundados motivos de inquietud para los que no lo eran.

Ismael Saz es catedrático de Historia Contemporánea de la Universitat de València. Autor de Fascismo y franquismo.

El cuerpo de Franco

Por ENRIQUE MORADIELLOS

El cuerpo de Franco sufrió unos cambios considerables a lo largo de su vida adulta. En el caso de Franco, esa transformación de su fisonomía externa dejó patente tres grandes momentos: 1. El joven oficial de pequeña estatura (1,64 metros), acusada delgadez, rostro aniñado y barbilampiño y voz fina y atiplada. 2. El maduro general victorioso y omnipotente de los años cuarenta, con porte más soberbio y altanero, apreciable tendencia a la gordura y marcado sobrepeso. 3. El anciano dictador de los primeros años setenta, enfermo y tembloroso, con notoria rigidez corporal y facial y un hilo de voz apenas audible y bisbiseante. La primera imagen corporal descrita corresponde a su etapa de joven oficial “africanista” de Infantería de ligeros aires románticos que se curte con valor en las artes marciales en una cruenta guerra colonial en el Protectorado de Marruecos. La segunda imagen, antológica del primer franquismo, es la propia de un temible “Caudillo de la Victoria” que ha vencido en una guerra civil fratricida y levanta sobre su triunfo un régimen de dictadura caudillista con plenos poderes y sin fecha de caducidad. La tercera imagen evidencia la decrepitud física de un anciano débil y vulnerable que oficiaba como severo y anacrónico patriarca de una España irreconocible para su generación y cada vez más compleja y conflictiva.

Enrique Moradiellos, historiador, es autor de La España de Franco. Política y sociedad.

La niña de sus ojos

Por VICENTE SÁNCHEZ-BIOSCA

La mirada de Franco carecía de la electricidad de Hitler, del exceso de Mussolini, de la opacidad de Stalin. Su adustez quizá encarnara la severidad castrense, su desprecio por la seducción. Cuentan que los soldados a los que mandaba la temían por implacable, pero esta no quedó, que yo sepa, impresa jamás. La que circuló se fue haciendo más y más impenetrable. Hay una foto de Franco que perfora mis noches. Un grupo de jerarcas del régimen sale de una gala: los ministros Iturmendi y Barroso flanquean al matrimonio. La esposa luce su collar de perlas y recoge púdicamente su vestido largo. El Caudillo, ya orondo, luce sus laureles en su traje de gala. Carmen Polo sonríe con compostura; el resto vacila entre una alegría moderada y la tediosa etiqueta. En cambio, los ojos de Franco se tuercen respeto al eje de la fotografía y su mirada de reojo taladra a alguien situado apenas un paso fuera del encuadre. El gesto no estaba previsto y escapó probablemente a quien la difundió. Pero creo percibir en ella, agazapada, la mirada fulminante evocada por aquellos legionarios de antaño y presiento que si fuera capaz de entender esta mirada, habría penetrado el sentido de toda una época.

Vicente Sánchez-Biosca es catedrático de Comunicación Audiovisual de la Universidad de Valencia. Autor de Imágenes en migración: iconos de la Guerra Civil.

La representación

Por ZIRA BOX

El dictador emergió simbólicamente de la guerra alzado a la tribuna de los vencedores. Franco presidía triunfal el desfile de la Victoria. Era el 19 de mayo de 1939 y la imagen, aquella que le mostraba como el invicto Caudillo ganador de la guerra, se iba a convertir en una omnipresente reproducción a lo largo de los años posteriores. Casi nada fue dejado a la improvisación. En el caso de los cuadros, el cuerpo de Franco se idealizó y adelgazó, y en el de las fotografías, se iluminó y retocó. Su rostro casi siempre lució serio y severo, sereno y grave, a tono con los tiempos que acontecían. Se le esculpió a caballo, emulando a los guerreros clásicos; se le mostró de pie, con pose aristocrática. Y se le sentó, como si de un monarca se tratara. Su represtación fue cambiando al ritmo de la propia dictadura. Así, su exhibición comenzó con el Caudillo militar para que después, y de forma progresiva, fuera apareciendo el hombre político, el estadista que también reconstruía la paz. El paso de los años hizo que primase su parte humana: el gobernante aficionado al campo, la caza o la pesca, junto al hombre familiar, el padre que se convertiría en un abuelo gustoso de rodearse de sus nietos. Al final, el otrora triunfal Caudillo y general se trocó en anciano: una descontextualizada reproducción de un hombrecillo delgado y avejentado dentro de un país que, por aquel entonces, ansiaba ya por abrir las ventanas a la libertad y la modernidad.

Zira Box es profesora de Historia del Pensamiento Político de la UNED, autora de España, año cero.

Bajo palio

Por GIULIANA DI FEBO

Durante su dictadura Franco fue el centro de ceremonias y ritos destinados a subrayar su condición de enviado de la Providencia. El modelo ritual fue inaugurado en diciembre de 1937 con motivo de la jura en Burgos del I Consejo Nacional de Falange. La ceremonia se desarrolló en el monasterio de Santa María de las Huelgas. Fue un rito de fundación del Nuevo Estado nacionalcatólico y de celebración de Franco como “Caudillo supremo”. Las fuerzas del Ejército desplegadas en vistosa parada, la Falange llegada de los frentes de combate, el paso de las tropas marroquíes y la escolta mora. Franco entraba en la iglesia para oír misa mientras el órgano tocaba el Te Deum laudamus. Ya en la sala Capitular, sentado en un trono con dosel de damasco rojo, después de haber jurado sobre los Evangelios ante el cardenal Gomá su fidelidad a España y a Falange, asistió al desfile y a la jura de los consejeros. La ceremonia ilustraba la sacralidad del pacto entre Franco y una jerarquía eclesiástica garante de la reciprocidad del vínculo entre las instituciones del régimen. Era la primera etapa de un proceso que culminó en la ceremonia de la ofrenda de la espada de la Victoria en la iglesia de Santa Bárbara de Madrid en 1939. El “generalísimo” se dirigía hacia la iglesia saludado por blancas palmas que añadían a la escena un toque bíblico. Se acercaba al altar caminando bajo palio, una modalidad litúrgica reservada a los reyes, a los obispos y al Santísimo Sacramento. Después de una solemne ceremonia evocadora de ritos medievales, depositaba su espada gloriosa. La Ofrenda concluyó con la bendición de Gomá y un abrazo entre los dos. Salvas de artillería y repiques de campana festejaron la aparición en la plaza de un “generalísimo” que “no pudo contener el llanto”, pero ya consagrado “Caudillo por la gracia de Dios”.

Giuliana Di Febo, catedrática de Historia Contemporánea de la Universidad de Roma. Autora de Ritos de guerra y de victoria en la España franquista.

Atado y bien atado

Por SANTOS JULIÁ

Fue en el cerro de Garabitas en mayo de 1962. Para responder a las embestidas contra la patria la Hermandad de Alféreces Provisionales convocó una gran concentración en este sagrado lugar de su memoria histórica. La guerra no terminó en la victoria, dijo Franco, y quienes torpemente especulaban con sus años debían saber que se sentía joven y que detrás de él “todo quedará bien atado y garantizado por la voluntad de los españoles y por la guardia fiel e insuperable de nuestros ejércitos”. Nuestra obra, terminó diciendo, es el mandato de nuestros muertos.

Pero no sería hasta el 22 de julio de 1969, ante las Cortes, convocadas para aprobar la ley que declaraba al príncipe Juan Carlos de Borbón heredero a título de rey, cuando encontró la fórmula definitiva. De nuevo, la memoria de la guerra y el recuerdo de los muertos. Lo que hacemos hoy, añadió, no es una restauración, es una instauración. Y cuando “mi Capitanía llegue a faltaros la decisión que hoy vamos a tomar contribuirá a que todo quede atado y bien atado para el futuro”. Habían pasado 30 años del fin de la guerra y así quedaba instaurada la Monarquía del Movimiento Nacional. Dueño del tiempo y de la memoria, Franco se sintió aquel día como Dios, alfa y omega de la historia.

Santos Juliá, catedrático de Historia Social y del Pensamiento Político de la UNED, es autor de La violencia política en la España del siglo XX.

Franco como obsesión

Por JOSÉ ÁLVAREZ JUNCO

Vivimos, en los últimos lustros de la dictadura, cosas extraordinarias, nunca vistas. Carreteras atascadas (término nuevo), hasta donde alcanzaba la vista. Un atardecer, en una de aquellas situaciones inéditas, me asaltó la sospecha de que Franco se hubiera muerto. Podía ser un síntoma de que el edificio se colapsaba. Y el colapso tenía que comenzar por la desaparición de la piedra angular, que era él, el padre incoloro y silencioso, pequeñito, de voz atiplada, casi inaudible, pero a la vez omnipresente, conocedor de todo y causa de todo. Cuando muera, repetíamos, porque algún día tendrá que morir. Pero era hablar por hablar porque, en el fondo, nadie se lo creía. Nuestras vidas eran inimaginables sin aquella referencia a la que odiar y temer, a la que culpar de todo. En nuestras primeras discusiones políticas, le habíamos disculpado: había enchufes y chabolas, sí, pero solo porque él no se enteraba, porque estaba rodeado de gentes que le ocultaban la realidad para aprovecharse. Pasamos más tarde a maldecirle, a culparle de todo. De lo que no podíamos hacernos a la idea es de que un día, de verdad, viviríamos sin aquella losa encima.

José Álvarez Junco, catedrático de Historia de la Universidad Complutense, es autor de Mater dolorosa.


18 de Julio: LA BRUTAL INDEFENSIÓN Y OLVIDO DE LAS VÍCTIMAS DEL TERRORISMO Y SUS FAMILIAS EN ESPAÑA

julio 22, 2012

(por Isidro López Miera)

LA MONARQUÍA ESPAÑOLA ES HEDERERA DEL TERRORISMO FRANQUISTA

Existe acuerdo tácito entre algunos organismos internacionales para entender que víctima es toda persona que haya sufrido daños, individual o colectivamente, incluidas lesiones físicas o mentales, sufrimiento emocional, pérdidas económicas o menoscabo sustancial de sus derechos fundamentales, como consecuencia de acciones que constituyan una violación manifiesta de las normas del Derecho Internacional.

En España, desde 1939 a 1979 existió una dictadura criminal. Desde entonces hasta hoy no ha habido una democracia plena, porque ese sistema se ha utilizado para cubrir todos los crímenes del régimen anterior. No ha sido así, por fortuna, en Argentina.

También, en los casos en que corresponda y de conformidad con el derecho interno de cada país, el término comprende a la familia o personas a cargo de la víctima y que hayan sufrido daños como perseguidos, retenidos, apresados o torturados.

NINGÚN MILITAR FRANQUISTA FUE PROCESADO POR SUS CRÍMENES EN ESPAÑA, COMO VIDELA EN ARGENTINA

Las víctimas, unidas por el dolor y por los daños causados a sus vidas por acción de una dictadura, comparten el mismo origen y como integrantes de la población civil son los que, por tanto, tienen que ser protegidos de la arbitrariedad, tortura y malos tratos de un régimen criminal. Y contra algo aún más miserable: el olvido histórico.

Bajo una dictadura, se violentan los derechos y una vez recuperadas las libertades las víctimas y sus allegados deben tener el derecho a la verdad, a la justicia y a la reparación.

El ejercicio de estas prerrogativas ha de ser garantizado por el Estado a través de sus instituciones y de los tratados internacionales, asegurando a las víctimas y a sus familias un acceso igual y efectivo a la justicia, una reparación adecuada, efectiva y rápida del daño sufrido y acceso a información pertinente, de manera de que los procedimientos jurídicos y administrativos que ellas deban enfrentar para obtener verdad, justicia o una reparación, no den lugar a un nuevo trauma.

La desinformación general, junto con la ausencia de la protección del Estado desde 1939 en adelante, han llevado a la terrible situación de injusticia en la que se encuentran desde hace décadas las víctimas del terrorismo franquista, que no son reconocidas como tales ni gozan de ningún derecho. Y el Estado español, con gobiernos socialistas y populares, les deniega expresamente su acceso a la justicia.

CIENTOS DE MILES DE VÍCTIMAS DEL TERRORISMO EN FOSAS COMUNES QUE LA MONARQUÍA BORBÓNICA QUIERE IGNORAR

Hoy su dolor se repite nuevamente por los daños sufridos y por la desidia voluntaria de los gobernantes.

Por eso, aplaudimos la valentía, coraje y sentido ético del gobierno argentino en su constante trabajo por reparar el daño causado por los militares asesinos de la dictadura, asi como por la persecución de los culpables de tanto crimen.

En España, desgraciadamente, la transición supuso el silencio sobre los culpables y la desaparición de miles de personas, raptadas,  masacradas, enterradas vivas, fusiladas, a las que ni a ellas ni a sus familiares, 72 años después de la proclamación de la dictadura de Franco, se les ha negado no solo la reparación moral, económica y jurídica, sino la verdad histórica.

Quienes silencian el pasado terrorista de Franco y sus sucesores, serán ante la historia culpables del genocidio al que el pueblo español fue sometido durante más de 40 años. Mientras esas víctimas del terrorismo sigan olvidadas, sumergidas en el ostracismo y la mentira, no habrá otras.

http://tenacarlos.wordpress.com/2012/07/18/18-de-julio-la-brutal-indefension-y-olvido-de-las-victimas-del-terrorismo-y-sus-familias-en-espana-por-isidro-lopez-miera/


La Iglesia se volcó con los golpistas…

julio 22, 2012

Las autoridades eclesiásticas envolvieron de legitimidad religiosa el levantamiento militar.

18 JUL 2006

El 20 de julio de 1936 el general Emilio Mola, principal organizador de la sublevación militar, llegó a Burgos, una ciudad que desde el domingo 18 vivía horas de fervor patriótico y religioso. Las campanas de la catedral volteaban anunciando a la población la llegada del general. “Escuadras tradicionalistas y fascistas”, según contaba el Diario de Burgos del día siguiente, escoltaron a la comitiva hasta la sede de la Sexta División, en la plaza de Alonso Martínez. Instantes después acudió allí, a “cumplimentar” al general, el arzobispo de la diócesis, Manuel de Castro, acompañado de su secretario particular, el canónigo Alonso Hernández. El público, al darse cuenta de la presencia del prelado, “le aplaudió entusiásticamente”.

más información

La escena se repitió en todas las ciudades donde triunfó desde el principio la sublevación militar. España ardía en una guerra civil causada por un golpe de Estado que la partió en dos y la Iglesia católica no lo dudó. Estaba donde tenía que estar, frente a la anarquía, el socialismo y la República laica. Y todos sus representantes, excepto unos pocos que no compartían ese ardor guerrero, ofrecieron sus manos y su bendición a los golpistas.

Como han confirmado las principales investigaciones, la sublevación no se hizo en nombre de la religión. Los militares golpistas no incluyeron a la religión en los bandos de declaración del estado de guerra y mostraron más preocupación por otras cuestiones: por salvar el orden, la Patria, decían ellos, por arrojar a los infiernos al liberalismo, al republicanismo y a las ideologías socialistas que servían de norte y guía a amplios sectores de trabajadores. Pero la Iglesia y la mayoría de los católicos pusieron desde el principio todos sus medios, que no eran pocos, al servicio de esa causa. Y lo hicieron, además de para defender al mismo orden y a la misma Patria que los militares, porque no soportaban a la República, ese régimen de representación parlamentaria y de legislación anticlerical en el que los valores católicos ya no eran los dominantes. Ni los militares tuvieron que pedir a la Iglesia su adhesión, que la ofreció gustosa, ni la Iglesia tuvo que dejar pasar el tiempo para decidirse. Unos porque querían el orden y otros porque decían defender la fe, todos se dieron cuenta de los beneficios de la entrada de lo sagrado en escena.

La autoridades eclesiásticas, desde sus refugios y palacios episcopales, captaron ese espíritu de rebelión contra la República y lo forraron de legitimidad religiosa. Ningún obispo se lanzó a la calle a reclutar fieles o a arengar a las masas católicas. Ésas no eran sus armas. Ellos estaban para otras cosas, para cumplimentar y abrir las iglesias a las autoridades militares, para unir la espada y la cruz en una misma empresa y para hablar y escribir sobre esa guerra santa y justa que otros ya estaban librando. Siempre quisieron demostrar, sin embargo, que sólo entraron en escena cuando la violencia anticlerical y revolucionaria que se extendió por la zona republicana no les dejó otra opción. Sabían que ése era el mejor planteamiento para justificar el derecho a la rebelión y la guerra de exterminio que le siguió.

Julián Casanova es catedrático de Historia Contemporánea de la Univehttp://elpais.com/diario/2006/07/18/espana/1153173630_850215.htmlrsidad de Zaragoza.


Cae el brazo político de la ‘Triple A’ Argentina…

junio 9, 2012
El juez del caso, Norberto Oyarbide. | EfeEl juez del caso, Norberto Oyarbide. | Efe

Juan Ignacio Irigaray | Buenos Aires

Actualizado jueves 07/06/2012 17:52 horas

Siete ex funcionarios del Gobierno de María Estela Martínez viuda de Perón, presidenta argentina de 1974 a 1976 que vive a las afueras de Madrid desde 1981, han sido detenidos por los crímenes que perpetró la banda terrorista de aquel régimen, la Alianza Anticomunista Argentina (AAA o Triple A) de 1973 a 1976.

Se trata de miembros de aquella organización criminal que estaba al mando del hombre fuerte de aquel Gobierno y ministro de Bienestar Social, José López Rega, alias ‘El Brujo’. También fue secretario privado de Perón en el exilio en Puerta de Hierro, se dedicaba al ocultismo, y pertenecía a la logia masónica Propagande Due (P2).

Los apresados son el periodista Jorge Conti, yerno de López Rega, su ex portavoz y ex presentador de telediarios, y Carlos Alejandro Villone, ex secretario de Estado, con López Rega. También arrestaron a Julio Yessi, ex jefe de la Juventud Peronista de la República Argentina (JPRA), Raúl Ricardo Arias, Carlos Jorge Duarte y Rubén Pascuzi y Norberto Cozzani.

Todos están imputados por el juez Norberto Oyarbide de integrar la ‘Triple A’, que almacenaba su arsenal de metralletas y subfusiles en el sótano del ministerio de Bienestar Social, a 100 metros de la Casa Rosada. Pero Conti y Villone, según confiaron las fuentes a ELMUNDO.es, actuaban como los cabecillas del grupo.

En esta causa el juez pidió a España que extradite a Buenos Aires a la ex presidenta Martínez viuda de Perón, alias ‘Isabel’, muy vinculada a la familia de Francisco Franco, pero la justicia española denegó esa solicitud.

Los demás acusados han fallecido: López Rega, los policías federales Juan Ramón Morales y Rodolfo Almirón -extraditado en 2007 por España y sindicado como el autor material del asesinato del sacerdote Carlos Mujica, en 1974-, Miguel Angel Rovira, y el periodista Felipe Romeo, ex director de la revista ultranacionalista ‘El Caudillo’.

Los crímenes

Entre los 700 crímenes que se atribuyen a la ‘Triple A’, demás del cura Mujica, figuran los homicidios del diputado Rodolfo Ortega Peña, del ex subjefe de la Policía bonaerense Julio Troxler y del hijo de tan solo seis meses de edad de Raúl Laguzzi ex decano de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires (UBA).

La banda terrorista debutó en 1973 mediante un atentado con bomba al entonces senador opositor Hipólito Solari Irigoyen, que sufrió heridas en las piernas y salvó su vida de milagro. A partir de allí hubo de persecución y ataques a la oposición política y la guerrilla, además de amenazas a intelectuales, artistas y cantantes.

Por ejemplo, Mercedes Sosa, Luis Brandoni, Marta Bianchi, Héctor Alterio, Osvaldo Bayer, Federico Luppi, y muchos más debieron exiliarse en España y en México.

A mediados de 1975 en medio de protestas populares por el plan económico denominado ‘Rodrigazo’, López Rega abandonó el Gobierno y fue enviado por ‘Isabel’ a vivir España como embajador plenipotenciario, junto a Morales y Almirón Sena. El trío se instaló en la residencia ’17 de Octubre’ del barrio madrileño Puerta de Hierro en que Perón vivió exiliado.

El 9 de mayo de 1976 hubo una emboscada contra los ‘carlistas’, seguidores del infante Carlos Hugo concentrados en Montejurra (Navarra), que se saldó con el asesinato de dos carlistas y más de 40 heridos.

Miembros del fascismo italiano

El fallecido general Guillermo Sáenz de Santamaría, ex jefe del Estado Mayor de la Guardia Civil española, admitió que en aquel ataque armado actuaron Almirón Sena y “conocidos miembros del fascismo italiano como Stéfano Delle Chiaie y Agusto Cauchi”.

En 1983 el semanario ‘Cambio 16’ destapó que Almirón Sena trabajaba de jefe de guardaespaldas de Manuel Fraga Iribarne, por entonces jefe del partido opositor y de centroderecha Alianza Popular, y luego Presidente de la Xunta de Galicia durante muchos años.

A raíz de ese escándalo, el ex subcomisario argentino desapareció de los lugares públicos, aunque algunos aseguraron haberlo visto de ‘maitre’ en la afamada confitería madrileña ‘Chicote’, hasta que EL MUNDO lo reencontró, ya con 70 años, jubilado de gastronómico y con doble nacionalidad hispano-argentina, viviendo en un departamento del popular barrio Xenillet, de Valencia, junto a su segunda esposa, la rosarina y ex azafata Ana María Gil, más un perro ovejero.

Entonces la Justicia argentina ordenó un arresto preventivo de cara la extradición, que se concretó en 2008. Ese hecho reactivó esta causa en el juzgado porteño que ahora revivió con estas siete detenciones.

http://www.elmundo.es/america/2012/06/07/argentina/1339105962.html?a=5081ceee2b7de3bc89b57db55ad011dc&t=1339134132&numero


«Negrín intuyó la guerra europea entre fascismos y democracias»

mayo 20, 2012

15.05.12 – VICTORIA M. NIÑO | VALLADOLID

A Europa le trajo su amor por la música, a España, la simpatía por los exiliados. Flautista semiprofesional, que tocó en público por última vez en la celebración de su 85 cumpleaños, dice que ya no tiene músculos para las notas altas y que está «duro de oído». Este judío que nunca entendió para qué formaba parte del ‘pueblo elegido’, vivió tres décadas en Barcelona, donde tocaba en un cuarteto con el doctor Alfredo Rochas. Gabriel Jackson, nonagenario, cruza el charco para hablar de Negrín con su nieta, Carmen Negrín.
–¿Le marcó la vida académica su encuentro con exiliados españoles en México y en Francia?
–Fue intuitivo desde mi primer contacto en México. Allí coincidí en el piso con un especialista en medicina tropical y él me presentó a una docena de exiliados. Encima de nosotros vivía la viuda de Azaña. Y el resto eran políticos de la República. Sentí una simpatía natural por su interpretación de la vida. Luego estuve cinco años en el Ejército como cartógrafo y retomé una incipiente carrera de profesor de historia. En Toulouse intenté hacer una tesis sobre la República pero mi profesor dijo que no había pasado suficiente tiempo, era el año 1950, que escribir de la Guerra Civil era hacer periodismo no historia. Me sugirió Joaquín Costa e hice la tesis sobre él.
–Costa, Negrín ¿qué importancia le da a las biografías en medio de una historiografía más social?
–Joaquín Costa fue un visionario. Se le identifica con el regeneracionismo pero es una teoría vaga que puede devenir en fascismo. Diría más bien que Costa es un adelantado a su tiempo capaz de hablar del cambio climático, estaba muy preocupado por la salubridad del agua y la amenaza de los productos químicos. En cuanto a los personajes, en cualquier sistema político hay personas claves que sirven para interpretar los hechos.
–Políglota, científico, europeísta, ¿eligió a Negrín por su condición de ‘rara avis’ española?
–En ese momento en el PSOE había tres facciones. Una más conservadora, la de Besteiro, que creía que los obreros no estaba maduros para la democracia. La socialdemócrata, liderada por Prieto y en la que militaba Negrín. Y otra más radical. Prieto y Negrín muy amigos hasta que en 1938 mantiene posiciones enfrentadas sobre la República. Indalecio era muy pesimista sobre sus posibilidades y Negrín veía la guerra internacional entre fascismo y democracias inevitable. Siente que la República española podría ser un aliado de esas democracias. En ese sentido Negrín es el hombre que mejor entiendo el significado de la guerra que se venía encima. Hay que recordar que entre 1934 y 1939 la URSS ofrece varios tratados a Gran Bretaña y Francia para frenar la ambición de Hitler. De haber cristalizado, quizá se lo hubiera pensado dos veces. Negrín es el más europeo de los socialistas españoles.
–¿Siguen sin encontrarse las dos visiones de los historiadores sobre la guerra española?
–Sí. Por lado hay un grupo de Semprún, Pradera, Preston, Carr o yo que somos favorables a la idea de la República, sin justificar los errores. Por otro, historiadores como Payne que aceptan la interpretación católica que considera que el franquismo era necesario para frenar una revolución comunista. No puede haber acuerdo entre los que la ven como freno a los fascismo y quienes la miran como la revolución comunista.
–Coincidió en sus años de docencia en EE UU con Jorge Guillén, ¿qué recuerdo guarda de él?
–Era un hombre maravilloso, cada vez que daba una opinión sonaba poesía. Los grandes profesores de la literatura española en América fueron los exiliados.
http://www.elnortedecastilla.es/20120515/mas-actualidad/cultura/negrin-intuyo-guerra-europea-201205152229.html

El alcalde que busca a sus vecinos en las fosas del franquismo…

mayo 8, 2012

José Ignacio Marín, regidor de Villaviudas, lleva diez años intentando localizar y exhumar a los 27 habitantes del pueblo que fueron fusilados en la Guerra Civil.

NATALIA JUNQUERA Madrid

José Ignacio Marín, alcalde socialista de Villaviudas (Palencia), tiene a 27 vecinos del pueblo repartidos por cunetas y fosas comunes. Y no lo puede soportar. Por eso, desde hace diez años intenta averiguar dónde están para exhumarlos y llevarlos “de vuelta casa”, al cementerio del pueblo, donde les espera un panteón que ha hecho construir con sus nombres y apellidos.
“Ser alcalde de un pueblo significa preocuparte por las necesidades de tus vecinos, por su bienestar. Eso significa gestionar bien los presupuestos y hacer cosas como esta también. Es mi deber moral hacer todo lo posible por recuperar los cuerpos de estas personas y devolverles la dignidad. Es muy triste pensar que tu marido, tu padre, tu abuelo, está tirado en cualquier cuneta con un tiro en la cabeza, y no poder llevarle unas flores o ir a rezarle si eres católico. Un país democrático no puede permitirse tener las cunetas llenas de gente y a tantas familias con tanto dolor”.
En Villaviudas no hubo guerra, pero se pegaron muchos tiros. No hubo frente, ni trincheras, ni dos bandos enfrentándose con uniformes distintos. En Villaviudas, como en tantísimos pueblos de España, hubo verdugos y víctimas. De los 900 vecinos que tenía este pequeño municipio en 1936 los falangistas mataron a 27: chavales de 19 años, mujeres y hombres que dejaban hijos que aún no habían aprendido a hablar. Marín impulsó en 2003 la exhumación de ocho de ellos, arrojados a una fosa común en un pueblo a 59 kilómetros, Olmedillo de Roa (Burgos).
“Hicimos unas prospecciones en el lugar donde nos había indicado el investigador José María Rojas y encontramos unos huesos. Volvimos a tapar y llamamos a los arqueólogos. Los familiares vinieron a la fosa, tan ilusionados por recuperar a los suyos…pero los arqueólogos descubrieron que eran restos de animales. Fue un momento durísimo. La decepción fue enorme y lo pasamos muy mal. Pero seguimos buscando y a los dos días aparecieron”.
Allí estaban, en efecto, Isidoro Ruipérez, Marcelino Díez, Basilio y David Tolín, Justino Pastor, Pedro Sanz, Julio Fernández y Jesús Masa, ocho de los 27 vecinos que José Ignacio buscaba. Los habían asesinado el 7 de septiembre de 1936. El más joven tenía 19 años y el mayor, 55. Estaban cubiertos de cal. La fosa tenía 4,5 metros de largo y 80 centímetros de ancho. Estaban enterrados a menos de un metro del suelo, arenoso, fácil de cavar, que los asesinos habían elegido para arrojar a las víctimas.
“Ver a ocho personas tiradas unas encima de las otras y ver a sus familiares tan emocionados fue un impacto tremendo para mí. Esa mezcla de resignación, porque nunca les oí una palabra de odio o de venganza, y de alivio por recuperar al fin a los suyos….”, explica Marín. “Desde entonces, ayudo en lo que puedo en las exhumaciones. He estado en diez. Al principio preparaba un poco la tierra antes de que vinieran los arqueólogos. Ahora me han enseñado a
limpiar los huesos con brocha y pincel y ya recupero esqueletos. Cuando tengo un cráneo agujereado por una bala entre las manos siento una tristeza inmensa. Pienso en lo mal que lo debió pasar esa persona antes de morir, en lo que sufrió su familia, en el sinsentido de encontrarte algo así en una zona donde no hubo guerra, en la crueldad. Perlo luego cuando Paco descubre en los huesos alguna patología y le dice a un familiar, creo que esta es la persona que buscas, se te hace un nudo en la garganta. Yo creo que he llorado más en estos años de exhumaciones que en toda mi vida”, cuenta emocionándose de nuevo.
Uno de esos 27 vecinos que busca es su abuelo, Julián Cantera. “Era agricultor y concejal del Ayuntamiento por el Frente Popular. Era muy religioso. Los falangistas le fueron a buscar a casa de noche el 12 de agosto de 1936. Lo subieron a un camión con otros seis y lo mataron a unos 10 o 12 kilómetros. Tenía 46 años, una mujer y cinco hijos, el mayor de 14 y el más pequeño de seis. Mi abuela, como todas las mujeres que se quedaron viudas en este pueblo,
salió adelante como pudo: salía a arar con ganados, después se iba a segar a mano, luego a recoger la siembra… Los niños pasaron a ser adultos ese día. Se acabó la escuela. Tuvieron que empezar a trabajar en el campo”.
Las viudas, las madres y los hijos de los asesinados tendrían que aguantar mucho más que el dolor de no volver a ver a sus maridos, a sus hijos, a sus padres. Después de los fusilamientos, insiste José Ignacio, vino el miedo, ese miedo terrible a hablar del que faltaba, y el desprecio, los insultos de los que simpatizaban con los asesinos o incluso creían que se habían quedado cortos: “Iban por la calle y aún tenían que oír, ‘mira ahí van esos hijos de rojos. No tenían que haber dejado a ninguno”.
José Ignacio es una excepción. La mayoría de los alcaldes no sienten esa obligación de sacar de las cunetas a sus vecinos. “Algunos del PP me han dicho que no debería remover”. Para él tan importante que sus vecinos tengan un buen centro cultural, una buena asistencia sanitaria, un buen colegio, como una lápida con su nombre en el cementerio. Le preocupa que el
Gobierno de Mariano Rajoy fulmine la ley de memoria histórica. “Se quedó un poco corta, pero era una herramienta que nos estaba sirviendo para recuperar los restos de asesinados y la historia. Hay mucha gente esperando. Mucha gente muy mayor, como mi madre, que tiene 85 años y antes de morirse quiere que su padre esté enterrado dignamente. Y no es tanto dinero. Las partidas económicas no son importantes”. Hay necesidades de sus vecinos, sin embargo, que sabe que no puede satisfacer. Él no puede reescribir la palabra víctima donde ahora dice asesino. Un juez sí.“Estas personas fueron declaradas asesinos, tratadas como criminales, por pertenecer a un sindicato o a un partido de izquierdas. Garzón intentó hacerles justicia, devolverles la dignidad. Lo que le ha pasado es una injusticia”.
Mientras tanto, José Ignacio sigue buscando. Ha recuperado ya a ocho vecinos en Olmedillo de Roa y a otros tres en Carcavilla. Le faltan 15, entre ellos, su abuelo. Espera poder encontrarles pronto y repetir el emocionante homenaje que les hicieron en 2003, uno de los primeros actos institucionales de apoyo a las víctimas de la represión. “Ahí aún no habíamos encontrado a mi abuelo, pero se sentía el alivio de muchas familias. Se habían quitado un enorme peso de encima”.

http://politica.elpais.com/politica/2012/03/14/actualidad/1331743816_320991.html

 


Almería homenajea a 142 almerienses que murieron víctimas del holocausto nazi…

mayo 6, 2012

Cerca de 200 personas han participado hoy en Almería capital en un acto de homenaje

Ofrenda floral ante el monumento en memoria de las víctimas del holocausto, en Almería, junto al que cerca de 200 personas participan en un acto de homenaje a las víctimas del holocausto nazi, en el que se ha recordado a los 142 almerienses que perdieron la vida en el campo de concentración de Mauthausen, donde fallecieron más de 6.000 españoles, 1.500 de ellos andaluces.EFE

Ofrenda floral ante el monumento en memoria de las víctimas del holocausto, en Almería, junto al que cerca de 200 personas participan en un acto de homenaje a las víctimas del holocausto nazi, en el que se ha recordado a los 142 almerienses que perdieron la vida en el campo de concentración de Mauthausen, donde fallecieron más de 6.000 españoles, 1.500 de ellos andaluces.EFE

EFE Almería

Cerca de 200 personas han participado hoy en Almería capital en un acto de homenaje a las víctimas del holocausto nazi en el que se ha recordado a los 142 almerienses que perdieron la vida en el campo de concentración de Mauthausen, donde fallecieron más de 6.000 españoles, 1.500 de ellos andaluces.

El acto ha sido convocado por el PSOE, IU y el PCA, con la colaboración de la Asociación de Recuperación de la Memoria Histórica Rocamar, con motivo de la conmemoración, el 5 de mayo, del 67 aniversario de la liberación del campo austríaco.

El homenaje, que se celebra cada año, ha tenido como escenario el monumento erigido en el parque de las Almadrabillas de la capital almeriense en honor a las víctimas del holocausto nazi, junto al antiguo cargadero de mineral.

El monumento representa la escalera en la que muchos de los prisioneros del campo de Mauthausen murieron transportando pesadas piedras, y alrededor de ella se levantan 142 columnas, una por cada víctima almeriense.

El acto ha sido presentado por la periodista Antonia Sánchez Villanueva, subdirectora de La Voz de Almería, y la vicepresidenta de la Asociación de Memoria Histórica Rocamar, Martirio Tesoro, ha sido la encargada de leer el manifiesto en recuerdo de las víctimas y en defensa de los valores humanos.

En declaraciones a los medios de comunicación, Tesoro ha explicado que el objetivo es “seguir la estela de los supervivientes, que se juramentaron” para que “nunca más” ocurriera algo como lo que sufrieron.

La intención, ha expuesto, es hacer “un recordatorio contra las dictaduras y el totalitarismo” para “no caer en el error y el horror del olvido”.

“Que se sepa, sin odios, sin rencores, lo que pasó para que no volvamos a caer en esa pesadilla”, ha dicho Tesoro, quien ha expresado su temor ante los “movimientos xenófobos y racistas que hay en Europa”.

También ha participado con unas breves palabras la hija de Antonio Muñoz Zamora, último superviviente almeriense del campo de Mauthausen, que vio un sueño cumplido con la inauguración del monumento en 1999, y cuyas cenizas se esparcieron en la orilla del mar junto al lugar tras su fallecimiento en 2003.

El acto, en el que se ha reivindicado la correcta conservación del monumento, catalogado por la Junta de Andalucía como Lugar de la Memoria Histórica, ha finalizado con una ofrenda floral al monumento y la interpretación del Himno de Riego a cargo de la Banda Municipal de Música.

http://www.publico.es/agencias/efe/432004/almeria-homenajea-a-142-almerienses-que-murieron-victimas-del-holocausto-nazi


Memoria como resistencia…

abril 29, 2012
Iguáz Elhombre. El Periódico de Aragón, 28/04/2012 – 28 abril 2012

“No puede haber en España una cultura auténticamente democrática mientras no haya una cultura antifranquista”

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 Hace unos días se celebraba el I Congreso de Víctimas del Franquismo. Casi al mismo tiempo, el Gobierno de Rajoy aprobó en Consejo de Ministros, la supresión de la Oficina de Víctimas de la Guerra Civil y la Dictadura que se encargaba de facilitar información sobre las materias referidas a la Ley de Memoria Histórica. Ahora sus funciones las asumirá la División de Derechos de Gracia y otros Derechos, que se ocupa de conceder indultos y títulos nobiliarios y que va más acorde con la memoria interesada y amnésica de los populares. Estamos en un país que despide con honores de estado a una persona que un su haber vital contaba con ser el responsable de varias sentencias de muerte. Si Fraga es considerado un padre de la patria, yo me declaro huérfana.Reclamar verdad, justicia y reparación a las víctimas de la guerra y la dictadura es demasiado pedir para aquellos que nunca han condenado el golpe militar que interrumpió el proceso democrático en julio del 36 y el posterior régimen dictatorial, apoyado por el fascismo europeo, que se desarrolló como resultado de aquel golpe. Que no se haya juzgado a los responsables de la barbarie sólo quiere decir que el franquismo no fue derrotado sino que se transformó para convivir con el hecho democrático. Que no tengamos un Le Pen ultraderechista de turno solo quiere decir que la derecha española (pónganle el eufemismo que quieran, centrada, moderada, etc.) está más a la derecha que la gran mayoría de la derecha europea.En Aragón, el gobierno PP-PAR ha eliminado el programa Amarga Memoria que defendía la dignificación de las víctimas asesinadas durante la Guerra Civil y el franquismo. Lo que supone un atropello a la democracia y la justicia, se agrava con la falta de sensibilidad en la defensa de la medida. María José Ferrando, diputada popular en las cortes reprochó a PSOE, CHA e IU “este morboso culto a la muerte” de sus discursos “más propios de sociedades primitivas y desvertebradas”.Mi abuelo nació en Híjar en 1924. Con el golpe militar del 36 y la ocupación nacional de su pueblo, se exilió junto a su familia a Barcelona. Él pudo esquivar los disparos de los bombardeos que le acompañaron en ese exilio. Otros no. Y sobrevivió también al hambre, a la represión y al miedo de los años de guerra y posguerra. Otros no. No cabe en este artículo todo lo que vivió, me dice mientras le tiemblan los ojos y le llora la voz. Como no cabe lo que vivieron las personas que todavía hoy nos lo recuerdan y las voces de las familias de aquellas otras que no pueden contarlo. No se puede pasar página cuando no ha habido justicia y reparación.Como expresa Vicenç Navarro en lo que para mí y pese al paso del tiempo, sigue siendo un libro imprescindible: Bienestar insuficiente, democracia incompleta, “no puede haber en España una cultura auténticamente democrática mientras no haya una cultura antifranquista, para lo cual se requiere de una viva memoria histórica”. Si se deja de resistir, ellos ganan

.http://www.elperiodicodearagon.com/noticias/opinion/memoria-como-resistencia_752756.html


“Un país con cadáveres en la cuneta no es una democracia plena”

abril 29, 2012

La presidenta de las Abuelas de Plaza de Mayo lleva 33 años buscando a su nieto…

Estela de Carlotto, presidenta de las Abuelas de Plaza de Mayo. / LUIS SEVILLANO

Estela de Carlotto, presidenta de las Abuelas de Plaza de Mayo. / LUIS SEVILLANO

NATALIA JUNQUERA Madrid 26 ABR 2012

Primero fue su marido, secuestrado en agosto de 1977 y liberado tras días de tortura y previo pago de un rescate. En septiembre de ese mismo año se llevaron a la mayor de sus cuatro hijas, Laura, de 23 años. Y más tarde supo que también le habían arrebatado a un nieto. “Yo no sabía que ella estaba embarazada. Me enteré porque me lo dijo una chica que había estado con mi hija en el mismo campo de detención. Nos pusimos contentísimos porque aquella mujer la había visto viva y nosotros pensábamos que ya la habrían matado. Pero el 25 de agosto de 1979 la policía me entregó el cuerpo de Laura. ‘¿Y el niño?’, pregunté. ‘No hay ningún niño’, dijeron”. Estela de Carlotto, presidenta de las Abuelas de Plaza de Mayo argentinas, le busca desde entonces. Su nieto tiene ahora 33 años. Ella, 81.

Visita España para asistir al I Congreso de Víctimas del Franquismo, celebrado el pasado fin de semana en Rivas-Vaciamadrid. Apenas ha dormido y pide comer en su hotel porque, en realidad, lo que le apetece es una siesta. Empieza por el principio, cuando, en 1981 hizo una gira por Europa para dar a conocer la causa de las Abuelas y “en España nadie denunciaba robo de niños ni hablaba de fusilados en cunetas. Las abuelas de aquí estaban vencidas. Tenían miedo y le pedían a sus hijos que no buscaran, que no removieran. En España ha pasado mucho tiempo y el tiempo conspira siempre contra la justicia”.

Cuenta que desde Argentina siguió “con dolor” los juicios contra el exjuez Baltasar Garzón. “Vimos cómo lo humillaban sus pares, cómo acababan con la carrera de un hombre que es un ejemplo para el mundo y que hoy tiene las puertas abiertas de cualquier país menos del suyo. Es como un expatriado”. Tiene su propia teoría de por qué no pudo investigar los crímenes del franquismo: “Cuando alguien no quiere que se investigue algo es porque le perjudica. Temen qué nombres van a parecer, qué empresas. Revelar la verdad en España haría caer muchas cabezas”.

“Hay niños robados con síndrome de Estocolmo”, dice De Carlotto
En Argentina hay juicios contra torturadores y ladrones de niños en casi todas las provincias. “Algunos de esos niños tienen síndrome de Estocolmo. Sus apropiadores les chantajean: ‘¿Vas a mandar a la cárcel a los padres que te han criado?’ Muchos tardan años en asumirlo, pero la familia no debe resignarse”. “En Argentina somos las abuelas las que buscamos a los niños porque a sus madres las mataron. Hemos recuperado a 105 nietos en 35 años. Al principio había terror, y el miedo paraliza. También las leyes de impunidad, que hubo que hacer entender que no eran justicia. Las madres de niños robados en España no pueden rendirse. Sería muy triste que ese niño se enterara algún día de la verdad y preguntara: ‘¿Y mi madre por qué no me buscó?”, afirma De Carlotto, que ve muchas similitudes entre los casos de España y Argentina. “Allí, la Iglesia también fue cómplice. Tenían depósitos de niños para entregar a los militares”.

“En España queda mucho por hacer. Es una democracia débil. Un país que tiene cadáveres en las cunetas no es una democracia plena. El Estado debe encargarse”, añade. Cree que las víctimas del franquismo tienen “más posibilidades de obtener justicia en Argentina que en España”.

Ya en el postre, surge la expropiación de YPF: “Vendrán más. Ahora, las minerías. Pero eso no tiene nada que ver con las relaciones entre argentinos y españoles, que seguirán siendo buenas”.

http://sociedad.elpais.com/sociedad/2012/04/26/actualidad/1335461911_593510.html