13 y 14 de abril 2019

abril 16, 2019

En este 88 aniversario del nacimiento de la segunda República, a modo de galería de imágenes, mi modesto tributo a la Memoria de tod@s l@s represaliad@s y/o desaparecid@s por las fuerzas fascistas que se sublevaron contra el legitimo estado de la República en 1936.

¡VIVA!

 

En Atocha frente al monolito que recuerda a l@s ferroviari@s represaliados por el franquismo.(14 de abril 2019)

En plaza santa Ana, Madrid: estatua de Federico García Lorca.

 

XIII Homenaje a las víctimas del franquismo en Madrid, cementerio del Este.(13 de abril 2019)

(Acto organizado por Memoria y Libertad: www.memoriaylibertad.org ), compañer@s ,amig@s y familiares de víctimas del franquismo.( Fotos R. d. C. R. para La Memoria Viva.)  (Imágenes “q”, “q.” y “v” retocadas por necesidades de edición).

 

 

Manifestación, en Sol, por la República (14 de abril 2019)

Un saludo fraternal de Pedro-Vicente Romero de Castilla Ramos.


Los historiadores rebaten la frase “La República llevó a un millón de muertos”

septiembre 8, 2013
Guillermo Rodríguez. Huffingtonpost.es, 03/09/2013 – 4 septiembre 2013

hijos de la gran puta

¿Es el PP un partido que añora la dictadura de Franco?

 

Unos sonríen mientras muestran con orgullo banderas franquistas. Otros posan enhiestos, brazo en alto, rememorando el saludo nazi. Todos son jóvenes y forman parte de las Nuevas Generaciones del PP.

Son fotografías que han vuelto a poner encima de la mesa una pregunta que, en realidad, se ha planteado en innumerables ocasiones ¿Es el PP un partido que añora la dictadura de Franco? Sí, replicaban muchos desde sus cuentas en Twitter o redes sociales. Desde el otro lado se recurre a un argumento ya bastante habitual: “El PP puede acoger nostálgicos del franquismo, pero en IU o en el PSOE los hay del estalinismo, que provocó millones de muertos”.

Un brecha política por la que España sangra desde 1975 —fecha de la muerte del dictador Francisco Franco— y que desde algunos sectores se niegan a taponar. En este contexto se sitúan las palabras del portavoz adjunto del PP, Rafael Hernando. Preguntado por las fotografías de varios de sus cachorros con banderas franquistas o nazis, respondió que no le gustaban, pero… Pero, por lo mismo, partidos como el PSOE o IU deberían dejar de ondear la bandera tricolor por ser igual de “inconstitucional”.

No se quedó ahí. Como broche de oro sentenció: “La República llevó a un millón de muertos”.

UNANIMIDAD: “ES UNA BARBARIDAD”

¿Qué base histórica tiene la frase de Hernando? “Ninguna”; “Es una barbaridad”; “Una brutalidad”; “No tiene ningún rigor”, coinciden los catedráticos de Historia consultados por El Huffington Post. Ninguno discrepa. “Hernando se ha metido en una camisa de once varas, la Historia, que no es lo suyo. Ha dicho una barbaridad histórica”, señala Fernando García de Cortázar, catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de Deusto.

Julián Casanova, autor del libro República y Guerra Civil, no comparte las declaraciones de Hernando ni en cuanto a la responsabilidad de los muertos ni en cuanto a la cifra que aporta el portavoz del PP. “Los muertos son 600.000. De 100.000 a 130.000 mueren de violencia política en la zona franquista y 55.000 en la zona republicana. Y después hay contabilizados de 45.000 a 50.000 en la posguerra, sólo de violencia militar franquista (del 1 de abril hasta agosto de 1946)”.

Casanova, también catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de Zaragoza, subraya que las palabras de Hernando son inconcebibles en países como Francia o Alemania, donde los políticos de la derecha y conservadores y saben no pueden defender una idea similar: “Ningún conservador alemán asegurará que Hitler subió al poder por culpa de la República de Weimar. Ninguno”.

Sin embargo, decir en España que la causante de la Guerra Civil fue la II República tiene “coste cero”, e incluso puede reportar beneficios “porque la ausencia de educación histórica de muchos españoles propicia que le compren este discurso sin dudarlo un segundo”. Y de esos polvos, los lodos en formato libro de autores como Pío Moa, Ricardo de la Cierva o César Vidal, que con su discurso revisionista colocan muchos más ejemplares en las librerías que los historiadores más rigurosos.

“La sombra del franquismo es alargadísima, no en la política, pero sí en el momento que se habla de historia”, lamenta Casanova con cierta resignación. “Es muy difícil para un historiador intervenir activamente en este debate porque lo que dice Hernando, el PP, o quien sea, es una mamarrachada desde un punto de vista histórico: Pero a ellos les resbala completamente”, remata Ángel Viñas, autor de una trilogía sobre la Segunda República y uno de los historiadores más reputados de este periodo.

“La pregunta es si una cuestión así no debería ser materia exclusiva de los historiadores, incluso la labor de contar los muertos”, se plantea García de Cortazar, que este mes publicará la novela Tu rostro con la marea. Pese a su tendencia historiográfica más conservadora, coincide con Casanova en criticar las reflexiones de Hernando: “Es una barbaridad, terrorífico y absurdo atribuir a la República, que fue la asediada y derrocada por los conspiradores e insurrectos, la responsabilidad de la Guerra Civil. Me parece absurdo”, señala. “Sólo se puede justificar en el fragor de una refriega política”, apunta.

Ángel Viñas va más allá y considera que el fondo de la cuestión es que España como país, como colectividad social y política, como Estado, “no se ha reconciliado con su pasado porque no se produjo una ruptura radical con él”. Se produjo la Transición, que generó beneficios en muchos sentidos pero que no abordó la ruptura intelectual con el pasado impulsada desde el Estado. “Los Gobiernos de Suárez y González tenían otras cosas que hacer, no lo critico”. Y llegó Zapatero y su Ley de Memoria Histórica. Viñas no es crítico con la iniciativa, aunque sí, y mucho, con la forma en la que se llevó a cabo: “Se preparó con los pies, pero era la primera vez que un Gobierno daba un paso minúsculo para recordar, rememorar y reconciliarse con el pasado”. Los resultados, en cualquier caso, fueron los contrarios a los que aspiraba Zapatero: la brecha por la que sangraban las dos España empezó a manar en borbotones.

Gran parte del fracaso de la ley, y que explica las reticencias del PP a romper de forma definitiva con la dictadura franquista, provino de que el partido hoy liderado por Rajoy “no podía aceptar esa política pública porque el PP representa el franquismo sociológico”.

Julián Casanova: “Hubo una guerra y una larguísima dictadura que mediatizó los recuerdos de la guerra civil porque dividió España entre vencedores y vencidos. La larga posguerra crea una división profunda, donde no hay una educación política sobre esa historia. Perdimos tres décadas de nuestra vida. Mientras otras sociedades se planteaban el porqué del holocausto , del nazismo o del comunismo, nosotros no pasamos por esa fase. Eso hace que haya muchas personas que sólo han oído hablar de la historia por las influencias familiares, afectos o amistades. A esa gente da igual que yo les diga que lo que ha comentado Hernando es una barbaridad porque no se lo va a creer. Y dirá que yo estoy opinando.

HUÉRFANOS

Esta idea engancha con la tesis de Casanova de la orfandad histórica del PP. “No tienen ningún político que reivindicar. No lo hacen con Franco, ni siquiera con Cánovas del Castillo porque muchas de las defensas del político conservador —”el sufragio universal es un desastre y si se implanta y llega el comunismo para eso está el ejército”— no pueden respaldarse hoy. De ahí que se hayan producido paradojas como la de Aznar reivindicando la figura de Manuel Azaña.

Ni siquiera los populares pueden defender la política llevada a cabo por la CEDA, el partido de la etapa republicana más similar a lo que es hoy representa el PP: “No, no puede porque la formación de Gil Robles tenía que un plan clarísimo que pasaba por llegar al poder para cargarse la Constitución”.

El hecho de que hoy el PP se resista a soltar lastre no significa que en el futuro cambie de tendencia. Pero, en ningún caso, podrá dar ese paso solo. “Para el PP sería estupendo que apareciera un partido de ultraderecha que contribuyera a limpiar su proyecto, su programa e incluso a veces su forma de presentarse ante la sociedad”, comenta García de Cortázar.

“En España no hay un partido organizado de extrema derecha, y por eso toda está en el PP. Lo que sería el Lepenismo español está en el PP. Y la gente como Hernando o la que se toma fotos brazo en alto lo hace porque nadie les frena”, explica Viñas. Para Casanova, “no es una ultraderecha política organizada, nada similar a Hungría o Grecia. Pero cuando les tocas la Historia, surge una ultraderecha clarísima”.

UNA CUESTIÓN DE BANDERAS

Rafael Hernando sí estuvo atinado en recalcar que ni la bandera franquista ni la republicana son constitucionales. Efectivamente, no lo son. Pero incluso en esa cuestión hay espacio para introducir matices. Como recuerda Viñas, esgrimir la disputa sobre los símbolos de uno u otro lado es “una distracción o un intento de despiste” que no contribuye a entender mejor la realidad de la época: “La tricolor no es una bandera anticonstitucional, sino aconstitucional, porque por ejemplo forma parte de los símbolos de IU, que es un partido constitucional. No es la bandera oficial de España, por supuesto. Ahora bien, la bandera con el águila sí es la bandera de un régimen criptofascista”.

No lo ve de la misma forma García de Cortazar, quien intentan encontrar un justo medio. Sin negar la existencia de las fotografías de jóvenes conservadores con la bandera franquista, sí crítica que muchos medios de comunicación no duden ni un segundo en criticarlas mientras que eluden hacer lo propio “con banderas que representan la lucha de clases, como la hoz y el martillo. De eso también habría que acordarse también”.

“¡Allá cada uno con la bandera que le hace daño!”, prosigue García de Cortazar, para quien lo realmente preocupante no es el símbolo, sino “lo que puede haber detrás en uno y en otro lado”.

Eso es, efectivamente, lo preocupante.

http://www.huffingtonpost.es/2013/09/03/guerra-civil-republica-historia_n_3860885.html?utm_hp_ref=spain&ncid=edlinkusaolp00000008


BUENAVENTURA DURRUTI

julio 1, 2013

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Jueves 4 de julio de 2013, a las 20:00h.

V.O. francés, subt. castellano.
Entrada libre hasta completar aforo.
 Teatro del Institut français de España en Madrid C/ Marqués de la Ensenada, 10 – 28004 Madrid  (Metro Colón)
En el marco del Seminario Internacional “El relato a prueba del pasado (2): imágenes de archivos y testimonios” organizado por la Casa de Velázquez.
Encuentro con Jean-Louis Comolli y Ginette Lavigne.
Sinopsis: El filme evoca el anarquista español Buenaventura Durruti, los años que precedieron a la Guerra de España y la primera fase del conflicto. Más que una biografía de Durruti, la película de Jean-Louis Comolli retrata un período histórico revolucionario, trazando la historia de la CNT, la gran central anarcosindicalista española, con más de un millón de afiliados en los años treinta, y la experiencia del comunismo libertario. Durruti es un filme sobre un vacío y una ausencia. ¿Qué queda hoy del anarquismo español? ¿Qué sobrevivió a la guerra, al franquismo, al exilio y al olvido? Comolli narra la historia de esa ausencia a través del registro de los ensayos de un grupo teatral catalán, Els Joglars, dirigido por Albert Boadella, combinado con el recurso creativo de imágenes y documentos de archivo, y cuestionando permanentemente los procesos de representación de la historia.
Jean-Louis Comolli: es realizador, teórico, crítico y profesor universitario. Referente fundamental del pensamiento y realización en el cine documental contemporáneo. Su carrera como cineasta se inició con La Cecilia (1975). Ha enseñado en universidades de Belo Horizonte, Barcelona, Estrasburgo, Ginebra, París, entre otras. Escribe en publicaciones como Trafic, Images documentaires, La imagen, Le Monde, Jazz Magazine, etc. Autor de La ville filmée (1994, con Gérard Althabe), Arret
sur l’histoire (1997, con Jacques Rancière), Filmar para ver (2001), y Ver y Poder (2007).

La huida del Borbón

abril 21, 2013

El hombre encargado de sacar a Alfonso XIII de España describió en   apenas nueve folios las últimas horas del rey en suelo español.   ‘Público’ reconstruye su viaje hacia el exilio.

ALEJANDRO TORRÚSMadrid14/04/2013

Alfonso XIII en el interior del Arsenal de Cartagena en 1928

Alfonso XIII en el interior del Arsenal de Cartagena en 1928

Documentos relacionados

14 de abril de 1931. Alrededor de las 16.30 horas. El todavía rey Alfonso XIII permanece en el Palacio Real de Madrid junto a los ministros del equipo de Gobierno del almirante Aznar. La decisión de abandonar el país ya está tomada. El rey, pensativo, se acercó a uno de los grandes ventanales de Palacio. “Esta es la que casa en la que nací y quizá no volveré a ver”, pronunció. No se equivocaba. Esa misma noche Alfonso XIII huyó de España. Primero se dirigió a Cartagena en su coche deportivo de lujo y allí embarcó en el buque ‘príncipe Alfonso’ con destino a Marsella. Nunca más volvería en vida. Sus restos fueron traslados a España en 1980 siendo recibidos por su único hijo vivo: Don Juan, el que nunca fue rey.
Los ministros del gobierno del almirante Aznar estaban reunidos en Palacio desde las 12 del mediodía. La decisión de “empaquetar” al rey hacia Marsella fue tomada el día antes, el lunes 13 de abril. El gobierno había explicado a Alfonso XIII que en caso de querer batallar con las armas el resultado de las elecciones municipales del 11 de abril no podrían contar con gran parte del Ejército y de la Guardia Civil. Solo el ministro de Fomento, Juan de la Cierva y Peñafiel, defendía que el monarca debía permanecer en España. El rey, aseguraba, no quería que se derramara sangre por él. Años más tarde, cuando la Guerra Civil y en una situación óptima para la victoria, Alfonso XIII olvidó el pacifismo, el amor a su pueblo  y apoyó fervientemente al general Franco.

Estos son algunos detalles de los nueve folios que escribió el ministro de Marina José Rivera y Álvarez de Canedo, el hombre encargado de sacar al rey de España y trasladarlo sano y salvo a Marsella. El tono es aséptico, casi de nota de prensa. El relato, sin embargo, ofrece todo lujo de detalles de los últimos minutos del monarca en suelo español y de cómo ya en aguas francesas y tras recibir honores militares el rey Alfonso XIII rompió a llorar. “Dispense Don José, no lo he podido evitar”.

“Dispense Don José, no lo he podido evitar”, dijo Alfonso XIII tras romper a llorar “La salida del rey de Madrid fue un acto de cobardía. Se marchó dejando en Palacio a toda su familia. Dejó atrás a su mujer y a dos hijos enfermos, entre ellos, su primogénito, el príncipe de Asturias. De la misma manera, su negativa a luchar es una falacia. No luchó porque no le apoyaba nadie. Ni Sanjurjo se comprometió a sacar a sus hombres a la calle. Su personalidad verdadera la marca su amistad con Primo de Rivera y su adhesión a Franco”, explica a Público el catedrático de Historia contemporánea de la Universidad de Murcia Pedro María Egea.

“¿Quién me ha empaquetado a mi para Cartagena?”

Alrededor de las 21.00 horas de la noche del 14 de abril Alfonso XIII abandonó el Palacio Real por la puerta secreta que daba a los jardines del Campo del Moro. El rey marchó delante en su coche de alta gama, un Duesemberg convertible (imagen). Le acompañan, en el automóvil, el infante Alfonso de Orleans y su ayudante Moreu. El ministro José Rivera y el duque de Miranda irían detrás. Más tarde descubrirían que también les acompaña un coche patrulla de la Guardia Civil. En la calle, la República ya era festejada y la bandera roja presidía el edificio de Correos.

 “La primera parada la hicimos en pleno campo y pasado Aranjuez. Bajamos todos y nos reunimos con el rey Miranda y yo, también el infante, que nunca se separaba de él. El rey me dijo: ‘¿Quién me ha empaquetado a mi para Cartagena? ¿Tú?’ y le contesté que sí, que el Gobierno. ¿A dónde vamos después? Ya se lo diré a S.M. Y al oído: a Marsella (sic)”, escribe José Rivera.

Tras esta primera parada, el viaje continuó “a gran velocidad”. Tres veces más detendrían su camino hasta llegar al primero de los destinos: el Arsenal de Cartagena. Allí, describe, Rivera, se agolpaban miles de personas que celebraban el advenimiento de la República y que era contenida por la guardia pública. Tan pronto como estuvo todo preparado, el ya exmonarca de España embarcó en un bote que debía llevarlo a bordo del buque ‘príncipe Alfonso’. Antes, el almirante Cervera, jefe del buque, dio “siete vivas al rey”. “Éste contestó con un ‘Viva España’”, escribe Rivera. Desde el puente del buque, su punto más alto, Alfonso XIII vislumbró por última vez la tierra de la que había sido rey y que ese mismo día había amanecido republicana.

Un rey depuesto

El 26 de noviembre de 1931 fue acusado de alta traición por las Cortes republicanasLa mañana siguiente, la del 15 de abril, las noticias fueron llegando al buque donde se alojaba el monarca, para su disgusto. Ya era oficial. La República había sido proclamada y el buque donde él partía hacia el exilio debía izar la bandera republicana. “¿Cuándo?”, preguntó el monarca. “Cuando usted esté en tierras francesas y nosotros no estemos en sus aguas”, respondió Rivera. Horas después llegó la notificación de que el infante Juan ya estaba en Gibraltar. El rey quiso contestar pero la misión era secreta y nadie podía comunicarse con el exterior. Ni siquiera un rey depuesto.
 “¿Cómo se me despedirá?”, preguntaba el monarca a Rivero, inquieto en su nueva condición de rey exiliado. “Interiormente, con todos los honores”, respondió el ministro para tranquilidad real. De esta manera, el buque llegó a la costa marsellesa a las 5.30 horas de la mañana. “Momentos antes de desembarcar hablé con el rey, que dudaba en la forma de despedirse, pues me preguntó si debía hablar o no. Yo le aconsejé que no hablase y se despidiese uno a uno de los oficiales y jefes. Así lo hizo dándoles la mano y sin pronunciar palabra”, escribe Rivera.
A las 5.55 horas de la mañana el monarca puso pie en suelo francés. Antes, había roto a llorar al ver a los oficiales formar para su despedida. Allí, una comitiva de cuatro o cinco personas esperaba a Alfonso XIII, silbaron y aparecieron unos coches. Era la hora de la despedida. “El rey me abrazó y dijo que me marchase dándome las gracias por todo, le dije que esperaría a que desembarcasen los maletines que venían en otro bote y cuando aquellos estuvieron sobre el muelle y la gente reembarcada me despedí volviendo a abrazarnos al ayudante y a mi”, escribe.

Cuando Alfonso XIII abandonó España poseía más de 140 millones de euros El camino de vuelta estuvo presidido por la bandera tricolor de la República. Se retiraron todos los retratos de la familia real y símbolos de la monarquía. El buque que había zarpado hacia Francia llamándose ‘príncipe Alfonso’ retornó con el de ‘Libertad’. La estocada definitiva a Alfonso XIII fue dada el 26 de noviembre de 1931 cuando las Cortes le acusaron de alta traición y decretaron que cualquier ciudadano español “podrá aprehender su persona si penetrase en territorio nacional” (ver documento adjunto).  La reina Victoria Eugenia y sus hijos salieron de España, el día 15 de abril, en el tren de Hendaya rumbo a Francia con la escolta del director de la Guardia Civil, el general José Sanjurjo. “La familia se reuniría poco después en París aunque no hay que olvidar que la reina abandonó a Alfonso XIII y se marchó a vivir a Londres y que este continuaría fuera de España con sus líos de faldas. Su vida se desarrolló a caballo entre Suiza y la Italia de Mussolini”, explica el catedrático Pedro María Egea.

Un millón para Franco

En esta nueva etapa de su vida, no se puede decir que le faltara dinero al depuesto monarca. En el momento de huir su fortuna superaba los 140 millones de euros, de los que un tercio se encontraba fuera del país, tal como ha documentado el escritor José María Zavala en su libro El patrimonio de los Borbones. Con el golpe de Estado de 1936 el espíritu pacifista de Alfonso XIII ya había desaparecido y no le importaba el derramamiento de sangre.

Se trataba de recuperar su corona y para ello dispuso un millón de pesetas y medió para Franco e intercedió con Mussolini para que facilitara armamento militar  y enviara a España, con la mayor rapidez posible, la aviación militar fascista También su hijo Juan, padre de Juan Carlos I, mostró su apoyo a Franco en varios ocasiones e incluso le pidió venir a España para luchar en la Guerra Civil. Posiblemente el exrey y su hijo pensaron que Franco restauraría la monarquía borbónica en España. Y así lo hizo. Pero en 1969 y en la figura de su nieto, Juan Carlos I.

Finalmente, el 15 de enero de 1941, muy enfermo, Alfonso de Borbón abdicó sus derechos reales en su hijo Juan, y seis semanas después, el 28 de febrero, murió. Fue enterrado en Roma. La dictadura decretó tres días de luto, y Franco envió una corona al funeral con el mensaje:

A S. M. el Rey Don Alfonso XIII, Francisco Franco.

http://www.publico.es/453641


Memoria crítica

marzo 30, 2013

El saber mejora y libera, la ignorancia embrutece…

Alumnos del Instituto-Escuela de Barcelona durante una fiesta de fin de curso en 1932.

26 MAR 2013

En España algo que nunca ha faltado son los defensores de la ignorancia. Tradicionalmente, solían pertenecer a los gremios más reaccionarios, y por lo tanto más interesados en la sumisión analfabeta de las mayorías. Nada como la ignorancia para asegurar la fe en los milagros y la reverencia hacia los terratenientes, y para asegurarles a estos las masas de jornaleros dispuestos a trabajar a cambio de salarios de limosna en sus latifundios, y en caso necesario a dejarse poner uniformes y a servir de carne de cañón en las guerras, marcando el paso en los desfiles ante el Santísimo y la bandera a los sones de un pasodoble patriótico. Predicadores de los catecismos socialistas utópicos del siglo XIX alentaban con una misma elocuencia las cooperativas obreras y la instrucción pública, y las primeras mujeres rebeldes que reclamaban la igualdad con valentía inaudita celebraban el aprendizaje y el conocimiento como herramientas necesarias para conseguirla.

Los socialistas y los anarquistas competían fieramente y a veces violentamente entre sí, e imaginaban paraísos obreros incompatibles, pero tenían en común una pasión idéntica por la educación. El saber mejoraba y liberaba; la ignorancia embrutecía. La reacción levantaba iglesias, cuarteles, conventos, plazas de toros; ser progresista —noble palabra liberal que en nuestra juventud quedó encogida y amputada y caricaturizada en el término “progre”— significaba, prioritariamente, levantar escuelas e institutos de enseñanza media desde los cuales irradiara el entusiasmo del conocimiento, la eficacia práctica y cívica de la racionalidad. Aprender mejoraba la vida de las personas y fomentaba la prosperidad del país, al permitir el despliegue colectivo de las formas más variadas del talento individual. En medio de las nieblas místicas del 98, inteligencias tan apegadas a la realidad de las cosas como la de Joaquín Costa, Giner de los Ríos y Santiago Ramón y Cajal proponían remedios muy semejantes para sacar al país del atraso y la abismal injusticia: escuela y despensa, regadíos, preparación técnica y científica, trabajo fértil y no humillante, estudio. A la II República le dio tiempo a hacer pocas cosas, pero algunas de las prioritarias fueron las escuelas y los institutos, y unos planes de bachillerato tan rigurosos que ni el franquismo pudo desguazarlos del todo. Que los matarifes del ejército sublevado en julio de 1936 se dieran tanta prisa en ejecutar a los maestros de escuela es el indicio de otro orden de prioridades.

Una de las sorpresas más desagradables de la democracia fue que la izquierda abandonara su viejo fervor por la instrucción pública

Una de las sorpresas más desagradables de la democracia fue que la izquierda abandonara su viejo fervor por la instrucción pública para sumarse a la derecha en la celebración de la ignorancia. Y así se ha dado la paradoja de que al mismo tiempo que se cumplía el sueño de la escolarización universal triunfaba una sorda conspiración para volverla inoperante. La izquierda política y sindical decidió, misteriosamente, que la ignorancia era liberadora y el conocimiento, cuando menos, sospechoso, incluso reaccionario, hasta franquista. En otra época los argumentos contra el saber oscilaban entre un amor roussoniano por el niño como buen salvaje y una afición maoísta por convertir la mente en una pizarra en blanco en la que se inscribirían con más facilidad las consignas políticas. Ahora, como no podía ser menos, los celebradores del analfabetismo feliz echan mano de las nuevas tecnologías: ¿Quién necesita aprender nada, si todo el conocimiento está fácilmente, risueñamente disponible, con solo teclear en un teléfono móvil? Gracias a Internet, ejercitar y alimentar la memoria es una tarea tan obsoleta como aprender a cazar con arcos y flechas. Lo que hace falta no es embutir en los cerebros infantiles o juveniles “contenidos” que en muy poco tiempo se quedarán anticuados, y a los que en cualquier caso se puede acceder sin ninguna dificultad, sino alentar “actitudes”, otra palabra fetiche en esa lengua de brujos. Que el niño no aprenda, sino que aprenda a aprender, repiten, que desarrolle su creatividad, espíritu crítico, a ser posible transversalmente, etcétera.

Tanta palabrería de sonsonete científico encubre nociones extraordinariamente primitivas sobre la inteligencia y sobre la memoria: como si ésta fuera un fardo que pesará más cuanto más se cargue en ella, un almacén en el que los conocimientos aguardan a ser reclamados, como se recupera un archivo en un ordenador. Ni la curiosidad, ni el espíritu crítico, ni la tan celebraba creatividad se sustentan en el vacío. En los estudios más competentes sobre el funcionamiento de la inteligencia creativa se descubre cada vez más el valor de lo que se llama “working memory”: la memoria que trabaja, la memoria activa, la que compara ágilmente una experiencia inmediata con otras anteriores o con ejemplos aprendidos en los repertorios culturales, la que al poner juntos elementos en apariencia lejanos entre sí descubre conexiones y posibilidades nuevas. Es una poderosa y muy bien adiestrada memoria visual la que permite a un artista vislumbrar lo excepcional en lo común, lo semejante en lo que parecía diverso —y también a distinguir entre lo verdaderamente nuevo y la moneda falsa de la moda, y a saber que en la plena originalidad hay siempre un fondo inmemorial de experiencia del mundo—.

Que tanta información sea ahora accesible es una razón para instruirnos en el rigor del conocimiento, no para desdeñarlo como innecesario

El conocimiento histórico o científico no son fardos inertes que estarán esperando a ser consultados en la Wikipedia, igual que un aparador inútil que acumula polvo en un guardamuebles. Lo que sabemos del pasado sucede en el presente, porque nos ayuda en la tarea imperiosa de intentar comprenderlo, y por lo tanto nos pone en guardia contra las manipulaciones y los groseros embustes a los que son tan aficionadas las castas políticas y los ideólogos. Sin una conciencia histórica informada y activa no hay manera de valorar lo que sucede ahora mismo, porque no hay términos de comparación con lo que sucedía hace muy poco o hace mucho; y tan necesaria como la conciencia histórica es un grado solvente de conciencia geográfica: la idea tribal de que el lugar de uno es el centro del mundo tendrá menos fervorosos adeptos si en la escuela y en el instituto se enseña la amplitud y la variedad de los paisajes y de las formas de vida.

Que tanta información sea ahora inmediatamente accesible es una razón más para instruirnos en el rigor del conocimiento, no para desdeñarlo como innecesario: igual que la sensibilidad literaria se educa leyendo, y el oído escuchando, y la mirada viendo arte, la inteligencia crítica se afila aprendiendo a distinguir la información sólida y contrastada de la propaganda, el bulo y la calumnia. El saber despierta el apetito de saber más; la ignorancia sólo alimenta ignorancia y desgana.

En la izquierda, cualquier crítica del estado actual de la educación activa como un anticuerpo la acusación de nostalgia del franquismo. La derecha se ríe con esa sonrisa cínica del ministro de Educación: ellos van a lo suyo, a desmantelar lo público y favorecer los intereses privados y el dominio de la Iglesia, y en cualquier caso siempre tienen medios para costear estudios de élite y másteres a sus hijos. Es la clase trabajadora la que paga el precio de tantos años de despropósitos. De nuevo la ignorancia es el mayor obstáculo para salir de la pobreza. Quizás no falta mucho tiempo para que aparezcan de nuevo visionarios que vayan predicando por los barrios populares la utopía liberadora de la instrucción pública.

http://www.antoniomuñozmolina.es

http://elpais.com/cultura/2013/03/26/actualidad/1364312572_805278.html


Rojas, enfermas y pecadoras

enero 13, 2013

La exposición ‘Mujeres bajo sospecha. Memoria y sexualidad’ analiza el papel de la mujer desde la II República hasta la Transición prestando especial atención a la doble represión que el régimen de Franco ejerció sobre ellas por “rojas” y por “liberadas”.

ALEJANDRO TORRÚS Madrid 13/01/2013

Retrato de Pilar Primo de Rivera incluido en la exposición 'Mujeres bajo sospecha. Memoria y sexualidad'

Retrato de Pilar Primo de Rivera incluido en la exposición ‘Mujeres bajo sospecha. Memoria y sexualidad’

Rapadas al cero para censurar su ‘libertinaje’ y purgadas con aceite de ricino para depurar su “alma tóxica”, miles de mujeres fueron exhibidas por las calles y plazas del país durante los años de guerra civil y posguerra. El castigo del franquismo sobre las mujeres fue doble. Por “rojas” y por “liberadas”. La dictadura exigió a las mujeres un exceso de virtud que encarnara un modelo de decencia y castidad que limpiara la degradación moral republicana.

Es imposible determinar el número de mujeres represaliadas a lo largo de la dictadura. Historiadores como Fernando Obregón han documentado la muerte de 116 mujeres en Cantabria desde 1937, cuando la provincia fue tomada por Franco. En Burgos, casi 500 mujeres murieron en la cárcel a manos de los franquistas y en la cárcel de Ventas (Madrid) está documentada la presencia de más de 5.000 reclusas republicanas, a pesar de que su capacidad sólo era para 450 personas.

Sus historias fueron silenciadas durante años por la ideología oficial del régimen. Sobre ellas recayó  la responsabilidad de “regenerar la patria”. Catalogadas como individuas de dudosa moral, su acceso a la ciudadanía fue castigado ejemplarmente durante la dictadura a través de cárcel, violencia, exilio, silencio o uniformidad.

“La forma de castigar al hombre era el exterminio. Se fusilaba a gran parte de los hombres de una población, por ejemplo. Con la mujer se buscaron castigos más ejemplares. En lugar de ir a por todas, se castigaban a unas pocas de manera pública. La exposición pública del rapado o del ricino marcaba a las mujeres por vida. Un método devastador y efectivo”, explica Raquel Osborne, doctora en Sociología por la Universidad Complutense de Madrid.

 Sobre ellas recayó  la responsabilidad de “regenerar la patria”

Con el objetivo de recuperar una parte fundamental de la memoria de España y de cubrir la historia de género de las mujeres en el período del franquismo, el Ateneo de Madrid acoge hasta el 10 de febrero la exposición Mujeres bajo sospecha. Memoria y sexualidad (1930-1980). Una exposición realizada bajo el prisma de la memoria y que recoge diferentes elementos como fotografías, vídeos, cuadernos de escuela o vestidos que muestran la represión física y psicológica de la mujer, muchas veces invisibilizada al hablar de la represión fascista.

“La disciplina histórica, una disciplina bastante patriarcal, hecha por hombres y durante mucho tiempo para hombres, tiene unos elementos de construcción metodológicas que han invisibilizado todo el trabajo o la existencia de las mujeres. En toda la resistencia antifranquista las mujeres tuvieron un amplio activismo de base, pero ese activismo no implicaba hacer de espía en Francia o exiliarse. Eran las hermanas, mujeres o parejas de los actores”, explica a Público la investigadora María Rosón, comisaria de la exposición junto a Raquel Osborne.

Pilar, la hermana del ausente

La represión de la mujer, no obstante, no se limita a la cruda posguerra. Sobre ellas se pretendió cimentar el nuevo régimen nacional católico de Franco. Monjas y falangistas de la sección Femenina trataron de domesticar a las mujeres para ajustarlas al modelo de madres y esposas sacrificadas. Los tres ejes sobre los que se cimentaron su educación resumen el papel que el régimen tenía planeado para ellas: “formación del espíritu nacional, labores y gimnasia”.

“Las mujeres pueden considerarse como los ejes de la dictadura de Franco. A pesar de ser una dictadura paternalista recae un peso enorme en esa idea de mujer como madre, mujer sana y buena esposa. La mujer debía ser una especie ‘superwoman’ capaz de hacerlo todo: cuidar a los hijos, atender al marido, llevar la casa, ser buena cristiana y conocer la doctrina franquista”, analiza la investigadora María Rosón.

Para crear esta mujer “dócil y casta” al servicio del varón y de la patria, la Sección Femenina de Falange, dirigida por Pilar Primo de Rivera hasta su fin en 1977, recibió el encargo oficial de formar a las mujeres españolas en todos los campos de actuación convirtiéndose en la única organización institucional dedicada a las mujeres durante la dictadura.

 “Las mujeres podían considerarse como los ejes de la dictadura de Franco”

“La Sección Femenina de Falange estuvo dirigido todo el tiempo por Pilar Primo de Rivera, la conocida como la hermana del ausente [José Antonio]. Los mandos de esta organización estaban copados por una comunidad de mujeres independientes, solteras y sin hijos. Aquí radica su principal contradición, de la que se hace eco la cultura visual presentada y que tiene que ver con el mando, la acción y la masculinidad, muy alejada de los valores tradicionales que promulgaban”, explica Raquel Osborne.

El cuerpo femenino, un bien público

La liberación y el acceso de la mujer a la ciudadanía que se vivió en el mundo occidental en el período de entreguerras, en España tuvo su reflejo durante el período de la II República. Es en este breve lapso de tiempo cuando la mujer consigue acceder a derechos inalienables como laeducación, el trabajo, el voto o el divorcio.

La mujer ideal del franquismo, según asevera la catedrática Osborne, se construye en oposición a esta mujer moderna, ciudadana y republicana. “El pecado está siempre presente en la mujer franquista. Su actitud debe regirse por la moral católica más intransigente”, explica.

Fruto de esta mentalidad, el cuerpo de la mujer se convierte, si es que no lo era ya, en un objeto público del Estado. El régimen franquista trata de llegar a los lugares más íntimos de la vida de las mujeres como la sexualidad, las relaciones matrimoniales o hasta el corte de pelo. “El fascismo consigue inmiscuirse en todos esos espacios de la privacidad de las personas”, añade María Rosón, que asevera que sobre la mujer se instaló el triángulo represor de pecado, enfermedad y femineidad.

Las expresiones de esta mentalidad ultra del pensamiento católico llegan hasta la actualidad, tal y como afirma Rosón. 37 años después de la muerte de Franco, el Estado continúa intercediendo en la libertad sexual de la mujer y las decisiones sobre su cuerpo.

Hay ciertas políticas en la actualidad que recuerdan a otros tiempos. La idea del control sobre el cuerpo de la mujer está presente en temas como el aborto y la ley del ministro Gallardón. No obstante, el control formal y moral sobre la mujer sigue estando presente en nuestra sociedad y se percibe en lugares tan comunes como las redes sociales”, analiza Rosón, quien considera que los ejercicios de memoria histórica que plantea la exposición son fundamentales para destapar “la represión” y “recuperar la memoria” de una parte del pasado que fue silenciado.

“Para ver que nuestro pasado está muy presente en la mentalidad del presente sólo hace falta ver imágenes tan contundentes como a Cospedal con mantilla”, sentencia Rosón.

http://www.publico.es/448819/rojas-enfermas-y-pecadoras


“Señor embajador, escribo a lápiz porque no tenemos tinta más que para el sobre”

noviembre 21, 2012

Extractos de las cartas enviadas por los republicanos españoles solicitando asilo en México

“Es muy triste tener que esconderse como si uno fuera una mala persona y el único delito que tengo es haber defendido a la República española”, escribe desde París un exiliado en una carta dirigida el 4 de abril de 1939 a la Embajada de México solicitando asilo en este país. Como miles de compatriotas, la inmensa mayoría internados en campos de concentración del sur de Francia, los refugiados exponen en ellas el drama de la derrota, las precarias condiciones de vida en la que se encuentran, la pérdida de familiares y bienes y la imposibilidad de volver a la España de Franco donde solo les espera el cadalso. Gente de todos los oficios y profesiones, que relatan su desgracia, desde quienes no tienen “más tinta que para escribir el sobre” hasta el muchacho de 14 años que quiere emigrar “para ser un hombre y no un golfo”. Unos testimonios prácticamente inéditos a los que ha tenido acceso EL PAÍS y de los que hoy publica la segunda entrega.

» Carlos Sala Franqueza, 48 años, Alicante (Champs du Bigné). “Sr. Embajador: Mil perdones por escribirle con lápiz (…) No tenemos tinta más que para escribir el sobre, debido a que no disponemos de moneda francesa y la española no la quieren (…) Dentro de la desgracia, si es que esto lo es, he forjado una ilusión: poder ir a Méjico para ensayar el cultivo del arroz (…) Soy hijo de Pego, donde se cultiva el arroz bomba de tanta fama en España (…)”. (Ver página 1 de la carta | Página 2 | Página 3 | Página 4)

 

» Miguel Samitier Rodríguez, Campo 13 (Depósito de Intendencia de Saint Cyprien). “No quiero cansarle con mi narración, porque vd. sabrá positivamente qué son estos campos de Concentración. Privados de la libertad. Aquí estoy, sr. Cónsul, esperando el día feliz, que un país quiera recogerme. Mientras tanto espero esa gran felicidad, yo, sinceramente y sonrojándoseme la cara, le pido me envíe algún dinero para poder vestirme”. (Ver página 1 de la carta | Página 2)

 

» Francisco Seut Vidal, 57 años (Hospital de Greqier, Cotes du Nord). “Sin pensamiento de bolber a mi patria por allar e enbadida por el fascismo ya que alli nos espera la orca o el precidio, pido que semire aber si se me puede dar modo de vida en este pais o trasladarme para Mejico o Rusia ya que en dicho refugio me allo solo sin familia ninguna ya que no tengo la suerte de encontrar a mis 2 hijos que (…) se allan en algun campo de concentracion o refugio de Francia (sic)”. (Ver página 1 de la carta | Ver página 2)

 

» Conrado Álvarez, 14 años. “Muy señor mío: me perdonarás en que metome hesta poca de libertá, en pedirle un pasaporte para Méjico. Pues me encuentro solo y le agradecería mucho. Soy agustador en mecánica tengo 14 años. Pues uste vera, quiero ser un hombre i noser el dia de mañana un golfo. Perdoneme y agame este pequeño fabor (sic).” (Ver la carta)

 

» Victoriano Allende Simón. “Me encuentro en este campamento en condiciones de vida verdaderamente inhumanas, durmiendo en la arena al aire libre, sin cama ni techo alguno, como miles de españoles que nos hemos jugado la vida defendiendo la democracia del mundo en nuestro país y deseo salir cuanto antes para la gran nación mejicana”. (Ver la carta)

 

» Emilio Ruiz. “El campo de concentración, tal como lo han concebido y realizado los franceses, nos inspira poca confianza, por temer que Francia termine por entregar a Franco a los combatientes de la República (…) Elevamos a usted nuestra angustiada súplica”. (Ver página 1 de la carta | Página 2 | Página 3)

 

» Francisco Ramón Olivar. “Soy un pobre literato, sin otra arma que su pluma y otro ideal que el de expandir la cultura a las mentes de sus hermanos”. (Ver página 1 de la carta | Página 2 | Página 3 | Página 4)

 

» Laudelino Moreno, director general de Comercio en el primer bienio de la República. “Haber sido educado en un hogar laico y republicano, manteniéndose toda la vida, con palabras y actos, fiel a los ideales de Justicia social y de Libertad; no he servido ni serviré jamás a un régimen basado en otros principios: haber estado emigrado de España los tres últimos años de la Dictadura de Primo de Rivera y durante la de Berenguer tener nueve procesos por delitos contra el régimen monárquico, dos por la ley de Jurisdicciones”. (Ver página 1 de la carta | Página 2)

 

» Salvador Marín. “Nuestras mujeres, que no quisieran caer en manos de los traidores e invasores de España, sufren en los campos de concentración los rigores del tiempo, las vicisitudes propias del exilio y lo que es peor, el trato soez e indecente de la Gendarmería y senegaleses franceses. Compañeros nuestros han muerto de frío y de hambre…”. (Ver página 1 de la carta | Página 2)

 

» Remedios Manzanares Marlasca y Josefina González (Ambas de 21 años, de la Agrupación de Mujeres Antifascistas y Sindicalistas de la UGT). “Ambas tenemos el firme convencimiento de que nuestra convivencia con el fascismo es imposible y no estamos dispuestas a volver a España”. (Ver página 1 de la carta | Página 2)

 

» Emilio González. Comandante de Infantería. “Desgraciadamente los que solamente nos hemos dedicado desde pequeños a la carrera de las armas no servimos para otra profesión y por eso con toda franqueza expongo mi situación pues soy hombre curtido en la guerra pero que solo entiendo de esta y no puedo decir que voy a desempeñar otra profesión ni oficio que no entiendo”.

» Isaías de Haro. Profesor Mercantil. Funcionario del Ministerio de Trabajo (Campo de Saint Ciprien). “Soy hombre que jamás ha granjeado el favor del amigo y por consiguiente ni ahora ni nunca me he valido de buscar influencias para conseguir lo que siempre he considerado justo. Hoy que el tiempo ha pasado y que he visto que otros que posteriormente a mi solicitud han marchado ya, me permito a V. rogarle si fuera posible incluir mi nombre en las futuras expediciones. Si me conociera y viera la fe y el entusiasmo con que se lo pido tengo la seguridad absoluta que no dudaría en hacer cuanto estuviera en su mano por complacerme”.

 

» Antonio Gómez Zapatero, ingeniero (Residente en el Mediodía francés). “Obligado a salir de España con mi familia ante el avance de las tropas fascistas sobre Barcelona, me encuentro en Francia sin medios ni posibilidades de trabajo en Europa, teniendo la convicción de que mis ideales democráticos sinceramente sentidos han de impedirme toda actividad profesional en la España sometida a poderes totalitarios y creyendo posible el desenvolvimiento de mi citada actividad como Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos en la noble nación mexicana acudo a V. E.”

 

» Carmelo Pérez Ramos. (Campo de concentración de Argeles sur Mer). “Soy hobrero y tengo experiencia en el cultivo de árboles albaricoques, melocotoneros o durasnos, peras, ciruelas y piña y otras muchas facilidades de la agricultura. Pues aquí me tienen como prisionero en un campo de concentración sin el menor motivo…”. (Ver página 1 de la carta | Página 2 | Página 3)

 

» Licesio Domínguez Lorenzo (París). “Verdaderamente es muy triste de tener que esconderse uno como si fuera una mala persona, y el único delito que tengo es de haber defendido la REPÚBLICA ESPAÑOLA”. (Ver la carta)

¿Conoces a algún protagonista de las cartas? Escríbenos a cartasexiliomexico@gmail.com

Elaborado por Luis Prados, Bernardo Marín, Inés Santaelulalia, Pablo de Llano, Raquel Seco, Paula Chouza y Mari Luz Peinado.

más información

http://politica.elpais.com/politica/2012/11/18/actualidad/1353272386_125431.html

Nota de La Memoria Viva:

-Sobre los campos de los refugiados republicanos en Francia  (nuestro blog): https://lamemoriaviva.wordpress.com/2009/01/25/homenaje-a-los-exiliados-en-francia/

-No olvideís : el viernes 23 de noviembre 2012 proyección de dos documentales y debate sobre ” La retirada” del 39: https://lamemoriaviva.wordpress.com/2012/11/19/el-exilio-republicano-espanol-en-francia/