Junta andaluza destaca el “espíritu de concordia” en la exhumación de restos de maquis en Sierro (Almería)…

diciembre 11, 2010

SEVILLA, 10 Dic. (EUROPA PRESS) –

El consejero de Gobernación y Justicia, Luis Pizarro, ha agradecido, ante el Pleno del Parlamento, al Ayuntamiento de Sierro (Alemría), a las familias de los dos guerrilleros antifascistas cuyos restos están siendo exhumados y a la Asociación para la recuperación de la  Memoria Histórica Rocamar la “implicación” y el “espíritu de concordia” que está guiando todo el proceso de excavación y exhumación de los restos sepultados en una fosa de la guerra civil en el cementerio de la localidad.

Una colaboración, según ha señalado el consejero, que es ejemplo de otras actuaciones previstas en el suelo andaluz y cuyo único objetivo es el de arrojar luz sobre” nuestra verdadera historia, devolviendo la dignidad a quienes fueron víctimas de los mismos que quisieron silenciarla”.

La exhumación se llevará a cabo por el mismo equipo de arqueólogos que ya realizó las catas de localización de la fosa. Una vez descubiertos los restos, se procederá a efectuar la identificación de los mismos mediante las pruebas de ADN efectuadas  a los familiares de estas dos víctimas del franquismo.

Una vez concluida la identificación, en caso de que los restos exhumados coincidan con la muestra de los familiares les serán entregados para que dispongan libremente de ellos; en caso de que no haya coincidencia, los restos volverán a ser inhumados en el cementerio de Sierro.

Todo este proceso exhumatorio está siendo coordinado por la Consejería de Gobernación y Justicia, a través del Comisariado para la Recuperación de la Memoria Histórica, siguiendo un protocolo legal, estricto y riguroso, siempre a petición de las familias y de las asociaciones que las representan, según Pizarro.

Europapress vía google noticias

 


El impacto del franquismo en el Alto Palancia…

diciembre 5, 2010

El final de la guerra civil dio paso a una represión cruel contra quienes en 1936 se habían decidido por la defensa de la Constitución y la Segunda República. El periodista e historiador Ramón Marín analiza en La represión franquista en el Alto Palancia el impacto de esa violencia de Estado sobre los que perdieron la guerra y las claves de la represión: las fosas, los campos de concentración, los consejos de guerra, los fusilamientos, las cárceles, el exilio, la represión económica y el exterminio del maquis.

La obra se presentará al público el 10 de diciembre, a las 19.00, en el casino de la localidad de Segorbe.


 

El Caudillo y Dictador Francisco Franco Bahamonde, artífice de llevar a cabo el Golpe de Estado contra la II República, dirigir el bando Nacional durante la Guerra Civil y máximo responsable de la represión de su régimen (Fotografía de archivo)


“Sin comunismo no hay futuro”…

noviembre 21, 2010

El PCG homenajea a militantes con más de 40 años en la organización…

SARA VILA – Santiago – 21/11/2010

Concha Nogueira y Marta Mosquera, abuela y nieta comunistas, en su casa de Nigrán.- LALO R. VILLAR

Miguel Hernández, Pablo Neruda, Lorca, Buñuel o Pablo Picasso. Todos ellos tienen algo en común con los homenajeados hace unos días por el Partido Comunista de Galicia (PCG): se han mantenido fieles a unos ideales sin perder ni un ápice de las ilusiones juveniles. Cerca de un centenar de veteranos militantes comunistas recibieron una medalla conmemorativa por sus más de 42 años en el PCG. Entre ellos, antiguos guerrilleros, exiliados, torturados o encarcelados por la dictadura franquista. Más de medio siglo después, en un panorama político difícil, “la lucha continúa”, tal y como recuerda Concha Nogueira, afiliada desde los años cincuenta.

La rama juvenil del partido tiene hoy solo 40 afiliados en Galicia

“El capitalismo es ‘planeticida’ por definición”, subraya uno de los históricos

La Xuventude Comunista Galega (XCG) apenas cuenta hoy con 40 afiliados. “Ya son muchos y heroicos”, sentencia Xesús Alonso Montero, otro de los históricos, presidente del Foro pola Memoria Republicana de Galicia. Alonso Montero tiene claras las causas de este desinterés por la política entre los más jóvenes: no es cómodo. Afiliarse a un partido es trabajoso y no aporta ningún beneficio material, y menos si se trata del PCG. “La aspiración de la mayoría de los jóvenes de hoy es ir de botellón, comprarse ropa, que papá me enchufe en algún sitio…”, explica.

Carlos Álvarez es uno de los valientes de los que habla Alonso. El comunismo no se lleva en la sangre, no es una tradición ni tampoco una moda. Para algunos es la consecuencia de vivir en un lugar y una época de la historia. Para el secretario de Organización de los jóvenes de la XCG ha sido un descubrimiento. “Empecé a tener inquietudes, buscas información y te das cuenta de que eres marxista. Hay muchos comunistas que no saben que lo son, nuestro reto es hacer que lo descubran”, explica.

Marta Mosquera, responsable de Muller y Estudantado de la XCG, sí lleva el comunismo en los genes. Tras ella, tres generaciones con mucho que aportar a la memoria y al mundo de la literatura. Sus bisabuelos fueron dos de los que prefirieron suicidarse de forma colectiva en lugar de entregarse a los falangistas y así evitar las torturas a las que se verían sometidos. Sucedió en el año 1937 cuando intentaban huir de Galicia a bordo de la embarcación Eva. Además de ellos, militantes del Partido Comunista, en el asalto también se suicidaron otros siete republicanos que huían de la España franquista.

La abuela de Marta Mosquera, Concha Nogueira, fue huérfana de aquella tragedia y es ahora una de las homenajeadas. Nogueira explica orgullosa que se afilió al Partido Comunista en los cincuenta, cuando emigró a Caracas. Fue allí donde pudo dar la mano a los hermanos Castro y al Che cuando desfilaban en el palacio de Miraflores tras el éxito de la revolución en Cuba. Su nieta le ha tomado el relevo y promete dedicar su vida a la causa por la que luchó su familia. Marta Mosquera estudia Ciencias Políticas y cree que el futuro pasa por el comunismo, sobre todo con la situación económica actual.

La omnipresente crisis puede dar alas al comunismo, pero Xesús Alonso lamenta que esta ideología “nunca estuvo tan sola; cuando sale la bandera comunista como estandarte de China es vergonzoso”. Para muchos, la izquierda es la gran perdedora de la historia. Alonso apunta que la caída del muro de Berlín no fue la derrota del comunismo, sino el fin de una concepción del marxismo con la que no está de acuerdo. Además, recuerda que si no hay futuro para esta idea no lo habrá para el mundo. “El capitalismo es por definición planeticida”, por eso Alonso proclama hoy más que nunca lo dicho por una camarada: socialismo o barbarie. Manolo Peña Rey, afiliado al comunismo desde hace más de 40 años, cree que el problema reside en el poco acceso a los medios y una ley electoral que favorece a los partidos mayoritarios. Concha Nogueira lo tiene claro: “Nosotros nos moriremos pero las ideas se quedan: que todos tengamos trabajo, que nadie se muera de hambre… son ideales por los que lucharán otros, como mi nieta”. Y se despide sin olvidarse del ritual de toda una vida: “Salud y república”.

El País.com (Galicia)


Un entierro digno para tres maquis 63 años después…

noviembre 21, 2010

Los familias reciben los restos de ocho republicanos asesinados en Benagéber (Valencia)

BELÉN TOLEDO BENAGÉBER (VALENCIA) 21/11/2010

José Martínez ante los restos de su padre. JUAN NAVARRO

José Martínez ante los restos de su padre. JUAN NAVARRO

Salvador Garrido murió asesinado por la Guardia Civil en 1947. Pero su nieto Miguel, que ahora tiene 39 años, creció convencido de que su abuelo paterno había muerto “de repente”.

El miedo tapó las bocas de su padre y de sus tías, que no se atrevieron a contarle el drama familiar hasta bien entrada la democracia. Y sólo ayer, 63 años después del crimen, pudo el nieto cargar con los restos de su abuelo para enterrarlos dignamente.

Junto a Miguel, una treintena de familiares de represaliados del franquismo recibieron los restos de sus deudos, que durante seis décadas permanecieron enterrados en una fosa común del cementerio de Benagéber. Las víctimas exhumadas son tres guerrilleros que peleaban contra el franquismo en las montañas del interior de la provincia de Valencia, un vaquero que les había dado de comer y cuatro trabajadores de las obras de un pantano cercano que les suministraron pólvora y alimentos. Murieron víctimas de la balas de la Guardia Civil, que los enterró sin ataúd, lápida ni funeral. Sus viudas e hijos sufrieron represalias durante años.

¡Viva la República!

En la ceremonia de entrega de los restos hubo pena por los familiares muertos, rabia por la falta de reconocimiento a su lucha por la democracia y alivio por poder al fin enterrarlos dignamente. José Martínez, de 72 años, hijo de uno de los trabajadores asesinados y testigo de algunos de los crímenes cuando era un niño, lloró ayer por su padre todas las lágrimas que se tragó durante la dictadura. En homenaje, gritó un “¡viva la República!” ante la tumba abierta.

Dos asociaciones, La Gavilla Verde y el Grupo para la Recuperación de la Memoria Histórica de Valencia, les han puesto en contacto y les han ayudado a encontrar el sitio exacto del enterramiento. Primero acudieron a la Justicia para que investigara el crimen. Ante su silencio, recurrieron al alcalde de Benagéber, Rafael Darijo, que autorizó la exhumación. Una subvención del Ministerio de la Presidencia aportó la financiación necesaria.

Público.es


El PP rechaza que una calle lleve el nombre del guerrillero Cristino García e impone que se denomine Defensores de la Libertad…

noviembre 18, 2010
Jueves, 18 de Noviembre de 2010 08:04

Callejero en desacuerdo…

 

La nueva calle Maestra Josefina Pereda.

Luanco, Illán GARCÍA

El guerrillero gozoniego contra los nazis en Francia y defensor de la República española, Cristino García Granda, no tendrá ninguna calle del concejo. Así lo expresó ayer el equipo de gobierno (PP), que propuso cambiar la petición de PSOE, IU-BA y AIGO, por Defensores de la Libertad. A juicio de los populares, su propuesta «genérica engloba a todas las personas que lucharon por la libertad», según afirmó el alcalde, Salvador Fernández. «Analizado el caso, decidimos que políticamente esa denominación podría causar alegrías o molestar, por eso proponemos que la calle ubicada detrás del cuartel de la Guardia Civil, junto a las viviendas de Sogepsa pase a llamarse “Defensores de la Libertad”», recalcó el regidor.

No sólo los tres grupos de la oposición defienden que Cristino García dé nombre a una calle del concejo, sino que asociaciones por la recuperación de la memoria histórica, como Famyr, o profesores de la Universidad de Oviedo como Francisco Erice también han apoyado esta petición.

Tras la propuesta leída por la concejala de Urbanismo, María del Rosario García, en la que se dio nombre a otras calles -entre ellas la dedicada a una maestra fallecida y ex concejala de UCD y PP, Josefina Pereda y otra que lleva por nombre Tres de Abril en recuerdo de los treinta años de parlamentarismo español- se abrió un turno de intervenciones.

Carmen Gutiérrez, portavoz de AIGO, señaló que como gozoniega le duele que «no se tenga en cuenta a Cristino García para dar nombre a una calle como ya tiene en París, en varios pueblos franceses. Cristino fue un defensor de la libertad», remarcó Gutiérrez para dar paso a Pilar Suárez, su homóloga de IU-BA.

Suárez leyó una biografía de Cristino García, redactada por Erice, en la que detalló los honores que tuvo el guerrillero nacido en el Ferrero en 1913. Entre otras distinciones, García cuenta con el mayor galardón militar francés, la Cruz de Guerra que se le concedió por ser uno de los ganadores de la Batalla de La Madeleine contra el ejército nazi alemán. En esa localidad francesa, también hay una placa que recuerda la figura del gozoniego que reza: «Cristino García, chef de maquis, jefe de guerrilleros».

Tras la lectura, Pilar Suárez se preguntó si la causa de que no hubiera consenso estaba en que «Cristino militó en el Partido Comunista». El portavoz del PSOE, Luis Morán cogió el testigo y planteó la posibilidad de nombrar otra calle bajo la denominación de Defensores de la Libertad «visto el interés del PP».

Tras la intervención de Morán hubo un pequeño rifirrafe entre gobierno y oposición, previo a la votación. Las posturas estaban claras. Al final, Defensores de la Libertad se impuso a Cristino García.

 

http://www.lne.es/aviles/2010/11/18/callejero-desacuerdo/995836.html

Enlace de la Federación Asturiana- “Recuperando la Memoria “:

http://www.memoriayrepublica.org/index.php?option=com_content&view=article&id=555:callejero-en-desacuerdo&catid=3:noticiasprincipales&Itemid=2

 


Recuperados los restos de siete fusilados durante la Guerra Civil…

octubre 9, 2010

Los trabajos comenzaron hace un año en la fosa del antiguo cementerio de la localidad malagueña de Alfernatejo y se espera que pueda haber más restos en la zona.

Detalle del cementerio donde han aparecido los restos de los siete cuerpos recuperados tras los trabajos de exhumación. /EP

Un equipo de arqueólogos, en coordinación con la Asociación Contra el Silencio y Olvido y por la Recuperación de la Memoria Histórica en Málaga y con el Ayuntamiento del municipio malagueño de Alfernatejo, ha recuperado los restos de siete personas fusiladas durante la Guerra Civil, que fueron arrojadas en tres fosas comunes situadas en el antiguo cementerio de la localidad.

Los trabajos comenzaron a ejecutarse en octubre de 2009con los primeros sondeos de la zona, aprovechando el traslado de los restos a un nuevo camposanto y ha concluido en julio de este año.

Sin embargo, aún queda por exhumar otra fosa en la que pueden encontrarse otros dos fusilados, de la que aún se desconoce el lugar exacto de su ubicación.

Restos de ambos lados

Los fosas pertenecen a tres periodos diferentes y a fusilados de las dos  fuerzas en combate. En este sentido, el presidente de la Diputación, Salvador Pendón, ha destacado “la singularidad” de esta investigación por tratarse de “la primera vez que se recogen restos humanos de los dos bandos de la Guerra Civil”.

Se buscaban a dos carabineros y un campesinos pero puede haber muchos mas cuerpos

En un primer momento, la investigación tenía como objeto la búsqueda de tres cuerpos pertenecientes a dos carabineros y a un campesino de la localidad, que fueron asesinados por el régimen franquista en febrero de 1937 y cuya fosa fue encontrada en la última fase de la intervención.

Sin embargo, la aportación de los vecinos de la zona y el desarrollo de investigaciones complementarias durante el transcurso de la intervención desvelaron la existencia de un mayor número de víctimas situadas en el mismo municipio malagueño.

De esta forma, el equipo de arqueólogos, bajo la dirección de Andrés Fernández, encontró en una misma fosa los cuerpos de dos hermanos de Alfarnatejo que, según los vecinos, “fueron acusados de pertenecer a izquierdas”. Una vez concluida la guerra, se les aplicó la ley de fuga por dedicarse a la “extorsión y el pillaje” y, finalmente, fueron tiroteados en diciembre de 1949.

Seguidamente, fueron encontraron los restos de otros dos cuerpos pertenecientes a dos hermanos de Loja (Granada) que, según los testimonios orales, “fueron fusilados por fuerzas milicianos al considerarlas personas no adeptas a la revolución”, en 1936.

Arcas ha aludido al relevo generacional que se ha producido en los trabajos de recuperación de memoria

Labor pública y privada

Por su parte, el catedrático de Historia de la Universidad de Málaga, Fernando Arcas, quien ha asistido al acto de presentación de proyecto, ha aplaudido el trabajo de las administraciones, que “poco a poco están cumpliendo una tarea que se ha dilatado mucho tiempo por el mismo proceso en el que se produjo la transición desde la dictadura hasta la democracia en España”, así como a las organizaciones sociales que trabajan de manera voluntaria.

En este sentido, se ha referido a la Comisaría de la Memoria Histórica de la Junta de Andalucía, a las diferentesasociaciones de la Memoria Histórica, a las universidadesandaluzas y a la Diputación Provincial de Málaga, que ha subvencionados la totalidad de los trabajos del proyecto de Recuperación de Memoria Histórica, valorados en 30.000 eurosaproximadamente.

De esta forma, ha manifestado que “este esfuerzo conjunto está restableciendo una tarea que debiéramos haber podido hacer mucho antes y que, en muchos casos, ha tenido que ser impulsada por nuevas generaciones que no han estado conforme con cómo habíamos decidido cerrar el debate sobre nuestro pasado en esa época de la transición”.

Público.es

 

 

 

 


Primera fosa de maquis en Andalucía…

octubre 2, 2010

La Junta ultima la exhumación de dos guerrilleros de las sierras de Almería.

ISABEL PEDROTE – Sevilla – 02/10/2010

Indalecio Francisco Fuentes Agüero, el Estraperlista, y Rafael Jiménez Ortega, Emilio el de Bayarque, eran dos guerrilleros antifranquistas que se escondían en la inhóspita Sierra de los Filabres de Almería. En la mañana del 18 de mayo de 1947 un vecino de la localidad de Sierro alertó a la Guardia Civil de que los había visto. Tan solo horas más tarde, a las doce del mediodía, cayeron abatidos a tiros en el Barranco de los Ceferinos. Familiares de Indalecio, a través de la Asociación Rocamar, solicitaron a la Comisaría de la Memoria Histórica la recuperación de los restos. Una primera intervención arqueológica ha localizado los cadáveres y este mismo mes la Consejería de Gobernación firmará un convenio con el Ayuntamiento de Sierro y la asociación para exhumarlos.

Se trata de la primera de fosa de maquis que se abre en Andalucía. Aunque los historiadores sostienen que lo más importante de esta actuación es que los descendientes puedan recuperar los cuerpos y darles una sepultura digna, también apuntan que es un paso para ir eliminando tabúes y sacar a la luz la represión a la que fueron sometidos los resistentes al franquismo que huyeron y vivieron en las sierras andaluzas.

El investigador Eusebio Rodríguez Padilla, doctor en Historia Contemporánea, a quien la Asociación Romacar encargó un análisis previo a la cata arqueológica, relata que Indalecio Fuentes y Rafael Jiménez fueron dos guerrilleros que no llegaron a pertenecer a una cuadrilla organizada, si bien tuvieron relación y participaron en actos esporádicos junto a Juan Nieto, Cuco, cuya partida fue muy activa en las sierras de Alhamilla y de Gádor, y se unió posteriormente al Ejército Guerrillero de Andalucía.

Indalecio y Rafael fueron tiroteados cuando dormían, tras una delación.

Según Rodríguez Padilla, la guerrilla en Andalucía se divide en dos espacios temporales: de 1936 a 1945 (en Almería desde 1939, ya que hasta este año no entraron en la provincia los sublevados), y de 1945 a 1952. En la primera etapa los integrantes del maquis son huidos que se echan al monte para escapar de la muerte, la cárcel y la represión. En la segunda, en la que interviene el PCE, se forma un Estado mayor, con unidades militarizadas. Cobraban sueldo (el mismo que un labriego) y el dinero obtenido en secuestros y robos iba a parar a las arcas del PCE, que lo usaba también en el sostenimiento de la resistencia urbana.

Indalecio Fuentes y Rafael Jiménez pertenecen a la primera, pese a que fueron asesinados en 1947. El profesor de Historia Contemporánea Óscar Rodríguez Barreira, que elaboró el informe preliminar de la excavación arqueológica (bajo la dirección de Luis Castro Fernández), cuenta que Indalecio nació en Uleila del Campo en 1909 (Almería) en el seno de una familia humilde. A los 19 años emigra a Francia para trabajar en una mina de carbón. Allí conoce a Amalia Sánchez, de Cúllar Baza (Granada), se casa y tienen tres hijos. En 1936 regresan a Cúllar, e Indalecio, militante de Juventudes Socialista Unificadas, se alista y combate en el frente tres años. Al regreso, ya en Uleila, las delaciones y el hostigamiento al que es sometido le hacen dedicarse al estraperlo, en un principio, y luego huye a la sierra. La desgracia se cierne sobre su familia, que ha de soportar continuos interrogatorios y palizas durante seis años.

La vida de Rafael Jiménez es una incógnita. Solo se sabe que murió tiroteado junto a Indalecio Fuentes, según el atestado de la Guardia Civil, cuando ambos estaban durmiendo, “tendidos”. La opinión de los historiadores es que no hubo intención de apresarlos vivos. Fueron enterrados en el Cementerio Nuevo de Sierro. En el sondeo arqueológico se ha hallado un cráneo con varios agujeros, posiblemente de golpes antes de la muerte, y huesos de un segundo cuerpo. La fosa se ha vuelto a tapar en espera de la exhumación definitiva y el análisis de ADN.

Antonia Fuentes, nieta de Indalecio, junto a su hija Antonia Sorroche, lleva removiendo despachos casi desde el advenimiento de la democracia para enterrar los restos de su abuelo en Uleila. “Es el sueño de toda la vida de mi padre, que es ya de edad avanzada y ha sufrido muchísimo”, dice Antonia, quien recuerda cómo tuvo que guardar para sí durante décadas que era el hijo del guerrillero.

El País.com / edición Andalucía

Acto reivindicativo en Madrid, familiares desaparecidos de miembros de La Memoria Viv@- fotgrafía archivo de La Memoria Viv@


Una gesta heroica y fallida para invadir la Val d’Aran…

septiembre 18, 2010

Narcís Falguera, que liderí la 11ª Brigada durante la batalla, ahora vive en Prada de Conflet (Francia).CLICKART

Almudena Grandes escribe su última novela basándose en la historia de personas que lucharon por sus ideales.

ROGER TUGAS Barcelona

Los guerrilleros españoles que habían contribuido a ahuyentar a las tropas filonazis del sur de Francia planificaron la ocupación de la Val d’Aran el verano de 1944. Su objetivo era implantar ahí un Gobierno provisional de la República que contase con el apoyo armado aliado y motivase la insurrección interior. La operación fracasó, pero dejó para la historia un episodio de hombres y mujeres valientes y fieles a unos ideales que ha servido de inspiración a Almudena Grandes para escribir su última novela, Inés y la alegría.

Jesús Monzón ideó el ataque, pese a no integrar el comité central del PCE

Narcís Falguera, que en Catalunya había militado en las juventudes del PSUC y que actualmente es presidente de la Amical de Antiguos Guerrilleros Españoles en Francia, participó desde el exilio en la operación. No fue ni mucho menos una tentativa improvisada, según recuerda, ya que “se crearon unidades exclusivamente españolas contra las tropas alemanas en Francia con vistas a reconquistar España” al terminar con la misión.

El catedrático de Historia Contemporánea de la UAB José Luis Martín coincide en este punto y explica que la operación, liderada por el PCE del interior y en el exilio francés, supuso un “planteamiento insurreccional contra la ocupación alemana y el fascismo local” parecido a los que estaban impulsando entonces los partidos comunistas francés, italiano, yugoslavo o griego.

El líder e ideólogo del ataque, a iniciativa propia, fue Jesús Monzón, el principal dirigente del PCE, que no se había exiliado a América o a la URSS, pero que no formaba parte del comité central del partido. El momento propicio fue en octubre de 1944, cuatro meses más tarde que el desembarco en Normandía, que forzó el inicio de la retirada nazi.

4.000 hombres contra Franco

Monzón reunió un pequeño ejército de 4.000 maquis, con un escaso armamento. El dirigente comunista “no era un iluso”, según Martín, y proyectó una “operación de entrada de gente armada por distintos puntos del Pirineo”, aunque “la Val d’Aran era el más importante de ellos”.

El plan fracasó porque no hubo ni alzamiento interno ni apoyo aliado

La 11ª Brigada tenía como jefe de Estado Mayor a Falguera, cuyo batallón contaba con 360 personas. “Nos habían dicho que la población española esperaba una gesta para sublevarse”, asegura, igual que consideraba “lógico” que los ejércitos aliados les apoyaran militarmente, en línea con sus actuaciones ante Hitler y Mussolini.

El 19 de octubre entraron finalmente a la Val d’Aran, un punto estratégico, puesto que era de más fácil acceso desde Francia y así dificultaban la llegada de tropas nacionales. Al principio, el avance fue rápido y fácil. Falguera recuerda que “el primer día cayeron 19 pueblos” y llegaron pronto a las puertas de la capital, Viella, aunque Martín matiza que “Franco sabía que se estaba preparando algo”, sin concretar, y por ello “el efecto sorpresa se redujo”.

Entonces todo empezó a fallar. Por un lado, no se produjo el alzamiento interno esperado, a causa de “la debilidad del PCE en el interior y la desmovilización de la población”, según el historiador. “El pueblo no estaba por revolucionarse”, añade Falguera. Por otro lado, el apoyo aliado tampoco existió, a causa de las dudas que suscitaba el posible nuevo Gobierno. Martín explica que “Churchill [primer ministro británico] prefería un régimen de orden” y el nuevo Gobierno de coalición francés, liderado por el conservador Charles de Gaulle, “no veía clara la política insurreccional española”.

Contra la estrategia de Stalin

El historiador apunta otro elemento a discutir: el papel de Santiago Carrillo, delegado enviado por el comité central del PCE para recuperar el control del partido y que podría haber frenado la misión para hacer cumplir la estrategia internacional deStalin y sus pactos contraídos para no combatir por el poder en los países de la Europa Occidental.

Falguera se muestra “orgulloso de haberlo intentado”

Como consecuencia, el 24 de octubre empezó la retirada y esta heroica gesta terminó. Pero, a pesar del riesgo, el resultado y sentirse “traicionado por los aliados”, Falguera se muestra “orgulloso de haberlo intentado sin tener ningún tipo de interés personal”. Sólo se movían por creer en la “República Española y en su Constitución”.

Un republicano que luchó contra los maquis

La historia de Daniel Andreu Uson es peculiar. Después de luchar como sargento en el bando republicano durante la decisiva Batalla del Ebro, exiliarse a Francia y volver a su pueblo natal, Monistrol de Montserrat (Barcelona), al saber que no sufriría represalias, fue reclutado el 1940 para realizar la mili franquista. Durante este tiempo no reveló su anterior cargo militar y, cuando estaba a punto de terminar la instrucción sin haber tenido que entrar en batalla, fue trasladado a la Val d’Aran para defender su capital, Viella, del intento de invasión.

Andreu explica que, en un inicio, no sabía que combatía contra maquis”, ya que “a las tropas no les decían nada”. Sólo vio “algunos pelotones” con un armamento limitado que, “tras dos o tres días de tiroteos”, se retiraron. Durante una noche, evitó realizar la guardia porque pensó que si se lo llevaban, “mejor”. Andreu asegura que la batalla le vino “grande”, al tener que luchar contra antiguos compañeros, aunque años más tarde pudo conocer y conversar “de buen rollo” en Venezuela con un maquis que combatió desde el otro bando en la misma batalla.

Público.es


La Armhex pide que el Gobierno reconozca a los guerrilleros antifranquistas…

septiembre 15, 2010

MÉRIDA, 15 Sep. (EUROPA PRESS) –

La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Extremadura (Armhex) ha reivindicado el reconocimiento oficial por parte del Gobierno de España del papel de las agrupaciones de guerrilleros y puntos de apoyo, así como su equiparación a los combatientes del Ejército Republicano.

Al respecto ha insistido en la necesidad de hacer un reconocimiento del papel que desarrollaron los guerrilleros antifranquistas como la “ultima expresión” del ejército de la República, y en consecuencia como combatientes de dicho ejército.

En nota de prensa, la asociación ha constatado que los guerrilleros, pese a ser citados como “combatientes” en la Exposición de Motivos de la Ley 52/2007, conocida como de la Memoria Histórica, cuya rehabilitación además fue “unánimemente solicitada” por el Pleno del Congreso de los Diputados de 16 de mayo de 2001, han sido los “grandes olvidados”, de la citada Ley 52/2007, donde “ningún artículo se les dedica, para su rehabilitación”.

La asociación ha realizado estas peticiones tras conocer el fallecimiento de la luchadora antifranquista María Rodríguez, alias la ‘Goyerías’, quien murió la pasada semana en  L’Hospitalet de Llobregat a los 90 años de edad. ‘Goyerías’, originaria de Extremadura, fue una de las pocas mujeres que luchó con los maquis.

En este sentido, la Armhex ha pedido también que se articulen las “medidas adecuadas” para que la Proposición No de Ley aprobada por unanimidad en la Asamblea de Extremadura el 17 de febrero de 2003, sea una “realidad antes de que fallezcan todos los guerrilleros sobrevivientes extremeños.

Esta proposición pedía “rehabilitar” la memoria de los guerrilleros antifranquistas, reclamando al Gobierno la supresión de su caracterización como “bandidos o malhechores” en los expedientes policiales, así como las eventuales compensaciones económicas; además de instar a la apertura, conservación y catalogación archivista de todo el material documental relacionado con la guerrilla y su repercusión y dotar de medios y especialistas archiveros a todas las instituciones en donde se encuentren dichos documentos.

También se establecía la potenciación del conocimiento del fenómeno guerrillero en todo el sistema educativo, como han hecho otros países del entorno con fenómenos de resistencia similares, como Francia.

Asimismo ha pedido un “reconocimiento moral” y “gratitud” a las mujeres de los guerrilleros, “heroínas silenciosas y víctimas también, de la represión fascista; por su aportación impagable a la Guerrilla”.

Europa Press vía google noticias

Guerrilleros (Foto de archivo)


PP pide el entierro provisional de los restos de 19 milicianos, almacenados en una nave de El Valle (Granada)

septiembre 3, 2010

GRANADA, 02 (EUROPA PRESS)

El PP ha solicitado la convocatoria de un pleno extraordinario en el Ayuntamiento de El Valle (Granada) para que el gobierno municipal, del PSOE, acuerde el enterramiento provisional de los restos de 19 milicianos que fueron exhumados hace un año de una fosa de Melegís y que permanecen almacenados en una nave de cítricos de la localidad granadina.

En rueda de prensa, el diputado provincial del PP Antonio Granados consideró que esa sería una salida “digna” a los restos mientras que el Ayuntamiento construye el prometido mausoleo para albergarlos, algo que, a su entender, se demora demasiado en el tiempo ya que el propio Ayuntamiento ya solicitó para su construcción una subvención de 5.000 euros a la Junta de Andalucía con carácter de urgencia en el pasado mes de marzo.

Además, criticó la actitud de la presidenta de la Asociación Granadina para la Recuperación de la Memoria Histórica, Maribel Brenes, quien ha defendido que los milicianos se guardaron en la nave de cítricos tras la exhumación al no tener otra ubicación mejor. ¡Según Granados, en contra de lo que afirmó Brenes, los huesos llegan a soportar “hasta 60 grados”, por encontrarse en un edificio con el techo de chapa.

Así, Granados incidió en que la noticia, que saltó a los medios de comunicación el pasado mes de julio, ha servido para que la nave sea limpiada y retirados los enseres y colchones que se acumulaban en las instalaciones, aunque los restos permanecen en el mismo lugar. “Eso demuestra que se buscaba el circo mediático y no la memoria histórica. Lo importante es el descanso de las generaciones y no seguir haciendo heridas, así que le pedimos al alcalde — Juan Antonio Palomino– que los entierre provisionalmente o que termine el mausoleo prometido”, mantuvo el diputado.

El PP pedirá además en la sesión plenaria solicitada que se dignifiquen y exhumen los restos del antiguo cementerio de Restábal, donde están documentados enterramientos desde 1849 a 1967. Según explicó la secretaria del PP en el Valle, María del Mar Palma, el camposanto, ubicado junto a la iglesia, alberga hoy día un aparcamiento y una escombrera, lo que consideró una situación “deplorable” para los antepasados de los ciudadanos de la zona que fueron enterrados a lo largo de esos 118 años.

Por otra parte, el grupo ‘popular’ también pedirá en ese pleno el arreglo del colector de la depuradora de Salares, ya que todas las aguas fecales están cayendo al río.

Europa Press via Yahoo! España Noticias

Recinto donde se encuentran las cajas con los restos de los 19 guerrilleros


Paisaje con memoria…

septiembre 2, 2010

Un recorrido por los Intxortas, que durante casi siete meses, jugaron un importante papel en la Guerra Civil en Euskadi. Recuperada una parte del frente que contuvo el avance de las tropas nacionales entre los meses de octubre de 1936 y abril de 1937.

NEREA AZURMENDI | ELGETA.

El domingo hay otra visita guiada, pero el cupo está cubierto y hay lista de espera.

'La Belga'. Una ametralladora dio nombre a este estratégico punto. :: FOTOS JOSÉ MARI LÓPEZ

Transcurridas más de siete décadas desde que los últimos gudaris y milicianos que habían defendido los Intxortas, finalmente derrotados, abandonaron sus posiciones, es prácticamente imposible imaginar cómo fueron los siete meses en los que la estabilidad de ese frente condicionó la evolución de la Guerra Civil en Euskadi.

En los primeros días de agosto, una visita guiada organizada por Turismo Debagoiena permitió a 30 personas completar un recorrido de tres horas con la ayuda de un guía. El próximo domingo se repetirá la visita, pero no parece fácil sumarse a la misma, ya que no sólo está cubierto el cupo de participantes, sino que existe incluso lista de espera.

Un recorrido por la reconstruida trinchera.

Los Intxortas

Pese a que, probablemente para justificar el poco éxito que el general Mola tuvo en sus primeros intentos de romper el frente republicano, el NODO calificaba a los Intxortas de «crestas imponentes» y, para enmascarar una retirada, von Richthofen dejó escrito que «los Inchortas son verdaderas fortalezas», los tres montes que componen el trío no destacan por su altura.

Sí lo hacen, sin embargo, por la estratégica posición que ocupan y por el uso que hicieron de esa circunstancia los gudaris y milicianos que, en clarísima inferioridad numérica y en una inferioridad de medios materiales aún más clara, contuvieron durante siete meses el avance de las tropas nacionales, mayoritariamente integradas por tercios de requetés navarros, que contaron con la inestimable colaboración de la artillería italiana y la de la escuadrilla de bombarderos y cazas alemanes de la Legión Cóndor, asi como con la ayuda de varios regimientos de tropas marroquíes.

Para comprender la importancia que tuvo el enclave hay que tener en cuenta que a lo largo del verano de 1936 la mayoría de Gipuzkoa estaba ya en manos de las tropas franquistas, cuyo principal objetivo era, a partir de ese momento, Bilbao, donde se había constituido el Gobierno Vasco. Como lógica contrapartida, el interés principal de las fuerzas leales a la República era proteger Bilbao e impedir a las tropas nacionales que ya se habían adueñado de Gipuzkoa el paso hacia la capital de Vizcaya. En consecuencia, su prioridad fue construir una extensa línea de defensa que trataba de blindar el paso entre los dos territorios.

De esa estrategia formaba parte principal el frente de Eibar y Elgeta, al que se refiere con todo detalle Jesús Gutiérrez en su libro ‘La Guerra Civil en Eibar y Elgeta’, editado por los ayuntamientos de ambas localidades hace unos años. Ajustando todavía más el foco, el epicentro puede situarse en los Intxortas, el lugar que dio nombre a la batalla final, la zona en la que se ha recreado con gran verosimilitud una pequeña parte del las trincheras que ayudan a retroceder en el tiempo.

Una gran maqueta ubica sobre el terreno los dos frentes, el republicano y el nacional.

Siete meses

Cualquier libro de historia que preste atención al tema -así como la placa que recuerda el episodio ‘in situ’- pondrá de relieve que el frente de Eibar y Elgeta contuvo el avance de las tropas nacionales entre el 4 de octubre de 1936 y el 24 de abril de 1937. La fecha inicial coincide con el primer intento del general Mola, con base en Bergara, de romper un frente recién establecido cuyos defensores no destacaban, en aquellos incipientes momentos, ni por su organización, ni por su pericia ni, mucho menos todavía, por su poderío militar. Sorprendentemente, sin embargo, los primeros embates de Mola fueron rechazados, y los estrategas del bando nacional decidieron centrar todos los esfuerzos en tomar Madrid, no sin dejar convenientemente establecido su propio frente prácticamente al par del republicano.

Tan al par que, como relata Gutiérrez en el libro ya citado, en ocasiones no había ni 100 metros entre ambos, de modo que eran habituales las charlas entre los ocupantes de las trincheras enemigas. «En muchos casos se gritaban de trinchera a trinchera e incluso se conocían por la voz y personalmente», apunta, recogiendo testimonios tan chocantes como la siguiente conversación: «Rojos, hemos tomado Málaga», lanzaba un nacional; «Podíais tomar Valencia, a ver si nos dan tanto arroz», respondía un ‘rojo’.

Pero la situación no tuvo nada de cómico a lo largo del invierno de 1936 -un invierno especialmente duro-, en el que el frente estuvo prácticamente quieto, en «una guerra de posiciones muy estática en la que apenas hay movimientos». La artillería y los francotiradores no daban tregua, pero tampoco se registraban escaramuzas de especial gravedad. En ese relativo tiempo muerto -en el que se detecta en los Intxortas la presencia de numerosos batallones de gudaris (Otxandiano, Muñatones, Kirikiño, Martiartu…), socialistas, anarquistas…- ya se percibían malos presagios. Por esa razón, sirvió entre otras cosas para que aquellas milicias se organizaran de manera más eficaz, para que su equipamiento mejorara un poco y para que sus posiciones mejoraran bastante gracias a las modificaciones que introdujo en la configuración de las defensas el comandante de gudaris Pablo de Beldarrain, cuyo batallón, el Martiartu, quedó a cargo de los Intxortas.

El audiovisual y el centro de interpretación ayudan a situarse en el contexto histórico.

Bombardeos y derrota

Uno de los objetivos de Beldarrain a la hora de cambiar la disposición de las trincheras -parte de las cuales son las que se han rehecho en sus ubicaciones originales- era evitar los efectos de los bombardeos masivos, una táctica que las escuadrillas de aviones alemanes empezaron a ensayar a finales de marzo sobre unas posiciones que apenas tenían unas pocas piezas de artillería pesada y carecían por completo de defensas antiaéreas.

Una de esas piezas resultó emblemática y dio nombre a un lugar que supuso prácticamente el último punto de resistencia. Se trataba de ‘la belga’, una vieja ametralladora que habían traído consigo al comienzo de las hostilidades unos internacionalistas belgas que desaparecieron como habían aparecido pero dejaron la pieza, que fue vital por la ubicación que le dieron. Esa es, precisamente, la zona recuperada y visitable, la que permite empezar a intuir cómo y por qué, con medios tan escasos, milicianos y gudaris hicieron frente a un ejército mucho más numeroso y abrumadoramente mejor equipado.

Aunque los ataques de la aviación y la artillería fueron implacables a partir del 20 de abril, los intentos de la IV Brigada de Navarra por tomar los Intxortas fueron contenidos por milicianos y gudaris que se encontraban en una situación francamente complicada y que en un sólo día llegaron a tener más de 100 bajas mortales. Entre los atacantes también fueron numerosas las bajas. El ataque definitivo, en cualquier caso, llegó el día 24 de abril, pero no por donde se esperaba, sino por la retaguardia. El frente cayó, las tropas de Mola -que tuvieron 48 horas de ‘carta blanca’ con las previsibles consecuencias- entraron en Elgeta y los Intxortas se convirtieron en historia. Una historia que se puede revivir ahora en el lugar de los hechos.

Diario Vasco (noticia publicada el 24/08/2010)


El Valle de la libertad…

agosto 15, 2010

Las torres de las iglesias de Unha y Salardú (izquierda), escenario de un tiroteo entre guerrilleros y guardias civiles.- JUAN MILLÁS

En octubre de 1944, 4.000 guerrilleros invadieron el Valle de Arán para liberar a España de Franco. Fue el hecho de armas más importante tras la Guerra Civil. Fracasó y se silenció. La novela ‘Inés y la alegría’, de Almudena Grandes, lo rescata ahora del olvido.

JAVIER RODRÍGUEZ MARCOS 15/08/2010

Vicente López Tovar fue comandante de la Operación Reconquista de España (Fotografía del libro 'Hasta su total aniquilación' (editorial Almena).-

No hay un alma en el puerto de la Bonaigua. Tan solo la montaña peleándose con las nubes bajas y una cruz herrumbrosa con una leyenda que ha perdido parte de las letras: “El Señor está contigo, Luis”. Desde estos 2.000 metros se entiende a la perfección lo que el Valle de Arán tiene de paraíso, castillo y ratonera. Hasta la apertura del túnel de Viella, a unos 40 kilómetros de aquí, la Bonaigua era la única conexión con la Península de esta comarca de la vertiente norte de los Pirineos, 620 kilómetros cuadrados de la provincia de Lleida que se rigen por sus propias instituciones tanto como por un clima propio. Aquí puede llover mientras al otro lado de la cordillera el sol luce a sus anchas.

La antigua quitanieves alemana, varada en lo más alto y rodeada ahora de bosta de vaca -la Peeter la llaman, abreviando su nombre: Scheefrase Peter-, empezó a funcionar, lo recuerda una placa, en 1944. En octubre de ese año, alrededor de cuatro mil hombres armados entraron en el valle por todos los lugares posibles, pero, sobre todo, por su puerta natural, Pont de Rei, la cómoda conexión con Francia que sigue el curso del río Garona. Habían salido de España al final de la Guerra Civil y combatido durante años en la Resistencia francesa. Muchos habían entrado en París con el general Leclerc y muchos más soñaban con entrar en Madrid. El partido comunista los convocó en Foix y Toulouse -la capital simbólica del destierro español-, formaron un ejército bajo las siglas de la Unión Nacional Española y llamaron a la operación Reconquista de España.

“Era ya el momento de que la liberación cruzase los Pirineos”

La historia y la geografía parecían de su parte. Cuatro meses antes, el 6 de junio, los aliados habían desembarcado en Normandía. Era el momento de que la liberación cruzase los Pirineos. Solo había que conseguir que los hechos consumados ayudaran a vencer las reticencias de las potencias internacionales. Se trataba de que el débil Gobierno republicano en el exilio se hiciera fuerte en el interior. Los adalides de la democracia tendrían difícil ignorar a un presidente legítimo instalado en su propio país. Ese presidente sería Juan Negrín, y la capital provisional, Viella, el centro político del valle. Habría que controlar la Bonaigua y el primitivo túnel de Viella, un estrecho agujero de cinco kilómetros de largo y todavía en obras. El invierno haría el resto. La nieve cerraría al ejército franquista los pasos menores y el tiempo correría a favor de la guerrilla. Entre tanto, la población se uniría a los libertadores y los aliados no tendrían más remedio que aportar a la República la ayuda que le habían negado entre 1936 y 1939. En el escudo del Valle de Arán hay una llave, y no es por casualidad.

Todo empezó bien. Terminó todo mal. Habían pasado apenas 24 horas desde la invasión cuando el castillo comenzó a transformarse en ratonera. Después de semanas de entrada de guerrilleros por Aragón y Navarra, una columna de hombres al mando del coronel Vicente López Tovar cruzó el Garona a las seis de la mañana del 19 de octubre. Después de asegurar el paso de Pont de Rei para recibir refuerzos y suministros o retirarse si llegaba el caso, en unas horas llegaron a Bossòst. Fue el lugar elegido como cuartel general después de una refriega con los militares. Entretanto, en el este de Arán, camino de Baqueira, los disparos cruzaban de pueblo a pueblo. Desde el campanario de Unha, los guerrilleros acosaban a los guardias civiles atrincherados con una metralleta en la torre de la iglesia de San Andrés, en Salardú.

Café de Fos, último pueblo francés antes de la frontera.- JUAN MILLÁS

Cuando la ofensiva principal, en su ruta hacia Viella, alcanzó Es Bordes, encontró la resistencia del destacamento militar acuartelado en el pueblo. La iglesia conserva todavía los impactos de bala en la fachada. En la puerta de su casa, a unos metros, Antonio Déo recuerda hoy los combates entre los guerrilleros y los soldados parapetados en la torre. Él tenía 12 años y su padre era el alcalde, conocía bien a los militares: “Ahí”, dice señalando una vivienda cercana, “cayó una bomba incendiaria. Ardieron dos casas más. Hubo resistencia, pero los soldados eran 100, y los maquis, casi 5.000”. Es difícil encontrar en el Valle de Arán a alguien que quiera contar sus recuerdos de la invasión. Eso sí, los que deciden bucear en sus recuerdos terminan relatando su vida. “Aquí hubo unos 15 muertos en total”, dice Déo, que sería concejal del pueblo a partir de 1968: “Antes había 500 habitantes, ahora no deben de pasar de los 120. Vivíamos de las vacas. Y de lo que se cultivaba. Ahora los que quedan trabajan fuera. Por eso el pueblo se queda desierto hasta la noche”.

“Para muchos araneses, la invasión de 1944 sigue siendo un tabú”

Algunos de los muertos de los que habla Antonio Déo están enterrados a doscientos metros escasos de la plaza del pueblo, en un cementerio con vistas increíbles al río Joue, que aflora en una cascada de película, 10 kilómetros más arriba, después de nacer en el Aneto. En una pared del camposanto hay una lápida que señala una fosa adornada con flores de tela. Lleva la fecha del comienzo de la invasión y una leyenda: “Los antiguos guerrilleros FFI [Fuerzas Francesas de Interior] a sus camaradas muertos en combate por la libertad”. Debajo, una tira de mármol nuevo ha añadido otra frase: “Y a los no identificados”.

En el valle, las tumbas son el único recuerdo del hecho de armas más importante ocurrido en territorio español desde la Guerra Civil. El Consejo de Arán, no obstante, tiene previsto señalar con paneles este mismo año los enclaves en los que queda algo de aquellos días del otoño de 1944: un nido de ametralladoras en Pont d’Arrós, la sede de La Caixa que centró los combates en Les, un búnker construido después de la invasión para proteger la boca del túnel de Viella, abierto al tráfico en 1948 después de que un batallón de prisioneros ayudara a terminar los trabajos que habían empezado en 1924.

Una lápida en el cementerio de Es Bordes recuerda a guerrilleros muertos en la toma del pueblo.- JUAN MILLÁS

Todo deberá estar listo antes de que el invierno vuelva inaccesibles muchos de esos lugares. Lo cuenta en su despacho del Consejo, en Viella, la historiadora Elisa Ros, que recuerda que para muchos araneses la invasión de 1944 sigue siendo un tabú: “La gente se encerró en sus casas y no quiso saber nada. Estaba cansada de la Guerra Civil y lo vieron como una vuelta a empezar. Hubo dos muertos civiles en un momento de descontrol, pero en general no hubo muchos atropellos”. La consigna de respetar a la población surgió del empeño de Juan Blázquez Arroyo, que tenía 30 años entonces. Su nombre de guerra era César, y su graduación, general de división del Ejército francés. Elisa Ros muestra en un catálogo el carné que le extendió la seguridad francesa: domiciliado en Toulouse, ojos y pelo negro, 1,75 metros de altura; rasgos particulares: le falta un dedo.

El general César había nacido en Bossòst y fue elegido alcalde de su pueblo en 1936. Era militar de carrera y había estudiado Derecho y Filología. En 1937 pasó al frente, y dos años más tarde, al exilio. Después de dirigir en Toulouse el Centro de Albergue de Intelectuales españoles refugiados, con la invasión alemana se unió a la Resistencia tratando de organizar a sus compatriotas. Fue uno de los fundadores de la Unión Nacional Española y terminó pasando por dos campos de internamiento. Evadido, volvió a la lucha. Los aliados le condecoraron diez veces. El Gobierno francés, con la Legión de Honor.

Blázquez Arroyo, César, fue el jefe de información de la Operación Reconquista de España. Dice Elisa Ros que, desde el principio, el militar era consciente de que la acción era “inviable”, pero que ante la insistencia de sus superiores aconsejó la entrada por el Valle de Arán. Era el lugar que menos riesgos comportaba y más fácil hacía la posible retirada. Muy mal se tenía que dar el invierno para que no se pudiera volver a Francia por Pont de Rei, el punto más bajo de la ratonera, un paso a tan solo 600 metros de altura en un laberinto de montañas de hasta 3.000.

El Nere a su paso por Viella, capital prevista para la República.- JUAN MILLÁS

“En la gente pesó más el miedo que las promesas de libertad. Pocos se unieron”

Pese a los desvelos del antiguo alcalde, en la gente pesó más el miedo que las promesas de libertad. Pocos se unieron a los guerrilleros. Muchos trataron de ayudar a sus vecinos guardias civiles. Sentado en el poyo de la ermita de San Roque, en Bossòst, Eugenio Marqués Bersach, 15 años en 1944, recuerda que “los maquis” buscaron durante días a los dos guardias de su pueblo, Canejan. Se habían escondido en una cueva, uno de ellos estaba casado con una chica del pueblo y su cuñado les llevaba patatas para que no murieran de hambre. “Comida, los maquis no nos pedían”, recuerda; “se la traían de Francia, pero la gente tenía mucho miedo. En parte por si había represalias por la guerra. Hay quien dice que se llevaron ganado. En mi pueblo, no. ¿Que si la gente habla de los maquis? Poco, pero acordarse se acuerda”. También él se acuerda. En Girona, durante el servicio militar -“del 51 al 52, el último año del racionamiento”-, se encontró con, dice el nombre de carrerilla, el teniente Francisco Torrado Contreras: “Me contó que él era el que había sacado a los maquis del valle. No sé si sería verdad, pero cuando se enteró de que yo era de aquí me quiso dar un enchufe para las oficinas, pero yo apenas sabía las cuatro letras. Una lástima. En mi casa hablaba aranés. El catalán lo aprendí durante la mili, en Camprodón; el castellano, en la escuela. Pero iba poco”. Había empezado como pastor a los nueve años. Así, dice con orgullo, se ganó el traje de la comunión. Entrado junio y hasta el 7 de octubre, feria de Salardú, se iba solo a la montaña con 600 vacas y dos perros. En invierno echaba una mano en casa a lo que saliera, cazando martas o cortando abetos. Trabajó hasta los 70 años. Ahora tiene 81. “Francisco Torrado Contreras era el nombre”, repite entre dientes.

Pero la verdad es que el nombre era José Moscardó Ituarte, capitán general de Cataluña. Visto el fracaso de la adhesión popular, a los guerrilleros les quedaban todavía dos objetivos, y tan difíciles como el primero: tomar la Bonaigua y conquistar Viella, la futura capital del Gobierno legítimo. Moscardó se encargó de dar al traste con ambos. Él y Ricardo Marzo, el general de la División de Montaña destinado a reforzar los Pirineos ante la evolución de la guerra mundial, y también ante los rumores de actividad guerrillera. Después de un momento de sorpresa que, según el relato de su propio hermana, llegó a sacar a Franco de sus casillas, los refuerzos del Ejército franquista llegaron a la Bonaigua antes que los republicanos, los contuvieron a las puertas de Viella y se hicieron con el control de las obras del túnel. En poco tiempo se desplegaron en el valle 50.000 efectivos. Solo quedaba Pont de Rei, la puerta de salida. Todo terminó el 27 de octubre, nueve días después de haber comenzado. Santiago Carrillo, alto cargo del buró político del PCE, se reunió en Bossòst con el coronel Tovar y dio la orden de retirada. A la mañana siguiente, los guerrilleros regresaron a Francia mientras a sus espaldas se iba cerrando la frontera y, de paso, los libros de historia. El episodio se convirtió en un párrafo desleído en los apéndices de algunos estudios sobre la Guerra Civil.

Luego, el silencio.

La escritora Almudena Grandes recaló dos veces en uno de esos párrafos. Estaba en las memorias de Manuel Azcárate, miembro de la dirección comunista que preparó la invasión. La primera vez pasó de largo. La segunda se convirtió en una obsesión. Buceó en los pocos libros disponibles sobre el acontecimiento -los de Fernando Martínez Baños, Daniel Arasa, Secundino Serrano y Francisco Moreno Gómez- y en las memorias y biografías de todos los que tuvieron algo que ver en él. Décadas de desmemoria habían hecho muy difícil el trabajo de los historiadores. Ni siquiera hay un censo oficial de bajas. Muchas fuentes coinciden en fijar en 129 muertos las pérdidas del bando guerrillero. Algunos añaden 240 heridos y 200 prisioneros. En el Ejército, entre tanto, los muertos habrían sido una treintena. Pero todo son versiones.

Me he tomado la libertad de dar mi versión porque no existe una oficial”

El agujero de la historia era tan grande que por él podrían volver a pasar otros 4.000 hombres. El silencio de muchos de los protagonistas era tan clamoroso que en él cabía una novela de 700 páginas. Esa novela es Inés y la alegría (Tusquets), el primero de seis “episodios nacionales” sobre la resistencia antifranquista. En la entrega inaugural, Almudena Grandes narra la historia de amor de una muchacha de familia conservadora que termina uniéndose a los guerrilleros instalados en Arán, un valle que, explica, solo visitó con la novela terminada: “Si voy antes, corro el riesgo de que la realidad se me imponga. Usé los mapas de Google, me hice unos planos con flechas y datos -mi gran obra de ingeniería militar- y los colgué en la pared. Mi hija se reía de mí… Luego fui y todo encajaba”. La mezcla de imaginación y documentación y la ausencia de testimonios sobre episodios concretos le permitió “volver al siglo XIX, inventar batallas; la de Vilamòs, por ejemplo”.

“Me he tomado la libertad de dar mi versión porque no hay una versión oficial”, dice la novelista. Junto a la trama amorosa, Grandes resume las claves de algo que pudo ser y no fue. Con personajes reales esta vez, el resultado es casi otra novela dentro de la novela: de espionaje, clandestinidad, supervivencia, crueldad diplomática y soberbia política. El choque de trenes entre, la frase se repite durante todo el libro, la historia inmortal y el amor de los cuerpos mortales: “129, algunos más o muchos menos, los soldados de la UNE que no lograron salir vivos de Arán, murieron para que nadie lo sepa”, se lee en Inés y la alegría. “La Historia con mayúsculas de los documentos y los manuales los ha barrido con la escoba de los cadáveres incómodos”.

Fue la incomodidad de muchos lo que cerró la puerta de la memoria. A Franco, que oficialmente trató siempre a los maquis de bandoleros, no le interesaba dar muestras de debilidad. La propaganda se encargó de ocultar que durante días la bandera republicana ondeó de nuevo en territorio español y que durante años su ejército no pudo hacerse con el control absoluto de los Pirineos. Los aliados, entre tanto, se desentendieron. De Gaulle, que no quería un segundo frente en el Sur, empezaba a ver como un problema a los miles de españoles armados que habían participado en la Resistencia y a Churchill le preocupaban casi más los comunistas que los nazis, que terminarían rindiéndose al año siguiente. Para entonces, Franco ya había declarado en una entrevista a la United Press que España nunca había sido fascista y que no tenía ninguna alianza con las potencias del Eje. La invasión del Valle de Arán fue declarado asunto de política interna y todos miraron para otro lado.

La dirección del partido comunista, por su parte, quiso, mientras pudo, nadar y guardar la ropa. En 1939, Stalin firmó con Hitler su tratado de no agresión y no quería a los dirigente del PCE en una Francia que terminaría siendo ocupada. Con el buró político dividido entre América Latina y la URSS, donde estaba Dolores Ibárruri, el partido quedó al mando de Jesús Monzón en territorio francés. Lejos de resignarse a sobrevivir, Monzón reconstruyó una organización tan numerosa como cohesionada que despertó en Moscú una mezcla de admiración y recelo. Él fue el cerebro de la Operación Reconquista de España. Con la invasión lanzada por el tobogán del otoño de 1944, Pasionaria ordenó a Santiago Carrillo, que se encontraba en el norte de África preparando la entrada en Málaga de un grupo de hombres armados, que se presentara en Francia. Durante días, todo fueron cautelas. No podían evidenciar que una maniobra así se había hecho sin que ellos estuvieran al corriente, por mucho que la consideraran una quimera, ni contribuir a que Monzón se llevara las mieles del triunfo si la locura era un éxito. Nadie movió un dedo para pedir a Stalin que lo moviera. El sueño iba camino de convertirse en pesadilla cuando se dio la orden de retirada. Nunca hubo una versión oficial, pero también el vacío tiene su traducción: durante los años que siguieron a la invasión, muchos de sus participantes fueron depurados por el PCE.

El penúltimo capítulo de una operación que “pudo haber cambiado para siempre el destino de España” fue, durante 60 años, el silencio. En él, dice Almudena Grandes, “perece la memoria de unos cuantos miles de hombres que arriesgaron su vida por la libertad y la democracia de su país. Ellos aportaron el único elemento íntegramente positivo de este episodio”. En su casa de Madrid, después de mover los hilos imaginarios de una trama llena todavía de sombras, la escritora recuerda que en la historia del partido comunista hay “suficiente grandeza” como para que se reconozcan sin miedo sus “miserias”. Luego vuelve por un instante al Valle de Arán, a octubre de 1944, y dice: “La llaman quimera, y en gran parte lo fue, pero podría haber sido otra cosa. Y fue tan efímera… Pudo ser importante y se deshizo en el aire…”.

‘Inés y la alegría’, de Almudena Grandes, se publica a primeros de septiembre en la editorial Tusquets.

El País.com


El último maquis llega a Venecia…

agosto 15, 2010

El filme ‘Caracremada’, de Lluís Galter, competirá en la próxima edición del festival…

ANNA FLOTATS – Barcelona – 15/08/2010

Ramon Vila, alias Caracremada dedicó los últimos 15 años de su vida a cortar torres de alta tensión con una sierra. Formaba parte de su solitaria rutina en el bosque, igual que comer, dormir o lavarse los dientes. El sabotaje a las centrales eléctricas fue la resistencia particular de este hombre indomable, hijo de casa pobre, activista obrero, encarcelado antes y durante la República, que fue el último maquis en Cataluña. El director Lluís Galter (Figueres, 1983) narra la vida de este guerrillero antifranquista en su ópera prima, Caracremada, que acaba de ser seleccionada para competir en el apartado Orizzonti de la 67ª edición de la Muestra Internacional de Cine de Venecia.

Galter no es un apasionado de la historia, ni tampoco un profundo conocedor de los maquis, más allá de los mediáticos Marcel·lí Massana y Quico Sabaté. Este joven estudiante de Comunicación Audiovisual estaba obsesionado con grabar una película inspirada en El mito de Sísifo, de Albert Camus. Un día, un amigo le hizo cambiar de idea: contar la filosofía del absurdo era demasiado abstracto. Necesitaba un personaje. Y entonces ese amigo le regaló la única biografía que existe de Ramón Vila. “Me interesaba mucho la parte invisible de su historia, la más clandestina”, cuenta Galter. En su película no hay disparos ni persecuciones. La imagen principal es Caracremada serrando torres de alta tensión en medio del bosque. Hizo de la resistencia su oficio. “Sabotear las centrales era su protesta contra la dictadura porque creía que así provocaría el caos y la caída del Régimen, era el acto individual de un hombre para resistir hasta la muerte”, explica el director.

En sus últimos años, Ramon Vila se dedicó a sabotear líneas eléctricas

Según la biografía publicada por Josep Clara, Ramon Vila Caracremada, el darrer maqui català, el protagonista de la película de Galter nació en Peguera (Berguedà) en 1908 y conoció la represión obrera trabajando de minero. Se afilió a la CNT y al poco tiempo ya lideró un grupo armado en una revuelta libertaria en la cuenca del Alt Llobregat. Hizo la guerra en la columna de Hierro y después, en el exilio francés, luchó contra los nazis. Tras la liberación, quiso volver a Cataluña para proseguir una obstinada lucha contra el franquismo. Pasó sus últimos años de vida escondido en el bosque, saboteando tendidos eléctricos hasta que, en 1963, la Guardia Civil lo abatió a tiros en Castellnou del Bages.

Ambientada en estos bosques de la Cataluña Central, el filme de Galter nació de manera casual entre cuatro amigos de facultad que acabaron siendo 30. Se empezó a rodar “con un presupuesto irrisorio” y sin una productora detrás, pero con las cámaras en marcha, el productor Paco Poch se interesó por el proyecto. Igual que varios Ayuntamientos catalanes, la Diputación de Girona, el Consell de les Arts, Memorial Democràtic y el Museo del Exilio de La Jonquera. TV-3 ha comprado los derechos de antena de la película, que también se presentará, aunque sin competir, en el Festival de San Sebastián.

El Caracremada del siglo XXI lo interpreta Lluís Soler. “Pensamos en él desde el primer momento porque sus facciones se parecen ligeramente a las de Ramón Vila”, opina Galter. El maquillaje solo sirvió para desfigurarle sutilmente la cara. Cuentan leyendas sin mucho fundamento que Caracremada debe su apodo a un rayo que cayó encima de su casa o a una caída infantil sobre un brasero. La película apenas tiene diálogo y la mayoría de personajes están interpretados por gente corriente, porque “sus rasgos y sus miradas lo dicen todo”.Todavía sin fecha de estreno es España, Galter ve la nominación en Venecia como la oportunidad de dar a conocer su película -que competirá en el apartado de nuevas tendencias con Guest, de José Luis Guerín- y potenciar su distribución. “Es una lástima que el filme guste más en Italia, donde ni les va ni les viene el tema de los maquis, que en España o Cataluña”, denuncia Galter. Aun así, el director puntualiza: su película es local, pero no localista, porque la manera de contarla, desde la filosofía del absurdo, “es universal y se entiende en todo el mundo”.

El País.com

Ramón Vila "Caracremada"


Memoria Histórica exhumará los cadáveres de tres guerrilleros en Triacastela…

agosto 4, 2010

Lugo, 4 ago (EFE)

La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) exhumará los cadáveres de tres guerrilleros antifranquistas en Triacastela, a partir del 15 de agosto.

El vicepresidente de la asociación, Santiago Macías, precisó en declaraciones a los informadores, que la exhumación se llevará a cabo “a partir del 14 ó 15 de agosto en el cementerio de Vilabella, en el Ayuntamiento de Triacastela”, en la montaña de la provincia de Lugo.

Son tres guerrilleros que se encontraban “huidos” en la montaña de Lugo, originarios del Bierzo, de una pedanía próxima a Cacabelos.

Macías explicó que estos tres hombres, “con otros se habrían ocultado en ese lugar, hasta que en 1943 fueron sorprendidos por la Guardia Civil gracias a una confidencia y, a partir de ahí, se llevó a cabo una operación que culminó con la muerte de estos tres guerrilleros”.

Las familias de los guerrilleros fueron las que contactaron con la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica para desenterrar los cuerpos de los asesinados.

ABC.es vía google noticias

Vista de Triacastela (Lugo)


Grupos de memoria piden un protocolo de exhumación…

agosto 1, 2010

Las asociaciones proponen sustituir por nichos el mausoleo previsto en Melegís…

ELSA CABRIA – Sevilla – 01/08/2010

El problema es el método. Las asociaciones andaluzas de memoria histórica cuestionan la falta de un criterio definido en la política de exhumaciones. Y lo ven especialmente claro con los 19 féretros de milicianos sin identificar que aguardan desde hace año y medio en una habitación de una nave industrial de Melegís (Granada). Los cadáveres irán a parar a un mausoleo cuya construcción en el cementerio del pueblo se ha retrasado. Y hasta ahora no han sido reclamados por ningún familiar.

“Sacamos los cuerpos de las fosas, los metemos en cajas ¿y después qué?”, cuestiona Manuel Velasco, de Guerra- Exilio y Memoria. “Nunca queda más del 10% de familiares directos de los fallecidos. Mejor que hacer un mausoleo, sería enterrarlos en un nicho digno”. Su opinión la comparten tanto Todos los Nombres como Unidad y Memoria, que además del protocolo concreto de exhumaciones, proponen un banco único de ADN que favorezca la identificación, aprovechando un convenio que la Junta tiene con un laboratorio de la Universidad de Granada.

El PP exige la dimisión del alcalde de El Valle, impulsor de la hornacina

Y es que los cuerpos de 19 milicianos de Melegís, una pedanía del valle de Lecrín, fueron recuperados por la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Granada y el Ayuntamiento del pueblo. “Las asociaciones han ido sacando individualmente numerosos cadáveres, pero desde el principio ha habido problemas”, advierte su portavoz Cecilio Gordillo. “No se entiende que, si no se puede identificar, un nicho con una placa es el lugar adecuado”, advierte su portavoz Cecilio Gordillo, que ve ilógico el mausoleo. “Hay un 100% de garantías de que no se van a encontrar las familias”.

Las agrupaciones destacan que el caso granadino ilustra una tendencia desde que se aprobó la Ley de Memoria. Por eso, reclaman un procedimiento organizado en la apertura de fosas.

Para Unidad y Memoria, que afirma haber identificado a la mayoría de fallecidos que han sacado de 150 fosas, es “incomprensible” lo sucedido en Melegís. “Si se abre una fosa es porque existe documentación. Habiendo tantas con nombres y apellidos, ¿por qué se elige esa?”, se pregunta su portavoz Emilio Silva. Defiende los nichos como solución para los 19 soldados: “Hay que identificar a los que se pueda y dignificar a todos”.

Rafael Gil Bracero, vicepresidente de Memoria Histórica en Granada, asociación impulsora de la exhumación junto al Ayuntamiento de Lecrín, no entiende el revuelo. Afirma que el mausoleo estará listo en noviembre. “Ha habido un retraso, pero no se valora que cierto sector de la derecha tuvo ocultos esos cuerpos durante 73 años”.

El que si lo valoró ayer fue el Partido Popular, que pidió la dimisión de Juan Antonio Palomino, alcalde de El Valle, municipio al que pertenece la pedanía de Melegís “por no dar una sepultura digna” a los cuerpos.

Gil Bracero refuta al PP. “Nadie ha preguntado por el trabajo que hemos hecho, por el esfuerzo de hacer una hornacina a cierta altura para cuando reclamen los cadáveres”. Pero para el resto de asociaciones es precisamente ese el problema. Dicen que nadie irá a reclamarlos.

El País vía google noticias