Justicia crea un archivo sobre los 4.440 españoles que murieron en campos de concentración nazis…

septiembre 23, 2012

Lanza un buscador en la web del Ministerio para obtener los datos de los fallecidos en Alemania y Austria.

EUROPA PRESS. MADRID. 19/09/2012

Españoles en el campo de Mathausen

Españoles en el campo de Mathausen

El Ministerio de Justicia ha puesto en marcha una base de datos a través de la cual se podrá acceder a la información sobre los 4.440 españoles que murieron en los campos de concentración nazis de Austria y Alemania durante los años de la posguerra española, ha informado este miércoles de departamento del Alberto Ruiz-Gallardón. El Gobierno considera que esta iniciativa es de interés tanto para investigadores como para particulares, y es accesible a través de la pestaña de Memoria Histórica, en la web del Ministerio de Justicia.

La base de datos funciona a través de un buscador en el que se pueden rellenar uno, varios o todos los campos que ofrece, de forma que el sistema arrojará la información que coincida con los campos completados. Para cada una de las 4.440 víctimas, la aplicación ofrece su nombre y apellidos, fecha y lugar de nacimiento, fecha y lugar de fallecimiento, y el documento histórico original del aviso de deceso. Las certificaciones relativas a esta documentación podrán solicitarse al Registro Civil Central.

El lanzamiento de esta base de datos ha sido posible gracias al proceso de digitalización de las fichas enviadas por el Ministerio de Excombatientes y de Víctimas de la Guerra de Francia, en las que se incluyen los avisos oficiales de decesos de los fallecidos en campos de concentración. Estos datos se encontraban encuadernados en diez volúmenes que entraron en el Registro Civil español a mediados de los años cincuenta, en los cuales aparecen los datos de estas personas. Una vez digitalizada la información, se ha procedido a ordenarla y a elaborar la base de datos.

Con esta actuación, la División de Derechos de Gracia y otros Derechos completa el trabajo iniciado por la Oficina de Víctimas de la Guerra Civil y de la Dictadura, cuyas competencias ha asumido tras la reestructuración del departamento. Justicia considera que esta iniciativa se encuadra en la “normal aplicación y desarrollo de la Ley 52/2007, de 26 de diciembre, por la que se reconocen y amplían derechos y se establecen medidas en favor de quienes padecieron persecución o violencia durante la guerra civil y la dictadura”.

http://www.publico.es/espana/442575/justicia-crea-un-archivo-sobre-los-4-440-espanoles-que-murieron-en-campos-de-concentracion-nazis


CALERA Y CHOZAS: Resumiendo información.

agosto 19, 2012

vista aerea fosa. Foto LMV derechos reservados.

En nuestras páginas hemos informado sobre la exhumación en CALERA Y CHOZAS (Toledo) , pinchando en los enlaces siguientes podreis consultar todos los detalles en el orden cronológico inverso ( del último al primero):

https://lamemoriaviva.wordpress.com/2012/08/15/calera-y-chozas-28-restos-mortales-de-victimas-de-la-represion-franquista/

https://lamemoriaviva.wordpress.com/2012/08/10/calera-y-chozas-se-localiza-otra-fosa-mas/

https://lamemoriaviva.wordpress.com/2012/08/10/calera-y-chozas-las-ultimas-exhumaciones/

https://lamemoriaviva.wordpress.com/2012/08/08/calera-y-chozas-26-cadaveres-descubiertos-a-fecha-de-hoy-7-de-agosto-2012/

https://lamemoriaviva.wordpress.com/2012/08/01/calera-y-chozas-otra-fosa-comun-localizada-hoy-01-08-2012/

https://lamemoriaviva.wordpress.com/2012/08/01/calera-y-chozas-contra-76-anos-de-silencio-oficial-21-cadaveres-de-victimas-del-franquismo-salen-del-olvido/

https://lamemoriaviva.wordpress.com/2012/07/26/calera-y-chozas-muy-cerca-de-los-huesos/

https://lamemoriaviva.wordpress.com/2012/07/23/calera-y-chozas-verdad-justicia-y-reparacion/

https://lamemoriaviva.wordpress.com/2012/07/19/en-calera-y-chozas-toledo-ayer-18-de-julio-de-2012/

https://lamemoriaviva.wordpress.com/2012/07/18/calera-y-chozas-toledo-18-07-2012-nuevas-localizaciones-de-fosa-salen-12-cuerpos-a-la-luz-del-dia/

https://lamemoriaviva.wordpress.com/2012/07/06/calera-y-chozas-ya-son-cinco-la-fosa-se-agranda/

https://lamemoriaviva.wordpress.com/2012/07/04/calera-y-chozas-ya-hemos-encontrado-cuatro-cuerpos/

https://lamemoriaviva.wordpress.com/2012/07/03/fosa-de-calera-y-chozas-toledo-sale-a-la-luz-el-primer-cadaver-con-signos-de-violencia/

https://lamemoriaviva.wordpress.com/2012/06/26/labores-realizadas-para-la-localizacion-de-fosas-comunes-en-calera-y-chozas-toledo/

https://lamemoriaviva.wordpress.com/2012/06/17/calera-y-chozas-toledo-exhumacion-en-una-fosa-comun-el-18-06-2012/

Desde La Memoria Viva queremos agradecer al equipo técnico por las facilidades que nos han prestado a la hora de acceder a las cinco fosas que han descubierto. La indispensable y estrecha colaboración entre La A.I. La Memoria Viva y AFAREDES es el fruto de un ideal  común dedicado a el establecimiento de VERDAD, JUSTICIA Y REPARACIÓN.

Un abrazo fraternal. PV. R dC. R.


Once historiadores diseccionan la figura del dictador Francisco Franco: “El militar golpista organizó la Guerra Civil para tumbar a la República y usó el poder para ensañarse con sus adversarios”

julio 29, 2012

Crueldad bajo palio

Once historiadores diseccionan la figura del dictador Franco

Ilustración / Agustín Scianmmarella

Franco organizó la Guerra Civil para derribar la República. Una vez logrado su objetivo usó el poder para ensañarse con sus adversarios. Un grupo de historiadores analizan los gestos y la personalidad de un dictador cuya crueldad alcanzó, entre otros, la protección del palio.

Franco. La crueldad

Por ÁNGEL VIÑAS

Hay aspectos en Franco que no dejan de sorprenderme. Su capacidad de actuar jugando con todas sus cartas contra su pecho. Su cautela llevada al límite. Su sabio aprovechamiento de la coyuntura, en su provecho. La falta de pudor con que pocos días más tarde se autopresentó ante Hitler como el cabecilla de la sublevación. O la forma en que engañó como chinos a los agentes del SIM italianos. Su total desprecio por la vida humana. Una anécdota, que me contó hace años un testigo, uno de los emisarios que envió a Hitler, se me ha quedado grabada. Un oficial se presentó a Franco para ver si podía conseguir que se perdonara a dos chavalas que habían usado mosquetones contra los sublevados. La respuesta de Franco fue glacial: ya conoce usted las órdenes. Ejecútelas. El oficial salió temblando. No todos eran killers. Pero las chicas no se salvaron.

Carecía de fibra moral. No había sido un genio en la política, en la milicia, en la economía o en la formación técnica. Su capacidad para la traición. La sublevación la reacondicionó de tal manera que los deseos de los monárquicos que confiaban en él se quedaron en agua de borrajas. La inversión en terror que promovió, incluso por medios que chocan en comparación con la Italia mussoliniana y el Tercer Reich, fue el legado sangriento que ha dejado en la historia de España.

Ángel Viñas es historiador, autor de La conspiración del general Franco.

EL llorón

Por PAUL PRESTON

Aunque implacablemente cruel con sus enemigos y fríamente distante con sus subordinados, era de lágrima fácil. Las limitaciones emocionales de su infancia se reflejaban en la madurez en un profundo sentido de privación y la consiguiente autocompasión: lloró el día de su primera comunión; lloraba al hablar de Alfonso XIII; lloraba cuando hablaba de la ayuda recibida de Portugal, Italia y Alemania durante la guerra. En las pruebas de su encuentro con Hitler se veía que sus ojos empapados le brillaban de emoción. Se le llenaron los ojos de lágrimas al recordar la vergüenza de Pétain cuando tuvo que pedir el armisticio, olvidando cómo él mismo había intentado explotar la debilidad francesa para ocupar parte del imperio francés en el norte de África. Franco estaba embargado de emoción durante la visita de Eisenhower y lloró en el banquete que se dio en el palacio de Oriente visiblemente conmovido por estar en términos de familiaridad con el presidente de EE UU. Se emocionó el día que recibió un doctorado honorífico de la Pontificia de Salamanca. Tal emoción contrastaba con la frialdad con que contemplaba masivas sentencias de muerte. Y la llorosa gratitud por la ayuda portuguesa durante la guerra no le impidió acariciar la idea de una anexión de Portugal para una España más grande.

El tono de resentimiento y de lástima de sí mismo fue una de las fuerzas motivadoras que le condujeron a la grandeza. Numerosas anécdotas de su vida evocan al chiquillo oprimido que debió de ser: un día en Alcañiz durante la guerra, al ver a sus oficiales tomando un aperitivo, salió de su cuartel y dijo en voz quejica a uno de sus generales: “¿Es que yo no puedo tomar una copa?”. Sólido comilón, se quejó un día ante su guiso de carne favorito, “como soy el jefe del Estado, me ponen el ragú con mucha carne, y resulta que a mí también me gustan mucho las patatas”. Se sentía a gusto sintiéndose privado. La autocompasión se veía en muchos de sus discursos, pero quizás el ejemplo más llamativo fue el 7 de marzo de 1946 en el Museo del Ejército. Hablando de la hostilidad internacional, aseguró: “Nosotros somos a los que menos puede sorprender, pues jamás se nos habló de otra cosa que de sacrificios e incomodidades, de austeridad y largas vigilias, de servicios y de centinelas. Pero en este servicio, a vosotros os corresponde alguna vez el descanso, y a mí no; yo soy el centinela que nunca es relevado, el que recibe los telegramas ingratos y dicta las soluciones; el que vigila mientras los demás duermen”.

Paul Preston, catedrático en la London School of Economics, es autor de El gran manipulador. La mentira cotidiana de Franco.

El saludo blando

Por JOAN MARIA THOMAS

Las imágenes saludando vistiendo uniforme del Ejército con los añadidos de cuello azul y boina roja fueron muy corrientes a lo largo de su régimen. Tal multicoloridad representaba los tres sectores que nutrieron el bando rebelde en la Guerra Civil: militares, falangistas y carlistas. Al primero pertenecía el llamado Caudillo y de los demás se incautó el 19 de abril de 1937, vía promulgación de un Decreto de Unificación que creó el partido único Falange Española Tradicionalista y de las JONS. Un partido fascista en el que los camisas viejas aceptaron participar creyendo que Franco y su consejero Serrano Súñer construirían un auténtico Estado fascista. Pero no lo hicieron, sino un régimen representativo de los rebeldes y sus apoyos civiles, bajo la jefatura indiscutible y (casi) eterna del dictador. La progresiva castración del sueño falangista no fue demasiado cruenta, y cuando se vio lo que en realidad se pretendía, tan solo unos pocos falangistas dimitieron (como Ridruejo en 1942). La triunfante Falange de Franco quedaría para siempre. Ni más ni menos que hasta abril de 1977, cuando se disolvió por decreto, tras cambiar de nombre y llamarse Movimiento. Sus militantes disfrutarían durante años de empleos, sinecuras, pisos e influencias, aún soñando unos pocos de ellos en una “revolución pendiente” que nunca llegó. En realidad se convirtieron en el apoyo civil más incondicional de Franco, ya que a él y solo a él todo se lo debían. El poco enérgico saludo del Caudillo ejemplifica su versión del fascismo. Blando. Nada terso, como gustaban de decir nuestros fascistas.

Joan Maria Thomas es profesor titular de Historia Contemporánea de la Universitat Rovira i Virgili. Autor de Los fascismos españoles.

Franco, la voz y el carisma

Por JULIÁN CASANOVA

Los déspotas modernos dedicaron mucha atención a la construcción de su imagen pública, al cuidado del estilo y de la pose en los discursos y apariciones públicas. Si hubiese que concretar en un caso histórico el “tipo ideal” de “autoridad carismática” que teorizó Max Weber, ese sería Hitler. El liderazgo de Franco tuvo, por el contrario, poco de carismático y para ejercerlo no necesitó de la dramatización. Ni de la voz. Era atiplada y sonaba casi infantil, poco agradable. Nunca empleaba una entonación variada y sus discursos eran monótonos y aburridos. ¿Para qué quería una dicción clara, armónica o limpia, una voz que transmitiera credibilidad y seguridad? Franco no conquistó el poder dirigiendo un partido de masas, ni nunca tuvo que convencer a los votantes. Llegó al mando supremo a través de las armas y después ya se encargó la Iglesia de moldear su imagen de “gran católico cruzado”. Era el elegido por la divina providencia para guiar a los españoles por el buen camino. Pese a su voz atiplada y poco enérgica.

Julián Casanova, catedrático de Historia Contemporánea en la Universidad de Zaragoza, es autor de República y Guerra Civil.

La sonrisa de Franco

Por ISMAEL SAZ

En 1937, Franco era casi todo. Pero le faltaba algo para ser como los grandes caudillos fascistas Hitler y Mussolini, genuinos caudillos populares, dotados de todos los elementos que, se supone, configuran el carisma. Ni por sus orígenes sociales, ni por su trayectoria política, ni por su capacidad de comunicación, ni por su figura corporal, ni por su voz atiplada Franco parecía dar la talla del auténtico caudillo fascista. Lo constató pronto el primer embajador de la Italia fascista en España, Roberto Cantalupo. Ante unas masas entregadas al grito de “¡Franco, Franco, Franco!”, el caudillo “fue incapaz de decir algo a la gente que le aplaudía y esperaba una arenga… se había vuelto frío, vidrioso y femenino”. Todo un problema en la Europa fascista y carismática.

Muchos franquistas pusieron manos a la obra y encontraron la solución, la sonrisa. Como dijo Giménez Caballero, Franco no tenía “la mirada y la forma de emproar la mandíbula” de Mussolini, o el “aire entre marcial y popular, entre doctoral y solemne” de Hitler, pero tenía la sonrisa, y esta le confería una “ternura paternal y maternal a la vez”. “Capitán de la sonrisa blanca”; de la sonrisa gentil y natural, aroma de optimismo y rúbrica de victoria; sonrisa resplandeciente que transmitía “fe y amor”, escribió Manuel Machado; sonrisa “como una rosa en flor” ofrecida por un hada maravillosa a un recién nacido Franco, compuso Pemán.

Convertido por mor de su sonrisa en pacificador y reconciliador de los españoles, amado por ellos, de los que podía ser padre y madre a la vez, la imagen del Franco sonriente parecía haber dado con la clave de aquel quantum de carisma que le faltaba. La estrategia tuvo éxito. Sin embargo, era una sonrisa extraña. Tras ella había un cerebro “calculador, frío y metódico” que sabía esperar y decidir en el momento oportuno, se dijo en la prensa de la época. Buena percepción sin duda, como lo sería aquella otra de Samuel Ros cuando hablaba del “acento más firme de la sonrisa que una veces dibujan sus labios y otras veces ocultan sus labios”. Grandes virtudes para los franquistas que esto escribían, pero fundados motivos de inquietud para los que no lo eran.

Ismael Saz es catedrático de Historia Contemporánea de la Universitat de València. Autor de Fascismo y franquismo.

El cuerpo de Franco

Por ENRIQUE MORADIELLOS

El cuerpo de Franco sufrió unos cambios considerables a lo largo de su vida adulta. En el caso de Franco, esa transformación de su fisonomía externa dejó patente tres grandes momentos: 1. El joven oficial de pequeña estatura (1,64 metros), acusada delgadez, rostro aniñado y barbilampiño y voz fina y atiplada. 2. El maduro general victorioso y omnipotente de los años cuarenta, con porte más soberbio y altanero, apreciable tendencia a la gordura y marcado sobrepeso. 3. El anciano dictador de los primeros años setenta, enfermo y tembloroso, con notoria rigidez corporal y facial y un hilo de voz apenas audible y bisbiseante. La primera imagen corporal descrita corresponde a su etapa de joven oficial “africanista” de Infantería de ligeros aires románticos que se curte con valor en las artes marciales en una cruenta guerra colonial en el Protectorado de Marruecos. La segunda imagen, antológica del primer franquismo, es la propia de un temible “Caudillo de la Victoria” que ha vencido en una guerra civil fratricida y levanta sobre su triunfo un régimen de dictadura caudillista con plenos poderes y sin fecha de caducidad. La tercera imagen evidencia la decrepitud física de un anciano débil y vulnerable que oficiaba como severo y anacrónico patriarca de una España irreconocible para su generación y cada vez más compleja y conflictiva.

Enrique Moradiellos, historiador, es autor de La España de Franco. Política y sociedad.

La niña de sus ojos

Por VICENTE SÁNCHEZ-BIOSCA

La mirada de Franco carecía de la electricidad de Hitler, del exceso de Mussolini, de la opacidad de Stalin. Su adustez quizá encarnara la severidad castrense, su desprecio por la seducción. Cuentan que los soldados a los que mandaba la temían por implacable, pero esta no quedó, que yo sepa, impresa jamás. La que circuló se fue haciendo más y más impenetrable. Hay una foto de Franco que perfora mis noches. Un grupo de jerarcas del régimen sale de una gala: los ministros Iturmendi y Barroso flanquean al matrimonio. La esposa luce su collar de perlas y recoge púdicamente su vestido largo. El Caudillo, ya orondo, luce sus laureles en su traje de gala. Carmen Polo sonríe con compostura; el resto vacila entre una alegría moderada y la tediosa etiqueta. En cambio, los ojos de Franco se tuercen respeto al eje de la fotografía y su mirada de reojo taladra a alguien situado apenas un paso fuera del encuadre. El gesto no estaba previsto y escapó probablemente a quien la difundió. Pero creo percibir en ella, agazapada, la mirada fulminante evocada por aquellos legionarios de antaño y presiento que si fuera capaz de entender esta mirada, habría penetrado el sentido de toda una época.

Vicente Sánchez-Biosca es catedrático de Comunicación Audiovisual de la Universidad de Valencia. Autor de Imágenes en migración: iconos de la Guerra Civil.

La representación

Por ZIRA BOX

El dictador emergió simbólicamente de la guerra alzado a la tribuna de los vencedores. Franco presidía triunfal el desfile de la Victoria. Era el 19 de mayo de 1939 y la imagen, aquella que le mostraba como el invicto Caudillo ganador de la guerra, se iba a convertir en una omnipresente reproducción a lo largo de los años posteriores. Casi nada fue dejado a la improvisación. En el caso de los cuadros, el cuerpo de Franco se idealizó y adelgazó, y en el de las fotografías, se iluminó y retocó. Su rostro casi siempre lució serio y severo, sereno y grave, a tono con los tiempos que acontecían. Se le esculpió a caballo, emulando a los guerreros clásicos; se le mostró de pie, con pose aristocrática. Y se le sentó, como si de un monarca se tratara. Su represtación fue cambiando al ritmo de la propia dictadura. Así, su exhibición comenzó con el Caudillo militar para que después, y de forma progresiva, fuera apareciendo el hombre político, el estadista que también reconstruía la paz. El paso de los años hizo que primase su parte humana: el gobernante aficionado al campo, la caza o la pesca, junto al hombre familiar, el padre que se convertiría en un abuelo gustoso de rodearse de sus nietos. Al final, el otrora triunfal Caudillo y general se trocó en anciano: una descontextualizada reproducción de un hombrecillo delgado y avejentado dentro de un país que, por aquel entonces, ansiaba ya por abrir las ventanas a la libertad y la modernidad.

Zira Box es profesora de Historia del Pensamiento Político de la UNED, autora de España, año cero.

Bajo palio

Por GIULIANA DI FEBO

Durante su dictadura Franco fue el centro de ceremonias y ritos destinados a subrayar su condición de enviado de la Providencia. El modelo ritual fue inaugurado en diciembre de 1937 con motivo de la jura en Burgos del I Consejo Nacional de Falange. La ceremonia se desarrolló en el monasterio de Santa María de las Huelgas. Fue un rito de fundación del Nuevo Estado nacionalcatólico y de celebración de Franco como “Caudillo supremo”. Las fuerzas del Ejército desplegadas en vistosa parada, la Falange llegada de los frentes de combate, el paso de las tropas marroquíes y la escolta mora. Franco entraba en la iglesia para oír misa mientras el órgano tocaba el Te Deum laudamus. Ya en la sala Capitular, sentado en un trono con dosel de damasco rojo, después de haber jurado sobre los Evangelios ante el cardenal Gomá su fidelidad a España y a Falange, asistió al desfile y a la jura de los consejeros. La ceremonia ilustraba la sacralidad del pacto entre Franco y una jerarquía eclesiástica garante de la reciprocidad del vínculo entre las instituciones del régimen. Era la primera etapa de un proceso que culminó en la ceremonia de la ofrenda de la espada de la Victoria en la iglesia de Santa Bárbara de Madrid en 1939. El “generalísimo” se dirigía hacia la iglesia saludado por blancas palmas que añadían a la escena un toque bíblico. Se acercaba al altar caminando bajo palio, una modalidad litúrgica reservada a los reyes, a los obispos y al Santísimo Sacramento. Después de una solemne ceremonia evocadora de ritos medievales, depositaba su espada gloriosa. La Ofrenda concluyó con la bendición de Gomá y un abrazo entre los dos. Salvas de artillería y repiques de campana festejaron la aparición en la plaza de un “generalísimo” que “no pudo contener el llanto”, pero ya consagrado “Caudillo por la gracia de Dios”.

Giuliana Di Febo, catedrática de Historia Contemporánea de la Universidad de Roma. Autora de Ritos de guerra y de victoria en la España franquista.

Atado y bien atado

Por SANTOS JULIÁ

Fue en el cerro de Garabitas en mayo de 1962. Para responder a las embestidas contra la patria la Hermandad de Alféreces Provisionales convocó una gran concentración en este sagrado lugar de su memoria histórica. La guerra no terminó en la victoria, dijo Franco, y quienes torpemente especulaban con sus años debían saber que se sentía joven y que detrás de él “todo quedará bien atado y garantizado por la voluntad de los españoles y por la guardia fiel e insuperable de nuestros ejércitos”. Nuestra obra, terminó diciendo, es el mandato de nuestros muertos.

Pero no sería hasta el 22 de julio de 1969, ante las Cortes, convocadas para aprobar la ley que declaraba al príncipe Juan Carlos de Borbón heredero a título de rey, cuando encontró la fórmula definitiva. De nuevo, la memoria de la guerra y el recuerdo de los muertos. Lo que hacemos hoy, añadió, no es una restauración, es una instauración. Y cuando “mi Capitanía llegue a faltaros la decisión que hoy vamos a tomar contribuirá a que todo quede atado y bien atado para el futuro”. Habían pasado 30 años del fin de la guerra y así quedaba instaurada la Monarquía del Movimiento Nacional. Dueño del tiempo y de la memoria, Franco se sintió aquel día como Dios, alfa y omega de la historia.

Santos Juliá, catedrático de Historia Social y del Pensamiento Político de la UNED, es autor de La violencia política en la España del siglo XX.

Franco como obsesión

Por JOSÉ ÁLVAREZ JUNCO

Vivimos, en los últimos lustros de la dictadura, cosas extraordinarias, nunca vistas. Carreteras atascadas (término nuevo), hasta donde alcanzaba la vista. Un atardecer, en una de aquellas situaciones inéditas, me asaltó la sospecha de que Franco se hubiera muerto. Podía ser un síntoma de que el edificio se colapsaba. Y el colapso tenía que comenzar por la desaparición de la piedra angular, que era él, el padre incoloro y silencioso, pequeñito, de voz atiplada, casi inaudible, pero a la vez omnipresente, conocedor de todo y causa de todo. Cuando muera, repetíamos, porque algún día tendrá que morir. Pero era hablar por hablar porque, en el fondo, nadie se lo creía. Nuestras vidas eran inimaginables sin aquella referencia a la que odiar y temer, a la que culpar de todo. En nuestras primeras discusiones políticas, le habíamos disculpado: había enchufes y chabolas, sí, pero solo porque él no se enteraba, porque estaba rodeado de gentes que le ocultaban la realidad para aprovecharse. Pasamos más tarde a maldecirle, a culparle de todo. De lo que no podíamos hacernos a la idea es de que un día, de verdad, viviríamos sin aquella losa encima.

José Álvarez Junco, catedrático de Historia de la Universidad Complutense, es autor de Mater dolorosa.


«Negrín intuyó la guerra europea entre fascismos y democracias»

mayo 20, 2012

15.05.12 – VICTORIA M. NIÑO | VALLADOLID

A Europa le trajo su amor por la música, a España, la simpatía por los exiliados. Flautista semiprofesional, que tocó en público por última vez en la celebración de su 85 cumpleaños, dice que ya no tiene músculos para las notas altas y que está «duro de oído». Este judío que nunca entendió para qué formaba parte del ‘pueblo elegido’, vivió tres décadas en Barcelona, donde tocaba en un cuarteto con el doctor Alfredo Rochas. Gabriel Jackson, nonagenario, cruza el charco para hablar de Negrín con su nieta, Carmen Negrín.
–¿Le marcó la vida académica su encuentro con exiliados españoles en México y en Francia?
–Fue intuitivo desde mi primer contacto en México. Allí coincidí en el piso con un especialista en medicina tropical y él me presentó a una docena de exiliados. Encima de nosotros vivía la viuda de Azaña. Y el resto eran políticos de la República. Sentí una simpatía natural por su interpretación de la vida. Luego estuve cinco años en el Ejército como cartógrafo y retomé una incipiente carrera de profesor de historia. En Toulouse intenté hacer una tesis sobre la República pero mi profesor dijo que no había pasado suficiente tiempo, era el año 1950, que escribir de la Guerra Civil era hacer periodismo no historia. Me sugirió Joaquín Costa e hice la tesis sobre él.
–Costa, Negrín ¿qué importancia le da a las biografías en medio de una historiografía más social?
–Joaquín Costa fue un visionario. Se le identifica con el regeneracionismo pero es una teoría vaga que puede devenir en fascismo. Diría más bien que Costa es un adelantado a su tiempo capaz de hablar del cambio climático, estaba muy preocupado por la salubridad del agua y la amenaza de los productos químicos. En cuanto a los personajes, en cualquier sistema político hay personas claves que sirven para interpretar los hechos.
–Políglota, científico, europeísta, ¿eligió a Negrín por su condición de ‘rara avis’ española?
–En ese momento en el PSOE había tres facciones. Una más conservadora, la de Besteiro, que creía que los obreros no estaba maduros para la democracia. La socialdemócrata, liderada por Prieto y en la que militaba Negrín. Y otra más radical. Prieto y Negrín muy amigos hasta que en 1938 mantiene posiciones enfrentadas sobre la República. Indalecio era muy pesimista sobre sus posibilidades y Negrín veía la guerra internacional entre fascismo y democracias inevitable. Siente que la República española podría ser un aliado de esas democracias. En ese sentido Negrín es el hombre que mejor entiendo el significado de la guerra que se venía encima. Hay que recordar que entre 1934 y 1939 la URSS ofrece varios tratados a Gran Bretaña y Francia para frenar la ambición de Hitler. De haber cristalizado, quizá se lo hubiera pensado dos veces. Negrín es el más europeo de los socialistas españoles.
–¿Siguen sin encontrarse las dos visiones de los historiadores sobre la guerra española?
–Sí. Por lado hay un grupo de Semprún, Pradera, Preston, Carr o yo que somos favorables a la idea de la República, sin justificar los errores. Por otro, historiadores como Payne que aceptan la interpretación católica que considera que el franquismo era necesario para frenar una revolución comunista. No puede haber acuerdo entre los que la ven como freno a los fascismo y quienes la miran como la revolución comunista.
–Coincidió en sus años de docencia en EE UU con Jorge Guillén, ¿qué recuerdo guarda de él?
–Era un hombre maravilloso, cada vez que daba una opinión sonaba poesía. Los grandes profesores de la literatura española en América fueron los exiliados.
http://www.elnortedecastilla.es/20120515/mas-actualidad/cultura/negrin-intuyo-guerra-europea-201205152229.html

Gernika pide que se reconozca que Franco ordenó el bombardeo

abril 29, 2012

Exige al Ejecutivo de Rajoy que admita que fue el dictador quien mandó a la Legión Cóndor el ataque en el 75 aniversario, que se celebra mañana jueves.

EFE Gernika (Bizkaia) 25/04/2012

Imagen del bombardeo de Gernika.

Imagen del bombardeo de Gernika.

El alcalde de Gernika, José María Gorroño, de Bildu, ha emplazado al Gobierno a reconocer que “la orden” del bombardeo de esta villa vizcaína por parte de la Legión Cóndor el 26 de abril de 1937, del que mañana se cumple el 75 aniversario, fue dada por Franco.

El primer edil ha vuelto a reclamar también que el Guernica que Pablo Picasso pintó sobre el bombardeo sea trasladado a esta localidad desde el Museo Reina Sofía de Madrid, donde se expone en la actualidad.

El alcalde pide que el cuadro de Picasso vuelva a Gernika

Gorroño ha lamentado que el Gobierno de España haya sido “incapaz” de admitir “la verdad” sobre el bombardeo, pese a que el de Alemania remitió en 1997 -en el 50 aniversario del ataque- al Ayuntamiento de Gernika una carta para expresar su condolencia por este ataque, del que reconoció que había sido perpetrado por la Legión Cóndor.

“Yo espero que el Gobierno central se digne a decir: ‘sí, señores, Gernika fue bombardeada a las órdenes de Franco”, ha emplazado.

El alcalde ha explicado que este ataque aéreo fue perpetrado sobre Gernika porque la villa “es un símbolo de libertades y representa a una de las democracias más antiguas de Europa” al ser la sede de las Juntas Generales de Bizkaia.

“Espero que digan: ‘sí, señores, fue a las órdenes de Franco”, dice el primer edil

También ha criticado las “muchas mentiras” que sobre el bombardeo fueron vertidas durante la dictadura, una época en la que el régimen franquista manipuló los medios de comunicación para hacer creer a la opinión pública que “los propios vascos habían bombardeado” esta villa.

En este sentido, ha lamentado que, además de no reconocer “la verdad” sobre el bombardeo, el Gobierno central haya venido siempre “poniendo excusas” a la posibilidad de trasladar al País Vasco el cuadro de Picasso, aduciendo los daños que el desplazamiento podrían causar en el lienzo.

“El cuadro en su día ya fue trasladado a una distancia mucho mayor, para llevarlo desde el MOMA de Nueva York hasta Madrid. Todo son excusas. Nosotros pedimos el cuadro como reconocimiento a nuestros padres y abuelos que sufrieron el bombardeo”, ha reclamado.

Por otra parte, el alcalde de Gernika ha destacado que a los actos del 75 aniversario del bombardeo están invitados “todos los partidos políticos y todos los ciudadanos” porque, según ha dicho, frente la tragedia que supuso este ataque hay que anteponer “el respeto por la diferencia y la convivencia”.

http://www.publico.es/espana/430795/gernika-pide-que-se-reconozca-que-franco-ordeno-el-bombardeo

 

 


“No vamos a renunciar a la verdad y la justicia”

enero 29, 2012

Una marcha defenderá hoy en Madrid la investigación del franquismo por la que está siendo juzgado Garzón

IÑIGO ADURIZ MADRID 29/01/2012

“No vamos a renunciar a la verdad, la justicia y la reparación; por muchos obstáculos que nos pongan desde distintas instituciones, administraciones y tribunales, o desde aquellos que son o se sienten herederos del franquismo”. Con esta determinación, numerosos colectivos instigados por varios intelectuales y artistas saldrán este domingo a la calle en Madrid en una manifestación en apoyo a Baltasar Garzón pero, sobre todo, a la investigación que inició el juez delos crímenes de la dictadura.

Los convocantes, entre los que se encuentran colectivos a favor de la memoria histórica, partidos políticos como PSOE, IU o Equo y sindicatos como CCOO y UGT, consideran que “perseguir” a Garzón, “el único juez que se ha atrevido a calificar como criminales y actuar penalmente contra quienes inspiraron y ejecutaron el golpe militar de 1936 y la subsiguiente política de exterminio”, no va a impedir que la ciudadanía siga reclamando “la investigación y la verdad, el reconocimiento y la reparación” a las víctimas.

Así lo expresarán en el manifiesto que se leerá al final de la marcha. También lanzarán un mensaje a los tribunales que han sentado a Garzón en el banquillo de los acusados. Les advertirán que “no pasarán a la historia como los que defendieron a las víctimas de la dictadura, sino como los que favorecieron la impunidad de los perpetradores de la mayor masacre de la historia española”.

Situación de perplejidad

Uno de esos convocantes, el poeta Luis García Montero, explicó ayer, sábado, que la marcha, que partirá a las 12.00 horas de la plaza de las Salesas de la capital, “debe responder a la situación de perplejidad, de incertidumbre y de asombro que vive la sociedad española”. Citó como ejemplo la “injusticia” que a su juicio supone la absolución de Francisco Camps por el caso de los trajes o que dos organizaciones ultraderechistas hayan sentado a Garzón en el banquillo de los acusados.

Al final de la marcha, los actores Juan Diego Botto, Aitana Sánchez Gijón, Pilar Bardem y José Sacristán leerán poemas de Federico García Lorca, Antonio Machado o Rafael Alberti. García Montero recitará un poema creado por él para la ocasión, que se reproduce a la derecha de estas líneas.

http://www.publico.es/espana/419272/renunciar/justicia


La sombra de Isabelita Perón recorre Madrid…

enero 21, 2012

REPORTAJE: LA CLAUSURA DE MARÍA ESTELA MARTÍNEZ…

saludo fascista de Isabelita Perón- DIEGO GOLDBERG (SYGMA)

saludo fascista de Isabelita Perón- DIEGO GOLDBERG (SYGMA)

La tercera esposa de Juan Domingo Perón asumió la presidencia argentina tras enviudar. Detenida por una junta militar, fue liberada en 1981. Desde entonces reside en españa, donde trata de huir de sus fantasmas entre timbas con pastas, misas de precepto y reflexiones astrales con su amigo Octavio Aceves.

JUAN JESÚS AZNÁREZ 21/01/2012

Mario Rotundo, pícaro albacea de los bienes del expresidente argentino Juan Domingo Perón (1895-1974), se declaró testigo de la pesadilla supuestamente sufrida en España por la segunda viuda del caudillo gaucho: María Estela Martínez, Isabelita, que en 1973 accedió a la jefatura del Gobierno del país sudamericano por voluntad de Perón y sin otra preparación que la propia incompetencia. Los militares la derrocaron en 1976, y desde principios de los ochenta Madrid se convirtió en su residencia habitual.

 María Estela Martínez De Perón

Congenió con Pilar Franco, frecuentó al Opus Dei y saraos de Madrid y Marbella

“Sufrió mucho al ser detenida en 2007; necesitó ayuda psicológica”, dice Aceves

“Ella dice que no entendía de política, que fue puesta en la presidencia por designio de Dios”

Verdades, misterios y fabulaciones convergen sobre la evanescente María Estela Martínez Cartas, de 80 años, que no sabe, no contesta, o se hace la loca cuando la prensa indaga sobre los episodios y responsabilidades de su pasado personal y político. La pesadilla mencionada por el albacea argentino habría ocurrido en los noventa: una noche madrileña, Isabelita despertó a Rotundo, que en esos años era su amigo, con el apremio de que acudiera a toda prisa a su domicilio de la calle de Casado del Alisal. Cuando entró en el dormitorio de la compatriota, la encontró de pie sobre la cama, pálida, desencajada, dando aterradores gritos. La alucinada habría dicho a Rotundo que durante media hora la habitación fue tomada por una luz cenital, intensa, envolvente, que salía de la cómoda donde guardaba el sudario de Eva Duarte de Perón, Evita (1919-52), primera viuda del general.

Rotundo, de 61 años, debió llevarse el mueble para que la perturbada dejara de chillar, según afirmó. “Por eso me da la risa cuando leo o escucho que López Rega [José, exministro y secretario privado de Isabel Perón, alias El Brujo] hacía acostar a Isabel junto al cadáver de Eva para pasarle su alma”.

El delirio narrado por Rotundo, presidente de la nebulosa Fundación por la Paz y Amistad de los Pueblos, viene recogido en el libro El heredero del general, publicado en mayo del año pasado por el periodista Miguel Prenz, que no entra en valoraciones sobre la veracidad del relato. “En la historia que cuento, quienes podrían confirmarla o negarla murieron o prefieren callar”, dice el autor, profesor de la escuela de periodismo TEA de Buenos Aires.

Analfabeta políticamente, el desgobierno de 632 días de Martínez de Perón, que sentó a militares gorilas en el Consejo de Ministros, facilitó el cuartelazo de 1976 y un terrorismo de Estado cuyos desmanes aún estremecen.

María Estela Martínez, bailarina de vocación, se casó con Juan Domingo Perón en España en 1961, donde habían decidido establecerse. El amancebamiento de la pareja repelía a las sotanas y monaguillos de la democracia orgánica, apostólica y romana de Franco. Fue nombrada vicepresidenta de Argentina el 12 de octubre de 1973, y el fallecimiento del fundador del peronismo en julio del año siguiente la colocó directamente en la presidencia, donde fue presa fácil de los conspiradores castrenses. La historiadora argentina María Sáenz Quesada dice en una biografía sobre su trayectoria que la Isabelita joven nunca representó al feminismo moderno y, contrariamente, exhalaba “un sabor añejo, casi machista”. “Miren qué linda la señora, ¿qué me dicen de su vestido?”, comentaba Juan Domingo Perón al paso de su señora por el Senado.

La presidenta, derrocada en marzo de 1976, arrancó su prolongada residencia española en el año 1983, cobijada por un franquismo residual deudor de Perón que había sido despachante de carne de la Pampa hacia la madre patria cuando esta padecía subdesarrollo. Isabelita congenió con Pilar Franco, hermana del Generalísimo; frecuentó sacristías del Opus Dei, mesas petitorias y alcurnias de otro siglo; hubo saraos y abolengos de Madrid y Marbella que se disputaron su presencia para vestir las tertulias. María Estela Martínez vivió en una mansión de Puerta de Hierro hasta su venta para sufragar el juicio por la herencia de Perón promovido por las hermanas de Evita, a las que debió pagar cerca de cuatro millones de euros. Al objeto de impedir que los bienes del caudillo almacenados en la casona, desde el sudario del desvarío hasta el capote de gala del general, pudieran ser objeto de nuevas reclamaciones, María Estela Martínez optó por donarlos ante notario madrileño a Mario Rotundo. La viuda se arrepintió pronto y quiso anular el trato, pero no pudo. Para entonces, el taimado adulador de Perón, quien supuestamente le había nombrado su albacea, ya había puesto a buen recaudo el patrimonio. Actualmente vende los objetos, más de 14.000, por Internet. El sudario fue comprado en 2004 en una subasta por el español Antonio Mata, entonces presidente de Aerolíneas Argentinas, para regalarlo al Congreso argentino.

El itinerario existencial de la señora discurre hoy plácido, monacal, encarrilado en el conservadurismo y en una rutina de ancianidad apenas rota por esporádicas merendolas y reuniones con amigas y comadres de salón de belleza. Coqueta y frugal, juega a cartas, charla con su amigo Octavio Aceves y sus asesores fiscales y abogados la tienen al día. Ocasionalmente, pega la hebra con las caritativas damas del rastrillo Nuevo Futuro, en cuya mesa de famosos colabora con donativos y filantrópicas manualidades. Leandro de Borbón, hijo natural del rey Alfonso XIII, ha sido compañero de cuestación. La embajada argentina asegura saber poco sobre los hábitos de una mujer que cumplió seis años de reclusión en su país tras la asonada de los generales genocidas. “Los militares la quisieron asesinar mientras estuvo detenida”, afirma un argentino que la frecuenta. “Fue después de una intervención quirúrgica de ovarios. Se llegó a decir que la vaciaron y le dejaron las gasas del quirófano dentro para que se muriera”.

La clausura de la anciana en Villanueva de la Cañada sufrió un sobresalto el 12 de enero de 2007, cuando la policía acudió a su domicilio después de que la justicia argentina hubiera pedido su extradición por supuestos delitos de lesa humanidad durante su presidencia. Denegada la entrega, Isabelita, ciudadana española desde 2000, pudo regresar a su cenobio madrileño, a las misas de precepto y a las timbas con pastas y reflexiones astrales. “Sufrió mucho al ser detenida y necesitó ayuda psicológica. Ese proceso le pareció inverosímil y la consumió”, se duele el hispano-argentino Aceves, con despacho profesional de vidente. “La conozco desde hace más de 30 años. Fue una víctima de las circunstancias. Contrariamente a lo que algunos creen, es muy culta y divertida, muy afectiva, que ayuda a los amigos. A mí me ha ayudado mucho, incluso económicamente”. El adivino es generoso, superlativo, en el elogio de la amiga y en la negación de que fuera bailarina de cabaré y de teatrillos de tercera cuando conoció a Perón en Panamá en 1955. “Isabel ha bailado danza clásica desde que era jovencita. Llegó a bailar en el teatro Colón. Todavía es capaz de hacerme posturas de ballet con 80 años. Le pides hoy en día que te haga una pose y te la hace. Pone los pies donde hay que ponerlos y levanta la pierna hasta la altura del hombro. Camina erguida, y se mantiene guapa. Tiene una agilidad fantástica”, agrega Aceves.

Pero si María Estela Martínez Cuartas nunca rebatió públicamente las calumnias de quienes casi la llamaron furcia de garito, tampoco se manifestó muy combativa en la defensa de su inocencia política. Le llovieron las acusaciones y demandas de quienes atribuyen a su nulidad como presidenta, cuando no a la complicidad por acción u omisión, el nacimiento de la criminal Triple A (Alianza Anticomunista Argentina): los escuadrones ultraderechistas concebidos por quien fuera su ministro de Bienestar Social José López Rega, El Brujo, responsables de cientos de atentados y asesinatos. Les tomaron el relevo los verdugos uniformados de la dictadura militar (1976-1983), que acabaron con la vida de más de 20.000 personas en los calabozos de la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA) de Buenos Aires y otras dependencias castrenses.

El abogado argentino Carlos Slepoy piensa que María Estela Martínez de Perón se hace la pendeja y la enferma bipolar, y establece una analogía entre la postración física y psiquiátrica esgrimida por sus abogados durante las citaciones judiciales de hace cinco años y los argumentos de la defensa de Augusto Pinochet en Londres, en 2000, para evitar su entrega a Chile. Nada más aterrizar en Santiago, el dictador chileno saltó de la silla de ruedas.

“Ella dice que no se enteraba de nada, que no entendía de política, que fue puesta en la presidencia por designio de Dios”, dice Slepoy. “Pero de ninguna manera puede alegar desconocimiento. Sabía perfectamente lo que ocurría en Argentina”. Baltasar Garzón la citó como testigo en 1997 y llegó a la conclusión de que María Estela Martínez de Perón poco pudo decidir porque otros, fundamentalmente los generales y sus cómplices en la vida civil, lo hicieron en su nombre.

Para el abogado español Antonio Hierro, que fue miembro del Tribunal Supremo y la defendió hace cuatro años, el capítulo reabierto por la justicia argentina está cerrado. “Las resoluciones de la Audiencia Nacional denegando la extradición ganaron firmeza con arreglo a nuestras leyes y, como usted entenderá, se acabó el asunto”. No acabó para los jóvenes argentinos de la asociación HIJOS, víctimas de la Triple A y de la dictadura militar, que un día empapelaron los accesos a su chalé en la urbanización Mocha Chica de Villanueva de la Cañada con exigencias de juicio y castigo: “Aquí vive una genocida”, escribieron en un afiche.

María Estela Martínez todavía es pieza apetecible para aquellos que, como Rotundo, pleitean por el resto de los bienes de Perón y por los millones supuestamente ingresados en cuentas suizas y españolas. De hecho, la jueza Pilar Saldaña, del Juzgado de Instrucción de Móstoles, ordenó en 2007 el embargo de los bienes de Isabelita en respuesta a una reclamación judicial del albacea. “La jueza Saldaña no va a decir nada, pero, de todas formas, su sentencia fue recurrida ante la Audiencia Nacional, y una resolución definitiva puede tardar tiempo”, precisan fuentes de ese juzgado.

Como el tiempo es valioso, Isabelita lo aprovecha virtuosamente, según sus amigos. Le encanta hablar sobre ópera y música de cámara, y se conserva estupendamente para su edad. No camina como una abuela, sino erguida, ágil, cuentan. Isabelita fue una víctima de las circunstancias. ¿Y por qué no atiende a la prensa para explicarse? “Pues porque está harta de que le pregunten sobre Perón”. Está harta de que le pregunten por Juan Domingo Perón y, muy a su pesar, por los asesinatos cometidos por pistoleros con licencia para matar durante su Gobierno.

El País.com

http://www.elpais.com/articulo/Revista/sabado/sombra/Isabelita/Peron/recorre/Madrid/elpepirsa/20120121elpepirsa_3/Tes


Asociaciones españolas se unen a la causa contra el franquismo abierta en Argentina…

enero 20, 2012

Por Agencia EFE – hace 21 horas 

Madrid, 19 ene (EFE).-

Varias asociaciones de intelectuales y artistas españoles, así como de recuperación de la Memoria Histórica, anunciaron hoy su personación como acusación en la causa por los crímenes del franquismo abierta por la jueza argentina María Servini de Cubría.

La Agrupación Ateneista Juan Negrín, la Federación de Artistas del Estado Español y la Unión de Actores de la Comunidad de Madrid, entre otras, se adhirieron a la demanda presentada en 2010 en Buenos Aires por familiares de víctimas del franquismo en virtud del principio de justicia universal.

En conferencia de prensa, los representantes de estas asociaciones destacaron la importancia de que se abriera esta causa en Argentina, después de que el único juez español que lo intentó, Baltasar Garzón, fuera suspendido de sus funciones y esté ahora procesado acusado de prevaricación.

“Es una coincidencia lamentable que anunciemos hoy nuestra decisión de sumarnos a la causa, cuando el único juez que ha tratado de llevar los crímenes del franquismo a los tribunales españoles está ahora siendo juzgado”, dijo Jorge Bosso, argentino y secretario general de la Federación de Artistas del Estado español.

Vicente Cuesta, secretario general de la Unión de Actores de la Comunidad de Madrid, lamentó también el hecho de que “en España no se pueda todavía enjuiciar al franquismo”, y destacó que la querella presentada en Argentina es “una justa respuesta” a la investigación iniciada por Garzón en España y que después fue desviada a los tribunales provinciales tras el apartamiento del juez.

También José María Coronas, de la Agrupación Ateneista Juan Negrín, calificó de “vergonzoso” el juicio a Garzón por tratar de investigar los crímenes del franquismo, a raíz de una querella de agrupaciones de ultraderecha.

El abogado argentino Carlos Slepoy, que representará en la causa a los familiares de las víctimas y desaparecidos, destacó que la querella se presentó en Argentina cuando el Tribunal Supremo español paralizó la investigación llevada a cabo por Garzón.

Slepoy subrayó la contradicción entre la sentencia impuesta por el Tribunal Supremo al ex militar y represor argentino Adolfo Scilingo, de más de mil años de prisión por crímenes contra la Humanidad, en virtud de la justicia universal, y lo ocurrido después con Garzón.

“Cuando se trató de investigar los crímenes cometidos en España por españoles contra españoles se paraliza todo y se procesa al juez instructor”, lamentó.

El letrado argentino dijo que con esta querella en su país “se trata de que las víctimas del franquismo tengan un lugar donde puedan declarar, ya que en España no pueden”.

“Es una devolución del enorme favor que la Justicia española, y Garzón en particular, hizo a las víctimas argentinas. Las escuchó y determinó que vinieran a declarar, terminó por quebrar la Ley de Obediencia Debida y la de Punto Final”, agregó.

Slepoy recordó que “cuando vinieron a declarar las Abuelas de la Plaza de Mayo, y hablaban de 500 niños robados, eso causaba estupefacción en España. Pero de acuerdo a las investigaciones posteriores de Garzón, aquí son 30.000 los niños apropiados de una manera legalizada, eran sustraídos a madres republicanas para entregárselos a familias del régimen”.

“Es inconcebible que estos hechos no hayan sido juzgados”, subrayó el letrado.

En el acto, los actores españoles Paca Gabaldón y Alberto San Juan leyeron un manifiesto de adhesión a la querella, en el que exigen “la inmediata colaboración del Estado español en la identificación de los victimarios, el esclarecimiento de los hechos y el destino sufrido por cientos de miles de personas”.

El pasado 26 de diciembre, la jueza Servini pidió a España nombres y domicilios de los ministros y jefes de las fuerzas de seguridad en el periodo comprendido entre el 17 de julio de 1936 y el 15 de junio de 1977.

http://www.google.com/hostednews/epa/article/ALeqM5hsyOeN7gnnQt0TR5UsgcPComwZbA?docId=1697409


“Por cada asesinato que cometió Mussolini, Franco cometió 10.000″…

diciembre 17, 2011

En esta entrevista realizada por la Asociación de estudiantes prograsistas de Catalunya, el profesor Navarro ralata su experiencia personal durante los años cincuenta y sesenta en nuestro país. 

nuevatribuna.es | Actualizado 20 Septiembre 2011
 

“De las dictaduras más represivas que hayan existido en Europa a una democracia muy incompleta”Usted escribe con frecuencia críticamente sobre el olvido de la historia reciente de nuestro país

Vicenç Navarro | Sí, porque creo que es un error no saber de dónde venimos. El dominio de las fuerzas conservadoras en el proceso de transición inmodélica, pasando de una de las dictaduras más represivas que hayan existido en Europa a una democracia muy incompleta, hace que no se haya recuperado la memoria de lo que pasó entonces, reproduciéndose sólo la versión del pasado que promueven las fuerzas conservadoras.

“La historia que se enseña en nuestro país es una historia sesgada e incompleta”De ahí que usted haya escrito repetidamente que la importancia de recuperar la memoria histórica se basa en la urgente y necesaria corrección de la historia que se ha estado enseñando a nuestra juventud, y que no es la historia real de nuestro país

Exacto. La historia que se enseña en nuestro país es una historia sesgada e incompleta. Se pasó de la versión promovida durante la dictadura, que presentaba a los golpistas como “los buenos” y a los republicanos como “los malos”, a la versión actual, en la que, lo que se llama los dos bandos de la Guerra Civil, son ambos “buenos y malos”. Se ha pasado a un relativismo en el que, bajo el argumento de oponerse al maniqueísmo, se termina aceptando que lo que llaman los dos bandos comparten las mismas responsabilidad por la existencia del golpe militar y de la dictadura que estableció, continuando así la falsificación de nuestra historia.

“En la mal llamada Guerra Civil española hubo buenos –los republicanos- y malos –los golpistas-“Según usted hubo buenos y malos

Sí, de la misma manera que en la II Guerra Mundial hubo buenos –los aliados- y malos –el nazismo y el fascismo-, en la mal llamada Guerra Civil española hubo buenos –los republicanos- y malos –los golpistas-, responsables de que hubiera un conflicto, responsables del mayor número de asesinatos políticos conocido en la historia de España y responsables del enorme retraso económico, cultural, social y político del país. Poner a los republicanos, que defendían la democracia, en la misma categoría de los que la destruyeron es, además de profundamente antidemocrático, un relativismo moral que exige ser denunciado

En cambio, en España y también en Catalunya se hace constantemente

Es resultado de su limitadísima cultura democrática. Siempre me sorprende la enorme tolerancia de los medios y de la cultura política dominante hacia los fascistas o sus defensores en España. El autor de la biografía de Franco, de la Real Academia, así como su defensor en el programa “59 segundos” estarían en la cárcel en Alemania. En cambio, aquí, se les da todo un forum financiado, además, públicamente. Es vergonzoso.

“Mis padres eran profundamente antifascistas”Permítame que le haga preguntas sobre usted. ¿Cómo se politizó usted?

Desde mi infancia. Mis padres eran profundamente antifascistas, habían luchado en defensa de la República, participando en ella activamente.

¿Cómo participaron en la República?

“No se le han enseñado a la juventud en nuestro país las reformas progresistas que se hicieron durante la época republicana”Como maestros. Eran jóvenes, entusiastas de la docencia, que estaban ilusionados con los cambios pedagógicos que la República y la Generalitat de Catalunya introdujeron en la escuela pública. Hay una película en España, que se titula “La lengua de las Mariposas”, que narra bien la ilusión de los maestros jóvenes durante la República, con los cambios educativos. No se le han enseñado a la juventud en nuestro país las reformas progresistas que se hicieron durante la época republicana. Venía gente a España y a Catalunya para aprender de tales reformas, igual que nosotros, más tarde, íbamos a Suecia para aprender las reformas de aquel país.

¿Dónde ejercieron de maestros sus padres?

Durante la República en Gironella, una población del Berguedà, cerca de los Pirineos catalanes. En realidad, se conocieron y se casaron allí. Eran los directores de la escuela pública de aquella población, claramente comprometidos con las reformas.

“Los maestros fueron sujeto de una represión selectiva y brutal¿Cómo les afectó la ocupación de las tropas fascistas?

Les expulsaron a los dos del magisterio. Poco se ha escrito de la enorme represión que sufrieron los maestros bajo el fascismo. Había un odio enorme de la oligarquía que dominaba España, incluyendo Catalunya, dirigido por la Iglesia, hacia los maestros, a los cuales acusaban de contaminar a los estudiantes con valores laicos, democráticos y republicanos. Los maestros fueron sujeto de una represión selectiva y brutal.

 Poco se ha escrito sobre ello

Sí, muy poco. En realidad hay muchísimo todavía por conocer. Incluso yo, hijo de maestros represaliados, continúo descubriendo cosas. Un ejemplo es lo que viví personalmente este año. Recibí una nota de una lectora de mi blog en la que me preguntaba si yo era hijo de los maestros de Gironella, en el Berguedà, durante la República. Le dije que sí, a lo cual me respondió que a su madre, que había sido alumna de ellos, le encantaría conocerme. De ahí que mi hermano y yo fuésemos a verla. Era ya una persona de avanzada edad, una persona encantadora que se había casado también con otro alumno de mis padres. Fue una visita muy emotiva, pues nos contó mucho de lo que había ocurrido durante la guerra y después, durante la represión. Nos contó que quería que los hijos de sus maestros supieran lo amados que eran sus padres entre las clases populares de la zona. Y que, cuando fueron expulsados del pueblo, hubo una revuelta popular, con gente manifestándose en el pueblo, lo cual requería enfado y coraje, porque estamos hablando del año que comenzó la brutal represión. Me contó muchos detalles, como la movilización del pueblo para defender y ayudar a mis padres, detalles que ni mi hermano ni yo sabíamos. Nada de esto nos habían contado nuestros padres, pues nunca les gustaba hablar del pasado, un hecho característico de la generación que perdió la guerra. En realidad, durante muchos años, su silencio fue la manera de protegernos a sus hijos. Los padres querían ocultar su pasado a sus hijos, pues tal conocimiento podía acarrearnos problemas a nosotros. Era una dictadura enormemente represiva. No hay que olvidar que, por cada asesinato que cometió Mussolini, Franco cometió 10.000. Es sorprendente que a aquella dictadura se la quiere presentar como meramente autoritaria y no totalitaria. Que se lo pregunten a los hijos de los vencidos. La constante humillación y la enorme opresión psicológica, emotiva e intelectual, era totalitaria, pues invadía todos los resquicios de la persona, incluyendo su identidad. Y ello no se conoce.

“Creo que fue el mayor beso político que jamás se haya dado entre un sobrino y sus tíasDebió ser doloroso para sus padres

Sí, lo fue. Este silencio todavía pesa como una losa. Otro ejemplo de este silencio fue la enorme sorpresa, un día, durante la dictadura, cuando mirábamos fotografías antiguas en la buhardilla de nuestra casa, mi hermana y yo que éramos niños descubrimos una fotografía de nuestra tía Amparo, hermana de nuestra madre, con un uniforme de un campo de concentración nazi. ¡Nos quedamos de piedra! No sabíamos nada de ello. Cuando, enfadados, exigimos saber qué había pasado y por qué no nos habían dicho que la tía Amparo había estado en un campo de concentración nazi, nos dijeron que nuestras tías, no sólo la tía Amparo, sino también la tía Amalia, habían huido a Francia y más tarde, como miles de republicanos españoles, habían sido miembros del maqui francés, que luchó en contra del régimen de Vichy y de la ocupación nazi. Ambas habían sido detenidas en campos de concentración nazis. Y no nos lo habían dicho para protegernos. Ser conocido como familiar de maquis era peligrosísimo. Y lo peor es que el régimen fascista quería que nos avergonzáramos de ello, cuando, en realidad, estábamos orgullosos de ello. Recordaré siempre el primer beso que les di a mis tías cuando las vi de nuevo en el exilio. Creo que fue el mayor beso político que jamás se haya dado entre un sobrino y sus tías.

Esto toca un tema también olvidado: los republicanos en el exilio

Exacto. Pocos saben que la resistencia antinazi en Francia la iniciaron los republicanos españoles, pues los nazis, cuando invadieron Francia, asumieron correctamente que la mayoría de españoles que huían de España, incluyendo Catalunya, eran antifascistas, con lo cual, los republicanos fueron los primeros en organizarse en contra del régimen de Vichy y en contra de la ocupación nazi. Más tarde, cuando terminó la guerra, el gobierno francés condecoró a muchos de ellos, incluidas mis tías. Mis tías recibían incluso pensiones del gobierno francés. De Francia pasaron a América Latina, a Venezuela, como parte de la diáspora republicana, totalmente desconocida en España. Sólo algunas figuras han sido reconocidas, pero la mayoría fueron olvidadas.

¿Conoció a personas republicanas en Latinoamérica?

Sí. Cuando asesoré a varios países de América Latina y visité muchos países de aquel continente, siempre intentaba ver y saludar a la comunidad republicana exiliada, para agradecerles el enorme sacrificio que habían hecho por nuestro país.

Sus padres y familiares tuvieron, pues, una gran influencia en usted

Sí. Enorme. Su compromiso, su coherencia, su sacrificio, su gran dignidad y su humildad. Recuerdo una vez que les dije que para mí ellos y los tíos y tías eran héroes. Mi padre se molestó y dijo con toda contundencia: “No digas tonterías. Nosotros nos limitamos a hacer lo que cualquier persona honrada hubiera hecho en nuestro lugar. Y lo volveríamos a hacer. Era nuestro gobierno, elegido por el pueblo y creíamos en él y en lo que hacía. Y ya está. Sin hablar más de ello”. Y así transmitían, además, el mensaje de que una persona de bien nunca habla de sí misma.

Pues le voy a poner en un aprieto, porque quisiera que me hablara más de usted. ¿Cuándo comienza su trabajo político?

Bueno, activamente a finales de los años cincuenta y principios de los sesenta. Es cuando iniciamos la resistencia no armada, iniciada por el movimiento obrero y apoyada por el mundo universitario.

“La dictadura temía que el movimiento estudiantil se aliara al movimiento obrero¿Y cómo comienza? ¿Qué hace?

La dictadura temía que el movimiento estudiantil se aliara al movimiento obrero. La mayoría de estudiantes procedían de la burguesía, pequeña burguesía y clases medias de rentas altas. Y no sabían qué le estaba pasando a la mayoría de la población, es decir, a las clases trabajadoras. Así fue como unos pocos empezamos a intentar que el cuerpo estudiantil supiera de las consecuencias de la dictadura en la mayoría de la población, que pertenecía, en las ciudades, a la clase trabajadora.

¿Y cómo lo hicieron?

Yo era muy amigo de Ignacio Urenda y Joan Masana. Los tres vivíamos en barios obreros. Yo vivía en La Sagrera, el barrio tradicional obrero de Barcelona. Urenda, que dirigía el partido clandestino Frente de Liberación Popular, que se llamaba el felipe antes de que su nombre se catalanizara, y que era el partido que, con el PSUC, el partido comunista, tuvo mayor implantación en la universidad en la clandestinidad. Él y yo comenzamos el S.U.T. en Catalunya, como se le llamaba al Servicio Universitario de Trabajo.

“La única manera de funcionar en la dictadura era infiltrándonos en los sindicatos verticales¿Y cómo lo establecieron?

Infiltrándonos en el sindicato fascista, el SEU. La única manera de funcionar en la dictadura era infiltrándonos en los sindicatos verticales. Así nació, por cierto, Comisiones Obreras.

¿Y cuál era el objetivo del S.U.T.?

Poner al mundo estudiantil en contacto con el mundo del trabajo, para que los primeros conocieran lo que pasaba en el segundo. Durante las vacaciones, los estudiantes trabajaban en los barrios, en las fábricas, en la pesca, en el campo, convirtiéndose en trabajadores. Este contacto radicalizaba a los estudiantes. De ahí que el S.U.T se convirtió en una de las canteras más importantes de militantes del FLP y del PSUC en la clandestinidad.

Y usted dirigió el S.U.T.

Sí. El primer dirigente del S.U.T. fue Ignacio Urenda. Pero cuando se fue a la mili pasé yo a dirigirlo, mientras que Joan Masana pasó a dirigir el F.L.P.

¿Dónde trabajó usted?

En el Somorrostro, uno de los barrios más pobres de Barcelona. En realidad, incluso cuando terminé la carrera de Medicina, trabajé como médico en el Somorrostro. Era un barrio de inmigrantes del sur de España, que las derechas nacionalistas catalanas, como Pujol y compañía, conocían como “charnegos”. Pues bien, yo era el médico de los charnegos y con mucha honra. Fue una experiencia inolvidable.

¿Qué tipo de experiencias tuvo usted en aquel barrio?

Muchísimas, de todo tipo. Ser médico permitía penetrar en la vida de la comunidad. Y pasaron muchas cosas, algunas de ellas sacadas casi de una película de Berlanga. Un día, por ejemplo, llegó un camión lleno de juguetes para los niños del Somorrostro, desde París. Nos lo enviaban unas monjas francesas obreras. En Francia había sacerdotes obreros y también monjas obreras. Y nos habían visitado meses antes. Parecían más militantes del Partido Comunista francés que miembros de la Iglesia Católica. Estuvieron unos días con nosotros, ayudándonos. Yo era el único médico del barrio y estaba siempre desbordado de trabajo. Se fueron más tarde y, francamente, me olvidé de ellas. Hasta que un día, cercano al día de Navidad, me despertaron a primera hora de la mañana. Yo creía que era la Gestapo española que, irónicamente, se llamaba la Brigada Político Social. Cual fue mi sorpresa cuando vi, frente al centro, un enorme camión lleno de juguetes. Lo enviaban las monjas obreras desde París para los niños del Somorrostro. Me dio gran alegría, pero también me preocupó porque sabía que la policía vendría y amenazaría con llevar a cabo interrogatorios. Y así fue. Nos rodearon varios coches preguntándonos de dónde venían los juguetes, quien los enviaba y con qué objetivo. Recordaré siempre cuando el jefe de la policía –la Brigada Político Social- me preguntó, gritándome y golpeándome, de quién eran estos juguetes y por qué nos los enviaban, le contesté que eran para que los niños del Somorrostro se divirtieran y fueran felices. Entró en cólera. Creyó que le estaba tomando el pelo. Comenzaron a abrir algunos juguetes, queriendo encontrar armas o algo parecido. Retuvieron los juguetes durante varios días, hasta que al final los devolvieron y fue una gran fiesta.

¿Y qué pasó con el S.U.T.?

Fue una experiencia exitosa, pues enseñó a muchos estudiantes la realidad y el significado de la dictadura. Mucha gente que ocupa lugares conocidos en la vida política e intelectual, en Catalunya, por ejemplo, se politizaron a través del S.U.T. Isidre Molas, hoy presidente del PSC, que era mi estrecho colaborador en el S.U.T., Dolores Renau, que fue directora del Instituto de la Mujer en la época de Felipe González, Josep Termes, uno de los mejores historiadores que tiene Catalunya, Nolasc Acarín y Marc Broggi, médicos muy conocidos y respetados en España, Pasqual Maragall, que fue Presidente de la Generalitat, y una larga lista. Me sabe mal no citarlos a todos porque se sentirán olvidados. Pero es que mi memoria a mi edad comienza a fallarme.

Creo que Manolo Vázquez Montalbán también

Sí, a Manolo le conocí antes del S.U.T. Había militado en el FLP y colaboró con el S.U.T. Éramos muy amigos, pues los dos, y también Pep Termes, procedíamos de familias que la burguesía solía definir como familias “humildes”. Era un gran ser humano, irónico, con gran sentido del humor y un gran compañero.

¿Qué relación había en la resistencia entre los partidos en la clandestinidad?

Hay que tener en cuenta que estamos hablando de la clandestinidad y por lo tanto se exigía una gran discreción aunque no siempre fuera tan acentuada como se desearía pero en Barcelona hubo plena colaboración. La relación con los compañeros comunistas era excelente. Yo siempre he tenido una gran estima por aquellos compañeros, a los cuales el país debe un voto de gracia por lo que han hecho por este país. Yo más tarde, colaboré con el PSUC y con el PCE durante la clandestinidad.

¿Qué quedó del S.U.T.?

Bueno, teníamos incluso prensa. Y de nuevo, cuando volví del exilio en otra fiesta, mis compañeros del S.U.T. me regalaron los números que se llamaban Gacetas del S.U.T. Mi amigo Nolasc Acarín los había recogido y me los dio. Al final lo prohibieron. Vieron que, como le dije antes, era una cantera de personas que se juntaban a los partidos de la clandestinidad, y muy en especial, al PSUC y al FLP.

¿Cuándo se fue usted de Cataluña y de España?

En el año 1962, un día lluvioso a finales de Setiembre. Siempre me acordaré.

¿Por qué se fue?

Por una razón estructural y otra coyuntural. La primera era que yo estaba muy fichado por la policía político social y por el SEU. Martín Villa, el Jefe del SEU, me llamó un día a su despacho y en tono muy amenazante, gritándome e insultándome, me dijo que nunca encontraría trabajo en España, lo cual pude comprobar cuando terminé la carrera. No podía encontrar trabajo como médico. Trabajé en el Somorrostro en un centro de salud que no estaba ni legalizado, ni reconocido. Hubo muchos indicadores de que yo estaba fichado y que lo tendría difícil para trabajar. La razón coyuntural fue que, en una de las redadas en contra de la resistencia antifascista, los compañeros de la clandestinidad me pasaron la nota de que la policía Político Social me estaba buscando. Y así que me fui, iniciando un largo exilio.

¿Y a dónde fue?

Primero a Suecia, cuyo gobierno dio mucho dinero a la resistencia antifascista. La historia de la resistencia no se ha escrito todavía. Y luego a Gran Bretaña y a EEUU. Mi ilusión fue siempre volver a Catalunya y a España, pero no me fue nada fácil.

¿Cuándo volvió?

Yo he sido siempre en mi vida un académico formado en Suecia, Gran Bretaña y EEUU, impartiendo docencia y haciendo investigación en políticas públicas, que es una mezcla de economía política y ciencias políticas, centrándome en temas del Estado del Bienestar. La primera oportunidad que tuve de volver fue en la Universidad Autónoma de Barcelona, cuando el decano de la facultad de Medicina, Francesc Gonzàlez Sastre me propuso que me integrara como Catedrático Extraordinario. Hubo una oposición muy acentuada por parte de algunos sectores conservadores del partido gobernante en Catalunya, aún cuando el Conseller de Sanidad del gobierno CiU, el Sr. Laporte, encabezó una carta a la prensa firmada por intelectuales catalanes apoyando mi vuelta a Catalunya. Su hijo presionó para que la firmara. Siempre le agradecí al Conseller Laporte este acto. No compartíamos el mismo proyecto político, pero era un demócrata al cual tuve una gran estima en la que medida que le fui conociendo. Pero la oposición de derechas predominó y no se me ofreció la cátedra. Hubo bastante revuelo mediático sobre este caso.

El segundo intento fue cuando la Universidad Complutense me ofreció una Cátedra Extraordinaria de Economía Aplicada en la Complutense de Madrid. El rector Paco Bustelo me llamó por teléfono y me dijo “Nos hemos enterado que sectores de la derecha catalana se han opuesto a su vuelta a Catalunya. Estaríamos encantados de que viniera a la Complutense”. Y así fue. Por desgracia, el Rector Bustelo no salió reelegido, y salió en su lugar un rector próximo al Sr. Manuel Fraga, que lo primero que hizo fue anular mi Cátedra Extraordinaria. Así se cerró esta posibilidad. Por último, me presenté a la Cátedra de Economía Aplicada de la Universidad de Barcelona, ganando la plaza, y más tarde de Catedrático de Ciencias Políticas de la Universidad Pompeu Fabra. Así fue como, por fin, me pude integrar al mundo académico, terminando mi largo exilio.

nuevartibuna.es

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Franco y Cuelgamuros: no tenemos derecho al olvido…

diciembre 17, 2011

nuevatribuna.es | Pedro L. Angosto | Actualizado 11 Diciembre 2011

Con mejor o peor destreza, mi intención al escribir sobre nuestro pasado reciente no es deleitar, mucho menos complacer a mandarines, sino tratar de mantener viva la memoria sobre un crimen tan brutal e indescriptible como poco difundido, con seriedad, por los medios de comunicación globales. Se habla con toda justicia de los crímenes de Hitler, de la diáspora judía, de las purgas estalinistas, de la brutalidad de Mussolini, de los “errores y daños colaterales” cometidos y perpetrados por el “emperador” Bush, pero apenas se dice nada de la dictadura más sangrienta y castradora, tanto por su intensidad como por su extensión en el tiempo, que haya existido en la Europa del pasado siglo: La presidida por el asesino iletrado Franco Bahamonde, sobre cuyos restos inmortales acaba de emitir disparatado dictamen una comisión de cartujos.

Sí, es cierto, la guerra civil española es uno de los episodios históricos sobre los que más libros se han escrito, pero también uno sobre los que menos se ha leído. Hay miles y miles de libros sobre la cuestión, muchos de ellos ilegibles, otros honrados y una minoría serios y rigurosos que casi nadie, después de comprarlos por tal o cual recomendación, ha sentido, siquiera, la curiosidad de ojear. A estas alturas, la desinformación intencionada sobre la terrible represión franquista, sin parangón en ningún país de nuestro entorno: Al lado de Franco, Mussolini fue “santo varón”, llega a niveles tan increíbles como insultantes. Hoy, en esta España que presume de moderna y potente, la inmensa mayoría de los españoles cierra los ojos ante un periodo de horror como pocas naciones han conocido, nuestros chavales apenas saben quien fue Franco, incluso algunos de ellos –no tienen la culpa, es lo que oyen, lo que se les enseña en los centro oficiales de la democracia, públicos o concertados parasitarios- se atreven a cantar himnos fascistas y a defender públicamente al estúpido genocida, al individuo más perverso que ha dado nuestra nación en toda su historia.

A menudo me he preguntado, con enorme ingenuidad, por qué ese silencio nacional e internacional sobre la tremenda represión que sufrió el pueblo español al acabar la guerra, por ese exilio que ha pasado a los anales de la historia como el más largo, prolongado y mutilador de los habidos en nuestro continente, por qué tanto “demócrata callado” ante la barbarie que se cometía en nuestro solar, por qué tanta polémica absurda sobre si unos y otros cuando no había unos y otros, cuando quienes incendiaron y planificaron un exterminio ideológico inaudito fueron los militares africanistas, la iglesia católica española y la plutocracia nacional con la ayuda de sus homólogos de todo el mundo. La respuesta no necesitaba tantos devaneos ni tanto tiempo perdido. Estaba a la vuelta de la esquina: Franco incendió España con la ayuda de Italia y Alemania, azuzando los bajos instintos de los mercenarios moros, acabó con la democracia, mató, torturó y expulsó del país, dejándolo huero, a cientos de miles de personas, entre las que estaban quienes formaban parte del verdadero Siglo de Oro de nuestra cultura, nuestra educación y nuestra ciencia: Los hijos de la Institución Libre de Enseñanza, la mejor generación de españoles que hayamos sido capaces de parir y formar. Jamás volvieron los muertos, jamás los desaparecidos, se ocultaron los torturados aterrados para contagiar su lógico miedo a sus hijos y nietos, se desperdigaron por más de cuarenta países los desterrados, los que todo lo habían entregado al engrandecimiento de su patria, los que la habían amado con toda su alma y se encontraron, de la noche a la mañana, en los campos de concentración de una Francia derrotada, pesimista y vergonzante o en los brazos siempre cálidos de México –deuda eterna con el pueblo mexicano, con Cárdenas y sus magníficos diplomáticos-, Cuba, Argentina, Chile y tantos países que se brindaron a dar cobijo a esa insólita “Numancia Errante” de que hablaba Luis Araquistain.

Las piedras de España fueron hechas añicos por quienes manoseando su nombre, acudieron a la Legión Cóndor para destruirla; las familias españolas fueron masacradas por quienes decían defender la familia; la cultura española fue exterminada por quienes hablaban de un nuevo amanecer; nunca, en nuestro largo deambular por la historia, el desorden y el crimen organizado campearon por nuestro solar como cuando los traidores decidieron usar las armas del pueblo contra el pueblo; jamás, España anduvo tanto tiempo entre tinieblas y sangre. Y, ¿Cómo, después de un drama tan inmenso y prolongado, nos olvidamos, se olvidaron de lo que habían hecho con España? El régimen de terror implantado por los africanistas fue de tal magnitud que explica por sí solo el silencio, la indolencia, la apatía, la abulia de los españoles que, como eunucos, quedaron dentro del inmenso campo de concentración en que convirtieron a España; en cuanto a las grandes democracias, su silencio, la ocultación del genocidio franquista, sólo se entiende por su complicidad con la tiranía: Inglaterra, Francia y Estados Unidos, cada cual a su modo, fueron colaboradores necesarios para el triunfo de los genocidas, fueron, por tanto, cómplices de los asesinatos, las desapariciones, los exilios, las torturas que durante décadas asolaron nuestro país. Francia, porque estaba sumida en el miedo y en la decadencia más absoluta; Inglaterra y Estados Unidos –que ayudaron a Franco desde el primer momento vendiéndole todo tipo de pertrechos y poniendo en marcha el calamitoso Comité de No-Intervención- porque preferían tener a un dictador sanguinario pero obediente al frente de los destinos de España, que a un gobierno democrático que defendiese la soberanía nacional.

Existen miles de metros de celuloide grabados por los nazis sobre la destrucción de España, sobre el genocidio, el holocausto y la diáspora española. Los nazis grababan todo lo que hacían en España para poder aplicarlo después con mayor eficacia; existen miles de fotografías sobre la destrucción de España en los archivos españoles pese al empeño que puso Franco en destruir todo vestigio del terror… Todavía espero ver una película como El Pianista, de Polansky, sobre nuestro drama; todavía aguardo oír a los grandes políticos, escritores, historiadores e intelectuales europeos y americanos hablar sobre el genocidio franquista; todavía espero que llegue el día en que no sea preciso escribir un artículo tan triste y desolado como el presente.

Hace setenta y dos años, en días de frío furioso, el ejército de la democracia española, el pueblo que se defendía en soledad contra el ataque del nazi-fascismo mundial, atravesaba la frontera de los Pirineos, agotadas sus fuerzas, sin resuello, sin moral, con hambre, con rabia, con impotencia. Después de luchar heroicamente para defender su libertad y la del mundo libre, fueron encerrados como criminales en campos de concentración que semejaban pocilgas. Muchos murieron en ellos, otros contribuyeron a liberar París, otros fueron llevados a los campos de exterminio nazis, otros devueltos a los patíbulos españoles, otros escaparon a México. Setenta y cinco años han pasado desde el comienzo del incendio; setenta y dos años del fin de una guerra que nunca debió ser y del inicio de una dictadura que no habría existido si las grandes democracias así lo hubieran querido tras el triunfo aliado: Setenta años de silencio, de ocultación, de hipocresía, ignominia internacional. Sólo México, una pequeña potencia convertida en gigante de la dignidad humana, del derecho de gentes, se atrevió a defender la causa de la democracia republicana española en todos los foros, contra todas las democracias que escondían la cabeza debajo del ala o veían con buenos ojos una dictadura en España. Son, las razones de un silencio ruin, de uno de los mayores escarnios históricos de nuestro tiempo al que sirve como colofón la victoria de los neofranquistas en las pasadas elecciones y la decisión de la comisión que otorga a la Iglesia católica la última decisión sobre el destino de los restos del genocida. Vergüenza es una palabra muy leve, no tenemos derecho al olvido. Pasen y vean.

nuevatribuna.es

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La última brigadista…

diciembre 11, 2011

JESÚS RODRÍGUEZ 11/12/2011

Hace 75 años, más de 35.000 hombres y un puñado de mujeres de 54 países llegaron a España para luchar contra Franco. Estaban convencidos de que si frenaban el fascismo podían evitar una guerra mundial. Esta es una historia de valor y solidaridad a través de la memoria de Lise London, la última mujer voluntaria con vida.

Lise London

 
 
1942

Lise en la localidad de Charande, en junio de 1942, un mes antes de ser detenida por la Gestapo.-

Cuando el compacto grupo de ancianos franceses con acento español y ancianos españoles con acento francés se arranca a entonar con rabia el vibrante himno de batalla de nuestra Guerra Civil, se hace un silencio doloroso y toca tragarse las lágrimas. Son los testigos de una historia que se acaba. Una gesta de ideales y lucha por la libertad que pronto, cuando sus últimos protagonistas desaparezcan, quedará enterrada en los manuales de historia. Hoy están aquí. Quizá por última vez. Tienen el pelo blanco y las manos nudosas como una vid; ondean sobre sus cabezas pálidas banderas tricolores; un centenar de veteranos de la guerra se han reunido esta tarde de noviembre en un rincón sin turistas de París en homenaje a los miles de camaradas que llegaron a este lugar hace justo 75 años, procedentes de 54 países, para alistarse en las Brigadas Internacionales y luchar durante más de dos años contra Franco en los frentes de Madrid, el Jarama, Guadalajara, Brunete, Teruel y el Ebro. Fueron más de 35.000. Casi un tercio reposa en España en tumbas sin nombre. Muchos iniciaron malheridos la retirada a finales de 1938 y murieron en campos de concentración franceses y alemanes. Los que sobrevivieron formaron una estrecha comunidad de sangre que nunca nadie ha conseguido romper.

Eran jóvenes y no eran soldados; nunca habían sostenido un arma; habían militado en el pacifismo y la solidaridad entre los pueblos. Eran unos soñadores. Metalúrgicos, estibadores, estudiantes, campesinos e intelectuales; aventureros, revolucionarios; activistas negros americanos y judíos perseguidos por los nazis. Por encima de su origen, combatir en la Península al Caudillo suponía para todos plantar cara a Hitler. Creían que la Guerra Civil era el primer asalto de una contienda mundial que se podría frenar si Franco y sus compañeros de viaje eran derrotados en España. Para los brigadistas, no se trataba de una simple guerra fratricida aislada en un país frontera con África. Era el aperitivo de la catástrofe. El tiempo les daría la razón.

Aquella guerra concluiría el 1 de abril de 1939 con el triunfo de Franco y los ejércitos del Eje y el éxodo de medio millón de derrotados; cuatro meses más tarde, Hitler, según el plan previsto, invadía Polonia; doce meses más tarde, Francia, y dos años más tarde, en mayo de 1941, la Unión Soviética. Cincuenta millones de personas perecerían en la II Guerra Mundial. La perspectiva que proporciona el tiempo confirma que los brigadistas fueron unos visionarios. Antes de que existieran el derecho humanitario y la declaración de derechos humanos, apostaron por la solidaridad internacional con un Gobierno legítimo cuya democracia estaba siendo pisoteada. Se adelantaron. Una idea que sintetizaría Artur London, brigadista hasta las últimas horas de la República y uno de los protagonistas de este reportaje, con una frase: “Se levantaron antes del alba”.

Muchos eran parias de la tierra. Tenían poco que perder porque no tenían nada. Dieron un paso al frente aquel otoño de 1936. Rompieron con todo. Se convirtieron en proscritos en sus países de origen. Era un instante crucial en el que la democracia se resquebrajaba; no solo Alemania e Italia habían caído bajo el yugo del fascismo. En Polonia, Hungría, Rumanía, Grecia, Lituania, Bulgaria, Checoslovaquia, Austria y Portugal se estaban incubando regímenes dictatoriales. La extrema derecha había mostrado sus colmillos en Francia. En sectores del Partido Republicano estadounidense y el establishment británico se aplaudía a Hitler. En ese instante, la mitad de España se había rebelado contra el golpe de Estado del 18 de julio. La guerra había comenzado. La República carecía de ejército y lo improvisaba a diario; mientras, Franco, al mando de unas fuerzas fogueadas en África, había alcanzado en semanas los arrabales de Madrid. Hitler humillaba a las democracias y enviaba sus bombarderos contra los españoles saltándose los acuerdos internacionales. Para apaciguarlo, Francia y Reino Unido habían abandonado a la República. La Península ardía. El mundo asistía mudo a la tragedia. Dentro de ese macabro decorado, miles de hombres habían reaccionado y enfilado París como primera escala hacia España. ¿Por qué estaban dispuestos a jugarse la vida en un país del que no conocían ni la lengua? Artur London daría la clave: “En Madrid, el checo iba a luchar por Praga; el francés, por París; el austriaco, por Viena; el alemán, por liberar su país de Hitler, y el italiano, por expulsar a Mussolini de su país”.

No pasarán

 

Un búnker de la Guerra Civil en el parque del Oeste de Madrid; aquí llegaron los brigadistas a defender la ciudad el 8 de noviembre de 1936.- SOFÍA MORO

 

El número 8 de la calle de Mathurin-Moreau era en 1936 un descampado salpicado de barracones que albergaban sindicatos de izquierda y comités obreros. A ese París proletario comenzaron a llegar en octubre los voluntarios. Los partidos comunistas de todo el mundo (de los que había surgido la idea de crear las Brigadas a través de la Internacional, la organización que hacía de correa de transmisión entre las consignas de Stalin y sus cuadros) habían prestado su infraestructura como banderín de enganche. En esta calle comenzaría el largo viaje hasta el frente. Más allá, vencer o morir.

Aquí se levanta desde los años setenta la sede del Partido Comunista Francés, un bello edificio de hormigón y cristal proyectado por el arquitecto brasileño Oscar Niemeyer como regalo a sus camaradas franceses. Todo aquí remite al combate contra el fascismo. La plaza en la que desemboca el cuartel general comunista lleva el nombre de uno de los más legendarios veteranos de las Brigadas Internacionales: el coronel Fabien, líder desde 1941 de la Resistencia francesa contra Hitler y el primer partisano que acabó durante la ocupación con la vida de un oficial hitleriano. En este ambiente de familia nos encontramos con una de sus viejas camaradas de guerrilla, Cécile Le Bihan, viuda de otro mítico brigadista: el coronel Rol-Tanguy, el partisano al que se rindió el ejército alemán que ocupaba París en 1944. Cécile tiene 93 años; es una anciana erguida, digna y lúcida, con una boina calada hasta las sienes y la Legión de Honor en la solapa. Durante cuatro años se jugó la vida y la de su familia en la Resistencia contra la ocupación nazi. Pasaba documentos en el cochecito de su hijo (hoy ese bebé es un sexagenario que sonríe a su lado) y participó en sabotajes. Su compañero, Rol-Tanguy, es un héroe nacional en Francia. “Nunca olvidó España”, relata Cécile; “afirmaba que la experiencia más grande y enriquecedora de su vida fue la Guerra Civil. Era un sindicalista, un hombre de acción. Me decía: ‘Tengo dos patrias, Francia y España; nunca me he podido sacar a los españoles del corazón’. España era para Henri como esa bala que recibió en la espalda en el frente del Ebro, se le quedó alojada en el omoplato y no le pudieron extraer: era parte de él”.

-¿Por qué se enroló en las Brigadas?

-Quería aprender a luchar contra el fascismo y enseñar a otros. Se empeñó en ir a Madrid. Era un tipo duro, un metalúrgico. No era un idealista, era un militar. Sabía que el siguiente capítulo de aquella tragedia era París. Y no se conformaba. Quería estar en primera línea; volvió de España herido. Nos casamos en abril del 39. Un año más tarde, Hitler invadía Francia y volvió a combatir.

Aquellos jóvenes brigadistas que comenzaron a concentrarse a mediados de octubre de 1936 en París eran tipos jóvenes, grandes, ruidosos, románticos, vitales; sin gran formación (aunque hubiera entre ellos un grupo de escritores como Malraux, Hemingway, Orwell o Koestler), pero muy politizados; gente del pueblo, directos, juerguistas; cariñosos con los españoles que los recibían como salvadores. Se sintieron como en casa. Tras escuchar las grabaciones con decenas de testimonios de brigadistas, leer sus memorias y charlar con los supervivientes y sus familias, se advierte un hecho sorprendente: nunca renegaron de su aventura española; los veteranos recordaban los años de la Guerra Civil como los más enriquecedores, intensos y altruistas de su vida. No había amargura en sus palabras. Ninguno se quejaba del pobre armamento e instrucción que recibieron; las penosas condiciones de vida en el frente; la crueldad de las batallas. No hay ninguna crítica a la discutible conducción política y militar de la guerra por parte de la República. Ni siquiera a su retirada de España como moneda de cambio. Para ellos, la única tragedia fue abandonar a los republicanos a su suerte. Me lo confirma la hija de uno de ellos que prefiere no dar su nombre: “Mi padre me contaba que cuando la República decide a finales de 1938 que los brigadistas se vayan para intentar un agónico acuerdo de paz, estos no querían que los españoles les dieran las gracias; las daban ellos por haber tenido la oportunidad de compartir el ideal de la República. Los brigadistas eran muy queridos en España. Llegaron aclamados por el pueblo, y cientos de miles de personas les despidieron entre flores de la misma forma el 15 de noviembre de 1938 en la Diagonal de Barcelona. Algo bueno debieron de hacer. Consideraban a los españoles sus hermanos. Por eso, los tres centenares que vivían en 1996 aceptaron como un honor la decisión del Gobierno de Felipe González de concederles la nacionalidad española”.

Con Ibárruri

Lise (segunda por la derecha) con Dolores Ibárruri (en el centro).-

De los más de 35.000 voluntarios extranjeros que lucharon en nuestra Guerra Civil no quedan más de veinte. Los más jóvenes han superado los 90 años. Para Marina Garde, responsable de ALBA (Abraham Lincoln Brigade Archives), la organización que reúne a los brigadistas estadounidenses vivos (solo cinco de los 2.800 que vinieron a España), “están muriendo los últimos y es trágico; era gente carismática, entregada, incansable, que movía a mucha gente con su testimonio; ahora nos toca defender esa memoria. Es un legado muy fuerte que tenemos que salvar del olvido. Hay que crear una tradición en torno a su memoria. Que su ejemplo sirva para que nunca nos quedemos cruzados de brazos ante los dictadores”.

El pasado invierno murió el último brigadista italiano; queda un superviviente en México, dos en Argentina, tres en Reino Unido, cinco en Estados Unidos, uno en Rusia, dos en Austria, un estonio, un israelita y cinco franceses. Estos últimos no han podido estar hoy en París en el acto de homenaje. El tiempo no perdona. Sin embargo, César Covo, Théo Francos, los hermanos Vincent y Joseph Almudever y Lise London están en el corazón de todos.

Sobre todo Lise, la legendaria compañera de Artur London; la última brigadista. Tiene 95 años. Nació como Elisa Ricol de padres españoles en un pueblo minero francés. Los Ricol representaban el prototipo del proletariado de comienzos del siglo XX: pobres, analfabetos, desertores del campesinado y emigrantes. El viejo Ricol era un picador que arrastraba la silicosis y militaba en sindicatos comunistas. Lise nació en 1916. De niña vendía helados por las calles. A los 15 años ingresó en las Juventudes Comunistas. Era una mujer guapa, morena, resuelta, chispeante, con unos bellos ojos negros, un rostro de camafeo y una estricta elegancia socialista en blanco y negro que recuerda a Dolores Ibárruri. Firme, vehemente, doctrinaria, adicta al debate, se iba a convertir desde joven en una profesional de la revolución, una activista incansable, una militante dispuesta a todo. “¡Soy aragonesa!”, aún repite con orgullo. El partido, la lucha, eran lo primero. Santiago Carrillo, amigo de los London y durante veinte años secretario general del Partido Comunista de España, intenta explicar esa absoluta obediencia de los militantes de la época respecto de la organización: “Ser comunista era algo más que ser de un partido; suponía tener fe. Había en nosotros mucho de romanticismo. El comunismo tenía un componente religioso, con sus santos, sus mártires y su Meca, que era Moscú. No nos planteábamos más. Queríamos extender la revolución. Cuando perdimos esa fe, todo se desmoronó. Lise tardó en perderla. Tuvo incluso problemas políticos con su marido”. Artur London, en su autobiografía La confesión, describía así a su mujer y camarada: “Ha conservado su frescura de chiquilla: hay que verla entusiasmarse, apasionarse, tomar partido y luchar para lograr que compartan sus convicciones los que la rodean. Pone el corazón en todo lo que hace. Dispuesta a no importa cuál sea el sacrificio por sus amigos, es, por el contrario, intransigente cuando se trata del deber de los comunistas. Su confianza hacia el partido y la URSS es total. Para ella, el gran principio de la vida militante se enuncia muy simplemente: el que comienza a dudar del partido deja de ser comunista”.

En 1934, con solo 18 años, Lise marcha a Moscú invitada por la Internacional para convertirse en dirigente comunista. Lo relata Roberto Lample, de 62 años, francés, de padre anarquista español, alma de ACER (Asociación de Antiguos Combatientes en la España Republicana) y fiel compañero de fatigas de Lise: “Moscú fue su escuela política; ella quería escapar a su destino de mujer proletaria. Se dio cuenta de que si estudiaba, si viajaba, su vida podría cambiar. La ambición de Lise era aprender. El partido le dio la oportunidad de ir a Moscú. Y ella lo aprovechó. Era una luchadora; estaba convencida de que el poder no se podía delegar; no había que esperar que otros te solucionaran los problemas, había que actuar; quería decidir su futuro. Y eso tiene plena vigencia con el movimiento de los indignados”.

Era una fuerza de la naturaleza; una mujer valiente, magnética, decidida; una revolucionaria que conoció a Stalin, Tito, Pasionaria y Ho Chi Minh. En Moscú se enamoró de Artur London, un joven comunista de 19 años, alto, guapo, elegante y tuberculoso; un intelectual checo de origen judío que contraponía al ímpetu descarnado de Lise un carácter calmado y reflexivo. Lise abandonó a su primer marido (el comunista Auguste Delaune, que sería ejecutado en los cuarenta por los nazis) y unieron su destino. Tendrían tres hijos y compartirían 50 años de lucha, desde la URSS a la Guerra Civil; la clandestinidad, la Resistencia en Francia, la persecución de la Gestapo, los campos de exterminio nazis y las purgas estalinistas de los cincuenta. Una vida intensa que llevó al cine en 1970 Costa-Gavras. Sus camaradas Yves Montand y Simone Signoret dieron vida en la pantalla al matrimonio; del guion se encargaría Jorge Semprún, compañero de Artur London en Mauthausen.

Lise está hospitalizada en una hermosa clínica construida tras la II Guerra Mundial para acoger a los supervivientes de los campos de concentración, en Fleury-Merogis, a una hora de París. Michel London, su hijo menor, un matemático de 62 años, se ofrece a llevarnos, aunque advierte que su madre está muy débil. Al volante de su cascado Fiat 500 va recordando pasajes de la vida de su familia, desde sus abuelos maternos españoles, los Ricol, que se hicieron cargo de los hijos del matrimonio London durante su deportación a los campos nazis y acogieron en su hogar a exiliados republicanos, hasta la familia de su padre, judíos checos, de los que murieron 28 miembros en los campos de exterminio. Michel London habla sin odio. “Mi madre rara vez mencionaba los campos nazis; había visto demasiado sufrimiento. En 2005 fuimos toda la familia a Mauthausen, donde habían estado internados mi padre, mi tío y mi cuñado, y también 8.000 republicanos españoles y centenares de brigadistas; mi padre ya había muerto; estábamos sus tres hijos, sus nietos y mi madre. Ella había estado en Ravensbrück y Buchenwald, sabía de qué iba aquello; se emocionó, pero con serenidad; no soltó una lágrima. Enseñó a los nietos los barracones, los hornos, los pijamas de rayas… con naturalidad, sin dramas. Ha sido siempre muy fuerte”.

Tras alistarse en las Brigadas Internacionales en las improvisadas oficinas de la calle de Mathurin-Moreau, los voluntarios marchaban a la estación de Austerlitz, donde cogían un tren con destino a Perpiñán, y de allí, el salto a España. Lise London tomó el 28 de octubre el último que atravesó la frontera. El jefe de las Brigadas, el héroe de la revolución bolchevique André Marty, le había ofrecido ser su traductora y asistente. Lise no vaciló. “Reunirme por fin en España con los combatientes de la libertad… ¿Había algo más emocionante?”. El viejo Ricol profirió al despedir a su hija: “Lise se va a la tierra de sus padres a cumplir con su deber”. Viajaban en el convoy 2.500 hombres y un par de mujeres. Tras ellos, la frontera quedaría cerrada por los franceses para evitar la llegada a España de más voluntarios extranjeros. Los que quisieran alcanzar el frente deberían cruzar ilegalmente los Pirineos con la ayuda de partisanos, como harían Artur y miles de voluntarios más.

Tras un par de jornadas de viaje, Lise y el resto de aquellos primeras voluntarios llegaban vía Barcelona hasta Albacete, la ciudad que la República había dispuesto como cuartel general de las Brigadas. Estaba embarazada de tres meses. Artur continuaba trabajando para la Internacional en Moscú e intentaba salir de la URSS para reunirse con ella en España y combatir a Franco. No sabían absolutamente nada el uno del otro.

En octubre de 1936, Albacete era un poblachón manchego parado en el tiempo. Para convertirse en centro de operaciones de las Brigadas tenía a su favor ser un enclave políticamente seguro, lejano del frente y a mitad de camino de Madrid y Valencia. La ciudad ha cambiado en estos 75 años, pero en el centro se conservan los escenarios que contemplaron por primera vez los brigadistas al desfilar aclamados por la multitud: el parque de Abelardo Sánchez, la calle Ancha, el Banco de España, la plaza del Altozano, la plaza de toros o el Gran Hotel, donde se emplazaría el Estado Mayor de las Brigadas y trabajaría Lise. En las siguientes semanas, los brigadistas serían divididos por lenguas y enviados al campamento de instrucción de Pozo Rubio, a media hora de la capital, en un bosque expropiado a un terrateniente donde se construyeron toscos barracones de madera. En la zona no se conserva ni un solo recuerdo de los brigadistas; tampoco en las localidades limítrofes (que visitamos junto a Fernando Robetta, del Centro de Estudios y Documentación de las Brigadas Internacionales), donde estuvieron alojados en casas de familias de esos pueblos. Robetta describe a los brigadistas: “Era gente dispuesta a todo. Con corazón, una disciplina brutal, ilusión, ideales, valor; eran revolucionarios seguros de su papel, repletos de un entusiasmo que transmitían a los mismos españoles. Se convirtieron en un símbolo a imitar por los milicianos”.

Cuando se pregunta a los vecinos de Madrigueras, Tarazona, Mahora o Casas Ibáñez sobre aquellos brigadistas del 36, no hay grandes testimonios, pero tampoco nadie conserva un mal recuerdo. Son como parientes en sepia que un día marcharon lejos y de los que nunca nadie volvió a saber. Uno de aquellos brigadistas dejó su nombre grabado en la puerta de una casa de Madrigueras; sus propietarios no lo borraron; guardan la inscripción con cariño: “Berti Neville, London. February 37. Communist Party of Great Britain”. “Posiblemente murió en la batalla del Jarama, en febrero de 1937, como la mayoría de los brigadistas británicos”, nos explica el historiador Justin Byrne, que nos acompaña en el viaje.

Lise London está dormida. Es una anciana guapa; tiene el pelo fino como la seda y la tez tersa. Cuando despierta y sonríe, uno se encuentra en esos ojos negros castigados por el tiempo con la brigadista del 36. Cuando le pregunto si aún se considera comunista, contesta tajante en francés: “Soy comunista, pero no por política; ya rompí el carné. Lo soy por no traicionar el recuerdo de aquellos camaradas que compartieron nuestros sueños y murieron por la libertad”.

Fichada

Foto de la ficha de la Gestapo de Lise de 1942.-

 
 -¿Cómo recuerda las Brigadas?

-Fue el mejor momento de mi vida. Siempre han estado en mi recuerdo. Todo me lleva a las Brigadas, a los viejos amigos; sueño con ellos. España fue un ideal, nuestro ideal más querido, y sigue siendo válido.

A las dos semanas de llegar a Albacete, la primera brigada de voluntarios internacionales, la XI, fue enviada con urgencia a Madrid. Estaba formada por 2.000 eslavos, balcánicos, escandinavos, polacos, húngaros, checoslovacos, alemanes y austriacos; apenas tenían formación militar, armas ni uniformes; su único distintivo eran las boinas; detrás iría la XII, integrada por alemanes, italianos y franco-belgas. Las tropas marroquíes de Franco ya habían alcanzado la Ciudad Universitaria. Estaban a un tiro de obús de la Puerta del Sol. La noche del 6 de noviembre, el Gobierno de la República había huido a Valencia y creado una fantasmal Junta de Defensa formada por jóvenes y desconocidos militantes de izquierdas a las órdenes del general Miaja y el coronel Rojo. Santiago Carrillo, un comunista de 21 años, era responsable de Orden Público. “Franco sabía que si Madrid caía, caía la República; y atacó”, recuerda Carrillo. “Madrid era el centro de gravedad de la contienda; si resistíamos, podíamos ganar la guerra; si se perdía, se hundiría la resistencia. Permanecer en Madrid en noviembre del 36 era estar listo para el sacrificio. El que se quedaba estaba dispuesto a luchar. Cuando todo se daba por perdido, el 8 de noviembre de 1936 llegaron los brigadistas. Subieron en formación por la calle de Atocha y la Gran Vía en dirección a la Casa de Campo. Eran unos miles, pero a la gente de Madrid les parecieron millones. Desfilaban por Madrid cantando La Internacional en todos los idiomas y con el puño en alto; y con ese gesto elevaron la moral de los madrileños. No estábamos solos. Ese día se creó la leyenda de ¡No pasarán! Fueron directos a morir a la Casa de Campo. Los brigadistas tuvieron un papel militar no exento de importancia; pero quizá más romántico y político que militar, porque la guerra la hicimos los españoles. En cualquier caso, en 1936 Franco no entró en Madrid”.

Carrillo y Lise London se conocieron durante aquellos días en el frente de Madrid durante un viaje de inspección de André Marty a sus brigadistas. Era el bautismo de fuego de la joven revolucionaria. Se iba a enfrentar sin pestañear a los tableteos de las ametralladoras y los bombardeos sobre la población civil; sería testigo de los miles de mujeres y niños refugiados en las estaciones de metro y sentiría las balas silbando sobre su cabeza en la Ciudad Universitaria; cuando se despidió de Carrillo, este le regaló un Quijote que aún conserva. Su amistad ha resistido 75 años.

Los brigadistas habían frustrado la ofensiva franquista. En pocos días se habían convertido en fuerzas de choque disciplinadas y admiradas por los republicanos. Un modelo a seguir. Combatirían en todos los frentes hasta su retirada a finales del 38. Tras su estancia en el frente de Madrid, Lise, embarazada de cinco meses, perdería su hijo. En 1937 se reencontraría en Valencia con Artur, que, enfermo de tuberculosis y fumador compulsivo, se encargaría de misiones de inteligencia y propaganda en las Brigadas. Aquel terrible invierno de finales del 37, bajo los bombardeos alemanes, con apenas qué comer, la pareja concebiría en Albacete a su hija Françoise: “Temíamos el momento de meternos entre las sábanas húmedas y heladas; cuando le explicaba a Françoise, ya grandecita, que nos la habíamos traído de Albacete, le dije bromeando: ‘Hacía tanto frío en la cama que papá y yo teníamos que abrazarnos muy fuerte para calentarnos. Y así fue como te dimos la vida”, relataría Lise en sus memorias Roja primavera.

La guerra estaba perdida. En octubre de 1938, los brigadistas eran desmovilizados, cruzaban la frontera y eran internados en campos de concentración franceses. A finales del verano del 38, Lise, en el tramo final de su embarazo, había sido evacuada. La seguiría Artur en marzo de 1939 con las tropas de Franco pisándole ya los talones. Tras la derrota se iniciaba un nuevo episodio de la tragedia de los brigadistas. Aquellos soñadores que habían luchado por la libertad en España no podían regresar a Alemania, Austria, Checoslovaquia ni Italia, gobernadas por Hitler y Mussolini. Tampoco a Rumanía, Bulgaria, Yugoslavia, Hungría ni las repúblicas bálticas. Serían represaliados en Brasil, Argentina, Suiza, Canadá y Bélgica por haber combatido junto a un ejército extranjero. Estaban incluso bajo sospecha en Francia, Irlanda y Reino Unido. Se habían convertido en un mito incómodo; héroes de una revolución perdida; miembros de un club de malditos sin fronteras; había que extirparlos del planeta. Fieles al juramento que hicieron a su llegada a Albacete: “Estoy aquí porque soy voluntario, y daré si hace falta hasta la última gota de mi sangre para salvar la libertad en España y la libertad del mundo”, pasarían a la clandestinidad y servirían en la resistencia contra los nazis en toda Europa. Tras la II Guerra Mundial todavía serían purgados en la URSS y sus satélites acusados de espionaje y cosmopolitismo (como le ocurriría a Artur London, preso y torturado entre 1951 y 1956) y, al tiempo, víctimas de la caza de brujas en Estados Unidos por “actividades antiamericanas”.

La clandestinidad, los nombres y papeles falsos, los pisos francos, el rescate de comunistas, la propaganda antifascista, los sabotajes y la lucha armada fueron el destino del matrimonio London y otros muchos republicanos y veteranos de las Brigadas tras la ocupación de Francia por Hitler en junio de 1940. El 1 de agosto de 1942, Lise recibió órdenes de provocar un levantamiento popular contra los nazis en unos almacenes de la parisiense calle de Daguerre. La noche anterior, Artur y ella no durmieron. Hicieron el amor hasta el alba. “¿Presentíamos que no íbamos a vernos durante mucho tiempo, tal vez nunca más?”. La acción subversiva de Lise fue un éxito; llamó al pueblo de París a la “lucha armada”. Hubo un tiroteo y varios policías muertos. Once días más tarde, Lise y Artur eran detenidos. Lise era bien conocida por la Gestapo; tenía todo en contra; sin embargo, la policía no pudo dilucidar quién era Artur. Tenían sospechas, pero no constaba en el fichero; no sabían que era un agente comunista ni un exbrigadista; era un clandestino perfecto y solo fue condenado a diez años de trabajos forzados. Acusada de asesinato, asociación de malhechores y actividades comunistas, el destino de Lise era la guillotina. Sin embargo, algo se les había escapado a los nazis: estaba de nuevo embarazada. Desde el día en que fue concebido, la noche anterior a su acto terrorista de la calle de Daguerre, su hijo estaba destinado a salvarle la vida. Le condenaron a cadena perpetua. Lise lo resume así: “¿Acaso no es un milagro? A cambio de darle la vida, mi hijo salvará la mía”. Artur y Lise serían deportados a Mauthausen y Buchenwald hasta el final de la II Guerra Mundial, en mayo de 1945. Habían formado parte de la Operación Noche y Niebla, iniciada por los nazis para hacer desaparecer a los sujetos indeseables. Ni la maquinaria nazi pudo con ellos.

A comienzos de este mes, Lise ha vuelto a su hogar. Un piso de clase media con un aire soviético, tapizado de libros, en cuyo portal una placa con la Legión de Honor recuerda que allí vivió Artur London, “que estuvo en todos los combates por la libertad y los derechos humanos”. Murió en 1986. Lise no ha logrado olvidarle. Pero cuando le pregunto si toda aquella lucha, si todo ese sufrimiento valió la pena, se incorpora, se echa la mano al corazón, me mira a los ojos y le brotan sus ancestros aragoneses: “¡Por supuesto! Combatimos por la libertad. ¡Valió la pena!”.

El País.com

http://www.elpais.com/articulo/portada/ultima/brigadista/elpepusoceps/20111211elpepspor_11/Tes/


Arte y política…

diciembre 4, 2011

Vicenç Navarro
Catedrático de Ciencias Políticas y Políticas Públicas de la Universitat Pompeu Fabra
Ilustración de Mikel Jaso

En los últimos meses ha habido conmemoraciones de tres figuras relacionadas con el arte pictórico que merecen especial atención por su significado político, oculto e ignorado en dos de ellas. La primera es Gertrude Stein, figura prominente en la vida artística europea, mecenas del mundo cosmopolita artístico parisino. En estos días su nombre ha aparecido en la prensa internacional a raíz de la exposición de las pinturas que acumuló a lo largo de sus años en París (La aventura de los Stein en el Grand Palais de París). Tal exposición se mostrará posteriormente en el Metropolitan de Nueva York y en el Museo de Arte Moderno de San Francisco, y no cabe duda de que pasará en algún momento por algún museo español. Como es costumbre, la exposición va acompañada de libros y artículos sobre Gertrude Stein.
Lo que el lector no leerá en ninguno de estos documentos y artículos es quién era Stein y cómo se posicionó durante el periodo histórico que le tocó vivir en París. El silencio sobre ello se debe a que Gertrude Stein (procedente de una de las familias judías más adineradas de EEUU) tenía claras simpatías fascistas. Gran admiradora del general Pétain –jefe de Estado de un Gobierno títere de la ocupación nazi–, tradujo al inglés y publicó 32 discursos de tal general, incluso aquellos en los que justificaba la exclusión de los judíos de puestos de responsabilidad, alabando la colaboración del régimen de Vichy con la dictadura nazi liderada por Hitler (en 1944, a sólo 30 millas de donde vivía Gertrude Stein, 44 niños judíos fueron deportados a Auschwitz: todos ellos fueron asesinados). En su admiración por el general Pétain, llegó a definirlo como el “general Washington de Francia que restauraría en Francia los valores occidentales”. Apoyó el golpe militar de Franco y defendió la dictadura fascista que este estableció. Profundamente anticomunista, justificó el rechazo al judaísmo europeo por lo que ella consideraba simpatías comunistas. Detestaba al presidente Roosevelt y el New Deal, el programa de intervención pública que expandió notablemente los derechos sociales y laborales del pueblo estadounidense.

El otro caso cuyo pasado fascista ha permanecido oculto es el de Salvador Dalí. Tal personaje fue una de las voces que defendió a la dictadura fascista (que en España se llama franquista) con mayor insistencia en los círculos artísticos internacionales. Dalí mostró gran simpatía por la Falange, el partido fascista, utilizando en su discurso la narrativa fascista, tal como documenta Ian Gibson en su libro The Shameful Life of Salvador Dalí (del cual extraigo la mayoría de datos). Su proximidad a la cúpula del partido fascista era bien conocida y su servilismo y adulación hacia el dictador alcanzó niveles nauseabundos. Se refirió a uno de los dictadores más sangrientos conocidos en Europa (por cada asesinato que perpetró Mussolini, Franco ordenó 10.000), el general Franco, como “el político claridividente que impuso la verdad, la claridad y el orden en el país en un momento de gran confusión y anarquía en el mundo”. Su apoyo al fascismo se mantuvo hasta el final de la dictadura, y mostró su máxima expresión en la defensa del dictador y de la dictadura frente a la protesta nacional e internacional por la ejecución, el 27 se septiembre de 1975, de cinco prisioneros políticos. En declaraciones a la Agencia France-Press, indicó que “dos millones de españoles salieron a la calle aplaudiendo al mayor héroe existente en España, el general Franco, mostrando que todo el pueblo español está con él (…). Es una persona maravillosa. Y su acto garantiza que la monarquía que le suceda sea un éxito. En realidad se necesitan tres veces más ejecuciones de las que han ocurrido”. Tales declaraciones ampliamente distribuidas en la prensa internacional fueron determinantes para que se generara un gran desprecio por su figura, pasando de ser un genio a un despreciable ser humano. No así en Catalunya y en España, donde Dalí tiene un monumento en la plaza mayor de Cadaqués, donde veranea la burguesía catalana, para la cual Dalí continúa siendo el gran genio al cual se le dedican incluso óperas en el Teatro del Liceo de Barcelona.

Este olvido del pasado comienza a perderse. Lo cual me lleva a Josep Subirats, un pintor extraordinario que ha permanecido olvidado por haber sido miembro activo de la lucha popular en contra del golpe fascista. En otra sociedad, con claro espíritu democrático, Dalí sería aborrecido y Subirats sería un punto de referencia fundamental en la cultura artística del país. El único de los tres personajes aquí citados que no tiene un pasado a ocultar permanece oculto porque la burguesía continúa dominando la cultura artística del país.

Subirats fue desde su juventud un pintor dedicado a las clases populares con las cuales se sintió identificado. Analizar sus pinturas es comprender y estimar la enorme lucha del pueblo catalán y español en su lucha contra el fascismo. Desde el póster de la UGT que animaba a los campesinos a apoyar a la República, a la llamada de apoyo en Catalunya al pueblo madrileño que estaba resistiendo al asedio fascista, pasando por los dibujos de los campos de concentración donde estuvo preso, y la descripción gráfica de las barracas donde vivían los trabajadores después de la guerra. En todos ellos puede verse con gran belleza y expresión la historia del pueblo catalán y español. La expresión visual de un compromiso es lo que explica su represión y veto. Por fin, tras años y años de silencio, su obra pictórica se mostró en el Museu d’Història de Catalunya, del 4 de octubre al 20 de noviembre de 2011. Sería de desear que se mostrara a lo largo de todo el territorio español.

http://blogs.publico.es/dominiopublico/4319/arte-y-politica/


TREINTA Y SEIS AÑOS EL DÍA DE LAS ELECCIONES…

noviembre 20, 2011

Como una macabra coincidencia o simplemente como una pequeña manipulación cronológica del gobierno actual,  quizá pensando en que la izquierda sería capaz en una fecha tan señalada como esta de hacer piña y cerrar filas ante la más que anunciada llegada del coco fascista que se nos avecinaba previsiblemente a todos, provocada básicamente por dos razones: una por su propia incompetencia, y dos por su  negación a una crisis internacional que nunca pudo dominar. Dos motivos que señalan ya el 20N como una de esas efemérides que a la izquierda, e incluso a aquellos que sin serlo no comulgaron con las ruedas del molino dictatorial de nuestro salvador Caudillo, y que nos dejan así  los dos lados de la moneda reflejados en las retinas y la memoria colectiva: la muerte del caudillo como una liberación y la posibilidad de conseguir aires de justicia, libertad y democracia; y la propia muerte del PSOE en un ambiente de apatía política general, desengaño y frustración ante el espaldarazo de muchos de sus electores y de los anhelados votos triocolores que nunca supieron defender, ni en ésta ni en pasadas legislaturas.

Treinta seis años han pasado desde el fallecimiento del sátrapa dictador, del enterrador de cuerpos libertarios y aquí todavía seguimos igual; los cuerpos bajo tierra, las sentencias sin anular, los represaliados sin reconocimiento y reparación, y el olvido planeando generación tras generación, mientras las mismas pierden la memoria al mismo tiempo que con su desgana y desinterés obvian el coste que supone llegar hoy o no llegar  frente a una de esas urnas e introducir una simple papeleta que marcará sus vidas en los próximos cuatro años. Y es que al que nada le cuesta algo, éste no lo valora en su justa medida, y si además ése mismo coste está subvencionado por el olvido del Estado entonces  sucede lo previsible…, el olvido gana las elecciones generales y las de la historia, cimentando así un nuevo país, un nuevo Estado basado en la mentira, la injusticia y el olvido. Y es que treinta y seis años después del deceso del dictador todo sigue igual, ellos bajo tierra y nosotros haciendo mutis por el foro. ¡Qué vergüenza!

Jordi Carreño Crispín

Vicepresidente de la A. I. La Memoria Viv@


La ultraderecha homenajea a Primo de Rivera en la jornada de reflexión…

noviembre 20, 2011

Unas 300 personas se han concentrado esta noche en Madrid convocados por Falange

EFE Madrid 20/11/2011

Cientos de ultra derechistas homenajean a Primo de Rivera en Madrid. EFE

Cientos de ultra derechistas homenajean a Primo de Rivera en Madrid. EFE

Unas 300 personas se han concentrado esta noche en Madrid convocados por la Falange para homenajear a su fundador, José Antonio Primo de Rivera. El acto, que ha coincidido con la jornada de reflexión, ha estado plagado de críticas al sistema democrático, a la ley de Memoria Histórica y al PSOE y al PP.

Frente a la que fuera casa de José Antonio Primo de Rivera y rodeado de asistentes que portaban banderas de la Falange y de España -algunas con el escudo preconstitucional-, se ha celebrado este acto, inicialmente prohibido por la Junta Electoral de Madrid y que finalmente autorizó el Tribunal Superior de Justicia de esta comunidad.

En el homenaje ha intervenido el jefe nacional de la Falange, Manuel Antonio Lobo, que se ha felicitado de que finalmente se haya podido celebrar el acto de hoy y la posterior marcha al Valle de los Caídos, inicialmente prohibidos por su coincidencia con la jornada de reflexión y el día de las elecciones.

Lobo ha dicho que no iban a pedir al voto “ni para unos ni para otros porque son los mismos perros con distinto collar” y ha cuestionado el valor de las elecciones de mañana. En su opinión, en los últimos tiempos ha quedado demostrado que “quien quita o pone gobiernos” es la canciller alemana, Ángela Merkel, o el presidente francés, Nicolás Sarkozy.

También ha recordado los obstáculos que se han puesto para celebrar el acto de esta noche y la posterior marcha al Valle de los Caídos. Lobo ha calificado de “mamarracho sectario” a la delegada del Gobierno, Dolores Carrión, y ha acusado al Ejecutivo de dar instrucciones a la Junta Electoral “para evitar que nos presentemos a las puertas del Valle de los Caídos con nuestras banderas y nuestras camisas azules”.

Para el jefe nacional de la Falange, el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, eligió la fecha del 20 de noviembre para las elecciones generales “sabiendo muy bien lo que hacía” y ha dicho que es un “colofón a su política revanchista”.

Lobo ha arremetido contra la ley de Memoria Histórica y ha dicho que “mientras se persigue a los Caídos”, se ha permitido que los nombres de etarras estuvieran en calles de pueblos del País Vasco y que mañana “los terroristas de Amaiur puedan tener varios diputados” en el Parlamento.

También ha criticado la reforma de la Ley Electoral, que ha dicho que les ha impedido presentarse a las elecciones de mañana, pues aunque presentaron 5.000 firmas, más de los 4.700 avales exigidos, la Junta Electoral les anuló 400, “las justas para que no estén mañana nuestras candidaturas”.

También intervino en el acto Martín Sáenz de Ynestrillas, hijo del comandante Ricardo Sáenz de Ynestrillas, asesinado por ETA, que ha dicho que mañana “ganará la derecha del PP” que continuará con los recortes del PSOE.

El acto finaliza con el ‘Cara al sol’

Ha añadido que con el PP “sólo una cosa no será igual”, la “batalla ideológica” que ha llevado a cabo el PSOE durante estos años de gobierno, con leyes como la del aborto, el matrimonio homosexual o la memoria histórica, que cree que el PP no se va a atrever a derogar. El acto ha finalizado con los asistentes cantando el ‘Cara al sol’, el himno de la Falange, y gritos de “Arriba España”, “José Antonio, presente” y “Viva Franco”.

Después han partido hacia la plaza de Moncloa para hacer un acto de despedida a la corona que llevarán al Valle de los Caídos y luego marchar hasta ese lugar, donde tienen previsto llegar a primeras horas de mañana, 20 de noviembre, fecha en que se cumplen 75 años del fusilamiento de José Antonio Primo de Rivera y 36 de la muerte del dictador Francisco Franco.

http://www.publico.es/espana/407909/personas/homenajean/primo/rivera/jornada/reflexion


Vidas rotas, sepultadas y olvidadas…

noviembre 5, 2011
Sábado, 05 de Noviembre de 2011

Escrito por LQSomos. Clamor Republicano. Noviembre de 2011

ETA ha anunciado el cese definitivo de la violencia armada. Tendría que ser una buena noticia para todos, pero las felicitaciones son de baja intensidad pues deja con el pie cambiado a los que hasta hace cinco minutos tenían un gran argumento político de increíble rédito electoral en su existencia.

Los candidatos a la presidencia el próximo 20 de noviembre han leído un comunicado casi calcado donde hablan de la victoria de la democracia, donde han recordado la lucha contra el terrorismo y la heroicidad de las fuerzas de seguridad del estado y de los jueces y fiscales, ha sido una retahíla de felicitaciones que ha llegado hasta el presidente francés. Pero en lo que todos han enfatizado es en las víctimas, de tal manera lo han hecho que parecía que esta noticia era mala para ellas, cuando deberían alegrarse de que nadie más comparta su suerte. Es como si hubiera miedo a decir abiertamente que hoy es un día histórico que cambia el panorama político de este país, ni los políticos, ni los periodistas, ni los analistas políticos han hecho una valoración de lo que puede suponer esto, teniendo en cuenta que era una noticia que se olía en el aire. Nadie ha hecho una valoración mínimamente digna de un país maduro democráticamente, que ilusa, si no lo somos. Todos han tirado de hemeroteca para enseñarnos atentados, asesinatos, víctimas, como si mirar hacia adelante y seguir el camino de la paz fuera una traición a las víctimas de ETA. Y a este punto quería llegar.

El presidente Zapatero ha dicho que la historia la escribirán las víctimas, todas inocentes, pobre Melitón Manzanas, pobre Carrero Blanco. Las víctimas de ETA tienen un caché, un poder mediático y un valor en el mercado de los votos, cotizan en la bolsa política, son un actor más, y en su dolor no están solas ni moralmente, ni económicamente. Pero en este país hay muchas víctimas, mucho más numerosas que las 857 que han nombrado hoy hasta la saciedad. Estas víctimas hoy no sonríen sino que exigen que se les pida perdón, que los terroristas se rindan y se entreguen para cumplir las penas que les impongan, porque como ha dicho el presidente de la asociación de víctimas de Catalunya tiene que haber vencedores y vencidos. Esto nos ubica en la realidad de la que muchos disfrutan y otros sufren, en la de un estado donde tiene que haber quien venza y quien pierda y de eso sabemos mucho los familiares de otras víctimas que no tienen voz ni voto, las vencidas, las y los antifascistas que defendieron la República.

Transición bendecida
Aquí en el año 77 se pactó una ley de amnistía, ley de impunidad y punto final por la que los encarcelados por luchar contra el franquismo pudieron salir a la calle a cambio del salvoconducto de intocable para los asesinos, verdugos, autores y cómplices del terrorismo de estado de la dictadura franquista. Un asqueroso chantaje que los que tenían algo que decir bendijeron y subieron a los altares bautizando como inmaculada nuestra execrable Transición.

Nadie entonces salió a leer un comunicado diciendo nos alegramos de que haya desaparecido el dictador y su régimen dictatorial y recordamos en este momento a todos aquellos que lucharon hasta las últimas consecuencias para derrocarlo, a los que vinieron de fuera a ayudar a la democracia y ante todo a las víctimas, a las cientos de miles de víctimas que el franquismo aniquiló, torturó, aterrorizó y desapareció. Tenemos que pensar en ellas y en su sacrificio, su pena y su dolor. Nada de esto pasó, simplemente se ignoraron, se silenciaron, se pasó por encima de ellas para construir la tan bonita transición democrática que acabó coronada y con una mordaza para las víctimas del franquismo. Víctimas invisibles que a partir del año 81 fueron soterradas hasta la entrada en el siglo XXI, cuando la llamada Memoria Histórica explotó en la conciencia de los hijos y sobretodo de los nietos de los represaliados y se hizo visible y reivindicativa.

Todas son víctimas del terrorismo aunque no todas son iguales, todo es terrorismo, el de ETA y el del estado, el de la dictadura y el de los gobiernos democráticos que intentaron eliminar a la banda terrorista con armas inadmisibles en un estado de derecho, pero no todo el terrorismo es igual. Las víctimas no son iguales porque no han sido tratadas de la misma manera, unas pueden decir abiertamente que lo son, las de ETA; otras a pesar del tiempo transcurrido aún tienen miedo de hacer público que fueron víctimas del franquismo. Las primeras despiertan la conmiseración de toda la sociedad, las segundas son tratadas de revanchistas llenas de rencor que no hacen más que sacar a la luz cosas que deben olvidarse por el bien del buen funcionamiento de la democracia española, incluso desde supuestas izquierdas son ninguneadas. Unas merecen loanzas y prebendas, otras ponerse un punto en la boca porque sus exigencias son inadmisibles, la verdad, la justicia y la reparación no son para ellas.

Las víctimas del franquismo han vivido muchas décadas sin que nadie les pida perdón, sin que nadie sea juzgado ni condenado por los crímenes que cometieron con estas, y la mayoría sin exigir que los que quedan vivos y ocupan incluso cargos públicos en todos los estamentos del poder o dirigen grandes corporaciones, sean juzgados por sus crímenes, por colaboración necesaria, cobertura o complicidad.

No he visto rostros de pesar unánimes en la clase política en su totalidad al recordar o nombrar a las víctimas del franquismo, sí aburrimiento, desdén, burla o escarnio directamente por parte de los herederos de los ejecutores.

Así, el presidente del gobierno central, presidentes autonómicos, incluso aquellos que en un momento decisivo para su pueblo están de viaje por los EE.UU., candidatos del bipartidismo, el rey y las víctimas han tenido sus minutos televisivos en igualdad de condiciones. Esto es su democracia y su estado de derecho del que participan los que cumplen los requisitos para entrar en el club de los buenos demócratas.

El otro día una señora se presentó ante los conferenciantes de paz en Donosti para entregarles un tomo de título “Vidas rotas”, era un libro gordo y contundente, lo llevaba para decirles a los mediadores internacionales que son unos indocumentados y que no saben lo que pasa en este país. El día que las víctimas del franquismo y de la transición tengan que ir a los que están al frente de las instituciones, unas democráticas y otras no, pagadas de nuestros bolsillos, a decirles que no se enteran de lo que pasa y que no saben tan siquiera lo que es respetar los derechos humanos no habrá carretillas suficientes para llevar tomos y tomos de vidas rotas, sepultadas y silenciadas por el terrorismo de estado, por el fascismo.

http://www.loquesomos.org/component/content/article/24-la-diana/371-vidas-rotas-sepultadas-y-olvidadas-.html?mid=51