Daniel Serrano Recio, 92 años y la historia de un exiliado que ha llegado al cine…

abril 29, 2012
En Castilla la Mancha, 20-04-2012 – 28 abril 2012

Lleva años luchando desde Francia por recuperar la memoria de su hermano

POR ELENA LLAVE. FOTO: S. ARBIZU Y H. BELIN. JUEVES, 26 DE ABRIL DE 2012

Daniel Serrano Recio. Nacido el 3 de enero de 1920 en La Torre de Esteban Hambrán (Toledo) y exiliado en 1963 a Francia después de luchar en el bando republicano y pasar 12 años en prisión. Cambian los nombres, los lugares y las fechas pero las historias de los que tuvieron que huir son muy parecidas. Este toledano de 92 años es el protagonista de “No darse por vencido”, un documental de una hora y media de duración dirigido por la española Susana Arbizu y el francés Henri Belin, hijo de españoles emigrantes.

La Biblioteca Municipal “José Hierro” de Talavera acoge el 27 de abril a las 19:00 horas la presentación de este largometraje seleccionado en Francia en los festivales internacionales de Cinemed de Montpellier, Traces de Vie de Clermont-Ferrand y Champ-Contrechamp de Lasalle. Acudirán los autores del mismo; Emilio Sales Almazán, presidente del Foro por la Memoria de Castilla-La Mancha; y el propio Daniel Serrano, quien ponía de manifiesto a encastillalamancha.es que “es hora de decir la verdad en España de lo que ha ocurrido; es necesario enseñar la historia en las escuelas”.
A sus más de 90 años tiene fuerzas más que suficientes como para seguir reivindicando la memoria de su hermano Eudaldo -quien llegó a ser nombrado teniente de alcalde de La Torre de Esteban Hambrán y fusilado en el cementerio del Este de Madrid en 1941- y para luchar por que su pueblo deje de llevar nombres de la dictadura.
Sus recuerdos de Toledo y de su pueblo están ligados a la escuela, a la que pudo ir hasta los 11 años, hasta que el duro trabajo en el campo le obligó a dejar el colegio y ayudar a su padre. También a la lucha de los obreros por conseguir mejorar el jornal de tres pesetas y un poco de vino con el que se tenían que sostener las familias. En La Torre de Esteban Hambrán, cuenta, la lucha política siempre fue muy intensa, primero gobernando “la derecha” -”que dio orden de cerrar la Casa del Pueblo (el lugar en el que se reunían los obreros) y la panificadora obrera”- y a partir de febrero del 36 con el gobierno de “la izquierda”. “Aquí todo cambió ya que dos consignas del programa del Frente Popular eran la construcción de escuelas y la reforma agraria, algo que se cumplió en mi pueblo a rajatabla”, dice Daniel, quien combatió en transmisiones en el ejército republicano.
Llegó la sublevación de las tropas de Franco y con ella la marcha de los combatientes republicanos a Madrid. Allí Daniel fue detenido y encarcelado tras el consejo de guerra en el que, además de los 12 años de cárcel que le impusieron a él, se condenó a siete hombres de La Torre de Esteban Hambrán a pena de muerte y a dos a 30 años de prisión.
Actualmente lucha para que su pueblo recupere la memoria de su hermano Eudaldo que él no ha podido quitarse nunca de la cabeza y para que “a un hombre que hizo tanto por el bien de su localidad se le honre de alguna forma”. Comparte esa lucha con la de borrar de las calles nombres heredados de la dictadura, habiéndose dirigido para ello a Emilio Sales, a la ex vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, a los alcaldes de La Torre de Esteban Hambrán…
Cree que el olvido a las tantas y tantas personas que hay enterradas en las cunetas de las carreteras y en las fosas comunes de los cementerios, víctimas de fusilamientos del Franquismo, “es un crimen de lesa humanidad, tal y como lo ha determinado la ONU”. “Hay que preguntarse quién es el responsable de que esto no se solucione”. Igualmente considera “inadmisible que en un país que ahora se llama democrático se tolere que aquellos que se levantaron contra un régimen legalmente constituido, en unas elecciones libres, luzcan sus nombres o sus símbolos en sitios públicos”.
En “No darse por vencido”, Susana Arbizu y Henri Belin proponen una reflexión de la España de hoy pero con un enfoque del pasado y de todo aquello que vivieron personas como Daniel Serrano, cuya particular batalla es el hilo conductor para hablar en el largometraje de lo que Belin calificaba de “memorias heridas”, las únicas que se plantean como “alternativa a la historia oficial”. Junto a Daniel también han dado la palabra a Acacia Condes, mujer exiliada que cruzó la frontera a Francia en brazos de su madre y que aún no ha recuperado los restos de su padre, un combatiente republicano; Eladio Martín, otro refugiado español, herido en la Guerra Civil; Julia de la Vieja Serrano, sobrina de Daniel; Emilio Silva, presidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica; Ludivina García Arias, presidenta de la Asociación de Descendientes del Exilio Español; y Emilio Sales.

http://www.encastillalamancha.es/noticia/6290/wwwencastillalamanchaes#

a través del Foro por la Memoria

http://www.foroporlamemoria.info/2012/04/daniel-serrano-recio-92-anos-y-la-historia-de-un-exiliado-que-ha-llegado-al-cine/


Autobiografía de un testimonio tricolor… “Maestros de la Repúbllica”

abril 11, 2012

Estimados Compañeros y Amigos:

            Un buen amigo de Barcelona me ha hecho llegar vuestra convocatoria a las V Jornadas en torno al Campo de Concentración de Albatera. No podré acompañaros pero os envío un fraterno abrazo republicano desde lejos, deseando que el esfuerzo realizado por COAMHI sea compensado por satisfactorios resultados que os estimulen a proseguir vuestra lucha por la Memoria, la Verdad y la Justicia.

            Pero antes debo presentarme. Me llamo Miguel Soler Roca. Ya véis por mis apellidos que soy de origen catalán. En efecto, nací en Corbera de Llobregat, Provincia de Barcelona, en 1922 (tengo pues 90 años). Mi familia emigró a Uruguay en 1926 y en este país aprendí el castellano, hice estudios y me gradué como maestro primario. Durante algo más de veinte años ejercí mi oficio principalmente en las zonas rurales. Gente conservadora que en mala hora ocupó el gobierno de la enseñanza uruguaya consideró subversivo mi trabajo con los campesinos y sus hijos e hizo imposible su continuación. Pasé entonces a actuar desde 1961 durante otros veinte años como especialista de la UNESCO en cuestiones de educación rural, educación de adultos, formación de maestros y temas afines, en todos los países de América Latina y en otros del resto del mundo. Al jubilarme en 1982 no pude regresar a Uruguay a causa de la dictadura que aquí imperaba y me instalé con mi familia en Barcelona, donde estuve radicado hasta 2010, con mucha actividad, ocupándome siempre en forma honoraria de los temas educativos y de participar en labores solidarias con los pueblos de América Latina. Ahora me he vuelto a trasladar definitivamente a Uruguay, donde espero terminar mis días, aunque siempre atento a lo que pasa en mi primera patria. Salvo una breve visita a Alcoi que realicé hace ya unos años, por invitación del Club de Amigos de la UNESCO de esa ciudad, no he tenido oportunidad de conocer vuestra Alacant, de cara al mar, como lo están mi Barcelona y mi Montevideo.

            Quisiera recordar en esta corta biografía mis relaciones con España Republicana. Mi padre era un obrero republicano y de él recibí mi primera formación política. Vivimos con alegría la caída de la monarquía y con dolor la guerra civil, desde Montevideo, en un país fuertemente volcado a favor del bando republicano. En aquellos años yo estudiaba magisterio y constituimos un comité de estudiantes solidarios con España Republicana. Desfilábamos por el centro de Montevideo agitando banderas tricolores. La derrota de vuestra causa, que habíamos hecho nuestra, nos aisló durante cuarenta años de la Madre Patria. Guardamos fidelidad al corto, prometedor y dramático período republicano. Tras la guerra, mis padres no visitaron nunca la España franquista, ni tampoco lo hicimos mis hermanos y yo. Mi primer retorno a Barcelona lo hice en 1976, ya muerto el dictador, cincuenta años después de mi primera salida. Y ya reinstalado en ella en 1982, los días 14 de abril solía participar con mi esposa en las Cenas Republicanas que se organizan en Sant Martí. Hemos visitado los lugares de peregrinaje republicano en Cataluña, entre ellos el Museo del Exilio en La Jonquera, la tumba de Walter Benjamín en Port Bou, la de Antonio Machado en Colliure, Francia.

            Ahora quiero hablaros de mi relación con la enseñanza de tiempos de la República, que es el tema central de vuestra V Jornada. Evocaré algunos episodios de mi vida profesional que demuestran mi gran deuda y la de Uruguay a la Educación Republicana Española. Yo cursé magisterio en 1938 y 1939 y mis profesores de pedagogía hacían uso de los textos que los autores republicanos habían escrito por aquellos años y que nos llegaban a Montevideo gracias a ediciones realizadas en Buenos Aires y difundidas en toda América de habla castellana. Me familiaricé así con el pensamiento de Lorenzo Luzuriaga, Antonio Ballesteros, Margarita Comas, Rosa Sensat y algunos otros. En las clases de literatura estudiábamos las obras de García Lorca, Antonio Machado, Miguel Hernández, Rafael Alberti. En nuestras reuniones sindicales, cantábamos las canciones del bando republicano. Entre otros exiliados republicanos llegó a nuestro país D. Emilio Mira y López, quien nos dictó conferencias sobre psicología evolutiva del niño y el adolescente y dio asesoramiento al gobierno uruguayo sobre temas educativos. Muy pronto se instaló en Montevideo la actriz Margarita Xirgu, a la que vimos interpretar todo García Lorca y otras obras del repertorio universal, siendo ella la Directora Fundadora de nuestra Escuela de Arte Dramático, lo que explica la actual afición al teatro del pueblo uruguayo.

            El 14 de abril vosotros estaréis hablando a las cinco de la tarde en vuestra Jornada de “Las misiones pedagógicas, un proyecto de cultura popular”. Pues bien, en 1945 un grupo de estudiantes de magisterio y de medicina realizaron nuestra primera misión socio-pedagógica (así las llamábamos aquí) en una zona miserable y perdida del campo uruguayo, siendo orientados en calidad de maestro acompañante por Julio Castro, amigo íntimo mío durante casi cuarenta años, asesinado en 1977 por la dictadura uruguaya, particularmente ensañada contra la Educación Pública. Tuvieron lugar a lo largo de los años (con el prolongado y dramático paréntesis de la dictadura que hizo desaparecer a otros jóvenes misioneros) alrededor de sesenta misiones, casi todas en medio rural pobre y aislado. Yo también fui maestro acompañante de una de ellas, en 1947. Pues bien, esta gran obra, que hoy estimula realizaciones similares y estudios académicos, tuvo dos fuentes de inspiración: las Misiones Culturales de México, iniciadas en los años veinte y las Misiones Pedagógicas de España Republicana, lanzadas a partir de 1931, con la creación del Patronato de Misiones Pedagógicas. Tuvimos la suerte en Uruguay de poder leer con gran provecho y emoción Una Misión Pedagógica en Sanabria. Somos muchos los educadores uruguayos que recientemente hemos hecho y mantenemos una rica amistad con la Profesora María García Alonso, de la Universidad Nacional de Educación a Distancia de Madrid, coautora del hermoso y apasionante libro “Las Misiones Pedagógicas, 1931-1936”, ahora solidariamente embarcada en la publicación de una obra similar que resuma la experiencia uruguaya en esta materia.

            La historia está llena de imprevistos, siempre dignos de retención. Un familiar del misionero valenciano Isidoro Boix Chaler, su hijo Quim, me hizo llegar unas páginas que aquel había titulado “Dos años en una escuela rural”, publicadas en 1933 en la prestigiosa Revista de Pedagogía, que dirigía en Madrid D. Lorenzo Luzuriaga. La riquísima incursión del Maestro Boix en la teoría y sobre todo la práctica de una escuela activa, creadora, comunitaria, me incitó a escribir una breve introducción a su artículo y darlo a conocer a través de la revista Voces, editada en Montevideo por la Asociación de Educadores de Latinoamérica y el Caribe y por medio también de un pequeño folleto, accesible ahora, casi ochenta años más tarde, a quienes se forman en nuestras normales como futuros maestros.

            Como véis, Compañeros y Amigos, tengo sobrados motivos para reconocer en mi andar de educador fuertes raíces que me vienen de la Enseñanza en la República Española, de la que vais a hablar estos días con seguro provecho. Lamento no estar ahí, para seguir aprendiendo de vosotros.

            Creo tener razones para pensar que justamente ahora vuestro empeño republicano confrontará más dificultades. No es este un buen momento para la evocación de uno de los ensayos más prometedores de la Historia Universal. Pero son precisamente las incertidumbres del futuro, en todo el mundo y no solo en España, las que justifican vuestra militancia en la defensa de valores que no podemos dejar perder. Vuestros supervivientes  del Campo de Concentración de Albatera, vuestros maestros represaliados, vuestros brigadistas internacionales, vuestros misioneros sembradores de educación, cultura y arte popular, vuestros historiadores que no renuncian a la búsqueda de la Verdad, todos ellos, gente española y del mundo entero, os exigen, nos exigen, fidelidad. Por lo que sus ideas y valores significaron entonces para España, por lo que su ejemplo y sacrificio, venciendo el paso de los tiempos oscuros, dejaron en nosotros.

            Des de Montevideo, us desitjo de tot cor que les V Jornades tinguin èxit. Salut, Companys i Companyes, Visca la República!

Miquel Soler i Roca.

De Quim Boix:

Camarada.

Aquí va esa pequeña rectificación.

Espero que os sea de utilidad, y lo uséis en las actividades de estor días.

Ya me diréis que tipo de uso podéis hacer y  me confirmarás la recepción (también decídselo, por favor, al maestro Soler de Uruguay) de estos c.e..

Miguel Soler Roca es tan modesto que no explica que llegó a ser vicepresidente del área de educación de la UNESCO, que en su trabajo en Chile (donde le pilló el golpe de Pinochet) ayudó y mucho a salvar muchas vidas de la represión fascista, que fue (sin militar nunca) siempre un apoyo serio a las ideas de los comunistas, y que ahora en Uruguay es una de las personas más respetadas. Le acaban de dar su nombre a una de las zonas rurales en las que él dio clases. Se trata de terrenos retornados a los campesinos por parte del gobierno de izquierdas, y esos campesinos han dado a su zona el nombre de “Maestro Soler Roca” en recuerdo a la importante labor que ya cuenta Miguel en su autobiografía breve.

Mis deseos de éxito.

Un abrazo y un saludo internacionalista.

Quim Boix


ANHELANDO A LA DAMA DEL VESTIDO TRICOLOR…

diciembre 11, 2011

Te llovieron aires de olvido con lágrimas de libertad y sangre después de  que la razón de los patriotas salvapatrias tumbaran aquellos sueños y anhelos libertarios bella dama, y bendecidos por un Dios cruel vestido con  múltiples sotanas de odio delator  y alzacuellos con balas se pusieron manos a la obra aquél mes de julio de 1939 para borrar cualquier vestigio de tu paso por estas tierras multicolores llenas de bravura.

Y quedaron tus hijos sepultados en la vergüenza de una tierra que se convirtió en la mayor fosa común de la historia a la vez que otros perdían la libertad en las prisiones de la mente obtusa, en el exilio de los desarraigados por el billete de la incomprensión y el temor, o en la persecución de los miedos ajenos al pensamiento libre.

Y así llegaron los nuevos tiempos donde con la muerte del dictador olíamos aires de libertad y veíamos nuevas generaciones con bríos de aquella grandeza robada por la fuerza de las armas, pero no fue así, fue todo una mentira, una mentira urdida por aquellos corazones en blanco y negro aferrados a la grandeza rojigualda del águila imperial que el Caudillo dejó tatuada en sus mentes de pensamiento unidireccional. Y nos engañaron vendiéndonos una falsa democracia fundamentada en los principios del Movimiento Nacional jurado por el nuevo Jefe de Estado y auspiciada por el antiguo sátrapa golpista con el fin de instaurar una monarquía no legitimada por el pueblo y poder así perpetuar su designio.

Y ahora…, mucho tiempo después sólo podemos anhelarte, soñándote con tu pelo al viento de la libertad y tu vestido tricolor moviéndose mientras danzas con alegría las esperanzas de aquellos que todavía pensamos que el hombre y la mujer son libres de decidir su propio destino, y sobre todo, no traicionamos como otros nuestro sentir republicano por unas migajas de libertad enlatada en una corona borbónica que vive plácidamente acomodada en una Constitución arcaica y anquilosada en el tiempo de la mentira. Y así vivimos nosotros, tus hijos, aquellos descendientes de los que te defendieron con su vida, aquellos que vivimos entre las mentiras de una falsa  libertad democrática y el anhelo de verte bailar de nuevo.

 Jordi Carreño Crispín

Vicepresidente de la A.I. La Memoria Viv@

 


La última brigadista…

diciembre 11, 2011

JESÚS RODRÍGUEZ 11/12/2011

Hace 75 años, más de 35.000 hombres y un puñado de mujeres de 54 países llegaron a España para luchar contra Franco. Estaban convencidos de que si frenaban el fascismo podían evitar una guerra mundial. Esta es una historia de valor y solidaridad a través de la memoria de Lise London, la última mujer voluntaria con vida.

Lise London

 
 
1942

Lise en la localidad de Charande, en junio de 1942, un mes antes de ser detenida por la Gestapo.-

Cuando el compacto grupo de ancianos franceses con acento español y ancianos españoles con acento francés se arranca a entonar con rabia el vibrante himno de batalla de nuestra Guerra Civil, se hace un silencio doloroso y toca tragarse las lágrimas. Son los testigos de una historia que se acaba. Una gesta de ideales y lucha por la libertad que pronto, cuando sus últimos protagonistas desaparezcan, quedará enterrada en los manuales de historia. Hoy están aquí. Quizá por última vez. Tienen el pelo blanco y las manos nudosas como una vid; ondean sobre sus cabezas pálidas banderas tricolores; un centenar de veteranos de la guerra se han reunido esta tarde de noviembre en un rincón sin turistas de París en homenaje a los miles de camaradas que llegaron a este lugar hace justo 75 años, procedentes de 54 países, para alistarse en las Brigadas Internacionales y luchar durante más de dos años contra Franco en los frentes de Madrid, el Jarama, Guadalajara, Brunete, Teruel y el Ebro. Fueron más de 35.000. Casi un tercio reposa en España en tumbas sin nombre. Muchos iniciaron malheridos la retirada a finales de 1938 y murieron en campos de concentración franceses y alemanes. Los que sobrevivieron formaron una estrecha comunidad de sangre que nunca nadie ha conseguido romper.

Eran jóvenes y no eran soldados; nunca habían sostenido un arma; habían militado en el pacifismo y la solidaridad entre los pueblos. Eran unos soñadores. Metalúrgicos, estibadores, estudiantes, campesinos e intelectuales; aventureros, revolucionarios; activistas negros americanos y judíos perseguidos por los nazis. Por encima de su origen, combatir en la Península al Caudillo suponía para todos plantar cara a Hitler. Creían que la Guerra Civil era el primer asalto de una contienda mundial que se podría frenar si Franco y sus compañeros de viaje eran derrotados en España. Para los brigadistas, no se trataba de una simple guerra fratricida aislada en un país frontera con África. Era el aperitivo de la catástrofe. El tiempo les daría la razón.

Aquella guerra concluiría el 1 de abril de 1939 con el triunfo de Franco y los ejércitos del Eje y el éxodo de medio millón de derrotados; cuatro meses más tarde, Hitler, según el plan previsto, invadía Polonia; doce meses más tarde, Francia, y dos años más tarde, en mayo de 1941, la Unión Soviética. Cincuenta millones de personas perecerían en la II Guerra Mundial. La perspectiva que proporciona el tiempo confirma que los brigadistas fueron unos visionarios. Antes de que existieran el derecho humanitario y la declaración de derechos humanos, apostaron por la solidaridad internacional con un Gobierno legítimo cuya democracia estaba siendo pisoteada. Se adelantaron. Una idea que sintetizaría Artur London, brigadista hasta las últimas horas de la República y uno de los protagonistas de este reportaje, con una frase: “Se levantaron antes del alba”.

Muchos eran parias de la tierra. Tenían poco que perder porque no tenían nada. Dieron un paso al frente aquel otoño de 1936. Rompieron con todo. Se convirtieron en proscritos en sus países de origen. Era un instante crucial en el que la democracia se resquebrajaba; no solo Alemania e Italia habían caído bajo el yugo del fascismo. En Polonia, Hungría, Rumanía, Grecia, Lituania, Bulgaria, Checoslovaquia, Austria y Portugal se estaban incubando regímenes dictatoriales. La extrema derecha había mostrado sus colmillos en Francia. En sectores del Partido Republicano estadounidense y el establishment británico se aplaudía a Hitler. En ese instante, la mitad de España se había rebelado contra el golpe de Estado del 18 de julio. La guerra había comenzado. La República carecía de ejército y lo improvisaba a diario; mientras, Franco, al mando de unas fuerzas fogueadas en África, había alcanzado en semanas los arrabales de Madrid. Hitler humillaba a las democracias y enviaba sus bombarderos contra los españoles saltándose los acuerdos internacionales. Para apaciguarlo, Francia y Reino Unido habían abandonado a la República. La Península ardía. El mundo asistía mudo a la tragedia. Dentro de ese macabro decorado, miles de hombres habían reaccionado y enfilado París como primera escala hacia España. ¿Por qué estaban dispuestos a jugarse la vida en un país del que no conocían ni la lengua? Artur London daría la clave: “En Madrid, el checo iba a luchar por Praga; el francés, por París; el austriaco, por Viena; el alemán, por liberar su país de Hitler, y el italiano, por expulsar a Mussolini de su país”.

No pasarán

 

Un búnker de la Guerra Civil en el parque del Oeste de Madrid; aquí llegaron los brigadistas a defender la ciudad el 8 de noviembre de 1936.- SOFÍA MORO

 

El número 8 de la calle de Mathurin-Moreau era en 1936 un descampado salpicado de barracones que albergaban sindicatos de izquierda y comités obreros. A ese París proletario comenzaron a llegar en octubre los voluntarios. Los partidos comunistas de todo el mundo (de los que había surgido la idea de crear las Brigadas a través de la Internacional, la organización que hacía de correa de transmisión entre las consignas de Stalin y sus cuadros) habían prestado su infraestructura como banderín de enganche. En esta calle comenzaría el largo viaje hasta el frente. Más allá, vencer o morir.

Aquí se levanta desde los años setenta la sede del Partido Comunista Francés, un bello edificio de hormigón y cristal proyectado por el arquitecto brasileño Oscar Niemeyer como regalo a sus camaradas franceses. Todo aquí remite al combate contra el fascismo. La plaza en la que desemboca el cuartel general comunista lleva el nombre de uno de los más legendarios veteranos de las Brigadas Internacionales: el coronel Fabien, líder desde 1941 de la Resistencia francesa contra Hitler y el primer partisano que acabó durante la ocupación con la vida de un oficial hitleriano. En este ambiente de familia nos encontramos con una de sus viejas camaradas de guerrilla, Cécile Le Bihan, viuda de otro mítico brigadista: el coronel Rol-Tanguy, el partisano al que se rindió el ejército alemán que ocupaba París en 1944. Cécile tiene 93 años; es una anciana erguida, digna y lúcida, con una boina calada hasta las sienes y la Legión de Honor en la solapa. Durante cuatro años se jugó la vida y la de su familia en la Resistencia contra la ocupación nazi. Pasaba documentos en el cochecito de su hijo (hoy ese bebé es un sexagenario que sonríe a su lado) y participó en sabotajes. Su compañero, Rol-Tanguy, es un héroe nacional en Francia. “Nunca olvidó España”, relata Cécile; “afirmaba que la experiencia más grande y enriquecedora de su vida fue la Guerra Civil. Era un sindicalista, un hombre de acción. Me decía: ‘Tengo dos patrias, Francia y España; nunca me he podido sacar a los españoles del corazón’. España era para Henri como esa bala que recibió en la espalda en el frente del Ebro, se le quedó alojada en el omoplato y no le pudieron extraer: era parte de él”.

-¿Por qué se enroló en las Brigadas?

-Quería aprender a luchar contra el fascismo y enseñar a otros. Se empeñó en ir a Madrid. Era un tipo duro, un metalúrgico. No era un idealista, era un militar. Sabía que el siguiente capítulo de aquella tragedia era París. Y no se conformaba. Quería estar en primera línea; volvió de España herido. Nos casamos en abril del 39. Un año más tarde, Hitler invadía Francia y volvió a combatir.

Aquellos jóvenes brigadistas que comenzaron a concentrarse a mediados de octubre de 1936 en París eran tipos jóvenes, grandes, ruidosos, románticos, vitales; sin gran formación (aunque hubiera entre ellos un grupo de escritores como Malraux, Hemingway, Orwell o Koestler), pero muy politizados; gente del pueblo, directos, juerguistas; cariñosos con los españoles que los recibían como salvadores. Se sintieron como en casa. Tras escuchar las grabaciones con decenas de testimonios de brigadistas, leer sus memorias y charlar con los supervivientes y sus familias, se advierte un hecho sorprendente: nunca renegaron de su aventura española; los veteranos recordaban los años de la Guerra Civil como los más enriquecedores, intensos y altruistas de su vida. No había amargura en sus palabras. Ninguno se quejaba del pobre armamento e instrucción que recibieron; las penosas condiciones de vida en el frente; la crueldad de las batallas. No hay ninguna crítica a la discutible conducción política y militar de la guerra por parte de la República. Ni siquiera a su retirada de España como moneda de cambio. Para ellos, la única tragedia fue abandonar a los republicanos a su suerte. Me lo confirma la hija de uno de ellos que prefiere no dar su nombre: “Mi padre me contaba que cuando la República decide a finales de 1938 que los brigadistas se vayan para intentar un agónico acuerdo de paz, estos no querían que los españoles les dieran las gracias; las daban ellos por haber tenido la oportunidad de compartir el ideal de la República. Los brigadistas eran muy queridos en España. Llegaron aclamados por el pueblo, y cientos de miles de personas les despidieron entre flores de la misma forma el 15 de noviembre de 1938 en la Diagonal de Barcelona. Algo bueno debieron de hacer. Consideraban a los españoles sus hermanos. Por eso, los tres centenares que vivían en 1996 aceptaron como un honor la decisión del Gobierno de Felipe González de concederles la nacionalidad española”.

Con Ibárruri

Lise (segunda por la derecha) con Dolores Ibárruri (en el centro).-

De los más de 35.000 voluntarios extranjeros que lucharon en nuestra Guerra Civil no quedan más de veinte. Los más jóvenes han superado los 90 años. Para Marina Garde, responsable de ALBA (Abraham Lincoln Brigade Archives), la organización que reúne a los brigadistas estadounidenses vivos (solo cinco de los 2.800 que vinieron a España), “están muriendo los últimos y es trágico; era gente carismática, entregada, incansable, que movía a mucha gente con su testimonio; ahora nos toca defender esa memoria. Es un legado muy fuerte que tenemos que salvar del olvido. Hay que crear una tradición en torno a su memoria. Que su ejemplo sirva para que nunca nos quedemos cruzados de brazos ante los dictadores”.

El pasado invierno murió el último brigadista italiano; queda un superviviente en México, dos en Argentina, tres en Reino Unido, cinco en Estados Unidos, uno en Rusia, dos en Austria, un estonio, un israelita y cinco franceses. Estos últimos no han podido estar hoy en París en el acto de homenaje. El tiempo no perdona. Sin embargo, César Covo, Théo Francos, los hermanos Vincent y Joseph Almudever y Lise London están en el corazón de todos.

Sobre todo Lise, la legendaria compañera de Artur London; la última brigadista. Tiene 95 años. Nació como Elisa Ricol de padres españoles en un pueblo minero francés. Los Ricol representaban el prototipo del proletariado de comienzos del siglo XX: pobres, analfabetos, desertores del campesinado y emigrantes. El viejo Ricol era un picador que arrastraba la silicosis y militaba en sindicatos comunistas. Lise nació en 1916. De niña vendía helados por las calles. A los 15 años ingresó en las Juventudes Comunistas. Era una mujer guapa, morena, resuelta, chispeante, con unos bellos ojos negros, un rostro de camafeo y una estricta elegancia socialista en blanco y negro que recuerda a Dolores Ibárruri. Firme, vehemente, doctrinaria, adicta al debate, se iba a convertir desde joven en una profesional de la revolución, una activista incansable, una militante dispuesta a todo. “¡Soy aragonesa!”, aún repite con orgullo. El partido, la lucha, eran lo primero. Santiago Carrillo, amigo de los London y durante veinte años secretario general del Partido Comunista de España, intenta explicar esa absoluta obediencia de los militantes de la época respecto de la organización: “Ser comunista era algo más que ser de un partido; suponía tener fe. Había en nosotros mucho de romanticismo. El comunismo tenía un componente religioso, con sus santos, sus mártires y su Meca, que era Moscú. No nos planteábamos más. Queríamos extender la revolución. Cuando perdimos esa fe, todo se desmoronó. Lise tardó en perderla. Tuvo incluso problemas políticos con su marido”. Artur London, en su autobiografía La confesión, describía así a su mujer y camarada: “Ha conservado su frescura de chiquilla: hay que verla entusiasmarse, apasionarse, tomar partido y luchar para lograr que compartan sus convicciones los que la rodean. Pone el corazón en todo lo que hace. Dispuesta a no importa cuál sea el sacrificio por sus amigos, es, por el contrario, intransigente cuando se trata del deber de los comunistas. Su confianza hacia el partido y la URSS es total. Para ella, el gran principio de la vida militante se enuncia muy simplemente: el que comienza a dudar del partido deja de ser comunista”.

En 1934, con solo 18 años, Lise marcha a Moscú invitada por la Internacional para convertirse en dirigente comunista. Lo relata Roberto Lample, de 62 años, francés, de padre anarquista español, alma de ACER (Asociación de Antiguos Combatientes en la España Republicana) y fiel compañero de fatigas de Lise: “Moscú fue su escuela política; ella quería escapar a su destino de mujer proletaria. Se dio cuenta de que si estudiaba, si viajaba, su vida podría cambiar. La ambición de Lise era aprender. El partido le dio la oportunidad de ir a Moscú. Y ella lo aprovechó. Era una luchadora; estaba convencida de que el poder no se podía delegar; no había que esperar que otros te solucionaran los problemas, había que actuar; quería decidir su futuro. Y eso tiene plena vigencia con el movimiento de los indignados”.

Era una fuerza de la naturaleza; una mujer valiente, magnética, decidida; una revolucionaria que conoció a Stalin, Tito, Pasionaria y Ho Chi Minh. En Moscú se enamoró de Artur London, un joven comunista de 19 años, alto, guapo, elegante y tuberculoso; un intelectual checo de origen judío que contraponía al ímpetu descarnado de Lise un carácter calmado y reflexivo. Lise abandonó a su primer marido (el comunista Auguste Delaune, que sería ejecutado en los cuarenta por los nazis) y unieron su destino. Tendrían tres hijos y compartirían 50 años de lucha, desde la URSS a la Guerra Civil; la clandestinidad, la Resistencia en Francia, la persecución de la Gestapo, los campos de exterminio nazis y las purgas estalinistas de los cincuenta. Una vida intensa que llevó al cine en 1970 Costa-Gavras. Sus camaradas Yves Montand y Simone Signoret dieron vida en la pantalla al matrimonio; del guion se encargaría Jorge Semprún, compañero de Artur London en Mauthausen.

Lise está hospitalizada en una hermosa clínica construida tras la II Guerra Mundial para acoger a los supervivientes de los campos de concentración, en Fleury-Merogis, a una hora de París. Michel London, su hijo menor, un matemático de 62 años, se ofrece a llevarnos, aunque advierte que su madre está muy débil. Al volante de su cascado Fiat 500 va recordando pasajes de la vida de su familia, desde sus abuelos maternos españoles, los Ricol, que se hicieron cargo de los hijos del matrimonio London durante su deportación a los campos nazis y acogieron en su hogar a exiliados republicanos, hasta la familia de su padre, judíos checos, de los que murieron 28 miembros en los campos de exterminio. Michel London habla sin odio. “Mi madre rara vez mencionaba los campos nazis; había visto demasiado sufrimiento. En 2005 fuimos toda la familia a Mauthausen, donde habían estado internados mi padre, mi tío y mi cuñado, y también 8.000 republicanos españoles y centenares de brigadistas; mi padre ya había muerto; estábamos sus tres hijos, sus nietos y mi madre. Ella había estado en Ravensbrück y Buchenwald, sabía de qué iba aquello; se emocionó, pero con serenidad; no soltó una lágrima. Enseñó a los nietos los barracones, los hornos, los pijamas de rayas… con naturalidad, sin dramas. Ha sido siempre muy fuerte”.

Tras alistarse en las Brigadas Internacionales en las improvisadas oficinas de la calle de Mathurin-Moreau, los voluntarios marchaban a la estación de Austerlitz, donde cogían un tren con destino a Perpiñán, y de allí, el salto a España. Lise London tomó el 28 de octubre el último que atravesó la frontera. El jefe de las Brigadas, el héroe de la revolución bolchevique André Marty, le había ofrecido ser su traductora y asistente. Lise no vaciló. “Reunirme por fin en España con los combatientes de la libertad… ¿Había algo más emocionante?”. El viejo Ricol profirió al despedir a su hija: “Lise se va a la tierra de sus padres a cumplir con su deber”. Viajaban en el convoy 2.500 hombres y un par de mujeres. Tras ellos, la frontera quedaría cerrada por los franceses para evitar la llegada a España de más voluntarios extranjeros. Los que quisieran alcanzar el frente deberían cruzar ilegalmente los Pirineos con la ayuda de partisanos, como harían Artur y miles de voluntarios más.

Tras un par de jornadas de viaje, Lise y el resto de aquellos primeras voluntarios llegaban vía Barcelona hasta Albacete, la ciudad que la República había dispuesto como cuartel general de las Brigadas. Estaba embarazada de tres meses. Artur continuaba trabajando para la Internacional en Moscú e intentaba salir de la URSS para reunirse con ella en España y combatir a Franco. No sabían absolutamente nada el uno del otro.

En octubre de 1936, Albacete era un poblachón manchego parado en el tiempo. Para convertirse en centro de operaciones de las Brigadas tenía a su favor ser un enclave políticamente seguro, lejano del frente y a mitad de camino de Madrid y Valencia. La ciudad ha cambiado en estos 75 años, pero en el centro se conservan los escenarios que contemplaron por primera vez los brigadistas al desfilar aclamados por la multitud: el parque de Abelardo Sánchez, la calle Ancha, el Banco de España, la plaza del Altozano, la plaza de toros o el Gran Hotel, donde se emplazaría el Estado Mayor de las Brigadas y trabajaría Lise. En las siguientes semanas, los brigadistas serían divididos por lenguas y enviados al campamento de instrucción de Pozo Rubio, a media hora de la capital, en un bosque expropiado a un terrateniente donde se construyeron toscos barracones de madera. En la zona no se conserva ni un solo recuerdo de los brigadistas; tampoco en las localidades limítrofes (que visitamos junto a Fernando Robetta, del Centro de Estudios y Documentación de las Brigadas Internacionales), donde estuvieron alojados en casas de familias de esos pueblos. Robetta describe a los brigadistas: “Era gente dispuesta a todo. Con corazón, una disciplina brutal, ilusión, ideales, valor; eran revolucionarios seguros de su papel, repletos de un entusiasmo que transmitían a los mismos españoles. Se convirtieron en un símbolo a imitar por los milicianos”.

Cuando se pregunta a los vecinos de Madrigueras, Tarazona, Mahora o Casas Ibáñez sobre aquellos brigadistas del 36, no hay grandes testimonios, pero tampoco nadie conserva un mal recuerdo. Son como parientes en sepia que un día marcharon lejos y de los que nunca nadie volvió a saber. Uno de aquellos brigadistas dejó su nombre grabado en la puerta de una casa de Madrigueras; sus propietarios no lo borraron; guardan la inscripción con cariño: “Berti Neville, London. February 37. Communist Party of Great Britain”. “Posiblemente murió en la batalla del Jarama, en febrero de 1937, como la mayoría de los brigadistas británicos”, nos explica el historiador Justin Byrne, que nos acompaña en el viaje.

Lise London está dormida. Es una anciana guapa; tiene el pelo fino como la seda y la tez tersa. Cuando despierta y sonríe, uno se encuentra en esos ojos negros castigados por el tiempo con la brigadista del 36. Cuando le pregunto si aún se considera comunista, contesta tajante en francés: “Soy comunista, pero no por política; ya rompí el carné. Lo soy por no traicionar el recuerdo de aquellos camaradas que compartieron nuestros sueños y murieron por la libertad”.

Fichada

Foto de la ficha de la Gestapo de Lise de 1942.-

 
 -¿Cómo recuerda las Brigadas?

-Fue el mejor momento de mi vida. Siempre han estado en mi recuerdo. Todo me lleva a las Brigadas, a los viejos amigos; sueño con ellos. España fue un ideal, nuestro ideal más querido, y sigue siendo válido.

A las dos semanas de llegar a Albacete, la primera brigada de voluntarios internacionales, la XI, fue enviada con urgencia a Madrid. Estaba formada por 2.000 eslavos, balcánicos, escandinavos, polacos, húngaros, checoslovacos, alemanes y austriacos; apenas tenían formación militar, armas ni uniformes; su único distintivo eran las boinas; detrás iría la XII, integrada por alemanes, italianos y franco-belgas. Las tropas marroquíes de Franco ya habían alcanzado la Ciudad Universitaria. Estaban a un tiro de obús de la Puerta del Sol. La noche del 6 de noviembre, el Gobierno de la República había huido a Valencia y creado una fantasmal Junta de Defensa formada por jóvenes y desconocidos militantes de izquierdas a las órdenes del general Miaja y el coronel Rojo. Santiago Carrillo, un comunista de 21 años, era responsable de Orden Público. “Franco sabía que si Madrid caía, caía la República; y atacó”, recuerda Carrillo. “Madrid era el centro de gravedad de la contienda; si resistíamos, podíamos ganar la guerra; si se perdía, se hundiría la resistencia. Permanecer en Madrid en noviembre del 36 era estar listo para el sacrificio. El que se quedaba estaba dispuesto a luchar. Cuando todo se daba por perdido, el 8 de noviembre de 1936 llegaron los brigadistas. Subieron en formación por la calle de Atocha y la Gran Vía en dirección a la Casa de Campo. Eran unos miles, pero a la gente de Madrid les parecieron millones. Desfilaban por Madrid cantando La Internacional en todos los idiomas y con el puño en alto; y con ese gesto elevaron la moral de los madrileños. No estábamos solos. Ese día se creó la leyenda de ¡No pasarán! Fueron directos a morir a la Casa de Campo. Los brigadistas tuvieron un papel militar no exento de importancia; pero quizá más romántico y político que militar, porque la guerra la hicimos los españoles. En cualquier caso, en 1936 Franco no entró en Madrid”.

Carrillo y Lise London se conocieron durante aquellos días en el frente de Madrid durante un viaje de inspección de André Marty a sus brigadistas. Era el bautismo de fuego de la joven revolucionaria. Se iba a enfrentar sin pestañear a los tableteos de las ametralladoras y los bombardeos sobre la población civil; sería testigo de los miles de mujeres y niños refugiados en las estaciones de metro y sentiría las balas silbando sobre su cabeza en la Ciudad Universitaria; cuando se despidió de Carrillo, este le regaló un Quijote que aún conserva. Su amistad ha resistido 75 años.

Los brigadistas habían frustrado la ofensiva franquista. En pocos días se habían convertido en fuerzas de choque disciplinadas y admiradas por los republicanos. Un modelo a seguir. Combatirían en todos los frentes hasta su retirada a finales del 38. Tras su estancia en el frente de Madrid, Lise, embarazada de cinco meses, perdería su hijo. En 1937 se reencontraría en Valencia con Artur, que, enfermo de tuberculosis y fumador compulsivo, se encargaría de misiones de inteligencia y propaganda en las Brigadas. Aquel terrible invierno de finales del 37, bajo los bombardeos alemanes, con apenas qué comer, la pareja concebiría en Albacete a su hija Françoise: “Temíamos el momento de meternos entre las sábanas húmedas y heladas; cuando le explicaba a Françoise, ya grandecita, que nos la habíamos traído de Albacete, le dije bromeando: ‘Hacía tanto frío en la cama que papá y yo teníamos que abrazarnos muy fuerte para calentarnos. Y así fue como te dimos la vida”, relataría Lise en sus memorias Roja primavera.

La guerra estaba perdida. En octubre de 1938, los brigadistas eran desmovilizados, cruzaban la frontera y eran internados en campos de concentración franceses. A finales del verano del 38, Lise, en el tramo final de su embarazo, había sido evacuada. La seguiría Artur en marzo de 1939 con las tropas de Franco pisándole ya los talones. Tras la derrota se iniciaba un nuevo episodio de la tragedia de los brigadistas. Aquellos soñadores que habían luchado por la libertad en España no podían regresar a Alemania, Austria, Checoslovaquia ni Italia, gobernadas por Hitler y Mussolini. Tampoco a Rumanía, Bulgaria, Yugoslavia, Hungría ni las repúblicas bálticas. Serían represaliados en Brasil, Argentina, Suiza, Canadá y Bélgica por haber combatido junto a un ejército extranjero. Estaban incluso bajo sospecha en Francia, Irlanda y Reino Unido. Se habían convertido en un mito incómodo; héroes de una revolución perdida; miembros de un club de malditos sin fronteras; había que extirparlos del planeta. Fieles al juramento que hicieron a su llegada a Albacete: “Estoy aquí porque soy voluntario, y daré si hace falta hasta la última gota de mi sangre para salvar la libertad en España y la libertad del mundo”, pasarían a la clandestinidad y servirían en la resistencia contra los nazis en toda Europa. Tras la II Guerra Mundial todavía serían purgados en la URSS y sus satélites acusados de espionaje y cosmopolitismo (como le ocurriría a Artur London, preso y torturado entre 1951 y 1956) y, al tiempo, víctimas de la caza de brujas en Estados Unidos por “actividades antiamericanas”.

La clandestinidad, los nombres y papeles falsos, los pisos francos, el rescate de comunistas, la propaganda antifascista, los sabotajes y la lucha armada fueron el destino del matrimonio London y otros muchos republicanos y veteranos de las Brigadas tras la ocupación de Francia por Hitler en junio de 1940. El 1 de agosto de 1942, Lise recibió órdenes de provocar un levantamiento popular contra los nazis en unos almacenes de la parisiense calle de Daguerre. La noche anterior, Artur y ella no durmieron. Hicieron el amor hasta el alba. “¿Presentíamos que no íbamos a vernos durante mucho tiempo, tal vez nunca más?”. La acción subversiva de Lise fue un éxito; llamó al pueblo de París a la “lucha armada”. Hubo un tiroteo y varios policías muertos. Once días más tarde, Lise y Artur eran detenidos. Lise era bien conocida por la Gestapo; tenía todo en contra; sin embargo, la policía no pudo dilucidar quién era Artur. Tenían sospechas, pero no constaba en el fichero; no sabían que era un agente comunista ni un exbrigadista; era un clandestino perfecto y solo fue condenado a diez años de trabajos forzados. Acusada de asesinato, asociación de malhechores y actividades comunistas, el destino de Lise era la guillotina. Sin embargo, algo se les había escapado a los nazis: estaba de nuevo embarazada. Desde el día en que fue concebido, la noche anterior a su acto terrorista de la calle de Daguerre, su hijo estaba destinado a salvarle la vida. Le condenaron a cadena perpetua. Lise lo resume así: “¿Acaso no es un milagro? A cambio de darle la vida, mi hijo salvará la mía”. Artur y Lise serían deportados a Mauthausen y Buchenwald hasta el final de la II Guerra Mundial, en mayo de 1945. Habían formado parte de la Operación Noche y Niebla, iniciada por los nazis para hacer desaparecer a los sujetos indeseables. Ni la maquinaria nazi pudo con ellos.

A comienzos de este mes, Lise ha vuelto a su hogar. Un piso de clase media con un aire soviético, tapizado de libros, en cuyo portal una placa con la Legión de Honor recuerda que allí vivió Artur London, “que estuvo en todos los combates por la libertad y los derechos humanos”. Murió en 1986. Lise no ha logrado olvidarle. Pero cuando le pregunto si toda aquella lucha, si todo ese sufrimiento valió la pena, se incorpora, se echa la mano al corazón, me mira a los ojos y le brotan sus ancestros aragoneses: “¡Por supuesto! Combatimos por la libertad. ¡Valió la pena!”.

El País.com

http://www.elpais.com/articulo/portada/ultima/brigadista/elpepusoceps/20111211elpepspor_11/Tes/


VILLANUEVA DE LA SERENA : ACTO CÍVICO HOMENAJE A LOS REPRESALIADOS POR EL FRANQUISMO

octubre 17, 2011

SÁBADO DIA 22 DE OCTUBRE DEL 2011,
A LAS 11 HORAS EN LA FOSA DEL CEMENTERIO y A LAS 12 hORAS EN LA CASA DE CULTURA

 VILLANUEVA DE LA SERENA (Badajoz) .

Para más información y programa:  http://armhex.blogspot.com/2011/10/acto-civico-homenaje-en-villanueva-de.html

La A.I. La Memoria Viva se solidariza con los familiares de las víctimas de Villanueva de la Serena (753 represaliados/as  y 279 fusilados/as).

Un abrazo fraternal.


El sueño fallido de un Ejército democrático…

octubre 2, 2011

Una exposición muestra el fracaso de la II República en controlar las Fuerzas Armadas

ELENA HERRERA Madrid 28/09/2011 08:00 Actualizado: 28/09/2011

Imagen de la muestra.

Imagen de la muestra.

Hoy puede parecer una contradicción, pero hubo un tiempo, durante la Segunda República, en que el empeño del Gobierno por mantener la paz y convertir el Ejército en un organismo subordinado al poder civil se articuló a través del llamado Ministerio de la Guerra, del que Manuel Azaña fue su primer titular tras el cambio de régimen. La muestra Tiempos de paz, tiempos de guerra, inaugurada ayer en el Museo de la Ciudad de Madrid, hace un recorrido por la labor desarrollada por este Ministerio entre 1931 y 1939 y recoge a través de 130 fotografías y documentos de la época, los acontecimientos más destacados de la política de defensa durante la Segunda República.

La exposición se compone de tres bloques temáticos. El primero de ellos está dedicado a la sede histórica del Ministerio, el Palacio de Buenavista, convertido por Azaña en referente de la nueva representación institucional.

Durante el periodo de paz, (19311936), las autoridades republicanas intentaron, sin éxito, como pudo verse después, reorganizar el Ejército y adecuarlo a las necesidades de la nueva sociedad. Manuela Aroca, comisaria de la muestra, recuerda cómo fracasó ese objetivo. “Un golpe de Estado acabó con los sueños de estabilidad de la República. También se esfumó el intento de llegar a la victoria durante la guerra”.

“Uno de los sucesos importantes en relación con la política militar fue el de Casas Viejas”, resaltó Aroca. Este hecho y la llegada a la cartera de la Guerra de Juan José Rocha motivaron cambios en la política militar. También durante este tiempo “las obras militares, dirigidas por Vicente Rojo, hicieron un esfuerzo por divulgar saberes técnicos y teóricos de los acontecimientos”, agrega la comisaria.

Esfuerzos fracasados

El tercer bloque, dedicado a los tiempos de guerra (1936-1939), recoge la pérdida de control del Ejército tras el golpe de Estado, el impulso popular de los primeros años de la contienda y los esfuerzos fracasados de ejecutar la nueva política militar que derivaron en la derrota del bando republicano y la desaparición del Gobierno legalmente constituido de la Segunda República.

El presidente de la Fundación Francisco Largo Caballero, Jesús Pérez, institución que organiza la exposición con el apoyo del Ministerio de Defensa y el Ayuntamiento de Madrid, insistió en la necesidad de acercar a la ciudadanía lo que representó la política de defensa durante los años treinta.

Públioc.es


“La violencia franquista no fue defensiva ni buscaba el bien común”

julio 31, 2011

 Asociaciones de memoria recuerdan a las víctimas en el 75 aniversario el inicio del golpe contra la República

PATRICIA CAMPELO Madrid 18/07/2011

BOE del 23 de septiembre de 1939 con la norma que declaró lícita la violencia contra la República.

BOE del 23 de septiembre de 1939 con la norma que declaró lícita la violencia contra la República.

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Cuando se cumplen 75 años del golpe de estado militar que condujo a la Guerra Civil y al largo periodo del franquismo, las asociaciones que trabajan por recuperar la memoria de las víctimas lamentan la ausencia de políticas públicas que reparen las “violaciones de derechos humanos” cometidas en aquellos años.

La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) critica que el Estado carezca de “voluntad política” desde la Transición para reparar los derechos de las personas que padecieron todo tipo de represalias durante la dictadura militar de Francisco Franco.

El colectivo que preside Emilio Silva, nieto de un fusilado en octubre de 1936, evidencia que “mientras se persigue el enaltecimiento de algunas violencias”, se “consiente” la existencia de la Fundación Francisco Franco o el Arco de la Victoria en Madrid, que conmemora la victoria de los sublevados. Para la ARMH esto responde a una forma de culpabilizar a las víctimas y de darles un “trato degradante por parte de algunos partidos”.

“Ningún presidente del Gobierno español ha hecho un acto público, dentro del territorio del Estado, con quienes padecieron la peor violencia que se ha conocido en nuestra historia”, recuerda la asociación que lleva más de diez años localizando fosas comunes y dando sepultura digna a las víctimas.

La ARMH lamenta el “trato degradante por parte de algunos partidos”

“Es incomprensible que todavía el Estado democrático no se haya responsabilizado de reparar los terribles daños que generó la dictadura y no haya garantizado los derechos a quienes los han padecido”, indican sobre la labor que el Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero ha trasladado a las asociaciones de víctimas, a quienes otorga una subvención para que localicen y recuperen por sí mismas los restos de sus familiares.

Hacia la responsabilidad del Gobierno también apunta Arturo Peinado, de la Federación de Foros por la Memoria, quien, en una fecha como la de hoy, reivindica los dos elementos “que la ley de memoria histórica no resuelve”. El primero de ellos tiene que ver con la localización y exhumación de los cuerpos que continúan en enterramientos ilegales. “España es el segundo país del mundo, tras la Camboya de Pol Pot, en número de desaparecidos en fosas”, señala Peinado sobre la función que, a juicio de su asociación, “debería hacer el Estado”.

El segundo elemento tiene que ver con la anulación de las sentencias, “tal y como se ha hecho en países como Alemania, donde no ha pasado nada por ello”.

La transición a la democracia tras la muerte de Franco fue un momento que, para la ARMH, supuso la consolidación de los privilegios sociales y patrimoniales de los dirigentes del régimen, así como el asentamiento de un modo “maquillado” de concebir lo que fue la dictadura.

“Las familias de los 113.000 desaparecidos que aún yacen en fosas comunes tienen que soportar públicamente cómo hay quien justifica el franquismo, el golpe de Estado de 1936 y la necesidad de que alguien ‘pusiera orden’ asesinando a decenas de miles de civiles”, señalan.

“España es el segundo país del mundo, tras la Camboya de Pol Pot, en número de fosas”

Violencia franquista y republicana

Respecto a la “equidistancia” en el grado de violencia utilizado durante la Guerra Civil, el colectivo que comenzó su andadura con la exhumación de la primera fosa común con técnicas forenses , defiende que la violencia franquista “no fue defensiva” ni buscaba “el orden ni el bien común”, ya que fue fue “infinitamente superior” en la contienda. Este extremo es algo que, según explica la ARMH, lo ilustró el dictador al término de la guerra con la publicación de una ley el 23 de septiembre de 1939.

Dicha norma determinó la impunidad de los delitos que se hubieran producido contra la Segunda República desde su proclamación, el 14 de abril de 1931. Se trató de una amnistía para delitos “contra la constitución, contra el orden público, infracción de las Leyes de tenencia de armas y explosivos, homicidios, lesiones, daños, amenazas y coacciones”.

“La represión en zona franquista fue planificada, prevista y organizada desde un primer momento”

Arturo Peinado defiende, en la misma línea que la ARMH, la “diferencia fundamental” que existe en la violencia que se dio a ambos lados del frente de batalla. “La represión en zona republicana fue desorganizada y espontánea y se prolongó durante los primeros meses de la contienda”. Peinado explica que cuando el Gobierno republicano tomó el control, esa violencia dejó de darse y los tribunales juzgaron estos episodios como “asesinatos comunes”.

“La represión en zona franquista, en cambio, fue planificada, prevista y organizada desde un primer momento”. “Por eso se habla de crímenes contra la humanidad”, añade.

Falta de condena

La ARMH lamenta que el pleno de Congreso de los Diputados no haya condenado hoy “el uso de la fuerza y de la violencia con la que los franquistas impusieron un cambio de identidad colectiva”.

 “Se trata de otro síntoma más de que las víctimas siguen marginadas por el Estado y, hasta que no haya reparación, tendrán que seguir construyendo autoverdad, autojusticia y autorreparación”.

Esta falta de condena explícita hacia el franquismo la explica Peinado en una “vinculación de la derecha española con el franquismo”. “La derecha en España no es a

Antifascista como sí lo es la alemana o la francesa”, de ahí que gobiernos conservadores de esos países “hayan aprobado ayudas para las víctimas del exterminio nazi”, señala la asociación de Foros por la Memoria.

Público.es (Memoria Pública):

http://www.publico.es/especiales/memoriapublica/387638/asociaciones/memoria/recuerdan/victimas/julio


Los ‘cóndores de acero’ que defendieron la Segunda República…

julio 31, 2011

Tras el golpe de Estado militar de 1936, multitud de jóvenes decidieron enrolarse en la aviación española para defender la democracia. Un documental rescata la vida olvidada de estos aviadores durante la contienda

PATRICIA CAMPELO Madrid 19/07/2011

Aviadores en el Prat (Barcelona)./ADAR

Aviadores en el Prat (Barcelona)./ADAR

Preocupados por el futuro incierto que se les avecinaba, muchos jóvenes decidieron defender su porvenir con contundencia hace 75 años. Algunos de ellos apenas superaban la mayoría de edad, pero no querían quedarse en casa mientras se aproximaban las circunstancias que cambiarían la faz del país en el que vivían. Era el verano de 1936, el capitán Virgilio Leret acababa de ser fusilado en Melilla, y las solicitudes para formar parte de la aviación de la Segunda República se acumulaban.

“Teníamos 18 años, ¿qué hubiérais hecho vosotros?”, se pregunta Antonio Vilella (Barcelona 1916), mecánico de la aviación republicana y defensor del espíritu decidido que les movió a participar en aquella guerra para defender la democracia. El 18 de julio de 1936, cuando la radio dio cuenta de los primeros movimientos de los militares sublevados, Vilella trasladó a sus padres su deseo de ir a Zaragoza con sus amigos, que ya estaban allí “cargando camiones con escopetas”. Su progenitor le espetó que con esas armas no se podía ganar una guerra. En ese momento, el joven Vilella le comunicó que se enrolaría en la aviación como mecánico, “así estaréis más tranquilos”.

Vilella cuenta su historia ante la cámara que ha recogido testimonios de los últimos aviadores de la Segunda República y los ha plasmado en un documental de corte antropológico “que versa sobre la vejez y la memoria”. Así lo explica uno de los directores de Vuelo a Shangri-la, Jorge Moreno Andrés, quien firma junto con Eduardo Díez Pombo un trabajo en el que han condensado, en 25 minutos, los sentimientos de aquellos jóvenes que se enrolaron en la aviación tras el golpe. [Trailer del documental].

Nieto del piloto republicano Víctor Andrés Valdemoro, Jorge Moreno aclara que el objetivo del documental es “mostrar la actualidad” de aquellos militantes que hoy en día se siguen reuniendo en un local de Barcelona para recordar y compartir experiencias. “La sociedad les margina como ancianos pero tienen mucho que decir y hemos querido darles voz”, añade.

Shangri-la era el lugar ficticio imaginado por el escritor James Hilton en una novela y que, en el imaginario colectivo de la época, recordaba al paraíso o, al menos, a “un lugar mejor donde vivir”, rememora Vilella en el documental.

Miguel Hernández les dedicó el poema ‘El vuelo de los hombres’

La implicación política de aquellos jóvenes es uno de los elementos que los directores han destacado a través de un trabajo con el que les han querido “dar las gracias pidiéndoles que nos hagan saber sus diferentes opiniones”. “Es lo menos que podemos hacer por ellos”, sostienen.

Formación obligada

En tiempos de guerra la necesidad de personal militar apremiaba pero los cursos en la escuela de Kirovabad, en la antigua República Soviética de Azerbaiyán, y en la academia de vuelo de San Javier, en Murcia, seguían siendo condición obligada para ser aviador de la República.

Vilella obtuvo su título de mecánico de aviación en diciembre de 1937, llegando a ser Sargento y después Comandante. Tras finalizar la guerra pasó seis años campos de concentración, en la cárcel y en Batallones disciplinarios —donde se recluía a republicanos para que hicieran trabajos forzados—. “Cuando vuelves a casa piensas que al menos lo has intentado”, suspira el Comandante retirado que hoy preside la Asociación de Aviadores de la República (ADAR), fundada el 17 de julio de 1978.

Imagen facilitada por ADAR

La población concebía a los aviadores como un grupo diferenciado y especial en comparación con el resto de  militares y milicianos que también defendieron el sistema político que estaba siendo atacado tras el golpe de Estado de Franco y sus militares. Los “cóndores de acero” suscitaban la admiración de la gente e incluso arrancaron de la pluma de Miguel Hernández el poema El vuelo de los hombres. El compositor Carlos Palacios creó varios himnos por encargo del Gobierno de la República y uno de ellos, Alas Rojas,  —banda sonora del documental Vuelo a Shangri-la— se convirtió en la melodía oficial de los aviadores.

Camino hacia la reparación

El fin de la dictadura devolvió las alas a este colectivo que ya desde el exilio vivió diferentes maneras de organización. La Asociación de Aviadores Republicanos Españoles fue creada en los años 50 en México —país que acogió durante años a un gran número de republicanos exiliados— y sirvió de catalizador del tejido asociativo que se fue desarrollando después.

Imagen: Víctor Andrés Valdemoro, piloto republicano

Durante la transición, los aviadores que prestaron servicio al Gobierno de la República durante la guerra, reivindicaron su condición de antiguos militares y las correspondientes pagas o pensiones. “Fue una tarea difícil que no se ganó hasta los años 80, cuando con Felipe González en el poder, se aprobaron las normas que posibilitaron estas ayudas”, explica el historiador David Gesalí, quien forma parte del equipo de investigadores de ADAR que está recuperando el nombre y las historias de los pilotos, mecánicos, ametralladores, soldados y demás integrantes de la aviación republicana.

En la Transición reivindicaron su condición de antiguos militares y las correspondientes pagas o pensiones

Con esa batalla ganada, el siguiente paso fue el de reunir a sus antiguos compañeros y tratar de localizar a los desaparecidos durante la contienda o en los años de la represión. Al acabar la guerra muchos tuvieron que afrontar juicios sumarísimos acusados de un delito de rebelión. “Decían que nosotros nos habíamos sublevado contra Franco; es cómico, ¿no?”, comenta Vilella, quien recibió el pasado 27 de abril —en representación de ADAR— la Cruz de San Jordi que otorga la Generalitat de Catalunya.

Los primeros años de democracia fueron el “momento fuerte” de los aviadores republicanos. Gesalí explica que una vez pasó el tiempo de pleitear con el Estado para obtener sus pagas como exmilitares, llegó el momento de preservar y divulgar su memoria. “La segunda y tercera generación de familiares está demostrando un gran interés en saber de ellos”, comenta el historiador que ha colaborado en la creación de un Centro de interpretación de la aviación republicana, que se inaugurará el próximo 24 de julio en Barcelona.

La tarea acuciante que ADAR tiene ahora entre manos es encontrar personas que recojan el testigo de los últimos aviadores y sigan explicando la labor que desempeñaron en la Guerra Civil en defensa de la legalidad republicana.

Público.es (Memoria Pública):

http://www.publico.es/386901/aviadores


Amelia Valcárcel cree que para conseguir una memoria histórica “unificada” en España “hay que perdonar mucho”…

julio 31, 2011

SANTANDER, 27 (EUROPA PRESS)

Amelia Valcárcel cree que para conseguir una memoria histórica "unificada" en España …

La catedrática de Filosofía Moral y Política de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) y miembro del Consejo de Estado Amelia Valcárcel, ha afirmado este miércoles en Santander que en España “no existe” una memoria histórica “unificada y compartida” y que, para alcanzarla, “hay que perdonar mucho”.

En este sentido, Valcárcel explicó que una Guerra Civil como la que vivió España hace 75 años es “muy dura” y, por ello, “nunca va a desaparecer” de la memoria de los españoles aunque se debería “limar” ese recuerdo. En su opinión, el principal inconveniente es que esa memoria depende de las vivencias y experiencias familiares de cada individuo.

“¿Cuánto dura la memoria de una guerra?”, se preguntó la catedrática en una rueda de prensa en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP) con motivo del Curso Magistral ‘El perdón’ que dirige desde el 25 hasta el 29 de julio, y que está patrocinado por Santander Universidades.

“Lo que no podemos es pedir a alguien que aguante que su abuelo o su tía estén enterrados en un camino”, apuntó la también miembro del patronato de la UIMP, quien agregó que “todos los muertos deberían tener el mismo honor” y, de lo contrario, “no se habrá hecho verdaderamente el perdón”.

La vicepresidenta del Real Patronato del Museo del Prado señaló que la sociedad del perdón empezó “muy tarde” y es “una enorme novedad en los últimos años”, que comenzó a gestarse en el siglo III antes de Cristo. Hasta entonces el perdón no existía y los agravios se resolvían tan solo “con la justicia”.

Valcárcel se refirió también a la “psicología del perdón” y se preguntó si realmente las personas son capaces de perdonar y olvidar y, en esta línea, comentó que “influye mucho” el temperamento, el carácter y la forma de ser de cada individuo y, por ello, “algunos seres humanos olvidan plenamente y otros.

Europapress vía Yahoo noticias


17-18 de Julio de 1936: En el 75 aniversario del inmenso genocidio español al que ninguna institución “democrática” llamará hoy por su nombre…

julio 24, 2011

19 julio 2011 por emigro

Miguel Ángel Rodríguez Arias.

Nueva Tribuna, 18 de julio de 2011.

Los días de ayer y hoy están siendo días extraños, días de recuerdos emocionados, de enorme dolor por los incontables crímenes de crueldad infinita, en todas sus modalidades… en tantos lugares…

Están siendo días de ausencias, de silencio, días de víctimas y monstruosidades olvidadas incluso entre los olvidados…

De modo que en un artículo no tendría ni por donde empezar.

Pero lo que más me ha llamado la atención es que el inmenso, omnipresente, genocidio franquista pueda pasar entre nosotros estos días como el inmenso elefante en el armario que es.

El inmenso elefante en el armario de nuestra estrecha, casi inexistente, democracia.

Y digo casi inexistente democracia, o sin el casi,  ya que la democracia presupone, entre otras cosas, una garantía real y cierta de una mínima justicia y de los mísmísimos derecho fundamentales de todo ser humano, Estado de Derecho,  división real de poderes…con un poder judicial, en primer lugar, “desnazificado” – como se hizo en Alemania nada más acabar la guerra mundial,- y, en segundo lugar, independiente… pero nosotros, ay, ni tuvimos ni tenemos ninguna de tales cosas de forma real .

Porque este anómalo silencio, hecho de impunidad, – el inmenso genocidio de nuestra historia sin la palabra “genocidio”, que ninguna autoridad española pronunciará – es, en si mismo, explicación, y razón de ser, de muchas de las peores cosas que han seguido larvadas entre nosotros.

Aunque la conmemoración de estos días suponga conmemorar el inicio de nuestro gran genocidio nacional ninguna institución democrática española tendrá la “osadía” de llamarlo por su nombre: genocidio, crímenes contra la humanidad, crímenes de guerra…

De modo que los muertos siguen ahí, tirados como perros en sus fosas, la prole del genocida sigue de veraneo en “su” pazo disfrutando de las ganancias y títulos nobiliarios obtenidos gracias al crimen a gran escala – como lo han seguido haciendo el resto de los implicados en la conjura criminal a lo largo de las décadas a lo largo y ancho del territorio y gracias a las propiedades falsamente inscritas en registros de todo el país y hasta hoy -… pero ninguna institución nacional llamará genocidio al genocidio.

Al parecer esa imposibilidad de llamar las cosas por su nombre también la seguimos teniendo como en nuestros mejores tiempos patrios.

Por seguir teniendo, 75 años después, hasta seguimos teniendo a otro Borbón en la Jefatura del Estado; y ello muy a pesar del régimen Borbón de corrupción, injusticia social, explotación, pelotazos, privilegios y censura periodística de Alfonso XIII – y que ya nos deberiamos haber aprendido bien- incluido su fallido intento de perpetuarse entre nosotros con su posterior Dictablanda con la que también trató de darnos gato por liebre en vez de la Segunda República para poder continuar con su vida de privilegios costeados por el pueblo…a buen seguro que a más de uno le suenan todas estas cosas de la Monarquía Borbón en su anterior recta final de agotamiento institucional.

Sinceramente a mi es algo que cada día me sorprende más, hasta que punto pueden repetirse los paralelismos en este bucle Ibérico, que creo que es lo que somos antes que “ruedo”.

Porque cuando los derechos humanos más inviolables, reconocidos en los tratados más sólidos y vigentes, les pueden ser arbitrariamente negados a todo un colectivo políticamente diferenciado de seres humanos en el seno del Estado, y cuando luego, además, todo ello puede ser convalidado por parte de un sistema judicial que imposibilita todo recurso efectivo frente a esa violación sistemática de derechos humanos, con resoluciones que fundamentan la violación de esos mismos derechos humanos, que llaman tumultos espontáneos a lo que fueron manifiestas órdenes documentadas para un exterminio sistemático por parte de los cabecillas del golpe, y todo ello jalonado de actuaciones tan poco decorosas como las que hemos podido presenciar atónitos – liquidación judicial de Garzón, el juez que quiso juzgar, incluida –

Y por eso, como digo, es la impactante inexistencia en España de un verdadero Estado de Derecho y de una verdadera división de poderes lo que queda a la vista.

Y sin ellas no puede haber democracia. Sin división de poderes ni Estado democrático, establecidas las condiciones de tiranía por encima del Convenio Europeo de Derechos Humanos respecto de los defensores de la Segunda República Española y sus familias, eso no es democracia.

Y todo eso es, punto por punto, me temo que es lo que ha sucedido desde nuestra denominada “transición”: por culpa de la obstinada biología humana todo tenía que ser distinto para poder seguir igual en caso contrario dudo mucho que hubiese tenido lugar.

Los que dieron el golpe (criminal) de su vida tenían que poder seguir disfrutando de su enorme botín de guerra obtenido a costa de ese enrome colectivo humano desposeido, y hoy todavía discriminado por el Estado español, la práctica totalidad del país – ; botín de guerra y brutal reasignación económica de recursos a base de sangre que, dicho sea de paso, lo ha condicionado todo socioeconómicamente después – propiedad de los medios de producción, de comunicación, capacidad de financiación de campañas electorales con su consiguiente traducción en cuanto al control del alcance del mensaje político, proveniencia de las élites políticas, judiciales, militares y económicas, todo… – pueden seguir disfrutando tranquilos.

El nuevo rey Borbón elegido democráticamente… por el mayor genocida de nuestra historia, claro, puede seguir su vida de privilegios y preparando el aterrizaje de quien quiere que le suceda, mientras sigue forrándose bien como hiciera Alfonso XIII…imagínense: si ni siquiera tiene que dar cuentas del dinero público que recibe directamente destinado a su Casa Real y no responde de nada en términos legales como para andar poniéndole puertas al campo con un sistema de incompatibilidades o conflicto de intereses de quien ostenta, manu militari, la Jefatura del Estado.

Y digo manu militari, jamás democráticamente, ya que por si el miedo y la censura no fuesen bastante ya se encargó Gobernación de que los partidos republicanos en el exilio no fuesen legalizados a tiempo de modo que la ciudadanía española jamás tuviese opción de votar democráticamente la opción republicana legítima, derribada por un golpe de Estado, para cortes constituyentes: esa parte de nuestra historia también se ha querido blanquear, medios, líneas editoriales y escribidores a sueldo bien pagados no les han faltado todas estas décadas para que la idea cale por lo menos un poco, que tampoco hace falta que cale demasiado si se aprieta a la gente lo suficiente mes a mes con el pago de su hipoteca …pero no, por mucho que se empeñen, no: jamás hubo dos opciones en aquel auténtico “referéndum constitucional de las lentejas” – monarquía o monarquía, lo tomas o dejas –.

Luego nos dirán esa estupidez de que la forma del Estado la votamos todos sí , monarquía o monarquía, como única opción, menuda vigencia del principio ONU de elecciones libres…

Y es que, hasta donde llevo visto, es todo así.

Igual todo eso tiene algo que ver con que en el día de hoy, 18 de julio de 2011, ni se llame por su nombre al mayor genocidio de nuestra historia en ninguno de los comunicados … que ni se hable de crímenes internacionales impunes que habría que enjuiciar de forma individualizada ante los tribunales de justicia penal exactamente igual que se sigue enjuiciando a los nazis – crímenes de lesa humanidad, crímenes de guerra, crímenes contra la paz …

Igual parte del problema es que los crímenes internacionales no prescriben ni les afectan en nada las leyes de amnistía que no valen frente a estos ni el papel en el que están escritas y que frente al genocidio y sus víctimas – todas sus víctimas que siempre, siempre, se olvida que los familiares también son víctimas ante muchos de estos crímenes y que así han sido reconocidos una y otra vez por los instrumentos internacionales – todo Estado tiene hoy obligaciones muy concretas definidas por Naciones Unidas: incluido el deber de restitución de propiedades que, específicamente no se ve afectado por amnistía alguna que valga.

No le afecta y ante un crimen internacional imprescriptible persiste el deber de restitutio in integrum…de devolver a los supervivientes y familiares todo, las tierras, los inmuebles, todo.

En este país tenemos un gran problema, y es que casi no somos un país y desde luego no somos un Estado de Derecho, uno de verdad y en el que cualquiera pueda responder ante la ley.

No es así.

Nos mataron como sociedad, nos aniquilaron, nos convirtieron en un cortijo de gente explotada por un terrateniente que en su momentó se encargó de traspasar el negocio a otro guardando las debidas apariencias para que pudiese ser bendecido de forma adecuada.

Como en el caso del genocidio armenio durante años nos han intentado decir que aquello no fue un genocidio, que había sido una guerra civil, – una guerra contra la población civil en todo caso cañones, aviones, camiones, carros de combate de un lado y los puños en alto y poco más de otro para proteger Málaga del bombardeo, Guernika, Madrid …

Los compañeros de esos mismos militantes socialistas que siguen hoy tirados como perros en sus fosas, o “sentenciados” por defender a esa misma República que acabó con esos privilegios y puso de vacaciones pagadas en París al último Borbón que quiso imponerse sobre el pueblo español son los mismos que aceptan un tal sistema monárquico que no es igualitario ni de derecho ni democrático.

Porque resulta que el Partido Socialista no es Republicano y según parece resulta extraño decirlo y hay hasta que explicarlo, y casi pedir perdón, y en varias direcciones además, cuando eso es lo que fue siempre y lo anómalo es de estás ultimas décadas de democracia incompleta y sin rumbo en manos de los detentadores de los medios en un tal escenario nacional post genocida…¿hasta cuándo?, ¿Cuándo nos atreveremos a recuperar nuestra propia historia y nuestra propia conciencia y construir un PSOE republicano que contribuya a la construcción de un Estado de Derechos y una democracia plenas, como una sociedad que recupera su libertad y su dignidad…todo lo cual debe de ser algo impensable…e imprescindible para reconstruir la República española.

Y paradójicamente el camino a nuestra libertad colectiva siguen siendo ellos, que precisamente como efecto boomerang de la dictadura y la impunidad siguen ahí esperándonos, ellos, la mera verdad, son el punto de ruptura de todo y el camino a la República ayer y hoy, ¿puede una misma generación de españoles ser verdaderamente  la clave de la libertad de todas las demás?, ¿puede recaer y pivotar todo sobre ellos, siempre ellos y su valor y sacrificio infinito?.

A veces me gusta pensar que sí para intentar buscar un sentido a tanto horror y tanta monstruosidad, pensar que al final son ellos los que nos señalan, siempre nos han estado señalando el sendero de nuestra propia libertad colectiva, a nosotros sus nietos, y lo hacen de la mano de uno de los mayores logros de la especie humana en toda su historia, los derecho humanos, y la legalidad internacional.

Supongo que es una esperanza como otra cualquiera y que en días como los de hoy y ayer cada uno trata de encontrar sus propias respuestas desde su propia conciencia, su propia íntima conmoción y su propio compromiso con la República Española y con las víctimas de ese genocidio que hoy más que nunca nos volverán a tratar de tapar bajo otros nombres y convertirlo en cosa de homenajes pero sin justicia, por la cuenta y el interés que les trae.

Enlace Nueva Tribuna / Blog En el País de los Niños perdidos:

http://segurquetomba.wordpress.com/2011/07/19/75-aniversario-del-inicio-del-inmenso-genocidio-al-que-ninguna-institucion-espanola-llamara-hoy-por-su-nombre/


Juan Negrín sigue en la brecha…

julio 24, 2011
Carmen Negrín en Vélez Málaga. | Romero

Carmen Negrín en Vélez Málaga. | Romero

Adriano Espinal | Vélez Málaga

El fisiólogo y refutado médico que acabó siendo presidente de España en el exilio Juan Negrín amenaza con poner sobre la mesa documentos que aclaren diversos aspectos del convulso final de la República. Casi 200.000 documentos inéditos están a punto de salir a la luz a través de la fundación Juan Negrín producto de la recopilación e investigación a partir de los textos que los exiliados del gobierno español se llevaron consigo.

Cuando los altos cargos del gobierno español abandonaron el país todos tenían el pensamiento de volver. De que se restablecería la cordura. Por eso, marcharon al exilio con los documentos e informaciones que sus cargos ostentaban. El objetivo era que no cayeran en manos golpistas y fueran destruidos. Instaurado Franco en el poder, sólo les quedó la opción de guardarlos.

Ahora, la fundación Juan Negrín está a punto de publicar casi 200.000 de esos documentos que ni siquiera estaban en los archivos españoles. Todo se coordinará desde la nueva sede del organismo en Las Palmas de Gran Canaria –lugar de nacimiento de Negrín– y contará también con exposiciones fotográficas fijas e itinerantes.

La nieta del político estuvo ayer en Vélez Málaga para participar en el curso de niños a hijos del exilio: la forja de una identidad y al término de su intervención comentó la negativa parlamentaria a la proposición de ley que pretendía reformar la Ley de Amnistía de 1.977: «Sería seguir las normas internacionales, nada más. En las normas internacionales hay amnistía para ciertas cosas, pero no para todas. Los crímenes de guerra y los genocidios no son amnistiables».

«Francamente, dudo mucho que se derogue la amnistía, pero por lo menos seremos unos cuantos en intentarlo y si se logra sería para el honor de España; tal vez, tuvo proporcionalmente más muertos que ningún otro país y hubo una crueldad que duró más tiempo que en otros países. Espero que lo que hace que se siga ocultando sea una mezcla entre el miedo y la vergüenza de lo que hicieron», apostilló al respecto.

La ponente también recalcó que “la influencia de la guerra está en todo” y añadió: “Hablar de dos Españas como se hace otra vez hoy en día, es un poco demagógico y una manera muy fácil de no querer afrontar el problema o rechazar un diálogo; el concepto de una democracia es que todo se puede discutir y poner sobre la mesa siempre que el objetivo sea común, que es el país, y no sólo los intereses de unos cuantos”.

En lo referente a la actitud del estado sobre las fosas comunes de la época franquista, la nieta de Negrín opinó que “es una falta de respeto a los familiares y un desprecio extraordinario” el hecho de que sean iniciativas privadas las que investiguen dichos sucesos y el paradero de los cuerpos y no sea el propio estado el que asuma dicho trabajo y pida responsabilidades.

La experta también se mostró crítica con el modo de funcionamiento actual del país: “Hay cosas que han basado la estructura actual en muchas mentiras y es muy frágil, aunque la gente que lo vivió no esté viva, la estructura tiene pies de arena. Me cuesta saber que hay gobiernos que no condenan que cuatro millones de personas fueran represaliadas“.

Por último dijo no entender que “no se hable del uso de los esclavos o de los niños robados. Siempre digo que si Rajoy fuera uno de ellos… Hay que hablar con conocimiento, con referencia a textos y no solamente a direcciones políticas”.

El Mundo.es

http://www.elmundo.es/elmundo/2011/07/20/andalucia_malaga/1311182590.html


Los nietos recuperan la memoria histórica…

julio 9, 2011

David Simón realizó un profundo trabajo de investigación sobre el colectivo médico represaliado en la Guerra Civil y el franquismo

David Simón Lorda, autor de
David Simón Lorda, autor de “Médicos ourensanos represaliados en la Guerra Civil y la posguerra”. // Jesús Regal
Carlos Reino Caamaño, Manuel Vázquez Álvarez, José Meixengo Pereira, Manuel Peña Rey, Antonio Fernández Carnicero, Benigno Álvarez… Todos ellos son nombres propios, que hacen referencia a profesionales de la medicina, pero todos tienen algo en común: fueron maltratados por el régimen franquista y sufrieron sus represalias. Alguno de ellos fue fusilado, otros fueron desterrados o encarcelados… pero todos ellos merecen un nombre en la historia de Ourense y de Galicia. Todos ellos merecen su recuerdo. Solo así podremos evitar que historias como estas se repitan.

EIRE VALCÁRCEL – OURENSE

Don Gregorio (el maestro republicano de “La lengua de las mariposas”) era apresado ante los gritos de la muchedumbre. En medio de ella se encontraba un alumno confundido y desorientado por los mandatos de sus padres. Él tan solo podía desahogar su rabia repitiendo todas aquellas palabras que su mentor le había enseñado.
El grupo de profesores o maestros represaliados durante la Guerra Civil o el franquismo ha sido investigado y sacado a la luz en numerosas ocasiones. No ocurre lo mismo con el colectivo de médicos o profesionales de la sanidad en general,que también sufrieron en sus propias carnes los castigos del dictador, de los cuales tan solo encontramos algunas publicaciones.
El psiquiatra y exdirector del Hospital Provincial de Ourense, David Simón Lorda, fue el encargado de rescatar la memoria histórica de los represaliados de su profesión en su ciudad natal, en particular, y en Galicia, aunque en menor medida. El trabajo fue titulado: “Médicos ourensanos represaliados en la Guerra Civil y la posguerra. Historias de la ´longa noite de pedra´”. La publicación se centra en el periodo de la Guerra Civil Española y la primera década de la posguerra (hasta el año 1950, aproximadamente). Con la denominación de esta etapa como “Longa noite de pedra”, el autor pretende “hacer un homenaje al escritor Celso Emilio, autor de esta obra”. El poeta de Celanova se encontraba en el momento de la escritura de la pieza en el mosteiro de su villa natal, lugar que se utilizaría como prisión durante la contienda.
Simón destaca que “el libro se basa en microbiografías del colectivo médico ourensano represaliado”, aunque también cabe en él una mención a profesionales de la enfermería, practicantes, etc.
Partes del volumen
La estructura de la publicación se detiene primero en una “visión panorámica” de la medicina en la II República, para dar paso más adelante a retratar el golpe de Estado encabezado por el general Francisco Franco, y dejar constancia así de la “depuración que se realiza en el Hospital Provincial después de este”. Tras la Guerra Civil, Simón se centra en las microbiografías de los médicos ourensanos y la represión en el resto de la medicina gallega. Por último, el texto tiene como eje el apoyo de los médicos y sanitarios a los maquis, aspecto sobre el que el autor reconoce que “el proceso de averiguación ha sido más dificultoso y complicado”.
La obra es fruto de un intenso trabajo de investigación en el que el autor ha consultado fondos del Archivo Histórico Provincial, el Archivo de la Diputación o la Hemeroteca de la Biblioteca Pública de Ourense. Esta labor de indagación se extendió en el tiempo durante unos “4 o 5 años”. No obstante, el psiquiatra subraya que “en esta labor de documentación y consulta de fuentes, el recurso a la fuente oral, como las entrevistas con los familiares, ha sido fundamental”. Esto le ha permitido conseguir una humanización de las historias que se cuentan en “Médicos ourensanos represaliados durante la Guerra Civil y el Franquismo”.
Dos ediciones
La primera edición del volumen fue publicado por la Fundación 10 de Marzo en el año 2001-2002. Sin embargo, y gracias a la repercusión que ha tenido el conflicto de la memoria histórica, Simón Lorda ha ampliado su labor de rescate de datos sobre el tema, y diez años después ya ha sido difundida una segunda edición. Por este motivo, el psiquiatra reconoce que “la segunda tanda de investigación ha sido menos dificultosa y más fructífera”. Además, Simón Lorda apunta que “en principio había reticencias por parte de algunos familiares para contar sus historias”. Por otro lado, y relacionado con el tema de la memoria histórica, el exdirector del Hospital Provincial de Ourense subraya que “la recuperación de la historia produce un efecto reparador en la memoria y en el dolor.” La generación posterior, es decir los familiares más directos de los represaliados, son a menudo contrarios a indagar en la pena y el dolor. Quizás porque ellos también han sufrido en su piel las consecuencias de una de las épocas más negras de la historia de España. Han vivido toda su vida con el miedo en el cuerpo: el elemento más destructor de todo y, sobre todo, de la memoria. Por este motivo, Simón destaca que son, en ocasiones, los nietos los que sacan a la luz las verdaderas historias de sus abuelos. Son ellos los que se atreven a escarbar en el pasado.

Faro de Vigo vía google noticias


Franco, Franco, Franco…

julio 6, 2011

MIGUEL ORS MONTENEGRO

Los historiadores españoles y algunos de nuestros grandes hispanistas llevan algunas décadas discutiendo acerca de la naturaleza del franquismo y de los términos que mejor pueden definirlo: totalitarismo, dictadura, fascismo, fascismo clerical, régimen autoritario, bonapartismoÉ Controversias al margen y como ya barruntó el propio dictador, Dios y la Historia le tendrían que juzgar. Desconozco cómo le habrá ido con Dios, pero la Historia lo está poniendo a caldo y en el lugar que le corresponde. Fue el máximo responsable del mayor disparate de nuestra historia contemporánea: el golpe de estado del 18 de julio de 1936, golpe que abrió de par en par las puertas de una guerra de exterminio porque absolutamente todo lo que ocurrió después tuvo como responsables a unos golpistas que se convirtieron en criminales de guerra desde el primer día. Y claro está que hubo, en los meses previos, errores e insensateces de todo tipo. Por citar uno de los más importantes, octubre de 1934: una revolución torpe e insensata que jamás debió producirse pero que se explica -lo que no significa justificar- por el contexto europeo. Los acontecimientos de Austria en 1934 fueron determinantes a la hora de considerar que la llegada al gobierno de la CEDA significaría algo parecido al fascismo clerical que allí se había impuesto. Por poner otro ejemplo ilustrativo, en 1936 en Francia también ganó las elecciones un Frente Popular y el país pasó por todo tipo de convulsiones sociales y políticas, pero la derecha moderada francesa y los empresarios fueron capaces de ponerse de acuerdo con la izquierda liderada por Léon Blum y firmar los célebres acuerdos de Matignon, que recuerdan muchísimo a los Pactos de la Moncloa de 1977. Es muy probable que en España la izquierda no diera la talla y, sin ir más lejos, los socialistas españoles pudieron elegir entonces entre Largo Caballero e Indalecio Prieto y prefirieron al más torpe, pero la derrota electoral del 16 de febrero de 1936 llevó a la derecha española a reconvertirse en extrema derecha pura y dura y a conducir a España al mayor desastre de su historia.
¿Qué significó el franquismo a partir del 1 de abril de 1939? Sucintamente: incompetencia, corrupción y crueldad. El régimen cambió todo lo que se quiera, pero los tres ingredientes se mantuvieron hasta el final. Y a partir de ahí, entran las personas que lo defendieron, unos desde la decencia y otros desde la barbarie, que de todo hubo. Elche tuvo como alcaldes a Santiago Canales Mira-Perceval, Antonio Mas Esteve, Jesús Melendro Almela, Rogelio Fenoll Tarí, Tomás Sempere Irles, Porfirio Pascual Pascual, José Ferrández Cruz, Luis Chorro Juan y Vicente Quiles Fuentes. Cada uno tiene su lista de los 40 principales y me quedo con José Ferrández Cruz de aquí a Lima, al igual que el peor con diferencia fue Jesús Melendro Almela, al frente de una Corporación que se bajó los pantalones en el deslinde de terrenos con Santa Pola, previa cacicada del gobernador civil Luis González Vicén, de tan venerada memoria en la villa marinera y, faltaría más, con una calle principal que lleva su nombre. El Ayuntamiento de Elche no le puso calle pero sí contribuyó con 1.000 pesetas de la época para que le pusieran, por aquello de la adhesiones inquebrantables, una medalla.
En mi caso siempre he sentido simpatía personal por uno de los alcaldes más franquistas de la historia del régimen. A los que conocimos en vida a Vicente Quiles Fuentes, en general, nos cayó bien. Tuve ocasión de entrevistarle y recuerdo que la última vez que hablé con él por la calle me dijo: “Ors, verás como pronto vuelven a quemar las iglesias”. Sería a finales del siglo pasado e intenté transmitirle, supongo que con poco éxito, un mensaje de optimismo y de fe en el progreso. En otra ocasión, reconociéndole previamente su indudable honradez personal, le pregunté sobre la corrupción en la ciudad en sus tiempos como alcalde. Me dijo que en una ocasión un patriota local sí quiso comprarle y que le echó del despacho. El problema de entonces es que había demasiados patriotas y todos eran de derechas y del mismo partido.
Quiero recordar dos anécdotas de Vicente Quiles que definen muy bien al personaje. El domingo 8 de junio de 1975, como siempre, Vicente Quiles fue a misa de ocho a Santa María. El cura en su homilía hablaba de San Mateo y del contacto de Cristo con los pecadores, lo que no debió gustar al alcalde que gritó: “¡Ya está bien! ¡Ya está bien!”. El pobre cura no sólo se calló sino que, tiempo después, se secularizó porque incidentes así le quitan la afición a cualquiera. Dos meses antes, el Ayuntamiento de Elche había declarado desierto el Premio Literario “Caudillo de España”, dotado con la fabulosa cifra de un millón de pesetas y contando con el entusiasmo de los ilicitanos ante tan generoso despilfarro. La Corporación al completo se había ido al Pardo a explicarle el asunto al dictador y éste, por razones lógicas de la edad, no entendió que le dieran a él, precisamente a él, el premio Francisco Franco. Se lo explicaron por segunda vez y debieron pensar que, una vez convocado el premio, lo mejor era gastar el dinero en otros menesteres.
Y como esta nueva Corporación democrática corre que vuela, valdría la pena establecer algún tipo de encuentro clandestino entre las partes, sin que la alcaldesa se entere a ser posible, para introducir el mayor sentido común posible, porque puede ocurrir que dentro de cuatro años, puesto que los caminos del Señor son inescrutables, que las calles, los certámenes y demás abalorios vuelvan a sus denominaciones de origen.

Diario Información:

http://www.diarioinformacion.com/opinion/2011/07/04/franco-franco-franco/1145099.html

Fotografía de Google images


El dinero rojo del abuelo ferroviario…

julio 6, 2011

Se la conoce como Fosa de los Ferroviarios, está en la localidad burgalesa de Gumiel de Izán y podría contener los restos de hasta 60 trabajadores del ferrocarril pertenecientes a los sindicatos CNT y UGT, detenidos y asesinados por el franquismo un mes después del inicio del golpe de Estado de 1936. Transcurridos 75 años desde entonces y más de 30 desde la Constitución de 1978 que nomina a España como régimen democrático, acaba de terminarse la excavación para el reconocimiento de los restos de las víctimas.

Dos años después de estas ejecuciones, durante la Guerra Civil, un decreto del Ministerio de Hacienda del gobierno golpista con sede en Burgos, ordenó la prohibición de la tenencia de papel moneda puesto en curso legal por el gobierno constitucional de la Segunda República. Según las actas del Banco de España investigadas por la Asociación de Perjudicados por la Incautación Franquista, la cantidad incautada se cifró en 3.500 millones de pesetas de la época, equivalentes al día de hoy a 5.300 millones de euros.

Casi 2.000 familias de toda España (800 de Cataluña) vienen solicitando al Estado la recuperación del dinero incautado, previa presentación de las copias de los recibos emitidos entonces, sin que esa reclamación haya sido tenido en cuenta por la Ley de Memoria Histórica. A los abuelos de Lidia Jiménez, impulsora de la menciona entidad, les incautó Franco 1.365 pesetas republicanas, cantidad que desde los años sesenta vino demandando su abuela en la oficina del Banco de España de la Plaza de Cataluña de Barcelona.

Mi abuelo era sindicalista y ferroviario. Pagó por ello la represión franquista, sin que su delito por pertenecer a la UGT le costara la vida, como a sus compañeros burgaleses asesinados y enterrados sin nombre en una de las múltiples fosas que el franquismo dejó esparcidas por las cunetas de España.

En un viejo arcón de nogal que había en en un rincón del comedor, el abuelo mantuvo hasta su muerte el dinero rojo de la República, una cantidad que podría ser similar a la que la abuela de Lidia Jiménez quiso recuperar inútilmente durante el franquismo. Mi abuelo lo conservó allí hasta el final de sus días, pues a juzgar por la escucha que prestaba cada noche a las emisiones clandestinas de las radios extranjeras, es posible que albergara la esperanza de que España volvería a ser republicana.

Ese dinero representaba el fruto de su trabajo y no quiso entregarlo a quienes acabaron por la fuerza bruta, mediante un cruel y sanguinario enfrentamiento civil, con la Constitución de aquel régimen en cuyo primer artículo se leía: España es una República democrática de trabajadores de toda clase, que se organiza en régimen de Libertad y de Justicia.

Félizx Población para Público.es:

http://blogs.publico.es/felix-poblacion/381/el-dinero-rojo-del-abuelo-ferroviario/


Diario de un soldado fusilado…

junio 11, 2011

09/06/2011 – L.A.R. / El Progreso (Monforte)

Enlace:

http://elprogreso.galiciae.com/nova/94232.html

Al final lo consiguió, aunque de forma indirecta. Faustino Vázquez Carril era un soldado monfortino de reemplazo del Parque de Artillería de A Coruña que fue desplazado en los primeros días de agosto de 1936, en el inicio de la Guerra Civil, con las columnas gallegas hacia Oviedo. Faustino era un joven como tantos otros de aquellos años, formado en el colegio de los Escolapios, pero al que le gustaba escribir y que tuvo la idea de redactar un diario de campaña con el deseo de verlo en algún momento publicado.

Ese diario fue el culpable de que a las cinco de la mañana del 10 de mayo de 1937 fuese fusilado en Punta Herminia, en A Coruña, tras ser condenado a muerte por sentencia de un consejo de guerra, pero también ha sido la causa para que Emilio Grandío Seoane (A Coruña, 1967), profesor titular del Departamento de Historia Contemporánea y de América de la Universidad de Santiago de Compostela haya recuperado lo escrito por Vázquez Carril durante los primeros meses de la contienda bélica en un libro titulado ‘Las columnas gallegas hacia Oviedo. Diario bélico de la Guerra Civil española (1936-1937)’, presentado en la tarde de ayer en la galería Sargadelos.

La obra se compone de dos partes complementarias. En la primera se pretende una aproximación a lo que supuso en los primeros meses de aquella guerra el desplazamiento con carácter urgente de varios miles de soldados y voluntarios desde los cuarteles gallegos con el objetivo de «liberar lo antes posible del asedio» al Oviedo del sublevado general Aranda.

En la segunda se transcribe el manuscrito titulado ‘Apuntes de mi blok’ , donde Faustino Vázquez relata sus experiencias y expone sus ideas. El abogado monfortino José Antonio Cardelle ayudó al autor del libro a indagar en la vida del protagonista de ese diario. Cardelle dijo que sus pensamientos eran anticlericales y que simpatizaba con la izquierda republicana de la época. Asimismo, señaló que ha sabido que, no contrario al ejército, se mostraba muy crítico con buena parte de los mandos alzados contra la República, especialmente contra Franco.

El autor de ‘Las columnas gallegas hacia Oviedo. Diario bélico de la Guerra Civil española (1936-1937)’, gracias a la ayuda de José Antonio Cardelle, al que nombra en varias ocasiones en sus páginas, hace un recorrido por todo lo escuchado y visto por Faustino Vázquez del 20 de julio de 1936, momento en el que sale de Monforte, donde estaba de permiso y es movilizado, hasta el hallazgo de su diario en los primeros días de 1937, cuando el destino no jugó a su favor.

En su libreta, su ‘blok’, y en papeles anexos que redactaba a lápiz conservados en el Archivo Militar de Ferrol aún se puede ver el barro de los campos de batalla asturianos. El destino quiso que fuesen hallados en el Hospital de A Coruña.

INVESTIGACIÓN
Peluquero y amante de la lectura

José Antonio Cardelle ayudó a Emilio Grandío a la hora de que en su libro apareciesen referencias al autor del diario de guerra, para que el lector supiese de quién se trataba. Cardelle, tras una intensa investigación, supo que Faustino Vázquez era el sexto de los hijos de un matrimonio formado por un vecino de Baamorto y una mujer de Fiolleda que vivían en el número 28 de la Rúa Santa Clara de la ciudad del Cabe y que después de dejar los estudios a los quince años había compaginado un trabajo de oficial de peluquería con su afición por la lectura y la escritura hasta que decide ingresar en el Ejército.

El diario El Combate

El investigador llegó a saber que el protagonista del libro intentó ser periodista, en concreto en el diario monfortino El Combate, pero que fue rechazado por sus «duros conceptos» y «alusiones molestas».