Alberto San Juan: “Lo que se nos ha contado desde la Transición ha sido una estafa”

octubre 16, 2013
El Asombrario & Co. 09/10/2013 – 11 octubre 2013

Alberto_San_Juan_20mEl cuento con el que me han dormido en la infancia y en la juventud era mentira y resultó ser una pesadilla 

PAULA CORROTO

El actor recupera Autorretrato de un joven capitalista español en el teatro Alfil de Madrid y prepara para diciembre un cambio de la también madrileña sala Triángulo para transformarla en el Teatro del Barrio, su contribución artística a los movimientos sociales que claman por el cambio de sistema.

Hace unos meses, el actor Alberto San Juan (Madrid, 1968) se encontraba sin trabajo y lleno de deudas. Atrás había quedado la época de las películas, los premios y las obras de teatro con Animalario. También la entrada del dinero y los viajes. Y todo esto, que como él dice “sucedió en cinco minutos”, decidió contarlo en el texto teatral Autorretrato de un joven capitalista español, estrenado en la sala Triángulo y que ahora se puede ver todos los miércoles en el teatro Alfil de Madrid. Un monólogo de más de hora y media en el que San Juan intenta explicar su desastre personal –y el de otros tantos ciudadanos- a partir del relato mítico de la Transición  y la posterior Democracia. Pero no es su único proyecto ligado a la situación actual. A partir de diciembre se hará cargo de la sala Triángulo para transformarla en el Teatro del Barrio, donde habrá propuestas lúdicas que reflexionen sobre los movimientos sociales y lo que está ocurriendo. Es, cómo él sostiene en esta entrevista, su “humilde” contribución a un movimiento social cada vez más extendido que clama por un cambio del sistema.

¿Cómo nace ‘Autorretrato de un joven capitalista español’?

De una doble necesidad. Una, la económica. No tenía trabajo y tenía que inventármelo. Y otra, la necesidad de hablar en mi trabajo de lo que está ocurriendo ahora, aquí, en la comunidad en la que vivo. Yo adoro el repertorio dramático universal, pero en este momento, por primera vez en mi vida, no tenía ganas de hacer Otelo, ni Esperando a Godot ni Tío Vania, que son tres obras que me fascinaría hacer. Necesitaba hacer algo sobre lo que está pasando.  Yo no creo que [con esta obra] esté haciendo nada especial, sino que con mi trabajo contribuyo humildemente al movimiento ciudadano que cada día está más articulado y está más extendido por un cambio social.

La obra está marcada por la sensación de fraude en toda una generación que estudió, que creía en un futuro, que creyó tenerlo y que ahora se encuentra con la nada.

Era mentira. Hemos sido engañados. Los principales engaños fueron que vivíamos en una democracia donde colectivamente decidíamos cómo funciona esta sociedad y que era la sociedad del Bienestar. Era mentira. Y no porque haya llegado un tsunami y haya destruido las infraestructuras, sino porque el desmantelamiento del Bienestar estaba planificado. La crisis del sistema financiero era previsible y simplemente se ha dejado que suceda para que se desarrolle esta etapa del capitalismo que consiste ya en la guerra abierta contra el ser humano.

¿La culpa es nuestra por habérnoslo creído? Tú mismo dices en la obra que hubo un tiempo en el que compraste una casa, dos coches, viajes maravillosos a Europa todos los fines de semana…

Todos tenemos una parte de responsabilidad. Cuando vives con los ojos cerrados, como me pasaba a mí, te los han cerrado, pero tú no los abres, así que evidentemente tenemos una responsabilidad. Ahora, no es la misma responsabilidad la que tiene mi madre como la que tiene el señor Botín. Yo creo que no habría tiranos si no hubiera esclavos, pero no tienen la misma responsabilidad ni mucho menos.

En la obra hay un ajuste de cuentas con la Transición.

Yo he crecido con un relato mítico de mi país. Un relato mítico fundacional. Desde pequeño se me ha contado que esta es una sociedad democrática que comienza en 1975 gracias a la generosidad y la inteligencia de los padres de la patria, héroes fundadores gracias a los cuales, como decía Baltasar Garzón hace unos días, se hizo la paz, la democracia y la prosperidad. Y que fue una Transición modélica, exportable, hecha por seres superiores, por las elites de referencia, como dice Felipe González. Y me he dado cuenta de que esas élites eran poco más que una mafia que, diciendo servir al conjunto de los intereses de los ciudadanos, servía a los intereses privados de unos pocos, de los mayores poderes económicos. Fue una absoluta estafa. El cuento con el que me han dormido en la infancia y en la juventud era mentira y resultó ser una pesadilla.

¿Si no hubiera habido crisis económica, estas altísimas cifras de paro etc, si continuaras viviendo bien, seguirías creyéndote este cuento?  Porque lo cierto es que hasta hace cinco años apenas se criticaba a la Transición.

La autoconciencia ha despertado en los últimos cinco años, desde luego. En las librerías especializadas había libros que lo contaban desde siempre, pero, ¿quiénes los leían? Cuatro. Y esos cuatro lo contaban y la gente se descojonaba. Ha habido esta crisis como la hubo en los setenta y en 1929. Pero desde los años setenta ha habido muchas crisis lo que ocurre es que esta es más fuerte. Pero entra en la lógica del capitalismo. Las bases del supuesto estado social español eran tan débiles que estaban condenadas, preparadas para ser rotas. Acabamos de comprar una vacuna para él [y señala a su hijo Máximo, de dos meses] que la Comunidad de Madrid dice que es obligatoria. Cuando ella [y  señala a su chica] tuvo su anterior hijo, que tiene cuatro años, era gratuita, y ahora vale 76 euros. Son tres dosis. Y hay mucha gente que no puede pagarlo. ¿Qué hace? No vacunar a un niño de dos meses porque no puede pagarlo. Eso es terrible.

¿Eso es lo que diferencia a esta crisis de las que hemos tenido anteriormente, como la de los noventa, después de los JJOO y la Expo? ¿Es una crisis que dispara al estómago de una generación que hasta ahora siempre lo ha tenido lleno?

Esta crisis es especial por su extensión y afecta a mucha más gente. Para un sector de la población esta crisis es lo de siempre: miseria, sólo que más, porque ahora hay menos cobertura social. Y sí, yo creo que tiene mucho que ver con eso que dices de nuestra generación. Para mi padre, el hecho de que no hubiera dictadura formal es fundamental y para él, criticar la Transición es muy duro. Yo no comparo lo que hay con una dictadura sino con lo que creo que debería ser una democracia. Por tanto, para mí es absolutamente, no solo cuestionable, sino de obligado cambio este sistema. Entiendo que quien ha vivido la dictadura me diga, “mira, no compares, una cosa era Franco y otra cosa esta”.

Y que puedas salir al teatro y hacer esta obra, que no te va a pasar nada.

Sí, pero ¿existe algún canal de televisión que diga eso? ¿Cuál es la capacidad de difusión de otras ideas? Los canales masivos de información están absolutamente bajo control con lo cual, la libertad de expresión es muy relativa.

Te comentaba lo de la generación porque en el monólogo afirmas que mientras la generación que era joven en los setenta “ascendió” de clase, sus hijos la han bajado: las casas son más pequeñas, ganan menos, no tienen coches…

Hemos vuelto a nuestro lugar natural, sí. Para los padres debe ser súper triste. Mi padre cuando visitaba nuestras casas se ponía triste. Pero en vez de pensar en qué sociedad vivíamos, decía, “qué hemos hecho mal”. Nuestros padres han tenido que dar dinero a todos, a sus padres, a nosotros. Es la gente que está sosteniendo a gran parte de la sociedad cuando debería estar disfrutando de su jubilación y ahorros.

Aun así los sondeos no reflejan una gran caída en votos para el PP o incluso el PSOE.

El discurso del Gobierno es de amenaza porque dicen, “esto es malo”, pero la alternativa es el fin del mundo. Y entonces… Yo creo que ahora ha habido una toma de conciencia por la cual la mayoría de la sociedad piensa que este sistema no vale, pero todavía es minoritaria la idea de que hay otros sistemas posibles y de que es posible organizar desde la base social otro sistema. Eso la gente todavía no se lo cree.

En la obra criticas por igual al PP y al PSOE, ¿crees que son lo mismo?

No, no son iguales. El PP es el heredero directo del franquismo en mucho casos por vía familiar y en otros no. Y hacen una política coherente con su tradición, que es la de privilegiar a las clases más poderosas económicamente, lo que pasa es que partir de la Transición lo revisten de un discurso democrático. EL PSOE ha hecho una política de fondo estructural social y económica muy parecida, es decir, capitalista, y por tanto, que privilegia a los mismos sectores poderosos a través de dejar puertas abiertas para ir desmantelando los mismos sistemas sociales que ellos han contribuido a crear. Pero luego el PSOE tiene una responsabilidad específica y es ocupar nominalmente el espacio de la izquierda para hacer una política que no era de izquierdas. Y eso es muy grave. Aquella frase de Eduardo Haro Tecglen sobre que Felipe González había dinamitado la posibilidad de la izquierda en este país, es muy acertada. Y luego, creo que el PCE tiene una parte muy importante de responsabilidad. Yo he votado siempre a Izquierda Unida, pero creo que no puedo volver a votar a IU mientras IU no se aclare hasta qué punto está dentro o fuera de este sistema. Creo que IU tiene que iniciar algún camino de rebelión o transgresión porque si no lo que va a conseguir es tener 30 diputados en el parlamento y eso no sirve para nada. Creo que el PCE también ha contribuido a que este sistema sea lo que es. Los militantes comunistas se han dejado la vida, pero la dirección del PCE  ha colaborado en que esto sea lo que es. Y si en IU siguen ocupando puestos de responsabilidad gente corrupta como Morales Santín, que era el viceconsejero de Cajamadrid, eso no puede ser. IU tiene que sumarse al movimiento ciudadano para crear otro mundo.

Lo que dices es lo que mucha gente piensa de los grandes partidos y que ahora se encuentra ante la tesitura de a quién votar, un pensamiento que lleva directo hacia la abstención.

Ahora mismo hay gente como Izquierda Anticapitalista o en Cataluña la CUP, que creo que son distintos, pero tiene que surgir una alternativa electoral, donde las listas sean abiertas, el funcionamiento interno sea democrático, los cabezas de lista sean elegidos por la bases… Un camino es lo que han impulsado en Cataluña Arcadi Olivares, Teresa Forcadas y Ester Vivas, que es el Proceso Constituyente, un proceso democrático, desde abajo, y que lleva su ritmo. Tiene que surgir una nueva Constitución hecha, no por los padres, sino por aquellos a los que consideraban hijos. Tiene que haber un debate social sobre cómo queremos que sean las leyes fundamentales.

También se apunta que puede estar habiendo una cierta radicalización de los movimientos sociales con manifestaciones como la pasada ‘Jaque al rey’. ¿Estás de acuerdo con esto?

Para mí ser radical es imprescindible hoy en día. No vale una reforma, es necesaria una ruptura. Igual que en la Transición donde se hizo una reforma y no valía. No se puede reformar el fascismo, no se puede reformar el capitalismo. Hay que romper con ello para crear otra cosa.

¿Y el peligro del populismo?

Puede surgir, y de hecho hay señales de agitación fascista y neonazi. Y no se trata con el mismo rigor a quienes desde el poder se les tacha de radicales de derechas o radicales de izquierdas. La dureza con la que se ha tratado al mundo abertzale es una cosa; la suavidad con la que se trata al mundo de extrema derecha e incluso neonazi, es muy distinta.

¿Has tenido problemas con esta obra?

No. Siempre he pensado que algún día saltaría un militante del PP o del PSOE al escenario, pero no. Sí he hablado con mucha gente, sobre todo antiguos militantes del PCE que han ido a verla. Pero no, no he tenido problemas, aunque es cierto que hace mucho tiempo que no tengo trabajo. Estuve haciendo una telenovela [Gran Reserva] a base de llamar yo a muchos directores de casting, productoras… Y sí he tenido discusiones con gente del mundo del cine, sobre todo en el sector de la producción, que dicen que los posicionamientos políticos públicos por parte de algunos compañeros sí han hecho mucho daño al cine español. Y de hecho, en los últimos Goya se desató toda una discusión al respecto.

¿Crees que hay algún tipo de venganza por parte del Gobierno hacia el sector del cine?

Creo que hay una guerra del poder contra el pueblo. Nunca ha habido una guerra contra la pobreza, pero hoy hay una guerra contra el pobre. Y evidentemente, igual que privatizan ahora el teatro Fernán-Gómez, quizá lo hagan con el Price y después con el Matadero… ¿Por qué van a respetar las infraestructuras públicas culturales si no respetan las sanitarias? Que dentro de eso le metan una caña especial al mundo del cine como han hecho con los presupuestos, quizá haya en ello algo de venganza, pero es en medio de tal ataque que no me llama la atención. Han dejado al cine al borde de la desaparición. Y un país sin cultura y sin educación está condenado al esclavismo. En cualquier otro país, Javier Bardem sería tratado de la hostia [sic] y aquí lo ponen a parir porque expresa su desacuerdo con la política del Gobierno, como es su derecho legítimo. Sí, creo que la gente del cine le toca los huevos [al Gobierno].

Y, sin embargo, en estos presupuestos se ha insuflado más dinero al teatro. ¿Es una victoria de las gentes del teatro?

No lo sé. Quizá hay grandes productoras comerciales que hacen su labor de diálogo con las administraciones. Pero estamos en una situación en la que muchas compañías de teatro independiente han cerrado, también han cerrado salas péquelas, aunque otras hayan abierto porque hay una necesidad de contestar al saqueo. La crisis afecta al ámbito teatral como a todos, y está muy difícil. Todos los sueldos han bajado, se trabaja por mucho menos… Y eso no es tanto problema con los sueldos de los protagonistas, pero sí de los secundarios.

¿Y se tiene pensado hacer algo desde el gremio?

Desde el sindicato de la Unión de Actores de Madrid se está intentando crear una plataforma que reúna a todos los artistas escénicos de España, actores, bailarines etc, y técnicos. Una confederación sindical del espectáculo con representación sindical porque ahora los convenios del teatro y el cine los negocian CCOO y UGT. Hay un intento de crear una marea de la cultura, y la gente se está moviendo. En mi caso voy a abrir un teatro en Lavapiés donde estaba la sala Triángulo. Se va a llamar Teatro del Barrio y va a ser un proyecto que consiste en sumarse a este movimiento ciudadano para promover un cambio desde el teatro. Será un teatro con una programación que hable de lo que está pasando aquí y ahora. Y haciéndolo desde la alegría y el humor. Rechazamos la solemnidad y la amargura y la tristeza y la depresión, porque son una victoria del sistema. Un individuo en depresión ha sido conquistado por el sistema. Por eso reivindicamos la alegría y la fiesta. No olvidarnos que la vida puede ser en gran parte una fiesta. Habrá también un curso de enero a diciembre de Historia Contemporánea de España. Están colaborando Emilio Silva, Juan Carlos Monedero, Ariel Jerez, que es el vicedecano de Políticas de la Complutense, y Pablo Sánchez León, que es otro historiador. Va a ser contar la Historia de España desde la II República hasta hoy para tratar de contrastar el relato dominante sobre la II República, el franquismo, la Transición y la Democracia posterior.

Ahora que nombras esta unión sindical, con respecto a los sindicatos actuales, ¿crees que ya no sirven?

Los actuales no. Las centrales sindicales deberían romper con el sistema. Si IU o los sindicatos quieren defender a la clase trabajadora, tienen que posicionarse desde la clase trabajadora frente a un poder que está sirviendo a los mayores capitales. Los sindicatos, CCOO y UGT, están a medio camino, y lo están desde la Transición. Están a todo, con los trabajadores y con la CEOE. Y han firmado muchas reformas laborales. Y cuando se les dice, “montad una huelga general potente”, te dicen que no tienen fuerza. Y, ¿por qué no la tienen? Porque no se cree en ellos. La Patronal quiere la destrucción de los sindicatos, y si desde el poder se les ha dejado espacio no es para que se desarrollen sino para que disminuyan hasta desaparecer. Tienen que aclararse, ¿seguir en el sistema o arriesgarse? Ahora bien, creo que una organización sindical es absolutamente necesaria.

Otro lema que está en la calle: ¿todos los políticos son malos, son corruptos?

No, no diría eso en ningún caso. Malo es una palabra que no utilizaría porque una cosa es que una persona haga el mal, pero los malos solo existen en los cuentos. Pero sí hay personas que hacen el bien y otras que hacen el mal. Yo creo que políticos somos todos, incluso los que dicen que pasan de política. Pero los profesionales para mí es un gremio muy dudoso. Para mí la política la tendrían que hacer los ciudadanos, arquitectos, ingenieros, albañiles, pescaderos… No entiendo la profesión de político. El ingeniero que deje la ingeniería para dedicarse a la política, mientras lo haga tiene que ganar un sueldo por ello, un sueldo digno, sin ningún privilegio. Pero creo que las administraciones actuales están secuestradas por el poder económico. Y la clase política profesional son los funcionarios de ese secuestro.

¿Te gustaría que fuera a verte al teatro Ana Botella?

Me da un poco igual. Me gustaría charlar con ella, pero como estudio antropológico. Viene gente que me interesa mucho. Gente del mundo académico, periodístico o político. Y creo absolutamente en diálogo como forma resolver las cosas. Pero para mí el ejemplo de acción es la PAH porque llevan la acción al extremo de la transgresión. Están planteando que las leyes son injustas y que hay que desobedecerlas, y lo hacen desde el pacifismo. Cuando ocupan una sede no pegan a nadie, les pegan a ellos en todo caso. Y donde no hay una sola Ada Colau sino cientos. Son gente que no repiten un discurso de libro sino que hablan de lo que les pasa y lo que necesitan. Y lo que necesita uno es lo que necesitamos todos.

Esta apertura de nuevas salas, el movimiento ciudadano… Recuerda un poco a lo que hemos leído sobre lo que ocurría en los setenta.

La efervescencia de los años setenta es brutal y se acabó con la llegada de PSOE al poder. Hay una relación entre la España de la II República, la Transición y ahora. Un contexto de crisis económica fuerte, una deslegitimización de la clase política,  y una efervescencia social diciendo a ver cómo vivimos. La II República terminó a sangre y fuego, la Transición se disolvió porque se traicionó en la izquierda, y ahora vamos a ver qué pasa. La llegada del PSOE al poder hizo desaparecer la cultura crítica. Esto ya lo dice Sánchez Ferlosio de finales de los ochenta. El PSOE atrajo a una serie de intelectuales a su órbita de influencia anulando su capacidad crítica y colmándolos de parabienes, y a los que no anuló su capacidad crítica los marginó, como por ejemplo Javier Krahe.

¿Añoras la época de Animalario, los premios, los aplausos?

Añoro Animalario. Muchísimo. Animalario ha tenido dos etapas. En la primera todo lo hacíamos sin un duro y no cobrábamos casi nunca. Y éramos felices. En la segunda etapa nos alegrábamos mucho que nos dieran premios y nos llamaran del CDN o del Festival de Mérida. Pero sabíamos que hoy eran unos y mañana serían otros. Era algo caprichoso. Lo que añoro es Animalario, a las personas, a Andrés Lima, Willy Toledo, Roberto Álamo… Pero ya volveremos a trabajar juntos.

http://elasombrario.com/2013/10/09/alberto-san-juan-lo-que-se-nos-ha-contado-desde-la-transicion-ha-sido-una-estafa/


En la muerte de Rodrigo Moreno, un comunista contra Carrillo

septiembre 30, 2012

Fue fundador y ex-responsable político del Partido Comunista del Pueblo de Catalunya. Con los militantes expulsados de la dirección del PCE, colaboró en la fundación del Partido Comunista de los Pueblos de España.

FÉLIX POBLACIÓN Madrid 29/09/2012

Rodrigo Moreno Planisolis. PCPC

Rodrigo Moreno Planisolis. PCPC

Rodrigo Moreno Planisolis, fundador y ex-responsable político del Partido Comunista del Pueblo de Cataluña (PCPC), falleció el pasado martes en Lleida. Natural de la localidad oscense de Fonz (1921), sólo pudo estudiar hasta los doce años en la escuela primaria de Monzón. Incorporado a las Juventudes Socialistas Unificadas, fue uno de aquellos adolescentes que combatieron en la Guerra de España en defensa de la República, concretamente en la 27 división Karl Marx. Durante el exilio en Francia, hubo de vivir la miseria y desolación de los campos de concentración en san Lorenzo de Cerdans y Septfonds.

Participó en la lucha clandestina contra los nazis y posteriormente en la lucha antifranquista, por la que fue encarcelado, vivió seis años en la clandestinidad y fue deportado. En 1966, después de duros años de trabajo en explotaciones forestales y canteras, se estableció en Alcarràs (Lérida) con su familia y se dedicó a la albañilería, no cejando en su lucha clandestina contra la dictadura. En 1979 fue elegido concejal del ayuntamiento de esa localidad por el PSUC, cargo que abandonó en 1981 por no estar de acuerdo con la política reformista de la dirección, que consistía en la defensa de los Pactos de la Moncloa. Con los militantes comunistas disidentes que habían sido expulsados de la dirección del Partido Comunista de España (PCE), que entonces encabezaba el recientemente fallecido Santiago Carrillo, colabora en la fundación del Partido Comunista de los Pueblos de España (PCPE).

Fue muy activa la trayectoria de Rodrigo Moreno en múltiples luchas sociales a lo largo de los últimos treinta años. Entre ellas cabe destacar su participación en la campaña contra el ingreso de España en la OTAN (1984-1985). También prestó su colaboración en las reivindicaciones de los colonos de Montagut (1988-1991), por la cual hubo de ir a los tribunales junto a otros miembros de Unió de Pagesos. En 1991, al lado del cristiano Eulogio Vallina, impulsó un movimiento unitario de rechazo contra la primera Guerra del Golfo, que trajo consigo dos manifestaciones multitudinarias por las calles de Lleida. Participó en 1990 en la Brigada Solidaria Internacional José Martí con objeto de ayudar al pueblo cubano frente al bloqueo económico impuesto por Estados Unidos contra aquel país. En 1993 fundó con otros compañeros el Casal Amigos de Cuba de Lleida, del que ha formado parte de su Junta Directiva hasta el final.

En 2002 dio a conocer la primera parte de sus Memorias de un comunista, en las que da cuenta de su biografía hasta 1966, fecha de su regreso a España. En este libro analiza y defiende su postura ideológica, opuesta a la de Santiago Carrillo por su política eurocomunista, basada en el abandono de los principios del marxismo-leninismo y en la defensa de la reconciliación nacional, que para el fallecido militante comportaba un pacto con el franquismo.

Rodrigo Moreno Planisolis mantuvo su entusiasta actividad hasta los últimos meses de su vida. Hace dos años participó en el encuentro “Enlazando culturas”, que contó con la presencia del presidente de Bolivia, Evo Morales. En diciembre de 2010 asistió como delegado al IX Congreso del PCPE, cuyo acto de presentación en la Universidad de Lleida corrió a su cargo, en compañía de la hija de Che Guevara, Aledia Guevara. El año pasado leyó una ponencia en la biblioteca pública de Lleida sobre el golpe de Estado del 23-F, cuestionando el papel del rey Juan Carlos I como salvador de la democracia. Ya gravemente enfermo, el pasado 14 de abril, asistió al homenaje que se le ofreció en Casal Amigos de Cuba en Lleida donde se hizo un balance de su generosa y larga trayectoria en defensa de las ideas que profesó siempre, desde aquella temprana adolescencia combativa en lucha contra el fascismo 76 años atrás.

En la muerte de Rodrigo Moreno, un comunista contra Carrillo (Público.es)


Muere Santiago Carrillo

septiembre 18, 2012

Santiago Carrillo, en una imagen de 2005, en su domicilio en Madrid. / ULY MARTÍN

El histórico dirigente del Partido Comunista Santiago Carrillo ha muerto hoy en Madrid a los 97 años, según han confirmado fuentes de la familia. La muerte le sobrevino en su domicilio, durante la siesta y sus restos mortales serán trasladados esta tarde a un tanatorio de Madrid. La salud del exdirigente comunista se había resentido en los últimos meses. El pasado julio había sido ingresado en el hospital madrileño Gregorio Marañón por un problema de riego sanguíneo, aunque recibió en breve el alta hospitalaria.

Revolucionario durante su juventud de militante socialista, secretario general del Partido Comunista de España (PCE) desde 1960 a 1982 y uno de los protagonistas de la Transición, la biografía de Santiago Carrillo ha recorrido casi un siglo de grandes acontecimientos de la historia de España. La revolución de 1934, la Guerra Civil, un largo exilio, la evolución del estalinismo al “eurocomunismo”. Carrillo dimitió como secretario general del PCE después de 22 años, una vez confirmado que su partido había sido relegado definitivamente por el PSOE en la confianza electoral de la izquierda. Fue excluido del PCE en 1985 y desde entonces se limitó prácticamente a ser un observador, a través de libros, artículos periodísticos e intervenciones radiadas, hasta su fallecimiento este martes.

Carrillo era un adolescente cuando inició su fuerte compromiso con la política. Con 19 años de edad ya era secretario general de las Juventudes Socialistas, y en abril de 1934 se integró en el comité que intentó preparar la insurrección de octubre frente a la derecha republicana en el poder. Ese comité, que se miraba en el espejo de los bolcheviques, estaba apoyado por el sector radical del PSOE, seguidor de Francisco Largo Caballero, y en un primer momento también por el más pragmático Indalecio Prieto, frente al ala más moderada de Julián Besteiro.

Carrillo y el 23-F

La insurrección se limitó finalmente a Asturias y fracasó en el resto de España. Carrillo fue encarcelado junto con los demás miembros del comité revolucionario. “A estas alturas yo estaba plenamente ganado para las ideas leninistas sobre el Partido y la Revolución”, ha dejado escrito, “pero empeñado a la vez en que el partido en el que yo había nacido y comenzaba a actuar, el PSOE, y sus Juventudes fueran quienes asumieran el papel de protagonistas de la revolución”, porque el PCE era por entonces un grupo muy pequeño. Salió de prisión el 17 de febrero de 1936, al día siguiente del triunfo electoral del Frente Popular, cuando quedaban solo cuatro meses para la rebelión militar que dio origen a la Guerra Civil. Fue el periodo en que Carrillo, deslumbrado por aquel Moscú al que se veía como la meca del proletariado, se dedicó a la unificación de las Juventudes socialistas y comunistas, pero con la vista puesta en la Internacional Comunista.

Carrillo y los suyos no tenían “ni idea” del alcance de la rebelión militar del 17-18 de julio de 1936, según confesión propia. A principios de septiembre se formó el Gobierno de Largo Caballero que, el 6 de noviembre, con las tropas sublevadas de Franco a las puertas de Madrid, se marchó a Valencia y dejó al general Miaja como jefe de una Junta de Defensa de la capital integrada por partidos políticos y organizaciones sociales. Ese mismo día, Carrillo se afilió al PCE y se integró en la junta con el cargo de comisario de Orden Público, enfrentado a problemas como la “quinta columna” –anunciada por uno de los sublevados, el general Mola-, los miles de milicianos armados que pululaban por la capital y 2.000 militares profesionales encarcelados desde los primeros días de la rebelión.

Cuando la vanguardia franquista llegó a 200 metros de la cárcel Modelo, la junta decidió sacar de ella a todos los militares presos. Un convoy de autocares les trasladó fuera de Madrid y fueron asesinados en Paracuellos del Jarama. En días posteriores hubo otras sacas de presos, fusilados a su vez en Torrejón de Ardoz. A posteriori, el régimen franquista hizo responsable de estos hechos a Carrillo, que en vida nunca dio demasiadas explicaciones de este grave episodio, limitándose a negar su responsabilidad en matanzas que atribuyó a “grupos incontrolados”. Reconoció no haber intentado tampoco ninguna indagación, argumentando que los agobiantes problemas de la defensa de la capital “nos tenían cogidos por el cuello a todos”, según ha dejado escrito en sus memorias. “No trato de justificarme ni de buscar atenuantes. En noviembre de 1936 yo, Miaja Y toda la Junta de Defensa nos encontramos en medio de una situación difícilmente controlable y no conseguimos controlarla en muchos aspectos”.

Carrillo abandonó la Junta de Defensa el 24 de diciembre de 1936 y se dedicó a la dirección de las Juventudes Socialistas Unificadas, que llegó a tener 200.000 afiliados integrados en el ejército republicano. La participación de su padre, Wenceslao Carrillo, en el golpe del coronel Casado contra el Gobierno de Juan Negrín provocó la ruptura entre padre e hijo, semanas después de la muerte de la madre de Carrillo y cuando este último tenía lejos de él a su compañera, Chon, y a la hija de ambos, que fueron detenidas en Alicante por los franquistas y encerradas en el campo de Albatera, sin que los que las habían detenido supieran de su vinculación con Carrillo. Esto facilitó su salida del campo varios meses después. La hija de Carrillo falleció un año más tarde en Moscú, a consecuencia de una enfermedad contraída en el campo de concentración.

En 1942 murió el secretario general del PCE, José Díaz, y fue sustituido por Dolores Ibárruri. Carrillo ha atribuido a Stalin las ideas de olvidarse de la lucha de guerrillas contra Franco, “tener paciencia” e infiltrarse en los Sindicatos Verticales y otras organizaciones creadas por la dictadura en España. El paso de un proyecto optimista, que ligaba la derrota de Hitler a la de Franco, dio paso así a una estrategia mucho más incierta. En lo personal, Carrillo se unió en París a Carmen Menéndez, hoy su viuda, con la que ha tenido tres hijos, Santiago, José y Jorge.

En 1954 comenzó una renovación de la dirección del PCE, con jóvenes procedentes del interior de España que comenzaron a mezclarse con los exiliados. A finales de 1955, la Unión Soviética apoyó la entrada de la España franquista en la ONU, en paralelo con el cuestionamiento del autoritarismo de Stalin en Moscú, que había muerto dos años antes. Carrillo publicó desde París un artículo en el que planteaba la política de “reconciliación nacional” y aprobaba la incorporación de España a la ONU, en contra de la dirección del PCE. Dolores Ibárruri le salvó de la expulsión, al enterarse de la existencia de un informe secreto de Nikita Jrushchov condenando las prácticas estalinistas.

Dolores Ibárruri dimitió en 1959 como secretaria general del PCE. Al año siguiente, el VI Congreso de este partido situó a Carrillo como secretario general y a Ibárruri de presidenta, además de lanzar la idea de la “huelga general política” como método de lucha contra el franquismo. Pero la dictadura continuó muchos más años en el poder y la lucha clandestina del PCE se tradujo en el fusilamiento de uno de sus dirigentes, Julián Grimau (1963) y fuertes penas de cárcel para otros muchos. Fernando Claudín, Jorge Semprún y otros intelectuales, que pidieron mayor libertad de opinión y un congreso “democrático”, fueron expulsados bajo la acusación de “fraccionalismo”. A su vez, el propio Carrillo fue distanciándose de los dirigentes de Moscú a partir de 1968, tras criticar la invasión de Checoslovaquia por los tanques soviéticos, y junto con otros comunistas europeos, principalmente el italiano Enrico Berlinguer, dio forma a una versión más independiente del espacio comunista, que fue conocida con el nombre de “eurocomunismo”.

Muerto Franco, el secretario general del PCE regresó en secreto a España y vivió clandestinamente en este país durante casi todo el año 1976, hasta provocar al Gobierno de Adolfo Suárez con una rueda de prensa. Fue detenido y puesto en libertad a los pocos días. Los contactos a través de terceros entre Suárez, que buscaba apoyos para su proceso de democratización, y Carrillo dieron paso a una primera entrevista personal tras el atentado fascista contra los abogados laboralistas de un despacho de la madrileña calle de Atocha, cometido el 24 de enero de 1977. La legalización del PCE por el Gobierno de Suárez el 9 de abril de ese año, Sábado Santo, provocó un fuerte malestar en la cúpula militar, pese a la multiplicación de gestos de moderación política y de reconocimiento de la Monarquía y de la bandera española por parte de Carrillo. Toda su estrategia de ese periodo fue conseguir que el PCE fuera considerado como un partido capaz de vivir y trabajar en democracia, a cambio de una actitud de moderación que le convirtió en un actor destacado de la Transición.

Pero las primeras elecciones democráticas, el 15 de junio de 1977, otorgaron la primacía de la izquierda al PSOE. Lo mismo sucedió en las de 1979. Sin perjuicio de los elogios a su persona por su gallarda actitud en el golpe de Estado del 23-F, cuando se negó a tirarse al suelo contra las órdenes de Tejero y sus golpistas, el PCE vivió una sucesión de enfrentamientos internos entre los partidarios de una franca renovación y otros sectores. Con el liderazgo de Carrillo cada vez más cuestionado, el pueblo de izquierdas sancionó definitivamente la tensión PSOE-PCE otorgando al primero 202 diputados en las elecciones de 1982, frente a 4 para el PCE. Carrillo dimitió como secretario general y en 1985 fue expulsado de su partido. Una trayectoria política tan intensa dio paso, a partir de entonces, a un papel de activo y crítico observador de la vida política española, especialmente preocupado por la dureza adoptada por el PP durante los años de gobierno de Zapatero.

Fuente: http://politica.elpais.com/politica/2012/09/18/actualidad/1347984420_010617.html


LA DIVISIÓN DE GRACIA POR GRACIA DIVINA DEL ATADO y BIEN ATADO…

marzo 4, 2012

Una vez más y por desgracia la tan manida frase pronunciada por el ex Caudillo y dictador Francisco Franco Bahamonde…“Todo está atado y bien atado” antes de fenecer, es una realidad en nuestro teórico estado democrático. Los últimos acontecimientos acaecidos en nuestro territorio y fuera de él (véanse los casos desde Argentina) en referencia a la posibilidad de que las víctimas del susodicho sátrapa Jefe de Estado fueran o pudieran ser resarcidas y reconocidas a través de la justicia, quedan en aguas de borrajas tanto por acción del Poder Judicial como de los poderes, Ejecutivo y Legislativo.

Primero la absolución del magistrado que investigaba los casos de desaparecidos del franquismo (curiosamente el único en sentarse en un banquillo por causa de dicho régimen), y el cual, antes de ser absuelto, eso sí, que fue declarado incompetente previamente al fallo de la sentencia y de ser expulsado de la carrera jurídica (lo cual demuestra que no eran necesarias alforjas para tal viaje) haciendo que se cumpliese metafóricamente el dicho de…”tienes razón pero vas a la cárcel”, y que provoca con esta sentencia el que se coarte y cierre cualquier vía que permita iniciar de nuevo los procesos de los desaparecidos y  represaliados por el régimen franquista hasta antes de 1977 y posterior a esta fecha da cobertura casi vitalicia a la Ley de Amnistía del mismo año (que benefició más a los supuestos culpables que a las verdaderas víctimas).

Como segunda acción del borrado de memoria colectivo que se lleva a cabo en España desde la muerte del dictador genocida; y amparado hasta la fecha por la Constitución actual y los distintos gobiernos en democracia, el Consejo de Ministros decidió ayer el cierre de la Oficina de Víctimas de la Guerra Civil y la Dictadura. Apuntalando así todavía más al régimen franquista previo el apoyo anterior recibido y concedido por el Tribunal Supremo con el fallo de la descafeinada sentencia que teóricamente es favorable al ex juez Baltasar Garzón. Eso en contra de todos los consejos emitidos a los diferentes gobiernos españoles en democracia por los estamentos internacionales como la O.N.U, el Tribunal Internacional de Derechos Humanos, el Tribunal Internacional de Crímenes de Guerra, etc., como así también por los acuerdos jurídicos y de Derechos Humanos que España no sólo tiene firmados sino también ratificados. Este cierre traspasando la labor que ofrecía la actual oficina de víctimas de la Guerra Civil y la Dictadura a la División de Gracia (la encargada de conceder títulos o amnistías) no deja de ser  más que otra nueva traba, poner otra piedra en el camino para dificultar y evitar que se continúen las labores de investigación y reparación de los familiares de dichas víctimas y de las distintas asociaciones memorialistas que luchan por recuperar la memoria que no la dignidad (porque siempre la tuvieron) de todas las víctimas afectadas y represaliados del franquismo.

Un país que ha sido capaz de iniciar los procesos de investigación, recuperación y dignificación de las víctimas de las dictaduras argentina y chilena, con el reconocimiento internacional del mismo juez que ha sido vapuleado y vilipendiado en su propio país (nunca fue más cierto lo de que nadie es profeta en su tierra); y que ahora, no es capaz de mirarse en el espejo e iniciar lo que pudiera ser la última oportunidad de cerrar las pretéritas heridas de una de las épocas más convulsas y negras de nuestra historia, la Guerra Civil y la dictadura franquista, es muy difícil que pueda avanzar hacia el futuro con la rémora de su pasado atada a la cadena de una más que dudosa democracia y libertad impuesta por el pasado…”Todo está  atado y bien atado”.

Así que ahora deberemos esperar todos que la División de Gracia (el nombre ya es un mal presagio) actúe conforme al Derecho Penal Internacional y no a los derechos de gracia divinos y del atado y bien atado; y que por ésa misma gracia nos trajo la democracia sin cafeína en manos del teórico héroe constitucional y actual Jefe de Estado. El cual recuerdo que juró fidelidad en su día la Movimiento Nacional y ensalzó la figura de aquél que le dio poderes plenipotenciarios para instaurar antes que la libertad, la institución monarquíca impuesta con calzador como era su deseo (basta comprobarlo en las hemerotecas). Y que él, muy hábilmente, se encargó de hacer negociae sería el primer presidente de Gobierno de la nueva era, D. Adolfo Suárez, la vuelta de la democracia a cambio de una monarquía parlamentaria y de la renuncia de los partidos republicanos a reclamar su esencia ideológica, La República.

Jordi Carreño Crispín

Vicepresidente de la A.I. La Memoria Viv@


Privilegios franquistas en el litoral de Xàbia…

marzo 4, 2012
Un largo conflicto

El Ayuntamiento de Xàbia vendió en 1959 varias parcelas del dominio público marítimo terrestres a influyentes cargos del franquismo. En 1987, tras un larguísimo pleito, el Supremo anulaba dos de esos contratos. El litoral es inalienable. Pero la familia de Navarro Rubio sí mantuvo «sus» terrenos. Ahora, sin embargo, la concesión está a punto de acabar. Pero los herederos del ministro de Franco no van a renunciar sin más a sus privilegios.

03-03-2012
Al construirse el chalé, se hicieron piscinas de agua salada en las balsas del yacimiento.

Al construirse el chalé, se hicieron piscinas de agua salada en las balsas del yacimiento.
 a. p. f.

A. PADILLA XÀBIA Diez mil pesetas. Eso pagaron en 1959 el gobernador civil de Alicante, Benito Sáez; el registrador de la propiedad, Rafael Almazán; el escritor Ramón Llidó, y María Dolores Serres, esposa del entonces ministro de Hacienda, Mariano Navarro Rubio, por cada uno de los terrenos que compraron en el dominio público del Primer Muntanyar y la Punta de l´Arenal. Esas parcelas las vendió el propio Ayuntamiento de Xàbia. Era alcalde Juan Tena. La Ley Chapatrieta, de 1935, daba a los consistorios la titularidad del litoral. Navarro Rubio y su esposa se construyeron un lujoso chalé.

Al iniciarse las obras, en 1964, salió a la luz un yacimiento romano. María Dolores Serres tenía conocimientos de historia y, junto a la arqueóloga Gabriela Martín, excavó lo que fue una factoría de salazones desde el siglo I a. C. hasta mediados del III d. C. La Diputación de Valencia publicó en 1970 el libro «La factoría pesquera de la Punta de l´Arenal y otros restos romanos de Jávea». Las autoras eran la propia Serres y Gabriela Martín. En un pasaje de este libro se lee: «El señor Navarro decidió conservar estas cisternas (romanas) para lo cual ordenó vaciarlas y, cubriéndolas con un techo, las convirtió en un sótano donde se halla instalado un pequeño museo». Ese museo siempre fue privado. Muy pocos elegidos saben qué tesoros arqueológicos esconde.

Aquella venta de terrenos del litoral a influyentes cargos de la dictadura franquista respondía a privilegios que, en el caso de la familia de Navarro Rubio, que fue ministro hasta 1965 y luego, hasta 1970, gobernador del Banco de España, todavía hoy se mantienen.

Los otros compradores no llegaron a construir y, en 1987, tras un largo conflicto judicial, vieron como las parcelas dejaban de pertenecerles. El Tribunal Supremo declaró nulas las ventas ya que los terrenos del dominio público marítimo-terrestre son inalienables. La misma Ley Chapaprieta que invocó el ayuntamiento en 1959 para congraciarse con estos prohombres del régimen sirvió para cambiar las tornas. Daba la titularidad del litoral a los municipios, pero, al mismo tiempo, prohibía la venta, arriendo o permuta. No fue, sin embargo, hasta 2007 cuando las parcelas volvieron a ser públicas. El ayuntamiento pagó a los ocho descendientes de Benito Sáez y Rafael Almazán una indemnización de 6.244 euros. Se desglosaba en 2.809 euros (equivalían a los 20.000 euros que estos dos cargos pagaron en 1959) y el resto correspondía a intereses.

La familia del exministro de Hacienda escapó a todo ese proceso. En 1980, Mariano Navarro Rubio pidió que se legalizara el chalé que construyó en dominio público marítimo-terrestre. Dos años después, el Ministerio de Obras Públicas y Urbanismo legalizó las obras y aceptó la «utilización gratuita y permanente» de estos terrenos del litoral de la Punta de l´Arenal. Esa resolución se publicó en el BOE el 24 de abril de 1982. La fecha no es baladí.

Tras ganar el ayuntamiento de Xàbia los pleitos para recuperar las otras parcelas enajenadas ilegalmente, se reactivó el interés por llegar a un acuerdo con los descendientes de Navarro Rubio y lograr que esta finca, de unos 7.000 metros cuadrados, volviera a ser pública. A instancias del consistorio, la Abogacía del Estado realizó en 2000 un informe demoledor. Rechazaba que la sociedad Puntar SA, creada por el exministro y su esposa y a cuyo nombre inscribieron la finca, pudiera ser propietaria de la parcela. Esa sociedad «es hoy en día titular de una concesión de uso y aprovechamiento de los terrenos ubicados en el dominio público marítimo-terrestre». Ahora de nuevo tiene importancia esa fecha del 24 de abril de 1982. La Ley de Costas concede a los «dueños» de inmuebles situados en el litoral público una concesión de 30 años. Por tanto, la de los herederos de Navarro Rubio en la Punta de l´Arenal caduca el próximo 24 de abril. Pero, claro está, esta familia no quiere perder su trozo de playa. Ha reclamado a Costas un nuevo deslinde que reconozca que es propietaria de esta finca. El conflicto se presume largo.

http://www.levante-emv.com/comunitat-valenciana/2012/03/04/privilegios-franquistas-litoral-xabia/886705.htm

 


Ciudadanos a su pesar…

noviembre 27, 2011

 

 

 nuevatribuna.es | Pedro L. Angosto | Actualizado 23 Noviembre

 

Mucho se ha escrito en estos últimos tiempos sobre la magnífica transición de la tiranía a la democracia…

Mucho se ha escrito en estos últimos tiempos sobre la magnífica transición de la tiranía a la democracia protagonizada por el pueblo español a mediados de los setenta. Se dice que no fue tanta la gente que se movilizó contra el tirano en sus últimos años de existencia, que fueron unos pocos miles de ciudadanos quienes salieron a las calles exigiendo libertad, que el miedo seguía guardando la viña. En la parte que uno conoce, así fue pese a que era cierto que en aquellos años había ciudades –como afirmaba Joaquín Estefanía- que estaban completamente controladas por los sindicatos y que el miedo de los últimos mandatarios franquistas a lo por venir en aquella situación de incertidumbre se aproximaba más al pánico que a otra cosa, circunstancia que ni mucho menos se supo aprovechar adecuadamente, tal vez por el sufrimiento acumulado a través de décadas.

Sin embargo, para quien no estuviese implicado de algún modo en aquella resistencia es muy difícil explicar el trabajo que costaba movilizar a unos cuantos cientos de personas para protestar contra la explotación, contra la tortura generalizada en las comisarías y cárceles, contra los asesinatos -650 entre 1976 y 1982- o contra la brutal represión callejera. Sólo cuando el muerto, el torturado o el lisiado era de la “familia” o del “gremio” -estudiante, trabajador de tal sector, abogado laboralista, etc.-, además de los de siempre, se atrevían a salir a la calle algunos timoratos, que eran la mayoría de las personas que habitaban España. El timorato, el indolente, el apolítico fue el producto más logrado del franquismo, un individuo moldeado por una represión como nunca había conocido este país, que impregnó a varias generaciones y se extendió como la mala yerba, llegando frecuentemente los miembros de esa triste cofradía, en su fase última, a sufrir el síndrome de Estocolmo, o sea la adoración hacia aquellos que habían matado a sus amigos y parientes, hacia quienes les habían castrado haciéndoles vivir fuera de su tiempo, hacia quienes les habían convertido en “gallinas ciegas”, según la maravillosa novela de Max Aub. Y, que nadie se engañe, ese producto fruto de la represión salvaje, votó franquismo en 1976, volvió a votar franquismo en las primeras generales en la persona de Adolfo Suárez -un hombre que después supo comportarse dentro de un orden, mostró una habilidad política considerable y fue devorado por sus propios colegas impidiendo la formación de un partido de derecha moderno-, repitió su gesta en 1996 y lo ha hecho de nuevo ahora, inmersos en una crisis que se puede llevar por delante muchos de los derechos de todos, derechos que jamás fueron del gusto de la gente del movimiento.

Entre 1970 y 1982, con baches notorios, la movilización de los ciudadanos españoles para reconquistar sus inalienables derechos ciudadanos, civiles, sociales y económicos fue creciendo, explotando definitivamente durante los meses que van desde el golpe de Estado de febrero de 1981 al triunfo socialista de octubre de 1982. Aquella noche otoñal, tan opuesta a ésta, lo digo como lo siento, como lo vi, España, de punta a punta pareció recuperar el esplendor ciudadano, la euforia incontenible, la alegría indescriptible de otro día lejano, ilusionado y primaveral cercenado de raíz por la fuerza de los señores de la oscuridad. La entrada en la OTAN, tras aquel referéndum con doblez, fue la primera señal de que el pragmatismo se impondría a la ilusión y al deseo. No obstante, durante aquellos años España progresó en “casi” todos los aspectos como nunca antes lo había hecho

Hoy, pasados treinta y cuatro años desde las primeras elecciones, han cambiado mucho las cosas, sobre todo económicamente. El país es mucho más libre, mucho más abierto, mucho más de su tiempo y más rico: Lo sigue siendo aunque no sabemos por cuanto tiempo. Empero, en el camino se han dejado cosas y si España hoy vive en el tiempo que le corresponde –bien es verdad que eran muchos los problemas que había que resolver- nos olvidamos de aquel perfecto producto franquista, del timorato, del indolente, del gañán, del apolítico, que con fuerza reapareció en nuestros ruedos hace dos décadas – de la mano de Aznar López- porque la nueva democracia española, con sus pactos, con sus ataduras, con sus compromisos de silencio, con su “mejor no meneallo”, no se atrevió a acometer una de sus principales obligaciones: suprimir a ese tipo de individuo fruto del franquismo, y cuando hablo de suprimir hablo de educación. La democracia española de 1978 no quiso emprender la reforma educativa laica y librepensadora que había tenido lugar en la mayoría de los países de nuestro entorno a principios del siglo XX, ni se atrevió entonces ni, desde luego, lo va hacer ahora cuando la derecha neofranquista y nacionalista ha recogido la cosecha y controla todos los poderes para utilizarlos, como siempre hizo, contra el progreso y la justicia social.

El resultado no puede ser más desalentador, niños que se saben los himnos fascistas y votan compulsivamente cuando les llega la edad y quieren; mayores sin la más mínima conciencia política o social que admiran a quienes les van a hacer la vida imposible destruyendo conquistas de siglos; ciudadanos que votan consciente y orgullosamente listas llenas de imputados en delitos de corrupción, en robos y todo tipo de fechorías. Y lo que es más grave, la perdida de referentes que no descansen en la confusión entre valor y precio, en el dinero o en el apoliticismo superficial, que al final deriva irremisiblemente en un conservadurismo individualista e insolidario que afecta a todos los aspectos de nuestras vidas.

Esto sucede hoy en nuestro país, y la explicación, al menos para quien esto escribe, no estriba en las ofertas políticas de tal o cual partido, sino en ese residuo franquista que dejó sus raíces bien profundas y, sobre todo, en que el crecimiento económico y la mejora de las condiciones materiales de vida de los españoles –ni de lejos- fue acompañado por una elevación cultural paralela. Hoy, como hace décadas, son muchos los españoles que se siguen sintiendo orgullosos de cuanto ignoran, que tocan el claxon a la mínima para soliviantar al otro, que gritan, descalifican e insultan con rabia al que se atreve a llevarles la contraria en el bar de la esquina después de soltar un mitin irracional que nadie solicitó escuchar. Al mismo tiempo que se fue llenando la despensa, se tuvo que llenar la conciencia cívica de los españoles. No se hizo, todavía se puede hacer pero la empresa, dada la gravedad del daño, requiere todos los recursos de que se dispongan y más, empezando por dedicar todos los dineros públicos a preparar pedagogos vocacionales capaces de inculcar esos valores olvidados y a crear centros educativos laicos que no diseñen sus curriculum exclusivamente por criterios economicistas, esos que tan insistentemente piden “los mercados” y defienden a capa y espada nacionalistas castellanos y periféricos, afanados como están en destruir todo lo que suene a bienestar social y a igualdad de oportunidades.

Después de lo que llevamos a nuestras espaldas, es indudable que este es un país fuerte, incluso indestructible por masoquista. Aguantó a la Iglesia, a Fernando VII, a los carlistas, a Isabel II, a Cánovas y su tropa, a Sabino Arana y la suya, a Primo de Rivera, a la CEDA, al franquismo, a Aznar y el ladrillazo, a los bancos y al palurdismo inyectado en vena, y ahora, cuando muchos estábamos convencidos de que los fantasmas habían desaparecido, comprobamos, al mirar atrás, que nos hemos convertido en estatuas de sal al haber permitido pasar de una dictadura brutal a una democracia que dejó en el olvido su nuestro pasado y su principal misión: formar ciudadanos capaces de discernir, de distinguir siquiera cual es la diferencia que hay entre valor y precio, entre dignidad y servilismo, entre ética y falsía.

http://www.nuevatribuna.es/articulo/espana/2011-11-23/ciudadanos-a-su-pesar/2011112318540800357.html


¿Cuántas cosas no cambiaron Sr. González?

noviembre 5, 2011

Sin menos cabo de lo mucho que avanzó el país en la época de Felipe González, para lo bueno y para lo malo también, y reconociéndole que quizá haya sido el presidente más carismático de joven democracia española, no puedo obviar y dejar de ser crítico desde la visión que me impone la vicepresidencia y mi sentir memorialista y reflexionar sobre el tema que  me ataña preguntándome… ¿Cuántas cosas no cambiaron? Y visto lo visto al día de hoy,  y en el tema que me ocupa, nada cambió con los gobiernos del Sr. González, todo siguió atado y bien atado.

España seguramente requería de temas y asuntos mayores para  los  ejecutivos socialistas, eso indudablemente nadie lo puede discutir, pero tampoco es discutible que perdieron una gran oportunidad histórica de gestionar mucho mejor y con más valentía el espinoso tema de la Recuperación de La Memoria Histórica. Y es que hay asuntos que es mejor no tocarlos, sobre todo si son políticamente incorrectos, si pueden costar votos y además son el acicate que pueden provocar controversias por las reminiscencias del pasado,  sobre todo, cuando no se cree que el asunto sea  de importancia y la mejor opción es fomentar el olvido.  Pero  precisamente  por todo ello, porque el tema no es baladí desde el punto de vista legal e histórico, sobre todo para los afectados, no implica que temas mayores impidan que se deje de hacer justicia legal e histórica.

Los familiares de las víctimas del franquismo seguimos siendo obviados y olvidados, y sólo se nos menta cuando es necesario un apoyo político o cuando salir en la foto es apropiado u ocurrente. No estoy de acuerdo con el ensalzamiento (sin desmerecer los méritos conseguidos) gratuito de aquellos que tuvieron la oportunidad de cambiar y hacer justicia no sólo con la historia del país, sino con las víctimas y familiares de los represaliados por el franquismo,  aún olvidados, por tanto, no cambiaron tantas cosas, sólo las maquillaron con la pintura de la urgencia futura. Nos dejaron abandonados y olvidados a conciencia. Desde Suresnes hasta el día de hoy el Sr. González no se acordó nunca de los vencidos tricolores, es más, él también renunció a su esencia republicana por unas migajas de democracia impuesta y continuista del régimen anterior. ¿Cuántas cosas no cambiaron Sr. González?

Jordi Carreño Crispín

Vicepresidente de la A. I. La Memoria Viv@

¡Cuántas cosas cambiaron…!

MARCO SCHWARTZ

Acarisma nadie le ganaba. “Felipe, capullo, queremos un hijo tuyo”, le gritaban las mujeres en los mítines, y él se dejaba querer. Las elecciones del

28-O de 1982 eran su tercer intento para llegar a la Moncloa; en los dos anteriores, había topado con el amable heredero del ancien régime Adolfo Suárez. El González sin corbata y con aire de Curro Jiménez de previos carteles electorales se presentaba ahora con corbata, incipientes canas en las patillas y una mirada ensoñadora dirigida hacia algún punto álef elegido por el asesor de imagen. El lema: “Por el cambio”. Él ya había iniciado el suyo: ocho años antes, en Suresnes, había desalojado del poder del PSOE a los duros llopistas con el apoyo de los popes del socialismo europeo, Palme, Brandt y

Nenni. Y una de sus primeras acciones fue eliminar la invocación marxista de los estatutos del partido. Arrasó. Obtuvo 202 escaños, un récord hasta ahora imbatido en democracia. Se convirtió en el jefe de Gobierno más joven de Europa. El partido de Suárez, UCD, se hundió en el abismo; Alianza Popular, de Fraga, surgió como segunda fuerza. Y llegó “el cambio”. Los mercados, al comienzo aterrorizados, comprobaron que no había motivos para el pánico: los socialistas no venían con planes quinquenales, sino con un pragmatismo a prueba de hoces y martillos que encontró en Miguel Boyer, ministro de Economía, su máximo exponente. Del “OTAN, no”, se pasó al I love OTAN. Y surgieron aberraciones como los GAL. Al mismo tiempo, se desarrollaron políticas sociales desconocidas desde la República y se tomaron medidas osadas para su tiempo, como la renovación del Ejército o la despenalización del aborto que, aunque insuficiente, encabritó a la caverna huérfana del caudillo. Muchas cosas cambiaron, y el impulso duró su tiempo: para que la Moncloa cambiara de inquilino hubieron de pasar casi 14 años.

http://www.publico.es/especial/elecciones-generales/2011/carteles/6/