Franco aún provoca trifulcas en el Senado 38 años después de morir

noviembre 22, 2013

Un senador socialista dice a los del PP que “no se crispen” cuando se habla del dictador y la bancada conservadora estalla en protestas y algún que otro gesto inapropiado

PÚBLICO / EUROPA PRESS Madrid 20/11/2013

El senador socialista Tonxu Rodríguez.

El senador socialista Tonxu Rodríguez.

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Ni muerto deja de dar guerra. O si se mira desde otra perspectiva, podría decirse que algunos todavía no han asumido con naturalidad su muerte. En el 38º aniversario de la muerte del dictador Francisco Franco, el Pleno del Senado ha sido escenario de un cruce de reproches entre senadores del PP y el PSOE cuando se debatía en el Pleno de la Cámara la Ley de Transparencia.

Al subir a la tribuna, el senador socialista Tontxu Rodríguez comenzó su intervención pidiendo a los parlamentarios del PP que no e crisparan cuando se les habla del dictador Francisco Franco, un tema que había abordado él mismo en otro debate parlamentario sobre la futura Ley de Colegios y Servicios Profesionales.

“No se crispen cuando les he hablado dictador Franco, no pasa nada. No renieguen del pasado ni abjuren del pasado, llévenlo con dignidad”, pidió a los ocupantes de la bancada conservadora, provocando sonoras protestas. Fue en ese momento cuando, según asegura Rodríguez, el senador del PP por Lugo Dámaso López realizó un gesto “diciendo si había bebido”.

Tonxu Rodríguez asegura que el senador conservador repitió el gesto en dos ocasiones y algunos de sus compañeros del PSOE afirman haberlo visto también. Sin embargo, ante su petición de que Dámaso López lo retirara, el senador del PP dijo que había sido malinterpretado.

“No quise decir eso. Lo entendieron mal”, defendió Dámaso López ante la petición de tranquilidad del presidente de la Cámara, Pío García-Escudero. “Les pido a todos que me ayuden a llevar los debates. El senador del grupo que sea que esté interviniendo en la tribuna se merece respeto”, recordó García-Escudero.

También intervino favor del diputado socialista el secretario general de su grupo parlamentario, José Miguel Camacho, quien reconoció que los debates políticos pueden ser “muy duros” pero calificó de “falta de respeto total” el comportamiento del senador conservador.

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Diez falsos mitos del franquismo y de la derecha

marzo 24, 2013

La obra ‘Los mitos del 18 de julio’ repasa las leyendas sobre la República y la Guerra Civil construidas ya en la misma contienda por los golpistas y rejuvenecidas en democracia por sus herederos naturales que culminaron en el Diccionario Biográfico de la Real Academia de Historia.

ALEJANDRO TORRÚS Madrid 23/03/2013

Francisco Franco, dictador de España entre 1939 y 1975

Francisco Franco, dictador de España entre 1939 y 1975AFP

Llegó la hora de la respuesta, de “dejar las cosas claras respecto al origen inmediato de la guerra civil” y contrarrestar el revisionismo de derechas que descalifica la República para legitimar la rebelión de militar de 1936. Todo comenzó en la primavera de 2011 cuando la Real Academia de Historia (RAH) sorprendió con la publicación de los primeros volúmenes del Diccionario Biográfico Español. Los mitos y leyendas construidos durante los años posteriores a la Guerra Civil por los golpistas y rejuvenecidos por parte de la derecha española durante la democracia se disfrazaron de verdad absoluta bajo el manto de la RAH a cargo de los Presupuestos Generales del Estado (6,4 millones de euros). Más que un diccionario, la obra pareció una burla de proporciones históricas.

En tal diccionario nunca se definió a Franco como un dictador y sí como un “valeroso militar” y el franquismo fue calificado de “autoritario, pero no totalitario”. El golpe de Estado del 18 de julio fue denominado “alzamiento” y la Guerra Civil fue sustituida a menudo por otros términos como“cruzada” o “guerra de liberación”. Pero el revisionismo fue aun más lejos. A la salvaje represión ocurrida en Badajoz tras ser conquistada por los franquistas se la denominó “normalizar la vida ciudadana”. En definitiva, todo un panfleto digno de ser firmado por el mismísimo Fraga durante sus años como ministro de Información.

La obra surge como respuesta al Diccionario Biográfico Español de la RAHLa historiografía española, agraviada ante el despropósito financiado por el erario público, se puso desde el primer momento manos a la obra para desmontar las afirmaciones y falacias que el diccionario vierte. En abril vio la luz En el combate por la historia (Editorial Pasado y presente) y esta semana ha llegado a las librerías Los mitos del 18 de julio(Crítica), “uno de los mayores y más completos esfuerzos dedemolición de ciertas interpretaciones sobre el golpe, y la guerra civil que sobrevino a continuación”, según escribe en el prólogo Francisco Sánchez Pérez, coordinador de la obra, en la que también participan los historiadores Fernando Puell de la Villa, Julio Aróstegui, Eduardo González Calleja, Hilari Raguer, Xosé M. Núñez Seixas, Fernando Hernández Sánchez y José Luis Ledesma.

La obra trata de sintetizar y esclarecer las razones que propiciaron que el golpe de Estado se produjera exactamente el 18 de julio, el papel que desarrollaron en la sublevación el cuerpo civil y militar, la idea revolucionaria de las izquierdas y la contrarrevolucionaria de las derechas, el peso de la defensa del catolicismo y de la nación entre los sublevados, la presunta amenaza comunista y la realidad de la España de 1936. En definitiva, un libro que planta batalla al revisionismo de derechas que descalifica la República para legitimar la rebelión militar.

A modo de decálogo pueden enumerarse una lista de diez falsos mitos creados por el franquismo y sus herederos ideológicos con el propósito de justificar el golpe de Estado militar.

1. La II República no fue un desastre. “La República no fue un fracaso que conducía inexorablemente a una guerra” sino que fue “destruida por un golpe militar” que, al contar con la connivencia de un país extranjero y no triunfar en buena parte del país y en la capital, se encaminó automáticamente a la guerra civil. La República fue una democracia de entreguerras de nueva creación y como otras muchos democracias europeas de Europa tuvo que lidiar por un lado con la derecha autoritaria, fascinada por la experiencia fascista, y con la izquierda obrera que consideraba, de manera habitual, que la democracia era incompatible con el capitalismo.

Durante los años de dictadura franquista, el régimen justificó el golpe de Estado por “el peligro comunista”. Sin embargo, las justificaciones conservadores han ido evolucionando de manera que es cada vez más habitual oír a los políticos de derechas nombrar el supuesto fracaso de la República como causa directa y sustancial de la guerra y nunca culpar de la misma el golpe de Estado militar que degeneró en una guerra civil.

Las justificaciones de la guerra civil de la derecha ya no son los rojos y marxistas sino los mismos políticos republicanosComo ejemplo sirve la entrevista que Manuel Fraga concedió aEl País en 2007 en la que aseguró: “Pero los muertos amontonados son de una guerra civil en la que toda responsabilidad, toda, fue de los políticos de la II República. ¡Toda!”. En esta misma línea se manifestó Esperanza Aguirre en un artículo publicado recientemente en ABC en el que afirmó: “La “II República fue un auténtico desastre para España y los españoles (…). Muchos políticos republicanos utilizaron el régimen recién nacido para intentar imponer sus proyectos y sus ideas -en algunos casos, absolutamente totalitarias- a los demás, y que faltó generosidad y patriotismo”.

Las justificaciones de la guerra civil de la derecha ya no son los rojos y marxistas sino los mismos políticos republicanos y su escasa habilidad y operatividad.

2. El asesinato de Calvo Sotelo no precipitó nada. El hecho de que el golpe de Estado se produjera el 18 de julio no tiene nada que ver con el asesinato de Calvo Sotelo, que se produjo el día 13 de julio de 1936 y conocido el día 14. Su muerte, señala la obra “no precipitó nada” y “no tiene nada que ver”.

De hecho, hubo un proyecto de atentado terrorista contra la vida de Azaña, como respuesta al asesinato de Calvo Sotelo, que fue abortado por los militares golpistas que se encontraban en la capital. “Prohibido terminantemente. Todo está preparado en Madrid y eso podría echarlo a perder”, le dijo el coronel Ortiz de Zárate a Eusebio Vegas Latapié, cabecilla del proyecto.

3. La fecha del golpe dependía del apoyo fascista. La fecha de inicio del golpe está ligada a lapromesa de intervención de la Italia fascista de Mussolini, con la que los monárquicos, liderados por Calvo Sotelo, suscribieron el día 1 de julio un acuerdo para la compra de una “espectacular cantidad de material bélico de primer nivel”. Estos contratos de venta de armas y promesa de intervención fueron firmados en Roma por Pedro Sainz Rodríguez con el apoyo personal de Antonio Goicoechea y “el más que probable conocimiento de Calvo Sotelo”.

De hecho, la obra reproduce tales contratos, conseguidos por el historiador Ángel Viñas, que hasta ahora estaban inéditos, a pesar de encontrarse en archivos españoles, “quizá negligentemente olvidados o convenientemente evitados”, explica el coordinador Francisco Sánchez.

4. No existen las dos Españas destinadas a enfrentarse. El hecho de que la ejecución del golpe de Estado dependiera de la llegada del armamento italiano permite al historiador Ángel Viñas desmontar otro mito repetido cientos de veces: la guerra civil no se produjo simplemente por cuestiones internas sino que contó con la connivencia de la Italia fascista, sin la cual “aquel golpe medio conseguido, medio fracasado” no se hubiese transformado en una guerra civil.

Sin la ayuda italiana la intentona golpista no habría tenido éxito

La participación italiana no se produce, por tanto, una vez iniciada la contienda sino que su apoyo previo al golpe fue fundamental para las esperanzas golpistas. Los contratos conseguidos por Viñas muestran como Italia facilitó a España “más de 40 aviones, miles de bombas, gasolina etilada, ametralladoras y proyectiles” sin los cuales los militares sublevados no hubieran podido iniciar una guerra civil.

“Esta tesis desbarata completamente la idea apocalíptica que ha acompañado durante décadas, y que creó cuerpo historiográfico, de las dos Españas destinadas a enfrentarse, del guerracivilismo como una realidad endémica del país y en particular de que hubiese una guerra civil no declarada dentro de la sociedad española en los años treinta”, escribe Sánchez.

5. Los civiles monárquicos jugaron un papel crucial. El golpe del 18 de julio no solo fue obras de militares sino también de civiles, en particular de los monárquicos de Calvo Sotelo, que tuvieron un papel sustancial para que el golpe triunfase, y no meramente de apoyo. “Sin la trama civil interna, en una palabra, los militares golpistas quizá no hubiera tenido existo”, escribe Viñas.

La importancia de los civiles radica en tres aspectos. En primer lugar, sin el apoyo del partido alfonsino, Renovación Española liderado por Calvo Sotelo, los golpistas probablemente nunca hubieran conseguido el apoyo armamentístico de la Italia fascista. En segundo lugar, la trama civil, según argumenta Viñas, fue fundamental para la preparación de la sublevación de Franco en los términos exactos que este había diseñado para Canarias.

En tercer y último lugar, la trama civil fue esencial para crear las condiciones necesarias y suficientes para que pudiera florecer el movimiento insurrecional. La responsabilidad, en este caso, recaía en políticos y grupos de acción directa que debían conseguir “la deshumanización del adversario político”, “la provocación sistemática de la izquierda” y el estímulo y excitación de los propios partidarios”.

6. La defensa de la Iglesia y del catolicismo no existió en el diseño y ejecución del golpe. Entre las motivaciones alegadas por los militares en sus bandos de guerra iniciales de julio de 1936 (incluido el del propio Franco) no se cita ni una sola vez la recurrente “persecución religiosa” ni tampoco hay clérigos entre los conspiradores. “Nadie se creía en julio de 1936 que los militares rebeldes comenzasen semejantes fusilamientos masivos en defensa de la religión”, opina Sánchez.

La propaganda religiosa no empezó hasta septiembre de 1936No fue hasta bastantes días después cuando la propaganda de los rebeldes utiliza la defensa de la religión para justificar la guerra civil. Otra cosa es la postura de la mayoría de los obispos, que apoyaron el golpe casi de inmediato, ofreciendo un respaldo ideológico formidable motivados, en su mayoría, por la defensa de sus privilegios casi feudales. Los obispos españoles fueron los encargados de bautizar a la guerra como cruzada, pero cabe recordar que ningún papa utilizado el término cruzada para referirse a la guerra civil.

Mucho más que la religión, la justificación invocada por los golpistas era la amenaza de la revolución comunista y la de defensa de la nación española frente a los separatismos. La defensa de la religión no se sitúa en el mismo escalón que la defensa de la patria hasta el 8 de septiembre cuando fue publicado en el Boletín Oficial de la Junta de Defensa de Burgos.

7. No había ninguna revolución comunista en marcha. Durante 39 años de dictadura franquista, el régimen señaló repetidamente que la sublevación militar fue la respuesta aun inminente levantamiento comunista. El anticomunismo sirvió a Franco para legitimar la insurrección contra el gobierno legítimo, presentándola como una contrarrevolución preventiva.

Basta para desmentir estas teorías conspiratorias la propia declaración del entonces embajador estadounidense, Claude Bowers, que recoge la obra: “A aquellos que fuera de España después tuvieron que escuchar con machacona insistencia la calumnia fascista de que la rebelión era para impedir una revolución comunista, puede sorprenderles saber que durante tres años y medio nuca oí semejante sugestión de nadie, mientras, por el contrario, todos hablaban confidencialmente de un golpe de Estado militar”.

Los motivos que llevaron a la sublevación a los militares fue frenar en seco las reformas progresistas, y democráticas, diseñadas en el primer bienio de la II República. Es decir, la reforma agraria, los estatutos de autonomía y la reforma militar.  De hecho, a pesar de la existencia de muchos discursos revolucionarios en la España de los 30, no solo obreros sino también burgueses, ninguna organización republicana u obrera se puso manos a la obra para subvertir el orden constitucional en la primavera de 1936.

El número de empresarios y propietarios que fueron asesinados en los meses anteriores al 18 de julio es ínfimo

8. El golpe de Estado militar sí que prevé un plan de conquista del poder y de la guerra. Las derechas contrarrevolucionarias o antiliberales y ciertos sectores militares sí se pusieron manos a la obra para subvertir el orden constitucional y recabaron con éxito la intervención internacional de la Italia fascista antes del golpe, es decir,hicieron todo aquello de lo que acusaban falsamente a la izquierda republicana y obrera. Prueba de ellos son los contratos anteriormente mencionados; los planes de Mola que hacían referencia a una sublevación “sangrienta” que debía llevar a las tropas desde el extrarradio de la península a Madrid, ya que como predijo el propio militar: el golpe fracasaría en Madrid y Barcelona.

9. En la primavera de 1936 no existía el terror rojo. “No había ninguna dinámica de exterminio ni liquidación de los enemigos de clase que pudiera continuarse después del 18 de julio, es decir,no se asesinaba a las gentes de orden”. Para demostrar esta afirmación y desmontar el mito del terror rojo en la primavera del ’36, el coordinador de la obra Francisco Sánchez recurre a los datos. El número de empresarios y propietarios que fueron asesinados en los meses anteriores al 18 de julio es ínfimo y el de religiosos inexistente. “Por lo que sabemos murieron más empresarios entre 1919 y 1923 en toda España que en la primavera de 1936”, asegura Sánchez, quien añade que en 1923 fue asesinado un arzobispo y un cardenal (Soldevila). “Lo que no ocurrió en toda la República”, sentencia.

10. La URSS o la Komintern no planeaban ninguna intervención en España. La Unión Soviética, en contacto directo con el PCE, no tenía prevista una intervención revolucionaria en España. De hecho, en ningún lugar de Europa entre 1918 y 1939 triunfó ninguna revolución obrerani hubo ninguna “expansión comunista”, pues el comunismo “no pudo o no supo salir de la URSS”.

Las pruebas que en este sentido ofrecieron los conspiradores fueron una serie de documentos cuya autoría se desconoce a “ciencia cierta”, pero que “diversos indicios permiten endosárselas al propio Mola”. Estos documentos venían a señalar el inicio de una revolución soviética en el verano del ’36.  No obstante, una vez iniciada la guerra, esos documentos que habían sido el hazmerreír de muchos cuando se hicieron públicos, se transformaron en una de las principales herramientas propagandísticas del bando franquista. “Y sorprendentemente, todavía hoy continúan siendo esgrimidos por algunos para justificar la rebelión militar”, sentencia Sánchez.

http://www.publico.es/452585/diez-falsos-mitos-del-franquismo-y-de-la-derecha


La familia Franco, inmune a la crisis

enero 13, 2013

15 / 11 / 2012 Javier Otero

Los herederos del dictador mantienen una holgada posición económica 37 años después de su muerte gracias a la fortuna secreta que amasó en la Guerra Civil.

La familia de Francisco Franco se ha mantenido inmune a la crisis económica y al pinchazo de la burbuja inmobiliaria. El patrimonio que aflora en sus empresas ronda los 140 millones de euros. Si se tienen en cuenta los dividendos que cobraron además por la más importante de sus operaciones urbanísticas, en la finca de Valdefuentes, que heredaron del dictador Francisco Franco, las cantidades conocidas que asoman alcanzan ya los 160 millones de euros. Apenas se resienten, cuando han quebrado grandes empresas del sector y las que quedan han perdido buena parte de su valor y sobreviven a duras penas. Esta es la situación de la familia cuando se cumplen, este 20 de noviembre, 37 años de la muerte del dictador.

La finca de Valdefuentes es precisamente la clave de la herencia que la familia recibió de Franco. ¿De dónde salió ese dinero? Lo que no se sabía hasta ahora, y ha descubierto Tiempo entre los papeles privados del dictador que se encuentran en el Archivo de la Memoria Histórica de Salamanca, es que esta fortuna está relacionada con el dinero que consiguió el general al quedarse con donativos para su causa recaudados durante la guerra. Su fortuna secreta ascendía a 34 millones de pesetas en 1940, justo al terminar la Guerra Civil española. Franco se gastó pocos años después 2,5 millones de pesetas en la finca de Valdefuentes, de unos 10 millones de metros cuadrados de superficie, e invirtió casi 10 millones de pesetas más en ella.

Para poder actualizar el valor de aquellos 34 millones de pesetas podría seguirse la evolución de esa operación de Valdefuentes. Si toda la fortuna de Franco se hubiera invertido en suelo, a día de hoy, al precio que se paga el metro cuadrado que se expropia, según algunas de las últimas sentencias, su valor alcanzaría los 2.500 millones de euros. Se colocaría como la quinta mayor fortuna de España, por encima de apellidos relevantes en la famosa lista Forbes como las Koplowitz o Emilio Botín, por ejemplo.

Si se aplicara el rendimiento que obtuvieron de la operación de Valdefuentes para actualizar la fortuna secreta del dictador, la riqueza de Franco sería menor, pero rondaría todavía una cantidad importante: 314 millones de euros. Sin embargo hay que tener en cuenta que la recalificación y el negocio inmobiliario se han realizado solo sobre un tercio de la finca. Si se hubiera podido recalificar entera entonces la fortuna ascendería a los mil millones de euros. Además, otros señalan que a esa cantidad habría que sumar el valor de los regalos que recibió durante los años que estuvo en el poder y que no pasaron a manos del Estado, sino a su patrimonio particular.

Hasta ahora se conocía que la familia Franco recibió una herencia del dictador y que parte de ese patrimonio aflora hoy en sus empresas, donde aparecen Carmen Franco o su hijo Francis. Luego podrían sumarse los valores de inmuebles que compró la familia, o los que heredó directamente de Franco. Algunos han especulado con que parte de la fortuna se encuentra fuera de España. Un buen síntoma de ello sería el suceso ocurrido el 7 de abril de 1978, cuando no se habían cumplido aún tres años de la muerte del dictador y ni siquiera se había aprobado la Constitución. Carmen Franco Polo, la hija del general, fue detenida en el aeropuerto de Barajas cuando intentaba llevar a Suiza 38 medallas y condecoraciones de su padre. Finalmente tuvo que pagar una cantidad nada desdeñable que da cuenta del valor del patrimonio que no aflora en las empresas de la familia. El tribunal le impuso una multa de 6,8 millones de pesetas por el intento de evasión de objetos de valor histórico, aunque la sentencia fue anulada en 1980. Al ser detenida, Carmen Franco realizó un comentario que se hizo famoso: dijo que iba a fundir las joyas para hacerse un reloj de cuco.

Rentabilidad y dividendos.

La sociedad Valdefuentes era la joya de la corona de la herencia. Era la dueña de la inmensa finca junto a Arroyomolinos, limítrofe con los terrenos donde se ha construido el parque comercial Xanadú, con la mayor pista de esquí cubierta de Europa incluida. Parte de la finca fue recalificada y, como siempre que se cambia la calificación del suelo, disparó el valor de los activos de la empresa. En 2002 eran de 1,6 millones de euros pero, una vez hecha la recalificación, los activos han llegado a estar valorados en 20 millones de euros. Los Franco dieron entrada en la empresa a Fidel San Román, un constructor que se ha visto implicado en varios escándalos urbanísticos, entre ellos la operación Malaya. Con la construcción en sus terrenos, la empresa pasó de los 167.000 euros de pérdidas en 2002 a conseguir la tremenda cifra de 23,9 millones de euros de beneficio en 2007.

Aquel año, la mayoría del dinero que ingresaba iba directamente a la casilla de los beneficios. La rentabilidad de la empresa era impresionante: un 685% conseguido solo con 3,5 millones de euros de fondos propios. Todo el beneficio de ese año, los 23,9 millones de euros, aunque también casi todo el de otros anteriores, se destinó a dividendos. La familia Franco y Fidel San Román se repartieron a medias la empresa. Valdefuentes cambió el nombre a FR Promociones del Suroeste. Así los Franco conseguían dar entrada al socio que iba a construir en sus terrenos y, por lo tanto, los dividendos se repartieron a medias. Finalmente, FR Promociones del Suroeste se ha escindido en una nueva empresa llamada Arroyo de la Moraleja, que cuenta aproximadamente con la mitad del patrimonio, 8,4 millones de euros, que tenía la propietaria de la finca de Valdefuentes de la que se desgajó. Así, si se suman los 8,4 millones de euros de los activos que los Franco sacan hacia la nueva empresa desde Valdefuentes y los dividendos que les correspondieron (unos 14 millones de euros), la familia pudo ganar con estos terrenos 23,1 millones de euros. Una cifra muy por encima de la valoración de la finca antes de su recalificación, ya que en 2002 era de 1,6 millones de euros, con lo que consiguieron un rendimiento 15 veces mayor del valor que tenía en ese año. También merece compararlo con los 2,5 millones de pesetas que le costó al dictador Francisco Franco en la década de los cincuenta del siglo pasado. Y eso a pesar de años de abandono de la misma, en la que incluso se rodaron películas eróticas o escenas de La escopeta nacional de Berlanga.

Como se ha visto, la más importante inversión conocida realizada por el dictador Francisco Franco, la pista clave para conocer el origen de la fortuna secreta del dictador, y la propiedad más importante que dejó en herencia a su familia, ha sido exprimida al máximo tras su recalificación después de pasar lustros casi abandonada. La hija de Franco, Carmen, y su nieto, Francis Franco Martínez-Bordiú, que se cambió el orden de los apellido para llevar el del dictador en primer lugar, presidieron la empresa. Hoy el nieto de Franco es aún director general de la empresa.

Los Franco consiguieron el gran negocio inmobiliario con la finca de Valdefuentes justo antes del pinchazo de la burbuja inmobiliaria. Y en plena crisis, en 2009, es cuando escinden la empresa  dueña de la finca FR Promociones del Suroeste, en una nueva sociedad, Arroyo de la Moraleja, manejada por la familia. Los dividendos más importantes ya habían sido cobrados en 2007, justo un año antes del comienzo de la recesión. Pero en el resto de las empresas no les ha ido nada mal. A pesar de que su negocio es el inmobiliario, buena parte es de alquileres, a menudo de garajes, que no ha sufrido tanto como el de la construcción de viviendas. Las pérdidas de las empresas que las han cosechado han sido lo suficientemente razonables como para que su patrimonio no sufra graves quebrantos. Las que han perdido patrimonio se compensan con las que han ganado.

Garajes y finanzas.

Además de las inversiones inmobiliarias, los Franco realizan también a través de ellas inversiones financieras, como los casi 6 millones de euros, por ejemplo, que tiene Fiolasa y que ha puesto en manos de Banif, JP Morgan o BNP, o, los 18,4 millones que Sargo Consulting, de Carmen Franco, la hija del general, tiene  en empresas del grupo y tres fondos de inversión: DWS Dinerplus, Grundbesitz Invest y DWS Topiary Select. Por cierto, que Carmen Franco se adjudicó un sueldo de 17.000 euros al mes de Sargo Consulting en 2008. Los alquileres de garajes son algo más estables económicamente que el resto del negocio inmobiliario. Aparcamiento Atocha 70 ha vuelto a tener beneficios en 2010. Pero una de las que van como un tiro es Comerzia, donde Francis Franco, el nieto del dictador, ha concentrado sus inversiones financieras y su patrimonio, que alcanza en esta empresa los 21,7 millones de euros.

Entre los nietos también destaca María de la O Martínez-Bordiú Franco. El patrimonio de su empresa CM 16 ha crecido a pesar de la crisis, al pasar de 15,5 millones a 22,5 millones de euros, aunque le reporte pérdidas. En la sociedad Domarma, donde es consejera, tiene activos por otros 5,7 millones de euros. De hecho, esta última no tiene miedo a realizar inversiones inmobiliarias en plena crisis del sector. En 2010, por ejemplo, se gastó 1,5 millones de euros en una parte de un edificio en Madrid.

En definitiva, las pérdidas de las empresas de los Franco se compensan con los beneficios que tienen otras, que a veces no son pocos. Fiolasa ganó 306.000 euros en 2010, último ejercicio del que se conocen las cuentas, frente a los 65.000 euros de 2009. Además, las pérdidas, cuando las hay, son pequeñas en comparación con su patrimonio, por lo que pueden hacerles frente sin agobios.

Hay que recordar que este no es todo su patrimonio. Es lo que aparece en sus empresas. Las inversiones que hayan realizado a título personal los miembros de la familia no se conocen, aunque sí existen noticias de los inmuebles que, por ejemplo, ha vendido Carmen Martínez-Bordiú a lo largo de los años. Pero la fortuna que les dejó Franco era impresionante.

Otra manera de hacerse una idea de lo que suponían esos 34 millones de pesetas es que con 2,5 millones de pesetas Franco se compró los terrenos de Valdefuentes. Eso quiere decir que, si hubiera invertido los 34 millones de pesetas en tierras, podría haber comprado 136 millones de metros cuadrados, tanto como la superficie del municipio de Valencia, o tanto como la cantidad de suelo que se va a quedar el llamado banco malo de todas las entidades financieras en apuros por los conocidos como activos tóxicos, según calculan sus responsables. Esa fortuna secreta es la que ha enriquecido a su familia.

Origen del patrimonio familiar.

Para intentar explicar el patrimonio que tiene la familia automáticamente se responde que se trata de los frutos de la herencia que recibió de Franco. Y al pensar en la herencia hay que preguntarse de dónde consiguió el dictador una fortuna como esa, cuando la propaganda del régimen se encargaba de transmitir que el general era una persona que no quiso nunca ganar dinero en el ejercicio del poder.

Los hechos que aparecen en sus papeles privados parecen desmentirlo. En agosto de 1940, nada más terminar la guerra, el secretario militar y particular de Franco resume las “cantidades que existen procedentes de donativos y otros conceptos a disposición de su excelencia el jefe del Estado y generalísimo” a fecha de 31 de agosto de 1940. Se trata de 34 millones de pesetas procedentes de suscripciones y donativos realizados durante la Guerra Civil. A diferencia de lo que ocurrió con el resto de las suscripciones y donativos recaudados en la Guerra Civil por el bando nacional, estos no fueron a parar a la junta liquidadora y, por lo tanto, al Tesoro público. Según el libro de Sánchez Asiaín sobre la financiación de la guerra (ver siguiente reportaje), la regulación legal del destino de estas suscripciones establecía que las sucursales del Banco de España eran las encargadas de centralizar los depósitos de sus zonas, que luego remitían a la central del Banco de España en Burgos. Un decreto de 1941 canceló la suscripción nacional previa constitución de una junta liquidadora.

Esta revista también publicó que, por ejemplo, el general Queipo de Llano dio cuenta, y liquidó con las autoridades del régimen, los fondos que quedaban de estas suscripciones o donativos al finalizar la guerra y cuya administración se encontraba bajo su autoridad. En el caso de Queipo, las cantidades que liquidó ascendieron a 26 millones de pesetas, con lo que el dinero que se quedó Franco fue mucho más.

Los donativos que manejó Franco directamente estaban destinados, entre otros, a los huérfanos de la guerra, al llamado Fondo de España, donativos para soldados indígenas y hasta para la reconstrucción del Alcázar de Toledo. También tenía otras cuentas en diferentes bancos “a disposición de su excelencia el jefe del Estado”, tal como aparece en el resumen encontrado entre sus papeles. La más importante de estas cuentas se encontraba en el Banco de España en Madrid, y ascendía a 18 millones de pesetas. Además, tenía cuentas en sucursales del Banco de España en Burgos y en otras entidades financieras privadas como el Banco Hispano Americano, el Banco Español de Crédito, el Banco de Bilbao, el Banco Mercantil en Madrid e incluso en el Banco Espirito Santo en Lisboa. Este banco y Portugal tuvieron un papel clave en la financiación de la sublevación militar. A pesar de los donativos que realizó Franco, la suma total no decreció significativamente con los años, tal y como muestran documentos hasta ahora desconocidos del archivo privado de Franco que se encuentran en Salamanca.

En otro resumen realizado al finalizar 1950, estas cuentas ya solo alcanzan los 21 millones de pesetas. Los documentos de su archivo que ha encontrado esta revista sirven también para comprobar que Franco gastó en la finca de Valdefuentes 10,4 millones de pesetas, de los que 2,5 millones se dedicaron a la compra de la misma y el resto a su maquinaria, construcciones, ganado y utillaje, según el estadillo más antiguo de los pagos efectuados en la finca y que está fechado el 4 de octubre de 1951. Este dato es importante, ya que se trata de la fecha exacta en que se constituyó la empresa Valdefuentes, la joya de la corona de la familia, según atestigua aun hoy el Registro Mercantil. Valdefuentes, como se ha dicho, cambió recientemente de nombre por el de FR Promociones del Suroeste.

Pagar la finca de Valdefuentes.

Así, Franco estuvo pagando antes de finalizar 1950 la finca. A la vez, los fondos que tenía en sus cuentas ocultas hasta esa fecha se reducen en 13 millones de pesetas. El estado de los gastos de la finca del 4 de octubre de 1941 destapa unos gastos de 10,4 millones. Si se restan de los 34 millones que tenía Franco a su disposición en 1940 estos 10,4 millones que se gastó en Valdefuentes, los 23 millones de pesetas restantes se encontrarían bastante cerca de la cifra de 21 millones de saldo a finales de 1950 de las cuentas que provenían de los donativos y suscripciones de la Guerra Civil.

Hay que considerar que los resúmenes de sus cuentas sacan a la luz que Franco dedicó también en aquellos años algunas cantidades a donativos y otros gastos personales, que explican que el saldo fuera finalmente de 21 millones en 1951. Es decir, la compra de Valdefuentes coincide con un recorte en el saldo de las cuentas de la guerra similar a lo invertido en la finca, lo que explicaría este descenso del dinero de las cuentas que manejaba. Hacia 1950 Franco realiza también otras inversiones financieras en acciones y deuda, con los fondos que provenían de la guerra, y ha trasladado 3,5 millones de pesetas en efectivo a la caja de seguridad de su residencia en El Pardo, con lo que se ve de nuevo que el dictador usó los donativos y suscripciones de la guerra para su enriquecimiento personal. El último resumen, con fecha de 31 de marzo de 1959, presenta un saldo de 22,7 millones de pesetas. Incluye solo dinero y acciones, no el valor de la finca de Valdefuentes.

Hay que tener en cuenta, además, que la familia se benefició de otros ingresos, como los que obtenía de la explotación de las fincas de Franco. A Franco algunos altos capitostes del régimen le apodaban por eso El Ranchero. Los mismos archivos que hoy pueden consultarse en Salamanca con el mismo desorden con que se encontraban sobre la mesa de trabajo de Francisco Franco en el palacio de El Pardo dan cuenta, por ejemplo, que en 1973 Franco se quedó con 100.000 pesetas de las 135.000 de beneficios que daba la finca de La Piniella, como también ocurría con el Pazo de Meirás, que no era un mero lugar de recreo.

Solo ha habido una iniciativa relativamente reciente de IU que pedía que se auditara la fortuna de la familia Franco. No tuvo éxito.

http://www.tiempodehoy.com/espana/la-familia-franco-inmune-a-la-crisis


Suspendido el homenaje a Franco en un edificio público el 2 de diciembre

noviembre 24, 2012
  • La empresa encargada del catering cancela el acto “ante la alarma causada”
  • La Fundación Franco asegura que lo mantiene y que prohibirlo “sería un delito”

 Madrid 22 NOV 2012

 

Cartel de la convocatoria del acto de homenaje a Franco el próximo 2 de diciembre. / FUNDACIÓN FRANCISCO FRANCO

Bajo el lema 120 años después, Francisco Franco, ¡presente!, la Fundación Francisco Franco había convocado un “acto de afirmación” el próximo 2 de diciembre en el Palacio de Congresos de Madrid, un edificio público, perteneciente al Instituto de Turismo de España (Turespaña), adscrito a Ministerio de Industria, Turismo y Comercio. El coordinador federal de Izquierda Unida, Cayo Lara, registró en el Congreso una iniciativa parlamentaria en la que pedía al Gobierno del PP que explicara si tenía previsto ·prohibir dicho acto que atenta contra la ley de memoria histórica y la memoria democrática de España” y  que aclarase si le parecía que tal homenaje “ensalza la dictadura franquista”.

La noticia se publicó en la edición digital de varios medios de comunicación, incluido este, y a última hora de la tarde, el grupo Husa, que preside el expresidente del Barça, Joan Gaspart y que iba a encargarse del catering del acto, emitió un comunicado en el que asegura que ha decidido suspender el evento en el Palacio de Congresos de Madrid “dada la alarma causada, renunciando a sus derechos de negocio”. “La reserva de dicho evento”, añaden, “se realizó a través de la red comercial del Grupo con un particular y ya se ha notificado la decisión pertinente al cliente, sin más consecuencias”. El ministro de Industria, Jose Manuel Soria, afirmó después que el lugar donde iba a celebrarse el acto, la cafetería del Palacio de Congresos, no lo gestiona Turespaña, sino el grupo Husa, informa Efe.

“Prohibirlo sería delito”

La Fundación Francisco Franco, no se dio por aludida, y respondió con otro comunicado también a última hora de la tarde manteniendo la cita: “El pasado mes de octubre se contrató con la empresa explotadora del Palacio de Congresos de Madrid la celebración de dicho evento el día 2 de diciembre, confirmándose dicha reserva por parte de la citada empresa. En contra de lo afirmado por el comunista Cayo Lara, no existe motivo legal alguno por el cual pudiera prohibirse la celebración de dicho almuerzo, y ni siquiera la Ley de Memoria Histórica contiene precepto alguno que pudiera amparar la prohibición de un acto de dichas características en un lugar público. Es más, la eventual prohibición de dicho acto constituiría un delito de discriminación por motivos ideológicos, por lo que entendemos que el acto se debe celebrar con normalidad, tal y como se realizó en el mes de julio de este año en el mismo lugar, una cena en conmemoración del 18 de julio”. En su web, la fundación mantenía la convocatoria, con fecha, lugar, hora y precio del cubierto: 30 euros por cabeza.

En esa misma web, Blas Piñar López firma un artículo orientativo sobre el espíritu de la convocatoria en el que asegura: “Franco está, a la vez, ausente y presente. Ausente porque concluyó su vida en el tiempo, y presente, aunque no le vemos ni oímos, porque, sin embargo, la verdadera memoria histórica, que es colectiva, nos lo hace cercano. (…) Entiendo que la memoria histórica auténtica (ante la dramática situación que vivimos y que como, además de la crisis económica, está descristianizando a nuestro pueblo, cambiando su mentalidad y sus conciencias y poniendo en juego la unidad de España) nos permite comparar la España que Franco configuró como una monarquía sin corona, con la España de la Transición, que es una corona sin contenido monárquico, como remate de un Estado antinacional”. Piñar lamenta la retirada del nombre del dictador de calles y lo que llama “el proceso liquidador de la obra de Franco”.

La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica acaba de pedir al presidente Mariano Rajoy, que las víctimas del franquismo “dejen de pagar con sus impuestos la tumba del dictador”. “En países como Portugal o Italia las tumbas de sus dictadores son responsabilidad familiar y no son tratadas como un bien público”, denunciaron en un comunicado. “En España, la tumba de Franco, dentro del Valle de los Caídos, forma parte del patrimonio del Estado y se mantiene con fondos públicos a los que contribuyen los familiares de los 113.000 desaparecidos como consecuencia de la represión”.

http://politica.elpais.com/politica/2012/11/22/actualidad/1353590253_597911.html


El Rey y Rajoy condecoran a los muertos de “Annual”; a los de Franco, ni pío…

septiembre 23, 2012

Enric Sopena. El Plural, 21-09-2012 – 22 septiembre 2012

¿Por qué se celebrará tamaño festín el 1 de octubre?. Nuevo traspiés del Rey

Nuevo traspiés del Rey. La Comisión del Regimiento de Caballería Acorazado Alcántara 10 fue recibida hace dos días por el monarca en el Palacio Real, con motivo de la concesión de la Laureada de San Fernando, una decisión aprobada por el Consejo de Ministros el día 1 de junio del año en curso.

Hace noventa años, ese Regimiento protagonizó el terrible “desastre de Annual”, una batalla colonial que provocó la muerte de 550 militares españoles en el verano de 1921, cuando intentaban replegarse ante los implacables ataques de los defensores tribales, militares o no, de Marruecos.

El abuelo de Margallo… y el bisabuelo
Entre los muertos que ahora serán condecorados estaba el abuelo paterno del actual ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García Margallo. El bisabuelo también murió en la primera guerra del Rif, entre 1893 a 1894. Aquella guerra fue conocida en los cuarteles como la Guerra de Margallo.

El amigo íntimo de Rajoy
Y ha sido Margallo -amigo íntimo desde hace muchos años de Mariano Rajoy- el que ha promovido, junto al ministro de Defensa, Pedro Morenés y Álvarez de Eulate, aristócrata y empresario del negocio de las armas, tan solemne numerito. Este acto castrense se realizará con gran pompa, por todo lo alto, sin apenas precedentes. Desde la Transición al 2012 no ha habido una sola condecoración de este género. Sólo la hubo en 1943, recién acabada la guerra civil y con el dictador Francisco Franco en El Pardo.

¿El 1 de octubre?
Insistimos. Nuevo error grave de Don Juan Carlos I. ¿Por qué se celebrará tamaño festín el 1 de octubre de 2012? El 1 de octubre de 1936 fue investido Jefe del Estado el general Franco, un militar de alta graduación, un golpista sanguinario que liquidó a sangre y fuego a la II República. Pero nunca las miles y miles de víctimas del franquismo han sido condecoradas o, al menos, oficialmente respetadas. A las víctimas de Franco, ni pío.

La expulsión de Garzón
Todavía, respecto a muchas de las víctimas, no se sabe donde reposan sus huesos. El juez Baltasar Garzón fue expulsado de su carrera judicial, entre otros argumentos insólitos, por intentar la investigación de las víctimas republicanas, asesinadas por bandas falangistas o por militares truhanes. La guerra civil no la ganó, sin embargo, Franco. El dictador venció gracias al apoyo de Adolf Hitler y de Benito Mussolini.

Los soldaditos pobres
En las guerras coloniales, tratando de invadir Marruecos, murieron muchos militares, de sargentos para arriba, ciertamente. Mientras tanto, la mayoría de los soldaditos españoles eran obligados a ir a esas guerras. Los soldaditos pobres, naturalmente. Los hijos de los ricos se salvaban del peligro porque la mayoría de las familias acomodadas -tan patriotas siempre- pagaban al Gobierno.

El prólogo de la dictadura del general Primo de Rivera
El desastre de Annual, 1921, fue el prólogo de la dictadura de Primo de Rivera. De allí salieron no pocos de los generales llamados africanos. Subían en el escalafón con gran rapidez, como es el caso de Franco y de otros de sus conmilitones. El abuelo de Margallo murió en Melilla.

El informe Picasso
El abuelo del actual Rey, Alfonso XIII, estuvo en el punto de mira de un informe denominado Picasso [por el general del mismo nombre], en el que salían presuntos delitos del monarca y del conde Romanones en cuanto a negocios de armas y otros negocios prósperos, aunque sospechosos, en aquella época. El Parlamento no pudo pronunciarse acerca del dossier mencionado, porque la dictadura del general Primo de Rivera cerró el Congreso de los Diputados. He aquí otra metedura de pata de Don Juan Carlos I.

Un Gobierno de amiguetes
En fin, el Gobierno Rajoy está demostrando una vez más su escaso arraigo a la democracia. Es un Gobierno, por lo demás, de amiguetes, como se demuestra con el papel de Margallo en este episodio. Alabar hazañas bélicas en una guerra colonial es lamentable. El Gobierno de Marruecos se siente lógicamente humillado por semejante recordatorio.

El primo de Mohamed VI
¿Se acuerda el Rey de que él acostumbraba a jactarse, durante algunos conflictos bilaterales, de ser el primo de Mohamed VI y hasta de conseguir apaciguar a las dos partes? Pues ahora no lo parece. Dice Margallo que eran héroes. Los héroes, Sr. Margallo, no son quienes hacen la guerra, sino los que la impiden.

Enric Sopena es director de ELPLURAL.COM

http://www.elplural.com/2012/09/21/el-rey-y-rajoy-condecoran-a-los-muertos-de-annual-a-los-de-franco-ni-pio/


Franco nunca existió

septiembre 16, 2012

Aníbal Malvar. Público, – 12 septiembre 2012

Resulta que los que se oponen a desenterrar a los muertos de las cunetas, van y nos entierran también a Franco. Se les ha olvidado Franco”

 

Uno, a su edad, no es ya muy de posters en Uno, a su edad, no es ya muy de posters en la habitación. Pero, tras estos meses de jolgorios y libertades desenfrenados, se me había ocurrido poner una foto de Francisco Franco sobre la cabecera de mi cama. Una efervescencia hormonal.

Por eso me alegró sobremanera que la Casa Real inaugurara página web, pensando que iba a encontrar ahí la imagen ideal de Franco en toda su dignidad, a muchos megapixeles, para ampliarla y colocarla en el lugar que se merece. Pues hete aquí que no. Que sus realezas se han olvidado de poner a Franco entre las miles de fotos de su nueva página web. Y eso que fue Franco quien regaló a Juan Carlos la corona. Para que luego digan que es prescindible la ley de memoria histórica, cuando nunca nos acordamos de nada. Qué cabeza.

Resulta que los que se oponen a desenterrar a los muertos de las cunetas, van y nos entierran también a Franco. Se les ha olvidado Franco. Se les ha despistado. Y eso, para una institución tan democrática como la monarquía, es más que un desliz.

Como uno siempre ha sido bastante ignorante, pincha el enlace de la dicha página titulado La Monarquía en la Historia de España. Y resulta que Franco se les vuelve a pasar en la historia de España. Que no aparece. Que no se le nombra. Que se les olvida. Que Franco quizá sea un delirio mío, que a veces bebo. Así se resume la historia oficial

“El periodo de la Restauración iniciado en 1875 con Alfonso XII acabó en 1931 con la proclamación de la II República y el final del reinado de Alfonso XIII. Fueron años de gran crecimiento económico fundado en la industrialización de España, favorecido por la neutralidad durante la primera guerra mundial. En 1947, ocho años después del final de la Guerra Civil Española y en pleno régimen dictatorial, se estableció por Ley que España era un Estado constituido en Reino.

El acceso de Su Majestad el Rey Don Juan Carlos I a la Jefatura del Estado en 1975 favoreció e impulsó la Transición a un régimen democrático de libertades plenas y a un Estado social y de Derecho consagrado en la Constitución de 1978. Los decenios transcurridos desde entonces se consideran los de mayor progreso económico y social de toda la Historia contemporánea de España”.

En conclusión, que a nuestros reyes y príncipes se les ha olvidado Franco tanto en foto como en texto, y uno ya no sabe qué colgar en el cabecero de su cama.

También pudiera ser que nuestros reyes y príncipes tengan razón. Que Franco solo fuera una ilusión inventada por los rojos para justificar a sus muertos de sífilis o de otras enfermedades de putero. No me extrañaría. El español es enormemente fantasioso. Y, a los que hemos nacido un poco tarde, nunca nos pareció que ese sargentillo aflautado pudiera subyugar durante 40 años a un país tan glorioso. Era todo una patraña

La ausencia de Franco, en la página web de nuestra siempre transparente y honesta Casa Real, nos devuelve a la verdadera historia. Somos un país propenso a ser gobernado por fantasmas. Por apariciones fugaces. Por inaprensibles vientos fricativos que nunca dicen nada. Por zapatos que no dejan huella.

Nos inventamos un poder. Porque jamás, como pueblo, quisimos tener el poder. Y nos desgobernamos al ritmo que nos marcan nuestras supercherías. Como Franco, que nunca existió. Que ni siquiera aparece en la página web de nuestro jefe de Estado. Que es una entelequia ideada por Diógenes para justificar que nunca hayamos hecho nada por nuestra propia libertad y por nuestra higiene íntima.

Me voy a la cama con la pesadumbre de no poder colgar en mi cabecero la imagen de un hombre que nunca existió. Con todo el disgusto que le va a suponer este descubrimiento al caro Mayor Oreja, que mientras no existía este hombre, vivía tiempos de placidez. Me voy también con la sospecha de que nuestro adorado rey se quita años, lo que me conturba. Pues, desde Alfonso XIII hasta aquí, han pasado más años de los que Juan Carlos dice tener. O quizá yo empiezo a estar muy mal de la memoria.

http://blogs.publico.es/rosa-espinas/2012/09/12/franco-nunca-existio/


Once historiadores diseccionan la figura del dictador Francisco Franco: “El militar golpista organizó la Guerra Civil para tumbar a la República y usó el poder para ensañarse con sus adversarios”

julio 29, 2012

Crueldad bajo palio

Once historiadores diseccionan la figura del dictador Franco

Ilustración / Agustín Scianmmarella

Franco organizó la Guerra Civil para derribar la República. Una vez logrado su objetivo usó el poder para ensañarse con sus adversarios. Un grupo de historiadores analizan los gestos y la personalidad de un dictador cuya crueldad alcanzó, entre otros, la protección del palio.

Franco. La crueldad

Por ÁNGEL VIÑAS

Hay aspectos en Franco que no dejan de sorprenderme. Su capacidad de actuar jugando con todas sus cartas contra su pecho. Su cautela llevada al límite. Su sabio aprovechamiento de la coyuntura, en su provecho. La falta de pudor con que pocos días más tarde se autopresentó ante Hitler como el cabecilla de la sublevación. O la forma en que engañó como chinos a los agentes del SIM italianos. Su total desprecio por la vida humana. Una anécdota, que me contó hace años un testigo, uno de los emisarios que envió a Hitler, se me ha quedado grabada. Un oficial se presentó a Franco para ver si podía conseguir que se perdonara a dos chavalas que habían usado mosquetones contra los sublevados. La respuesta de Franco fue glacial: ya conoce usted las órdenes. Ejecútelas. El oficial salió temblando. No todos eran killers. Pero las chicas no se salvaron.

Carecía de fibra moral. No había sido un genio en la política, en la milicia, en la economía o en la formación técnica. Su capacidad para la traición. La sublevación la reacondicionó de tal manera que los deseos de los monárquicos que confiaban en él se quedaron en agua de borrajas. La inversión en terror que promovió, incluso por medios que chocan en comparación con la Italia mussoliniana y el Tercer Reich, fue el legado sangriento que ha dejado en la historia de España.

Ángel Viñas es historiador, autor de La conspiración del general Franco.

EL llorón

Por PAUL PRESTON

Aunque implacablemente cruel con sus enemigos y fríamente distante con sus subordinados, era de lágrima fácil. Las limitaciones emocionales de su infancia se reflejaban en la madurez en un profundo sentido de privación y la consiguiente autocompasión: lloró el día de su primera comunión; lloraba al hablar de Alfonso XIII; lloraba cuando hablaba de la ayuda recibida de Portugal, Italia y Alemania durante la guerra. En las pruebas de su encuentro con Hitler se veía que sus ojos empapados le brillaban de emoción. Se le llenaron los ojos de lágrimas al recordar la vergüenza de Pétain cuando tuvo que pedir el armisticio, olvidando cómo él mismo había intentado explotar la debilidad francesa para ocupar parte del imperio francés en el norte de África. Franco estaba embargado de emoción durante la visita de Eisenhower y lloró en el banquete que se dio en el palacio de Oriente visiblemente conmovido por estar en términos de familiaridad con el presidente de EE UU. Se emocionó el día que recibió un doctorado honorífico de la Pontificia de Salamanca. Tal emoción contrastaba con la frialdad con que contemplaba masivas sentencias de muerte. Y la llorosa gratitud por la ayuda portuguesa durante la guerra no le impidió acariciar la idea de una anexión de Portugal para una España más grande.

El tono de resentimiento y de lástima de sí mismo fue una de las fuerzas motivadoras que le condujeron a la grandeza. Numerosas anécdotas de su vida evocan al chiquillo oprimido que debió de ser: un día en Alcañiz durante la guerra, al ver a sus oficiales tomando un aperitivo, salió de su cuartel y dijo en voz quejica a uno de sus generales: “¿Es que yo no puedo tomar una copa?”. Sólido comilón, se quejó un día ante su guiso de carne favorito, “como soy el jefe del Estado, me ponen el ragú con mucha carne, y resulta que a mí también me gustan mucho las patatas”. Se sentía a gusto sintiéndose privado. La autocompasión se veía en muchos de sus discursos, pero quizás el ejemplo más llamativo fue el 7 de marzo de 1946 en el Museo del Ejército. Hablando de la hostilidad internacional, aseguró: “Nosotros somos a los que menos puede sorprender, pues jamás se nos habló de otra cosa que de sacrificios e incomodidades, de austeridad y largas vigilias, de servicios y de centinelas. Pero en este servicio, a vosotros os corresponde alguna vez el descanso, y a mí no; yo soy el centinela que nunca es relevado, el que recibe los telegramas ingratos y dicta las soluciones; el que vigila mientras los demás duermen”.

Paul Preston, catedrático en la London School of Economics, es autor de El gran manipulador. La mentira cotidiana de Franco.

El saludo blando

Por JOAN MARIA THOMAS

Las imágenes saludando vistiendo uniforme del Ejército con los añadidos de cuello azul y boina roja fueron muy corrientes a lo largo de su régimen. Tal multicoloridad representaba los tres sectores que nutrieron el bando rebelde en la Guerra Civil: militares, falangistas y carlistas. Al primero pertenecía el llamado Caudillo y de los demás se incautó el 19 de abril de 1937, vía promulgación de un Decreto de Unificación que creó el partido único Falange Española Tradicionalista y de las JONS. Un partido fascista en el que los camisas viejas aceptaron participar creyendo que Franco y su consejero Serrano Súñer construirían un auténtico Estado fascista. Pero no lo hicieron, sino un régimen representativo de los rebeldes y sus apoyos civiles, bajo la jefatura indiscutible y (casi) eterna del dictador. La progresiva castración del sueño falangista no fue demasiado cruenta, y cuando se vio lo que en realidad se pretendía, tan solo unos pocos falangistas dimitieron (como Ridruejo en 1942). La triunfante Falange de Franco quedaría para siempre. Ni más ni menos que hasta abril de 1977, cuando se disolvió por decreto, tras cambiar de nombre y llamarse Movimiento. Sus militantes disfrutarían durante años de empleos, sinecuras, pisos e influencias, aún soñando unos pocos de ellos en una “revolución pendiente” que nunca llegó. En realidad se convirtieron en el apoyo civil más incondicional de Franco, ya que a él y solo a él todo se lo debían. El poco enérgico saludo del Caudillo ejemplifica su versión del fascismo. Blando. Nada terso, como gustaban de decir nuestros fascistas.

Joan Maria Thomas es profesor titular de Historia Contemporánea de la Universitat Rovira i Virgili. Autor de Los fascismos españoles.

Franco, la voz y el carisma

Por JULIÁN CASANOVA

Los déspotas modernos dedicaron mucha atención a la construcción de su imagen pública, al cuidado del estilo y de la pose en los discursos y apariciones públicas. Si hubiese que concretar en un caso histórico el “tipo ideal” de “autoridad carismática” que teorizó Max Weber, ese sería Hitler. El liderazgo de Franco tuvo, por el contrario, poco de carismático y para ejercerlo no necesitó de la dramatización. Ni de la voz. Era atiplada y sonaba casi infantil, poco agradable. Nunca empleaba una entonación variada y sus discursos eran monótonos y aburridos. ¿Para qué quería una dicción clara, armónica o limpia, una voz que transmitiera credibilidad y seguridad? Franco no conquistó el poder dirigiendo un partido de masas, ni nunca tuvo que convencer a los votantes. Llegó al mando supremo a través de las armas y después ya se encargó la Iglesia de moldear su imagen de “gran católico cruzado”. Era el elegido por la divina providencia para guiar a los españoles por el buen camino. Pese a su voz atiplada y poco enérgica.

Julián Casanova, catedrático de Historia Contemporánea en la Universidad de Zaragoza, es autor de República y Guerra Civil.

La sonrisa de Franco

Por ISMAEL SAZ

En 1937, Franco era casi todo. Pero le faltaba algo para ser como los grandes caudillos fascistas Hitler y Mussolini, genuinos caudillos populares, dotados de todos los elementos que, se supone, configuran el carisma. Ni por sus orígenes sociales, ni por su trayectoria política, ni por su capacidad de comunicación, ni por su figura corporal, ni por su voz atiplada Franco parecía dar la talla del auténtico caudillo fascista. Lo constató pronto el primer embajador de la Italia fascista en España, Roberto Cantalupo. Ante unas masas entregadas al grito de “¡Franco, Franco, Franco!”, el caudillo “fue incapaz de decir algo a la gente que le aplaudía y esperaba una arenga… se había vuelto frío, vidrioso y femenino”. Todo un problema en la Europa fascista y carismática.

Muchos franquistas pusieron manos a la obra y encontraron la solución, la sonrisa. Como dijo Giménez Caballero, Franco no tenía “la mirada y la forma de emproar la mandíbula” de Mussolini, o el “aire entre marcial y popular, entre doctoral y solemne” de Hitler, pero tenía la sonrisa, y esta le confería una “ternura paternal y maternal a la vez”. “Capitán de la sonrisa blanca”; de la sonrisa gentil y natural, aroma de optimismo y rúbrica de victoria; sonrisa resplandeciente que transmitía “fe y amor”, escribió Manuel Machado; sonrisa “como una rosa en flor” ofrecida por un hada maravillosa a un recién nacido Franco, compuso Pemán.

Convertido por mor de su sonrisa en pacificador y reconciliador de los españoles, amado por ellos, de los que podía ser padre y madre a la vez, la imagen del Franco sonriente parecía haber dado con la clave de aquel quantum de carisma que le faltaba. La estrategia tuvo éxito. Sin embargo, era una sonrisa extraña. Tras ella había un cerebro “calculador, frío y metódico” que sabía esperar y decidir en el momento oportuno, se dijo en la prensa de la época. Buena percepción sin duda, como lo sería aquella otra de Samuel Ros cuando hablaba del “acento más firme de la sonrisa que una veces dibujan sus labios y otras veces ocultan sus labios”. Grandes virtudes para los franquistas que esto escribían, pero fundados motivos de inquietud para los que no lo eran.

Ismael Saz es catedrático de Historia Contemporánea de la Universitat de València. Autor de Fascismo y franquismo.

El cuerpo de Franco

Por ENRIQUE MORADIELLOS

El cuerpo de Franco sufrió unos cambios considerables a lo largo de su vida adulta. En el caso de Franco, esa transformación de su fisonomía externa dejó patente tres grandes momentos: 1. El joven oficial de pequeña estatura (1,64 metros), acusada delgadez, rostro aniñado y barbilampiño y voz fina y atiplada. 2. El maduro general victorioso y omnipotente de los años cuarenta, con porte más soberbio y altanero, apreciable tendencia a la gordura y marcado sobrepeso. 3. El anciano dictador de los primeros años setenta, enfermo y tembloroso, con notoria rigidez corporal y facial y un hilo de voz apenas audible y bisbiseante. La primera imagen corporal descrita corresponde a su etapa de joven oficial “africanista” de Infantería de ligeros aires románticos que se curte con valor en las artes marciales en una cruenta guerra colonial en el Protectorado de Marruecos. La segunda imagen, antológica del primer franquismo, es la propia de un temible “Caudillo de la Victoria” que ha vencido en una guerra civil fratricida y levanta sobre su triunfo un régimen de dictadura caudillista con plenos poderes y sin fecha de caducidad. La tercera imagen evidencia la decrepitud física de un anciano débil y vulnerable que oficiaba como severo y anacrónico patriarca de una España irreconocible para su generación y cada vez más compleja y conflictiva.

Enrique Moradiellos, historiador, es autor de La España de Franco. Política y sociedad.

La niña de sus ojos

Por VICENTE SÁNCHEZ-BIOSCA

La mirada de Franco carecía de la electricidad de Hitler, del exceso de Mussolini, de la opacidad de Stalin. Su adustez quizá encarnara la severidad castrense, su desprecio por la seducción. Cuentan que los soldados a los que mandaba la temían por implacable, pero esta no quedó, que yo sepa, impresa jamás. La que circuló se fue haciendo más y más impenetrable. Hay una foto de Franco que perfora mis noches. Un grupo de jerarcas del régimen sale de una gala: los ministros Iturmendi y Barroso flanquean al matrimonio. La esposa luce su collar de perlas y recoge púdicamente su vestido largo. El Caudillo, ya orondo, luce sus laureles en su traje de gala. Carmen Polo sonríe con compostura; el resto vacila entre una alegría moderada y la tediosa etiqueta. En cambio, los ojos de Franco se tuercen respeto al eje de la fotografía y su mirada de reojo taladra a alguien situado apenas un paso fuera del encuadre. El gesto no estaba previsto y escapó probablemente a quien la difundió. Pero creo percibir en ella, agazapada, la mirada fulminante evocada por aquellos legionarios de antaño y presiento que si fuera capaz de entender esta mirada, habría penetrado el sentido de toda una época.

Vicente Sánchez-Biosca es catedrático de Comunicación Audiovisual de la Universidad de Valencia. Autor de Imágenes en migración: iconos de la Guerra Civil.

La representación

Por ZIRA BOX

El dictador emergió simbólicamente de la guerra alzado a la tribuna de los vencedores. Franco presidía triunfal el desfile de la Victoria. Era el 19 de mayo de 1939 y la imagen, aquella que le mostraba como el invicto Caudillo ganador de la guerra, se iba a convertir en una omnipresente reproducción a lo largo de los años posteriores. Casi nada fue dejado a la improvisación. En el caso de los cuadros, el cuerpo de Franco se idealizó y adelgazó, y en el de las fotografías, se iluminó y retocó. Su rostro casi siempre lució serio y severo, sereno y grave, a tono con los tiempos que acontecían. Se le esculpió a caballo, emulando a los guerreros clásicos; se le mostró de pie, con pose aristocrática. Y se le sentó, como si de un monarca se tratara. Su represtación fue cambiando al ritmo de la propia dictadura. Así, su exhibición comenzó con el Caudillo militar para que después, y de forma progresiva, fuera apareciendo el hombre político, el estadista que también reconstruía la paz. El paso de los años hizo que primase su parte humana: el gobernante aficionado al campo, la caza o la pesca, junto al hombre familiar, el padre que se convertiría en un abuelo gustoso de rodearse de sus nietos. Al final, el otrora triunfal Caudillo y general se trocó en anciano: una descontextualizada reproducción de un hombrecillo delgado y avejentado dentro de un país que, por aquel entonces, ansiaba ya por abrir las ventanas a la libertad y la modernidad.

Zira Box es profesora de Historia del Pensamiento Político de la UNED, autora de España, año cero.

Bajo palio

Por GIULIANA DI FEBO

Durante su dictadura Franco fue el centro de ceremonias y ritos destinados a subrayar su condición de enviado de la Providencia. El modelo ritual fue inaugurado en diciembre de 1937 con motivo de la jura en Burgos del I Consejo Nacional de Falange. La ceremonia se desarrolló en el monasterio de Santa María de las Huelgas. Fue un rito de fundación del Nuevo Estado nacionalcatólico y de celebración de Franco como “Caudillo supremo”. Las fuerzas del Ejército desplegadas en vistosa parada, la Falange llegada de los frentes de combate, el paso de las tropas marroquíes y la escolta mora. Franco entraba en la iglesia para oír misa mientras el órgano tocaba el Te Deum laudamus. Ya en la sala Capitular, sentado en un trono con dosel de damasco rojo, después de haber jurado sobre los Evangelios ante el cardenal Gomá su fidelidad a España y a Falange, asistió al desfile y a la jura de los consejeros. La ceremonia ilustraba la sacralidad del pacto entre Franco y una jerarquía eclesiástica garante de la reciprocidad del vínculo entre las instituciones del régimen. Era la primera etapa de un proceso que culminó en la ceremonia de la ofrenda de la espada de la Victoria en la iglesia de Santa Bárbara de Madrid en 1939. El “generalísimo” se dirigía hacia la iglesia saludado por blancas palmas que añadían a la escena un toque bíblico. Se acercaba al altar caminando bajo palio, una modalidad litúrgica reservada a los reyes, a los obispos y al Santísimo Sacramento. Después de una solemne ceremonia evocadora de ritos medievales, depositaba su espada gloriosa. La Ofrenda concluyó con la bendición de Gomá y un abrazo entre los dos. Salvas de artillería y repiques de campana festejaron la aparición en la plaza de un “generalísimo” que “no pudo contener el llanto”, pero ya consagrado “Caudillo por la gracia de Dios”.

Giuliana Di Febo, catedrática de Historia Contemporánea de la Universidad de Roma. Autora de Ritos de guerra y de victoria en la España franquista.

Atado y bien atado

Por SANTOS JULIÁ

Fue en el cerro de Garabitas en mayo de 1962. Para responder a las embestidas contra la patria la Hermandad de Alféreces Provisionales convocó una gran concentración en este sagrado lugar de su memoria histórica. La guerra no terminó en la victoria, dijo Franco, y quienes torpemente especulaban con sus años debían saber que se sentía joven y que detrás de él “todo quedará bien atado y garantizado por la voluntad de los españoles y por la guardia fiel e insuperable de nuestros ejércitos”. Nuestra obra, terminó diciendo, es el mandato de nuestros muertos.

Pero no sería hasta el 22 de julio de 1969, ante las Cortes, convocadas para aprobar la ley que declaraba al príncipe Juan Carlos de Borbón heredero a título de rey, cuando encontró la fórmula definitiva. De nuevo, la memoria de la guerra y el recuerdo de los muertos. Lo que hacemos hoy, añadió, no es una restauración, es una instauración. Y cuando “mi Capitanía llegue a faltaros la decisión que hoy vamos a tomar contribuirá a que todo quede atado y bien atado para el futuro”. Habían pasado 30 años del fin de la guerra y así quedaba instaurada la Monarquía del Movimiento Nacional. Dueño del tiempo y de la memoria, Franco se sintió aquel día como Dios, alfa y omega de la historia.

Santos Juliá, catedrático de Historia Social y del Pensamiento Político de la UNED, es autor de La violencia política en la España del siglo XX.

Franco como obsesión

Por JOSÉ ÁLVAREZ JUNCO

Vivimos, en los últimos lustros de la dictadura, cosas extraordinarias, nunca vistas. Carreteras atascadas (término nuevo), hasta donde alcanzaba la vista. Un atardecer, en una de aquellas situaciones inéditas, me asaltó la sospecha de que Franco se hubiera muerto. Podía ser un síntoma de que el edificio se colapsaba. Y el colapso tenía que comenzar por la desaparición de la piedra angular, que era él, el padre incoloro y silencioso, pequeñito, de voz atiplada, casi inaudible, pero a la vez omnipresente, conocedor de todo y causa de todo. Cuando muera, repetíamos, porque algún día tendrá que morir. Pero era hablar por hablar porque, en el fondo, nadie se lo creía. Nuestras vidas eran inimaginables sin aquella referencia a la que odiar y temer, a la que culpar de todo. En nuestras primeras discusiones políticas, le habíamos disculpado: había enchufes y chabolas, sí, pero solo porque él no se enteraba, porque estaba rodeado de gentes que le ocultaban la realidad para aprovecharse. Pasamos más tarde a maldecirle, a culparle de todo. De lo que no podíamos hacernos a la idea es de que un día, de verdad, viviríamos sin aquella losa encima.

José Álvarez Junco, catedrático de Historia de la Universidad Complutense, es autor de Mater dolorosa.